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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Juan A. Mercado: <i>Entre el inter&eacute;s y la benevolencia. La &eacute;tica de David Hume</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Charpenel</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Berna: Peter Lang, 2013</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Bonn</i></font>.</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">David Hume es un pensador ya can&oacute;nico cuya influencia se extiende sobre un n&uacute;mero importante de pensadores que, o bien tomaron su legado como punto de partida para su propia empresa filos&oacute;fica (pi&eacute;nsese en Adam Smith, Jeremy Bentham, John Stuart Mill, A.J. Ayer, J. L. Mackie y Bernard Williams, por tan s&oacute;lo mencionar algunos ejemplos), o bien, vieron en sus obras una importante serie de desaf&iacute;os te&oacute;ricos a los que era menester atender y brindar una respuesta (pi&eacute;nsese en figuras tan diversas como Immanuel Kant, Edmund Husserl, Donald Davidson y John Rawls). En ambos casos, se advierte que la propuesta de Hume dif&iacute;cilmente puede dejarlo a uno indiferente y que &eacute;sta representa un momento destacado del pensamiento moderno as&iacute; como una influencia decisiva en diversas vertientes de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Entre el inter&eacute;s y la benevolencia. La &eacute;tica de David Hume</i> de Juan A. Mercado constituye, en cierto sentido, una obra que da testimonio de la naturaleza provocativa de la filosof&iacute;a del pensador escoc&eacute;s. Sin embargo, se trata de una obra, a mi entender, de dif&iacute;cil clasificaci&oacute;n, con distintas virtudes y defectos. Me ocupar&eacute; de algunos aspectos formales y posteriormente de algunas consideraciones de mayor fondo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, el autor afirma en la introducci&oacute;n que su libro es una "presentaci&oacute;n cr&iacute;tica" (p. 12) de la &eacute;tica de Hume, la cual estar&iacute;a motivada por el hecho, a todas luces cierto, de la poca literatura especializada en castellano sobre Hume, m&aacute;xime en lo que toca a su filosof&iacute;a pr&aacute;ctica. Remediar tal carencia en el contexto hispanohablante constituye ya de entrada un m&eacute;rito, y valida la empresa de realizar una nueva exposici&oacute;n sobre un autor tan can&oacute;nico &#45;un signo que a mi entender refuerza, al menos a primera vista, la impresi&oacute;n de que uno est&aacute; habi&eacute;ndoselas aqu&iacute; con un libro m&aacute;s bien introductorio es la exposici&oacute;n que se hace de la vida de Hume en el primer cap&iacute;tulo (pp. 17&#45;25): en una obra dirigida a un p&uacute;blico especializado dif&iacute;cilmente encontrar&iacute;amos un apartado biogr&aacute;fico de esta naturaleza&#45;, no s&oacute;lo buscando exponer con claridad los planteamientos de Hume, sino tratando de ponderar la solidez de sus argumentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, sin embargo, observamos que Mercado presenta un discurso que, si bien logra distinguir con &eacute;xito n&uacute;cleos te&oacute;ricos claves de la &eacute;tica humeana como lo son la tensi&oacute;n entre ego&iacute;smo y benevolencia, la simpat&iacute;a, la utilidad y la justicia, se apega de un modo excesivo al orden expositivo del <i>Tratado sobre la naturaleza humana,</i> y, en menor medida, al de la <i>Investigaci&oacute;n sobre los principios de la moral.