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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Etnograf&iacute;as de la muerte y las culturas en Am&eacute;rica Latina</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por Mar&iacute;a Teresa Rodr&iacute;guez y Felipe V&aacute;zquez Palacios**</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"> <b>Juan Antonio Flores Martos y Luisa Abad Gonz&aacute;lez (coords.), <i>Etnograf&iacute;as de la muerte y las culturas en Am&eacute;rica Latina</i>, Universidad de Castilla&#150;La Mancha/Ministerio de Asuntos Exteriores/Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional, Murcia, 2007, 486 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#150;Golfo</i> &lt;<a href="mailto:mtrguez@ciesas.edu.mx" target="_blank">mtrguez@ciesas.edu.mx</a>&gt; y &lt;<a href="mailto:fevaz@ciesas.edu.mx" target="_blank">fevaz@ciesas.edu.mx</a>&gt;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores de la presente rese&ntilde;a festejamos la publicaci&oacute;n de esta antolog&iacute;a de textos sobre muerte y cultura en Am&eacute;rica Latina, contribuci&oacute;n actual imprescindible a una de las l&iacute;neas de estudio cl&aacute;sicas dentro de la antropolog&iacute;a. Cada uno de los 23 cap&iacute;tulos es muestra de fluidez narrativa, combinando la sensibilidad etnogr&aacute;fica con la agudeza anal&iacute;tica de quienes los elaboraron. En la mayor&iacute;a de los trabajos se puntualiza con claridad la intenci&oacute;n y ubicaci&oacute;n del autor en el marco del relato y de los acontecimientos descritos; encontramos, de este modo, una serie de comunicaciones que carecen del tono as&eacute;ptico de otros puntos de acercamiento al tema, dando como resultado un libro vers&aacute;til y de &aacute;gil lectura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Antonio Flores Martos y Luisa Abad Gonz&aacute;lez &#150;coordinadores del volumen&#150; redactan la nota introductoria, "Con la muerte en la cabeza: notas antropol&oacute;gicas sobre muertes americanas", en la cual detallan las intenciones de la obra, sus objetivos, dificultades y resistencias impl&iacute;citas. Se&ntilde;alan su inter&eacute;s en aproximarse al tema de la muerte en contextos culturales latinoamericanos (e incluso espa&ntilde;oles), con poblaciones ind&iacute;genas, mestizas, urbanas, fronterizas... Pretenden distanciarse de lo que llaman "el enfoque convencional", apostando a la perspectiva de acceso al conocimiento denominada tentativamente "experiencialista", para lo cual siguen la propuesta de Renato Rosaldo, quien sugiere considerar en nuestros estudios las emociones, los sentimientos y las experiencias de dolor que experimentamos los seres humanos al enfrentarnos con la muerte. El prop&oacute;sito es precisamente aportar una perspectiva cr&iacute;tica sobre este hecho al tomar distancia de la posici&oacute;n habitual que registra los rituales funerarios y eventos mortuorios s&oacute;lo como actos estructurados y socialmente regulados. La mayor parte de las colaboraciones de esta obra son un excelente ejemplo de esta orientaci&oacute;n, mientras que otras se desarrollan desde un enfoque m&aacute;s cl&aacute;sico, presentando concisas etnograf&iacute;as que detallan las nociones, los rituales y la mitolog&iacute;a relativos a la muerte en diferentes culturas de nuestro subcontinente. Algunos textos son de &iacute;ndole general, orientados a plasmar una lectura cr&iacute;tica de los estereotipos sobre la muerte en contextos culturales de alcance nacional. Tal es el caso del cap&iacute;tulo firmado por Stanley Brandes acerca de las "Visiones mexicanas sobre la muerte", en el cual analiza las principales ideas que han contribuido a establecer planteamientos f&uacute;tiles respecto a las supuestas actitudes mexicanas ante la muerte (familiaridad, humorismo y estoicismo). Se trata de estereotipos difundidos por la prensa y en determinados c&iacute;rculos intelectuales con incidencia en la construcci&oacute;n de la identidad nacional; generalizaciones dirigidas a la construcci&oacute;n de un retrato estereotipado, sin tener en cuenta las variaciones a trav&eacute;s del tiempo y el espacio. La profunda tristeza ante la p&eacute;rdida de un ser querido es una