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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Peninsular  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>El don de la ubicuidad: Rituales &eacute;tnicos multisituados*</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por Patricia Fortuny Loret de Mola**</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* Ren&eacute;e de la Torre (coord.), <i>El don de la ubicuidad: Rituales &eacute;tnicos multisituados</i>, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, M&eacute;xico, 2012, 381 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Peninsular. Calle 61 n&uacute;m. 443, col. Centro, 97000,</i> <i>M&eacute;rida, Yucat&aacute;n</i> &lt;<a href="mailto:mpfortuny@gmail.com">mpfortuny@gmail.com</a>&gt;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de un libro requiere un mayor esfuerzo mental que ver una pel&iacute;cula de entretenimiento; sin embargo, las reacciones que el texto o el filme causa en lectores y espectadores pueden ser muy similares. Despu&eacute;s de ver una cinta que nos complace, es f&aacute;cil quedarnos con el deseo de eliminar escenas, escenarios, di&aacute;logos o actores secundarios. Lo mismo sucede al leer un libro que nos entusiasma: nos quedan satisfacciones, dudas, malentendidos, preguntas; advertimos menores o mayores contradicciones como las que intento referir en esta rese&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El don de la ubicuidad</i> me parece un t&iacute;tulo muy acertado y atractivo. Aparece acompa&ntilde;ado del subt&iacute;tulo, m&aacute;s explicativo, <i>Rituales &eacute;tnicos multisituados,</i> que ciertamente es capaz de abarcar todas o casi todas las ceremonias o fiestas descritas en el libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El volumen es resultado de un excelente trabajo colectivo dirigido por Ren&eacute;e de la Torre &#45;ampliamente conocida por sus publicaciones sobre temas an&aacute;logos&#45;, en el que vemos de nuevo a los danzantes concheros, <i>new agers</i> y buscadores espirituales de muy diversa naturaleza. Pero los protagonistas de esta entrega tocan en alguna forma tres continentes: Am&eacute;rica, Europa y &Aacute;frica. Aqu&iacute; colaboraron muy de cerca las coordinadoras de secciones que se&ntilde;alo m&aacute;s adelante. Por sus obras sabemos que la mayor&iacute;a de los autores, tanto o m&aacute;s que los actores sociales estudiados, poseen el don de la ubicuidad, que les permite estar, descubrir y analizar m&uacute;ltiples religiosidades derivadas de uno o de varios or&iacute;genes, en distintas localidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es visualmente atractivo y elegante, suave al tacto. Las numerosas y coloridas fotos nos cautivan desde el primer momento, al igual que la portada y la contraportada de lujo. No obstante esas bondades, lo grueso y pesado del volumen exige una superficie amplia y s&oacute;lida para poder leerlo. Si prestamos atenci&oacute;n al dise&ntilde;o gr&aacute;fico, observaremos plecas que forman cruces en cada secci&oacute;n para indicar el n&uacute;mero de cap&iacute;tulos y la secuencia de los mismos. El libro es dif&iacute;cil de transportar, no ser&iacute;a aconsejable llevarlo de vacaciones o leerlo en el avi&oacute;n. Consta de 381 p&aacute;ginas, en papel couch&eacute; de 250 gramos. Esta primera edici&oacute;n de mil ejemplares se elabor&oacute; en pasta dura, con fondo negro (que lo hace m&aacute;s elegante y exquisito), aunque el color oscuro no siempre ayude en el lucimiento y contraste de algunas fotograf&iacute;as. Adem&aacute;s de la dimensi&oacute;n est&eacute;tica de estas &uacute;ltimas, seg&uacute;n explica De la Torre en la introducci&oacute;n general, constituyen un discurso que equivale a un registro etnogr&aacute;fico y, en consecuencia, tienen una importancia central. Todos los textos incluyen fotograf&iacute;as; algunas son mejores que otras, unas son panor&aacute;micas, otras nos muestran detalles peque&ntilde;os amplificados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n general, Ren&eacute;e de la Torre afirma que la fotograf&iacute;a y el diario de campo son valiosos registros documentales