</i> Por supuesto, seguir fielmente el texto a analizar en un trabajo de corte interpretativo es por lo general un acierto, pero cuando se trata de un texto que se presenta en muchos momentos como introductorio, inclusive si &eacute;ste est&aacute; destinado a un p&uacute;blico con formaci&oacute;n filos&oacute;fica, no parece del todo pertinente seguir esta metodolog&iacute;a, la cual aqu&iacute; raya muchas veces en la exageraci&oacute;n &#45;por s&oacute;lo aludir a algo sumamente tangible, entre las p&aacute;ginas 60 y 68 encontramos catorce citas de Hume presentadas <i>in extenso,</i> y entre las p&aacute;ginas 77 y 85 encontramos doce, tambi&eacute;n de considerable extensi&oacute;n e intercaladas por breves apuntes de Mercado de tres o cuatro l&iacute;neas a lo mucho&#45;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Mercado se lee en varias instancias como un comentario en paralelo al <i>Tratado;</i> un comentario que, sin lugar a dudas, exhibe en varias instancias un conocimiento sofisticado de Hume y varios de sus int&eacute;rpretes, pero que no resulta una introducci&oacute;n &aacute;gil y directa para quien busca apenas obtener familiaridad con los conceptos fundamentales del fil&oacute;sofo escoc&eacute;s. El lector que no conoce a Hume puede sacar provecho del libro, pero para ello tendr&aacute; que hacer un esfuerzo mayor a fin de comprender en el curso de la lectura las nociones principales de la &eacute;tica humeana. En realidad, me parece, hay una tensi&oacute;n entre el discurso introductorio y especializado en el libro que no termina del todo por resolverse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es tanto el lector diletante sino m&aacute;s bien el especialista el que puede derivar un mayor beneficio de esta obra en su calidad de comentario en paralelo al <i>Tratado.</i> En efecto, aunque Mercado expl&iacute;citamente no lo apunte de esta manera y su texto muchas veces sugiera lo contrario, considero que la obra le resulta m&aacute;s &uacute;til a aquel lector que es ya un especialista en Hume o al menos cuenta con una importante familiaridad con &eacute;l, y que desea consultar un texto exeg&eacute;tico informado en lo que toca a la discusi&oacute;n actual sobre Hume entre sus comentadores, y que busca tambi&eacute;n obtener coordenadas hist&oacute;ricas precisas sobre la ilustraci&oacute;n escocesa y el empirismo brit&aacute;nico, que le permitan entender y situar el pensamiento de Hume en su contexto. Mercado sabe presentar diversas tesis humeanas en el contexto m&aacute;s amplio de la discusi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el autor, y establece v&iacute;nculos interesantes entre las obras m&aacute;s representativas de Hume con sus ensayos de corte m&aacute;s literario e hist&oacute;rico, e incluso con otros escritos como los <i>Di&aacute;logos sobre la religi&oacute;n natural.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay, sin embargo, un defecto del libro sobre el que creo necesario llamar la atenci&oacute;n. En t&eacute;rminos generales, Mercado parece tener una animadversi&oacute;n contra la propuesta de Hume, o al menos parece que parte del supuesto de que &eacute;sta es fundamentalmente limitada y err&oacute;nea. Empleo el t&eacute;rmino <i>animadversi&oacute;n,</i> consciente de sus tintes psicol&oacute;gicos y subjetivos, puesto que las reservas cr&iacute;ticas de Mercado ante Hume resultan muchas y no son siempre articuladas argumentativamente a lo largo del texto. Desde la introducci&oacute;n el autor nos adiverte que en las "Consideraciones conclusivas" habr&aacute; de presentar "algunas nociones de pensadores contempor&aacute;neos &#45;cr&iacute;ticos de Hume&#45; que considero v&iacute;as para superar la propuesta del fil&oacute;sofo" (p. 13). Pero como ya se ha dicho antes, el discurso de Mercado es a grandes rasgos el de un comentario exeg&eacute;tico y no el de una reconstrucci&oacute;n y revisi&oacute;n sistem&aacute;ticas de los planteamientos humeanos, por lo que cuando finalmente llegamos en dicho cap&iacute;tulo a la suscinta exposici&oacute;n de autores como Elizabeth Anscombe, Charles Taylor, Alasdair MacIntyre, Robert Spaemann y Philippa Foot (cfr. pp. 240&#45;247) uno queda m&aacute;s bien