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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Joel S. Migdal, <i>Estados d&eacute;biles, estados fuertes</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Armando Chaguaceda*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2011, 191 pp. (Colecci&oacute;n Umbrales)<a href="#notas">**</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Maestro en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad de la Habana. Candidato a doctor en Historia y Estudios Regionales de la Universidad Veracruzana. Colaborador del Cuerpo Acad&eacute;mico de Estudios Pol&iacute;ticos. Instituto de Investigaciones Hist&oacute;rico Sociales, Universidad Veracruzana.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diversas corrientes de la teor&iacute;a social han ofrecido, por d&eacute;cadas, diversas interpretaciones acerca de los modos en que actores estatales y sociestales interact&uacute;an en la preservaci&oacute;n y/o transformaci&oacute;n del orden vigente. Algunos enfoques identifican el Estado como una entidad uniforme y monol&iacute;tica, sin percibir cabalmente las m&uacute;ltiples fuerzas que en su interior operan, las diferencias de poder entre los niveles de gobierno y sus m&uacute;ltiples nexos con lo social. Para responder a esas carencias, el investigador Joel S. Migdal, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Washington, ha desarrollado el enfoque <i>State in society,</i> cuyas nociones b&aacute;sicas llegan hoy al p&uacute;blico hispanohablante de la mano del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, en <i>Estados d&eacute;biles, Estados fuertes,</i> selecci&oacute;n de ensayos incluidos en el cat&aacute;logo de la colecci&oacute;n Umbrales, publicada en 2011.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>State in society</i> concibe el Estado como "&#91;...&#93; un campo de poder marcado por el uso y la amenaza de violencia y conformado por <i>1)</i> la imagen de una organizaci&oacute;n dominante coherente en un territorio, que es una representaci&oacute;n de las personas que pertenecen a ese territorio, y <i>2)</i> las pr&aacute;cticas reales de sus m&uacute;ltiples partes" (Migdal, 2011: 34). Se trata de un campo abierto con m&uacute;ltiples fronteras, donde dis&iacute;miles &oacute;rdenes institucionales &#151;no todos ellos centralizados ni anclados exclusivamente en lo gubernamental&#151; y legales se complementan con procesos y relaciones de poder no formalizados. Migdal busca identificar (y diferenciar) a los diferentes actores &#151;colectivos o individuales&#151;, las pr&aacute;cticas institucionales que &eacute;stos desarrollan y las relaciones que generan en su interior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las propuestas del enfoque <i>State in society</i> se relacionan con la aparici&oacute;n de un campo de estudios &#151;o nuevo dominio h&iacute;brido seg&uacute;n la sugerente clasificaci&oacute;n de Dogan y Pahre&#151; denominado antropolog&iacute;a del Estado,<sup><a href="#notas">1</a></sup> cuya agenda (en construcci&oacute;n) atiende un conjunto de interrogantes de relevancia para la ciencia y pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas. Entre &eacute;stas destacan: <i>a)</i> &iquest;mediante qu&eacute; mecanismos los estados pueden establecer una autoridad pol&iacute;tica coherente y eficaz?, y <i>b)</i> &iquest;en qu&eacute; momentos, formas y lugares los m&uacute;ltiples actores de la sociedad &#151;que tambi&eacute;n presuponen din&aacute;micas de dominaci&oacute;n/emancipaci&oacute;n&#151; pueden desafiar los poderes del Estado o, al menos, negociar eficazmente con &eacute;stos para lograr la inclusi&oacute;n de sus intereses en las agendas pol&iacute;ticas? El autor destaca que su "&#91;...&#93; enfoque del Estado en la sociedad indica a los investigadores el proceso de interacci&oacute;n de las agrupaciones entre s&iacute; y con aquellos cuya conducta compiten por controlar o influenciar" (2011: 45).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Migdal sugiere pensar el orden social como una red de actores y espacios, con m&uacute;ltiples <i>locus</i> de creaci&oacute;n de normas, de conflictos abiertos o velados, y de ejercicios de dominaci&oacute;n dispersos, en vez de como una pir&aacute;mide dirigida por un Estado todopoderoso y coherente. As&iacute; cuestiona cierta "&#91;...