del quehacer etnogr&aacute;fico, los cuales la mayor&iacute;a de las veces quedan ocultos u opacados por los formatos <i>academicistas</i> de las publicaciones etnogr&aacute;ficas. Esta obra se propuso recuperar y revalorar los registros b&aacute;sicos, pero creando una doble textualidad visual&#45;narrativa, no por ello carente de rigor y densidad descriptiva. La autora asegura que en muchas ocasiones las largas discusiones te&oacute;ricas "obnubilan el valor intr&iacute;nseco de la etnograf&iacute;a", cosa que quisieron evitar aqu&iacute;. Si no es un libro acad&eacute;mico, por qu&eacute; deb&iacute;a estar escrito por acad&eacute;micos, la mayor&iacute;a de ellos, si no es que todos, especialistas en el tema o los temas. Si se buscaba elaborar un trabajo menos acad&eacute;mico, tal vez m&aacute;s <i>light</i> en cuanto a discusiones te&oacute;ricas, por qu&eacute; no se suprimieron las citas de otros trabajos que acompa&ntilde;an los diversos relatos. &iquest;Realmente ser&aacute; posible hacer una descripci&oacute;n "pura" sin insertar nuestro marco te&oacute;rico, o epistemol&oacute;gico, en aquello que creemos estar simplemente describiendo? &iquest;De qu&eacute; servir&iacute;a una "detallada" descripci&oacute;n de las ceremonias si &eacute;stas no se encuentran enmarcadas en un contexto socioespacial, cultural, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico? &iquest;En qu&eacute; se distinguir&iacute;a entonces el resultado de una investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y de campo de un trabajo period&iacute;stico o incluso literario y gr&aacute;fico? &iquest;Por qu&eacute;, para tratar estos temas, de pronto la discusi&oacute;n te&oacute;rica se vuelve negativa e inconveniente porque <i>obnubila</i> los registros b&aacute;sicos? &iquest;Qu&eacute; se busca al publicar una obra que est&aacute; en el filo entre la dimensi&oacute;n art&iacute;stica (la foto creativa que se deriva de la investigaci&oacute;n) y la cient&iacute;fica? Se habla de etnograf&iacute;as olvidadas en los cajones del escritorio que contienen "descripciones detalladas de las misiones de campo", aunque al mismo tiempo se menciona la descripci&oacute;n densa, que nos hace pensar en Clifford Geertz. Pero una descripci&oacute;n detallada no es una descripci&oacute;n densa. Varios de los art&iacute;culos carecen de la evocada representaci&oacute;n geertziana, que hubiera sido muy &uacute;til para entender en forma cabal el tema estudiado. Si el objetivo era producir un libro en el que la fotograf&iacute;a jugara un papel fundamental, considero que se precisaba utilizar el trabajo profesional de uno o m&aacute;s fot&oacute;grafos, que hubieran podido ser debidamente orientados y capacitados por los propios investigadores. En general, los buenos fot&oacute;grafos tienen la suficiente sensibilidad para tomar la foto en el momento y lugar adecuados. Lo anterior desvirt&uacute;a un poco el asunto de que se trata de un resultado etnofotogr&aacute;fico. Una obra como &eacute;sta merec&iacute;a fotograf&iacute;as profesionales, de la misma manera que los textos fueron escritos por investigadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, la belleza del libro y la que podr&iacute;a imaginarse al presentar fotograf&iacute;as profesionales no tendr&iacute;an por qu&eacute; contradecir, competir o negar la relevancia del contenido acad&eacute;mico del texto; aunque ciertamente las fotos facilitan la comprensi&oacute;n y hacen m&aacute;s agradable la lectura. Es un volumen art&iacute;stico y acad&eacute;mico al que vale la pena que se acerque aquel p&uacute;blico que desee conocer sobre los innumerables rituales y cosmolog&iacute;as de origen africano que abundan en el continente americano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra se divide en tres partes. La primera se titula "Los horizontes de la translocalizaci&oacute;n y los sentidos de la relocalizaci&oacute;n de las danzas rituales mexicanas", e incluye siete ensayos: tres de Ren&eacute;e de la Torre, dos de Cristina Guti&eacute;rrez Z&uacute;&ntilde;iga, uno de Santiago Bastos y el &uacute;ltimo de Alejandra Aguilar Ros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n