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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un mar de intereses: la producción de pertrechos navales en Nueva España, siglo XVIII]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Un mar de intereses: la producci&oacute;n de pertrechos navales</b></i> <b><i>en Nueva Espa&ntilde;a, siglo</i> <i>XVIII</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guadalupe Pinz&oacute;n R&iacute;os*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Andrade Mu&ntilde;oz, G. L. (2006), Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, M&eacute;xico, 210 p. (Historia Internacional), ISBN 970&#45;684&#45;137&#45;7.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del periodo colonial la construcci&oacute;n de los bajeles jug&oacute; un notable papel dentro de la geoestrategia de la Corona espa&ntilde;ola. A trav&eacute;s de sus embarcaciones mantuvo contacto con diferentes territorios as&iacute; como el control de sus colonias americanas. Si bien a lo largo del siglo XVII las m&uacute;ltiples guerras que Espa&ntilde;a mantuvo con otras potencias europeas la llevaron a vivir un periodo de decadencia naval, para el XVIII esta situaci&oacute;n se modific&oacute; ya que la dinast&iacute;a Borb&oacute;n implement&oacute; pol&iacute;ticas dirigidas a la reestructuraci&oacute;n de su armada. Para lograrlo fue importante reactivar las labores ligadas a la construcci&oacute;n de embarcaciones, lo cual deriv&oacute; en el reestablecimiento de astilleros y en la b&uacute;squeda de materiales para tal industria. Dichas medidas no &uacute;nicamente se centraron en las costas peninsulares sino que tambi&eacute;n contemplaron a las americanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante este escenario, llama la atenci&oacute;n la obra de Germ&aacute;n Luis Andrade dedicada al papel que tuvo la Nueva Espa&ntilde;a en las pol&iacute;ticas de abasto de pertrechos mar&iacute;timos y construcci&oacute;n naval implementadas por Espa&ntilde;a a lo largo del siglo XVIII. Seg&uacute;n refiere el autor, el objetivo de la obra es conocer las necesidades que tuvo el imperio espa&ntilde;ol para sostener su sistema naval, as&iacute; como la forma en la que la Nueva Espa&ntilde;a contribuy&oacute; a la reestructuraci&oacute;n y sost&eacute;n de la marina de guerra; esto fue relevante ya que permiti&oacute; a individuos y corporaciones coloniales participar como proveedores de recursos, abastos y materiales n&aacute;uticos (p. 9). La periodicidad en la que el autor centra su estudio abarca de 1714 a 1808, es decir, momentos coyunturales para Espa&ntilde;a ya que el primero marca el inicio de los borbones al frente del trono y el &uacute;ltimo la ausencia de esa dinast&iacute;a debido a la intervenci&oacute;n francesa. El periodo seleccionado, en palabras del autor, es "una &eacute;poca de proyectos, reformas y procesos que buscaron hacer de la Armada una instituci&oacute;n militar din&aacute;mica y moderna" (p. 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra es novedosa ya que aborda temas que han sido estudiados de forma parcial o desde la perspectiva peninsular. Esto es, que los estudios referentes a la construcci&oacute;n naval, hechos en M&eacute;xico, pocas veces se han ligado a contextos m&aacute;s amplios ya que consideraron a la marina mexicana ajena al desarrollo peninsular. Por otro lado, los trabajos hechos en Europa (en especial Espa&ntilde;a) y Estados Unidos, se refieren a la industria naval peninsular y a las pol&iacute;ticas implementadas por la dinast&iacute;a Borb&oacute;n pero sin considerar, o hacerlo de forma perif&eacute;rica, el papel de las colonias americanas. Ante esta situaci&oacute;n la obra de Germ&aacute;n Luis Andrade es propositiva ya que adem&aacute;s de abordar el papel que tuvo la Nueva Espa&ntilde;a en la construcci&oacute;n naval hisp&aacute;nica como proveedora de pertrechos y abastos, tambi&eacute;n se refiere a la forma en la que dichas actividades permitieron participar a individuos e incluso comunidades en el sostenimiento de la fuerza naval espa&ntilde;ola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que Andrade ha tenido continuidad con sus investigaciones. Esta obra es producto de su tesis de maestr&iacute;a,<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> la cual a su vez contin&uacute;a su trabajo de licenciatura tambi&eacute;n centrado en temas referentes a la construcci&oacute;n naval (Andrade, 2001). Su estudio se basa en m&uacute;ltiples documentos provenientes del Archivo General de la Naci&oacute;n as&iacute; como en diversos libros que fueron elaborados a lo largo del periodo colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender el desarrollo de la industria n&aacute;utica peninsular durante el siglo XVIII, Andrade consider&oacute; necesario conocer los antecedentes de &eacute;sta y las condiciones que influyeron en sus transformaciones. Por eso, a