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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Naturalezas, saberes y territorios comc&aacute;ac (seri)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Luis Sariego Rodr&iacute;guez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Luque Agraz, Diana y Antonio Robles Torres (2006) Naturaleza, saberes y territorios comca&aacute;c (seri) M&eacute;xico, SEMARNAT, Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a, Centro de Investigaci&oacute;n en Alimentaci&oacute;n y Desarrollo A.C., 360 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor Investigador, Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (ENAH&#150;Chihuahua) Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:juanluis.sariego@gmail.com">juanluis.sariego@gmail.com</a></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naturaleza, saberes y territorios comca&aacute;c (seri) es algo m&aacute;s que un libro porque nos remite a lo que es ya un momento muy importante en la historia del pueblo <i>comc&aacute;ac</i> y que se expresa en la realizaci&oacute;n del mapa de los sitios con valor cultural que hoy se ense&ntilde;a en la Escuela Tradicional de Punta Chueca. Quiz&aacute;s sea la primera vez que los j&oacute;venes se enfrentan a una narraci&oacute;n escrita que cuenta la historia y la forma de ser, <i>comc&aacute;ac</i> pero tambi&eacute;n lo es para el resto de la naci&oacute;n mexicana. En el libro y en el mapa se expresa no s&oacute;lo la manera como los <i>comc&aacute;ac</i> ven y viven su territorio, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo quieren que los vea el resto de los mexicanos y c&oacute;mo quieren seguir siendo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se encierra una provocaci&oacute;n: son los seris, y en particular su Consejo de ancianos, quienes acaban de lanzar una piedra, quienes hacen modernas se&ntilde;ales de humo, esperando que el Estado, la sociedad nacional y los <i>yoris</i> tengamos capacidad para entenderlos y devolverles la palabra. Han iniciado con este libro su provocaci&oacute;n para comenzar un verdadero di&aacute;logo de saberes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que <i>Moosn&iacute;pol</i>, la tortuga marina la&uacute;d o de los siete filos, tan apreciada y respetada por los <i>comc&aacute;ac</i>, la obra tiene muchas aristas. Quiz&aacute;s la m&aacute;s filosa de todas es el justo reclamo, a trav&eacute;s de la voz y la palabra escrita de Diana Luque y Don Antonio Robles, por que su manera de entender, cuidar y vivir su territorio sea escuchada, respetada y tomada en cuenta por los cient&iacute;ficos y por los pol&iacute;ticos ligados a la conservaci&oacute;n del medio ambientes, quienes, de una u otra forma, deciden en el presente y en el futuro de ese territorio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El saber <i>comc&aacute;ac</i> es en realidad complejo y profundo. Como lo muestran los autores, este saber conforma un sistema &eacute;tnico de socializaci&oacute;n de la naturaleza que se fue construyendo a lo largo de los siglos y es resultado de la relaci&oacute;n entre las <i>comc&aacute;ac</i> y el mundo externo, su h&aacute;bitat, desde tiempos inveterados pero, en especial, a partir de la tercera d&eacute;cada del siglo pasado cuando el Estado moderno mexicano, la religi&oacute;n cristiana y el mercado, comenzaron a asediar a los seris.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de ello, han logrado elaborar y practicar un modo de relaci&oacute;n con la naturaleza que se sustenta en la forma de vida comunitaria, en el profundo y a veces heroico arraigo al mar, las islas y al desierto, a la capacidad para relacionarse entre s&iacute; y con la naturaleza de forma intersubjetiva y a su habilidad para encontrar respuestas flexibles ante eventualidades o hist&oacute;ricas, sean &eacute;stas de car&aacute;cter natural, social o pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como instrumento para hacer viable el modo de relaci&oacute;n, los comc&aacute;ac han construido esquemas explicativos&#150; <i>schemata</i> de praxis, como dice Descola y se retoma en el estudio&#150; que les sirven para ordenar las pr&aacute;cticas de usos de los recursos naturales mediante una estructura conceptual que encuentra su expresi&oacute;n en normas internas, razonamientos coherentes, elaboraciones m&iacute;ticas y rituales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n esta cultura socioambiental se caracteriza por propiciar una serie de conductas y defender un conjunto de principios &eacute;ticos que apuntan hacia la regulaci&oacute;n y el manejo de los recursos naturales marinos, costeros y des&eacute;rticos, as&iacute; como una taxonom&iacute;a que sirve para entender y ordenar el territorio y una apropiaci&oacute;n simb&oacute;lica de &eacute;ste.