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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando a finales del siglo XX Guillermo Sunkel realiz&oacute; una tit&aacute;nica labor de compilaci&oacute;n de investigaciones latinoamericanas sobre consumos culturales &#150;considerando la dispersi&oacute;n de los trabajos por todo el continente y la desconexi&oacute;n entre los investigadores&#150;, se hizo patente la vitalidad y multiplicidad de formas en que se abordan las pr&aacute;cticas de relaci&oacute;n de los p&uacute;blicos con los bienes y servicios culturales. Asimismo, se evidenci&oacute; la centralidad de estas investigaciones en la agenda de los estudios culturales y en los procesos de producci&oacute;n dentro de las industrias culturales de la regi&oacute;n (Sunkel, 1999: XX). Esta situaci&oacute;n fue favorecida por factores te&oacute;ricos, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos; as&iacute; como por el impulso de acad&eacute;micos reconocidos y de instituciones &#150;como el Convenio Andr&eacute;s Bello, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)&#150;. Fue gracias a este &uacute;ltimo que pudimos reunir la mayor&iacute;a de los materiales que integran el dossier.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las universidades y otros centros de investigaci&oacute;n incidieron de manera positiva en la transformaci&oacute;n paulatina del desbalance entre los estudios realizados sobre las ofertas culturales &#150;a&uacute;n mayoritarios&#150; y los que examinan espec&iacute;ficamente los procesos de relaci&oacute;n de los p&uacute;blicos con los bienes y servicios culturales. La investigaci&oacute;n latinoamericana contribuy&oacute; en particular a la renovaci&oacute;n de los estudios comunicacionales y de las perspectivas sobre el p&uacute;blico. Las reflexiones de N&eacute;stor Garc&iacute;a Canclini y de Jes&uacute;s Mart&iacute;n&#45;Barbero, entre otras &#150;alimentadas por las discusiones de la obra de Pierre Bourdieu, por la Escuela de Birmingham y la relectura de Gramsci, por los exilios latinoamericanos y por el di&aacute;logo con las demandas sociales&#150;, alentaron diversos desplazamientos conceptuales que permitieron analizar de un modo renovado las din&aacute;micas de consumo cultural. En primer lugar, se cuestion&oacute; la comprensi&oacute;n de dichos fen&oacute;menos como producto de la mera imposici&oacute;n o adquisici&oacute;n y se reconoci&oacute; a los p&uacute;blicos como sujetos que, en el marco de relaciones desiguales de poder, desarrollan pr&aacute;cticas de negociaci&oacute;n, apropiaci&oacute;n y producci&oacute;n de sentido. En segundo lugar, se pas&oacute; de la concepci&oacute;n de las audiencias constituidas de manera homog&eacute;nea a los p&uacute;blicos en plural; en tercero, del modelo codificaci&oacute;n/decodificaci&oacute;n comunicativo a la renovaci&oacute;n conceptual que vinculaba cultura y comunicaci&oacute;n, desde un enfoque basado en las mediaciones y las pr&aacute;cticas culturales multidimensionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diversos pa&iacute;ses latinoamericanos, las investigaciones sobre las pr&aacute;cticas culturales de los p&uacute;blicos respondieron tambi&eacute;n a una cierta utop&iacute;a de los estudios culturales y a la efervescencia de las demandas sociales y pol&iacute;ticas que pugnaban por una mayor democratizaci&oacute;n, notoria desde finales de los a&ntilde;os sesenta y acentuada tras la ca&iacute;da de las dictaduras en el Cono Sur. Teniendo en cuenta que una pol&iacute;tica cultural democr&aacute;tica requiere superar las formulaciones dirigistas y sintonizarse con los c&oacute;digos y demandas de la poblaci&oacute;n, los estudios de consumo cultural se consideraron indispensables para su adecuada formulaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de instituciones p&uacute;blicas y privadas. A pesar de que hubo una gran proximidad en el tiempo de los estudios sobre pol&iacute;ticas culturales y consumo cultural en toda la regi&oacute;n, no en todos los pa&iacute;ses se dio esta vinculaci&oacute;n entre b&uacute;squeda de democratizaci&oacute;n y desarrollo de los estudios de p&uacute;blicos, tal como lo muestran Eduardo Niv&oacute;n y Delia S&aacute;nchez en su comparaci&oacute;n sobre los casos mexicano y chileno. En Chile, la dictadura y sus efectos desestructuradores de la vida social fueron una