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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Irasema Alc&aacute;ntara Ayala*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Directora del Instituto de Geograf&iacute;a, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1969, el cual para muchos represent&oacute; el parteaguas de la era de la tecnolog&iacute;a con el primer viaje del hombre a la Luna. En otro tenor, la oposici&oacute;n a la guerra de Vietnam se intensificaba, y en M&eacute;xico el ambiente estaba enrarecido en virtud del empleo brutal de la fuerza del ej&eacute;rcito contra los estudiantes en Tlatelolco en el a&ntilde;o previo y se inauguraba el metro de la Ciudad de M&eacute;xico. Todo esto acontec&iacute;a al mismo tiempo que en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico se publicaba el primer n&uacute;mero del Bolet&iacute;n del Instituto de Geograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquella &eacute;poca, los intereses acad&eacute;micos de la comunidad geogr&aacute;fica reflejados en la primicia de nuestra publicaci&oacute;n versaban en temas de &iacute;ndole climatol&oacute;gica (Garc&iacute;a, 1969), meteorol&oacute;gica (J&aacute;uregui, 1969; Garc&iacute;a <i>et al., </i>1969), geomorfol&oacute;gica (Coll, 1969), poblacional (Fuentes, 1969), de uso del suelo (Hern&aacute;ndez Silva, 1969) y por supuesto del an&aacute;lisis geogr&aacute;fico (Soto Mora, 1969).<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La publicaci&oacute;n durante cuatro d&eacute;cadas de setenta n&uacute;meros con 560 art&iacute;culos de calidad ascendente se puede visualizar desde dos vertientes. La primera lleva impl&iacute;cita la creaci&oacute;n, la transmisi&oacute;n y la aplicaci&oacute;n del conocimiento geogr&aacute;fico no s&oacute;lo en el &aacute;mbito educativo, cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, sino como elemento fundamental en la toma de decisiones y en el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La segunda, se relaciona con la transformaci&oacute;n que ha tenido, con alguna frecuencia, la valoraci&oacute;n de la investigaci&oacute;n en M&eacute;xico y el mundo debido a intereses creados, no siempre acad&eacute;micos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras la investigaci&oacute;n de los a&ntilde;os sesenta y setenta de manera general era expresi&oacute;n inequ&iacute;voca de creatividad y reflexi&oacute;n cient&iacute;fica, en la actualidad y a muchos a&ntilde;os luz, una parte nada despreciable de la ciencia se ha volcado en una carrera <i>cuanti</i><i>tativista, </i>cuya esencia se traduce en las variaciones individuales de producci&oacute;n; es decir, el n&uacute;mero de <i>papers </i>personales que se publican, sin afectar las variables reales asociadas con la soluci&oacute;n de problemas nacionales y frecuentemente tampoco con la generaci&oacute;n de conocimientos originales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es entonces que en contraste con la &eacute;poca de la conquista de la superficie sel&eacute;nica, nos toc&oacute; vivir en la era de la <i>puntitis, </i>la cual por cierto es poco benevolente con nuestra disciplina. Por ejemplo, del conjunto de publicaciones mundiales durante el periodo 1996&#150;2007, 7 034 fueron del &aacute;rea de Ciencias de la Tierra y 1 888 de Ciencias Sociales. El total de citas para la primera fue de 59 279 y para la segunda tan solo de 3 743. Lo anterior se traduce en 9.2 y 3.2 citas por publicaci&oacute;n, respectivamente. Para 1996, la producci&oacute;n de publicaciones en Ciencias de la Tierra en Am&eacute;rica Latina representaba el 23.58% y en Ciencias Sociales el 17.99%. Ambas disminuyeron durante el periodo en cuesti&oacute;n y en 2007 registraron valores de 20.78 y 14.06%, respectivamente. En el caso de M&eacute;xico, los porcentajes de publicaci&oacute;n con respecto al &aacute;mbito mundial evidentemente no son muy alentadores. En 1996 equivalieron al 0.72% en Ciencias de la Tierra y 0.13% en Ciencias Sociales. Para 2007, la numeralia indicaba que dichas &aacute;reas continuaban sin llegar siquiera al 1 %, al significar &eacute;stas, correspondientemente, al 0.94 y 0.38% de la producci&oacute;n mundial (Fuente: SCOPUS).