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</front><body><![CDATA[ 
    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Gaos: <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a. Selecci&oacute;n de textos de Alejandro Rossi</i></b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Ord&oacute;&ntilde;ez Burgos </b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica 2008, 287 pp.</b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i> Departamento de Humanidades, Universidad Aut&oacute;noma de Ciudad Ju&aacute;rez</i></font>.</p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berl&iacute;n, noviembre de 2011</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El volumen del que nos ocuparemos capta la atenci&oacute;n del lector desde que se observa el sugerente t&iacute;tulo escrito en la portada. Para quienes ya conocen las ideas de Gaos, resulta atractivo reunir en un mismo libro diversos trabajos no muy f&aacute;ciles de adquirir separadamente, adem&aacute;s de significar un deleite intelectual el estilo de la prosa filos&oacute;fica del sabio espa&ntilde;ol. Para quienes son desconocidos el nombre y obra de Gaos, es muy posible que signifique una grata sorpresa encontrarse con trabajos que dan noticia de la vida espiritual e intelectual del mundo hisp&aacute;nico. La filosof&iacute;a contempor&aacute;nea no se reduce al estructuralismo franc&eacute;s, los <i>existencialismos,</i> la fenomenolog&iacute;a alemana y el neopositivismo. En <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a</i> hay un filosofar m&aacute;s cercano a nuestra historia mexicana, emparentado con Caso, Vasconcelos y Reyes. Cuando se forman nuevas generaciones de j&oacute;venes fil&oacute;sofos, se afrontan diversas dificultades; una de ellas consiste en introducirlas al oficio que han elegido no s&oacute;lo para ejercitar la mente, sino para ganarse la vida. Sin minimizar la definici&oacute;n introductoria de conceptos como "&eacute;tica", "ontolog&iacute;a", "lenguaje", "conocimiento" o "est&eacute;tica", el profesor inicia a los disc&iacute;pulos en una de las preguntas capitales y m&aacute;s complejas de nuestra disciplina &iquest;qu&eacute; es la filosof&iacute;a? La articulaci&oacute;n de los siete escritos de Gaos orienta a los ne&oacute;fitos, sin adoctrinarlos ni condicionarlos a abrazar una escuela de pensamiento determinada. <i>Filosof&iacute;a dela filosof&iacute;a</i> no representa una <i>vulgarizaci&oacute;n</i> de la filosof&iacute;a, m&aacute;s bien, podr&iacute;a v&eacute;rsele como una ventana que muestra con amabilidad los &aacute;mbitos que componen la realidad del fil&oacute;sofo: la vida acad&eacute;mica, el terreno laboral y la reflexi&oacute;n personal. Para un estudiante de los primeros semestres de la licenciatura en filosof&iacute;a, tal vez resulte un tanto complejo el lenguaje fenomenol&oacute;gico del que Gaos hace gala en "La caricia", "Existencialismo y esencialismo" y "La negaci&oacute;n". Empero, superar con &eacute;xito un reto de peque&ntilde;a dificultad motivar&aacute; al novicio a seguir explorando el vocabulario t&eacute;cnico de la filosof&iacute;a, adem&aacute;s de proporcionarle buenas herramientas para adentrarse en discursos filos&oacute;ficos m&aacute;s elaborados y construidos en franc&eacute;s, italiano y alem&aacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas preguntas recurrentes en los estudiantes primerizos de filosof&iacute;a son &iquest;hay una filosof&iacute;a mexicana? &iquest;Se hace filosof&iacute;a en lengua castellana? &iquest;Qui&eacute;nes forman a nuestros fil&oacute;sofos? Para aqu&eacute;llos que viven en el centro del pa&iacute;s no es dif&iacute;cil ponerse al tanto de la herencia recibida de d&eacute;cadas y siglos atr&aacute;s. En los <i>extremos</i> de la rep&uacute;blica es m&aacute;s dif&iacute;cil mostrar escuelas, l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y obras que dan continuidad al legado de los grandes maestros del pasado. Las p&aacute;ginas de Gaos satisfar&aacute;n dichas inquietudes, adem&aacute;s de mostrar con naturalidad que el pensamiento en lengua castellana tiene un lugar activo dentro del contexto de la filosof&iacute;a mundial, deja claro que los fil&oacute;sofos hisp&aacute;nicos construyen sus reflexiones compaginando el pensamiento y realidad mundial con la propia. Los fil&oacute;sofos de gabinete encerrados en textos antiguos y empecinados en negar su cotidianidad son ajenos a Zubiri y Ortega, ambos gu&iacute;as de don Jos&eacute;.