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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>  	    <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Multitud y distop&iacute;a. Ensayos sobre la nueva condici&oacute;n &eacute;tnica en Michoac&aacute;n*</b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;a por Andr&eacute;s Oseguera Montiel<i>**</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n, <i>    <br> Multitud y distop&iacute;a. Ensayos sobre la nueva condici&oacute;n &eacute;tnica en Michoac&aacute;n</i>,     <br> Programa Universitario M&eacute;xico Naci&oacute;n Multicultural&#45;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico, 2010, 319 pp.</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, Unidad Chihuahua</i> &lt;<a href="mailto:andresoseguera@hotmail.com">andresoseguera@hotmail.com</a><a href="andresoseguera@hotmail.com"></a>&gt;.</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad &eacute;tnica es un tema de la antropolog&iacute;a controvertido y complejo por la variedad de enfoques y problem&aacute;ticas sociales relacionadas con su estudio. Su forma de abordarlos se vincula, por ejemplo, con el an&aacute;lisis de los movimientos colectivos que buscan el reconocimiento dentro del marco del Estado nacional, as&iacute; como con los conflictos grupales donde se dirimen tanto la independencia como la autonom&iacute;a de territorios en disputa. Hablar de la identidad &eacute;tnica implica considerar toda la pol&iacute;tica asumida por el Estado de bienestar capitalista hacia las agrupaciones que se asumen diferentes por su lengua, su religi&oacute;n y su cultura, y la forma en la cual pretende distribuir equitativamente los bienes con el reconocimiento de la igualdad de derechos sin que ello implique negar la diferencia grupal. Sin duda, involucra tambi&eacute;n el estudio de las estrategias individuales sobre la incorporaci&oacute;n o no a las identidades grupales, lo que lleva a considerar la existencia de identidades locales, m&uacute;ltiples e individuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos y muchos otros escenarios que abarcan las discusiones sobre las identidades &eacute;tnicas hoy en d&iacute;a son parte esencial del libro <i>Multitud</i> <i>y distop&iacute;a. Ensayos sobre la nueva</i> <i>condici&oacute;n &eacute;tnica en Michoac&aacute;n</i>, de Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n, quien vuelve, despu&eacute;s de <i>Ser indio otra vez. La</i> <i>purepechizaci&oacute;n de los tarascos se</i><i>rranos</i> (1992), a los vaivenes del movimiento &eacute;tnico en Michoac&aacute;n, por las paradojas, inconsistencias e incertidumbres que representa la denominada <i>gesti&oacute;n &eacute;tnica</i> del siglo XXI y la econom&iacute;a nacional y mundial poco favorables a los ind&iacute;genas. Se trata de un libro compuesto por una serie de ensayos centrados en el estudio cr&iacute;tico del movimiento &eacute;tnico en favor de la identidad comunal y en el an&aacute;lisis concreto de la vida de los jornaleros tarascos, donde los detalles etnogr&aacute;ficos de la cotidianidad permiten al autor desarrollar un enfoque etnometodol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del libro se hace evidente la contradicci&oacute;n entre lo que se ha construido en t&eacute;rminos de la identidad &eacute;tnica y la identidad individual que expresa la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de los jornaleros en zonas rurales de Michoac&aacute;n. La migraci&oacute;n de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena a zonas urbanas en busca de mejores formas de vida, una proletarizaci&oacute;n acuciante de ni&ntilde;os y mujeres que salen de sus comunidades a zonas agr&iacute;colas de la regi&oacute;n y la inevitable secuela de conflictos entre los mismos ind&iacute;genas con la gente residente y con otros jornaleros tambi&eacute;n tarascos procedentes de otros pueblos contrastan con la "naci&oacute;n pur&eacute;pecha" promovida por un