desconcertado ante esos brev&iacute;simos apuntes cr&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta poco clara la conexi&oacute;n entre el resto del libro y esta especie de corolario en el que se exhorta al lector a ir m&aacute;s all&aacute; de la propuesta de Hume. La impresi&oacute;n que se deriva de esto es la de un salto argumentativo. Algo semejante ocurre tambi&eacute;n cuando Mercado advierte al lector de un aspecto concreto de su proceder: "Pienso que las relativamente frecuentes referencias al pensamiento aristot&eacute;lico se justifican por s&iacute; mismas. Estoy convencido de que la propuesta del Estagirita, a&uacute;n <i>(sic)</i> con la lejan&iacute;a en el tiempo y con sus problemas de interpretaci&oacute;n, ofrece una perspectiva m&aacute;s abierta que la de Hume" (p. 13). La pregunta que salta inmediatamente ante esta afirmaci&oacute;n es: &iquest;por qu&eacute; en un texto introductorio o de exposici&oacute;n general de la &eacute;tica de Hume tendr&iacute;an que aparecer intercalaciones aristot&eacute;licas &#45;las cuales nunca pasan de ser alusiones y referencias de paso&#45;, que se supone son evidentes en tanto que correcciones necesarias a las tesis de Hume? M&aacute;s a&uacute;n, inmediatamente despu&eacute;s de esta afirmaci&oacute;n, Mercado asevera que hace esto porque "da la impresi&oacute;n de que el fil&oacute;sofo escoc&eacute;s se empe&ntilde;a en encuadrar la &eacute;tica de Arist&oacute;teles como un manual de metaf&iacute;sica de la conducta, como un sistema deductivo que ofrece respuestas prefabricadas a un mundo que no le corresponde" (p. 13), pero en ning&uacute;n momento dentro de la obra se establece una discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo Hume ley&oacute;, interpret&oacute; o asimil&oacute; a Arist&oacute;teles. Parece, en suma, que se trata &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n de preferencia o predilecci&oacute;n lo que lo anima a trazar este contraste. En consecuencia, el estatuto oscilante del libro al que ya hab&iacute;amos aludido se acent&uacute;a todav&iacute;a m&aacute;s, pues con esto el lector ya no sabe si lo que tiene en sus manos es una introducci&oacute;n, un comentario, o bien, un tratado que podr&iacute;amos titular <i>Arist&oacute;teles vs. Hume,</i> sin que resulte claro en este &uacute;ltimo caso en qu&eacute; asunto en concreto estribar&iacute;a la disputa entre estos dos autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, si bien su cr&iacute;tica al naturalismo humeano resulta aguda en muchos puntos (cfr. pp. 83&#45;85, 237&#45;240), me parece precipitada la conclusi&oacute;n de Mercado seg&uacute;n la cual, de darse la consecuencia del determinismo, nos ver&iacute;amos obligados a abandonar la totalidad de la propuesta del fil&oacute;sofo escoc&eacute;s, y a desechar la idea de hacer filosof&iacute;a en clave humeana. En ning&uacute;n momento somete Mercado a examen los argumentos compatibilistas de prominentes int&eacute;rpretes humeanos contempor&aacute;neos como Michael McKenna, Paul Russell, y James Harris ente otros, por no hablar ya de cl&aacute;sicas perspectivas sistem&aacute;ticas pero de clara inspiraci&oacute;n humeana como las de A.J. Ayer y P.F. Strawson, que precisamente sugieren la posibilidad de que un actor asuma responsabilidad moral y que est&eacute; a su vez determinado por los procesos causales del mundo natural. Parece extra&ntilde;o que un int&eacute;rprete de Hume sugiera que la raz&oacute;n por la que debemos de abandonar a Hume y su naturalismo es que &eacute;ste nos conduce al determinismo &#45;el cual Mercado parece asociar con una especie de quietismo o absoluta impasibilidad, pero que de ninguna forma tendr&iacute;a por qu&eacute; entenderse necesariamente as&iacute;&#45;, cuando una interpretaci&oacute;n est&aacute;ndar en la literatura cr&iacute;tica precisamente apunta a