&#93; lamentable tendencia a tratar al Estado como actor org&aacute;nico indiferenciado &#91;.&#93; Se ha minimizado la din&aacute;mica de la lucha por la dominaci&oacute;n en la sociedad, en la que los componentes del Estado han desempe&ntilde;ado papeles divergentes en diversos escenarios" (2011: 162).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al poner &eacute;nfasis en la forma en que las diversas luchas socio&#45;estatales alteran la disposici&oacute;n de recursos, la naturaleza de la estratificaci&oacute;n social, el contenido de las identidades colectivas y los proyectos pol&iacute;ticos en pugna, Migdal reconoce que estas contiendas pueden desarrollarse durante periodos excepcionales de estabilidad y terminar con la total transformaci&oacute;n &#151;abrupta en clave revolucionaria, paulatina en un sentido reformista y modernizador&#151; de la sociedad por el Estado, incluyendo la capturade &eacute;ste por nuevos actores sociales dominantes &#151;que se apropian de las organizaciones y s&iacute;mbolos del antiguo r&eacute;gimen&#151; o la incorporaci&oacute;n al Estado de fuerzas emergentes de la sociedad que acomodar&aacute;n agencias y pol&iacute;ticas estatales a sus necesidades y a las din&aacute;micas regionales/locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La antropolog&iacute;a del Estado rescata la importancia de las relaciones entre las diferentes agencias, los conflictos intraestatales y las relaciones entre el Estado y los poderes locales. Reconoce que la pol&iacute;tica estatal no s&oacute;lo es determinada por factores estructurales mayores &#151;como las tendencias a | la acumulaci&oacute;n de capital en una escala global y nacional&#151;, mercados internacionales y la supuesta importancia de la lucha de clases, sino tambi&eacute;n | por intereses sociales, ideolog&iacute;as y estilos administrativos de la &eacute;lite pol&iacute;tica y burocr&aacute;tica del Estado, por lo que resulta una perspectiva &uacute;til para, al decir de otro autor, "&#91;...&#93; emprender estudios comparativos de las repercusiones sociales y las din&aacute;micas de formas particulares de intervenci&oacute;n del Estado en los &aacute;mbitos regional y local, y de los procesos m&aacute;s aut&oacute;nomos que toman lugar fuera de la escena o en los intersticios de las estructuras pol&iacute;tico&#45;administrativas formales" (Long, 2007: 106) en la forma en que pretendemos desarrollarla en la presente investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su an&aacute;lisis, Migdal propone distinguir entre "im&aacute;genes de Estado", que tienden a homogeneizar los diferentes estados entre s&iacute;, y "pr&aacute;cticas de Estado", ancladas en las circunstancias particulares de cada uno. La "imagen" representa al Estado como un actor coherente, aut&oacute;nomo, centralizado y unificado con fronteras territoriales (interestatales) y sociales (Estado&#45;sociedad) que ofrece una apariencia de unidad e identidad, e impone un est&aacute;ndar de comportamientos en su territorio. Ello supone "&#91;.&#93; una entidad que tiene dos tipos de fronteras: <i>1)</i> fronteras territoriales entre el Estado y otros estados, y <i>2)</i> fronteras sociales entre el Estado &#151;sus organismos y actores (p&uacute;blicos)&#151; y aquellos que est&aacute;n sujetos a sus reglas (privados)" (Migdal, 2011: 35&#45;36).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las "pr&aacute;cticas" expresan el actuar rutinario, refuerzan y validan el control sistem&aacute;tico del Estado, sus alianzas y luchas internas o con otros actores. El autor reconoce que "el desempe&ntilde;o cotidiano de los organismos y actores del Estado, sus pr&aacute;cticas, puede reforzar la imagen del Estado o debilitarla; puede consolidar o neutralizar la noci&oacute;n de las fronteras territoriales, y las que existen entre lo p&uacute;blico y lo privado" (2011: 37). Aunque ambas est&aacute;n presentes en todos los niveles del aparato estatal &#151; no pueden existir "pr&aacute;cticas" coherentes locales sin una m&iacute;nima referencia al poder&iacute;o estatal central y &eacute;ste no puede descansar, en un nivel superior, s&oacute;lo en una "imagen" sin capacidades de control y proyecci&oacute;n de poder&#151;; creemos que existe una tendencia a mayor peso del nivel superior en la "imagen" de Estado, mientras que la importancia de las "pr&aacute;cticas" se incrementaen los niveles b&aacute;sicos de la estructura estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el estudio emp&iacute;rico de la estatalidad, Migdal nos propone delimitarlos niveles de &eacute;sta, estrechamente vinculados a las funciones que desempe&ntilde;an y sus nexos con la sociedad. Al respecto se&ntilde;ala que "&#91;.