de las tem&aacute;ticas m&aacute;s analizadas por autores como Norbert Lechner y Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Brunner en sus an&aacute;lisis sobre los consumos culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios de p&uacute;blico tambi&eacute;n han adquirido un vigor inusitado por la competencia voraz de las industrias culturales, que desarrollan sus propios centros de investigaci&oacute;n o recurren con mayor o menor &eacute;xito a la investigaci&oacute;n mercadot&eacute;cnica y a la informaci&oacute;n generada por agencias privadas internacionales. Por &uacute;ltimo, las presiones neoliberales, aplicando criterios de productividad empresarial, han movido a las instituciones culturales a realizar todo tipo de estudios para conocer perfiles y preferencias de visitantes, planear o evaluar exposiciones y servicios, etc&eacute;tera, en la b&uacute;squeda por incrementar sus visitantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos que integran este <i>dossier</i> exploran la multiplicidad de espacios desde donde se formulan preguntas acerca de los p&uacute;blicos, fundamentalmente en Am&eacute;rica Latina, as&iacute; como sus perspectivas te&oacute;ricas, metodol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas, presentando un panorama diverso que no permite hacer un balance exhaustivo, pero s&iacute; identificar modalidades de la investigaci&oacute;n y pulsar algunos de los desaf&iacute;os que enfrenta el desarrollo del campo en nuestro continente. Para empezar, el avance m&aacute;s notorio se ha logrado en los estudios de tipo cuantitativo. En Uruguay, Chile, Brasil, Argentina, M&eacute;xico, Colombia y Costa Rica se han generado sistemas de medici&oacute;n de consumos culturales con el patrocinio de ministerios, consejos o secretar&iacute;as de cultura y de medios, institutos de la juventud, gobiernos metropolitanos y federales. La generaci&oacute;n de encuestas por parte de estos organismos se ha realizado en convenio con universidades, con la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, entre otras instituciones. Aunque a&uacute;n son pocos, en algunos de estos pa&iacute;ses, institutos nacionales de estad&iacute;sticas publican anuarios con informaci&oacute;n especializada en cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los sistemas de informaci&oacute;n generados han cubierto en mayor o menor medida las carencias de informaci&oacute;n b&aacute;sica y han creado plataformas para el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas nacionales o estatales de cultura y comunicaci&oacute;n, adem&aacute;s de nutrir la agenda p&uacute;blica y la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. Buscando examinar esta &aacute;rea cambiante, se ha ampliado la conceptualizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas consideradas entre los consumos culturales hacia un universo m&aacute;s amplio, como el acceso y uso de la telefon&iacute;a celular, videojuegos, computadoras, internet, deportes espectacularizados, pr&aacute;cticas art&iacute;sticas no profesionales, etc&eacute;tera. En diversos pa&iacute;ses se ha buscado relacionar los consumos culturales con los usos del espacio urbano, el desarrollo humano, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y religiosa, las identidades, los imaginarios, la sociabilidad y la diferenciaci&oacute;n social, regional y de g&eacute;nero. Es el caso, por ejemplo, de la investigaci&oacute;n de Isaura Botelho y Mauricio Fiore sobre "O Uso do Tempo Livre e as Pr&aacute;ticas Culturais na Regi&atilde;o Metropolitana de S&atilde;o Paulo",<sup><a href="#nota">2</a></sup> un trabajo de gran valor para la academia y para las pol&iacute;ticas culturales que combin&oacute; encuestas, entrevistas en profundidad y an&aacute;lisis de distribuci&oacute;n espacial de equipamientos. En el mismo sentido, cabe destacar las investigaciones de alcance nacional impulsadas en Uruguay por Hugo Achugar, Susana Dominzain, Sandra Rapetti y Rosario Radakovich en 2002 y 2009.