que, aun d&aacute;ndose el determinismo en Hume, sigue siendo posible la responsabilidad moral dentro de las coordenadas te&oacute;ricas propuestas por &eacute;l. Incluso hay autores como Galen Strawson que niegan rotundamente que Hume haya sostenido el determinismo, pues el escepticismo sobre la causalidad impedir&iacute;a a Hume suscribir una tesis metaf&iacute;sica de esta &iacute;ndole. Esta propuesta interpretativa tampoco es sometida a examen en el libro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero incluso si hubiese intr&iacute;nsecamente uno o varios aspectos problem&aacute;ticos en la propuesta original de Hume, &iquest;anular&iacute;a esto la posibilidad de desarrollar de manera sistem&aacute;tica una &eacute;tica de corte o de cierta inspiraci&oacute;n humeanas? Valga la pena hacer en este punto una comparaci&oacute;n kantiana: en la actualidad, hay muchos fil&oacute;sofos que desarrollan una propuesta kantiana en &eacute;tica y que no asumen su doctrina de la libertad trascendental, por no decir su teor&iacute;a del no&uacute;meno o su marcado apego a la ciencia newtoniana. Ser kantiano hoy en d&iacute;a no representa asumir, de forma hol&iacute;stica, todas y cada una de las tesis sostenidas por el Kant hist&oacute;rico. Tampoco ser aristot&eacute;lico hoy en d&iacute;a significa aceptar la tesis de la esclavitud natural. Si esto es as&iacute;, entonces: &iquest;por qu&eacute; Mercado sugiere que tendr&iacute;amos que asumir semejante compromiso te&oacute;rico hol&iacute;stico con el conjunto de la filosof&iacute;a de David Hume, en caso de querer ser fil&oacute;sofos humeanos? Me parece que se trata de una falsa disyuntiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma: tanto el lector especializado como el diletante pueden sacar provecho de la obra, pero el primero obtendr&aacute; un beneficio mayor si lo que busca es un comentario informado en las fuentes, y el segundo tendr&aacute; que esforzarse m&aacute;s a fin de formarse una concepci&oacute;n cabal de la &eacute;tica humeana. Como hemos dicho, es ya de por s&iacute; un m&eacute;rito el presentar una obra detallada sobre un autor que, en el mundo hispanohablante, ha sido tratado relativamente poco. Debido a su exposici&oacute;n, no exenta de pol&eacute;mica, pienso que el libro puede propiciar un debate sobre el empirismo, en general, y sobre David Hume, en lo particular, en el contexto filos&oacute;fico de lengua castellana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como corolario, me parece muy meritorio el intento de establecer coordenadas para valorar cr&iacute;ticamente la &eacute;tica de Hume, como hacia las que apunta Mercado, pero &eacute;stas ameritan un desarrollo argumentativo m&aacute;s extenso y detallado que el que &eacute;l les da. Asimismo, trat&aacute;ndose de un fil&oacute;sofo can&oacute;nico como Hume, que goza de tanta actualidad, juzgo necesario, hacer una lectura m&aacute;s abierta de su propuesta, valorando tambi&eacute;n sus posibles aciertos y virtudes. De igual manera, si uno quiere establecer un discurso m&aacute;s sistem&aacute;tico, como el que Mercado por momentos parece elaborar, uno debe forzosamente considerar y examinar los pensadores que afirman la vigencia de Hume en el debate contempor&aacute;neo &#45;basta mencionar a figuras como Annette Baier, Galen Strawson y Micheal Smith, por ejemplo, quienes han hecho una apropiaci&oacute;n muy original del fil&oacute;sofo escoc&eacute;s&#45;, y &eacute;sta es una tarea que en el libro se echa de menos, y que debe ser abordada por los especialistas que deseen ahondar m&aacute;s en los alcances de la &eacute;tica de Hume en el presente. Sin embargo, quiz&aacute;s el libro de Mercado sea un punto interesante de partida para comenzar a plantear la necesidad de esta labor.</font></p>      ]]></body>
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