reacci&oacute;n humana fundamental, como lo muestran los registros etnogr&aacute;ficos realizados en variados contextos mexicanos, incluyendo la propia experiencia del autor en la localidad de Tzintzuntzan. Las actitudes festivas ante la muerte se reducen al D&iacute;a de Muertos, fiesta de importancia nacional y s&iacute;mbolo de identidad que se ha constituido en capital cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como contraparte del caso mexicano, Manuel Guti&eacute;rrez Est&eacute;vez aborda el imaginario de la muerte en la sociedad espa&ntilde;ola. En "Muertes a la espa&ntilde;ola. Una arqueolog&iacute;a de sentimientos t&oacute;picos", refiere una actitud de los espa&ntilde;oles ante la muerte que puede precisarse con los t&eacute;rminos serenidad y entereza, obligaci&oacute;n social que se resume en refranes, versos y obras cl&aacute;sicas de la literatura espa&ntilde;ola. A partir de su mirada cr&iacute;tica sobre la pieza teatral <i>Don Juan Tenorio</i>, as&iacute; como sobre la "fiesta brava", el autor argumenta que ambas escenificaciones se encargan de refrendar una cierta actitud desde&ntilde;osa de los espa&ntilde;oles ante el riesgo de morir; seg&uacute;n &eacute;l, un individualismo orgulloso es la matriz de su postura ante la muerte. Pero esta &uacute;ltima, al hacerse p&uacute;blica, y producto de una larga enfermedad provista de sufrimiento, puede tornarse en un dram&aacute;tico ritual purificatorio. Los valores cat&oacute;licos que impregnan a la cultura espa&ntilde;ola se expresan en las preferencias sobre las formas de morir y las actitudes colectivas respecto a cada una de ellas. En todo caso, el autor encuentra que los espa&ntilde;oles portan casi siempre una actitud serena y orgullosa ante la muerte y una pasi&oacute;n libre y despegada por la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo recorrido por Espa&ntilde;a, Mar&iacute;a Carbajo nos remonta al siglo XVIII cuando las muertes por ejecuci&oacute;n, resultantes de sentencias judiciales, ten&iacute;an un car&aacute;cter netamente p&uacute;blico. La autora muestra un buen manejo de los documentos de archivo y una revisi&oacute;n comentada de ellos en el texto titulado "Muertes malas. Ejecuciones en el siglo XVIII". Acerca a los lectores a los escenarios de la &eacute;poca y a los personajes involucrados en las ejecuciones: pregoneros, verdugos y personalidades del clero, la milicia y la Corona. Documenta detalles de las ejecuciones y del ambiente urbano madrile&ntilde;o: preparativos del espacio p&uacute;blico, instrumentos utilizados, clases de ejecuci&oacute;n m&aacute;s frecuentes, tipos de delito que se castigaban con la pena capital, los diferentes destinos del cuerpo, etc&eacute;tera. El texto presenta informaci&oacute;n de gran inter&eacute;s para historiadores y antrop&oacute;logos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo elaborado por Mark M&uuml;nzel &#150;"Individuos tristes y teor&iacute;as que no mueren: entre una muerte ind&iacute;gena que cambia y una etnofilosof&iacute;a que no vive"&#150; nos coloca en el Cono Sur americano tratando de responder una pregunta general: &iquest;Es universal el deseo de una muerte tranquila? Explora las ideas de los ind&iacute;genas ach&eacute; (etnia del Paraguay), orientando su an&aacute;lisis hacia la dilucidaci&oacute;n de la diferencia entre los sentimientos individuales que experimentan frente a la muerte, y los rituales colectivos que desarrollan en torno a la misma. El autor recurre a una revisi&oacute;n de las etnograf&iacute;as referentes a diversos grupos &eacute;tnicos de dicha &aacute;rea sudamericana, as&iacute; como a sus propios datos etnogr&aacute;ficos, para argumentar que las teor&iacute;as e interpretaciones antropol&oacute;gicas referentes a los ach&eacute;<i>, </i>y a otros grupos emparentados, no expresan la realidad de los sentimientos ind&iacute;genas. La tristeza individual no aparece en las estructuras de la etnofilosof&iacute;a pero s&iacute; en la realidad etnogr&aacute;fica; el reto de los antrop&oacute;logos es acercarse a este sufrimiento y alejarse del colectivo eterno y de las estructuras e interpretaciones generalizantes. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mario Humberto Ruz interpreta "La comunidad atemporal. De vivos y difuntos en el mundo maya", donde hace eco de las voces del pasado que a&uacute;n persisten entre los seis millones de mayas contempor&aacute;neos, voces de profunda raigambre que otorgan a los difuntos un importante papel en la vida cotidiana. Para los mayas, vivos y muertos forman parte de una misma comunidad. El inframundo es para ellos una continuidad de la vida: all&aacute; cumplen tareas espec&iacute;ficas que sirven al mantenimiento del cosmos. Los difuntos pueden permanecer en el paisaje a trav&eacute;s de animales determinados, o bien en forma de vientos o atados a sitios concretos. Cuentan con fechas fijas para transitar, regidos por calendarios establecidos que evidencian la &iacute;ntima atadura de los vivos con los muertos, pero tambi&eacute;n pueden llegar de manera ocasional, e incluso cambiar de sitio. Los trazos etnogr&aacute;ficos sucintamente presentados en este texto reflejan el vasto conocimiento del autor sobre el mundo maya, que hace &eacute;nfasis en el engarce permanente entre vivos y muertos, en su recreaci&oacute;n de un universo en el cual unos y otros participan como pueblos singulares e irrepetibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muerte en Los Andes es el tema del trabajo de Xavier Alb&oacute; "Muerte andina, la otra vertiente de la vida", dirigido a se&ntilde;alar elementos de lo que denomina "vaiv&eacute;n sincr&eacute;tico entre la matriz andina originaria y las innovaciones provenientes de la tradici&oacute;n cristiana". En las comunidades andinas, quien fallece no deja de ser parte de la comunidad ni de la familia. La muerte constituye un rito de paso fundamental y marca el principio de un proceso ritual que culmina cuando el difunto queda establecido definitivamente como tal; a partir de entonces es considerado un ser poderoso. Alb&oacute; desarrolla con detalle el proceso ritual de despedida al finado, larga secuencia de celebraciones en las comunidades quechuas, aymaras y chipayas. Describe tambi&eacute;n "la fiesta de las almas", que constituye el momento culminante del ciclo ceremonial anual: la muerte desciende al seno de la Madre Tierra y genera vida. Pero m&aacute;s all&aacute; de los momentos m&aacute;s trascendentales, el recuerdo de los antepasados est&aacute; siempre presente, incluso a trav&eacute;s de los sue&ntilde;os. El texto revela la vigencia de una tradici&oacute;n andina en la cual prevalece un cierto sentido de ofrenda sacrificial a la Madre Tierra y en la que &#150;a diferencia de la doctrina cristiana&#150; no es tan definitiva la separaci&oacute;n entre las almas y los cuerpos enterrados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elementos de la religiosidad popular brasile&ntilde;a son abordados con precisi&oacute;n por Fernando Giobellina Brumana en el texto: "La muerte, los muertos y los vivos en la religiosidad popular brasile&ntilde;a". Alude a los significados de la muerte en cuatro de los principales cultos que se practican en las ciudades brasile&ntilde;as: el espiritismo, el pentecos&#150;talismo, la umbanda y el candombl&eacute;, aunque desarrolla con mayor amplitud lo referente a estos dos &uacute;ltimos. Todos tienen en com&uacute;n su capacidad terape&uacute;tica; son instrumentos de lucha contra la aflicci&oacute;n, son cultos de posesi&oacute;n y comparten su car&aacute;cter subalterno. La presencia de los muertos entre los vivos es continua y permanente, pero se aprehende mediante diferentes v&iacute;as y contextos rituales. En la umbanda se presenta una fuerte influencia espiritista; los esp&iacute;ritus de los muertos forman parte de la acci&oacute;n regular de las agencias. En el candombl&eacute; se mantiene una relaci&oacute;n m&aacute;s compleja con el mundo de los muertos: se rinde culto a diferentes clases de <i>eguns </i>que requieren distintos tipos de acciones rituales. El texto resulta sugerente, ya que aporta informaci&oacute;n de un contexto cultural diferente de la tradici&oacute;n amerindia a la cual se dedican gran parte de los cap&iacute;tulos del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de nuestra visi&oacute;n occidental, los yaminawa est&aacute;n conscientes de la incerteza de la vida y de la caducidad de las cosas. En "Viajeros, extra&ntilde;os, extraviados: los yaminawa y sus muertos", Oscar Calavia recurre a su conocimiento de la mitolog&iacute;a de esta etnia amaz&oacute;nica con el fin de analizar aspectos fundamentales en relaci&oacute;n con las entidades que conforman a la persona <i>yaminawa</i>, su destino despu&eacute;s de la muerte, la frontera entre vivos y muertos, los relatos m&iacute;ticos y otras implicaciones de relevancia para el tema. En contraste con la cultura occidental &#150;en la que es expl&iacute;cito el binomio sociedad&#150;individuo&#150;, entre los yaminawa no hay esta divisi&oacute;n ni su equivalente; la totalidad social no permanece inmune ante la p&eacute;rdida de alguno de sus miembros. En esta y otras &aacute;reas sudamericanas los muertos viven en comunidades incestuosas de consangu&iacute;neos, lo que Calavia interpreta como un "comentario ut&oacute;pico" a los inconvenientes de la vida cotidiana en la tierra. Los yaminawa no ejecutan complejos rituales funerarios, sobresale un minimalismo ritual y la ausencia de reflexi&oacute;n acerca de la propia muerte. Para concluir, el autor plasma una serie de interesantes reflexiones en torno al cristianismo y su papel en la escatolog&iacute;a de la muerte.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo titulado "Un difunto en el altar: los 'ni&ntilde;os difuntos' y su relevancia ceremonial en Los Andes", Gerardo Fern&aacute;ndez Ju&aacute;rez escribe desde su experiencia en el Altiplano Aymara donde las personas y las situaciones le han demandado una "toma de postura". El tema de las muertes infantiles en Los Andes le asombra: tratados ritualmente de una forma discreta, son sin embargo objeto de inter&eacute;s ceremonial y tienen capacidades extraordinarias para intervenir de manera favorable en las aflicciones humanas. En el Cuzco, la imagen del "Ni&ntilde;o Compadrito" es centro de una importante devoci&oacute;n que entra en conflicto con la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica. El autor explora la relaci&oacute;n de este culto con el pensamiento prehisp&aacute;nico de los incas, en el cual resultaba com&uacute;n la conservaci&oacute;n de restos momificados y osamentas de los difuntos. El Ni&ntilde;o Compadrito es un esqueleto, imagen confusa y ambigua en muchos aspectos, pero su valor significativo estriba en su doble calidad de ni&ntilde;o y difunto, con rasgos afines a la cosmovisi&oacute;n andina. El autor relata detalladamente los ceremoniales y las creencias en torno a la imagen, as&iacute; como sus gustos, aficiones, virtudes, atributos y cualidades en el contexto etnogr&aacute;fico de la tradici&oacute;n y el pensamiento ind&iacute;gena andino.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muerte en el contexto urbano violento es materia de los siguientes trabajos. Elsa Blair realiza una propuesta metodol&oacute;gica para el an&aacute;lisis de las dimensiones simb&oacute;licas de la violencia. Su propuesta resulta original y la desarrolla con lucidez en "La teatralizaci&oacute;n del exceso. Un an&aacute;lisis de las muertes violentas en Colombia". El tema resulta muy pertinente en el contexto latinoamericano. Blair se pregunta sobre las significaciones de la puesta en escena del acto violento en la sociedad colombiana, indagando desde los lugares de ejecuci&oacute;n hasta el nivel de la representaci&oacute;n. La muerte violenta en Colombia es dramatizada y teatralizada hasta el extremo. Destaca el exceso, el hiperbolismo de la violencia en ese pa&iacute;s que impide ver al verdadero agente del acto violento. Aqu&iacute; importa la utilizaci&oacute;n del cuerpo como emisor de signos y la teatralidad en las formas de ejecuci&oacute;n, acciones sobrecargadas de significaciones. Identifica tres tipos de muertes violentas, mismas que son concisamente comentadas y analizadas, llamando la atenci&oacute;n sobre la necesidad de poner cuidado a la relaci&oacute;n entre cultura y violencia. El contexto de la violencia urbana implica pr&aacute;cticas ligadas a la pobreza, la exclusi&oacute;n, el narcotr&aacute;fico y la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica. Este texto constituye una contribuci&oacute;n te&oacute;rica y etnogr&aacute;fica para una antropolog&iacute;a de la violencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Juventud en el respirador: supervivencia y muerte en los barrios venezolanos" es el t&iacute;tulo del cap&iacute;tulo firmado por Fernando Ferr&aacute;ndiz, que dirige la atenci&oacute;n a los barrios de Caracas, donde j&oacute;venes urbanos nacen y crecen en un entorno permanentemente violento y cercados por la proximidad de la muerte. En estos escenarios, las peleas entre bandas armadas y redes de tr&aacute;fico de drogas act&uacute;an como eje articulador de las relaciones sociales. Con la finalidad de ilustrar el contexto existencial de ni&ntilde;os y j&oacute;venes de estos sectores venezolanos, Ferr&aacute;ndiz cuenta episodios biogr&aacute;ficos de uno de ellos, proponiendo su representatividad en el marco de violencia cotidiana de baja intensidad. Esta historia es una valiosa aportaci&oacute;n etnogr&aacute;fica en la que el autor aparece tambi&eacute;n como protagonista y no solamente en el papel de narrador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tratamiento period&iacute;stico de la muerte de migrantes en la frontera M&eacute;xico&#150;Estados Unidos es el tema del cap&iacute;tulo de Guillermo Alfonso Meneses "La muerte de migrantes clandestinos en la frontera M&eacute;xico&#150;Estados Unidos y su tratamiento period&iacute;stico". Las v&iacute;ctimas de muerte durante la traves&iacute;a migratoria quedan casi siempre en el anonimato y reducidas a cifras burocr&aacute;ticas, despersonalizadas y deshumanizadas. El autor se dedica al an&aacute;lisis cualitativo del tratamiento que hace la prensa de las noticias sobre muertes de migrantes en tres diarios en espa&ntilde;ol, dos de ellos mexicanos. Explica los principales operativos llevados a cabo por la Patrulla Fronteriza, las cifras aproximadas de migrantes mexicanos y centroamericanos, y las consecuencias de las estrategias del gobierno estadounidense dirigidas a mitigar el flujo migratorio. Como resultado de estas &uacute;ltimas, los migrantes han quedado m&aacute;s vulnerables ante los riesgos f&iacute;sicos de las nuevas rutas, y ante las organizaciones mafiosas que lucran con el traslado de personas poniendo en peligro sus vidas. El papel de la prensa escrita es fundamental para registrar la memoria de estas tragedias, a veces ubicando incluso detalles personales de las v&iacute;ctimas que, de otro modo, quedar&iacute;an reducidas a datos estad&iacute;sticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Antonio Flores Martos ofrece "La Sant&iacute;sima Muerte en Veracruz, M&eacute;xico: vidas descarnadas y pr&aacute;cticas encarnadas", una oportuna contribuci&oacute;n al estudio de un fen&oacute;meno escasamente analizado, presentada de forma original y creativa. El autor incorpora y combina pinceladas anecd&oacute;ticas y reflexiones antropol&oacute;gicas, describiendo el paisaje cultural y m&iacute;stico que enmarca el culto de la Sant&iacute;sima Muerte en la ciudad de Veracruz. Define el culto como portador de una intensa mixtura que no puede calificarse como sincr&eacute;tica, por lo que m&aacute;s que fusionar, mezcla y confunde una diversidad de elementos procedentes de variadas fuentes m&iacute;sticas y religiosas, entre las cuales sobresale el peso del catolicismo popular y su composici&oacute;n heter&oacute;clita. Consigna personajes locales, tanto especialistas rituales como devotos de esta imagen, dando idea de sus perfiles socioecon&oacute;micos y de sus motivaciones m&aacute;s frecuentes: las personas acuden a ella sobre todo para protegerse de sus enemigos en un marco de incertidumbre y riesgo permanente. El texto resulta valioso por las conexiones que Flores Martos establece entre las vertientes de creencias y pr&aacute;cticas rituales de este complejo m&iacute;stico y el contexto cultural cotidiano de los porte&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los siguientes cap&iacute;tulos tienen un marcado car&aacute;cter testimonial y etnogr&aacute;fico. Tal es el caso del trabajo de Javier Garc&iacute;a Bres&oacute; "Los s&iacute;mbolos del miedo y la paz: la muerte en Monimb&oacute;, Nicaragua<i>"</i>, el cual centra su an&aacute;lisis en el papel de la magia y la hechicer&iacute;a local en esta comunidad ind&iacute;gena