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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Oralidad y ritual matrimonial entre los amuzgos de Oaxaca*</b></font></p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></b></p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Rese&ntilde;ado por Jos&eacute; Antonio Flores Farf&aacute;n**</font></b></p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></b></p>          <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">*V&iacute;ctor Manuel Franco Pellotier, <i>Oralidad y ritual matrimonial entre los amuzgos de Oaxaca</i>, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, M&eacute;xico, 2011, 377 pp.</font></b></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social. Ju&aacute;rez 87, col. Tlalpan, del. Tlalpan, 14000, M&eacute;xico, D. F.</i> &lt;<a href="mailto:flores@ciesas.edu.mx">flores@ciesas.edu.mx</a>&gt;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puedo m&aacute;s que congratularme de la aparici&oacute;n de <i>Oralidad y ritual</i> <i>matrimonial entre los amuzgos de</i> <i>Oaxaca</i>, de V&iacute;ctor Manuel Franco Pellotier, publicado por Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a en coedici&oacute;n con la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana (UAM) y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS). Este libro, como todo producto humano, trasuda la personalidad y los elementos biogr&aacute;ficos del autor. La lectura del libro me ha hecho reafirmar que Franco Pellotier era un artista en plenitud al concluir este trabajo. Desgraciadamente, el autor no lo vio a la luz, puesto que se publica de manera p&oacute;stuma. Los que lo conocimos sabemos que era una persona generosa y humilde, cualidades de sabio, de un ser &iacute;ntegro y cabal. Su trabajo, sin duda, tambi&eacute;n lo es.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es la versi&oacute;n atinadamente editada por Sergio P&eacute;rez Cort&eacute;s y Adriana Santove&ntilde;a de una obra monumental, una tesis de doctorado de casi 400 p&aacute;ginas presentada <i>post mortem</i> en la UAM Iztapalapa. No es s&oacute;lo extensa, sino de una riqueza inconmensurable en sus recorridos por la enramada de la oralidad, para usar una figura evocativa de los amuzgos. Se trata de una obra muy bien escrita que por lo dem&aacute;s tiene el acierto de incluir un cd con videograbaciones de la petici&oacute;n de novia &#150;un audio y un videolibro&#150;. Constituye entonces un gran legado para las generaciones venideras de amuzgos que reivindica la oralidad y la imagen, medios primigenios de los pueblos ind&iacute;genas. Representa un esfuerzo por hacerles llegar este trabajo a los propios amuzgos, con apego a su realidad oral, consecuente con la perspectiva del actor mismo, que tambi&eacute;n refleja otro de los grandes intereses del autor: su preocupaci&oacute;n por restituir los trabajos de investigaci&oacute;n de forma pertinente a las comunidades con las que trabaj&oacute;, incluidos los h&ntilde;ah&ntilde;us y los rar&aacute;muris, y desde luego los amuzgos. En este sentido, el libro ya tuvo un efecto positivo al impactar a un maestro y activista amuzgo, Bartolom&eacute; L&oacute;pez, quien en la presentaci&oacute;n del libro de Franco Pellotier en el CIESAS declar&oacute; que a partir de su lectura se percat&oacute; del descuido de la oralidad en las propuestas y pr&aacute;cticas educativas, y la reivindic&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la obra es un gran proveedor de placeres y resulta una aportaci&oacute;n capital para la comprensi&oacute;n de la oralidad como uno de los pilares de la diversidad ling&uuml;&iacute;stica y cultural de los pueblos mesoamericanos, en este caso referida al ritual matrimonial amuzgo y el ejercicio de los pedidores de novia, actores clave del proceso. La fascinaci&oacute;n que me produjo la lectura de este libro incluye un sinn&uacute;mero de aspectos. Rese&ntilde;ar&eacute; algunos de los m&aacute;s destacados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la paciencia que lo caracterizaba, Franco Pellotier recorre el ritual matrimonial amuzgo sistem&aacute;ticamente. En la introducci&oacute;n