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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ernesto Laclau, <i>La raz&oacute;n populista</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mart&iacute;n Retamozo*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>FCE, 2005, 311 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de Filosof&iacute;a UNLP, Argentina. Candidato a doctor en Ciencias Sociales FLACSO&#45;M&eacute;xico</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1978 Ernesto Laclau public&oacute; <i>Pol&iacute;tica e ideolog&iacute;a en la teor&iacute;a marxista.</i> All&iacute; dedica dos art&iacute;culos al tema del populismo inaugurando as&iacute; una perspectiva singular en la reflexi&oacute;n sobre el tema (cf. De &Iacute;pola, 1982). M&aacute;s de veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s, la publicaci&oacute;n en espa&ntilde;ol de <i>La raz&oacute;n populista</i> (2005) nos indica que los problemas del populismo ligado a las l&oacute;gicas de las identidades colectivas, la hegemon&iacute;a y las representaciones siguen ocupando un lugar central en las preocupaciones intelectuales del autor. En este trabajo Laclau avanza en la propuesta de una teor&iacute;a del populismo. No obstante, su preocupaci&oacute;n no es hallar una mera precisi&oacute;n terminol&oacute;gica a partir de elucidar la polisemia o los equ&iacute;vocos del concepto. Antes bien, presenta un an&aacute;lisis de la l&oacute;gica de lo pol&iacute;tico y las identidades sociales a partir de indagar la racionalidad propia del populismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra consta de ocho cap&iacute;tulos (m&aacute;s una secci&oacute;n de comentarios finales) agrupados en tres partes. En la primera se plantea lo que podr&iacute;amos denominar la <i>tragedia</i> en los estudios sobre el populismo. Esto es: su recurrente referencia final a lo inasible del concepto y la imposibilidad de una definici&oacute;n precisa y un&iacute;voca. Con la "vaguedad" del populismo como acuerdo generalizado y transitorio, Laclau pasa revista a algunas teorizaciones sobre el tema. El repaso propuesto no busca un recorrido exhaustivo de la bibliograf&iacute;a existente, sino avanzar en la construcci&oacute;n de su propia teor&iacute;a. La presentaci&oacute;n de las producciones "cl&aacute;sicas" sobre populismo visitadas por el autor (la de Margaret Casanovan y las compiladas por Ionescu y Gellner) busca, espec&iacute;ficamente, demostrar que el populismo desnuda las limitaciones de los supuestos ontol&oacute;gicos que la teor&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea ha utilizado para dar cuenta de algunos de los fen&oacute;menos que despiertan el inter&eacute;s en la academia actual. Laclau muestra, en el primer cap&iacute;tulo, que los intentos de realizar tipolog&iacute;as (Casanovan) han fracasado. As&iacute;, tampoco han aportado mucho los esfuerzos por distinguir lo que es propio de un movimiento populista, de una ideolog&iacute;a y su ret&oacute;rica (Minogue), o de buscar un conjunto de caracter&iacute;sticas que permitan definir a un fen&oacute;meno como populista (Wiles). El an&aacute;lisis de un art&iacute;culo de Peter Wosley le permite al autor convertir el cierre de la primera parte en un adelanto de su propia teor&iacute;a del populismo. Esto porque Laclau comparte el abandono de la pretensi&oacute;n de ligarlo con un contenido universal, y a la vez el abrir un espacio para evadir la condena &eacute;tica (frecuente en otros estudios), en tanto que el populismo puede significar la efectiva participaci&oacute;n de sectores subalternos u oprimidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general el motivo del fracaso de los estudios sobre populismo, sostiene Laclau, radica en la forma misma en que han encarado el tema. Defini&eacute;ndolo como "vago", "impreciso" y "elusivo" se concluye en replantear el interrogante y se elabora la pregunta por las condiciones de posibilidad y contextos sociales en que &eacute;ste emerge. En definitiva, a lo que se arriba es al abandono de la pregunta inicial (&iquest;que es el populismo?) por entenderlo un epifen&oacute;meno de otros procesos sociales e institucionales a los cuales habr&iacute;a que darle primac&iacute;a epistemol&oacute;gica. Frente a esto, Laclau propone un movimiento argumentativo que ser&aacute; b&aacute;sico para su concepci&oacute;n: asumir la vaguedad, amplitud e indefinici&oacute;n en sentido literal y preguntarse &#151;en tono lefortiano&#151; si esta imprecisi&oacute;n del concepto no se corresponde con la misma indeterminaci&oacute;n de la realidad social. De esta manera queda abierta la puerta para adelantar, a modo de pregunta, la