&#93; podemos identificar cuatro niveles de organizaci&oacute;n del Estado, de abajo a arriba, como las trincheras, las oficinas locales dispersas, las oficinas centrales del organismo y las alturas dominantes" (2011: 153).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un primer nivel &#151;b&aacute;sico, a escala micro&#151;, ser&iacute;a acotado a la <i>pol&iacute;tica cara&#45;a&#45;cara,</i> aplicada en el territorio a t&iacute;tulo individual por los varios funcionarios y empleados que aplican la ley, educan y curan a la poblaci&oacute;n, colectan impuestos y dan la cara a la sociedad. Al percibir c&oacute;mo las relaciones pol&iacute;ticas locales operan dentro (y se estructuran como) un sistema de pagos y acomodaciones, se aprecian los l&iacute;mites de la acci&oacute;n monop&oacute;li&#45;ca del poder central. La <i>pol&iacute;tica local,</i> en tanto refleja el poder espec&iacute;fico de cada uno de los actores, deviene un terreno donde la burocracia no puede desempe&ntilde;ar un rol hegem&oacute;nico decisivo en la distribuci&oacute;n y ordenamiento locales de los recursos materiales y simb&oacute;licos.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un segundo orden encontramos las <i>entidades regionales y locales</i> (instancias de gobierno, oficinas de tr&aacute;mites, estaciones policiacas, centros de servicios, etc.) que implementan las pol&iacute;ticas &#151;a veces adaptadas al anclaje territorial&#151;, que reorganizan y aplican las directrices nacionales, las cuales reciben supervisiones desde el nivel central y difieren en caracter&iacute;sticas de regi&oacute;n en regi&oacute;n. En estos entornos, las agencias estatales &#151;aunque no sean eficientes en implementar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas&#151; deben ser funcionales para garantizar el control y la lealtad. Migdal nos recuerda que son los administradores quienes hacen funcionar la pol&iacute;tica local, en un proceso en el que reciben m&uacute;ltiples influencias y demandas de sus superiores/ supervisores, de sus clientes y comunidades, de otros actores regionales y l&iacute;deres sociales y donde tienden a crear una cierta "moral" tanto a partir de mecanismos de control y rendici&oacute;n de cuenta internos, como por los lazos de protecci&oacute;n rec&iacute;proca entre jefes y subordinados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a esta complejidad y tensi&oacute;n, su rol es insustituible dentro del proceso pol&iacute;tico, pues son quienes implementan &#151;aun alejados de su mirada&#151; las acciones del liderazgo, enfrentan y procesan las presiones emanadas desde la sociedad y filtran sus efectos a los niveles superiores del aparato estatal. Sin embargo, hay que se&ntilde;alar que las pol&iacute;ticas de control y supervivencia, desplegadas desde la c&uacute;spide del Estado, disminuyen la capacidad de control efectivo y el desempe&ntilde;o institucional en la base. La pertenencia a la agencia e instancias locales pasan a ser decididas por la lealtad al liderazgo m&aacute;s que por la eficacia. Y la rotaci&oacute;n constante y sorpresiva de funcionarios desestimula a &eacute;stos a confrontar a los pobladores | y generar una capacidad de innovaci&oacute;n que despierte celo en niveles superiores del aparato estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer nivel (en orden ascendente) lo ocupan las <i>oficinas y agencias centrales</i> radicadas en la capital, donde se formulan las pol&iacute;ticas y se asignan los recursos, en las cuales puede constituirse un <i>ethos</i> estable y coherente que siempre ser&aacute; objeto de vigilancia por el <i>liderazgo nacional.