conjunto de maestros y t&eacute;cnicos ind&iacute;genas que representan la <i>inte</i><i>ligentsia</i> &eacute;tnica, promotora de una identidad comunal entre los ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este proyecto de etnicidad, encabezado por aquellos detentadores del poder de la palabra (profesionales que hablan y escriben en la lengua nativa, pero tambi&eacute;n intelectuales acad&eacute;micos convencidos de la existencia de una cultura pur&eacute;pecha), el nombre del grupo &eacute;tnico adquiere especial relevancia. Para que un movimiento &eacute;tnico pretenda impulsar una identidad grupal entre un conjunto de pueblos y localidades dispersos en un amplio territorio, el nombre que se presenta para designar al "pueblo" en t&eacute;rminos gen&eacute;ricos es determinante, sobre todo si &eacute;ste hace alusi&oacute;n a la lengua y al territorio, dos elementos que se presentan como definitorios de la cultura. Se habla de los "pur&eacute;pechas" por ser un t&eacute;rmino, se argumenta, derivado de la lengua amerindia y no, de "tarascos", vocablo impuesto y surgido de un contexto externo a la propia cultura ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute;, el seguimiento que Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n hace de las acepciones hist&oacute;ricas de pur&eacute;pecha y tarasco pone en evidencia la sofisticaci&oacute;n y las implicaciones que acarrea el uso de dichos t&eacute;rminos en &eacute;pocas distintas. Al buscar en los documentos coloniales y en los estudios tanto arqueol&oacute;gicos como ling&uuml;&iacute;sticos de la regi&oacute;n, el autor demuestra que la imagen del grupo ind&iacute;gena pintada por aquellos que hablan de una identidad comunal que se perpet&uacute;a a lo largo de los siglos no corresponde con las guerras, alianzas y distinciones sociales que existieron antes y despu&eacute;s de la llegada de los espa&ntilde;oles. En efecto, los t&eacute;rminos reflejan a un grupo ind&iacute;gena prehisp&aacute;nico altamente estratificado en t&eacute;rminos sociales (pur&eacute;pecha se utilizaba, por ejemplo, para designar la condici&oacute;n social baja de las personas), cuya nobleza establec&iacute;a alianzas (que ahora resultan inc&oacute;modas) con otros grupos dominantes, como sucedi&oacute; con los mismos espa&ntilde;oles, para lo cual se utilizaba el t&eacute;rmino tarasco, cuya etimolog&iacute;a hace referencia a la alianza establecida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero m&aacute;s all&aacute; de las supuestas acepciones de los t&eacute;rminos para designar o no a un conjunto de pueblos de Michoac&aacute;n, etiquetar con un mismo nombre a un conjunto de jornaleros ind&iacute;genas que migran a pueblos como Tanhuato y, en menor medida, a Yur&eacute;cuaro, es una pol&iacute;tica que subordina la identidad individual a una identidad grupal que obedece a un proyecto colectivo de un grupo privilegiado de ind&iacute;genas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n de los jornaleros no es sencilla, pues al migrar a estos pueblos viven una constante discriminaci&oacute;n racial y social de parte de los mestizos, que termina por violar sus derechos laborales m&aacute;s elementales. En Tanhuato, los jornaleros ind&iacute;genas no son reconocidos como parte del mismo pueblo: las autoridades municipales y la delegaci&oacute;n estatal del Programa Nacional con Jornaleros Agr&iacute;colas (Pronjag) han hecho todo lo posible para "acomodar" a los ind&iacute;genas en las afueras del pueblo, en un albergue, situaci&oacute;n que en los hechos evita que estos jornaleros ocupen lugares p&uacute;blicos y se "mezclen" con la poblaci&oacute;n mestiza. En el &aacute;mbito laboral se les proh&iacute;be hablar la lengua nativa para evitar malos entendidos y posibles confabulaciones, que los propios empleadores mestizos asumen cuando escuchan a los tarascos comunicarse entre s&iacute; con los fonemas de su lengua. Por supuesto, los ind&iacute;genas siguen hablando la lengua