se describen ceremonias y danzas que han sido revaloradas por los propios danzantes y cuya intenci&oacute;n es expresar una suerte de dignidad y predominio del "nacionalismo ind&iacute;gena". Tambi&eacute;n sirven como instrumento de rescate cultural de las ra&iacute;ces y los linajes "aztecas" de pobladores urbanos que reivindican su identidad como herencia o legado de una "gran civilizaci&oacute;n". Debe subrayarse que la danza o el baile se considera un sistema religioso, porque los movimientos del cuerpo constituyen una forma de orar, pedir favores y dar gracias. Como se ha indicado, muchos de los grupos danzantes concheros incluyen a <i>new agers</i> o buscadores de alternativas espirituales que desean encontrar la piedra ancestral de la sabidur&iacute;a, la eterna juventud, los poderes esot&eacute;ricos, terap&eacute;uticos universales, c&oacute;smicos, entre otros. Sus universos simb&oacute;licos de creencia adoptan, adaptan o recrean aspectos de diferentes tradiciones: esot&eacute;ricas, budistas, cristianas o del chamanismo ind&iacute;gena y la brujer&iacute;a. Las ceremonias descritas en este apartado se localizan en M&eacute;xico, Estados Unidos y Espa&ntilde;a (pp. 127 y 128).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de una breve introducci&oacute;n, el primer ensayo (escrito por De la Torre) estudia la fiesta del 12 de octubre, que re&uacute;ne a millones de fieles en la peregrinaci&oacute;n de la Virgen de Zapopan. Se destacan los danzantes de la familia Plascencia en Guadalajara, que Ren&eacute;e de la Torre comenz&oacute; a investigar desde 2005<sup><a href="#nota">1</a></sup> y que constituye una de las 300 compa&ntilde;&iacute;as de danzantes de la capital de Jalisco. El siguiente es el relato de Santiago Bastos, quien aborda con confianza esta tem&aacute;tica nueva para &eacute;l y describe con elegancia una ceremonia realizada en Mezcala, Jalisco, que representa una suerte de movimiento neoind&iacute;gena de resistencia que incluye entre sus demandas el desarrollo sustentable. &Eacute;ste atrae a un buen n&uacute;mero de visitantes que van a Mezcala en busca de experiencias espirituales "aut&eacute;nticas". El tercer ensayo corresponde a Aguilar Ros, quien describe con pericia y rigor la compleja experiencia que significa la Semana Santa en territorio wix&aacute;rika; la investigadora pone el acento en la relativa apertura que despliegan los huicholes hacia grupos externos para que se incorporen y participen de las festividades en San Andr&eacute;s Cohamiata, Mexquitic, Jalisco.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres cap&iacute;tulos de esta secci&oacute;n, aunque con distintos objetivos, emblemas y hasta demandas pol&iacute;ticas (algunos de ellos), se enfocan en la figura de Cuauht&eacute;moc. El primero, elaborado por De la Torre, examina la marcha y danza que se realiza en una avenida c&eacute;ntrica de Tijuana, Baja California, donde se encuentra una gigantesca escultura de piedra del &uacute;ltimo tlatoani. El 23 de febrero de 2008, esta marcha reuni&oacute; a danzantes de una gran diversidad de tradiciones y espiritualidades que en esa ocasi&oacute;n incluy&oacute; a danzantes mexicanos o de origen mexicano de Estados Unidos. Por momentos, la ceremonia al gran tlatoani se transform&oacute; en un acto c&iacute;vico&#45;pol&iacute;tico en el que afloraron protestas contra el maltrato, la injusticia y la discriminaci&oacute;n que sufren nuestros compatriotras en el pa&iacute;s del norte. Mientras De la Torre contempla la marcha en Tijuana, Guti&eacute;rrez Z&uacute;&ntilde;iga viaja a Ixcateopan, Guerrero. En este peque&ntilde;o pueblo, la autora observa las ceremonias del nacimiento y muerte del &uacute;ltimo emperador azteca y, con una riqueza de pormenores, describe los cultos y las danzas individuales y colectivos que tienen lugar en donde se supone que flotan los restos del &uacute;ltimo tit&aacute;n azteca en una pila de agua. Como ser&iacute;a de esperarse, la fuerza m&aacute;gica de Cuauht&eacute;moc lleg&oacute; a Los &Aacute;ngeles, California, la ciudad del mundo con m&aacute;s mexicanos despu&eacute;s del Distrito Federal. De nuevo Guti&eacute;rrez