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los recursos anal&iacute;ticos se han sofisticado: cuentas sat&eacute;lites de cultura, que involucran el registro de inversiones, ofertas y demandas culturales; canasta b&aacute;sica y niveles de consumo cultural (G&uuml;ell, Morales y Peters, 2011); &iacute;ndices que pretenden generar criterios para la toma de decisiones econ&oacute;micas en materia de cultura, como el &iacute;ndice de capacidad y aprovechamiento cultural de los estados (desarrollado por Ernesto Piedras en M&eacute;xico),<sup><a href="#nota">3</a></sup> que relaciona los presupuestos de egresos, la demanda, la oferta y la infraestructura cultural de cada estado de la rep&uacute;blica mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante los avances, subsisten desaf&iacute;os, explorados con detalle por Ana Wortman y Rubens Bayardo en su balance sobre la investigaci&oacute;n en Argentina, y por Ana Rosas Mantec&oacute;n en M&eacute;xico. En primer lugar, el de la continuidad y la comparabilidad, ya que una y otra vez se realizan esfuerzos aislados y descoordinados que con el cambio de los gobiernos quedan truncos, o se editan cuadernos estad&iacute;sticos de cultura s&oacute;lo por periodos limitados, lo que imposibilita la conformaci&oacute;n de series longitudinales y la ponderaci&oacute;n de tendencias a mediano o largo plazos. En otros casos, las dificultades provienen del cambio de encargados de realizar los estudios, como lo ejemplifica tristemente la Encuesta Nacional de Pr&aacute;cticas y Consumos Culturales en el caso de M&eacute;xico, cuya segunda edici&oacute;n, comisionada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a una consultora privada especializada en estudios mercadot&eacute;cnicos de opini&oacute;n, ignor&oacute; el instrumento original &#150;dise&ntilde;ado por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, que realiz&oacute; un espl&eacute;ndido trabajo en la primera edici&oacute;n&#150; y public&oacute; resultados parciales sin ning&uacute;n an&aacute;lisis comparativo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su recorrido anal&iacute;tico por estudios de p&uacute;blicos de museos realizados en diversas latitudes, Graciela Schmilchuk muestra c&oacute;mo, al acumular y contrastar los datos generados en diversos universos muestrales a lo largo del tiempo, se han transformado y enriquecido las preguntas sobre los consumos culturales en Francia y en Estados Unidos. El trabajo emprendido por el Ministerio de la Cultura franc&eacute;s sobre el uso del tiempo libre de los franceses en cuanto a pr&aacute;cticas "cultas" les permite hacer una interpretaci&oacute;n evolutiva y cr&iacute;tica de la frecuentaci&oacute;n de museos &#150;entre otras pr&aacute;cticas&#150; en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os. Lo que hasta hace poco se interpretaba como un aumento notable de visitantes era en realidad un incremento del turismo internacional y en particular de un sector muy informado; por lo tanto, se trataba de un fen&oacute;meno de elitizaci&oacute;n y no de democratizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vinculaci&oacute;n entre consumos culturales y niveles de escolaridad e ingreso ha sido otra &aacute;rea de inter&eacute;s. El National Endowment for the Arts encarg&oacute; un estudio longitudinal y comparativo del consumo de siete artes por parte de ciudadanos adultos de diferentes grupos de edad en Estados Unidos. La conclusi&oacute;n principal fue que las &uacute;ltimas generaciones, a pesar del incremento en escolaridad e ingresos, no han aumentado su consumo de actividades art&iacute;sticas en vivo (&oacute;pera, m&uacute;sica, museos, ballet, teatro, comedias musicales). La mayor asistencia proviene de los baby boomers, aquellos nacidos entre 1946 y 1965; en la medida en que ellos envejecen, la disminuci&oacute;n de consumidores es enorme, con escaso recambio; esto pondr&iacute;a en peligro todo el sistema de producci&oacute;n y difusi&oacute;n art&iacute;sticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fuera del espacio concedido a investigadores puntuales o a convenios con organismos p&uacute;blicos diversos para la generaci&oacute;n de sistemas de informaci&oacute;n, las universidades han disminuido su relevancia en el modo de abordar los consumos culturales. Esto ha mermado los estudios cualitativos, excepto en &aacute;reas espec&iacute;ficas, como los consumos musicales, los de las clases medias y juveniles, estos &uacute;ltimos analizados con amplitud por H&eacute;ctor G&oacute;mez Vargas para el caso mexicano. Las perspectivas antropol&oacute;gicas y sociol&oacute;gicas en la bibliograf&iacute;a sobre juventud han crecido de manera significativa y han propiciado una diversificaci&oacute;n de los &aacute;mbitos de estudio, la revisi&oacute;n cr&iacute;tica de concepciones epistemol&oacute;gicas, te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas, as&iacute; como la apertura a inexplorados territorios de trabajo y a un di&aacute;logo con otras disciplinas (G&oacute;mez Vargas, 2008).