se resumen los hallazgos que aparecen detallados en los cap&iacute;tulos subsiguientes; entre otros, la concepci&oacute;n de la palabra como un hecho social para los amuzgos, el valor y la eficacia de la repetici&oacute;n, el ritmo y la sonoridad en las culturas orales, el establecimiento de un tiempo y un espacio rituales en la ejecuci&oacute;n ritual como parte de la racionalidad oral y sus tecnolog&iacute;as, que le confieren una identidad propia y la distinguen n&iacute;tidamente del habla cotidiana, lo que constituye el estilo ritual oral espec&iacute;fico que define y contiene las fases del ritual matrimonial amuzgo, incluidas las visitas de petici&oacute;n, el quedamento, los avisos y los consejos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 1, "El camino ritual de la petici&oacute;n de novia", el autor nos conduce por los caminos de la palabra amuzga como ejercicio del ritual matrimonial, "la oralidad ritualizada". Semejante pr&aacute;ctica cobra pleno valor en la medida en que es reconocida y sancionada por la comunidad entera. Esto implica la afirmaci&oacute;n de valores morales m&aacute;s caros a los amuzgos, como los que est&aacute;n consagrados en el matrimonio mismo, que se proyectan hacia el futuro con una raigambre presente enraizada en el pasado. Con ello, la solemnidad del ritual nos remonta a una sacralidad del matrimonio cuasi m&iacute;tica que permite "grabar un hecho social en la memoria" (p. 69). Este cap&iacute;tulo tambi&eacute;n nos permite comprender la paradoja de la repetici&oacute;n irrepetible en el discurso ritual, en la que el pedidor se asemeja a la artesana amuzga que produce en sus telares una obra irrepetible, &uacute;nica; los significados aparentemente arcaicos y ornamentales que m&aacute;s bien cumplen una funci&oacute;n po&eacute;tica y comunicativa, como la met&aacute;fora de la "sombra de las mariposas" para referirse a la casa de los padres de la novia o el <i>natse&iacute;chii&ntilde;e</i>, "la palabra florida, perfumada". Se trabaja tambi&eacute;n la escansi&oacute;n del tiempo y las pausas que proveen de una fisonom&iacute;a propia al discurso ritual, en t&eacute;rminos de la gran velocidad con la que se profiere, as&iacute; como temas ligados a la reproducci&oacute;n del <i>ethos</i> que vehicula la oralidad a trav&eacute;s de su est&eacute;tica verbal; la censura preventiva y posiblemente correctiva (&iexcl;la muerte!) que codifica el ritual mismo, como parte de la reproducci&oacute;n del rito de paso que define al tipo de persona que reconoce la sociedad amuzga, el soltero y el casado, persona completa o incompleta, o el desdoblamiento del pedidor en interrogador o contestador como estrategia de inclusi&oacute;n de la audiencia en la reproducci&oacute;n del ritual, haciendo eco de la concepci&oacute;n dual que caracteriza a los pueblos mesoamericanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 2, "La memoria ordenada. Secuencias y conjuntos tem&aacute;ticos de la palabra del rito matrimonial amuzgo", el autor aborda el tema de la composici&oacute;n oral, las f&oacute;rmulas que lo constituyen como tecnolog&iacute;a oral desde una perspectiva integral que apela a la multifuncionalidad del discurso ritual aludido en el cap&iacute;tulo previo, y que implica un trasvase entre distintos niveles de an&aacute;lisis, cercano al punto de vista del actor; es decir, una perspectiva hol&iacute;stica. Esto le permite incluso enunciar el tema de la variaci&oacute;n (estil&iacute;stica e individual) y hacer justicia a la l&oacute;gica de estructuraci&oacute;n del discurso y la concepci&oacute;n oral de la cultura como parte de una mnemotecnia que constituye una realidad aparte (de nuevo) con el ejemplo de la repetici&oacute;n como basti&oacute;n de una estructura que permite a su vez la diversidad, donde repetirse es distinguirse, una pr&aacute;ctica tan ajena a los temas construidos de manera escrita, privilegio de la oralidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los temas orales que se desarrollan en este cap&iacute;tulo incluyen el perd&oacute;n, la crianza de los hijos por los padres, el estado de completitud de la familia, el venir a ver y o&iacute;r, el