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se apunt&oacute; arriba, el libro se integra a partir de la compilaci&oacute;n de ensayos de Gaos publicados en diferentes espacios y formatos &#150;cabe destacar que el pr&oacute;logo de Rossi data de octubre de 1989&#150;. A continuaci&oacute;n un breve comentario de cada trabajo que compone <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) "Cuestiones profesionales", resultado del ensamble de dos cap&iacute;tulos del libro que lleva el mismo t&iacute;tulo (FCE, M&eacute;xico, 1958. La primera secci&oacute;n, pp. 13&#150;20, corresponde al cap&iacute;tulo 3, la segunda, pp. 20&#150;33, al 5). El texto nos comparte una grata narraci&oacute;n del ambiente acad&eacute;mico que se viv&iacute;a en la Universidad de Madrid del primer tercio del siglo pasado: las reuniones de la <i>Revista de Occidente,</i> la convivencia con Unamuno, Guillen, Zubiri, Ortega y Morente, as&iacute; como la acogida que la distinguida comunidad de fil&oacute;sofos brindaba a visitantes especiales, ejemplo de lo &uacute;ltimo es descrito por el giro tem&aacute;tico que tuvieron los seminarios de Ortega en la primavera de 1924:</font></p>

	    <blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que se anunci&oacute; con fijeza la visita de Einstein, que fue desde bastantes semanas antes de que tuviera lugar, desaparecieron el amor, Bergson y las teor&iacute;as del espacio y el tiempo: ya no hubo m&aacute;s que teor&iacute;a de la relatividad a todo pasto, es decir, consideraciones de la &iacute;ndole de las que se condensaron en el ensayo "El sentido hist&oacute;rico de la teor&iacute;a de Einstein&hellip;"<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada p&aacute;gina de "Cuestiones profesionales" nos habla de los caros amigos de los que Gaos se hizo al pasar de los a&ntilde;os, sus afectos los trajo consigo como equipaje cuando lleg&oacute; a M&eacute;xico, aunque aqu&iacute; construy&oacute; tambi&eacute;n amistades entra&ntilde;ables:</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asistir al pensar del pensador, o al escribir del escritor; presenciar c&oacute;mo todo lo que entra en la vida del primero entra siendo pensado, como todo lo que entra en la vida del segundo entra siendo escrito&hellip; Tal funci&oacute;n regulativa del espect&aacute;culo del gran hombre la ejerci&oacute; en mi vida de Espa&ntilde;a Ortega, como en mi vida de M&eacute;xico pudo haberla ejercido don Antonio Caso, si su muerte prematura no lo hubiera impedido, y ha venido a ejercerla Alfonso Reyes; la amistad de este me ha hecho penetrar hasta los fondos mismos de la vida en que crea ese peculiar&iacute;simo tipo de ente que es el gran hombre de letras, el gran escritor."<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)"Sobre Ortega y Gasset". Extracto del libro del mismo t&iacute;tulo (UNAM, M&eacute;xico, 1957, pp. 117&#150;137). El ensayo tiene dos grandes apartados: I Ortega en Pol&iacute;tica, pp. 34&#150;68<sup><a href="#nota">3</a></sup> y II Salvaci&oacute;n de Ortega<sup><a href="#nota">4</a></sup>. En este texto, una especie de breve biograf&iacute;a espiritual de Ortega, Gaos nos presenta al prestigiado intelectual que poco a poco fue inmiscuy&eacute;ndose en la vida pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a al grado de formar parte del Congreso antes de la Guerra Civil; luego vino la desilusi&oacute;n, el exilio; el silencio<sup><a href="#nota">5</a></sup>. El buen tino de Gaos para citar trabajos puntuales de su maestro en los que la filosof&iacute;a de la historia y la pol&iacute;tica dialogan es de elogiarse. Entre los escritos referidos est&aacute;n: la conferencia <i>"Vieja y nueva pol&iacute;tica"</i> (1914), los art&iacute;culos "Democracia morbosa"<sup><a href="#nota">6</a></sup> y "Bajo el arco de la ruina"<sup><a href="#nota">7</a></sup> (ambos de 1917), <i>La Rebeli&oacute;n de las masas</i> (1930)<sup><a href="#nota">8</a></sup>,"La organizaci&oacute;n de la decadencia nacional" (1930), <i>La redenci&oacute;n de las provincias y la decadencia nacional</i> (1931)<sup><a href="#nota">9</a></sup>, "Contrase&ntilde;a del d&iacute;a. Saludo a la sencillez de la Rep&uacute;blica" y "Rectificaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica" (ambos de 1931)<sup><a href="#nota">10</a></sup> y "Socializaci&oacute;n del hombre" (1934)<sup><a href="#nota">11</a></sup>. El encomio con que Gaos recuerda a su maestro trasciende el mero homenaje, sirve de inspiraci&oacute;n para construir una historia de la filosof&iacute;a m&aacute;s viva, en conexi&oacute;n cercana con la preocupaci&oacute;n porque la historia del pensamiento sea aut&eacute;nticamente hist&oacute;rica m&aacute;s que un gui&oacute;n aprobado por el gremio. Don Jos&eacute; sentencia:</font></p>