Z&uacute;&ntilde;iga, con su ya conocida persuasi&oacute;n, narra esta relativamente a&ntilde;eja y emocionante fiesta que se remonta a 1980. La conmemoraci&oacute;n incluye un conjunto de rituales con danzas, guisos t&iacute;picos de la patria y variados homenajes en los que los actores despliegan su espiritualidad y orgullo mexicano en amplias y concurridas autopistas de la gran urbe californiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Torre escribe el cuarto texto, sobre los hispanekas,<sup><a href="#nota">2</a></sup> danzantes espa&ntilde;oles de diversas regiones del pa&iacute;s, vestidos de aztecas, que convocan a una ceremonia ind&iacute;gena, proveniente de M&eacute;xico, conocida como de los concheros y que llevan a cabo cada a&ntilde;o en Santiago de Compostela, Espa&ntilde;a. Santiago es el santo patrono de los danzantes mexicanos concheros, el se&ntilde;or de los cuatro vientos, mata&#45;indios, mata&#45;moros, pero tambi&eacute;n es Quetzalc&oacute;atl y Huitzilopochtli. La autora apunta que los hispanekas han despojado de la danza, de las ceremonias e incluso de su indumentaria aquellos contenidos ind&iacute;genas o mexicanos.<sup><a href="#nota">3</a></sup> En una nota a pie de p&aacute;gina explica que el l&iacute;der de este grupo ha negado toda influencia mexicana e incluso expres&oacute; que M&eacute;xico ha perdido la magia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con algunas excepciones, considero que los escritos de este primer conjunto comparten una l&oacute;gica similar en su composici&oacute;n, consistente en utilizar un extenso material derivado de la entrevista y de la observaci&oacute;n participante. En ocasiones, esta perspectiva (m&aacute;s antropol&oacute;gica que sociol&oacute;gica) muestra el fen&oacute;meno investigado en sus m&aacute;s peque&ntilde;os detalles y en su forma m&aacute;s n&iacute;tida, y da prioridad a lo micro y no a la vinculaci&oacute;n del universo estudiado con la sociedad m&aacute;s amplia. Es decir, los textos exponen una peque&ntilde;a porci&oacute;n del campo religioso, sin revelar la relaci&oacute;n y posici&oacute;n que &eacute;ste tiene con el resto de los agentes del mismo campo y con los restantes campos de la sociedad, para usar el concepto de Bourdieu.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nahayeilli Ju&aacute;rez Huet coordin&oacute; la segundo parte, que se titula "Yemoj&aacute;/Yemay&aacute;/Iemanj&aacute;: rutas transnacionales y avatares relocalizados", compuesta de seis textos en donde se da cuenta de universos religiosos que conjugan contenidos afrobrasile&ntilde;os y cat&oacute;licos, como candombl&eacute;, umbanda, batuque y quimbanda. Estos cultos y sus pr&aacute;cticas son examinados a la luz de las fotograf&iacute;as, acompa&ntilde;adas de una densa descripci&oacute;n que no parece derivarse de los "olvidados diarios de campo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores de esta secci&oacute;n son extranjeros y nos llevan de paseo por varias regiones de Brasil, Argentina, Uruguay, M&eacute;xico y Estados Unidos. A pesar de las distancias (en espacio y tiempo) que los separan, la coordinadora logra una perfecta y natural secuencia de la tem&aacute;tica que hace la lectura muy fluida, puesto que cada cap&iacute;tulo nos prepara para el siguiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer episodio, escrito por Stefania Capone, sobre la virgen o se&ntilde;ora de las aguas &#45;que es al mismo tiempo una diosa femenina orixa, con origen yoruba en el &Aacute;frica&#45;, comienza en el noreste de Brasil a principios del siglo XIX. La antrop&oacute;loga esclarece muchos puntos que aparecer&aacute;n de nuevo en los siguientes textos sobre esta diosa de la maternidad a quien se le hacen ofrendas que deben llegar hasta el fondo del mar. Enseguida, Ari Pedro Oro nos ilustra sobre la superposici&oacute;n de los dos territorios cosmol&oacute;gicos, el afrobrasile&ntilde;o y el cat&oacute;lico. Pienso que este texto deleita al tiempo que ense&ntilde;a, con la narraci&oacute;n de la fiesta de Iemanj&aacute; en Porto Alegre, Brasil. La colaboraci&oacute;n de Ari Pedro es un extraordinario ejemplo de descripci&oacute;n densa. No