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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Renato Rosaldo: Ensayos en antropología crítica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Lecturas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Renato Rosaldo: Ensayos en antropolog&iacute;a cr&iacute;tica*</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por Rosalva A&iacute;da Hern&aacute;ndez Castillo**</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* Rodrigo D&iacute;az Cruz (ed.), <i>Renato Rosaldo: Ensayos en antropolog&iacute;a cr&iacute;tica, </i>Casa Juan Pablos/Fundaci&oacute;n Rockefeller/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa (col. Estudios Transnacionales), M&eacute;xico, 2006.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i> ** Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social</i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Renato Rosaldo. Ensayos en antropolog&iacute;a cr&iacute;tica </i>nos lleva por un recorrido por el pensamiento de Renato en distintas etapas de su desarrollo te&oacute;rico y de su proyecto personal. Los ensayos nos transportan desde las colinas del noroeste de Manila, en las Filipinas, hasta las comunidades tzotziles de los Altos de Chiapas, viajando en el tiempo por los barrios obreros de Londres en el siglo XIX (a trav&eacute;s de su lectura cr&iacute;tica de la obra de E.P. Thompsom), pasando por los espacios de debate pol&iacute;tico de la academia chicana. A pesar de las diferencias de perspectiva te&oacute;rica que vemos entre sus primeros trabajos de los años sesenta sobre los espacios rituales en Zinacant&aacute;n y sus reflexiones de car&aacute;cter m&aacute;s &eacute;tico y metodol&oacute;gico sobre la escritura etnogr&aacute;fica de las d&eacute;cadas de los ochenta y noventa, todos los ensayos tienen el com&uacute;n denominador de explorar formas imaginativas y poco convencionales de acercarse a la antropolog&iacute;a. En este sentido, podr&iacute;a decir que este libro es como su autor, sencillamente complejo, o complejamente sencillo, con un humor sutil que recorre sus p&aacute;ginas y con una creatividad constante que vuelve cada idea un descubrimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al releer algunos de sus trabajos que ya hab&iacute;a le&iacute;do en ingl&eacute;s y acercarme por primera vez a otros que desconoc&iacute;a, no pude evitar sentir un <i>d&eacute;j&aacute;&#150;vu. </i>ante aquellos debates te&oacute;ricos e im&aacute;genes literarias a los que me acerqu&eacute; a principios de los años noventa siendo estudiante de Renato en la Universidad de Stanford. Fue en esa &eacute;poca que le&iacute; por primera vez <i>La formaci&oacute;n de la clase obrera en Inglaterra </i>y discutimos las estrategias metodol&oacute;gicas de Thompson al construir una historia social que recuperaba el an&aacute;lisis cultural para entender la formaci&oacute;n de las identidades de clase y de la conciencia pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquel entonces, al igual que nos lo señala ahora en su cap&iacute;tulo "Celebraci&oacute;n de los h&eacute;roes de Thompson: an&aacute;lisis social y antropolog&iacute;a", Renato Rosaldo usaba el trabajo de este historiador ingl&eacute;s como ejemplo de un tipo de historia comprometida con los sectores subordinados que recupera la agencia humana, pero a la vez cuestionaba al autor por no diferenciar sus propios conceptos de los de los actores sociales cuya historia reconstruye; en sus cursos descubr&iacute; tambi&eacute;n el humor y la pasi&oacute;n de la literatura chicana y las teorizaciones impl&iacute;citas o expl&iacute;citas que sobre la identidad cultural hacen autoras como Gloria Anzald&uacute;a y Sandra Cisneros. Los art&iacute;culos de esta antolog&iacute;a me ayudaron a construir un hilo conductor entre estos debates y a entender, d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, la trayectoria anal&iacute;tica que llev&oacute; a Renato a conducirnos por esos caminos poco ortodoxos de la teor&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante "situar el conocimiento" de Renato Rosaldo como intelectual chicano comprometido con su realidad. Junto con otros intelectuales chicanos, Rosaldo ha jugado un papel muy importante en la pol&iacute;tica acad&eacute;mica de los Estados Unidos, denunciando el etnocentrismo de las ciencias sociales y las humanidades y pugnando por diversificar la curricula del tronco com&uacute;n de las licenciaturas para incluir la historia, la literatura y la producci&oacute;n acad&eacute;mica en el sentido amplio de los intelectuales "de color", pugnando por una formaci&oacute;n que diera cuenta de las diversas historias que han constituido el bagaje cultural de esa naci&oacute;n. Este activismo, aunado a su defensa de acci&oacute;n afirmativa le acarrearon el rechazo de los sectores m&aacute;s conservadores de la academia norteamericana y hasta amenazas por parte del Ku Klux Klan (KKK).