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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reseña del foro &#8220;Desigualdad y reforma del Estado&#8221;]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana"><font size="4">Diversa</font></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Rese&ntilde;a    del foro &#8220;Desigualdad y reforma del Estado&#8221;</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Carlos Cortez    Ruiz</i>*<i>     <br>   Agust&iacute;n Porras Mac&iacute;as</i>**</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">*Universidad Aut&oacute;noma    Metropolitana, M&eacute;xico    <br>   <a href="mailto:ccortez@correo.xoc.uam.mx">ccortez@correo.xoc.uam.mx</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   ** Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, M&eacute;xico, comit&eacute; organizador    del foro &#8220;Desigualdad y reforma del Estado&#8221;.    <br>   </font><font size="2" face="Verdana"><a href="mailto:aporras@correo.xoc.uam.mx">aporras@correo.xoc.uam.mx</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Recepci&oacute;n    de original: 31/03/04    <br>   Recepci&oacute;n de art&iacute;culo corregido: 30/07/04</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Convocado por el Senado de la Rep&uacute;blica,    instituciones acad&eacute;micas, organismos internacionales y organizaciones    civiles, se llev&oacute; a cabo del 27 al 29 de octubre de 2003 el foro &#8220;Desigualdad    y reforma del Estado&#8221; con objeto de debatir sobre las reformas necesarias    para hacer frente a la problem&aacute;tica de la desigualdad que enfrenta nuestra    sociedad. El debate desarrollado con la participaci&oacute;n de acad&eacute;micos,    funcionarios, representantes populares y miembros de organizaciones civiles,    dio cuenta de la complejidad y relevancia del tema de la desigualdad, el cual    fue abordado desde diversas perspectivas y dimensiones: &eacute;tica, filos&oacute;fica,    sociol&oacute;gica, econ&oacute;mica, legal y pol&iacute;tica. A continuaci&oacute;n    presentamos la rese&ntilde;a de los principales planteamientos formulados en    las cinco mesas en que se organiz&oacute; el foro.<a href="#nota1">1</a> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   MESA I: MARCO TE&Oacute;RICO DE LA DESIGUALDAD </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El debate se gener&oacute;    a partir de las diversas concepciones de la desigualdad: por un lado, identificada    como atributo de individuos; por otro, como proceso de formaci&oacute;n de sociedades,    as&iacute; como carencia o inexistencia de oportunidades. Se reconoci&oacute;    que no s&oacute;lo es problema de los individuos sino que la existencia de poderes    y jerarqu&iacute;as produce desigualdad. Para afrontar la desigualdad se requiere    considerar las dos dimensiones y ubicarlas en el marco de la democracia, los    derechos y el crecimiento econ&oacute;mico y social. Se reconoce que la igualdad    tiene que ver con la justicia, la autonom&iacute;a y la libertad, as&iacute;    como con un enfoque integral de los derechos ciudadanos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Esta perspectiva    significa que: </font></p> <ul>       <li><font size="2" face="Verdana">Se debe desplazar      la concepci&oacute;n del ciudadano maximizador de beneficios al ciudadano      portador de derechos de manera integral (civiles, pol&iacute;ticos, sociales,      econ&oacute;micos, culturales y ambientales), de tal suerte que de la prioridad      a la construcci&oacute;n de incentivos de mercado pueda haber un desplazamiento      a la prioridad en la generaci&oacute;n de condiciones b&aacute;sicas para      el ejercicio de todos los derechos de ciudadan&iacute;a.     <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> Se debe pasar      de la democracia consociativa a la democracia sectorial. La precariedad de      los equilibrios sobre los que se ha construido la alternancia ha llevado a      preocuparse m&aacute;s por la construcci&oacute;n de acuerdos informales entre      los poderes de facto (democracia consociativa) que de construir instrumentos      para que la ciudadan&iacute;a participe directamente ah&iacute; donde sus      intereses inmediatos son afectados y donde la manifestaci&oacute;n de sus      preferencias no requiere s&oacute;lo la delegaci&oacute;n en representantes.     <br>     </font></li>       <li> <font size="2" face="Verdana">     Lo que configura tanto una vocaci&oacute;n de Estado negociador como de un      Estado catalizador que sepa asumir las iniciativas sociales, multiplicarlas      y fortalecerse con ellas en sus negociaciones internacionales, lo que implica      gobernar la globalizaci&oacute;n. Si bien no puede haber acci&oacute;n pol&iacute;tica      sin conflictos y por lo tanto no es posible plantear cambio alguno sin calcular      ciertos niveles manejables de ellos, tambi&eacute;n es necesario construir      mecanismos institucionales para el rendimiento de cuentas de los funcionarios      nacionales e internacionales ante los ciudadanos que representan. Se subray&oacute;      la necesidad de construir coaliciones de poder y reconstruir las instituciones.      </font></li>     </ul>     <p><font size="2" face="Verdana">En varias intervenciones    se recalc&oacute; la distancia entre las promesas de las utop&iacute;as liberales    para construir una polis igualitaria de individuos, y las realidades jer&aacute;rquicas,    verticales y de relaciones de poder que producen desigualdad. Esta distancia    ha generado sentimientos mayoritarios de desencanto, de incertidumbre y de b&uacute;squeda    de nuevas soluciones. Se se&ntilde;al&oacute; que la cr&iacute;tica ya no puede    encauzarse hacia el predominio del &#8220;pasado&#8221; nacional populista ahora    desmantelado, y tiene que encarar el desencanto y la cr&iacute;tica sobre la    hegemon&iacute;a liberal. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se reconoce y cuestiona    la hegemon&iacute;a neoliberal en los conceptos y en las relaciones de fuerza.    Asimismo, se reconoce que la reforma del Estado se ha instalado en la esfera    pol&iacute;tica y se ha separado de la econom&iacute;a y la sociedad, en tanto    que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica se ha separado de la pol&iacute;tica    social y que la pol&iacute;tica social se dirige a individuos sin afectar las    relaciones de poder. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se cuestiona que    la desigualdad se entienda s&oacute;lo como un asunto de carencias de individuos    o de dif&iacute;cil acceso a oportunidades y que no tiene que ver con los modelos    de econom&iacute;a y de pol&iacute;tica adoptados. Se puso &eacute;nfasis en    que la reflexi&oacute;n, la iniciativa y los consensos generados en nuestro    pa&iacute;s sobre la reforma del Estado en casi veinte a&ntilde;os, no han incluido    como parte de su agenda la desigualdad ni la responsabilidad social del Estado    y, por ende, no se han establecido mecanismos de exigibilidad y justiciabilidad    hacia los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales previstos en la    Constituci&oacute;n. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Inevitablemente    se abord&oacute; el tema de la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica    como determinante en el incremento de la desigualdad. Se se&ntilde;al&oacute;    que el monopolio sobre el uso de los excedentes p&uacute;blicos (ingresos fiscales,    privatizaciones, transferencias de empresas p&uacute;blicas) por instancias    globalizadoras del Estado: la Secretar&iacute;a de Hacienda y el Banco de M&eacute;xico,    que imponen formas de recaudaci&oacute;n que acent&uacute;an la desigualdad    (concentraci&oacute;n de riqueza- masificaci&oacute;n de pobreza) y formas de    gasto que privilegian el pago de deudas externas e internas; que el alto control    sobre la oferta monetaria que dificulta accesos a cr&eacute;ditos y a expansiones    de la demanda interna; as&iacute; como que el control privatizado y globalizado    del ahorro interno por una banca especulativa, que orienta sus cr&eacute;ditos    al consumo y no facilita accesos a las empresas mediana, peque&ntilde;a y micro,    entre otros muchos aspectos, han ido en detrimento de los derechos econ&oacute;micos,    sociales y culturales consagrados en la Constituci&oacute;n y han incrementado    la desigualdad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por todo ello,    revincular la desigualdad con la reforma del Estado requiere un acto &eacute;tico    y de lucidez: reconocer si la forma Estado que ahora tenemos est&aacute; organizada    para promover la igualdad o est&aacute; organizada para producir y regular la    desigualdad. Sobre la base de este reconocimiento, se plantean diversas maneras    sobre las que podr&iacute;a restablecerse un circuito virtuoso entre Estado    e igualdad. &Eacute;stas incluyen: </font></p> <ul>       <li><font size="2" face="Verdana">Aceptar que      el problema de la desigualdad debe ser considerado una prioridad nacional      y de nuestro orden constitucional. Se requiere retomar el debate y ubicarlo      en el centro de la reforma del Estado.     <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> Reconocer que      el tema de la igualdad toca todos y cada uno de los campos y, por ende, es      necesario impulsar una pol&iacute;tica de Estado integral que tenga como prop&oacute;sito      eliminar la exclusi&oacute;n (econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, social y      cultural) a partir del reconocimiento de las diferencias. Ello implica reforzar      marcos jur&iacute;dicos, institucionales y normativos que permitan el ejercicio      integral de los derechos a la vez que eval&uacute;en y &#8220;califiquen&#8221;      la acci&oacute;n del Estado para rehacer su responsabilidad social; la transformaci&oacute;n      de los accesos sobre la base de los derechos ciudadanos integrales y la reconstrucci&oacute;n      de tres de las dimensiones del Estado: la social, la democr&aacute;tica y      la de derecho.     <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> Reconocer que      es posible revertir las tendencias actuales hacia la desigualdad que deslegitiman      a las instituciones democr&aacute;ticas y polarizan a la sociedad mediante      una reforma del Estado que faculte tratamientos integrales para abatir la      desigualdad con medidas como: promoci&oacute;n de un crecimiento econ&oacute;mico      &#8220;hacia afuera&#8221; y &#8220;hacia adentro&#8221;, lo que implica necesariamente      el fortalecimiento del mercado interno; reformulaci&oacute;n del concepto      de grado de inversi&oacute;n (un consenso global) que introduzca el valor      del patrimonio y el de los mercados internos como fuerzas productivas para      el crecimiento sostenido y con aceptaci&oacute;n social; impulso a la econom&iacute;a      popular y a la pol&iacute;tica generadora de empleo; impulso a mecanismos      reales de redistribuci&oacute;n del ingreso; ampliaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n      de los cr&eacute;ditos; integralidad de las pol&iacute;ticas sociales sobre      la base de los derechos de ciudadan&iacute;a integrales y establecer mecanismos      de exigibilidad y justiciabilidad de los mismos; impulso de pol&iacute;ticas      que vinculen la econom&iacute;a pol&iacute;tica con el crecimiento social      y la construcci&oacute;n de un c&iacute;rculo virtuoso entre equidad e igualdad,      la gesti&oacute;n del territorio y el equilibrio de las diferencias regionales;      la construcci&oacute;n de contrapoderes p&uacute;blicos y privados; en otras      palabras, la reconstrucci&oacute;n de un Estado social, democr&aacute;tico      y de derecho. </font></li>     </ul>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   MESA II: DESIGUALDAD ECON&Oacute;MICA </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">A partir de la    d&eacute;cada de los ochenta del siglo pasado fue manifest&aacute;ndose un viraje    en la din&aacute;mica de la distribuci&oacute;n del ingreso en el pa&iacute;s.    Anteriormente, la desigualdad medida en los indicadores m&aacute;s relevantes    mostr&oacute; una tendencia decreciente, hecho que deriv&oacute; en la ampliaci&oacute;n    de los estratos medios, as&iacute; como en la constituci&oacute;n de un mercado    interno sobre el que descans&oacute; el crecimiento de la econom&iacute;a mexicana.    A partir de entonces, la distribuci&oacute;n del ingreso muestra una tendencia    contraria. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lo m&aacute;s grave    del comportamiento del fen&oacute;meno de la desigualdad, medida con el Coeficiente    de Gini, es la relaci&oacute;n perversa que se ha venido generando con el crecimiento    econ&oacute;mico. En los a&ntilde;os en que la econom&iacute;a ha mostrado tasas    positivas de crecimiento, la desigualdad se ha agudizado; por otra parte, en    los a&ntilde;os de crisis el valor de ese coeficiente ha disminuido, lo que    implica equidad por empobrecimiento. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La desigualdad    en el ingreso es el resultado de la desigualdad de los activos f&iacute;sicos,    financieros, humanos y sociales. En los estudios de los organismos internacionales    &uacute;nicamente se subraya la diferencia entre activos humanos y sociales,    por lo que las pol&iacute;ticas se han orientado exclusivamente a elevar el    nivel educativo y fortalecer las redes sociales. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A lo largo del    foro se plante&oacute; que la situaci&oacute;n actual responde a diversos factores,    que van desde la conceptualizaci&oacute;n y objetivos del modelo de desarrollo    hasta las estrategias pol&iacute;ticas y espec&iacute;ficas de su instrumentaci&oacute;n.    En primer lugar, existi&oacute; coincidencia entre los participantes en torno    a que las pol&iacute;ticas emanadas del Consenso de Washington fueron un parteaguas    en los modelos de desarrollo que se implantaron en los pa&iacute;ses latinoamericanos.    Las pol&iacute;ticas de apertura econ&oacute;mica, privatizaci&oacute;n-reducci&oacute;n    del aparato estatal y presupuesto fiscal equilibrado justificados por los gobiernos    como medios para alcanzar el crecimiento, la eficiencia, la competitividad,    la estabilidad de precios, la eliminaci&oacute;n de tendencias recurrentes a    las crisis y, por lo tanto, el mejoramiento del nivel de vida y la distribuci&oacute;n    del ingreso, no han tenido los frutos prometidos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El crecimiento    ha sido muy bajo y la pobreza y la indigencia se han mantenido o incrementado,    sobre todo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Esto, a pesar de que el gasto    social ha aumentado en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&iquest;Qu&eacute;    ha fallado en el modelo?, &iquest;es su instrumentaci&oacute;n?, o bien, &iquest;es    la base conceptual en la que se fundamenta? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una parte de los    participantes en la mesa hizo hincapi&eacute; en los errores que se producen    al tratar de aplicar modelos gen&eacute;ricos a contextos hist&oacute;ricos    y socioecon&oacute;micos muy diversos sin considerar las caracter&iacute;sticas    particulares que definen los tiempos y las intensidades de la aplicaci&oacute;n    de la pol&iacute;tica. Cabe destacar los planteamientos referidos a la ausencia    de cadenas de eslabonamiento en la actividad productiva que han impedido que    las inversiones extranjeras, sobre las que se bas&oacute; el crecimiento de    las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, incidiera en el resto de la estructura productiva,    generando desigualdades sectoriales que se han traducido en desigualdades salariales.    Tambi&eacute;n se recalc&oacute; la distribuci&oacute;n desde el punto de vista    factorial y no personal, es decir, pusieron como elemento central de la distribuci&oacute;n    a la pol&iacute;tica salarial. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este sentido, es imprescindible explicar las      causas te&oacute;ricas de la desigualdad para poder gobernar el fen&oacute;meno,      pues un diagn&oacute;stico correcto llevar&iacute;a a pol&iacute;ticas acertadas      y permitir&iacute;a regresar a la econom&iacute;a por la senda del crecimiento.      