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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y noticias</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="4"><b>150 a&ntilde;os de <i>El origen de las especies</i>, 200 del nacimiento de Charles Darwin</b></font></font></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></font></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Lugo Hubp*</b></font></font></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Departamento de Geograf&iacute;a F&iacute;sica, Instituto de Geograf&iacute;a. Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 2009 es motivo para recordar a Charles Darwin (1809&#150;1882) uno de los cient&iacute;ficos m&aacute;s grandes en la historia, as&iacute; como su obra m&aacute;s importante, <i>El origen de las especies, </i>publicada en 1859, el t&iacute;tulo es un resumen del original <i>On the origin of species </i><i>by means of natural selection or the preservation of favoured races in the struggle for life. </i>El libro se ha publicado en unos 30 idiomas, se sigue leyendo y vendiendo, es vigente y una lectura obligada para los estudiosos de la naturaleza y recomendada para todo p&uacute;blico por su contenido de enorme inter&eacute;s y la f&aacute;cil lectura. Es sin duda un cl&aacute;sico de la ciencia, una notable contribuci&oacute;n al conocimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El origen de las especies </i>deja en el lector de manera clara el tema de la evoluci&oacute;n de los organismos a trav&eacute;s del tiempo, lo que se fundamenta en las abundantes y meticulosas observaciones que hizo el autor directamente en la naturaleza, a lo largo del viaje por el mundo en el <i>Beagle </i>entre 1831 y 1836, as&iacute; como en la lectura de obras de otros naturalistas y en el intercambio verbal y epistolar, lo que dio como resultado una explicaci&oacute;n l&oacute;gica y racional del origen de lo que hoy se conoce como biodiversidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Charles Darwin, sin embargo, no es el autor de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, misma que tiene antecedentes en Georges Louis Lecrec <i>Conde </i>de Buf&oacute;n (1707&#150;1788), en Erasmus Darwin, su abuelo (1751&#150;1802) y en el naturalista considerado el padre de la teor&iacute;a, Jean Baptiste Lamarck (1744&#150;1829).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El origen de las especies </i>fue resultado de la investigaci&oacute;n relacionada con diversas disciplinas cient&iacute;ficas, la biolog&iacute;a en primer lugar; segundo, la paleontolog&iacute;a que se refiere a los f&oacute;siles, organismos del pasado remoto contenidos en las rocas; tercero, la geolog&iacute;a, que precisamente empez&oacute; a definirse como ciencia moderna a partir de 1830 cuando se public&oacute; el primer libro de Charles Lyell, <i>Principles of Geology; </i>cuarto, la biogeograf&iacute;a, o la distribuci&oacute;n de los organismos vivos de acuerdo con las condiciones geogr&aacute;ficas. Todos estos elementos, independientes y en conjunto, reforzaron el concepto del origen com&uacute;n de las especies. En cuanto a la formulaci&oacute;n del mecanismo de la evoluci&oacute;n, Darwin propuso la teor&iacute;a de la selecci&oacute;n natural, que se resume en que los seres vivos compiten por los recursos entre s&iacute; y con los integrantes de otras poblaciones, donde sobreviven los m&aacute;s fuertes que heredan a sus descendientes sus caracter&iacute;sticas, y en esto influy&oacute; en 1838 la lectura que hizo del <i>Ensayo sobre el principio de la poblaci&oacute;n </i>de Thomas R. Malthus (1766&#150;1834).