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su participaci&oacute;n en la pol&iacute;tica universitaria, en el debate p&uacute;blico en los Estados Unidos y en su pensamiento cr&iacute;tico en la antropolog&iacute;a, del que da cuenta <i>Ensayos en antropolog&iacute;a cr&iacute;tica, </i>Rosaldo ha denunciado lo que Walter Mignolo llama occidentalismo (en contraste con el orientalismo denunciado por Edward Said), esto es, el impulso de integrar y silenciar la diversidad a trav&eacute;s de una producci&oacute;n te&oacute;rica que utiliza la literatura, la filosof&iacute;a y las ciencias sociales como discursos de poder que representan el desarrollo civilizatorio como unilineal y monocultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus cuestionamientos a la objetivaci&oacute;n del discurso etnogr&aacute;fico y a su distanciamiento agn&oacute;stico del dolor y las emociones de los actores sociales sobre quienes se escribe no son s&oacute;lo una b&uacute;squeda est&eacute;tica de nuevas estrategias textuales, sino reflejo de un compromiso &eacute;tico y pol&iacute;tico por tratar dar cuenta de las experiencias de exclusi&oacute;n, subordinaci&oacute;n y sufrimiento a las que muchas veces nos acercamos los antrop&oacute;logos durante el trabajo de campo. En este sentido, su vida y su obra contradicen las descalificaciones que algunos autores, como Carlos Reynoso, han hecho de la llamada antropolog&iacute;a posmoderna, como apol&iacute;tica y desmovilizadora, homogeneizando a autores de distintas trayectorias acad&eacute;micas y pol&iacute;ticas y ubicando a Renato como parte de esta corriente. Al respecto, en la introducci&oacute;n de este libro, Renato apunta:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me acusan mucho de ser posmoderno. Yo no me nombro posmoderno. Para m&iacute; la palabra introduce muchos estereotipos, por ejemplo dicen: "Los posmodernos no tienen &eacute;tica" Yo digo &#91;Cuando as&iacute; me acusan&#93;: "es en base a la &eacute;tica que hago lo que hago", esto es una visi&oacute;n de justicia, una visi&oacute;n de los derechos de los grupos subordinados (p. 24).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es esta visi&oacute;n de justicia lo que lo lleva a denunciar las estrategias colonizadoras de la antropolog&iacute;a positivista que niega la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de los actores sociales, silencia sus propias conceptualizaciones, y homogeneiza sus perspectivas del mundo, mediante <i>la formalidad </i>es decir,</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">describiendo sucesos humanos como si estos fueran normales, alta mente codificados y como si se repitieran siempre de la misma manera &#91;...&#93;eliminando las variaciones significativas en cuanto a tiempo y ritmo &#91;... &#93; y luchas o metas particulares &#91;la <i>externalidad </i>que se refiere a&#93; la distancia con la que escriben los etn&oacute;grafos. Supuestamente esta distancia confiere objetividad, pero a la vez objetiviza al producir descripciones que no toman en consideraci&oacute;n la subjetividad de la gente descrita. &#91;Y mediante la <i>generalidad </i>que&#93; se refiere a la manera en la que muchos relatos ponen &eacute;nfasis no en los sufrimientos particulares del duelo, sino en recetas gen&eacute;ricas para los rituales del luto. Quiz&aacute; la idea de cultura compartida lleva a los analistas a suponer que s&oacute;lo deben explorar las formas id&eacute;nticas que se dan en un grupo (p. 221).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta preocupaci&oacute;n por dar cuenta en los escritos etnogr&aacute;ficos de la experiencia de sufrimiento y dolor est&aacute; presente en varios de los ensayos de esta antolog&iacute;a y es desarrollada en su libro <i>Cultura y verdad. Repensando el an&aacute;lisis social, </i>publicado por la editorial Grijalbo. La experiencia ambivalente de sufrimiento y rabia que experimenta con la muerte de su primera esposa, Michel Rosaldo, lo lleva a acercarse a las etnograf&iacute;as sobre los rituales de muerte con una perspectiva cr&iacute;tica. Sus art&iacute;culos "Visitar entre los ilongotes: gracia social y los ritmos de la vida cotidiana", "La muerte en el presente etnogr&aacute;fico" y "Donde reside la objetividad: La ret&oacute;rica de la antropolog&iacute;a" ponen en duda aquellas perspectivas de la cultura como un todo