s&oacute;lo entendemos y vivimos la fiesta referida, sino que el autor va todav&iacute;a m&aacute;s lejos y analiza la relaci&oacute;n que se establece entre la fiesta religiosa y el espacio o la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En forma an&aacute;loga, Alejandro Frigerio desarrolla los movimientos de umbanda, batuque y quimbanda, as&iacute; como su relaci&oacute;n problem&aacute;tica con la sociedad argentina. En contraste, en Montevideo, los mismos cultos afrobasile&ntilde;os dedicados a Iemanj&aacute; se destacan por la visibilidad y legitimidad que los medios le otorgan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kali Argyriadis, a su vez, expone las transformaciones del ritual y del culto a Yemanj&aacute; en el puerto de Veracruz. Aunque se trata de la misma virgen orixa que aparece en las cr&oacute;nicas anteriores, la Yemany&aacute; jarocha se asocia tambi&eacute;n a la Sant&iacute;sima Muerte. Aqu&iacute; el origen y el culto que siguen a la revelaci&oacute;n divina difieren de las manifestaciones que recibe en los pa&iacute;ses sudamericanos. Argyriadis presenta su material de campo en forma parecida a los autores de la primera secci&oacute;n: el detalle se concentra en lo micro. Creo que una explicaci&oacute;n sobre la percepci&oacute;n y reacci&oacute;n que manifiesta la sociedad veracruzana frente a las pr&aacute;cticas que involucra el culto a Yemany&aacute; ser&iacute;a importante para completar el tema abordado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stefania Capone cierra esta secci&oacute;n con la narraci&oacute;n de Yemany&aacute; en Far Rockaway, Nueva York. A diferencia de su primer ensayo, aqu&iacute; no se ahonda en la relaci&oacute;n tensa o arm&oacute;nica que se establece entre el culto a Yemany&aacute; y la restante poblaci&oacute;n de Far Rockaway. Este pueblo, ubicado en las m&aacute;rgenes del estado de Nueva York, posee 50 por ciento de poblaci&oacute;n afroamericana y, sin embargo, el dato est&aacute; ausente en el relato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Los Wixaritari y el auge de la espiritualidad india" es el t&iacute;tulo de la tercera y &uacute;ltima parte del volumen discutido. Fue coordinada por Alejandra Aguilar Ros y re&uacute;ne cinco trabajos, la mayor&iacute;a de ellos ubicados en el occidente de M&eacute;xico, con excepci&oacute;n de uno que se sit&uacute;a en el norte del pa&iacute;s. Los ensayos de esta secci&oacute;n nos ense&ntilde;an sobre el cambio y la continuidad de los wixaritari o huicholes como comunidad ind&iacute;gena. Se enfatiza en las diversas alianzas o intercambios culturales que los huicholes han establecido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con grupos de <i>new age,</i> colectivos que apoyan la ecosustentabilidad, buscadores de la espiritualidad india, as&iacute; como distintas experiencias religiosas que se espera encontrar en su forma m&aacute;s pura y aut&eacute;ntica entre estos ind&iacute;genas y sus l&iacute;deres, los marakate. A trav&eacute;s de estos ensayos vemos que varias organizaciones no gubernamentales han logrado crear v&iacute;nculos o alianzas con los wixaritari. Tambi&eacute;n se aprende que entre los huicholes ha sucedido lo mismo que entre los tzeltales y chamulas, aunque en otras circunstancias. El arte huichol se ha desarrollado, transformado y recreado a partir de los continuos encuentros con diferentes culturas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodrigo de la Mora P&eacute;rez Arce es autor del primer ensayo. En &eacute;ste describe y desarrolla con muchos pormenores (aunque sin repetir lo presentado por Aguilar Ros en la primera secci&oacute;n) la Semana Santa huichola en San Andr&eacute;s Cohamiata. Las actividades religiosas que tienen lugar durante estos d&iacute;as implican contenidos y rasgos provenientes del cristianismo y de la cultura prehisp&aacute;nica. Los &uacute;ltimos predominan en las celebraciones. Aguilar Ros es responsable de tres de los cinco textos, aunque uno de ellos en coautor&iacute;a con De la Torre. La lectura nos ense&ntilde;a que a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han concretado significativas conexiones entre