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el marco de la profundizaci&oacute;n de los procesos de desregulaci&oacute;n estatal y privatizaci&oacute;n, han proliferado consultoras privadas que realizan estudios de mercado en funci&oacute;n de la demanda de asociaciones y c&aacute;maras empresariales de las industrias culturales involucradas. Por lo regular ofrecen informaci&oacute;n parcial y circunstancial, sin precisiones metodol&oacute;gicas ni referencias contextuales que permitan evaluar su significaci&oacute;n. Como apuntan Wortman y Bayardo se trata de investigaciones destinadas a ponderar el lugar propio y el de la competencia en el mercado de la cultura y la comunicaci&oacute;n, as&iacute; como a intervenir en ese posicionamiento y mejorarlo, m&aacute;s que a constituirse en fuente de conocimientos cient&iacute;ficos y de pol&iacute;ticas ciudadanas. Los estudios a los que se alude podr&iacute;an enriquecer la agenda p&uacute;blica y la investigaci&oacute;n comparativa y diacr&oacute;nica si se legislara sobre el secreto reinante en torno a estos saberes concebidos como confidenciales, posibilitando que, una vez transcurrido un cierto tiempo o la coyuntura espec&iacute;fica que los motiv&oacute;, los observatorios de p&uacute;blicos tengan acceso a ellos y se convirtieran en un insumo m&aacute;s para sus tareas de investigaci&oacute;n y de difusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la vinculaci&oacute;n con las nuevas tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n ha emergido un consumidor distinto, dif&iacute;cil de concebir s&oacute;lo como p&uacute;blico, que interact&uacute;a con ellas de una manera por dem&aacute;s novedosa: como usuario y como productor o emisor cultural, de ah&iacute; su catalogaci&oacute;n como <i>prosumidor</i>. Guillermo Orozco encuentra que la interactividad que permiten las nuevas pantallas trasciende la mera interacci&oacute;n, "para situar a las audiencias como creadoras de sus propios referentes, no s&oacute;lo como recreadoras simb&oacute;licas de significados o interpretaciones de los referentes producidos y emitidos por otros desde esas pantallas" (Orozco, 2009: 287). El concepto de consumo cultural ha quedado limitado para reflejar la multiplicidad de actividades de los p&uacute;blicos, espectadores, internautas y usuarios de las ofertas culturales, dando pie a la formulaci&oacute;n de t&eacute;rminos como participaci&oacute;n cultural, que a la apropiaci&oacute;n, negociaci&oacute;n e interacci&oacute;n a&ntilde;ade el reconocimiento del ejercicio de la creatividad en todas estas pr&aacute;cticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El consumo y la participaci&oacute;n cultural son &aacute;reas clave para comprender las relaciones que entablamos en un mundo globalizado. Los bienes y mensajes que circulan por todo el planeta intensifican los encuentros y las conexiones. Esta cr&iacute;tica a la forma profundamente desigual en que este proceso se origina los ha catapultado al centro de las discusiones sobre la mundializaci&oacute;n de la cultura. A las barreras econ&oacute;micas y educativas de diferentes sectores sociales para acceder a las ofertas culturales se suman ahora otros obst&aacute;culos, estructurados por los flujos dis&iacute;miles de la globalizaci&oacute;n: la desigual expansi&oacute;n econ&oacute;mica y comunicacional de las industrias culturales no beneficia de modo equitativo a todos los pa&iacute;ses ni a todas las regiones, por lo que la producci&oacute;n cultural de la mayor&iacute;a de las naciones dif&iacute;cilmente tiene acceso a las frecuencias, vitrinas, repisas, escenarios o pantallas locales, regionales y globales. Por lo anterior, el ciudadano promedio no cuenta con una verdadera diversidad de bienes y servicios culturales a su disposici&oacute;n para consumir, disfrutar y crear.