vern&aacute;cula, no por comulgar con los principios de su identidad &eacute;tnica sino como expresi&oacute;n de una "resistencia a la imposici&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con V&aacute;zquez Le&oacute;n, los ind&iacute;genas que viven en carne propia la econom&iacute;a de mercado, vendiendo como mercanc&iacute;a su fuerza de trabajo, no son unos "idiotas culturales" que se resisten al proyecto de etnicidad que les ofrece la intelectualidad e <i>inteligentsia</i> &eacute;tnica; est&aacute;n interesados en defender sus derechos laborales como ciudadanos y asalariados, y hasta ahora no han dejado de hablar su lengua y no han cambiado su domicilio al albergue, sino que se mantienen en las zonas c&eacute;ntricas del pueblo. Saben que existe la opci&oacute;n de asumir una identidad &eacute;tnica grupal, pero todav&iacute;a no se ve c&oacute;mo esta identidad pueda ser la soluci&oacute;n a las diatribas de la cotidianidad, enti&eacute;ndase, sus preocupaciones econ&oacute;micas y familiares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta conclusi&oacute;n del autor se deriva del acercamiento etnometodol&oacute;gico centrado en el an&aacute;lisis de las situaciones cotidianas y, podr&iacute;a decirse, de aquellas experiencias de la cotidianidad que son consideradas banales (Coulon, 1998), pero estas situaciones, que efectivamente destacan por ser parte del acontecer diario de los ind&iacute;genas, no dejan de ser importantes, estructurantes, para comprender y distinguir la identidad contextual de los jornaleros. Los t&eacute;rminos de la lengua ind&iacute;gena adquieren significado en el contexto espec&iacute;fico de la agroindustria regional, de ah&iacute; que sea dif&iacute;cil encontrar un solo sentido a un concepto como el de <i>pur&eacute;pecha</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tanhuato, donde concurren ind&iacute;genas de Tarecuato y la Cantera, pero tambi&eacute;n del pueblo de Ich&aacute;n, persisten las diferencias y la falta de comunicaci&oacute;n entre los mismos tarascos, producto del escaso entendimiento por variaciones dialectales. A&uacute;n m&aacute;s, consideran que el pur&eacute;pecha que difunden los intelectuales y que aparece en textos de divulgaci&oacute;n est&aacute; cargado de una ret&oacute;rica poco comprensible; existe un exceso de palabras que contrasta con la econom&iacute;a l&eacute;xica del idioma empleado para interactuar cotidianamente. Los jornaleros que se asumen como tarascos no hablan ese pur&eacute;pecha de la alcurnia ind&iacute;gena, sino el <i>pur&eacute;pecha</i> <i>cimarr&oacute;n</i>, una lengua que se utiliza y tiene sentido en la vida diaria. Es posible, por lo tanto, hablar de un identidad local y, al mismo tiempo, variable entre estos jornaleros. Sin duda, la complejidad de la realidad social en la que viven los ind&iacute;genas migrantes contrasta con la de aquellos intelectuales &eacute;tnicos que esperan ver el despertar de un grupo ind&iacute;gena con rituales comunes y representados por la bandera multicolor de la "naci&oacute;n pur&eacute;pecha", donde aparecen las cuatro regiones pur&eacute;pechas como s&iacute;mbolo de la uni&oacute;n y de una identidad grupal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto de etiquetar y definir al ind&iacute;gena tarasco con un mismo estandarte est&aacute; entrelazado con el indigenismo moderno, si se le puede llamar as&iacute; al proyecto institucional que busca apoyar al ind&iacute;gena emprendedor dispuesto a superarse. La "gesti&oacute;n &eacute;tnica", como prefiere llamar V&aacute;zquez Le&oacute;n a este proyecto institucional de "empoderamiento ind&iacute;gena", que facilita la inserci&oacute;n al mercado de los jornaleros, no puede funcionar si no existen ind&iacute;genas, es decir, si no aparecen en los n&uacute;meros, con adscripci&oacute;n a una de las etnias del pa&iacute;s, de los censos nacionales. Para poder gestionar la etnicidad &#150;dice Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n&#150; es