lo largo de su primer cap&iacute;tulo se dedica a explicar la forma en la que en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, por su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, se dieron las pautas para involucrarse en distintas navegaciones que requirieron el uso de varios tipos de embarcaciones, las cuales, en gran medida, fueron fabricadas siguiendo las tradiciones lusitana, andaluza y cant&aacute;brica. A partir de la necesidad de mantener comunicaci&oacute;n con los territorios americanos, se us&oacute; al gale&oacute;n como principal embarcaci&oacute;n de las navegaciones trasatl&aacute;nticas. Dicho tr&aacute;nsito requiri&oacute; desde el siglo XVI la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas defensivas, las cuales siempre estuvieron ligadas a las rutas comerciales. Tras la derrota de la Armada Invencible en 1588, la Corona se vio en la necesidad de crear diversas escuadras (Vizcaya, Lisboa y C&aacute;diz) que protegieran las navegaciones peninsulares, para lo cual fue necesario fomentar la construcci&oacute;n naval y a su vez tratar de homogeneizar las dimensiones de los bajeles as&iacute; como los materiales a usar y las t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n. Entre las armadas creadas surgi&oacute; la de Barlovento para proteger las navegaciones del Caribe y las Antillas y cuya duraci&oacute;n no fue prolongada; su implementaci&oacute;n, sin embargo, dej&oacute; ver el inter&eacute;s de las autoridades reales por integrar a las colonias americanas en el papel de constructores. A partir del siglo XVIII la situaci&oacute;n cambi&oacute;, ya que tras la Guerra de Sucesi&oacute;n la armada hisp&aacute;nica qued&oacute; en un estado deplorable, por lo que fue necesario reactivar la construcci&oacute;n naval de Espa&ntilde;a, medida que afect&oacute; a los &aacute;mbitos americanos. Se retomaron t&eacute;cnicas inglesas y francesas para modernizar las armadas, se reestablecieron astilleros (incluido el de La Habana) y a partir de ello fue necesario conseguir bastimentos suficientes para ellos; es ah&iacute; cuando las colonias americanas volvieron a tener un papel principal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo el autor explica la forma en la que en las colonias americanas se implementaron sistemas defensivos, principalmente en el Caribe por ser la fachada que constantemente recib&iacute;a los asedios enemigos. Para rechazarlos, se otorgaron patentes de corso y se hicieron bajeles que patrullaron la zona. En este &uacute;ltimo aspecto fue necesario consultar a las autoridades indianas sobre el tipo de materiales y bastimentos que podr&iacute;an conseguir en sus jurisdicciones. Este inter&eacute;s de fomentar la construcci&oacute;n naval cambi&oacute; cuando se sufrieron los asedios de los ingleses Drake y Hawkins, tras lo cual las autoridades plantearon la construcci&oacute;n de fortalezas en los litorales americanos, los cuales fueron regularmente financiados a trav&eacute;s de situados.<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> Para el XVIII, con las transformaciones planeadas por la dinast&iacute;a Borb&oacute;n, se reactiv&oacute; el astillero de La Habana por su ubicaci&oacute;n estrat&eacute;gica; y aunque en varias ocasiones se intent&oacute; hacer lo mismo en las costas de Veracruz, ese plan no se concret&oacute;. Tras la guerra de los Siete A&ntilde;os (cuando La Habana fue tomada por los ingleses en 1762) la Corona espa&ntilde;ola vio la necesidad de reformar su sistema naviero as&iacute; como la administraci&oacute;n y defensa de sus colonias. Esto llev&oacute; a brindar m&aacute;s apoyo al astillero de La Habana, por lo que se requiri&oacute; el env&iacute;o de mayor cantidad de pertrechos provenientes de territorio continental. Por otro lado, las pol&iacute;ticas comerciales, como la del comercio libre, surgieron para reestructurar el tr&aacute;fico y la defensa que exist&iacute;a en los litorales americanos. Las presiones enemigas no pararon y para 1776, cuando se vio la inminente guerra con Inglaterra, volvi&oacute; a intentarse el establecimiento de un astillero en Veracruz; algo que nuevamente no se concret&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las aportaciones m&aacute;s originales de Andrade comienzan a partir del tercer cap&iacute;tulo. Ah&iacute; el autor se refiere a la forma en la que la Nueva Espa&ntilde;a aport&oacute; pertrechos n&aacute;uticos a la industria naval hisp&aacute;nica. Para explicar lo anterior se hace una recapitulaci&oacute;n sobre las formas en las que en Europa se consegu&iacute;an madera y pertrechos para los astilleros de Espa&ntilde;a, as&iacute; como los cambios que se implementaron a partir del siglo XVIII. En dicha centuria, la Secretar&iacute;a de Marina intent&oacute; crear una armada aut&oacute;noma con administraci&oacute;n propia para fabricar sus embarcaciones. Este plan se quiso implementar en las colonias americanas, pero