Las causas de la desigualdad no hay que ubicarlas &uacute;nicamente en &#8220;las      negras intenciones de los funcionarios&#8221;, sino en la ausencia de una teor&iacute;a      coherente que permita determinarlas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Tambi&eacute;n    existi&oacute; coincidencia en que las variables fundamentales de la econom&iacute;a    son el salario real, la tasa de inter&eacute;s y el tipo de cambio, los cuales    definen las condiciones espec&iacute;ficas de la distribuci&oacute;n del producto.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se destac&oacute;,    como una de las causas de la desigualdad, la segmentaci&oacute;n en el aparato    productivo que se ha conformado como resultado de la pol&iacute;tica de apertura    indiscriminada: i) un sector moderno, con tecnolog&iacute;a de punta e ingresos,    salarios y ganancias elevadas; ii) un sector integrado al mercado nacional y    en proceso acelerado de desaparici&oacute;n; iii) un sector marginal, cada vez    m&aacute;s aislado y con una gran proporci&oacute;n de autoconsumo. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Existi&oacute;    un amplio consenso en torno a la urgencia de dise&ntilde;ar un modelo alternativo    basado en la b&uacute;squeda de objetivos de crecimiento y distribuci&oacute;n    con una agenda de desarrollo a m&aacute;s largo plazo. Se se&ntilde;al&oacute;    tambi&eacute;n la necesidad de buscar un modelo basado en el crecimiento end&oacute;geno    integrado mediante cadenas productivas, as&iacute; como equitativo y competitivo,    en el que el trabajo sea el centro del modelo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En virtud de que    la distribuci&oacute;n econ&oacute;mica es un problema complejo con una multiplicidad    de aristas, su soluci&oacute;n no puede depender de una &uacute;nica pol&iacute;tica    econ&oacute;mica, sino que tiene que ser atacado desde diferentes &aacute;ngulos    e instrumentos. As&iacute;, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas para reducir    la desigualdad necesariamente pasan por la reforma fiscal que ha estado pendiente    desde los a&ntilde;os setenta gracias a los ingresos petroleros. La pol&iacute;tica    laboral, por su parte, debe ser retomada como el centro sobre el cual gire el    resto de las pol&iacute;ticas, ya que alcanzar una mayor cantidad de empleos    bien remunerados es el canal mediante el cual se pueden transmitir los beneficios    del desarrollo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las pol&iacute;ticas    propuestas tienen como requisito el fortalecimiento de las instituciones, sin    lo cual es imposible construir un proyecto de pa&iacute;s a largo plazo que    permita ampliar el margen de maniobra para avanzar en la construcci&oacute;n    de una democracia econ&oacute;mica con una creciente participaci&oacute;n de    la ciudadan&iacute;a en la definici&oacute;n e instrumentaci&oacute;n de las    pol&iacute;ticas que posibiliten compensar las trayectorias asim&eacute;tricas    y reducir la desigualdad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   MESA III: DESIGUALDAD SOCIAL </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Existen m&uacute;ltiples    evidencias que muestran la desigualdad social; asimismo, existen diversas tesis    sobre las causas y consecuencias de esta desigualdad, as&iacute; como diversas    recomendaciones para enfrentarla. Las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales    no han logrado confluir en la erradicaci&oacute;n de la desigualdad ni han presentado    proyecto alguno que trascienda hacia la construcci&oacute;n de una identidad    nacional que instaure justicia y respete los derechos sociales, econ&oacute;micos    y culturales de la poblaci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La desigualdad    social se ha manifestado a trav&eacute;s de diversos problemas, entre los que    destacan: el proceso de depreciaci&oacute;n del trabajo humano y el deterioro    del ingreso, particularmente a partir de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas    tendientes a desvalorizar el trabajo legal; el decaimiento de los servicios    sociales b&aacute;sicos, y la ausencia de una pol&iacute;tica alimentaria nacional    como trasfondo para erradicar la desigualdad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una de las causas    que agudizaron la brecha entre las clases sociales fue la disociaci&oacute;n,    dentro del modelo neoliberal de los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, entre la    pol&iacute;tica social y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, pues se privilegia    el control de las variables macroecon&oacute;micas, como la inflaci&oacute;n    y el d&eacute;ficit fiscal, sobre las decisiones de combate a la desigualdad    y la pobreza. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se muestra, a partir    de los datos disponibles, que no hay una asignaci&oacute;n congruente de recursos    p&uacute;blicos a quienes m&aacute;s lo requieren. Mientras que en el plano    estatal se destinan recursos presupuestarios en proporci&oacute;n al nivel de    rezago, en el nivel municipal esta relaci&oacute;n no es tan clara. Entre las    desigualdades esenciales destacan la de g&eacute;nero, la mayor vulnerabilidad    de la poblaci&oacute;n infantil y adolescente, las desigualdades regionales    que afectan particularmente a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena y cuya condici&oacute;n    de desigualdad abarca m&uacute;ltiples planos, incluso el de la representaci&oacute;n    pol&iacute;tica y el derecho a la comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entre las propuestas    para enfrentar la desigualdad social que se vertieron durante el di&aacute;logo,    resaltan las siguientes: </font></p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font size="2" face="Verdana">Es necesario      que exista concordancia entre las decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica      y de pol&iacute;tica social. Para ello se requiere insertar el concepto de      desigualdad en la reforma del Estado.     <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> La pol&iacute;tica      social se ve como una pol&iacute;tica que debe estar corrigiendo las imperfecciones      del mercado, y no entra a las cuestiones estructurales como las laborales      y econ&oacute;micas. Es decir, la pol&iacute;tica social acaba por ser la      ambulancia que recoge a los heridos de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.          <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> En el marco      de la necesaria reforma del Estado se se&ntilde;al&oacute; que se debe transitar      de un Estado que garantiza su seguridad hacia un Estado que garantice la seguridad      de sus ciudadanos, y que este tr&aacute;nsito implica un cambio en las relaciones      de poder y en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de los distintos actores.          <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> Se requiere      una pol&iacute;tica social de Estado, de largo plazo, articulada a pol&iacute;ticas      econ&oacute;micas redistributivas, desvinculada del mercado, que permita garantizar      derechos constitucionales, con el prop&oacute;sito de construir una ciudadan&iacute;a      social. En esta perspectiva se apunta la necesidad de garantizar pisos b&aacute;sicos      de derechos b&aacute;sicos para todos los ciudadanos, sin desconocer el obligado      desarrollo de pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas para determinados grupos.          <br>     </font></li>       <li><font size="2" face="Verdana"> Es preciso      promover modelos de desarrollo a partir del nivel local. Debe plantearse el      estudio de c&oacute;mo, a partir de este desarrollo, se puede impulsar el      desarrollo social nacional para resolver problemas de equidad, desigualdad      y justicia social.     <br>     </font></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font size="2" face="Verdana"> Es sabido ya      que los acuerdos de libre comercio no benefician a los pa&iacute;ses menos      desarrollados. Por ello, M&eacute;xico debe buscar programas de integraci&oacute;n      regional para llegar a la libre circulaci&oacute;n de recursos humanos. </font></li>     </ul>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   MESA IV: DESIGUALDAD TERRITORIAL </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La desigualdad    territorial es un fen&oacute;meno en el que se expresan otras desigualdades:    las econ&oacute;micas, las sociales y tambi&eacute;n las pol&iacute;ticas. Por    ello, es absolutamente indispensable, en t&eacute;rminos &eacute;ticos, de gobernabilidad    democr&aacute;tica, de responsabilidad social y de reciprocidad con el medio    ambiente, atenuar la brutal diferenciaci&oacute;n en la accesibilidad de los    seres humanos a los recursos, tanto del medio natural como del h&aacute;bitat    construido. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La planeaci&oacute;n    territorial puede ser un medio para adecuar las condiciones del espacio a las    actividades, garantizando la sustentabilidad con un orden en la ocupaci&oacute;n    del territorio, un acceso equitativo a los bienes y servicios, preservando la    memoria hist&oacute;rica y evitando o mitigando los riesgos y la vulnerabilidad    dentro de un marco normativo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para esto, se plante&oacute;    la necesidad de promover una reforma del Estado que permita incluir en la Constituci&oacute;n    de la Rep&uacute;blica los conceptos y objetivos del desarrollo urbano, metropolitano    y regional. Principalmente lo que se refiere al art&iacute;culo 27 constitucional,    porque el suelo est&aacute; en el fondo del problema de la desigualdad territorial.    Es necesario revisar varias leyes y hacer una integraci&oacute;n legislativa    en materia urbana, ambiental, agraria, fiscal, de planeaci&oacute;n, programaci&oacute;n,    de obra p&uacute;blica, comunicaciones y transportes, administraci&oacute;n    p&uacute;blica, sitios y monumentos, registro p&uacute;blico de la propiedad    y prevenci&oacute;n de desastres. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los principales    criterios para lograr lo anterior son: preponderancia del inter&eacute;s p&uacute;blico    sobre el privado, fortalecimiento municipal, coordinaci&oacute;n intersectorial,    cultura urbano-ambiental, participaci&oacute;n social, sancionar la corrupci&oacute;n,    as&iacute; como controlar la segregaci&oacute;n, la especulaci&oacute;n y la    irregularidad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entre los instrumentos    propuestos para lograrlo est&aacute;n: m&aacute;s recursos a regiones atrasadas,    aportaciones por aprovechamiento de recursos naturales (agua, hidrocarburos,    minerales), captaci&oacute;n y redistribuci&oacute;n de plusval&iacute;as, inversi&oacute;n    mixta, asociaci&oacute;n municipal, financiamiento de vivienda. Finalmente,    una pol&iacute;tica de subsidios y tarifas que combata la desigualdad territorial.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay coincidencias    en torno de que el suelo es el elemento fundamental que explica la desigualdad    territorial. Es imperiosa la necesidad de que el Estado intervenga en la regulaci&oacute;n    de la oferta y del precio del suelo. La oferta de suelo urbanizado es insuficiente    y faltan los instrumentos jur&iacute;dicos y legales para su regulaci&oacute;n.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Se propone crear    una agenda legislativa, actualizar los planes de desarrollo urbano, a m&aacute;s    de elaborar una legislaci&oacute;n que considere la producci&oacute;n social    de la vivienda y los modos de producci&oacute;n no industriales, que abarcan    a m&aacute;s de 70% de las viviendas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Existen desigualdades    territoriales que se explican por las condiciones naturales, pero tambi&eacute;n    por el patr&oacute;n de asentamiento de la poblaci&oacute;n. Tenemos un desaf&iacute;o    en tres dimensiones: atender a las comunidades antes que a los individuos, a    partir de los sectores dar una atenci&oacute;n transectorial y aprovechar las    sinergias positivas de este trabajo entre sectores. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay que tener en    cuenta la realidad de las cuencas hidrol&oacute;gicas y su sobreexplotaci&oacute;n.    Un tema fundamental es la regionalizaci&oacute;n de las acciones, as&iacute;    como la coordinaci&oacute;n entre los niveles federal, estatal y local. Hay    que aterrizar la visi&oacute;n conjunta de los tres niveles de gobierno mediante    una acci&oacute;n transectorial que reivindique el equilibrio ecol&oacute;gico    y la sustentabilidad ambiental. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los participantes    en la mesa consideraron necesario fortalecer la discusi&oacute;n sobre los temas    de lo rural y lo urbano; el Estado debe tener una mayor intervenci&oacute;n    en la producci&oacute;n y ocupaci&oacute;n del h&aacute;bitat; el problema del    agua es b&aacute;sico para la sustentabilidad ambiental; es fundamental fortalecer    el Estado de derecho para evitar que se imponga la ley del m&aacute;s fuerte;    la desigualdad no es un destino, se puede modificar, para lo que se requiere    fortalecer el desarrollo social como base para resolver los problemas de desigualdad    territorial; revisar la tendencia del Estado mexicano a ceder al capital privado    &aacute;reas estrat&eacute;gicas, contrariamente a lo que ocurre en los pa&iacute;ses    centrales; hay que revisar la relaci&oacute;n Estado-mercado. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Asimismo, se se&ntilde;al&oacute;    la necesidad de retomar la planeaci&oacute;n como herramienta estrat&eacute;gica    para el desarrollo, inspir&aacute;ndose en la premisa de que los problemas son    humanos, y que los sectores y comunidades de la sociedad participen en las decisiones    y en la asignaci&oacute;n de recursos. Que las reformas al Estado se inspiren    en el inter&eacute;s supremo de servir a la naci&oacute;n y a la mayor&iacute;a,    no a unos cuantos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para lograr lo    anterior es necesario reivindicar el papel de la planeaci&oacute;n territorial    integral como parte del ejercicio de la responsabilidad social del Estado. El    &eacute;nfasis debe dars&eacute;le a la planeaci&oacute;n participativa, es    decir, a la gesti&oacute;n a partir del nivel local de la actividad cotidiana,    del desarrollo, del trabajo y del cuidado del medio ambiente, mediante la acci&oacute;n    solidaria de la comunidad que se autodetermina y se expresa libremente. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La sociedad civil    puesta en marcha en los barrios urbanos y las comarcas rurales para la gesti&oacute;n    de un h&aacute;bitat que propicie la vida y la salud, deber&iacute;a vincularse    con los representantes locales: los diputados locales y federales, para que    sirvan como correa de transmisi&oacute;n, de modo que las aut&eacute;nticas    demandas y necesidades de la gente sean llevadas a los congresos estatales y    al Congreso de la Uni&oacute;n, para que el poder legislativo las transforme    en leyes, es decir, en instrumentos normativos que regulen la actividad del    poder ejecutivo en sus tres niveles de gobierno que marquen el car&aacute;cter    de la rendici&oacute;n de cuentas que est&aacute; obligado a hacer al pueblo,    en quien reside la leg&iacute;tima soberan&iacute;a de la naci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La democracia participativa,    desde el nivel local, es la que da lugar a pol&iacute;ticas p&uacute;blicas    basadas en consensos m&iacute;nimos para la convivencia justa y digna y es la    que determina el car&aacute;cter de la reforma del Estado, es decir, de un Estado    que ha de ser capaz de enfrentar la desigualdad y de lograr la cohesi&oacute;n    social, teniendo en cuenta la visi&oacute;n integrada de lo rural y lo urbano.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   MESA V: DESIGUALDAD Y DEMOCRACIA </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La desigualdad    constituye una vulneraci&oacute;n de los derechos humanos y constituye una afrenta    contra la paz, la democracia, la estabilidad y la seguridad nacional y regional.    