necesario etiquetarla, y para ello hace falta manipular las identidades &eacute;tnicas ante fen&oacute;menos parad&oacute;jicos como el que aconteci&oacute; en el censo de 2000, cuando cerca de 1.9 millones de hablantes de una lengua ind&iacute;gena de M&eacute;xico decidieron no adscribirse a un grupo &eacute;tnico. Esta situaci&oacute;n fue inesperada para los gestores de las instituciones encargadas del bienestar de los ind&iacute;genas, pues su expectativa era que el n&uacute;mero de personas asumidas como ind&iacute;genas se incrementara ante la flexibilidad para la adscripci&oacute;n de agrupaciones en proceso de reconocimiento. Este fen&oacute;meno refleja, en t&eacute;rminos num&eacute;ricos, lo que sucede en Tanhuato, donde los ind&iacute;genas no han abandonado su identidad individual en favor de una identidad colectiva, donde adquiere mayor importancia la defensa de los derechos individuales que la b&uacute;squeda de reconocimientos colectivos. Hablar una lengua ind&iacute;gena no los hace autom&aacute;ticamente parte de una identidad colectiva. Estas situaciones que se presentan en los censos y en la manera en que las instituciones burocr&aacute;ticas pretenden remediarlas inflando el n&uacute;mero de ind&iacute;genas para fomentar su participaci&oacute;n en la econom&iacute;a de mercado (para poder incluirlos como mano de obra barata) definen el nuevo escenario contradictorio de las actuales pol&iacute;ticas multiculturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, uno de los "peligros" que se perciben en este multiculturalismo tiene que ver con que la identidad grupal o &eacute;tnica pretende subsumir y negar la identidad individual (v&eacute;ase Benhabib, 2006). Aunque el multiculturalismo parte de un principio incuestionable al fomentar la igualdad de la poblaci&oacute;n en t&eacute;rminos de derechos y condiciones materiales sin importar las diferencias &eacute;tnicas, los resultados producidos no son del todo favorables para aquellos sectores que han formado desde un principio el "ej&eacute;rcito industrial de reserva" y que est&aacute;n adscritos contra su propia voluntad a una identidad &eacute;tnica para participar en proyectos neoliberales de desarrollo. En efecto, la defensa de la diferencia &eacute;tnica y, al mismo tiempo, la b&uacute;squeda de igualdad que implica llevar a cabo los principios del multiculturalismo, son puestas a prueba de manera constante cuando el reconocimiento de la diferencia &eacute;tnica implica negar los derechos individuales de pertenecer o no a un grupo &eacute;tnico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se trata de "idiotas culturales", como lo repite Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n, cuando los propios ind&iacute;genas deciden no participar en estas identidades numeradas de los censos que facilitan el manejo de la poblaci&oacute;n trabajadora para su participaci&oacute;n en los centros agroindustriales del capitalismo actual; son ind&iacute;genas con calidad de ciudadanos que est&aacute;n dispuestos a defender sus derechos en situaciones de desventaja y desigualdad, situaciones que van acrecent&aacute;ndose conforme la propia modernidad l&iacute;quida se va diseminando en cada parcela del M&eacute;xico contempor&aacute;neo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario decir que si bien el libro de Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n se circunscribe a los avatares de la identidad &eacute;tnica michoacana, el agudo y certero an&aacute;lisis que se expone en las m&aacute;s de 300 p&aacute;ginas que conforman <i>Multitud y distop&iacute;a</i> permite entender el esencialismo que prevalece en los movimientos de reivindicaci&oacute;n &eacute;tnica en buena parte del pa&iacute;s, cuando lo que acontece es la existencia de distintas identidades, m&uacute;ltiples y complejas, en una poblaci&oacute;n ind&iacute;gena inmersa en la vor&aacute;gine de la econom&iacute;a capitalista<i>.