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se lee el texto y analiza la complejidad, historicidad, flexibilidad, contextualidad y utilidad de tales saberes pensamos que se trata de una ciencia compleja que re&uacute;ne todos las garant&iacute;as para poder dialogar con la otra ciencia, la hegem&oacute;nica. En el mismo sentido, el libro muestra y demuestra que hay bases objetivas para sustentar el di&aacute;logo de saberes, que los <i>comc&aacute;ac </i>tienen mucho qu&eacute; decir y proponer y que s&oacute;lo con una actitud receptiva y respetuosa, las instituciones p&uacute;blicas y sociales ligadas a la conservaci&oacute;n y ordenamiento del territorio en el Golfo de M&eacute;xico, pueden aprender de esta otra ciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su arista m&aacute;s acad&eacute;mica, el libro muestra una especie de complejo transecto o recorrido intelectual de la autora a trav&eacute;s de la interdisciplinariedad abarcativa de los discursos de la conservaci&oacute;n, la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica, la filosof&iacute;a existencial y fenomenol&oacute;gica, las concepciones semi&oacute;ticas de la cultura y la metodolog&iacute;a cualitativa heredada de Weber y de su opci&oacute;n por el estudio del sentido de los hechos sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es un recorrido complejo, laborioso y digno de admirarse porque implic&oacute;, sin duda, la b&uacute;squeda en diversas fuentes y disciplinas y porque creo que desemboc&oacute; en una visi&oacute;n integral del problema. Considero que el mapa de los sitios comc&aacute;ac con valor cultural es el gran logro del documento y del trabajo colectivo; combinando tecnolog&iacute;as digitales modernas con saberes ancestrales, el mapa da nombre y apellido a m&aacute;s de 280 sitios del territorio <i>comc&aacute;ac</i>. No s&oacute;lo eso, tambi&eacute;n los carga de sentido, de historia, de carne y sangre, de mitos, de leyendas, de infortunadas batallas perdidas frente a la civilizaci&oacute;n y de repentinas victorias c&oacute;smicas de sus h&eacute;roes nacidos en lo m&aacute;s profundo de la tierra y del mar. El mapa que se anexa al libro es la mejor prueba de qu&eacute; tan complejos, abstractos y a la vez reales, emp&iacute;ricos y pr&aacute;cticos pueden ser los saberes ind&iacute;genas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una tercera cara es la que tiene que ver con el problema central para el dialogo de los saberes: el de la &eacute;tica. En diferentes momentos se narran los avatares que guiaron la relaci&oacute;n interpersonal entre Luque y la sociedad seri. Rompiendo con los esquemas cl&aacute;sicos, la autora tuvo que aprender una forma diferente de hacer ciencia, lo que implic&oacute; dejarse llevar por los gu&iacute;as y metod&oacute;logos <i>comc&aacute;ac</i> para entender que no todo lo que se sabe debe ser dicho, que el conocimiento no est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del compromiso &eacute;tico y que el silencio es a veces el discurso m&aacute;s convincente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto no s&oacute;lo muestra el modo de relaci&oacute;n de un pueblo con la naturaleza, sino que tambi&eacute;n ense&ntilde;a a practicar una &eacute;tica, punto de partida y condici&oacute;n ineludible para que el encuentro de saberes pueda ser fruct&iacute;fero. En estos tiempos tan poco propicios para convencer a quienes en las altas esferas toman decisiones de que la ciencia y los cient&iacute;ficos tienen algo que decir y proponer sobre nuestra realidad y nuestro futuro. En ese contexto, el trabajo de Luque y Robles es una severa llamada de atenci&oacute;n porque no s&oacute;lo urge a una profunda renovaci&oacute;n de los discursos cient&iacute;ficos sobre el modo de relaci&oacute;n entre la sociedad y la naturaleza, sino porque apuesta, de forma clara y comprometida, a un di&aacute;logo de saberes al que nos conminan hoy los comc&aacute;ac y en el que no pueden estar ausentes ni los cient&iacute;ficos ni los pol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicen los tarahumaras o <i>rar&aacute;muri </i>de la sierra de Chihuahua que en el principio del mundo, Dios <i>Onorwame</i> junt&oacute; a todos los seres vivos del bosque y les dijo:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Vengo a preguntarles qu&eacute; opinan sobre si quieren que haya muerte o no</i>. Los animales y las plantas pensaron y dijo un puma gordo y enorme: "<i>Los animales grandes no queremos que exista la muerte</i>". Entonces los animales chiquitos protestaron: "<i>Nosotros, los camaleones, las lagartijas, los sapos y muchos otros, s&iacute; queremos que exista la muerte porque si no, habr&aacute; muchos animales grandes y nos van a pisotear todo el tiempo</i>".</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dios pens&oacute; un rato y finalmente tom&oacute; en cuenta a los animales peque&ntilde;os. "<i>S&iacute;, va a haber muerte", les dijo, "pero los que van a tener m&aacute;s larga vida van a ser los pinos, los encinos y otros &aacute;rboles m&aacute;s porque ellos no caminan, no pisan ni hacen da&ntilde;o a nadie</i>". Y es por eso que existe la muerte y los &aacute;rboles duran tantos a&ntilde;os...</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s los <i>comc&aacute;ac</i> y sus saberes sobre la naturaleza son como los pinos, los encinos y los &aacute;rboles del relato <i>rar&aacute;muri</i>. Esos conocimientos y esa manera de ver y vivir en el mundo, en el desierto y en el mar, a nadie hacen da&ntilde;o, sino que por el contrario a todos nos ense&ntilde;an, nos inspiran y nos ayudan a vernos en el cosmos de una manera diferente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso tambi&eacute;n, como en el cuento de los <i>rar&aacute;muri</i>, los saberes seris sobre el <i>Hant</i> (el h&aacute;bitat) <i>comc&aacute;ac</i>, sobre el hombre y la naturaleza, sobre el territorio y la gente, est&aacute;n llamados a vivir por siempre.</font></p>      ]]></body>
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