Es tambi&eacute;n un obst&aacute;culo para la gobernabilidad democr&aacute;tica    y para la inversi&oacute;n, ya que genera un clima de inestabilidad social,    es decir, de fractura del tejido social. Am&eacute;rica Latina es la regi&oacute;n    del mundo con mayores desigualdades y, dentro de ella, M&eacute;xico y Brasil    ocupan los primeros lugares. Y es que, entre otras causas, nuestro pa&iacute;s    ha seguido un modelo para su inserci&oacute;n en la globalidad que ha profundizado    las desigualdades preexistentes. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nuestra trayectoria    de desigualdad es muy larga, y muy corta nuestra experiencia con la democracia.    Desde la Colonia, la Corona espa&ntilde;ola transmiti&oacute; un modelo de poder    absoluto; m&aacute;s tarde, con la Independencia y el triunfo de los liberales,    arranca una tradici&oacute;n constitucional que ha plasmado el principio de    divisi&oacute;n de poderes, aunque en los hechos se reproducen esquemas pol&iacute;ticos    autoritarios. Para la existencia de dicha contradicci&oacute;n, influyeron diversos    factores, como las constantes agresiones colonialistas, los enfrentamientos    entre la Iglesia y el Estado y la falta de cohesi&oacute;n social y territorial,    entre otros. Posteriormente, en la construcci&oacute;n de la Constituci&oacute;n    de 1917 el tema de la divisi&oacute;n de poderes es ignorado y s&oacute;lo se    analizan las atribuciones de cada poder, pero no el tema del equilibrio entre    poderes. En la era posrevolucionaria se observa que hay una divisi&oacute;n    entre el sistema pol&iacute;tico real y el formal. Hay mandatos jur&iacute;dicos    respetados ret&oacute;ricamente pero que no son norma real para la vida p&uacute;blica.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El cambio del a&ntilde;o    2000 fue fundamental para la transformaci&oacute;n del r&eacute;gimen presidencialista    y de partido &uacute;nico. Avanzamos <i>de facto</i> hacia una divisi&oacute;n    de poderes en virud del avance democr&aacute;tico y al pluralismo vigente por    los avances de la oposici&oacute;n desde los &aacute;mbitos locales, estatales    y ahora federales. En la alternancia surgida del 2000 e impulsada desde muchos    a&ntilde;os antes, se ha dado un proceso de distribuci&oacute;n del poder en    los &aacute;mbitos municipales, estatales y federales. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, hoy    enfrentamos una coyuntura en la que la esfera de lo p&uacute;blico est&aacute;    fuera del inter&eacute;s de los ciudadanos, envueltos en una sensaci&oacute;n    de frustraci&oacute;n y desencanto. Adem&aacute;s, permanecen resabios pol&iacute;tico-culturales    del presidencialismo autoritario y, al mismo tiempo, un descr&eacute;dito de    la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos que pone en grave riesgo la democracia.    Hoy no existen claramente prop&oacute;sitos o intereses comunes, causas unificadoras,    que unan lo p&uacute;blico con la esfera de los intereses ciudadanos, lo que    se ha traducido en un retraimiento de los ciudadanos de los espacios p&uacute;blicos,    aunque &#8212;debe decirse&#8212; no ha dejado de haber movilizaciones ciudadanas    que reclaman la vigencia de sus derechos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">M&eacute;xico enfrenta    el gran reto de rehabilitar la pol&iacute;tica a partir de lograr la confluencia    en una causa &uacute;nica: la construcci&oacute;n del bien com&uacute;n. Para    ello es imprescindible la interacci&oacute;n de todos los actores en la construcci&oacute;n    de la agenda pol&iacute;tica nacional, en la agenda p&uacute;blica. Uno de ellos    es la sociedad civil, misma que debe incidir en los asuntos p&uacute;blicos    a trav&eacute;s de un di&aacute;logo social con el resto de actores de la transici&oacute;n    democr&aacute;tica. Para lograr esa confluencia en el combate a la desigualdad,    es imprescindible construir un entramado jur&iacute;dico y t&eacute;cnico. Se    trata, adem&aacute;s, de una transformaci&oacute;n que debe abarcar tambi&eacute;n    la conciencia y la cultura ciudadanas respecto de estos temas y de la participaci&oacute;n    ciudadana en su soluci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien los partidos    pol&iacute;ticos desempe&ntilde;an un papel determinante en el desarrollo democr&aacute;tico,    &eacute;stos no son toda la democracia. Es necesario hacer que converjan los    intereses de los individuos, de los ciudadanos con el ambiente p&uacute;blico,    con el ambiente pol&iacute;tico nacional. Es fundamental abrir los espacios    a la participaci&oacute;n ciudadana y no s&oacute;lo en los niveles federales    y estatales, sino tambi&eacute;n en el nivel local, lig&aacute;ndola con la    acci&oacute;n en espacios multilaterales. Es igualmente necesario subrayar que    la igualdad de oportunidades no garantizar&aacute; la igualdad de derechos si    no se avanza en la democratizaci&oacute;n de todos los espacios, incluida la    familia. En este proceso de redimensionamiento de la pol&iacute;tica como factor    de cambio, se abre la posibilidad de hacer confluir la pol&iacute;tica econ&oacute;mica    y la pol&iacute;tica social. En este sentido, se plantea que la justicia social,    m&aacute;s que la propia transici&oacute;n pol&iacute;tica, pueda ser el eje    o causa com&uacute;n entre lo p&uacute;blico y la participaci&oacute;n ciudadana,    necesaria para consolidar nuestra democracia. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte,    tambi&eacute;n se considera fundamental dar certidumbre a la reforma del Estado    y a las reformas estructurales a partir de conferirles solidez constitucional,    aunque deba debatirse con sensatez si ese proceso deber&aacute; ser gradual,    por partes, o pueda abrirse el cauce de una nueva Constituci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">M&eacute;xico requiere    consolidar la democracia m&aacute;s all&aacute; de la v&iacute;a electoral,    partiendo de considerar que en todas las democracias modernas y consolidadas    hay un sistema de cohesi&oacute;n e igualdad social. En esa perspectiva, la    reforma del Estado debe comprender no s&oacute;lo una transformaci&oacute;n    del Estado mismo, sino tambi&eacute;n cu&aacute;l es el tipo de modelo de desarrollo    al que aspiramos como naci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La relaci&oacute;n    entre crecimiento y desigualdad, vista a la luz de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas    de aplicaci&oacute;n del modelo neoliberal, deja claro que el crecimiento por    s&iacute; mismo no redunda en bienestar y que, por tanto, hay que aspirar al    desarrollo. Sin embargo, tambi&eacute;n es claro que no habr&aacute; desarrollo    s&oacute;lo con crecimiento econ&oacute;mico. Para lograrlo hay que considerar    que el factor clave es la distribuci&oacute;n del ingreso y no confiar que el    mismo vendr&aacute; s&oacute;lo de la integraci&oacute;n comercial o de la inversi&oacute;n    extranjera. Por eso mismo, las pol&iacute;ticas comerciales no pueden seguir    por encima del respeto a los derechos humanos en una perspectiva amplia. En    su inserci&oacute;n a la globalidad, M&eacute;xico debe incorporar una visi&oacute;n    de respeto a los derechos humanos en el &aacute;mbito nacional e internacional.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte,    se reitera que los espacios de construcci&oacute;n de este desarrollo con justicia    social y de combate a la desigualdad, est&aacute;n en el &aacute;mbito nacional,    pero sobre todo en el espacio local, donde la justicia cobra dimensi&oacute;n    humana y tangible. Debe hacerse del desarrollo un asunto pol&iacute;tico, y    crear los espacios de toma de decisiones y de construcci&oacute;n de consensos    nacionales para un nuevo modelo de desarrollo e inserci&oacute;n en la globalidad.    As&iacute;, las estrategias de desarrollo deben convertirse en compromisos pol&iacute;ticos    y programas de salud, educaci&oacute;n, hacienda, salario/ empleo; crecimiento    end&oacute;geno, ciencia y tecnolog&iacute;a. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Se pone &eacute;nfasis    en que la reforma del Estado comprenda el tema de la divisi&oacute;n de poderes    a fin de que &eacute;sta deje de ser vista como un obst&aacute;culo para la    gobernabilidad democr&aacute;tica. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   PRINCIPALES PROPUESTAS VERTIDAS EN EL FORO &#8220;DESIGUALDAD Y REFORMA DEL    ESTADO&#8221; </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1) El debate te&oacute;rico    sobre la desigualdad es de gran relevancia, ya que tiene efectos directos sobre    las propuestas para combatirla. La falta de un adecuado diagn&oacute;stico conduce    a pol&iacute;ticas desacertadas y, a la postre, favorece la desigualdad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2) La existencia    o no de igualdad de oportunidades de ingreso al mercado para los individuos    es un determinante de la desigualdad, pero lo que en &uacute;ltima instancia    la orienta son los alcances y l&iacute;mites reales del modelo econ&oacute;mico,    del mercado mismo. La reforma del Estado debe comprender no s&oacute;lo una    transformaci&oacute;n del Estado, sino tambi&eacute;n cu&aacute;l es el tipo    de modelo de desarrollo al que aspiramos como naci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3) En consecuencia,    el combate a la desigualdad abarca cuatro aspectos b&aacute;sicos por analizar:    la reflexi&oacute;n sobre el modelo econ&oacute;mico que rige el rumbo de la    naci&oacute;n; el peso de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que rigen al    mercado; el papel del Estado en su calidad de compensador de los efectos desequilibradores    del mercado y de las condiciones para ingresar a &eacute;l, as&iacute; como    la generaci&oacute;n de condiciones b&aacute;sicas para el ejercicio real de    derechos ciudadanos en una perspectiva integral, rebasando la visi&oacute;n    estrecha de s&oacute;lo construir incentivos de mercado. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4) Resulta imprescindible    vincular la reforma del Estado y las reformas estructurales en ciernes con el    tema de la desigualdad para restablecer un c&iacute;rculo virtuoso entre Estado    e igualdad. Se propone: </font></p>     <blockquote>        <p><font size="2" face="Verdana">a) Aceptar que      la desigualdad sea considerada una prioridad econ&oacute;mica, pol&iacute;tico-      jur&iacute;dica, territorial, ambiental y sociocultural nacional, para lo      cual se requiere ubicarla en el centro de la orientaci&oacute;n de la reforma      del Estado.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">b) Reconocer      la necesidad de impulsar una pol&iacute;tica de Estado integral para el combate      de la desigualdad y la exclusi&oacute;n, donde se entretejan sus condicionantes      econ&oacute;micas con las de orden pol&iacute;tico-jur&iacute;dicas, territoriales,      ambientales y socioculturales. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">c) Reforzar los      marcos jur&iacute;dicos, institucionales y administrativos para tales fines      y para evaluar y calificar la acci&oacute;n del Estado mismo en esta materia.      Igualmente, ese refuerzo se hace necesario para construir la democracia econ&oacute;mica      con una creciente participaci&oacute;n ciudadana en la definici&oacute;n e      instrumentaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">d) Vincular la      reforma del Estado no s&oacute;lo a la esfera pol&iacute;tica, separada de      la econom&iacute;a y de la sociedad; al mismo tiempo, vincular la pol&iacute;tica      econ&oacute;mica a la social, apelando a la responsabilidad social del Estado      y a la necesidad de trastocar las relaciones de poder que condicionan la desigualdad.      Se apela a la necesidad de un Estado negociador y catalizador que sepa asumir      las iniciativas sociales, multiplicarlas y fortalecerse con ellas, incluso      en el plano internacional; de un Estado que garantice la seguridad de los      ciudadanos y no su propia seguridad, para lo cual debe favorecer la representaci&oacute;n      pol&iacute;tica y concurrencia de todos los actores y sectores de la poblaci&oacute;n,      incluida la de los mexicanos en el extranjero, en la esfera de lo p&uacute;blico.      </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">e) Llamar a los      actores pol&iacute;ticos de la transici&oacute;n a superar el precario equilibrio      de los acuerdos informales entre los poderes de facto (democracia consociativa)      y pasar a una nueva etapa de construcci&oacute;n de instrumentos para que      la ciudadan&iacute;a participe ah&iacute; donde sus intereses son afectados      y donde la manifestaci&oacute;n de sus preferencias no requiere tan s&oacute;lo      de la delegaci&oacute;n en representantes (democracia sectorial). </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana">5) Se sugiere una    revisi&oacute;n profunda de la consistencia te&oacute;rica del modelo econ&oacute;mico,    abriendo esta reflexi&oacute;n a visiones alternativas. En particular, se sugiere    considerar la demanda efectiva como pivote de la inversi&oacute;n y, por tanto,    del crecimiento y del empleo. Igualmente, se sugiere analizar la distribuci&oacute;n    desde el punto de vista factorial y no personal, es decir, poniendo como elemento    central a la pol&iacute;tica salarial. En suma, existi&oacute; un amplio consenso    en torno a la necesidad de dise&ntilde;ar un modelo alternativo que tenga al    trabajo como su centro. Un modelo basado en la b&uacute;squeda de objetivos    de crecimiento y distribuci&oacute;n a partir de una agenda de desarrollo de    m&aacute;s largo plazo, orientada al crecimiento end&oacute;geno equitativo,    competitivo y poniendo especial &eacute;nfasis en el impulso a las cadenas de    eslabonamiento de la actividad productiva, con el fin de evitar desigualdades    intrasectoriales e intersectoriales. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6) Debe considerarse,    en particular, la posibilidad de promover modelos de desarrollo y formas de    producci&oacute;n a partir del nivel local y lograr que los mismos est&eacute;n    en la base del impulso del desarrollo social nacional. Esto es particularmente    v&aacute;lido para el desarrollo del campo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7) Por lo que respecta    a las relaciones comerciales y financieras que M&eacute;xico sostiene con el    resto del mundo, no podemos seguir apostando todo a la integraci&oacute;n s&oacute;lo    comercial o a la inversi&oacute;n extranjera. Debemos orientarnos hacia la b&uacute;squeda    de modelos de integraci&oacute;n regional, donde se considere la posibilidad    de establecer fondos especiales para el impulso de las regiones menos desarrolladas    y se establezcan reglas que favorezcan el respeto a los derechos de los trabajadores    migrantes. En su inserci&oacute;n a la globalidad, M&eacute;xico debe incorporar    una visi&oacute;n de respeto a los derechos humanos en el &aacute;mbito nacional    e internacional. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">8) En la aplicaci&oacute;n    de modelos o pol&iacute;ticas gen&eacute;ricas para el funcionamiento de la    econom&iacute;a y las finanzas p&uacute;blicas, deben considerarse tiempos e    intensidades particulares, en este caso referidos al contexto hist&oacute;rico    y socioecon&oacute;mico de nuestro pa&iacute;s. Para ello, se hace necesario    avanzar en una revisi&oacute;n y mejor uso de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica    econ&oacute;mica y sociodemogr&aacute;fica nacional, regional, estatal y sectorial.    