</i> Es evidente, por ejemplo, que la situaci&oacute;n que viven los tarascos tiene claras semejanzas con lo que sucede entre los grupos ind&iacute;genas del norte de M&eacute;xico. Como en la regi&oacute;n michoacana, en el caso de los pimas ubicados en Chihuahua y Sonora, en la Sierra Madre Occidental, la <i>inteligentsia</i> &eacute;tnica norte&ntilde;a se ha volcado en la imperiosa necesidad de renombrar a los ind&iacute;genas como <i>o'ob,</i> que se traduce como "gente", y &#150;en medio de una <i>narcoeconom&iacute;a</i> donde hombres, mujeres y ni&ntilde;os se involucran por ser la &uacute;nica opci&oacute;n para sobrevivir&#150; rescatar los rituales que expresan la identidad grupal (v&eacute;ase Oseguera Montiel, 2010). Aunque los pimas han participado en este rescate identitario y se asumen ahora como <i>o'ob</i>, no dejan de advertir que se trata de un t&eacute;rmino etnoc&eacute;ntrico que niega a los "otros", ind&iacute;genas vecinos y mestizos por igual, el derecho a ser reconocidos como personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En buena medida, la cr&iacute;tica a los proyectos de identidad &eacute;tnica emanados de una <i>inteligentsia</i> &eacute;tnica e intelectual perteneciente a la academia deja al descubierto las contradicciones discursivas y conceptuales de la propia antropolog&iacute;a. El concepto en boga de "pueblos originarios" es el m&aacute;s vivo ejemplo de un intento por asumir de entrada una esencia oculta en las identidades &eacute;tnicas; una versi&oacute;n actual del M&eacute;xico profundo donde se enfatiza la identidad territorial de grupos ind&iacute;genas por la supuesta antig&uuml;edad de ocupaci&oacute;n de un territorio, otorgando privilegios que otros (mestizos e ind&iacute;genas por igual) no pueden tener porque llegaron despu&eacute;s; pero esta legitimaci&oacute;n, que se vuelve selectiva y muchas veces imposible de comprobar en los distintos escenarios del pasado prehisp&aacute;nico, es motivo de conflictos por la tierra en lugares donde los protagonistas son ind&iacute;genas que se asumen a s&iacute; mismos como originarios, presentando documentos ap&oacute;crifos, frente a ind&iacute;genas que no tienen los llamados "t&iacute;tulos primordiales", pero que han ocupado durante varias d&eacute;cadas o centurias el territorio en disputa. Queda claro que un enfoque que considere el actuar de los individuos en su cotidianidad y sus formas expresivas de nombrar y configumar la realidad evitar&aacute; fomentar e inventar identidades &eacute;tnicas por doquier y asumir una posici&oacute;n cr&iacute;tica ante las vejaciones de los derechos individuales de los ind&iacute;genas, emanadas de las contradicciones que genera el propio Estado de bienestar capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benhabib, Seyla 2006 <i>Las reivindicaciones de la</i> <i>cultura. Igualdad y diversi</i><i>dad en la era global</i>, Kats, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=638605&pid=S0188-7017201100020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coulon, Alain 1998 <i>La etnometodolog&iacute;a</i>, C&aacute;tedra, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=638607&pid=S0188-7017201100020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oseguera Montiel, Andr&eacute;s 2010 "El regreso de los O&iacute;skama. Un acercamiento cognitivo a la vida religiosa de los pimas de la sierra Madre Occidental (M&eacute;xico)", tesis de doctorado, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/Universit&eacute; de Par&iacute;s 7 Diderot, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=638609&pid=S0188-7017201100020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">V&aacute;zquez Le&oacute;n, Luis 1992 <i>Ser indio otra vez. La pure</i><i>pechizaci&oacute;n de los tarascos</i> <i>serranos</i>, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=638611&pid=S0188-7017201100020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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