avance de la palabra, el estar en la sombra &#91;de las mariposas&#93;; el que los ni&ntilde;os &#91;novios&#93; hablen solos, los avisos, el qui&eacute;n va a dar la bendici&oacute;n, la costumbre, los consejos y el tema de los gastos y la fiesta. Con base en un poderoso engarce con los te&oacute;ricos de la oralidad (Foley, Peabody, Lord), el autor concluye que "los temas no son sino conjuntos de f&oacute;rmulas relacionadas en cadenas parat&aacute;cticas por medio del empleo de tecnolog&iacute;as fraseol&oacute;gicas" (p. 80). El constante "arreglar" y "componer" la palabra "permite su avance", estructurado en los temas aludidos; semejante consonancia tem&aacute;tica permite a su vez la reproducci&oacute;n y el mantenimiento de la tradici&oacute;n; as&iacute; vemos que "La repetici&oacute;n y contig&uuml;idad de los grupos tem&aacute;ticos muestra que cada uno responde a una parte del ritual del matrimonio, sin que ninguno constituya una parte central o principal" (p. 106).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este cap&iacute;tulo se vislumbra ya una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s llamativas del ritual y de la raz&oacute;n oral en general, el poder performativo de las palabras, al referirse, por ejemplo, al hecho de que la "funci&oacute;n f&aacute;ctica &#91;<i>sic</i>, l&eacute;ase f&aacute;tica&#93; y el mensaje se encuentran unidos" (p. 107), o el simple hecho de dar el aviso del matrimonio, puesto que "la acci&oacute;n de <i>dar aviso</i> se considera un asunto totalmente p&uacute;blico que se cumple con s&oacute;lo decirlo" (p. 71). O m&aacute;s claro a&uacute;n: "La menci&oacute;n de esta celebraci&oacute;n &#91;el matrimonio&#93; en el pedimento, o incluso en el <i>quedamento</i>, puede bastar para establecer un matrimonio" (p. 86). Al observar las met&aacute;foras del ritual: el "arrancar los dedos de la mano o el pie" (dejar ir a la novia), "la sombra de cada quien" (la conciencia, el "alma" &#150;tona, resonante del levantamiento de sombra de los nahuas&#150;), "la flor de gran coraz&oacute;n" (la novia), "a la sombra de las mariposas" (la casa de los padres del novio), se comprende c&oacute;mo el eterno retorno de los campos tem&aacute;ticos cobra vigencia en el trance ritual, lo que garantiza el mantenimiento de la tradici&oacute;n y su vigencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de la obra el autor desarrolla distintos acercamientos pertinentes para cada aspecto del ritual, como los recortes anal&iacute;ticos que pueden identificarse con base en las frecuencias de repetici&oacute;n del cap&iacute;tulo 2, o el tratamiento de las f&oacute;rmulas que utilizan los pedidores en sus distintas visitas a la casa de la novia, analizadas en el cap&iacute;tulo 3, de nuevo desplegando un dominio fluido de la teor&iacute;a de la oralidad que permite entender distintos aspectos del ritual muy poco trabajados hasta ahora en las lenguas mesoamericanas. En este cap&iacute;tulo se revelan los mecanismos de la oralidad, en particular sus f&oacute;rmulas (c&oacute;mo operan para reproducir el rito matrimonial), permiti&eacute;ndonos penetrar en un mundo dif&iacute;cilmente asequible de no ser por la calidad e inteligencia humanas del autor, cualidades que le abrieron muchas puertas, incluidas las enramadas amuzgas. Entendemos c&oacute;mo el despliegue de la oralidad implica un trance cuasi on&iacute;rico de persuasi&oacute;n y convencimiento po&eacute;ticos, apoyado en elementos del lenguaje arcaico y el sugerido valor capital de la repetici&oacute;n como recreaci&oacute;n de la oralidad, no como un elemento decorativo, sino a todas luces multifuncional que, al tiempo que permite el pensamiento concreto, sigue pautas espec&iacute;ficas de composici&oacute;n oral, rasgo distintivo de las culturas orales que permiten variaciones estil&iacute;sticas e idiosincr&aacute;ticas sin perder de vista su contenido social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se explica c&oacute;mo las f&oacute;rmulas funcionan como indicadores ilocucionarios y el encadenamiento de la palabra en sus sonidos, sus ritmos y acentos. El autor nos devela la materialidad oral en su m&aacute;xima