los fracasos y altos costos que tuvieron los astilleros de La Habana y Coatzacoalcos impidieron que las mismas autoridades los financiaran, lo que llev&oacute; a otorgar asientos, es decir, negociaciones comerciales con algunos particulares para que ellos se encargaran de conseguir y surtir materiales o alimentos a los mencionados astilleros. Este tipo de contratas daba seguridad a las autoridades de contar con los productos necesarios para las faenas navales. El asentista se compromet&iacute;a a proveer o fabricar los materiales o art&iacute;culos que se le solicitaran, pero la marina se encargaba de llevarlos a los almacenes reales. En esta labor se intent&oacute; que la Nueva Espa&ntilde;a fuera proveedora de madera, c&aacute;&ntilde;amo, lino, brea y alquitr&aacute;n, materiales indispensables para la construcci&oacute;n y reparaci&oacute;n de bajeles. Sin embargo, los asientos no prosperaron. En el caso de la madera, se consigui&oacute; de varios parajes, pero la falta de naves que la llevasen a La Habana hizo que mucha se perdiera, por lo que las contratas en ocasiones fueron suspendidas. En el caso del c&aacute;&ntilde;amo, pese a que se envi&oacute; de Espa&ntilde;a a labradores y tejedores de esta fibra, su producci&oacute;n no tuvo el arraigo que se esperaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como el anterior cap&iacute;tulo, el cuarto es novedoso debido a que se centra en las contratas que llegaron a hacerse para fomentar la industria naval hisp&aacute;nica; en este caso se abord&oacute; el tema de los abastos de alimentos necesarios para las navegaciones as&iacute; como para los trabajadores de los astilleros. Dichos abastos tambi&eacute;n fueron otorgados a asentistas, quienes se encargaban de llevar sus cargas a los puertos novohispanos. Se explican las constantes negociaciones que ordenaban que los productos contratados fueran de calidad, ya que era necesario que no se descompusieran durante las traves&iacute;as. Los principales asientos se centraron en el bizcocho y en la carne, alimentos indispensables en las navegaciones. Otro aspecto abordado en este cap&iacute;tulo se refiere a la venta de raciones sobrantes, las cuales constantemente se prohib&iacute;an ya que esa actividad era usada como pretexto para introducir contrabandos; sin embargo, este era un comercio tan asiduo que no pudo ser eliminado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, a lo largo de la obra Andrade deja ver el importante papel que la Nueva Espa&ntilde;a desempe&ntilde;&oacute; como proveedora de bastimentos para las construcciones navales espa&ntilde;olas, y pese a que particip&oacute; poco en la fabricaci&oacute;n de bajeles, sus remesas jugaron un papel relevante, principalmente en lo que se refiere a alimentos. Adem&aacute;s, los asientos que se establecieron fueron importantes porque permitieron a los mismos pobladores coloniales vincularse con actividades que en siglos anteriores no pudieron practicar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir hubiera sido recomendable que el texto contara con mapas que indicaran los lugares a donde se establecieron astilleros o desde donde se consegu&iacute;an y enviaban los pertrechos. En su lugar, el autor intent&oacute; suplir lo anterior con im&aacute;genes de la &eacute;poca, que representan las actividades descritas, con m&uacute;ltiples ejemplos sobre los asientos establecidos con particulares e incluso pueblos, y con cuadros detallados que contienen informaci&oacute;n sobre productos y cantidades recopiladas en este virreinato. Finalmente, podr&iacute;a decirse que la obra da pautas para retomar nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n sobre los temas n&aacute;uticos de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a> Dicha tesis fue presentada en el Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora para optar por el grado de Maestr&iacute;a en el 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a> Situado eran los financiamientos regulares que se hac&iacute;an puntos defensivos estrat&eacute;gicos que no pod&iacute;an mantenerse por s&iacute; mismos. Las remesas pod&iacute;an ser en dinero, pertrechos y alimentos. Entre los situados m&aacute;s importantes que se enviaban desde la Nueva Espa&ntilde;a estaban La Habana, La Florida y Filipinas; Puerto Rico y Santo Domingo depend&iacute;an del financiamiento enviado a la isla de Cuba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIA</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andrade Mu&ntilde;oz, G. (2001), <i>La costa de sotavento, los</i> <i>proyectos de real astillero y su importancia estrat&eacute;gica</i> <i>para el imperio espa&ntilde;ol, en el siglo</i> <i>XVIII</i>, tesis de Licenciatura (Historia), Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4679380&pid=S0188-4611200700030001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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