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pol&iacute;ticas culturales han estado deficientemente preparadas para intervenir ante las insuficiencias e inequidades del mercado. Bajo los supuestos de que la mayor producci&oacute;n tiende a generar mayor consumo y de que mayores niveles de apropiaci&oacute;n de bienes inducen a una mayor producci&oacute;n, las pol&iacute;ticas culturales en el siglo XX se concentraron m&aacute;s en los creadores y en la producci&oacute;n que en los p&uacute;blicos, la distribuci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, y se volvieron c&oacute;mplices del empobrecimiento de la producci&oacute;n end&oacute;gena y de la desigual segmentaci&oacute;n de los consumos culturales, desconociendo lo que Jes&uacute;s Mart&iacute;n&#45;Barbero ha reiterado: la asimetr&iacute;a de mercados y la abstenci&oacute;n de los Estados respecto a estas problem&aacute;ticas han sido una doble alianza formadora del gusto (Mart&iacute;n&#45;Barbero, 2006: 51). Los retos de las pol&iacute;ticas culturales se complejizan a&uacute;n m&aacute;s por las transformaciones generadas en los nuevos contextos de globalizaci&oacute;n, los cuales han descolocado a actores p&uacute;blicos y privados, tal como en "La sociedad de los bienes signo y las pol&iacute;ticas culturales: los nuevos desaf&iacute;os" lo reflexiona Pedro G&uuml;ell a prop&oacute;sito del caso chileno. El poder se desplaza desde las instituciones tradicionales de la cultura y de las pol&iacute;ticas culturales hacia las industrias culturales, del dise&ntilde;o o la publicidad. Con ello, las pol&iacute;ticas culturales pierden su funci&oacute;n tradicional en la producci&oacute;n de relatos simb&oacute;licos para la integraci&oacute;n, el reconocimiento y la gobernabilidad; se vuelven un momento m&aacute;s de una din&aacute;mica que las trasciende, por lo que ya no pueden pensarse como un locus privilegiado, ni apelar a un cierto control m&aacute;s o menos lineal sobre los efectos de los bienes que producen o hacen circular. Esto desaf&iacute;a las ideas de instituci&oacute;n, planificaci&oacute;n, impacto y participaci&oacute;n y, sobre todo, la noci&oacute;n misma de cultura.</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las posibilidades de revertir el desigual orden de la globalizaci&oacute;n pasan por el impulso a la reorganizaci&oacute;n p&uacute;blica de las sociedades a nivel transnacional y la constituci&oacute;n de actores fuertes, con consensos multinacionales y multisectoriales. El primer reto para las agendas de la gesti&oacute;n cultural es colocarse en un horizonte supranacional: reconstruir la esfera p&uacute;blica m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de cada naci&oacute;n, encontrar nuevas formas de valoraci&oacute;n y de gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico por defensores nacionales y transnacionales de los derechos culturales. Como ha apuntado N&eacute;stor Garc&iacute;a Canclini, lo p&uacute;blico se ha desdibujado espacialmente y hoy debemos reconcebirlo con im&aacute;genes de circuitos y flujos que trascienden los territorios y reorganizan el poder al articular escenarios y circuitos diferentes. No puede haber pol&iacute;ticas culturales que s&oacute;lo se reestructuren a escala nacional, o, si las hay, tienen que permanecer ajenas a las mayores inversiones en cultura, a los flujos de comunicaci&oacute;n m&aacute;s influyentes, como los de las industrias culturales globalizadas, que atraviesan fronteras, agrupan los repertorios simb&oacute;licos, los conectan por regiones geoculturales y a veces a trav&eacute;s de todo el planeta (Garc&iacute;a Canclini, 1999: 185). El ensanchamiento del marco nacional de la investigaci&oacute;n y la vinculaci&oacute;n entre agendas acad&eacute;micas y pol&iacute;ticas se vuelve crucial. De manera predominante, los estudios latinoamericanos se han restringido a los horizontes nacionales, de ah&iacute; el valor de esfuerzos como el de Niv&oacute;n y S&aacute;nchez en su estudio comparado sobre M&eacute;xico y Chile; el de Modesto Gayo, Mar&iacute;a Luisa M&eacute;ndez, Rosario Radakovich y Ana Wortman (2011) en su an&aacute;lisis de consumos culturales en el Cono Sur, as&iacute; como el de Germ&aacute;n Rey (2008), quien realiz&oacute; lecturas transversales sobre el consumo de productos y servicios culturales de diversos pa&iacute;ses latinoamericanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n de "Investigaci&oacute;n Antropol&oacute;gica" est&aacute; conformada por textos independientes pero que nos permiten profundizar en tem&aacute;ticas relacionadas con la exploraci&oacute;n antropol&oacute;gica del consumo. "Mitos y ritos modernos. La