    <blockquote>
      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&hellip;si la filosof&iacute;a de cada fil&oacute;sofo no tuviese m&aacute;s valor de verdad que el de ser expresi&oacute;n de su visi&oacute;n personal del mundo, ni m&aacute;s valor de comunicaci&oacute;n que el de ser caso superlativo del "cambio de ideas" con que los hombres mutuamente enriquecen las propias ideas, la propia visi&oacute;n del mundo, no se atisba raz&oacute;n por la que, a igualdad de proliferaci&oacute;n en el detalle y de volumen o alcance en conjunto, tendr&iacute;an ninguno de los dos valores en mayor grado de las filosof&iacute;as sistem&aacute;ticas, met&oacute;dicas, t&eacute;cnicas y tediosas que las desbordantes de atractivas intensiones&hellip; Lo frust&aacute;neo debe contar en la biograf&iacute;a del hombre, pero no cuenta en la historia. En &eacute;sta s&oacute;lo queda lo logrado en plenitud. Y de la plenitud del logro de lo propio de Ortega nadie ha dudado, tampoco &eacute;l. Por eso es consolador imaginarlo entre sus pares &#151;que son tambi&eacute;n los diferentes&#150;compartiendo con ellos el el&iacute;seo contento de haber llegado a ser lo que era."<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) "El pensamiento hispanoamericano". Publicado originalmente en <i>Jornadas</i> no. 2, pp. 9&#150;50 (El Colegio de M&eacute;xico, 1944). La secci&oacute;n establece un recuento m&aacute;s o menos sistem&aacute;tico del pensamiento en lengua castellana desarrollado en los &uacute;ltimos siglos &#150;desde la colonia hasta el siglo XX&#150; dentro de nuestro continente; Gaos se ocupa de casos espec&iacute;ficos: Cuba, Argentina y M&eacute;xico. Su estudio no busca la rigurosidad, pero tampoco cae en la ligereza. Me gustar&iacute;a citar algunos pasajes en los que reflexiona sobre la construcci&oacute;n de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica en nuestros pa&iacute;ses y la condici&oacute;n de los fil&oacute;sofos hispanoamericanos, en otras palabras, fragmentos en donde se hace filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a.</font></p>

	    <blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El pensamiento" es aquel pensamiento que no tiene por <i>fondo</i> los <i>objetos sistem&aacute;ticos</i> y <i>trascendentes</i> de la filosof&iacute;a, s no objetos <i>inmanentes,</i> humanos, que por la prop a naturaleza de las cosas, hist&oacute;ricas, &eacute;stas, no se presentan como los eternos temas posibles de un sistema, sino como problemas de <i>circunstancias,</i> es decir, de las de lugar y tiempo m&aacute;s inmediatas, y, por lo mismo, como problemas de resoluci&oacute;n urgente&hellip;"<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&hellip;los grandes pensadores de la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola son los m&aacute;s grandes prosistas hispanoamericanos: Sarmiento, Montalvo, Mart&iacute;, Rod&oacute;, son de los m&aacute;s grandes prosistas de la lengua espa&ntilde;ola desde los siglos de oro."<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto cierra con objeciones y comentarios presentados por Alfonso Caso, Ezequiel Ch&aacute;vez, Juan David Garc&iacute;a Bacca y Agust&iacute;n Y&aacute;&ntilde;ez &#151;oyentes de lo que originalmente fue una ponencia&#150;, seguidas de las respuestas de Gaos a cada uno. Este es otro aspecto did&aacute;ctico del libro, mostrar el di&aacute;logo filos&oacute;fico como un elemento m&aacute;s que debe cumplir el filosofar.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">4) "La caricia", publicado originalmente en <i>Dos exclusivas del hombre. La mano y el tiempo</i> (Universidad de Nuevo Le&oacute;n, Monterrey, 1945). En unas pocas p&aacute;ginas Gaos hilvana reflexiones existencialistas que desembocan en la investigaci&oacute;n de lo <i>esencialmente humano.</i> Lo que el hombre crea se inserta en el c&iacute;rculo exeg&eacute;tico creador&#150;receptor de lo creado, en una din&aacute;mica que humaniza a ambos y que es pretexto suficiente para explorar la naturaleza del amor. Las observaciones de Gaos entremezclan en decir po&eacute;tico con el an&aacute;lisis filos&oacute;fico, a continuaci&oacute;n un fragmento cargado de significado:</font></p>