La construcci&oacute;n rigurosa de mejores indicadores podr&aacute; contribuir    a una mejor planeaci&oacute;n del desarrollo y asignaci&oacute;n adecuada de    recursos. De esta manera se disminuir&iacute;a la tendencia a atacar problemas    estructurales s&oacute;lo con soluciones t&eacute;cnicoadministrativas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">9) La Convenci&oacute;n    Nacional Hacendaria debe abordar sus debates en una perspectiva integral, es    decir, que incluya los objetivos de desarrollo (como el combate a la desigualdad),    as&iacute; como el destino de los recursos y no &uacute;nicamente el aspecto    recaudatorio. En dicha convenci&oacute;n debe haber lugar para el di&aacute;logo    entre todos los sectores de la sociedad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">10) El eje de la    reforma fiscal debe ser la progresividad de las tarifas en los dos impuestos    b&aacute;sicos que gravan a las personas f&iacute;sicas. En particular, por    lo que se refiere al impuesto sobre la renta, se sugiere mantener la progresividad    existente, pero simplificando su aplicaci&oacute;n mediante una tasa &uacute;nica    con una cantidad fija que se exente. Por otra parte, se propone que se eliminen    los impuestos en los ingresos de hasta diez salarios m&iacute;nimos, a fin de    elevar la demanda efectiva. En cuanto al impuesto al valor agregado (IVA), se    plante&oacute; mantener su progresividad en funci&oacute;n del tipo de bienes,    pudiendo ir desde tasas negativas hasta 30% o m&aacute;s, a fin de reducir sus    aspectos regresivos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">11) La pol&iacute;tica    monetaria no puede seguir siendo el aspecto predominante de la pol&iacute;tica    econ&oacute;mica. En otros t&eacute;rminos, no debe seguirse priorizando el    control de la inflaci&oacute;n sobre los objetivos de crecimiento y distribuci&oacute;n.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">12) En relaci&oacute;n    con el desarrollo tecnol&oacute;gico, se expres&oacute; la relevancia de integrarlo    a la pol&iacute;tica de desarrollo, a fin de impulsar la competitividad y un    crecimiento equilibrado entre los diferentes sectores y en su interior. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">13) La pol&iacute;tica    laboral debe ser retomada como el eje o centro del resto de las pol&iacute;ticas,    como el centro de un modelo de crecimiento econ&oacute;mico alternativo, ya    que alcanzar mayores empleos bien remunerados es el canal m&aacute;s efectivo    mediante el cual se pueden transmitir los beneficios del desarrollo y disminuir    el crecimiento de sectores marginales con gran propensi&oacute;n al autoconsumo    o del llamado sector informal de la econom&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">14) La construcci&oacute;n    de una pol&iacute;tica social de Estado requiere la inclusi&oacute;n de todos    los actores sociales. En particular, el poder legislativo federal podr&aacute;    favorecer este proceso mediante la aprobaci&oacute;n de la Ley de Desarrollo    Social, de la conformaci&oacute;n de un Consejo Econ&oacute;mico y Social con    participaci&oacute;n de todos los actores y desde donde se podr&iacute;a convocar    a una Cumbre Nacional Social para generar ese Pacto Social. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">15) La pol&iacute;tica    social debe comprender no s&oacute;lo los activos humanos y sociales, sino tambi&eacute;n    los f&iacute;sicos y financieros, de tal modo que no se apueste a pol&iacute;ticas    aisladas, como la de disminuir los niveles de desigualdad elevando los niveles    de educaci&oacute;n, ya que tratada de esta manera, puede llegar a acentuarla    en ciertos casos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">16) La planeaci&oacute;n    territorial es estrat&eacute;gica en el combate a la desigualdad a fin de garantizar    la sustentabilidad de los recursos y el acceso equitativo a los bienes y servicios,    al h&aacute;bitat construido, por medio de un orden en la ocupaci&oacute;n del    territorio, mitigando riesgos y evitando la vulnerabilidad. Un diagn&oacute;stico    territorial de la desigualdad detallado y riguroso permitir&iacute;a una m&aacute;s    adecuada asignaci&oacute;n de recursos a regiones atrasadas, c&aacute;lculo    de asignaciones para el aprovechamiento de recursos naturales, captaci&oacute;n    y distribuci&oacute;n de plusval&iacute;as, determinaci&oacute;n de inversiones    mixtas, el mejoramiento de los programas de vivienda y una pol&iacute;tica de    subsidios y tarifas diferenciadas para el combate de la desigualdad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">17) La reforma    del Estado debe incluir reformas constitucionales para incorporar los conceptos    de desarrollo urbano, metropolitano y regional. Igualmente, se hace necesaria    una revisi&oacute;n integral de diversos ordenamientos jur&iacute;dicos relativos    a varias materias que influyen sobre las condiciones de igualdad entre los habitantes    del pa&iacute;s, tales como la planeaci&oacute;n y programaci&oacute;n de obra    p&uacute;blica (particularmente de comunicaciones y transportes); el medio ambiente    y el uso de recursos naturales; el registro p&uacute;blico de la propiedad,    y la producci&oacute;n social de vivienda y sus modos de producci&oacute;n no    industriales, entre otros, teniendo como criterios la preponderancia del inter&eacute;s    p&uacute;blico sobre el privado, el fortalecimiento del municipio, la coordinaci&oacute;n    intersectorial, la cultura urbano-ambiental, la planeaci&oacute;n participativa    desde el &aacute;mbito local, la consulta ciudadana, la rendici&oacute;n de    cuentas y el respeto a la diversidad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">18) Es imperiosa    la intervenci&oacute;n del Estado en la regulaci&oacute;n de la oferta del suelo,    ya que existe un mercado inmobiliario no reglamentado que favorece y contribuye    a la profundizaci&oacute;n de desigualdades econ&oacute;micas y sociales porque,    entre otras cosas, afecta directamente al mercado de la vivienda para los sectores    de menores ingresos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">19) En la planeaci&oacute;n    para el combate a la desigualdad se hace imprescindible considerar la regionalizaci&oacute;n    de las acciones y la coordinaci&oacute;n entre los niveles federal, estatal    y municipal. El desaf&iacute;o es, adem&aacute;s, considerar la dimensi&oacute;n    comunitaria, antes que la individual, en la atenci&oacute;n de los problemas    de desigualdad. De igual manera, es necesario atender la vertiente transectorial    de esta problem&aacute;tica, aprovechando las sinergias resultantes de una pol&iacute;tica    dirigida a varios sectores. En esta perspectiva, un tema fundamental es tambi&eacute;n    la visi&oacute;n en lo que respecta a las cuencas hidrol&oacute;gicas. Y, en    general, la atenci&oacute;n a los problemas del agua como un tema de orden estrat&eacute;gico,    incorporando mecanismos de compensaci&oacute;n a fin de contribuir al combate    a la desigualdad por el uso de este recurso.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">20) Debe superarse    la visi&oacute;n de la falsa dicotom&iacute;a rural-urbano, &aacute;mbitos entre    los que existe una dial&eacute;ctica muy compleja, y no considerar que la desigualdad    es un fen&oacute;meno preponderantemente rural, ya que tambi&eacute;n est&aacute;    presente en las ciudades grandes y medias, as&iacute; como en las poblaciones    menores de 500 habitantes. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">21) Los partidos    pol&iacute;ticos desempe&ntilde;an un papel determinante en el desarrollo democr&aacute;tico,    pero &eacute;stos no son toda la democracia. Frente a su crisis, es necesario    rehabilitar la pol&iacute;tica a partir de hacer confluir a todos los actores    en una causa unificadora de lo p&uacute;blico y lo ciudadano: la construcci&oacute;n    del bien com&uacute;n. Para hacerlo posible, es imprescindible la interacci&oacute;n    de todos esos actores en la construcci&oacute;n de la agenda pol&iacute;tica    nacional, en la agenda p&uacute;blica. Uno de ellos es la sociedad civil, misma    que debe incidir en los asuntos p&uacute;blicos por medio de un di&aacute;logo    social con el resto de actores de la transici&oacute;n democr&aacute;tica. Pero    para lograr esa confluencia es imprescindible construir un entramado jur&iacute;dico    y t&eacute;cnico. Se trata, adem&aacute;s, de una transformaci&oacute;n que    debe abarcar tambi&eacute;n la conciencia y la cultura ciudadanas respecto de    estos temas y de la participaci&oacute;n ciudadana en su soluci&oacute;n. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">22) Es fundamental    abrir los espacios p&uacute;blicos a la participaci&oacute;n ciudadana, democratizarlos,    y no s&oacute;lo en los niveles federales y estatales sino tambi&eacute;n en    los locales, lig&aacute;ndola con la acci&oacute;n en espacios multilaterales.    