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<institution><![CDATA[,Institut de Recherche pour le Développement Unité de Recherche Migrations et Societé ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>  	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Territorios fragmentados. Estado y comunidad ind&iacute;gena en el Istmo veracruzano*</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por Odile Hoffmann<i>**</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>*Emilia Vel&aacute;zquez Hern&aacute;ndez, <i>    <br> Territorios fragmentados. Estado y comunidad ind&iacute;gena en el Istmo veracruzano</i>,     <br> Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social/    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Publicaciones de la Casa Chata, M&eacute;xico, 2006</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Unit&eacute; de Recherche Migrations et Societ&eacute;&#45;Institut de Recherche pour le D&eacute;veloppement, Par&iacute;s</i> &lt;<a href="mailto:odile.hoffmann@ird.fr">odile.hoffmann@ird.fr</a>&gt;.</font></p>  	      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, este libro es m&aacute;s que nunca una obra maestra que da cuenta de casi una d&eacute;cada de esfuerzos y compromisos en la Sierra de Santa Marta, en el sotavento veracruzano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empezar&eacute; con una an&eacute;cdota: el libro tiene dos portadas. En una (la "original"), un grupo de vacas, con unas miradas at&oacute;nitas y vagamente desafiantes, parecen surgir de una nube casi divina, mientras que en la parte inferior de la imagen aparecen dos campesinos desdibujados y un campo cultivado pisoteado por estos seres invasores, lo que sugiere la victoria del ganado sobre un campesinado dominado a pesar de su resistencia. En la solapa, al contrario, se impone una magn&iacute;fica sierra cubierta de selva y vida que se niegan a morir y que siguen caracterizando, hoy en d&iacute;a, la Sierra de Santa Marta: una sierra habitada, explotada y amada por miles de campesinos ind&iacute;genas que desde hace siglos defienden y modelan sus espacios de vida. Esta "doble portada" refleja con gran simbolismo la riqueza y la complejidad de la v&iacute;a abierta por Emilia Vel&aacute;zquez Hern&aacute;ndez, recalcando que es necesario e imprescindible considerar, de manera simult&aacute;nea, un proceso y su contrario; en este caso, la ganaderizaci&oacute;n victoriosa y una sociedad rural campesina ind&iacute;gena que permanece y se reproduce en cada momento desde nuevos referentes, hoy ambientalistas y en defensa de su patrimonio natural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra propone una relectura de la historia pol&iacute;tica local y regional alrededor de una tesis relevante: la lucha por la tierra funge como eje de comprensi&oacute;n de din&aacute;micas internas de la sociedad local, y no s&oacute;lo de los eventuales enfrentamientos de "la comunidad" contra "el Estado" o "el terrateniente". La lucha por la tierra implica la defensa del territorio como <i>opci&oacute;n cultural y</i> <i>pol&iacute;tica</i> de sociabilidad entre hombres y mujeres en lo local, regional y nacional. El segundo eje de la obra consiste en resaltar la participaci&oacute;n y el potencial de interlocuci&oacute;n de los actores locales, en el caso que nos ocupa ind&iacute;genas popolucas y nahuas. En el nivel local, se traduce en una conflictividad elevada y a veces extrema; en el nivel regional y el nacional, en una capacidad de "agencia", de negociaci&oacute;n, de uso de todas las herramientas legales y pol&iacute;ticas a su alcance (alianza, negociaci&oacute;n, tr&aacute;mites).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos dos ejes se tejen en el tiempo y el espacio para hacer aportaciones significativas en el campo te&oacute;rico de las ciencias sociales contempor&aacute;neas en lo que respecta a cuestiones de actualidad, de las que s&oacute;lo mencionar&eacute; tres:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. En la relaci&oacute;n local&#45;global, Emilia Vel&aacute;zquez subraya los procesos de articulaci&oacute;n complejos, no mec&aacute;nicos, que existen entre los distintos niveles y esferas de la vida social, y que cambian seg&uacute;n los actores y los contextos de cada &eacute;poca. Ahora, con los debates sobre globalizaci&oacute;n, estudios de este tipo se vuelven clave para evitar simplismos y planteamientos ideologizados.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. En los &aacute;mbitos te&oacute;rico y metodol&oacute;gico, la autora innova al sostener una opci&oacute;n que consiste en asociar sistem&aacute;ticamente a los actores con sus espacios de vida y de interacci&oacute;n. El espacio se vuelve parte de los acontecimientos y del an&aacute;lisis. Desde esta perspectiva, "la tierra" deja de ser simple soporte, recurso o medio de sobrevivencia para volverse "territorio" seg&uacute;n algunos, "regi&oacute;n" seg&uacute;n otros, mercanc&iacute;a seg&uacute;n otros m&aacute;s. La polivalencia de "la tierra" aparece a plena luz, lo que explica el papel central que puede jugar en las din&aacute;micas pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas de los pueblos y personas afectados. No tiene por qu&eacute; privilegiar una u otra funci&oacute;n; todas coexisten.