primera tesis "&iquest;no ser&iacute;a el populismo m&aacute;s que un tosca operaci&oacute;n pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica, un acto preformativo dotado de una racionalidad propia, es decir, que el hecho de ser vago en determinadas situaciones es la condici&oacute;n para construir significados relevantes?" (32). El populismo, entonces, es &#151;lo adelantamos&#151; una l&oacute;gica de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica que condensa significados para reducir complejidades en la esfera p&uacute;blica y se inserta en el proceso de formaci&oacute;n de identidades colectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de la revisi&oacute;n del pensamiento de autores como Le Bon, Taine y Freud, quienes avanzaron sobre algunos ejes en el estudio del comportamiento colectivo y la formaci&oacute;n de identidades, Laclau se posiciona para desarrollar el n&uacute;cleo argumental de su teor&iacute;a. Para ello retoma dos acusaciones vertidas sobre el populismo: a) que es vago e indeterminado; y b) que es mera ret&oacute;rica. Pues bien, Laclau invierte lo que pretende ser un descalificativo para afirmar que la vaguedad e indeterminaci&oacute;n, lejos de ser un d&eacute;ficit del populismo, obedece a las condiciones mismas de la realidad social. Con esto el populismo respetar&iacute;a rasgos propios de una ontolog&iacute;a pol&iacute;tica y, por consiguiente, un espacio adecuado para la comprensi&oacute;n de <i>lo pol&iacute;tico.</i> Por su parte, frente a la cr&iacute;tica de "mera ret&oacute;rica", el autor argumenta que es imposible una estructura conceptual sin apelar a la ret&oacute;rica, con lo cual m&aacute;s que un defecto, la ret&oacute;rica se transforma en condici&oacute;n de posibilidad de <i>lo pol&iacute;tico.</i> En consecuencia, si la ret&oacute;rica constitutiva de lo pol&iacute;tico y el populismo incluye la ret&oacute;rica, el populismo podr&iacute;a dar cuenta de l&oacute;gicas espec&iacute;ficas de lo pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor, en primera instancia, el populismo es una forma de constituir una identidad social. Concediendo que puede existir una multiplicidad de identidades su pregunta se orienta a determinar lo propio de la articulaci&oacute;n identitaria populista. Para exponer esta especificidad ofrece una teor&iacute;a de las demandas sociales. Para Laclau la estructura social (la sociedad contempor&aacute;nea, global y neoliberal) ofrece una amplia variedad de antagonismos que generan reclamos sobre algunos puntos. Esas demandas pueden ser vistas como peticiones de inclusi&oacute;n al sistema, pero que si no encuentran respuestas satisfactorias se convierten en reclamos y se van acumulando. En principio, y mientras permanecen aisladas, son demandas <i>democr&aacute;ticas.</i> Sin embargo, al ir creciendo y encontrando una articulaci&oacute;n equivalencial, las demandas se extienden, se ponen en contacto con otras y se transforman en <i>populares.</i> La pluralidad de antagonismos articulados configura un espacio compuesto por aquellos que se encuentran en posici&oacute;n de subordinaci&oacute;n y han elaborado demandas no satisfechas. All&iacute; opera un recurso ret&oacute;rico que introduce una distinci&oacute;n en el espacio social que lo divide en dos campos. Se identifica un "nosotros&#45;pueblo" frente a un "ellos&#45;poder". Esta es, para Laclau, la base del populismo, el cual se constituye como tal con la elaboraci&oacute;n de un sistema estable de sentidos colectivos capaces de movilizar a los grupos demandantes. El populismo, as&iacute;, supone la construcci&oacute;n de una identidad popular generada por las exclusiones sociales que el sistema produce en su propia configuraci&oacute;n. Esto implica una expansi&oacute;n de la cadena de equivalencias (el momento horizontal), a la vez que una articulaci&oacute;n simb&oacute;lica que ofrece intentos de sutura de la diversidad (el momento vertical).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas identidades es fundamental la producci&oacute;n de ciertos significados densos que permiten anclar el sentido en la formaci&oacute;n de la cadena discursiva. La posibilidad de establecer una equivalencia entre las heterog&eacute;neas demandas democr&aacute;ticas nos habla del paso de subjetividades democr&aacute;ticas a la constituci&oacute;n de una subjetividad popular. Esto s&oacute;lo es posible si el discurso populista (y no debe reducirse discurso a lenguaje) establece esa frontera interna en la sociedad que divide dos identidades: pueblo y poder (oligarqu&iacute;a) produciendo un antagonismo social. Por medio de la sin&eacute;cdoque, la parte da&ntilde;ada (lo definido como