expresi&oacute;n y eficacia, con cuestiones que pueden parecer sorprendentes y contraintuitivas; entre otras, el hecho de que el uso de la forma imperativa denote el mayor nivel de respeto a la audiencia por parte del pedidor, lo cual alude al manejo de un registro honor&iacute;fico en el discurso ritual que constituye un importante tel&oacute;n de fondo para ubicar el habla amuzga y sus g&eacute;neros como parte de la etnoteor&iacute;a del discurso amuzgo. Con ello, efectivamente se vislumbra la tipolog&iacute;a de las palabras amuzgas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros temas que aborda este extenso cap&iacute;tulo, en su conexi&oacute;n con el despliegue de las f&oacute;rmulas como ejercicios tem&aacute;ticos pautados y secuenciados, es c&oacute;mo la analog&iacute;a sem&aacute;ntica est&aacute; por encima de la mera construcci&oacute;n sint&aacute;ctica, as&iacute; como los procesos de cambio que ha experimentado el ritual en su adaptabilidad, como el que hace una veintena de a&ntilde;os estaba vetado que los ni&ntilde;os (novios) hablaran entre s&iacute; antes del matrimonio, un tab&uacute; verbal que se equipara al sexual; o c&oacute;mo el espa&ntilde;ol empieza a ingresar en el ritual mismo derivado quiz&aacute; del mayor contacto y presencia de elementos "externos" en el matrimonio mismo (como la m&uacute;sica que se toca en la fiesta).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4, "Fraseolog&iacute;a, r&iacute;tmica y ret&oacute;rica", el autor ingresa a detallar el funcionamiento de la parataxis como eje vertebral del encadenamiento fraseol&oacute;gico del discurso ritual amuzgo. As&iacute;, devela las reglas de composici&oacute;n del ritual de petici&oacute;n matrimonial y revela el lugar central de la "frase oral", concepto retomado de los estudios cl&aacute;sicos de la oralidad, en los que de nuevo la repetici&oacute;n anal&oacute;gica juega un papel fundamental: "El rasgo que distingue la oralidad no son determinados procedimientos sint&aacute;cticos &#91;donde muchas veces se detienen los estudios formales e incluso funcionales en ling&uuml;&iacute;stica&#93;, sino el control de los mecanismos de la repetici&oacute;n y la analog&iacute;a" (p. 178). Tambi&eacute;n se alude al amalgamiento de tradiciones en el ritual amuzgo, que ser&aacute; objeto profuso del cap&iacute;tulo 8, concretamente c&oacute;mo las formas del mundo oral se yuxtaponen al canon evang&eacute;lico sacramental del matrimonio, con lo que la tradici&oacute;n amuzga resulta una "tradici&oacute;n construida". Con este tel&oacute;n de fondo, el autor acomete la tit&aacute;nica tarea de desmenuzar las unidades de elocuci&oacute;n del ritual matrimonial amuzgo, incluidos el metro, el colon y la l&iacute;nea. Con estos elementos en mente el autor nos acerca al ejercicio de la composici&oacute;n oral, con las distintas y ricas posibilidades que presentan para generar distintos tipos de f&oacute;rmulas, desde la simple, pasando por la compuesta, las expresiones formulares y las combinaciones de frases con elementos formulares, as&iacute; como las cadenas de f&oacute;rmulas &#150;frases&#45;temas, todas ellas objeto de un an&aacute;lisis minucioso&#150;. Un par de ejemplos incluyen <i>tzo tzan</i>, que significa persona pobre y, por extensi&oacute;n, humilde, sencilla, respetable, como una forma de expresar respeto en amuzgo; <i>chinan't'oan</i> <i>jndyi n'oun o'</i>, que corresponde al tema del perd&oacute;n, formado por "van a engrandecer mucho sus corazones" (p. 182). Semejantes recursos de la composici&oacute;n oral conllevan un frecuente juego de paralelismos fraseol&oacute;gicos de este tipo que, encabalgados, producen efectos ret&oacute;ricos persuasivos propios del discurso ritual amuzgo, detallados por primera vez en esta obra. As&iacute;, una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s t&iacute;picas del discurso ritual amuzgo es un encadenamiento r&iacute;tmico de gran velocidad que le proporciona una fisonom&iacute;a vertiginosa y que seguramente le confiere una voz de autoridad a los pedidores, a la vez que lo distingue del habla cotidiana como parte de la etnoteor&iacute;a del habla amuzga, donde la