de Centroam&eacute;rica, pero tambi&eacute;n presenta interesante material etnogr&aacute;fico relativo a las creencias en torno a aparecidos y espantos, a los poderes m&aacute;gicos de determinados personajes, as&iacute; como a la organizaci&oacute;n social y los cargos relacionados con la muerte. Cuando se trata de buscar explicaciones a una muerte repentina e inexplicable comienzan las sospechas de un posible hechizo o intervenci&oacute;n mal&eacute;fica. Pese a que algunos habitantes de Monimb&oacute; pueden pensar que todo el problema se reduce a la autosugesti&oacute;n y a la extrasugesti&oacute;n que ejercen amigos y familiares, el miedo &#150;dice el autor&#150; juega un papel central como una forma de control social no institucionalizada, y conduce a adoptar cierta actitud de respeto hacia estas explicaciones. Pese a lo anterior, la muerte es aceptada y vista como un destino necesario, es asumida y festejada con solidaridad. La muerte de un pariente sirve para deshacer enemistades y fomentar la armon&iacute;a y el apoyo mutuo en los momentos de dolor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Juli&aacute;n L&oacute;pez Garc&iacute;a "Los nuevos cementerios en la regi&oacute;n maya&#150;chort&iacute; de Guatemala<i>", </i>presenta un estudio sobre las trazas y conformaciones de cementerios en la regi&oacute;n maya&#150;chort&iacute; guatemalteca. Si bien el cementerio es lugar de encuentro entre vivos y muertos, el autor determina que es tambi&eacute;n un sitio en el cual es posible visualizar el cambio en los &oacute;rdenes est&eacute;tico y moral; ah&iacute; se sintetizan y expresan nuevas relaciones sociales, inter&eacute;tnicas, interreligiosas o interclasistas. Se detiene a describir las normas y protocolos establecidos para la realizaci&oacute;n de los entierros, y despu&eacute;s se&ntilde;ala los incumplimientos de dichas normas y de los r&iacute;gidos formulismos, es decir, la distancia entre las prescripciones y las pr&aacute;cticas cotidianas. &iquest;Qu&eacute; sucede con tales normas? &iquest;En qu&eacute; momento dejan de funcionar? &iquest;Por qu&eacute; su incumplimiento? L&oacute;pez Garc&iacute;a apunta que su contravenci&oacute;n es expresi&oacute;n del cambio social, pero no va m&aacute;s all&aacute; de esta aseveraci&oacute;n. Explica que el cementerio es lugar de encuentros y amalgamas entre la cultura maya y la religi&oacute;n cat&oacute;lica, y espacio de condensaci&oacute;n de sentido social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Yanet Segovia "Hay que estar ah&iacute;. No hay que tenerle miedo a la muerte" es una reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre las formas de aproximaci&oacute;n de los antrop&oacute;logos al conocimiento del <i>otro</i>. Apoya la propuesta de considerar los soportes intersubjetivos de la experiencia antropol&oacute;gica, as&iacute; como la forma y las circunstancias con que nos acercamos a conocer ciertas cosas y no otras. Segovia cuestiona los fundamentos epistemol&oacute;gicos de la tradici&oacute;n cient&iacute;fica en ciencias sociales, que niegan la implicaci&oacute;n subjetiva y emocional en la producci&oacute;n del conocimiento. Aqu&iacute; se encuentran muy pocas alusiones a la muerte, sin embargo, sus reflexiones pueden ayudar a los investigadores a enfrentar el tema desde algunos de los fundamentos de la hermen&eacute;utica. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Beltr&aacute;n N&uacute;&ntilde;ez, en el cap&iacute;tulo titulado "La muerte como elemento desestabilizador de la cohesi&oacute;n social en el Caribe nicarag&uuml;ense", evidencia los elevados &iacute;ndices de mortalidad y los problemas de la poblaci&oacute;n derivados de factores econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y ambientales (huracanes), as&iacute; como de la pluralidad &eacute;tnica y cultural en la costa atl&aacute;ntica de Nicaragua. La experiencia de la muerte violenta es frecuente y provoca incertidumbre y precariedad vital; el sujeto coste&ntilde;o maneja una serie de identidades flexibles ante la adversidad. La autora nos lleva a diversas zonas geogr&aacute;ficas, haciendo &eacute;nfasis en las situaciones de crisis que viven los pobladores pertenecientes a distintas etnias. La