pueblo) pretende presentarse como el todo. Justamente este mecanismo es lo propio de la hegemon&iacute;a, y en definitiva, de lo pol&iacute;tico. Entender al populismo como una l&oacute;gica imposibilita adscribirle <i>a priori</i> un contenido (reaccionario, revolucionario, izquierda, derecha). En todo caso, el car&aacute;cter de una identidad populista depender&aacute; de la cadena de significados construidos, de los grupos movilizados y de los sentidos que fijan la cadena. Es decir, de la producci&oacute;n de nombres y s&iacute;mbolos capaces de movilizar al colectivo para disputar en un orden social dislocado. Para Laclau la estructura social est&aacute; siempre abierta, y es pasible de dislocaci&oacute;n en algunos segmentos de su ordenaci&oacute;n, precisamente donde surge el antagonismo que interpela a la totalidad. Esto es lo que hace del populismo una l&oacute;gica pol&iacute;tica, m&aacute;s que un movimiento, ideolog&iacute;a o sistema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cinco, Laclau se aboca al an&aacute;lisis de las capacidades de la l&oacute;gica populista para operar sobre la heterogeneidad de lo social a partir de la producci&oacute;n de significantes vac&iacute;os. Mientras que en el cap&iacute;tulo seis extrae las consecuencias para la teor&iacute;a pol&iacute;tica del andamiaje conceptual construido sobre "populismo", especialmente, presentando su relaci&oacute;n con dos de sus preocupaciones recurrentes: "representaci&oacute;n y democracia". El autor reemplaza una visi&oacute;n que supone que la representaci&oacute;n es una operaci&oacute;n entre elementos ya constituidos (que por lo tanto puede ser m&aacute;s o menos fiel), por la idea de que en el proceso mismo de representaci&oacute;n se constituye aquello que se quiere representar. Es decir, se lo configura de una forma que antes no ten&iacute;a. Esto es relevante en dos aspectos. Primero porque echa por tierra cualquier debate sobre la representaci&oacute;n "real", ya que tal pregunta ser&iacute;a un planteo incorrecto del problema. Segundo, porque el populismo operar&iacute;a como una forma de representaci&oacute;n que acaba por constituir lo que quiere representar (el pueblo). La observaci&oacute;n del populismo ayuda a comprender, entonces, los mecanismos de representaci&oacute;n social, cuesti&oacute;n b&aacute;sica para la vida democr&aacute;tica. Con respecto a la democracia, Laclau reconoce que es perfectamente concebible que el populismo adquiera rasgos autoritarios. Es decir, no hay ligaz&oacute;n necesaria entre el populismo y la democracia, como tampoco entre democracia y liberalismo, sino que estos v&iacute;nculos son hist&oacute;ricos y contingentes. Sin embargo, la importancia del populismo para la democracia radica en que le ofrece a &eacute;sta la conformaci&oacute;n de un pueblo, algo que es "condici&oacute;n <i>sine qua non</i> del funcionamiento democr&aacute;tico" (p. 213).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laclau dedica el cap&iacute;tulo siete al an&aacute;lisis de ciertas tendencias presentes en el populismo y diferentes momentos en la constituci&oacute;n del pueblo. Los ejemplos incluyen a Mao, Mussolini, Per&oacute;n y Berslusconi, entre otros, y busca mostrar las contingencias de constituci&oacute;n discursiva del "pueblo", su posibilidad de fracaso y su contenido variable que es factible de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica pero <i>a priori</i> indeterminado. &Eacute;sta ser&aacute; la tem&aacute;tica del cap&iacute;tulo ocho, d&oacute;nde se analiza los problemas en la construcci&oacute;n del "pueblo" a partir de tres casos hist&oacute;ricos (El Partido del Pueblo estadounidense, el Partido Republicano del Pueblo turco y el peronismo en Argentina). Su prop&oacute;sito es mostrar que a pesar de la diferencia de orientaci&oacute;n y de eje hist&oacute;rico&#45;geogr&aacute;fico, es posible hablar de una misma l&oacute;gica que subyace: el populismo. Laclau argumenta la factibilidad de retroalimentar la indagaci&oacute;n te&oacute;rica con investigaciones emp&iacute;ricas enmarcadas en su concepci&oacute;n para las cuales brinda algunas consideraciones generales orientadoras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los "comentarios finales" Laclau recapitula algunos de los conceptos fundamentales de su andamiaje te&oacute;rico (heterogeneidad social, contingencia, discurso, equivalencia, articulaci&oacute;n). Su objetivo, adem&aacute;s de la sistematizaci&oacute;n de las categor&iacute;as vertidas en el libro, es contraponerlas a las teor&iacute;as de tres interlocutores. El primero es Slavoj Zizek, con quien escribi&oacute; (junto a Judith Butler) <i>Contingencia, hegemon&iacute;a