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<journal-title><![CDATA[Estudios sociales (Hermosillo, Son.)]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Soy más que mis manos: Los diferentes mundos de la mujer en la maquila]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Soy m&aacute;s que mis manos. Los diferentes mundos de la mujer en la maquila.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Quintero, Cirila y Javier Dragustinovis (2006). <i>Soy m&aacute;s que mis manos. Los diferentes mundos de la mujer en la maquila, </i>M&eacute;xico: Fundaci&oacute;n Friedrich Ebert Stiftung, Representaci&oacute;n en M&eacute;xico y SJOIM (Sindicato de Jornaleros y Obreros de la Industria Maquiladora de Matamoros), 199 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gabriela Garc&iacute;a Figueroa*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesora investigadora del Programa de Estudios Pol&iacute;ticos y de Gesti&oacute;n P&uacute;blica de El Colegio de Sonora. E&#150;mail: </i><a href="mailto:ggarcia@colson.edu.mx">ggarcia@colson.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empezar&eacute; reconociendo el aporte metodol&oacute;gico que brindan las historias de vida para reconstruir las trayectorias laborales y cotidianas de las mujeres que participan en buena medida en la econom&iacute;a fronteriza en Tamaulipas con su labor en las maquiladoras, al igual que en aquellos lugares de M&eacute;xico en donde se han localizado tales fuentes de empleo. Son estas historias las que permiten acceder a los rincones de la intimidad que muestran los sentimientos, esperanzas, temores y aflicciones de esas mujeres que comparten tantas cosas y que, de alguna forma, influyen en su manera de concebir y desarrollar el trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que la ciencia social no se hace desde el exterior de quienes act&uacute;an o independientemente de ellos. Es necesario rescatar su propia perspectiva: su palabra y vida subjetiva individual. Las y los sujetos individuales y colectivos son sociales y mueven este &aacute;mbito, as&iacute; que lo que existe de social interesa a nuestra mirada. Si penetramos en sus escenarios, pensamientos, ilusiones, deseos y palabras, es para rescatarlos y, si es posible, para hacer transitar lo social hacia una condici&oacute;n m&aacute;s digna. Quien entra a un lugar de la cultura o de la intimidad no debe hacerlo para ultrajarlo, corromperlo, sino para volverlo m&aacute;s humano, m&iacute;nimamente para entenderlo en sus motivos y motores como lo instaura la perspectiva weberiana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las historias que rescatan Cirila Quintero y Javier Dragustinovis, tratan de la vida de cuarenta mujeres; de aqu&eacute;llas que han invertido buena parte de su tiempo y existencia en un proyecto econ&oacute;mico regional vinculado directamente a la econom&iacute;a internacional como es la maquila. Son historias de quienes han dejado la juventud &#150;algunas desde los quince a&ntilde;os&#150;, con esperanza de mejorar la calidad de vida y sobre todo la salud. Mujeres que han renunciado a sus sue&ntilde;os de estudiar, de compartir los mejores momentos al lado de hijos y familia, al goce del tiempo libre, a vivir en condiciones diferentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que el libro nos muestra es que las manos de las mujeres de la maquila en Tamaulipas fabrican balastras, juguetes, motores, volantes de autom&oacute;viles, overoles, batas de m&eacute;dicos, partes el&eacute;ctricas, entre otros productos. Son las mismas manos que limpian la casa, cambian pa&ntilde;ales, ba&ntilde;an ni&ntilde;os, atienden maridos, lavan ropa, preparan comida y a veces realizan otras labores para obtener un ingreso extra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; se mueven las manos de las mujeres que han venido a formar parte de las cifras que hablan del incremento de la participaci&oacute;n femenina en la fuerza de trabajo en M&eacute;xico, que se aceler&oacute; dram&aacute;ticamente durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os del siglo pasado en todos los rangos de edad y distintos estados civiles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ello se suma que la disminuci&oacute;n en la tasa de fecundidad de las mujeres les permite dedicar m&aacute;s tiempo a sus labores extradom&eacute;sticas, ya que ocupan menos a&ntilde;os y menos horas a la crianza de los hijos. Lo mismo sucede con el hecho de que la propensi&oacute;n al aumento de las rupturas conyugales ha convertido a muchas de ellas en jefas de familia y que desafortunadamente por la persistencia en la segregaci&oacute;n del empleo por sexo, o a la distribuci&oacute;n desigual de los puestos de trabajo entre hombres y mujeres (hay tareas socialmente consideradas como propias de los hombres, mientras otras se suponen adecuadas para las mujeres), ubica a &eacute;stas &uacute;ltimas en los puestos de m&aacute;s bajos ingresos en la maquila.