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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Miguel Hidalgo y Costilla. Documentos de su vida: 1750-1813]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Felipe I. Echenique March y Alberto Cu&eacute; Garc&iacute;a, Miguel Hidalgo y Costilla. Documentos de su vida: 1750&#45;1813</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mois&eacute;s Guzm&aacute;n P&eacute;rez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Investigaci&oacute;n, recopilaci&oacute;n, transcripci&oacute;n, edici&oacute;n y notas de..., fotograf&iacute;a de documentos y captura de textos de Le&oacute;n Felipe Echenique Romero, M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 2009, 4 vol&uacute;menes. (Obra completa</b>)</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n56/a6f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si trat&aacute;ramos de hacer un recuento de la producci&oacute;n historiogr&aacute;fica que se ocupa de los principales caudillos de nuestro proceso de independencia en su etapa insurgente y trigarante, ver&iacute;amos sin mucha dificultad que las figuras m&aacute;s estudiadas desde las primeras d&eacute;cadas del siglo XIX hasta la fecha, han sido Miguel Hidalgo y Costilla, Jos&eacute; Mar&iacute;a Morelos y Pav&oacute;n y Agust&iacute;n de Iturbide y Aramburu. M&aacute;s all&aacute; de la carga ideol&oacute;gica y de los posicionamientos que buscan exaltar la importancia de uno u otro movimiento en el logro de la independencia, lo cierto es que evocar los apellidos de Hidalgo, Morelos e Iturbide ha dado motivo para que se publique una gran cantidad de libros, art&iacute;culos y folletos que tratan de dar cuenta de sus vidas antes de 1810 y ponderar su papel durante la guerra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una parte de esa historiograf&iacute;a fue la que se dedic&oacute; a reunir documentos in&eacute;ditos, muchos de ellos provenientes de archivos p&uacute;blicos y privados que dieron a conocer en varios vol&uacute;menes. Otros escritos proven&iacute;an de obras hist&oacute;ricas de diversa calidad y manufactura que tambi&eacute;n fueron incorporados a las compilaciones documentales, aunque sin aquilatar su verdadera importancia ni su autenticidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin contar los portentos de obra que nos legaron Juan E. Hern&aacute;ndez y D&aacute;valos y Genaro Garc&iacute;a, quienes reunieron textos de una tem&aacute;tica muy diversa, si de compilaciones se trata, me parece que es acerca de Morelos de quien m&aacute;s se han reunido y publicado selecciones documentales de manera espec&iacute;fica: Enrique Arregu&iacute;n Oviedo en 1913; la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica en 1927; Jos&eacute; R. Ben&iacute;tez en 1947; Antonio Arriaga Ochoa y Joaqu&iacute;n Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba en 1965; Ernesto Lemoine Villica&ntilde;a en 1963 y 1965; Carlos Herrej&oacute;n Peredo entre 1984 y 1987, y el Gobierno del Estado de Michoac&aacute;n de Ocampo en 1991, son sin duda los mejores exponentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s vendr&iacute;a el padre Hidalgo; algunos de los escritos relacionados con las distintas etapas de su vida fueron dados a conocer en art&iacute;culos y libros por Nicol&aacute;s Rangel en 1930, Edmundo O'Gorman en 1946, Antonio Pompa y Pompa en 1960, David Brading en 1970, Carlos Herrej&oacute;n Peredo en 1985, Ram&oacute;n Alonso P&eacute;rez Escutia en 1992, Mois&eacute;s Guzm&aacute;n P&eacute;rez en 1996 y 2003 y Ricardo Le&oacute;n Alan&iacute;s en 2010, sin contar desde luego con la notable Biblioteca de Nicolaitas Notables que desde 1981, cada 8 de mayo publicaba un libro sobre Hidalgo, en algunos de los cuales se incluyeron por primera vez documentos &uacute;nicos sobre su vida. De Iturbide podr&iacute;amos decir algo parecido. Tanto instituciones como particulares se dedicaron a reunir papeles sobre distintas facetas de su persona y los hicieron del dominio p&uacute;blico. Entre las primeras sobresale el Archivo General de la Naci&oacute;n en 1926 que dio a conocer la <i>Correspondencia y el diario de Iturbide</i> en tres tomos, y la Secretar&iacute;a de la Defensa Nacional en 1945, que por medio de Vito Alessio Robles public&oacute; <i>La correspondencia de Agust&iacute;n de Iturbide despu&eacute;s de la Proclamaci&oacute;n del Plan de Iguala,</i> en dos tomos. En cuanto a las compilaciones realizadas por particulares, destacan la de Mariano Cuevas en 1947 y la de Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Casillas en 1977.