</i> El autor insiste en que la autonom&iacute;a de las agencias del Estado es preocupante para estos l&iacute;deres nacionales, cuyo poder est&aacute; &iacute;ntimamente influido por su capacidad de movilizaci&oacute;n, por lo cual acuden al desarrollo de pol&iacute;ticas de participaci&oacute;n controladas y al empleo de las diversas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas &#151;en especial los servicios&#151;, para controlar las reglas del juego e inducir comportamientos favorables en la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este <i>liderazgo nacional,</i> con el orden estatal en la c&uacute;spide, tiende redes &#151; de control, cooptaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n&#151; en todos los niveles del entramado institucional &#151; acudiendo a formas para institucionales&#151;, y comparte parcialmente sus metas con los dem&aacute;s niveles del aparato. Aun cuando muchos l&iacute;deres en naciones de la periferia llegan al poder con una agenda de cambio social y refundaci&oacute;n c&iacute;vica, el dilema de la supervivencia pol&iacute;tica (ante la resistencia interna y enemistad for&aacute;nea de las potencias regionalmente dominantes) termina condicionando el ritmo y extensi&oacute;n de los cambios ulteriores; queda la democratizaci&oacute;n efectiva y el discurso emancipador presa de la propaganda pol&iacute;tica, o acotados a las pol&iacute;ticas igualitarias de ciertas agencias estatales. En su obra, Migdal nos recuerda que los liderazgos estatales entran en un dilema a menudo indisoluble: perciben que las agencias y poderes locales del Estado pueden amenazar su poder, pero al mismo tiempo los necesitan para ejecutar sus pol&iacute;ticas; desean la expansi&oacute;n de la participaci&oacute;n pero la acotan a formas movilizatorias y pol&iacute;ticas sociales redistributivas y/o clientelares. El <i>leit motiv</i> de su accionar termina siendo el reforzamiento del control sobre el resto de los actores del aparato estatal y de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El liderazgo, y en menor medida las agencias, tratar&aacute;n de redibujar las fronteras sociales y culturales para hacerlas coincidir con sus fronteras pol&iacute;ticas; mientras que aqu&eacute;l trata de presentarse (y permanecer) como algo "aparte", "por encima" de la sociedad y mediador sobre los conflictos particulares en el seno de &eacute;sta y de la propia estructura estatal. Al mismo tiempo, se difundir&aacute; entre los subordinados (funcionarios y ciudadanos) la idea de una "comuni&oacute;n" de todos dentro de la naci&oacute;n, corporeizada y representada por el Estado y su l&iacute;der. Las narrativas dominantes de diversos reg&iacute;menes &#151;como los populistas, nacionalistas y socialistas de Estado&#151;, buscan mantener la integridad del Estado como un ente "total", ligar a los ciudadanos entre s&iacute; a partir de la mediaci&oacute;n estatal, impedir la emergencia de otras narrativas y/o estructuras aut&oacute;nomas, limitando las posibilidades del control ciudadano sobre el Estado y sus agentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tanto existe una interrelaci&oacute;n entre el Estado y la sociedad &#151;y entre los niveles macro y micro&#151; que impacta las din&aacute;micas de estabilizaci&oacute;n y cambio social, no puede entenderse el conjunto de motivaciones y comportamientos individuales como mero agregado de actos aislados, por cuanto los actores (y su agencia) responden a situaciones contextuales y patrones colectivos. Como los estados proveen foros, s&iacute;mbolos e instituciones para fortalecer &#151; con miras hegem&oacute;nicas&#151; la estabilidad e integraci&oacute;n sociales, ciertas &aacute;reas de interacci&oacute;n Estado&#45;sociedad crean significados para la gente y naturalizan el Estado como un entorno natural de sus vidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estas &aacute;reas de interinfluencia socioestatal de patrones y repertorios culturales, Migdal destaca la <i>influencia legal,</i> la ocupada por los <i>rituales p&uacute;blicos,</i> y la representada por los <i>comportamientos informales.</i> La primera se relaciona con la idea de que el monopolio estatal de la ley (y sus representaciones) ejercen un amplio control sobre los comportamientos; sin embargo, desde la sociedad, el uso interesado y h&aacute;bil de la ley tambi&eacute;n puede auto&#45;limitar (o desenmascarar) la acci&oacute;n del Estado y proteger ciertos derechos ciudadanos. En cuanto a los <i>rituales p&uacute;blicos,</i> &eacute;stos suelen estar orientados y promovidos por el Estado, lo cual sucede cuando sus l&iacute;deres se percatan de que la supervivencia de cualquier organizaci&oacute;n se incrementa al adoptar ceremonias que expresan las reglas institucionales y permiten asociar la riqueza del ritual con la eficacia