ret&oacute;rica constituye todo un sistema mnemot&eacute;cnico de persuasi&oacute;n, an&aacute;lisis con el que se cierra el cap&iacute;tulo 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 5 se retoma el funcionamiento oral del ritual a trav&eacute;s del an&aacute;lisis puntual de un ejemplo de la petici&oacute;n en un sentido total, como una manera de mostrar el despliegue de los elementos analizados en los cap&iacute;tulos precedentes en su integridad. &Eacute;ste es el cap&iacute;tulo m&aacute;s t&eacute;cnico, donde se analizan cuestiones tan interesantes como el engarce y funcionamiento del nivel r&iacute;tmico&#45;m&eacute;trico y tem&aacute;tico, as&iacute; como las f&oacute;rmulas, las caracter&iacute;sticas de la fraseolog&iacute;a o las pausas, que en el discurso ritual le confieren y presentan una fisonom&iacute;a particular como un recurso ret&oacute;rico e incluso emocional que produce efectos de tranquilidad y, por tanto, convencimiento, basados en la r&iacute;tmica y su no excesiva acentuaci&oacute;n, lo que produce tambi&eacute;n el efecto de gran velocidad que caracteriza en general al discurso de petici&oacute;n de novia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 6 se dedica a tres de los pedidores m&aacute;s consagrados de la sociedad amuzga, por lo menos de San Pedro Amuzgos, figuras se&ntilde;eras y por excelencia del ritual matrimonial a quienes, a diferencia de lo que resulta habitual en las publicaciones acad&eacute;micas, se les llama por sus nombres, no con pseud&oacute;nimos, quiz&aacute; por ser del dominio p&uacute;blico, o por el reconocimiento que se merecen. El ser pedidor es una gran responsabilidad social que no encuentra su gratificaci&oacute;n en el pago, puesto que muchas veces ni siquiera existe, sino en el prestigio social que implica. Entendemos en este cap&iacute;tulo la l&oacute;gica de la socializaci&oacute;n de los pedidores, que en realidad no instruyen a nadie a continuar con la tradici&oacute;n, sino que dan continuidad a la pr&aacute;ctica de la petici&oacute;n permitiendo que sean acompa&ntilde;ados u observados por las nuevas generaciones, las cuales se van apropiando de la misma en la pr&aacute;ctica; contiene tambi&eacute;n elementos biogr&aacute;ficos de estos tres pedidores, que nos permiten asomarnos a los procesos de cambio que ha vivido y est&aacute; viviendo la sociedad amuzga (por ejemplo, en otros tiempos se hablaba s&oacute;lo con el novio o en general con los varones para concertar el acuerdo matrimonial, ahora tambi&eacute;n se involucra a la novia); y el cap&iacute;tulo cierra con un an&aacute;lisis fino de la ejecuci&oacute;n, sus ejecutantes y la composici&oacute;n oral, junto con la b&uacute;squeda de una ex&eacute;gesis de la memoria ritual y sus implicaciones simb&oacute;licas, a lo que se concluye que "no existe ninguna distancia entre la ejecuci&oacute;n ritual y las acciones que la acompa&ntilde;an" (p. 285), adem&aacute;s de que los pedidores distinguen claramente la importancia del ritual como una forma de afirmar los valores normativos de la sociedad amuzga, concretamente los que conlleva el matrimonio, independientemente de los avatares de los matrimonios espec&iacute;ficos que propician.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo retoma la cuesti&oacute;n de la interacci&oacute;n entre los textos sacramentales relacionados con el matrimonio cristiano y la tradici&oacute;n oral amuzga de pedimento de novia. En realidad, los esfuerzos que hicieron los misioneros por evangelizar nunca fueron del todo exitosos en el sentido de producir una asimilaci&oacute;n o conversi&oacute;n religiosa total, lo cual aplica no s&oacute;lo en el caso de los amuzgos. M&aacute;s a&uacute;n, el autor sostiene que los textos que produjeron los misioneros en su af&aacute;n evangelizador se adaptaron a las realidades amuzgas, como de hecho sucedi&oacute; tambi&eacute;n con el modelo nebrisense al tratar de describir las lenguas ind&iacute;genas en lo que hoy en d&iacute;a se conoce como "ling&uuml;&iacute;stica misionera". El autor nos provee de una serie de convincentes ejemplos de c&oacute;mo los textos de la doctrina cristiana fueron oralizados, por lo