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe, adem&aacute;s, entre las propias trabajadoras de la maquila, la idea generalizada de que sus manos son para trabajos delicados, no como las toscas manos masculinas que no sabr&iacute;an desarrollar como ellas esa labor cotidiana en la f&aacute;brica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, alguna de ellas se&ntilde;ala que aprendi&oacute; a pulir, actividad de hombre, labor de fuerza con los brazos, y que lo hizo tan bien que la ascendieron a supervisora de pulido en el &aacute;rea de volantes para autom&oacute;viles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se sabe, este tipo de industria ha sido generadora de empleo para gran cantidad de mujeres, ello no es por casualidad, pues representan la mano de obra m&aacute;s barata y f&aacute;cilmente reemplazable. Sin embargo, es importante se&ntilde;alar que, pese al incremento de la participaci&oacute;n femenina en la econom&iacute;a, esto no representa una mayor autonom&iacute;a de las mujeres para tomar decisiones, ni la equidad de g&eacute;nero. De hecho, tampoco implica la conquista de tiempo libre para las mujeres trabajadoras, ya que por las obligaciones familiares deben desempe&ntilde;ar una doble jornada laboral, dado que no existen las condiciones que hagan compatible el trabajo dom&eacute;stico con el extradom&eacute;stico. As&iacute;, de acuerdo a cifras oficiales, en el 2003, 96.1% de las mujeres que participaban en el trabajo extradom&eacute;stico, efectuaban tambi&eacute;n actividad dom&eacute;stica, y dedicaban en promedio 62.2% de sus horas semanales a ambas labores, de las cuales 24.8% corresponde al trabajo dom&eacute;stico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero &iquest;Qu&eacute; significa ser mujer cuando se es madre y trabajadora en una maquila? De acuerdo al apartado "El hogar", que nos presenta el libro, es &eacute;sta la obligaci&oacute;n que no perdona.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quintero y Dragustinovis apuntan que el trabajo en la maquila no ha liberado a la mujer de sus labores dom&eacute;sticas: son ellas las que contin&uacute;an cuidando a los hijos y encarg&aacute;ndose del hogar; y si bien es cierto que hoy alcanzan m&aacute;s participaci&oacute;n en las decisiones de la casa, no es porque cuentan con una pareja comprensiva, sino porque ellas han asumido el papel de padre y madre en muchos hogares. Han tenido que equilibrar el papel de trabajadoras y madres, y en este balance el tiempo resulta ser el reto principal a vencer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La polivalencia requerida en la planta se repite en el hogar: "yo lavo, yo hago la casa, yo cuido beb&eacute;s". La infinidad de labores hogare&ntilde;as, donde el cuidado de los hijos resulta central, lleva a que las mujeres vean como una sola jornada laboral las distintas actividades que realizan diariamente. Para algunas, la jornada inicia con el alistamiento para ir a trabajar, para otras con el regreso al hogar despu&eacute;s de trabajar toda la noche; no para dormir, sino para cumplir con sus actividades de enviar a los hijos a la escuela; es entonces cuando la noche se convierte en d&iacute;a y el d&iacute;a en noche.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tiempo para descansar no existe, y el fin de semana es para ponerse al corriente de los quehaceres rezagados durante la semana. A pesar del desarrollo de las actividades, las evidencias muestran una insatisfacci&oacute;n y una culpabilidad de las trabajadoras por no cumplir del todo con sus actividades familiares y hogare&ntilde;as; existen remordimientos por no ser la madre perfecta, la esposa ideal, &iquest;Pero, qui&eacute;n puede serlo cuando existen tantos roles por cumplir?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La realidad de las mujeres que laboran en la industria maquiladora es que no cuentan con el tiempo necesario para la recuperaci&oacute;n de las energ&iacute;as gastadas durante la jornada asalariada; tal jornada cotidiana les implica levantarse entre las 4:30 y 5:00 de la ma&ntilde;ana diariamente &#150;algunas incluso los s&aacute;bados&#150;, preparar lonche, dejar listo el desayuno de los hijos, entre muchas actividades m&aacute;s, y correr a buscar transporte p&uacute;blico que las lleve a la f&aacute;brica, pero que a esa hora va lleno y quiz&aacute; no las levante para que puedan llegar a la maquila a las 6:30 de la ma&ntilde;ana. Significa laborar bajo presi&oacute;n para cumplir con ciertos est&aacute;ndares de productividad que son generalmente m&aacute;s elevados de lo humanamente posible, adem&aacute;s, realizar un trabajo repetitivo, siempre en la misma posici&oacute;n y que requiere en mucha ocasiones de grandes dosis de concentraci&oacute;n para no accidentarse. Esto entra&ntilde;a posturas de trabajo inc&oacute;modas, jornadas de