        <blockquote>
          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&hellip;<i>no es simplemente que la mano puede acariciar</i> sino que: <i>es la posibilidad de acariciar lo que hace, lo que crea la mano.</i> Pero hay m&aacute;s. Una mano encallecida, v. gr., por el trabajo, si puede acariciar <i>propiamente,</i> no puede hacerlo <i>plenamente.</i> Luego, s&oacute;lo a una mano emancipada incluso de la maldici&oacute;n del trabajo es dado en su plenitud el acariciar, el m&aacute;s <i>noble</i> de los movimientos posibles a toda mano. S&oacute;lo a una mano que ha dejado de hacer <i>que&#150;haceres</i> de la mano, para poder acariciar plenamente, le es dado este poder. Se abre ante nosotros la perspectiva de una <i>relaci&oacute;n</i> esencial entre <i>ocio</i> y <i>caricia.</i> Mas lo contrario de <i>ocio,</i> del <i>otium,</i> es el <i>nec otium,</i> el <i>negocio.</i> La perspectiva se completa con la de una oposici&oacute;n, no menos esencial entre <i>caricia</i> y <i>negocio".</i><sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>
    </blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5) "Existencialismo y esencialismo", extracto de la obra <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a e historia de la filosof&iacute;a</i> (Stylo, M&eacute;xico, 1947. pp. 183&#150;199). Una de las intenciones m&aacute;s claras del libro en conjunto es presentar a la filosof&iacute;a, al fil&oacute;sofo y al filosofar en tanto que esferas de <i>lo humano.</i> Es un excelente ejemplar de la <i>cr&iacute;tica a la racionalidad occidental</i>&#151;ya como m&eacute;todo y sistema de pensamiento, ya como Historia definitiva de las ideas&#150;. En este apartado espec&iacute;fico, y siendo ajeno a toda reducci&oacute;n o caricaturizaci&oacute;n de la filosof&iacute;a, Gaos localiza el resorte que dispara la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica del pensador leg&iacute;timo en las circunstancias que lo rodean.</font></p>

	    <blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un existencialismo riguroso habr&iacute;a de ser expelente del "ismo" &#151;o de toda raz&oacute;n y palabra: habr&iacute;a de atenerse a la facticidad, a la existencialidad pura&#151; de toda raz&oacute;n y palabra (incluso existencialidad &iquest;no significar&iacute;a lo mismo que existencial<i>ismo?);</i> habr&iacute;a de ser no pensante y por ende silente &#151;irracional hasta la mudez. Se recuerda al fil&oacute;sofo griego reducido a no poder m&aacute;s que mover el dedo &#151;y aun este movimiento habr&iacute;a de ser sin raz&oacute;n, sin sentido."<sup><a href="#nota">16</a></sup> "El existencialista podr&aacute; ser hombre, pero no puede ser fil&oacute;sofo; el esencialista podr&aacute; ser fil&oacute;sofo, pero no puede ser hombre. En el hombre existencial no existe esencia que razone, que hable; el hombre deja de existir en la pura esencia raciocinante."<sup><a href="#nota">17</a></sup> "S&oacute;lo tendr&iacute;a sentido una filosof&iacute;a <i>del</i> esencialismo y el existencialismo como tales posibilidades del hombre reveladoras de su ser, una filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a como parte de una filosof&iacute;a del hombre&hellip; El "t&eacute;rmino medio" no ser&iacute;a un reposo entre los extremos, sino el constitutivo oscilar entre ellos. Por tanto, que como consecuencia de este art&iacute;culo "contra el existencialismo", &iexcl;por los clavos de Cristo! no atrapen la ocasi&oacute;n, es decir, las esencias, otra vez, por los cabellos."<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6)"Discurso de filosof&iacute;a", publicado originalmente en <i>Cuadernos Americanos,</i> n. 2, 1954, pp. 13&#150;30. Compuesto por diez par&aacute;grafos marcados con n&uacute;meros ar&aacute;bigos sin t&iacute;tulos ni subt&iacute;tulos. Este ensayo contin&uacute;a con las reflexiones de los trabajos anteriores. &iquest;Qu&eacute; es la filosof&iacute;a?, es el interrogante <i>esencial,</i> por ello es atajado de varias maneras. Frases tan reveladoras como:</font></p>