que se construy&oacute; una tradici&oacute;n propia m&aacute;s que desplazar a la aut&oacute;ctona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al recapitular sus principales hallazgos, en las conclusiones el autor nos recuerda la belleza de las met&aacute;foras que consagra el ritual matrimonial amuzgo, como la "palabra alada" (<i>newiteyen &ntilde;oom</i>)<i>,</i> el vuelo del p&aacute;jaro que obedece a un plan de vuelo pero que, sin embargo, se adapta a las circunstancias del viento, como los pedidores que improvisan en funci&oacute;n de las circunstancias y de la sensibilidad vinculada a los contextos de enunciaci&oacute;n, como hacen los grandes m&uacute;sicos de jazz. Con la modestia que tambi&eacute;n lo caracterizaba, para el autor la principal aportaci&oacute;n de su trabajo consiste en trazar un programa de investigaci&oacute;n que, a partir de la profusa documentaci&oacute;n que logra del ritual matrimonial amuzgo, permita desarrollar un enfoque comparado con otros rituales semejantes en Mesoam&eacute;rica, para lo cual sin duda su trabajo constituye hoy por hoy un modelo a seguir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No dudo en calificar esta obra como un trabajo capital, llamado a ser un referente obligado, la obra de referencia m&aacute;s importante en el campo del ritual matrimonial mesoamericano hasta ahora publicada para la compresi&oacute;n de uno de los g&eacute;neros que han fascinado a propios y extra&ntilde;os, desde Sahag&uacute;n, con el <i>Huehuetlatolli</i> o la palabra antigua, la palabra de los sabios nahuas, hasta aquellos que, como Franco Pellotier, hoy en d&iacute;a siguen acerc&aacute;ndose al habla de los especialistas en el rito matrimonial para abrevar de su sabidur&iacute;a y develar sus misterios. En el concierto de estas distintas situaciones, de las que sorprendentemente todav&iacute;a conocemos poco, el trabajo de Franco Pellotier destaca como el primero y el m&aacute;s completo en su tipo, pues traza toda una agenda de investigaci&oacute;n que incluye aspectos poco o nulamente trabajados, como el ritmo, la prosodia o el valor de la parataxis en la reproducci&oacute;n y uso de las lenguas ind&iacute;genas, todas caracter&iacute;sticas constitutivas del ritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entretejidas las cualidades del autor con las de la obra, nos alegramos de encontrar una mirada hol&iacute;stica que se interesa por los diversos aspectos de la ecolog&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica amuzga, en particular del ritual matrimonial, dando voz a sus propios actores. De ah&iacute; se deriva una serie de aprendizajes para las generaciones actuales y futuras de antrop&oacute;logos y ling&uuml;istas. Entre otras cosas, nos recuerda la necesidad y el valor del di&aacute;logo entre la antropolog&iacute;a y la ling&uuml;&iacute;stica para lograr una articulaci&oacute;n productiva para la comprensi&oacute;n de fen&oacute;menos como el ritual; en su caso, un conocimiento profundo del ritual matrimonial como una parte fundamental que sustenta la vida cotidiana y ceremonial del pueblo amuzgo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recuperaci&oacute;n de la perspectiva del actor en el drama ritual nos muestra de manera formada e informada el <i>ethos</i> amuzgo, as&iacute; como la agencia de sus principales protagonistas, los pedidores de novia, que restituyen a la lengua su lugar primigenio en las din&aacute;micas de uso sociocultural. La lengua es concebida no como un accesorio ornamental o un objeto de estudio o culto, el fetiche en el que lo ha convertido la ling&uuml;&iacute;stica al desagregarla infructuosa y artificialmente de sus hablantes. Por el contrario, leal a una de las principales utop&iacute;as de las ciencias sociales, el apego a la perspectiva del actor, Franco Pellotier demuestra c&oacute;mo la lengua constituye la principal materialidad en la que se juega la vida sociocultural de un pueblo con toda su especificidad ontol&oacute;gica y axiol&oacute;gica; una cuesti&oacute;n fundamental que el autor no olvida nunca en su trabajo, demostrando el papel central del uso del amuzgo por sus propios hablantes en la