fabricaci&oacute;n de creencias en los medios de comunicaci&oacute;n", de Leonardo Ot&aacute;lora Cotrino, explora las nuevas subjetividades y formas de sacralidad vinculadas con la mediatizaci&oacute;n de la vida moderna. La paulatina desaparici&oacute;n de las Iglesias no impide que subsistan y se renueven mitos y rituales en las esferas pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, del conocimiento y en los espacios de la industria cultural. "Consumo y conocimiento actual de una bebida fermentada tradicional en Ixtapan del Oro, M&eacute;xico: la sambumbia", de Baciliza Quintero&#45;Salazar <i>et al</i>., explora etnogr&aacute;ficamente una manifestaci&oacute;n del patrimonio inmaterial poco explorada: la persistencia y refuncionalizaci&oacute;n de la sambumbia, bebida fermentada tradicional de origen africano, en una regi&oacute;n que por tradici&oacute;n es reconocida por sus herencias ibero y mesoamericana. Ludger Brenner y Stephanie San German, en "Gobernanza local para el ecoturismo en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, M&eacute;xico", abordan los impactos sociales del <i>ecoturismo</i> &#150;tambi&eacute;n poco analizados&#150;, en particular sobre la organizaci&oacute;n comunitaria y la diferenciaci&oacute;n social en una importante &aacute;rea natural protegida. Por &uacute;ltimo, Fabiana S&aacute;nchez Plata e Ivonne Vizcarra Bordi, en "As&iacute; constru&iacute; 'mi' casa: entre relaciones de g&eacute;nero y el (otro) sue&ntilde;o americano de las parejas de migrantes mexicanos", nos muestran lo que la perspectiva de g&eacute;nero puede aportar a los estudios de comunidades transnacionales. A partir de la realizaci&oacute;n de historias de vida en un contexto rural, exploran los procesos de creaci&oacute;n del patrimonio familiar, en espec&iacute;fico la casa, elemento espacial que ha cambiado los paisajes naturales rurales, las din&aacute;micas familiares y las simbolizaciones colectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las rese&ntilde;as presentadas enriquecen de manera primordial la discusi&oacute;n sobre el patrimonio y las identidades: Los lindes del patrimonio. Consumo y valores del pasado, editado por Camila del M&aacute;rmol, Joan Frigol&eacute; y Susana Narotzky, y comentado por Claudia T. Gasca Moreno y &Oacute;scar F. Rey na Jim&eacute;nez, presenta una compilaci&oacute;n de investigaciones que exploran las dimensiones identitarias, econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas de diversos procesos de patrimonializaci&oacute;n en &aacute;reas tan dis&iacute;mbolas como la memoria, las peregrinaciones, la guerra civil espa&ntilde;ola, la naturaleza, el turismo, la miner&iacute;a y la alimentaci&oacute;n. Epistemolog&iacute;a de las identidades: reflexiones en torno a la pluralidad, coordinado Daniel Guti&eacute;rrez Mart&iacute;nez, es rese&ntilde;ado por Luis Enrique Ferro Vidal. La obra explora el problema epistemol&oacute;gico de la identidad y la diversidad a trav&eacute;s de una compilaci&oacute;n de autores de la talla de Edgar Morin, Danilo Martuccelli y H&eacute;ctor D&iacute;az&#45;Polanco, entre otros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b><i>Ana Rosas Mantec&oacute;n</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Achugar Hugo <i>et al.</i> 2002 <i>Imaginarios y consumo cultural. Primer informe nacional sobre consumo y comportamiento cultural. Uruguay 2002,</i> Universidad de la Rep&uacute;blica/Trilce, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643893&pid=S0188-7017201200020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dominzain, Susana, Sandra Rapetti y Rosario Radakovich 2009 <i>Imaginarios y consumo cultural. Segundo informe nacional sobre consumo y comportamiento cultural. Uruguay 2009,</i> Universidad de la Rep&uacute;blica/Ministerio de Educaci&oacute;n y Cultura/Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643895&pid=S0188-7017201200020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a Canclini, N&eacute;stor 1999 "Hacia una agenda cultural de la globalizaci&oacute;n", en <i>La globalizaci&oacute;n imaginada</i>, Paid&oacute;s, M&eacute;xico, pp. 179&#45;205.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643897&pid=S0188-7017201200020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gayo, Modesto <i>et al.