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora contamos con la compilaci&oacute;n documental m&aacute;s amplia que hasta la fecha se ha realizado en torno a la vida y la circunstancia hist&oacute;rica de don Miguel Hidalgo y Costilla. Se trata de cuatro gruesos vol&uacute;menes que oscilan cada uno de ellos entre las 500 y las 600 p&aacute;ginas, y que juntos re&uacute;nen 563 documentos relacionados con la vida del pr&oacute;cer, algunos de ellos in&eacute;ditos. Los dos primeros se ocupan de la vida preinsurgente del cura, de sus antecedentes familiares, de su formaci&oacute;n y ministerio sacerdotal, as&iacute; como de los problemas que enfrent&oacute; con el tribunal de la Inquisici&oacute;n, la hacedur&iacute;a del obispado y la Real Caja de Consolidaci&oacute;n antes de 1810; mientras que los otros dos se refieren al ambiente pol&iacute;tico que condicion&oacute; el accionar del caudillo revolucionario, su principales bandos y proclamas de lucha, los nombramientos y t&iacute;tulos que expidi&oacute;, as&iacute; como el proceso inquisitorial y militar al que fue sometido y que lo conducir&iacute;a finalmente al pared&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra fue editada en M&eacute;xico por el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia y va acompa&ntilde;ada de una presentaci&oacute;n de Arturo Sober&oacute;n Mora, una introducci&oacute;n del compilador, Felipe Echenique, y una nota aclaratoria sobre las caracter&iacute;sticas y criterios de la edici&oacute;n a cargo de Alberto Cue Garc&iacute;a. Al final de cada volumen aparece un pertinente, &uacute;til y necesario &iacute;ndice onom&aacute;stico y topon&iacute;mico, y un &iacute;ndice cronol&oacute;gico de los documentos reunidos, aspectos que se repiten atinadamente en el resto de los vol&uacute;menes. El &uacute;ltimo de ellos incluye una "cronolog&iacute;a documental" que sirve de contexto al lector, para conocer lo que estaba ocurriendo en esos momentos en el virreinato y fuera de &eacute;l. Tambi&eacute;n aparece un registro cronol&oacute;gico de los discursos y las publicaciones en torno a Hidalgo desde 1812 hasta el 2009, aunque con algunas ausencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se puede negar el gran m&eacute;rito que tiene esta obra, detr&aacute;s de la cual est&aacute; presente el compilador y su equipo de colaboradores. Todos aquellos que han realizado alguna vez este tipo de tarea, saben muy bien que se trata de un trabajo arduo y cansado, que requiere muchas horas de esfuerzo y dedicaci&oacute;n para localizar los documentos, transcribirlos y corregir las pruebas previas a la impresi&oacute;n. Y eso es digno de reconocerse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la obra tiene la caracter&iacute;stica de ser un corpus documental "Hidalguiano" con el cual los historiadores podr&iacute;an intentar construir una imagen distinta a la que el "revisionismo hist&oacute;rico" de los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos ha dejado. Es precisamente en este punto en el que centra su inter&eacute;s el compilador. La cr&iacute;tica de Felipe Echenique es contra "el revisionismo" y particularmente contra el historiador michoacano Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, quien apoyado en la fama que le preced&iacute;a por su entonces novedoso enfoque de acercarse al pasado desde la "microhistoria", no perd&iacute;a oportunidad para cuestionar la personalidad del cura Miguel Hidalgo, pero sin investigar ni conocerlo realmente. Era una visi&oacute;n muy cercana a la que nos dej&oacute; Lucas Alam&aacute;n en el siglo XIX, y la cual a&uacute;n comparten no pocos historiadores de nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el estudio de Echenique pasa revista por los autores y las obras que vendr&iacute;an a convertirse en pilares documentales para el estudio de la independencia: el ya mencionado Hern&aacute;ndez y D&aacute;valos con sus <i>Documentos hist&oacute;ricos de la guerra de