configuraci&oacute;n del ritual matrimonial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como un g&eacute;nero que recrea el cuerpo social que se transmite a las nuevas generaciones y mantiene viva la tradici&oacute;n del pueblo amuzgo, la obra devela el lugar tan destacado que le asignan los amuzgos al ritual del matrimonio para la reproducci&oacute;n de la vida sociocultural ind&iacute;gena. Al develar el <i>ethos</i> amuzgo a trav&eacute;s de lo que el autor denomina la <i>oralidad ritualizada</i>, nos acercamos a lo que los propios amuzgos conciben como el "camino" o el "avance de la palabra", que llega a la "sombra de las mariposas", met&aacute;fora sacra que evoca la casa donde se realiza la petici&oacute;n de novia, donde se hace "crecer el cuerpo"; es decir, se "completa" el individuo, la familia y, con ello, la comunidad entera. El pedidor y su discurso son equiparables a la tejedora amuzga cuya obra presenta una unicidad irrepetible, una obra que se califica de <i>natse&iacute;cii&ntilde;e</i>, "palabra florida; perfumada".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder de lo oral se evidencia en que el uso de las palabras impone una serie de obligaciones contra&iacute;das con el solo hecho de proferirlas, escucharlas o responderlas, uno de los grandes privilegios de la cultura oral. Un ejemplo es que la aceptaci&oacute;n de la bendici&oacute;n en una de las por lo menos tres fases del ritual, la del pedimento, puede bastar para establecer el matrimonio. Mucho antes de que la filosof&iacute;a del lenguaje ordinario hablara de la palabra o del discurso acci&oacute;n, del hacer cosas con palabras (J. L. Austin), ya se ejerc&iacute;a el avance de la palabra amuzga, donde la producci&oacute;n del mensaje coincide con la pr&aacute;ctica del ritual mismo. Decir es hacer, por lo que para los amuzgos aquello de "las palabras se las lleva el viento" no tiene ning&uacute;n sentido; por el contrario, para utilizar la terminolog&iacute;a austiniana, a trav&eacute;s de la locuci&oacute;n (la producci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica), la ilocuci&oacute;n (el acto de habla) llega a coincidir con la perlocuci&oacute;n (los efectos o consecuencias del acto). As&iacute;, en el devenir del discurso ritual, en palabras del propio autor , "el acontecimiento ritual de petici&oacute;n constituye &#91;...&#93; el hecho ritual mismo" (p. 5) o "no hay separaci&oacute;n entre el dispositivo oral y el ritual" (p. 15). Esto tiene una serie de implicaciones enraizadas en el contrato oral, como el respeto adquirido con las palabras, vinculadas con la dignidad del ser y el deber ser, un verdadero compromiso con lo proferido, tan ajeno a las demagogias a las que nos tienen acostumbrados nuestros pol&iacute;ticos, que por lo dem&aacute;s prescinde de la escritura y en todo caso la origina, reverberaci&oacute;n hist&oacute;rica de su origen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como si esto no bastara, la se&ntilde;era obra de Franco Pellotier nos permite cuestionar nociones apresuradas y superficiales, si no es que etnoc&eacute;ntricas, como que la variaci&oacute;n de las lenguas ind&iacute;genas es menos compleja que la de las lenguas coloniales. Desde la perspectiva del actor, el habla ritual constituye un referente fundamental para identificar los distintos registros presentes en una comunidad ling&uuml;&iacute;stica como la que nos ocupa y su estratificaci&oacute;n o diferenciaci&oacute;n social interna &#150;despu&eacute;s de todo, el habla de los pedidores es un habla especializada con un alto prestigio social&#150;. El trabajo nos presenta el &aacute;mbito de las variaciones individuales en el discurso de los pedidores, el juego entre el yo subjetivo y el yo colectivo, una cala muy fina a la que llegan muy pocos trabajos que nos acerca a la figura de la persona y el sujeto mismo como temas de investigaci&oacute;n, un gesto que reivindica la agencia del individuo en la producci&oacute;n del discurso ritual matrimonial junto con la ecolog&iacute;a cultural de las identidades en uso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, las exploraciones de este libro nos permiten destacar las