homog&eacute;neo que se describe a partir de codificaciones, desde una posici&oacute;n de sujeto neutralizada y desculturalizada, en donde son los <i>otros </i>los que tienen cultura, mientras que el analista, como <i>"voice in off" </i>habla desde un lugar "sin cultura" y sin historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aprender a extrañarnos de nuestras propias pr&aacute;cticas cotidianas, aplicando a su descripci&oacute;n etnogr&aacute;fica las mismas estrategias textuales que usamos para describir a otras culturas resulta fundamental para repensar cr&iacute;ticamente las formas y estilos narrativos con los que describimos y construimos la otredad. Esto nos lo muestra de manera casi par&oacute;dica Renato Rosaldo en su art&iacute;culo "Donde reside la objetividad: La ret&oacute;rica de la antropolog&iacute;a" al describir un desayuno familiar como ritual patriarcal; o en los rituales corporales entre los Nacirema <i>(American </i>le&iacute;do al rev&eacute;s) que describe Horace Miner y que Rosaldo retoma para reflexionar, interrog&aacute;ndonos en los siguientes t&eacute;rminos &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a seguir sinti&eacute;ndose c&oacute;modo describiendo a otros pueblos en t&eacute;rminos que suenan absurdos al aplicarlos a nosotros mismos? (p. 201).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez su sensibilidad ante la imagen estereotipada y objetivada de "los nativos" surge de su propia experiencia como chicano, cuya cultura hab&iacute;a sido representada por varios antrop&oacute;logos anglosajones como una expresi&oacute;n m&aacute;s de la cultura de la pobreza. En su cap&iacute;tulo dedicado a los "Estudios chicanos 1970&#150;1984" hace un recorrido por las objeciones que antrop&oacute;logos chicanos, como Octavio Romano y Am&eacute;rico Paredes, hacen a las representaciones irreales de la cultura chicana popularizadas y legitimadas por la antropolog&iacute;a estadounidense. Refiri&eacute;ndose a algunos de los trabajos cl&aacute;sicos sobre comunidades mexicano&#150;americanas de antrop&oacute;logos anglos, Renato, señala:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los errores etnogr&aacute;ficos incluyen entre otros, malas traducciones, la falta de apreciaci&oacute;n de los dobles sentidos lingü&iacute;sticos, el tomar de manera literal lo que la gente dec&iacute;a de manera figurativa y tomar en serio lo que la gente dec&iacute;a en broma. </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los etn&oacute;grafos quieren ver m&aacute;s all&aacute; de los estereotipos, Paredes sugiere, deben adquirir un entendimiento profundo del lenguaje, un entendimiento preciso de las relaciones sociales y un sentido significativo del contexto social que por lo menos permita distinguir una burla o un chiste de algo dicho con seriedad total (p. 300).</font></p> </blockquote>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alte/v18n35/a11f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una constante en su an&aacute;lisis de la etnograf&iacute;a chicana y de la etnograf&iacute;a de los ilongotes es su preocupaci&oacute;n por develar las estrategias de poder, de lo que Chandra Mohanty ha llamado el <i>colonialismo discursivo, </i>es decir, por develar la manera en que las representaciones textuales de aquellos sujetos sociales &#150;construidos como los otros en distintos contextos geogr&aacute;ficos e hist&oacute;ricos&#150; se convierten en estrategias de subordinaci&oacute;n que no s&oacute;lo describen sus realidades sino que contribuyen a construirlas. En su art&iacute;culo "Ret&oacute;rica del control: los ilongotes vistos como bandidos naturales e indios salvajes" nos muestra c&oacute;mo funcionan estos mecanismos de subordinaci&oacute;n en los discursos coloniales y poscolonia&#150;les sobre los ilongotes, y en trabajos m&aacute;s recientes nos ofrece mecanismos similares utilizados por la antropolog&iacute;a para construir una imagen de la poblaci&oacute;n mexicano&#150;americana como personas "fatalistas, resignadas, ap&aacute;ticas, atadas a la tradici&oacute;n, orientadas por la tradici&oacute;n, emocionales, impetuosas..." (p. 296).