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. En este libro, los actores nunca se reducen a una sola de sus facetas, ya sean "ind&iacute;genas", "popolucas", "terratenientes" , "rebeldes" , etc&eacute;tera. Es decir, la autora logra mantener en todo momento el aspecto plural y contextual de las identidades, donde la relaci&oacute;n hace la identidad del momento, sin ignorar, por lo tanto, las fuerzas que le dan estructura y cierta permanencia.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, quisiera abundar en dos debates abiertos o enriquecidos por esta obra, uno alrededor del espacio y el territorio, otro alrededor de la naturaleza de "la comunidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Dos acercamientos al espacio: la regi&oacute;n, el territorio&#45;la tierra</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo adopta un enfoque <i>regional</i> y apoya una importante tesis: a finales del siglo XIX, la <i>configuraci&oacute;n del espacio regional</i> se da a causa de la valoraci&oacute;n diferencial de los recursos (madera, caf&eacute;, ca&ntilde;a) por actores que disponen de capital financiero y pol&iacute;tico (alianzas con el gobierno), de conocimiento t&eacute;cnico (ferrocarril, modernizaci&oacute;n) y cultural (extranjeros) distintos de los locales. La correlaci&oacute;n de fuerzas que se instaura y que orienta la transformaci&oacute;n regional incluye todos y cada uno de estos campos, en un entramado desigual seg&uacute;n las temporadas y las microrregiones en las que se producen. As&iacute;, a finales del siglo XIX se da una valoraci&oacute;n in&eacute;dita del Istmo veracruzano, una "creaci&oacute;n" de la regi&oacute;n con base en inversiones, infraestructura, voluntad pol&iacute;tica y nuevos recursos. Un discurso id&eacute;ntico aparece en los albores del siglo XXI alrededor del Plan Puebla Panam&aacute; &#150;reci&eacute;n rebautizado Mesoam&eacute;rica&#150;: la denuncia del olvido del istmo y la recuperaci&oacute;n de una regi&oacute;n casi damnificada por la crisis industrial, como si la historia del istmo funcionara con etapas reiteradas de auges y olvidos. Esta "narrativa" es apasionante por su complejidad, los avances y retrocesos, la emergencia de nuevos interlocutores y actores, la articulaci&oacute;n de l&oacute;gicas entre las que predomina la relaci&oacute;n entre tierra y trabajo, ambos bajo la mirada y las apuestas del capital. La Sierra est&aacute; a la vez dentro y fuera de los fen&oacute;menos globales que afectan las tierras bajas; dentro y fuera de la regi&oacute;n que la determina en gran medida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros cap&iacute;tulos, el enfoque espacial se refiere m&aacute;s n&iacute;tidamente a la tierra y al territorio, lo que permite abrir la perspectiva pol&iacute;tica. Por ejemplo, en el cap&iacute;tulo 5, la autora asume que la pol&iacute;tica (en este caso la lucha por el ayuntamiento) es un medio para alcanzar el fin, que es la tierra y el territorio &eacute;tnico. La tierra es el nudo de conflictividad que se articula con los procesos pol&iacute;ticos. Es bastante convincente, aunque quiz&aacute;s se podr&iacute;a pensar tambi&eacute;n al rev&eacute;s: la lucha de poder, la rebeld&iacute;a de los j&oacute;venes y la demanda por m&aacute;s autonom&iacute;a son los nudos del conflicto que aprovechan el tema de la tierra para expresar su propia voz. Es decir, para los actores locales, la lucha por la tierra ser&iacute;a un medio para lograr su fin: la emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica de "la comunidad". Quiz&aacute; no deber&iacute;amos oponer las dos visiones. <i>El territorio</i> y <i>la tierra</i> son elementos constitutivos del conflicto, pero no tienen que ser, siempre y forzozamente, la base y el sustento original de <i>la comunidad</i>. Existen comunidades sin tierras, no todo lo comunitario se explica por la relaci&oacute;n con la tierra o con el territorio ancestral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La comunidad: siempre presente y siempre vacilante</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este libro, la concepci&oacute;n de <i>la</i> <i>comunidad</i> y en particular de <i>la co</i><i>munidad &eacute;tnica</i> est&aacute; a veces expl&iacute;cita, a veces m&aacute;s subyacente; nunca autocontenida ni fija en una definici&oacute;n un&iacute;voca. <i>La comunidad</i> <i>ind&iacute;gena de Soteapan</i>, que podr&iacute;a aparecer como una evidencia emp&iacute;rica, existe y no existe: s&iacute; existe una comunidad de referentes plasmados en