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin omitir la reflexi&oacute;n impregnada con la celebraci&oacute;n del A&ntilde;o de la Evoluci&oacute;n con motivo del 200 aniversario del nacimiento de Carlos Darwin, Matthew Ridley &#151;un Darwinista brit&aacute;nico&#151; en una entrevista para un diario chileno <i>(El Mercurio, </i>2009) se&ntilde;alaba que somos la especie dominante gracias a nuestra inteligencia colectiva. Sin embargo, y parad&oacute;jicamente, aunque los grandes descubrimientos y el progreso de la humanidad se han fincado en las dimensiones del trabajo en equipo, especialmente en los &uacute;ltimos tiempos, en la actualidad los mecanismos de evaluaci&oacute;n de la ciencia fomentan que el individualismo cient&iacute;fico llegue a su m&aacute;xima expresi&oacute;n; de esta manera no debiera sorprender el desarrollo creciente de la investigaci&oacute;n <i>cubicular </i>(en cada cub&iacute;culo), con restricciones de creatividad y limitaciones de escala temporal, as&iacute; como el bajo impacto de este tipo de investigaciones en la soluci&oacute;n de problemas cr&iacute;ticos para la sociedad. Aunado a ello, la falta de una pol&iacute;tica educativa, cient&iacute;fica, y de desarrollo tecnol&oacute;gico nacional y de innovaci&oacute;n coherente con nuestra realidad, propicia el rezago, la inequidad y la incertidumbre social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de los aconteceres de 1969, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, <i>Investigaciones Geogr&aacute;ficas, </i>el Bolet&iacute;n del Instituto de Geograf&iacute;a de la UNAM, de la mano de los destacados miembros del Consejo Editorial, le da atenci&oacute;n a aspectos tales como la urbanizaci&oacute;n generalizada (Capel, 2009); el fen&oacute;meno tur&iacute;stico en el marco de la globalizaci&oacute;n (C&oacute;rdoba, 2009); las repercusiones de los procesos migratorios (Garc&iacute;a&#150;Ballesteros <i>et al., </i>2009); el impacto del cambio clim&aacute;tico en la Ciudad de M&eacute;xico (J&aacute;uregui, 2009); la valoraci&oacute;n del espacio y su contribuci&oacute;n a las pol&iacute;ticas de ordenamiento territorial y de planificaci&oacute;n ambiental (Moraes, 2009); la naturaleza de los cambios en las estrategias neoliberales y su relaci&oacute;n con los problemas de desarrollo nacional en Latinoam&eacute;rica (Vellinga, 2009); el desarrollo sustentable y las diversidades locales y regionales (Verstappen, 2009); las escalas y patrones de segregaci&oacute;n residencial (Ward, 2009); y la perspectiva pol&iacute;tica y epistemol&oacute;gica del binomio naturaleza y cultura (Castro y Zusman, 2009); entre otros. Todos ellos temas de profunda trascendencia en los puntos cardinales del an&aacute;lisis geogr&aacute;fico.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XX, ya se advert&iacute;a el papel de la geograf&iacute;a como un arma para la guerra (Lacoste, 1977). Hoy, en los todav&iacute;a albores del siglo XXI, la geograf&iacute;a contin&uacute;a siendo por su naturaleza una disciplina estrat&eacute;gica, cuyos compromisos inherentes la direccionan a transformar las crisis actuales en abanicos de oportunidad, para a trav&eacute;s de su enfoque integral de an&aacute;lisis, transmitir y convencer a los grupos de poder y a toda la sociedad, que el recrear la ciencia y apoyarse en ella son parte fundamental para el bienestar presente y futuro de la sociedad misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indiscutiblemente, al ser <i>Investigaciones Geogr&aacute;ficas </i>por excelencia el espacio acad&eacute;mico de expresi&oacute;n de mayor reconocimiento y prestigio en M&eacute;xico y una de las m&aacute;s renombradas revistas, y sin falsas modestias la m&aacute;s reconocida, a nivel Latinoam&eacute;rica en la disciplina, el reto se multiplica; a sus p&aacute;ginas llegan ahora plumas j&oacute;venes y experimentadas de nuestro continente e incluso de otras zonas geogr&aacute;ficas. Actualmente nos toca enfrentarnos al <i>tsunami </i>de la nimiedad acad&eacute;mica en el aleatorio desarrollo de la naci&oacute;n; contribuir en el dise&ntilde;o del proceso de revalorizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n, la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n; as&iacute; como tambi&eacute;n ofrecer nuestro peque&ntilde;o grano de arena para la prevenci&oacute;n de la posible ocurrencia de deslizamientos sociales desencadenados por la ausencia de bienestar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> V&eacute;ase al respecto el <i>Bolet&iacute;n, </i>n&uacute;m. 1, Instituto de Geograf&iacute;a, UNAM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;anse al respecto los art&iacute;culos publicados en este n&uacute;mero 70 de <i>Investigaciones Geogr&aacute;ficas.</i></font></p>      ]]></body>
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