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su principal cuestionamiento a estas representaciones etnogr&aacute;ficas no es que sean inexactas sino que tienen efectos de poder sobre las vidas de los grupos subordinados a los que se refieren. En este sentido, su b&uacute;squeda metodol&oacute;gica no es de car&aacute;cter est&eacute;tico, sino &eacute;tico y pol&iacute;tico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su preocupaci&oacute;n por confrontar las construcciones homogeneizadoras de las culturas subalternas, Renato recupera en varios de sus trabajos una perspectiva de g&eacute;nero que nos habla de los procesos de diferenciaci&oacute;n interna que marcan la vida de estos colectivos humanos y de los distintos ejes de poder y subordinaci&oacute;n que deben ser considerados en el an&aacute;lisis de los procesos culturales. Estas perspectivas cr&iacute;ticas de la cultura y el poder son en parte producto del contexto pol&iacute;tico en el que &eacute;l se forma como antrop&oacute;logo y desarrolla sus investigaciones. Se trata de una coyuntura en la que se da a la tarea de responder a las representaciones ahist&oacute;ricas y homogeneizantes del an&aacute;lisis funcionalista y a las descripciones dicot&oacute;micas de los estudios marxistas que s&oacute;lo reconocen las desigualdades de clase.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los debates que alimentan sus teorizaciones son descritos en esta antolog&iacute;a en los siguientes t&eacute;rminos:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En parte como consecuencia accidental de sus propios puntos ciegos, la Nueva Izquierda en Estados Unidos ayud&oacute; a producir una gama de movimientos pol&iacute;ticos que respond&iacute;an a formas de opresi&oacute;n basadas en el g&eacute;nero, la preferencia sexual y la raza. Las mujeres, por ejemplo, se empezaron a organizar, entre otras razones, porque la Nueva Izquierda las colocaba con mayor frecuencia en papeles secretariales que de liderazgo &#91;...&#93; El racismo y la homofobia condujeron a conclusiones similares en otros sectores sociales. El feminismo, el movimiento gay, y l&eacute;sbico, el movimiento de los nativoamericanos, las luchas de los negros, de los chicanos, y de los puertorriqueños, exig&iacute;an an&aacute;lisis sociales globales que colocaban al centro las aspiraciones y demandas de aquellos grupos pasados de largo por la pol&iacute;tica progresista est&aacute;ndar, por no mencionar la ideolog&iacute;a nacional dominante. Aunque muchos antrop&oacute;logos que adquirieron la mayor&iacute;a de edad a fines de los sesenta se involucraron en una u otra de estas luchas, mi propia visi&oacute;n pol&iacute;tica se ha conformado de manera m&aacute;s directa gracias a mi involucramiento en el movimiento chicano universitario. Esta experiencia ha provisto, de un sentido de centralidad para la lucha pol&iacute;tica y de urgencia de prestar cuidadosa atenci&oacute;n a las percepciones y aspiraciones de los grupos subordinados (p. 167).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es esta preocupaci&oacute;n por identificar los distintos ejes de subordinaci&oacute;n lo que lo lleva a explorar una revisi&oacute;n al patriarcado desde la perspectiva masculina, y lo hace reconociendo las dificultades que tiene desarrollar una perspectiva cr&iacute;tica desde una posici&oacute;n de privilegio, ya que al acoplarse con las normas sociales dominantes el privilegio masculino resulta invisible incluso para s&iacute; mismo, como admite en su cap&iacute;tulo: "Notas para una cr&iacute;tica al patriarcado desde una perspectiva masculina".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como al argumentar en contra del colonialismo discursivo de la antropolog&iacute;a Renato llama a ver la dimensi&oacute;n cultural de nuestras propias pr&aacute;cticas, de igual manera nos conmina a dejar de ver el privilegio masculino como "neutro respecto al g&eacute;nero, normal respecto a la orientaci&oacute;n sexual, sano respecto a la salud, adulto con respecto a la edad, inodoro con respecto al olor". Para descentrar este privilegio masculino, Renato se vale de una serie de escritos literarios de hombres y mujeres chicanas que desmitifican la descendencia patriarcal y construyen un antih&eacute;roe que tiene olores, se echa pedos, suda y en vez de la espada del h&eacute;roe vikingo recibe un bat que confunde con un palo para matar iguanas y que le es entregado por la l&iacute;nea materna.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin ser un tema central en la obra de Renato, la cr&iacute;tica al patriarcado est&aacute; presente en muchos de sus escritos y en sus esfuerzos por reconocer su privilegio masculino, problematizarlo y desnaturalizarlo a partir de la voces de feministas chicanas que inspiran gran parte de su trabajo sobre identidad y ciudadan&iacute;a cultural y su m&aacute;s reciente trabajo literario, en el que nuevamente nos propone formas creativas de pensamiento cr&iacute;tico que rompen c&aacute;nones y cruzan fronteras.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alte/v18n35/a11f2.jpg"></font></p>      ]]></body>
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