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dif&iacute;cilmente Charles Darwin hubiera expuesto su teor&iacute;a sin el apoyo que represent&oacute; en esa &eacute;poca el avance de otras disciplinas cient&iacute;ficas, y no s&oacute;lo enriqueci&oacute; sus conocimientos con el estudio de geolog&iacute;a y paleontolog&iacute;a, sino que hizo contribuciones originales en el primer caso, y en el segundo interpret&oacute; de manera distinta los f&oacute;siles, como se hace hoy d&iacute;a; hizo una "lectura" de la naturaleza diferente a la que dominaba en aquella &eacute;poca. Un obst&aacute;culo que cost&oacute; mucho superar fue el del tiempo de la Tierra. Junto con Lyell, Darwin estaba convencido que las capas de roca y los f&oacute;siles que contienen reflejaban un tiempo del orden de 300 millones de a&ntilde;os. Ten&iacute;an en contra la teor&iacute;a catastrofista de Cuvier, de amplia aceptaci&oacute;n, que reduc&iacute;a el tiempo a algo insignificante, al tratar de explicar los cambios bruscos por medio de procesos breves y violentos. El f&iacute;sico William Thomson o <i>Lord </i>Kelvin (1824&#150;1907) hab&iacute;a hecho varios c&aacute;lculos de la edad del planeta considerando su enfriamiento, y una de sus conclusiones fue que era poco probable que la edad pasara de los 90 millones de a&ntilde;os. Pero al descubrirse la radiactividad a principios del siglo XX los estudios debieron volver a realizarse. La edad de la Tierra fue creciendo gradualmente, gracias a la aplicaci&oacute;n de la radiactividad, hasta establecerse la edad hoy aceptada de 4 500 millones de a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Darwin tard&oacute; en publicar <i>El origen de las especies; </i>revisando, corrigiendo y agregando informaci&oacute;n pas&oacute; m&aacute;s de una d&eacute;cada. Tom&oacute; la decisi&oacute;n de poner fin a la obra cuando otro naturalista, Alfred Wallace, le dio a leer un estudio que pretend&iacute;a publicar, en el que sosten&iacute;a un concepto muy semejante al de Darwin sobre la selecci&oacute;n natural. Pudo ser quien se llevara la gloria, y de no ser Wallace hubiera sido otro, tarde o temprano los estudios de la naturaleza llegar&iacute;an a la misma explicaci&oacute;n del por qu&eacute; de la biodiversidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera edici&oacute;n se agot&oacute; el mismo d&iacute;a que se puso a la venta con 1 250 ejemplares, y las posteriores han continuado con &eacute;xito. La teor&iacute;a en su origen novedosa y avanzada, fue y sigue siendo cuestionada por especialistas, no as&iacute; el concepto de la evoluci&oacute;n que se ha reforzado con el tiempo, al grado que los argumentos a favor son cada vez m&aacute;s s&oacute;lidos y se puede decir que a principios del siglo XXI se tienen las pruebas, como la contribuci&oacute;n de la biolog&iacute;a molecular en el hecho de que el material gen&eacute;tico de los seres humanos es compartido con el chimpanc&eacute; y el gorila en 98.4%, lo que permiti&oacute; inferir que las tres familias mencionadas tuvieron un antepasado com&uacute;n hace cuatro millones de a&ntilde;os. Sin embargo, el tema humano fue tratado en otro libro cuyo t&iacute;tulo en espa&ntilde;ol es <i>El origen del hombre, </i>publicado en 1871.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El origen de las especies </i>tuvo un efecto en la ciencia y la sociedad semejante al ocurrido con Galileo en el siglo XVII, quien quit&oacute; a la Tierra del centro del Universo. Darwin hizo lo mismo con el hombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pocos autores han sido motivo de tantas publicaciones en todo el mundo. Desde el punto de vista cient&iacute;fico hay elogios y apoyo a la <i>selecci&oacute;n natural, </i>as&iacute; como cr&iacute;ticas y rechazo; tambi&eacute;n hay la descalificaci&oacute;n que se basa en el desconocimiento y el mito, algo equivalente a contraponer la astrolog&iacute;a a la astronom&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIA</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Darwin, Ch. (2004), <i>El origen de las especies, </i>introducci&oacute;n de Richard E. Leakey, Porr&uacute;a (Sepan Cu&aacute;ntos: 385), M&eacute;xico.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4687540&pid=S0188-4611200900010001800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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