m&aacute;s de ocho horas de pie, estr&eacute;s y desgaste f&iacute;sico que a la larga, y a veces no tan a la larga, cobran factura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Significa tambi&eacute;n, salir de prisa de la maquila para llegar a la casa a lavar ropa, preparar la comida del d&iacute;a siguiente para los hijos, ayudarlos con la tarea &#150;si es posible&#150;, limpiar la casa y dormirse lo m&aacute;s temprano que se pueda &#150;que la mayor&iacute;a de las veces no se puede&#150;, para empezar al d&iacute;a siguiente la misma rutina. Eso si no se tiene otro trabajo adicional, como el de algunas de ellas que todav&iacute;a cosen ropa en casa para obtener otro ingreso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es lo que sucede si acaso se tiene la suerte de cubrir un turno laboral por la ma&ntilde;ana, porque si es el tercer turno las cosas son todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;ciles, ya que hay que batallar con un transporte p&uacute;blico que las lleve a altas horas de la noche a la maquila, caminar a solas y con temor por calles obscuras donde ya otras mujeres han vivido incidentes de agresiones sexuales, y llegar a las empresas donde las casetas de vigilancia no est&aacute;n instaladas para proteger la seguridad y la integridad de las empleadas, sino para vigilar la seguridad de la producci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ello hay que sumar el problema de tener hijos peque&ntilde;os que requieren mayor atenci&oacute;n y necesitan guarder&iacute;as para casi todo el d&iacute;a, mientras la madre est&aacute; en la maquila; guarder&iacute;as que, por cierto, no abundan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer asume que el var&oacute;n cuenta con un tiempo privado para s&iacute; mismo y ejerce dominio sobre su tiempo libre; en cambio, la mujer lo tiene hipotecado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta ha asociado siempre lo privado con lo dom&eacute;stico, es decir, el espacio en su casa cuando no est&aacute; cumpliendo con una jornada de trabajo, pero en tanto realiza actividades en el hogar, como cuidar de los hijos, hacer la limpieza, organizando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero lo privado no es igual a lo dom&eacute;stico, pues aqu&eacute;llos o aqu&eacute;llas que disfrutan de alg&uacute;n tiempo privado es porque tienen resuelto de alguna forma lo dom&eacute;stico, ya sea deleg&aacute;ndolo a otra persona o resolviendo ellos o ellas mismas la infraestructura dom&eacute;stica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, carecer de vida privada no es s&oacute;lo un matiz, sino un aspecto que incide en un desigual reparto de oportunidades personales hay consecuencias discriminatorias al efectuar la divisi&oacute;n entre lo p&uacute;blico, lo privado y lo dom&eacute;stico, ya que al asumir cada espacio, sea una responsabilidad masculina o femenina se est&aacute; en contra de la igualdad de oportunidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, a la jornada p&uacute;blica de trabajo productivo, asalariado, bajo contrato, desempe&ntilde;ada en un espacio destinado para su ejecuci&oacute;n, como la f&aacute;brica, se suma la jornada privada de trabajo reproductivo que realizan las mujeres en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, como una obligaci&oacute;n que la sociedad les ha impuesto en funci&oacute;n de su sexo; una actividad que se constituye como socialmente no reconocida y por lo tanto no remunerada. Faenas ambas que representan la situaci&oacute;n de opresi&oacute;n que vive la mujer en la cultura dominante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, hablar de la doble jornada laboral de las mujeres de la maquila es muy distinto a vivirlo: significa tiempo, tiempo que corre muy aprisa y rebasa las capacidades de cualquiera para hacer todo lo que se supone que hay que hacer durante las 24 horas. Significa adem&aacute;s, como ya se mencion&oacute;: culpa, culpa por no dedicarle suficiente tiempo a los hijos, por dejarlos solos, por no educarlos ellas mismas, por ponerlos en manos ajenas; por no ser una buena madre y ama de casa, que se supone que es lo que todas las mujeres debemos ser.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de ellas declara: "Las mujeres somos bien responsables, porque las mujeres somos madres, esposas, y tenemos la obligaci&oacute;n de lavar la ropa y hacerles la comida... llevarlos a la escuela, hacerle lonche al esposo. Todo eso. Y el hombre nom&aacute;s se levanta y se va".