dimensiones de uso social de las lenguas ind&iacute;genas en sus contextos socioculturales amerindios, vinculadas a otros tantos temas tan poco trabajados en lenguas ind&iacute;genas, como la est&eacute;tica del arte verbal, el papel del ritmo, la prosodia, el tempo y las distintas tesituras de los pedidores en el rito matrimonial, cuestiones totalmente imbricadas en la ret&oacute;rica de enso&ntilde;aci&oacute;n persuasiva de los pedidores. M&aacute;s a&uacute;n, a trav&eacute;s del an&aacute;lisis del rito matrimonial el autor desarrolla acercamientos novedosos a tierras casi v&iacute;rgenes para la ling&uuml;&iacute;stica contempor&aacute;nea, como el ejercicio de la parataxis &#150;un fen&oacute;meno m&aacute;s all&aacute; de la sintaxis en que los pedidores la subsumen&#150;, yuxtaponiendo sintagmas a una gran velocidad para crear paralelismos ret&oacute;ricos de persuasi&oacute;n, estructuras ret&oacute;ricas de encantamiento cuasi&#45;on&iacute;rico con una gran eficacia simb&oacute;lica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al autor tampoco se le escapa que el discurso matrimonial parat&aacute;ctico se basa as&iacute; en dispositivos orales que apuntalan la mnemotecnia oral, como la repetici&oacute;n, un fen&oacute;meno tan ajeno e incluso estigmatizado por la cultura escrita que, en cambio, en las culturas orales cumple funciones primordiales para la eficacia simb&oacute;lica del discurso, en este caso matrimonial, como el grabar y reproducir el <i>ethos</i> amuzgo en la memoria colectiva. La oralidad como un hecho de escrituraci&oacute;n anterior a la escritura alfab&eacute;tica transmite valores caros a los amuzgos, como el respeto al cuerpo social, la necesidad de su completitud y, desde luego, el sentido de pertenencia a la comunidad, con todo lo que supone en t&eacute;rminos de unidad de la conciencia etnoling&uuml;&iacute;stica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema muy interesante en este libro es la apropiaci&oacute;n de la tradici&oacute;n judeo cristiana matrimonial como respuesta de supervivencia para mantener viva la lengua y la cultura originarias, y por lo tanto, la vigencia y vitalidad del amuzgo. En palabras del propio autor, al referirse al sacramento cristiano, el ritual matrimonial amuzgo nos permite entender "c&oacute;mo la palabra escrita ha sido devuelta al flujo de la palabra pronunciada, justo el camino inverso al que muestra la historia de la escritura" (p. 26). Es decir, el aparente sincretismo se concibe mejor como una yuxtaposici&oacute;n, e incluso como una apropiaci&oacute;n religiosa, de tradiciones judeo cristianas a la prehisp&aacute;nica, que las ha incorporado a la concepci&oacute;n matrimonial amuzga, sin perder de vista sus elementos constitutivos, renov&aacute;ndolas, actualiz&aacute;ndolas y proyect&aacute;ndolas hacia el futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la palabra ritualiza el matrimonio, es la oralidad ritualizada. &Eacute;sta cobra valor en la medida en que es sancionada y reconocida por la comunidad entera, lo cual implica una raigambre pasada que suministra identidad presente y futura, afirmando su vigencia. El cuerpo social escenificado en el ritual matrimonial es a su vez cuerpo en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra: el cuerpo de la pareja, la comunidad y la familia, el cuerpo del individuo. El ritual matrimonial es el lugar y tiempo sagrados donde se cr&iacute;a la "carne de la tierra", la persona matrimonial, el espacio donde se arranca un dedo del pie y la mano (las hijas que se van), donde la sombra de cada quien (met&aacute;fora del ser) se acompa&ntilde;a de la sombra del otro en la sacralidad de la sombra de las mariposas para llegar a ser seres completos. As&iacute;, la concepci&oacute;n matrimonial amuzga implica todo un ritual sagrado para el "buen vivir", un proyecto de vida tan caro a las comunidades ind&iacute;genas que nos ense&ntilde;a, junto con Franco Pellotier, a ser m&aacute;s y mejores personas, la "carne para la tierra", la persona en la que todos nos convertiremos, con los amuzgos y el autor, en uno.</font></p>  	      ]]></body>
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