La igualdad de oportunidades no garantizar&aacute; la igualdad de derechos si    no se avanza en la democratizaci&oacute;n de todos los espacios, incluida la    familia. En particular, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deben buscar una    mayor concordancia con las necesidades y pr&aacute;cticas (usos y costumbres)    de las poblaciones rurales, particularmente en las comunidades ind&iacute;genas.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">23) En este proceso    de redimensionamiento de la pol&iacute;tica como factor de cambio, se abre la    posibilidad de hacer confluir la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y la social.    Se plantea que la justicia social (el bien com&uacute;n), m&aacute;s que la    propia transici&oacute;n pol&iacute;tica, pueda ser el eje o causa unificadora    entre lo p&uacute;blico y la participaci&oacute;n ciudadana. M&eacute;xico necesita    consolidar la democracia m&aacute;s all&aacute; de la v&iacute;a electoral,    partiendo de considerar que en todas las democracias modernas y consolidadas    hay un sistema de cohesi&oacute;n e igualdad social. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">24) Debe darse    certidumbre a la reforma del Estado y a las reformas estructurales, a partir    de conferirles solidez constitucional, aunque haya que debatir con sensatez    y lucidez si ese proceso deber&aacute; ser gradual, por partes, o pueda abrirse    el cauce de una nueva constituci&oacute;n. En cualquier caso, estas transformaciones    deben considerar sin omisi&oacute;n cinco grandes bloques: </font></p>     <blockquote>        <p><font size="2" face="Verdana">a) Estado de      derecho con supremac&iacute;a en el respeto a los derechos humanos a partir      de una visi&oacute;n amplia e integral, es decir, que comprenda los derechos      econ&oacute;micos, sociales y culturales. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">b) Sistema electoral      y representativo (uso de recursos, voto en el extranjero, transparencia, ciudadanizaci&oacute;n      y autonom&iacute;a de los &oacute;rganos respectivos). </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">d) Federalismo      y competencia de los distintos niveles de gobierno y situaci&oacute;n de los      pueblos indios. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">e) Forma de gobierno      (relaci&oacute;n entre los poderes). </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">f) Inserci&oacute;n      en la globalizaci&oacute;n.</font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana">25) Se reitera    que los espacios de construcci&oacute;n de este desarrollo con justicia social    de combate a la desigualdad est&aacute;n en el &aacute;mbito nacional, pero    sobre todo en el espacio local, donde la justicia cobra dimensi&oacute;n humana    y tangible. Debe hacerse del desarrollo un asunto pol&iacute;tico. Crear los    espacios de toma de decisiones y de construcci&oacute;n de consensos nacionales    para un nuevo modelo de desarrollo e inserci&oacute;n en la globalidad. As&iacute;,    las estrategias de desarrollo deben convertirse en compromisos pol&iacute;ticos    y programas de salud, educaci&oacute;n, hacienda, salario/empleo; crecimiento    end&oacute;geno; ciencia y tecnolog&iacute;a, etc. Igualmente, la vinculaci&oacute;n    entre las comunidades y los representantes locales y federales debe comenzar    a operar efectivamente, para que estos &uacute;ltimos se conviertan en verdaderas    correas de transmisi&oacute;n de las aut&eacute;nticas demandas y necesidades    de la gente. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">26) La reforma    del Estado debe comprender como aspecto toral el tema de la divisi&oacute;n    de poderes a fin de que &eacute;sta deje de ser vista como un obst&aacute;culo    para la gobernabilidad democr&aacute;tica y la democracia econ&oacute;mica.    Para estos efectos, se consideran las siguientes propuestas, algunas de las    cuales ya han sido mencionadas en puntos anteriores: </font></p>     <blockquote>        <p><font size="2" face="Verdana">a) Avanzar en      esquemas de distribuci&oacute;n real de recursos para profundizar el federalismo,      especialmente hacia las zonas m&aacute;s vulnerables. Es igualmente importante      repensar la institucionalidad de los gobiernos locales. El dise&ntilde;o institucional      del municipio actual no puede concitar a la participaci&oacute;n ciudadana,      al aut&eacute;ntico federalismo y a la acci&oacute;n p&uacute;blica para combatir      la desigualdad y lograr la justicia social. Este redise&ntilde;o debe ser      estructural y constitucional. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">b) Acotamiento      de los poderes de la presidencia para aumentar la responsabilidad de este      poder frente a la ciudadan&iacute;a; no reducir sus capacidades sino revisar      sus atribuciones e imponer medidas de fiscalizaci&oacute;n que podr&iacute;an      incluir desde el juicio pol&iacute;tico al presidente hasta avanzar en la      adopci&oacute;n de f&oacute;rmulas de racionalidad deliberativa, es decir,      de democracia participativa que, finalmente, fortalecer&iacute;an la realizaci&oacute;n      de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">c) Reforma del      poder legislativo, para que &eacute;ste cumpla mejor sus funciones legislativas      propiamente dichas, as&iacute; como las de fiscalizaci&oacute;n. Igualmente,      para hacerlo m&aacute;s transparente, profesional y realmente representativo      de los intereses de los electores. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">d) Crecimiento,      consolidaci&oacute;n y reforma &#8212;si fuese necesario&#8212; de los espacios      aut&oacute;nomos del poder (como el Instituto Federal Electoral &#8212;IFE&#8212;      o la Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos &#8212;CNDH&#8212; y      las comisiones estatales, as&iacute; como de la Auditor&iacute;a Superior      de la Federaci&oacute;n, para que cubra tambi&eacute;n a los poderes legislativo      y judicial). </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">e) Reforma del      poder judicial. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">f) Transversalidad      de los temas de equidad de g&eacute;nero en todos los temas de la reforma      del Estado, en su expresi&oacute;n jur&iacute;dica e institucional. Ello implica      que los mismos tengan su reflejo en el nivel constitucional, donde deben plasmarse      todos los principios aceptados por M&eacute;xico en esta materia en tratados      internacionales. Lo mismo rige para otra serie de grupos de poblaci&oacute;n,      como son los ni&ntilde;os, los adultos mayores, los ind&iacute;genas, las      personas con otras preferencias sexuales, las personas discapacitadas, etc&eacute;tera.      </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">g) Impulsar la      generaci&oacute;n de fuentes estad&iacute;sticas de medici&oacute;n de la      desigualdad y de vigencia del respeto a los derechos econ&oacute;micos, sociales      y culturales en M&eacute;xico. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">h) Hacer posible      el voto de los mexicanos en el extranjero, lo que fortalecer&aacute; al Estado      mexicano para avanzar en la protecci&oacute;n de sus derechos, pero garantizando      en dicha reforma la vigencia de los avances que hemos construido en nuestro      sistema electoral. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">i) Impulsar la      conformaci&oacute;n de un organismo de Estado aut&oacute;nomo, con participaci&oacute;n      ciudadana, para el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas econ&oacute;mica      y social de Estado, y as&iacute; garantizar un largo aliento para cada una      de ellas.</font></p>       <p>&nbsp;</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota1"></a>1    Esta rese&ntilde;a se apoya en el trabajo de relator&iacute;a de las discusiones    del foro realizado por Cristina S&aacute;nchez Mejorada, Hilda D&aacute;vila,    Jos&eacute; Blanco, Juan Antonio Cepeda, Salvador Duarte, Manuel Vidrio y Enrique    Figueras. </font></p>      ]]></body>
</article>