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principales problemas que se&ntilde;alan las trabajadoras de la maquila son: el bajo sueldo que perciben por el esfuerzo realizado, las deficiencias del transporte colectivo y la inseguridad p&uacute;blica cuando tienen que trasladarse de noche o durante las primeras horas del d&iacute;a a trabajar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que se refiere al espacio de la vida y las identidades laborales, los testimonios de que da cuenta el texto nos se&ntilde;alan que la formaci&oacute;n de identidades maquiladora es posible, aun con la inestabilidad que caracteriza a estas empresas. Los autores plantean que ya existen familias donde las hijas est&aacute;n trabajando en la maquila y se consideran familias de obreras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la identidades laborales tradicionales, como las de los mineros o ferrocarrileros, el orgullo por el oficio no es tan evidente; es decir, se es obrera por necesidad, no por elecci&oacute;n. Adem&aacute;s, el ser mujer le concede al espacio laboral otra perspectiva; ellas entrelazan cambios en su f&aacute;brica con etapas vitales, es decir, la introducci&oacute;n de tecnolog&iacute;as y la elaboraci&oacute;n de productos se entremezclan con el nacimiento de los hijos, la celebraci&oacute;n de cumplea&ntilde;os, matrimonios, fiestas y otros eventos. A partir del trabajo, la mujer no s&oacute;lo se identifica como trabajadora de estas plantas, sino reconstruye su vida y sus proyectos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas mujeres tienen ya una experiencia sindical, algunas son delegadas del sindicato y est&aacute;n comprometidas con el mismo. Muchas de ellas han renunciado a sus estudios porque la necesidad las oblig&oacute; a migrar y luego a trabajar. Lo que pasa, dice una de ellas, es que la gente se sale a buscar la vida donde haya m&aacute;s vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero luego viene el problema de la edad, porque en las maquiladoras las quieren de menos de 30, y a la gente de 40 la hacen a un lado, dice Rita. No obstante, reconoce que las maquiladoras han progresado por el trabajo de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;Y de casualidad" dice otra de ellas "no las quieren de 90&#150;60&#150;90?, porque para trabajar no se necesita la edad sino que quieras trabajar, el empe&ntilde;o, las ganas que tengas".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Las expectativas" es el &uacute;ltimo apartado del texto, y trata sobre los sue&ntilde;os, las insatisfacciones los retos y los sentimientos que albergan los corazones de las mujeres de la maquila. Aqu&iacute; se percibe su aceptaci&oacute;n al trabajo como una necesidad, como una elecci&oacute;n; el miedo a envejecer por temor a perder el empleo, los esfuerzos por completar el gasto dado el poco sueldo que reciben, as&iacute; como la necesidad de ser reconocidas por la empresa gracias al esfuerzo; el deseo de ganar m&aacute;s, y la certeza de que a pesar de ser un empleo intensivo con bajos salarios, las maquiladoras siguen siendo la fuente principal de trabajo para estas mujeres; y seguir&aacute;n all&iacute; hasta que las liquiden o hasta que las maquiladoras se vayan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, las manos de las mujeres de la maquila contin&uacute;an movi&eacute;ndose en los distintos &aacute;mbitos de las labores cotidianas: la f&aacute;brica y la casa, para responder a los fuertes requerimientos que una sociedad basada en criterios paternalistas y masculinos les han marcado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estas mujeres la sociedad les exige ser trabajadoras excelentes, madres modelo, sindicalistas participativas, ciudadanas responsables, etc. Ellas son evaluadas en funci&oacute;n del cumplimiento de tales tareas. De no cumplir con ellas son sancionadas en el trabajo, en su sindicato y, por supuesto, en la sociedad en la que se desenvuelven.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien, como dicen los autores, muchas de estas caracter&iacute;sticas podr&iacute;an ser comunes a la gran mayor&iacute;a de las trabajadoras mexicanas, la pertenencia a un espacio fronterizo, donde mucha de ellas son migrantes, y el trabajo en empresas vinculadas directamente a la econom&iacute;a internacional les asigna caracter&iacute;sticas muy propias a las respuestas que ellas dan a los requerimientos sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus testimonios tambi&eacute;n se&ntilde;alan otro aspecto central: la absorci&oacute;n de la mayor parte del tiempo de las trabajadoras de la maquila en el cumplimiento de estas obligaciones sociales. El tiempo dedicado a las expectativas, a sus sue&ntilde;os, a sus planes, es m&iacute;nimo. Para ellas todo es obligaci&oacute;n, cumplimiento, responsabilidad pero pocas veces los evaluadores de esos comportamientos, y la sociedad en general, les pregunta acerca de sus expectativas y sus sue&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, han aprendido a compaginar sus mundos no s&oacute;lo para responder a exigencias sociales, sino para sentirse satisfechas y felices con ellas mismas, aunque la sociedad y sus empresas no les reconozcan los esfuerzos.</font></p>      ]]></body>
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