</i> 2011 <i>Consumo cultural y desigualdad de clase, g&eacute;nero y edad: un estudio comparado en Argentina, Chile y Uruguay</i>. Fundaci&oacute;n Carolina, Madrid &lt;<a href="http://www.fundacioncarolina.es/es&#45;ES/publicaciones/avancesinvestigacion/Documents/AI62.pdf" target="_blank">http://www.fundacioncarolina.es/es&#45;ES/publicaciones/avancesinvestigacion/Documents/AI62.pdf</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643899&pid=S0188-7017201200020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Vargas, H&eacute;ctor 2008 "Estratos espaciales y de comunicaci&oacute;n en los estudios sobre la juventud. Una revisi&oacute;n de los estudios de los consumos culturales juveniles en M&eacute;xico", en Mar&iacute;a Antonieta Rebeil Corella (coord.), <i>XV Anuario de Investigaci&oacute;n de la Comunicaci&oacute;n, CONEICC, CONEICC</i>/Universidad An&aacute;huac/Universidad del Mayab/Universidad Iberoamericana&#45;Le&oacute;n/Universidad Aut&oacute;noma de San Luis Potos&iacute;/Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey, pp. 185&#45;212.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643901&pid=S0188-7017201200020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&uuml;ell, Pedro, Rommy Morales y Tom&aacute;s Peters 2011 <i>Una canasta b&aacute;sica de consumo cultural para Am&eacute;rica Latina</i>, Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643903&pid=S0188-7017201200020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;n&#45;Barbero, Jes&uacute;s 2006 "Recepci&oacute;n de medios y consumo cultural: traves&iacute;as" en Guillermo Sunkel (coord.), <i>El consumo cultural en Am&eacute;rica Latina</i>, Convenio Andr&eacute;s Bello, Bogot&aacute;, pp. 47&#45;71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643905&pid=S0188-7017201200020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orozco, Guillermo 2009 "Entre pantallas. Nuevos escenarios y roles comunicativos de sus audiencias&#45;usuarios", en Miguel &Aacute;ngel Aguilar <i>et al</i>. (coords.), <i>Pensar lo contempor&aacute;neo: de la cultura situada a la convergencia tecnol&oacute;gica</i>, Anthropos/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa, Barcelona, pp. 287&#45;296.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643907&pid=S0188-7017201200020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rey, Germ&aacute;n 2008 <i>Las tramas de la cultura</i>, Convenio Andr&eacute;s Bello, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643909&pid=S0188-7017201200020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosas Mantec&oacute;n, Ana 2002 "Los estudios sobre consumo cultural en M&eacute;xico", en Daniel Mato (coord.), <i>Estudios y otras pr&aacute;cticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder</i>, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales/Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales&#45;Universidad Central de Venezuela, Caracas, pp. 255&#45;263.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643911&pid=S0188-7017201200020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sunkell, Guillermo (Coord.) 1999 <i>El consumo cultural en Am&eacute;rica Latina</i>, Convenio Andr&eacute;s Bello, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643913&pid=S0188-7017201200020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;2006 <i>El consumo cultural en Am&eacute;rica Latina</i>, 2&ordf; ed. ampliada, Convenio Andr&eacute;s Bello, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=643915&pid=S0188-7017201200020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> De 2004 a 2007, CLACSO apoy&oacute; el grupo de trabajo: "Consumos culturales: pr&aacute;cticas, mercados y pol&iacute;ticas", alentando encuentros anuales entre 18 investigadores de seis pa&iacute;ses latinoamericanos. As&iacute;, se form&oacute; una amplia red de estudiosos del tema que ha seguido en contacto desde entonces.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> &lt;<a href="http://d3nv1jy4u7zmsc.cloudfront.net/wp&#45;content/uploads/itau_pdf/000551.pdf" target="_blank">http://d3nv1jy4u7zmsc.cloudfront.net/wp&#45;content/uploads/itau_pdf/000551.pdf</a>&gt; &#91;mayo de 2010&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> &lt;<a href="http://www.nomismae.net/nomismae_ok/pdf/Nomismae&#45;ICACE.PDF" target="_blank">http://www.nomismae.net/nomismae_ok/pdf/Nomismae&#45;ICACE.PDF</a>&gt; &#91;junio de 2011&#93;.</font></p>      ]]></body><back>
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