y universalidad</i> (2003) y a quien responde algunas cr&iacute;ticas vertidas en ese trabajo. El punto de principal discrepancia es que para Zizek no todos los antagonismos tienen el mismo peso ontol&oacute;gico, siempre hay uno (el de clase) que sobredetermina al resto de los conflictos. Esto significa, para Laclau, volver a una ontolog&iacute;a hegeliano&#45;marxista incompatible con las posiciones psicoanal&iacute;ticas&#45;lacanianas que el propio Zizek acepta. Adem&aacute;s, la convicci&oacute;n del autor esloveno de la necesidad de una lucha anticapitalista que impugne la totalidad del sistema, no se complementa &#151;dice Laclau&#151; con una teor&iacute;a del sujeto emancipatorio. De esta manera sit&uacute;a su recuperaci&oacute;n del pueblo como actor social hist&oacute;rico frente a la concepci&oacute;n inmanente de la clase como actor por parte de Zizek.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo contrapunto lo ofrece con Hardt y Negri, autores de <i>Imperio</i> (2002) para quienes no existe un agente privilegiado en la historia, sino que una pluralidad rizom&aacute;tica inmanente de luchas que configuran un sujeto: la multitud. Para Laclau es falso analogar su concepto de pueblo con el de multitud, aunque los dos partan de una critica a los esencialismos trascendentalistas. Aqu&iacute; la diferencia radica en que para Hardt y Negri la conjunci&oacute;n de los oprimidos es un devenir espont&aacute;neo, mientras que para Laclau la conformaci&oacute;n del pueblo s&oacute;lo es posible si existe una mediaci&oacute;n articulatoria propia de lo pol&iacute;tico. El tratamiento del tema de la emergencia del sujeto&#45;multitud es, de acuerdo a Laclau, una simplificaci&oacute;n de un proceso pol&iacute;tico mucho m&aacute;s complejo, y que no da cuenta de aspectos que s&iacute; est&aacute;n profundizados en su libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de Jaques Ranciere, le merece a Laclau algunas consideraciones puesto que la eval&uacute;a en sinton&iacute;a con su trabajo. El concepto de <i>peuple</i> de Ranciere &#151;como aquello que en un orden social es <i>incontado</i> y que reclama un lugar a partir de una premisa de igualdad&#45;libertad&#151; se acerca a las categor&iacute;as laclousianas. Sin embargo, el autor advierte que Ranciere asimila demasiado r&aacute;pido pueblo a sujeto emancipatorio, cuando son posibles formaciones de pueblo que chocan con la propia posici&oacute;n &eacute;tico&#45;pol&iacute;tica del fil&oacute;sofo franc&eacute;s (el fascismo, por ejemplo), a la vez que le cuestiona cierta vacilaci&oacute;n entre una noci&oacute;n propia de la teor&iacute;a pol&iacute;tica del pueblo y las descripciones sociol&oacute;gicas del mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recuperaci&oacute;n del concepto de pueblo como categor&iacute;a pol&iacute;tica en la obra de Laclau es un intento por comprender los avatares y conflictos presentes en el capitalismo globalizado actual atravesado por una pluralidad de demandas sociales insatisfechas. A su vez, ofrece una refinada teor&iacute;a del populismo alejada de las visiones hegem&oacute;nicas en las ciencias sociales. En momentos en que el concepto de populismo es puesto en cuesti&oacute;n a la vez que se propaga su utilizaci&oacute;n a diestra y siniestra, tal vez el mayor aporte de <i>La raz&oacute;n populista</i> radique en la posibilidad de avanzar en la elaboraci&oacute;n de un marco te&oacute;rico para reconstruir procesos sociales contempor&aacute;neos en Am&eacute;rica Latina desde una perspectiva que, en definitiva, permita la comprensi&oacute;n de nosotros mismos y la construcci&oacute;n de proyectos basados en la justicia y la democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De &Iacute;pola, Emilio, 1982, <i>Ideolog&iacute;a y discurso populista,</i> M&eacute;xico, Folios.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5983473&pid=S0188-7653200600010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laclau, Ernesto, 1978, <i>Pol&iacute;tica e ideolog&iacute;a en la teor&iacute;a marxista,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5983475&pid=S0188-7653200600010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laclau, Ernesto, Zizek, Slajov y Butler Judith, 2003, <i>Contingencia, hegemon&iacute;a, universalidad,</i> Buenos Aires, FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5983477&pid=S0188-7653200600010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Negri, Antonio y Hardt, Michel, 2002, <i>Imperio,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5983479&pid=S0188-7653200600010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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