este grupo &eacute;tnico y el Estado mexicano, y en no pocas de estas alianzas han salido ganando los wixaritari. Varios ensayos exponen c&oacute;mo los huicholes han sido transformados, de forma oficial, en atractivos tur&iacute;sticos, patrimoniales y folcl&oacute;ricos en los estados de Jalisco y Nayarit. Se se&ntilde;ala el uso indebido del s&iacute;mbolo del venado por parte del gobierno en los recientes Juegos Panamericanos que tuvieron su sede en Guadalajara en 2011, lo que ocasion&oacute; un conflicto con el grupo ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos muestran las contradicciones, tensiones y negociaciones que se originan entre los wixaritari y los diversos grupos de buscadores espirituales. Los huicholes constituyen un caso emblem&aacute;tico por muchas razones, pero aqu&iacute; se hace hincapi&eacute; en la relevancia que han cobrado entre los actuales <i>new agers,</i> casi siempre de origen urbano y pertenecientes a las clases medias o incluso medias altas, que son apremiados buscadores de experiencias sagradas y aut&eacute;nticas, de limpieza y pureza o de energ&iacute;a renovada para el cuerpo y el alma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo texto, firmado por Jorge Luis Mar&iacute;n, tal vez resulta demasiado extenso en comparaci&oacute;n con los dem&aacute;s. El autor explica que la ceremonia de velaci&oacute;n, que constituye el centro del trabajo, se realiza fuera de territorio huichol en Jes&uacute;s Mar&iacute;a, Aguascalientes, y que entre los participantes se encuentran, adem&aacute;s de los ya conocidos <i>new agers,</i> sectores de movimientos <i>hippies</i> de estos tiempos. El huichol Pablo Taiz&aacute;n juega un papel cardinal tanto en el relato como en la ceremonia misma. Mar&iacute;n expone una serie de conflictos que se suscitan entre un grupo de buscadores espirituales y el l&iacute;der Taiz&aacute;n de la comunidad ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro exquisito con un sinn&uacute;mero de fotograf&iacute;as art&iacute;sticas y otras m&aacute;s etnogr&aacute;ficas que est&eacute;ticas, las cuales sirven para ilustrar los relatos de m&uacute;ltiples rituales contempor&aacute;neos, es un feliz resultado que con seguridad ser&aacute; de inter&eacute;s para un p&uacute;blico &aacute;vido por conocer sobre estos procesos m&aacute;gico/religiosos que no vemos todos los d&iacute;as pero que ah&iacute; est&aacute;n por muy diversas razones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Torre Castellanos, Ren&eacute;e de la y Cristina Guti&eacute;rrez Z&uacute;&ntilde;iga 2011 "Los hispanekas: Concheros con aire de nueva era", en Alberto Hern&aacute;ndez (coord.), <i>Nuevos caminos de la fe. Pr&aacute;cticas y creencias al margen institucional,</i> El Colegio de la Frontera Norte/Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n/El Colegio de Michoac&aacute;n, Tijuana, pp.395&#45;426.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=653511&pid=S0188-7017201400010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Fue entonces o quiz&aacute;s antes de 2005 cuando la investigadora De la Torre empez&oacute; a danzar con las compa&ntilde;&iacute;as tapat&iacute;as con el objetivo de hacer una etnograf&iacute;a que le permitiera el total acceso a los danzantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> No obstante que existe otra publicaci&oacute;n sobre el mismo grupo en De la Torre Castellanos y Guti&eacute;rrez Z&uacute;&ntilde;iga (2011).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En la p&aacute;gina 142 de este cap&iacute;tulo, la autora llama <i>show</i> al espectacular lanzamiento del botafumeiro (o gigantesco incensario) que se realiza en la catedral de Santiago de Compostela en honor de los peregrinos que hicieron los caminos de Santiago. Cat&oacute;licos peregrinos de muchas partes del mundo que acuden cada a&ntilde;o a este santuario se sentir&iacute;an ofendidos con este calificativo.</font></p>      ]]></body><back>
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<source><![CDATA[Nuevos caminos de la fe. Prácticas y creencias al margen institucional]]></source>
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