	    <blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fracaso de la metaf&iacute;sica es solamente el de la <i>demostraci&oacute;n cient&iacute;fica</i> de la inmortalidad del alma y de la existencia de Dios, el de la convicci&oacute;n de poseer un conocimiento <i>cierto</i> de ambas."<sup><a href="#nota">19</a></sup> "&hellip;y un Heidegger, m&aacute;s realista que a mi no me cabe duda que proyect&oacute; fundar en la anal&iacute;tica existenciaria una nueva, o simplemente renovada, ontolog&iacute;a del ser en general, y un nuevo, o simplemente renovado, te&iacute;smo, por la v&iacute;a "cient&iacute;fica", tradicional de la filosof&iacute;a, que abandon&oacute; por la v&iacute;a m&iacute;stica del pensar que es poetizar y dar gracias, v&iacute;a que no parece infundado sospechar es lo que ha debido inspirarle la imagen de los "caminos del bosque" que no llevan a ninguna parte."<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interrogar por la naturaleza propia de la filosof&iacute;a occidental para muchos resultar&iacute;a desperdiciar palabras, dado que la filosof&iacute;a occidental es la <i>Filosof&iacute;a.</i> &iquest;Existe algo fuera de Grecia y la <i>Raz&oacute;n?</i> Afirmaciones como las que se citan arriban &#151;de las que se encuentra repleto <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a&#150;</i> invitan a desentra&ntilde;ar el papel del pensamiento occidental en el contexto de la humanidad.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">7) "La negaci&oacute;n. La negaci&oacute;n y la existencia de los fen&oacute;menos", publicado originalmente en <i>Del hombre,</i> pp. 319&#150;368 (FCE, M&eacute;xico, 1970). Dividido en tres secciones marcadas con n&uacute;meros romanos, sin t&iacute;tulos ni subt&iacute;tulos. Gaos emprende una revisi&oacute;n fenomenol&oacute;gica de la negaci&oacute;n, los planos en que se le estudia van desde la gram&aacute;tica, pasando por la l&oacute;gica y la ontolog&iacute;a, hasta llegar a la metaf&iacute;sica. &iquest;Qu&eacute; hace a la filosof&iacute;a una actividad humana? El sentido mismo de sus temas de investigaci&oacute;n; negar significa <i>disponer</i> de la presencia de los entes dentro de la comprensi&oacute;n del mundo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los escritos de Gaos poseen una profundidad que no abruma, al mismo tiempo de fluir con la naturalidad de aquel que es fil&oacute;sofo con espontaneidad y gracia. <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a</i> es una magn&iacute;fica iniciaci&oacute;n al mundo vivo de nuestra disciplina; como se dijo arriba, una de sus posibles lecturas es la de ser una introducci&oacute;n, una muy especial que no insulta la inteligencia de los futuros colegas. Refrendar la trascendencia del pensamiento de Gaos, adem&aacute;s de beneficiarnos a quienes tenemos al castellano por lengua materna, abona materiales de investigaci&oacute;n a aquellos fil&oacute;sofos <i>extranjeros</i> interesados por conocer ideas emanadas de circunstancias hist&oacute;ricas irrepetibles en otra latitud del mundo. No resulta fantasioso pensar en la futura compilaci&oacute;n de las <i>Obras Completas</i> de Gaos traducidas al ingl&eacute;s, el franc&eacute;s o al alem&aacute;n. De unos a&ntilde;os para ac&aacute; se est&aacute;n dando los primeros pasos, la renovaci&oacute;n de textos aparecidos hace d&eacute;cadas facilita significativamente el acceso a las fuentes. Es innegable que el mundo hisp&aacute;nico tiene mucho que aportar a la filosof&iacute;a universal, desgraciadamente, todav&iacute;a se sigue minimizando su val&iacute;a en algunas de nuestras instituciones de ense&ntilde;anza e investigaci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a,</i> pues, es un libro muy bien logrado porque en &eacute;l se conjugan el buen tino en la selecci&oacute;n de escritos con los aspectos formales y materiales de la edici&oacute;n. Ojal&aacute; que este <i>buen objeto literario</i> reavive las discusiones sobre las ideas de Gaos entre los colegas de todo el pa&iacute;s.