carencia de condiciones de vida adecuadas inhibe los mecanismos de cohesi&oacute;n social necesarios para desarrollar un proceso de convivencia y desarrollo. La angustia social no ha permitido la estabilidad requerida para lograr el dise&ntilde;o de un proyecto con sentido de futuro que una a los distintos grupos de coste&ntilde;os en la defensa de su territorio y de sus derechos, y en el desarrollo de la tan ansiada autonom&iacute;a. Propone la integraci&oacute;n de una plataforma com&uacute;n que haga posible negociar conjuntamente las transformaciones necesarias para los pobladores de la costa atl&aacute;ntica nicarag&uuml;ense, prestando atenci&oacute;n a las consecuencias sociales de las muertes violentas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "&iexcl;Quinto para mi calaverita! Vivencias de un m&eacute;dico mexicano sobre la muerte", Roberto Campos Navarro ofrece un caleidoscopio de experiencias personales relacionadas con la muerte, desde sus primeros recuerdos infantiles hasta su desempe&ntilde;o como m&eacute;dico en la edad adulta. Toca tambi&eacute;n temas de orden m&aacute;s general vinculados con esta tem&aacute;tica en la sociedad mexicana, como las conmemoraciones del D&iacute;a de Muertos, la costumbre de pedir "&iexcl;un quinto para mi calaverita!", las cruces en las carreteras en memoria de las personas fallecidas en accidentes, el culto a la Santa Muerte, etc&eacute;tera. Destaca especialmente la narrativa sobre sus vivencias y acercamientos con la muerte en su carrera profesional como m&eacute;dico e investigador, donde se percata de que los trabajadores del hospital transitan de un periodo de extrema sensibilidad emocional a un estado de aparente insensibilidad como estrategia de supervivencia ante el desgaste emocional. Aunque el texto se integra por peque&ntilde;as reflexiones que parecen brincar hacia distintos temas, permite recapacitar sobre la esperanza y la solidaridad, que hacen que la vida permanezca por encima de la muerte a pesar de todo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ineke Dibbits, en "Etnograf&iacute;as de la muerte y las culturas en Am&eacute;rica Latina: cuando la mortalidad es el pretexto para la indignidad", habla sobre el alto &iacute;ndice de mortalidad materna en Bolivia, donde el sistema biom&eacute;dico se contrapone a las formas de atenci&oacute;n al embarazo y al parto desde las pr&aacute;cticas culturales que privilegian la atenci&oacute;n en casa y los tratamientos tradicionales. Reflexiona en torno a una serie de interrogantes: &iquest;Es posible disminuir el &iacute;ndice de mortalidad materna en Bolivia? &iquest;Cu&aacute;les son los motivos que inducen a un gran n&uacute;mero de mujeres a dar a luz en casa y no en una cl&iacute;nica especializada? &iquest;Qu&eacute; significa la maternidad segura para estas mujeres? Algunas respuestas se revelan en entrevistas realizadas a pacientes de los servicios del sistema biom&eacute;dico, quienes narraron sus experiencias e impresiones al respecto. Se notan las desigualdades sociales y el escaso conocimiento de las pr&aacute;cticas y saberes tradicionales por parte del personal de salud. Para las mujeres de El Alto &#150;ciudad aleda&ntilde;a a La Paz&#150;, una maternidad segura requiere el contacto con los familiares, al calor del hogar y siguiendo sus h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n, cuidados y atenci&oacute;n. Este texto desarrolla s&oacute;lidos cuestionamientos hacia el sistema biom&eacute;dico de salud en contextos interculturales, evidenciando las carencias, la ineficiencia y la ausencia de un trato respetuoso a las mujeres ind&iacute;genas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Teresa Valdivia Dounce escribe "Morir en la sierra", un texto autobiogr&aacute;fico, conmovedor y de &aacute;gil lectura, en el que narra sus experiencias sobre la muerte desde su proximidad como sobreviviente. En este relato alude a situaciones de enfermedad, hambre y violencia de las cuales ha sido testigo en sus labores como antrop&oacute;loga indigenista en el estado mexicano de Sonora y como activista y profesora universitaria. Tambi&eacute;n recuerda los afectos y p&eacute;rdidas devastadoras que han dejado una huella en su vida personal