del poder. Por &uacute;ltimo, Migdal destaca la importancia de una amplia gama de <i>comportamientos informales</i> en la esfera p&uacute;blica, que ya suponen que las reglas para el relacionamiento entre actores sociestales (y con el Estado) son constantemente redefinidas y que las luchas por la igualdad provocan el surgimiento de nuevas identidades. Vale la pena destacar aqu&iacute; la (co)existencia de diversos conjuntos de actores con sus sistemas de normas particulares &#151;como los grupos contraculturales y ciertas comunidades de anclaje territorial&#151; que buscan estar al margen de la ley estatal (sin oponerse o subordinarse a &eacute;sta) para reformular las pol&iacute;ticas culturales y locales que afectan sus vidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Estados d&eacute;biles, estados fuertes</i> es un aporte al debate y un aliento a quienes consideramos que las instituciones resultan, simult&aacute;neamente, sujeto y espacio de la lucha pol&iacute;tica, espacios donde diversos actores expresan y persiguen intereses, as&iacute; como entes que construyen su propia historia. Nos recuerda que los valores e ideas dejan su huella en todo desarrollo institucional y de la acci&oacute;n colectiva, Migdal es peculiarmente certero al sentenciar: "Los m&uacute;ltiples escenarios de la sociedad y las interacciones entre los mismos han sido los calderos en los que se han destilado los resultados hist&oacute;ricos particulares y contingentes de cada sociedad y su Estado" (2011: 177).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dogan, M. y R. Phar&eacute;, 1991, <i>Las nuevas ciencias sociales,</i> M&eacute;xico, Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6092642&pid=S0188-7653201200020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Long, N., 2007, <i>Sociolog&iacute;a del desarrollo. Una perspectiva centrada en el actor,</i> M&eacute;xico, CESAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6092644&pid=S0188-7653201200020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Migdal, Joel S., 2011, <i>Estados d&eacute;biles, estados fuertes,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (Colecci&oacute;n Umbrales).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6092646&pid=S0188-7653201200020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Este libro es el primero de la Colecci&oacute;n Umbrales dirigida por Fernando Escalante Gonzalbo y Claudio Lomnitz y publicada por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (FCE) que busca disminuir el rezago en el acceso a textos originalmente escritos en idiomas distintos al espa&ntilde;ol con la traducci&oacute;n de obras que gu&iacute;an la discusi&oacute;n en disciplinas como antropolog&iacute;a, sociolog&iacute;a, ciencia pol&iacute;tica, historia y estudios de g&eacute;nero. &#91;Nota de la directora.&#93;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Seg&uacute;n Migdal, su enfoque "&#91;...&#93; sugiere una antropolog&iacute;a del Estado, un medio de desagregarlo prestando atenci&oacute;n a las diferentes presiones que se encuentran los funcionarios en cuatro niveles distintos del Estado. Las presiones se producen dentro de lo que yo llamo los m&uacute;ltiples escenarios de dominaci&oacute;n y oposici&oacute;n. Estos escenarios tambi&eacute;n nos ayudan a identificar los otros componentes de fundamental importancia de las sociedades, adem&aacute;s de la organizaci&oacute;n del Estado" (Migdal, 2011: 126).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Como lo local resulta una gran arena de acomodaci&oacute;n (m&aacute;s que de cambio social) con diferentes niveles y redes de intercambios sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales, la <i>imagen de Estado,</i> aparentemente todopoderosa cuando se le conoce desde el discurso oficial, encubre la precariedad, los mestizajes, la corrupci&oacute;n y el pragmatismo encarnados en las <i>pr&aacute;cticas de Estado</i> a esta escala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor:</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Armando Chaguaceda</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Universidad Veracruzana Calle Diego Le&ntilde;o 8, Colonia Centro Xalapa, Veracruz CP 91000 Tel. 01 55 (228) 812&#45;47&#45;19 &lt;<a href="mailto:xarchano@gmail.com">xarchano@gmail.com</a>&gt;</font></p>      ]]></body>
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