pr&aacute;cticas, rituales, sistemas de comunicaci&oacute;n (idioma) y espacios compartidos; no existe como entidad unificada, pues re&uacute;ne una gran diversidad de actores e intereses, diversidad que alimenta precisamente las din&aacute;micas pol&iacute;ticas y permite la existencia de "una comunidad". Podemos ver c&oacute;mo "la comunidad como actor" existe desde el principio de la Colonia. Al respecto, es impresionante y notable la capacidad de compra de "los de Soteapan", muy pronto entre 1594 y 1613 adquieren tres mercedes de tierra. De nuevo exhiben cierta capacidad financiera a finales del siglo XIX y principios del xx, en el momento de la delimitaci&oacute;n de sus tierras. Es decir, los ind&iacute;genas, que se conocen por su marginaci&oacute;n y casi como "salvajes" por sus contempor&aacute;neos, est&aacute;n lo suficientemente integrados al mercado y a la sociedad global para tener dinero y saber c&oacute;mo usarlo, <i>en cuanto comunidad</i>, cuando les conviene.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro subraya el papel preponderante de los ind&iacute;genas en la lucha contra Porfirio D&iacute;az, su participaci&oacute;n activa en la rebeli&oacute;n magonista y en varios episodios revolucionarios de trascendencia nacional. Sin embargo, sigue abierta la cuesti&oacute;n sobre qu&eacute; tanto los ind&iacute;genas incidieron en el discurso y los planteamientos de los revolucionarios, m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito militar y t&aacute;ctico inmediatos. Localmente, el acercamiento entre ellos pudo suscitar intercambios y solidaridades que dibujaron nuevas fronteras entre ind&iacute;genas y mestizos, campesinos y pol&iacute;ticos, pero parece que estos procesos no trascendieron para lograr un mejor conocimiento y reconocimiento posterior de la sociedad global y nacional hacia los ind&iacute;genas. Las "im&aacute;genes culturales" que se crearon en las regiones desde la participaci&oacute;n ind&iacute;gena en las movilizaciones revolucionarias y posrevolucionarias no desembocaron en la construcci&oacute;n de un nuevo "proyecto social integral", para usar terminolog&iacute;a anacr&oacute;nica. Este cuestionamiento se podr&iacute;a actualizar hoy en referencia a la sublevaci&oacute;n neozapatista de 1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en el siglo XX, el an&aacute;lisis se enfoca hacia la pugna entre dos visiones de la comunidad &#150;ambas igualmente end&oacute;genas o <i>emic&#150;</i>, las de los comunalistas y las de los agraristas. En el libro se demuestra con mucha fineza los argumentos de cada parte, sus alianzas, sus expectativas, que rebasan por mucho el control de la tierra, pues abarcan toda la vida "en comunidad": relaci&oacute;n entre j&oacute;venes y ancianos, entre los de dentro y los de fuera (sean revolucionarios o funcionarios) con el gobierno, con la religi&oacute;n, con el campo ritual. La confrontaci&oacute;n refleja la aspiraci&oacute;n al poder, a la modernidad, pero tambi&eacute;n a la autonom&iacute;a de ambas partes de "la comunidad", s&oacute;lo que con expresiones y con argumentos opuestos. El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, relativo al Programa de Certificaci&oacute;n de Derechos Ejidales y Titulaci&oacute;n de Solares Urbanos (Procede) y a las din&aacute;micas agrarias actuales, tambi&eacute;n se apoya en una dial&eacute;ctica entre posturas que se explican no s&oacute;lo por la relaci&oacute;n con la tierra, sino por posicionamientos pol&iacute;ticos m&aacute;s amplios que encuentran en la lucha por el acceso al espacio productivo y residencial una posibilidad de expresar sus aspiraciones y sus frustraciones en cuanto ciudadanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra es una verdadera herramienta de trabajo que pone a disposici&oacute;n de la comunidad acad&eacute;mica un capital de conocimientos y de m&eacute;todos acumulado en varios a&ntilde;os, con un material documental s&oacute;lido, diverso y muy bien explotado: los mapas esenciales para la comprensi&oacute;n de la combinaci&oacute;n de espacios, tierras y territorios; los cuadros que funcionan como verdaderos elementos de an&aacute;lisis; la bibliograf&iacute;a actualizada, diversa y completa; la explicitaci&oacute;n de los archivos y el &iacute;ndice de figuras y cuadros. Pero a estas cualidades hay que a&ntilde;adir otra, igual de fundamental: una escritura fluida y sensible, que rinde homenaje a los habitantes y funge como testimonio ejemplar de un pueblo, de unas comunidades rurales, de unas culturas siempre vivas y reivindicativas de su inserci&oacute;n respetuosa en la regi&oacute;n y en la naci&oacute;n. Una verdadera obra que marcar&aacute; una pauta en los estudios antropol&oacute;gicos e hist&oacute;ricos que se interesen en el pasado y sobre todo en el devenir de las sociedades rurales e ind&iacute;genas de M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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