y en su horizonte profesional. A trav&eacute;s de un recuento anecd&oacute;tico de los momentos en que la muerte le ha pasado muy cerca, la autora aborda cuestiones como la injusticia social, las tensiones pol&iacute;ticas, la guerrilla, la lucha por la tierra por parte de los ind&iacute;genas guarij&iacute;os y otra serie de azarosos eventos que le ha tocado experimentar. Conduce al lector por un viaje donde puede identificarse con sus sufrimientos y ansiedades y con su perspectiva de la vida, siempre acompa&ntilde;ada por la sombra de la muerte. Antes de concluir, reflexiona sobre su propia muerte, desafiando las creencias en un m&aacute;s all&aacute; y en la certeza de los recuerdos y de la memoria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Jorge E. Molina Pe&ntilde;aranda, "Encuentros y desencuentros con la muerte en escenarios rurales y urbanos del Altiplano Aymara", y el de Carlos Arriola Monasterio, "Reacciones ante la muerte. Una perspectiva ind&iacute;gena chort&iacute; y m&eacute;dica", tienen en com&uacute;n la reflexi&oacute;n sobre su ejercicio como m&eacute;dicos en dos contextos ind&iacute;genas de Am&eacute;rica Latina (el primero en Bolivia y el segundo en Guatemala). Ambos cap&iacute;tulos discurren acerca de los sentimientos y reacciones personales ante la muerte de sus pacientes y el dolor de los familiares, as&iacute; como sobre su responsabilidad profesional que en momentos se convierte en impotencia. La confianza y la cercan&iacute;a con sus pacientes les permiten pulsar las emociones y expresiones de dolor. Frente a condiciones de precariedad y pobreza a las que como m&eacute;dicos han debido enfrentarse, han constatado que la realidad puede sobrepasar con mucho sus propias capacidades profesionales y personales. Los sentimientos de tristeza ante la muerte son universales, aun cuando el contexto cultural otorgue sentido y explicaciones particulares. Ambos trabajos tienen un marcado tono testimonial, explorando el lugar de las emociones y sentimientos asociados a la muerte en su quehacer profesional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, a manera de ep&iacute;logo, Luisa Abad Gonz&aacute;lez firma "Am&eacute;rica Latina: un ejemplo de sociedad y pueblos resilientes (&uacute;ltimas voluntades...)". Se trata de un texto apropiado para cerrar el volumen. La autora puntualiza con claridad una serie de elementos comunes al conjunto de la realidad latinoamericana: el mantenimiento de un orden social y econ&oacute;mico desigual, la violencia pol&iacute;tica, las muertes evitables, la discriminaci&oacute;n &eacute;tnica y de g&eacute;nero. Si bien pone el dedo en la llaga al se&ntilde;alar los aspectos m&aacute;s dolorosos de la realidad latinoamericana, introduce un ejemplo de resiliencia en el que los habitantes de Yungay, Per&uacute;, han hecho frente a las circunstancias ineludibles, sacando provecho de una cat&aacute;strofe que sepult&oacute; a gran parte de la ciudad y de poblados vecinos y caus&oacute; la muerte de muchos de sus habitantes. La poblaci&oacute;n ha articulado un proceso de recuperaci&oacute;n de su identidad cultural al convertir el lugar de la tragedia en un activo tur&iacute;stico y social de primer orden. Representa una clara actividad de resiliencia: la capacidad de afrontar las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas. Abad Gonz&aacute;lez cierra su participaci&oacute;n reconociendo la capacidad resiliente de las sociedades latinoamericanas, recordando luchas y esfuerzos colectivos por resistir y trascender las condiciones de exclusi&oacute;n y violencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestra opini&oacute;n, el libro ameritaba una contribuci&oacute;n final en la cual los coordinadores plantearan los alcances globales de la aportaci&oacute;n del conjunto. El sustento etnogr&aacute;fico y las reflexiones en torno al lugar de los sentimientos y conflictos que enfrentamos los seres humanos ante la muerte hacen de este volumen un acierto en muchos sentidos. Creemos que valdr&iacute;a la pena que las instituciones educativas mexicanas contaran por lo menos con un ejemplar en sus bibliotecas. Bienvenida sea esta obra.</font></p>      ]]></body>
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