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota" id="nota"></a><b>Notas</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>p. 28.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>pp. 32&#150;33. &#151;El fil&oacute;sofo chihuahuense Jos&eacute; Fuentes Mares, disc&iacute;pulo de Antonio Caso en la d&eacute;cada de los cuarenta, comenta sobre las expectativas que en un principio ten&iacute;a su mentor respecto a la llegada de los exiliados espa&ntilde;oles a la UNAM: "&hellip;llegaron los maestros espa&ntilde;oles &#151;Gaos, Xirau, Roura, Recas&eacute;ns, Millares Carlo y Nicol&#150;, y don Antonio sac&oacute; las u&ntilde;as. "Si creen que van a ponernos el pie en el pescuezo &#151;me dijo&#150;, yo me encargar&eacute; de echarlos". Pero los espa&ntilde;oles no ven&iacute;an a poner el pie en el pescuezo de nadie sino al contrario, llegaban a servir, a quedarse y a comprender. En cuanto llegaron rindieron su homenaje personal a Caso, y Caso les correspondi&oacute; noble y largamente." "Aquella Facultad de Filosof&iacute;a y Letras", <i>Diorama de la Cultura,</i> p. 2. M&eacute;xico, <i>Excelsior,</i> domingo 30 de enero de 1972.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>El texto publicado sufri&oacute; diversas modificaciones. La versi&oacute;n original se tom&oacute; de una conferencia dictada en el Ateneo Espa&ntilde;ol de M&eacute;xico el 24 de agosto de 1956.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Publicado en Cuadernos Americanos, no. 1, 1956. Posteriormente, fue incluido en <i>Sobre Ortega y Gasset,</i> pp. 73&#150;86.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Sobre este &uacute;ltimo lapso de la vida de Ortega, Gaos afirma: "&hellip;fue el inicio de una falta de participaci&oacute;n en la pol&iacute;tica de su patria que, prolongada hasta la muerte, debi&oacute; de ser sentida por &eacute;l como una amputaci&oacute;n de su ser que debi&oacute; de contribuir grandemente, si no exclusivamente, a que sobre todo la &uacute;ltima veintena de a&ntilde;os de su vida encerrase un entra&ntilde;able amargor.", p. 55.</font></p>
        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>Publicado en el segundo <i>Espectador.</i></font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Aparecido en <i>El Imperial.</i></font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En el volumen se recogen varios trabajos pol&iacute;ticos de Ortega de la d&eacute;cada de los veinte, por ejemplo: "El mayor peligro y el Estado" de 1927.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Derivado de los art&iacute;culos: "La redenci&oacute;n de las provincias" y "Dislocaci&oacute;n y articulaci&oacute;n de Espa&ntilde;a" entre otros.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Trabajos que public&oacute; como miembro del Parlamento.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Octavo <i>Espectador.</i> &#151;Es de recogerse el siguiente pasaje de Ortega: "La divinidad abstracta de "lo colectivo" vuelve a ejercer su tiran&iacute;a y est&aacute; ya causando estragos en toda Europa. La Prensa se cree con derecho a publicar nuestra vida privada, a juzgarla, a sentenciarla. El poder p&uacute;blico nos fuerza a dar cada d&iacute;a mayor cantidad de nuestra existencia a la sociedad." Citado por Gaos en <i>Filosof&iacute;a de la filosof&iacute;a,</i> p. 66. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12 </sup>p. 91.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13 </sup>p. 94. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> p. 106. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup>p. 150. &#151;A prop&oacute;sito de la disposici&oacute;n hermen&eacute;utica de la realidad en forma de diadas, Gaos se&ntilde;ala: "Hay en la literatura medieval un g&eacute;nero llamado de "debates": debate del alma y el cuerpo, debate del agua y el vino, debate del cl&eacute;rigo y el caballero. Aqu&iacute; estar&iacute;a bien un debate &#151;de la caricia y el beso&#150;.", p. 166.</font></p>
        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16 </sup>p. 196.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> p. 197. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> p. 199. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> p. 212.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>20 </sup>pp. 209&#150;210.</font></p>
     ]]></body>
</article>