independencia de 1808 a 1821,</i> en seis vol&uacute;menes; y Garc&iacute;a con sus <i>Documentos hist&oacute;ricos mexicanos</i> en siete tomos; Luis Gonz&aacute;lez Obreg&oacute;n y sus <i>Ensayos hist&oacute;ricos y biogr&aacute;ficos</i> publicados por la editorial Botas en 1937; Antonio Pompa y Pompa y la edici&oacute;n de los <i>procesos inquisitorial y militar seguidos a Miguel Hidalgo y Costilla,</i> obra que fue reeditada por la Universidad Michoacana en 1984. Asimismo, son reconocidos los aportes de Agust&iacute;n Rivera, Nicol&aacute;s Rangel, Edmundo O'Gorman, David Brading, Carlos Herrej&oacute;n y Ram&oacute;n Alonso P&eacute;rez. Adem&aacute;s, pondera de manera muy significativa la colecci&oacute;n de documentos sobre Miguel Hidalgo y su familia, rescatados y ordenados por Eric van Young y su equipo de colaboradores, los cuales se resguardan en la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero de la Universidad Iberoamericana, Campus Santa Fe, en la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ya que hablamos de "revisionismo", la lectura de esta obra nos sirve de fundamento para cuestionar visiones sesgadas e imprecisas sobre la insurgencia y el perfil de sus principales protagonistas. En un art&iacute;culo relativamente reciente publicado en Espa&ntilde;a en la revista <i>La Aventura de la Historia,</i> a&ntilde;o 12, n&uacute;m. 136, del a&ntilde;o 2009, titulado: "El cura Hidalgo. Revoluci&oacute;n desde el p&uacute;lpito", de la autor&iacute;a de Alfredo &Aacute;vila, el autor dej&oacute; escritas las siguientes aseveraciones: que "su vida no gener&oacute; muchos documentos antes de septiembre de 1810"; que naci&oacute; "el 8 de marzo de 1753"; que ocup&oacute; la rector&iacute;a del "Seminario de San Nicol&aacute;s Obispo" y que "consideraba que deb&iacute;an suprimirse los privilegios de los pueblos ind&iacute;genas, para que estuvieran en posibilidad de competir en igualdad de condiciones con los espa&ntilde;oles".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien algunas de estas imprecisiones pudieron deberse a errores de dedo que a la mayor&iacute;a de los historiadores nos suelen pasar, o al cuidado de la edici&oacute;n por parte de los responsables de la revista, otras aseveraciones en cambio, nos permiten comprobar el relativo conocimiento que en el medio acad&eacute;mico se tiene sobre la vida de uno de los actores fundamentales de nuestro proceso de independencia. S&oacute;lo basta hojear el contenido de los dos primeros vol&uacute;menes de la obra de Echenique, para constatar que aquellos postulados no estuvieron bien fundados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia la escribimos a partir de "datos duros", de hechos ciertos y comprobables que son recopilados, organizados, analizados e interpretados tratando de responder a una problem&aacute;tica objeto de estudio; con hip&oacute;tesis de trabajo que gu&iacute;an nuestra investigaci&oacute;n y bajo marcos te&oacute;ricos y principios metodol&oacute;gicos propios de nuestra disciplina, cuyos resultados, al ser publicados y discutidos en foros acad&eacute;micos de distinta &iacute;ndole, nos permiten avanzar en el conocimiento y la comprensi&oacute;n de nuestro pasado. Resulta dif&iacute;cil conformarse s&oacute;lo con "una nueva interpretaci&oacute;n" del proceso de la independencia, sin atender a los nuevos hallazgos y evidencias documentales que pueden ratificar, matizar o definitivamente cambiar nuestra interpretaci&oacute;n de los hechos, como sugieren algunos autores. Es por eso que considero esta publicaci&oacute;n una de las m&aacute;s valiosas para repensar la figura del padre de la patria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante este notable esfuerzo, que deber&iacute;a ser imitado para otros personajes clave de nuestra historia, todav&iacute;a se dejaron algunos cabos sueltos. Entre el deseo inicial del compilador, de reunir "todos los materiales hasta ahora editados" relacionados con la vida de Hidalgo &#45;como se afirma en el volumen i, pp. 16 y 17 del estudio&#45;, y la conclusi&oacute;n a la que lleg&oacute; de que "algunos documentos editados por otros historiadores &#91;quedaron&#93; fuera de esta compilaci&oacute;n documental" &#45;como se escribi&oacute; en el volumen iv, p. 19 de la introducci&oacute;n&#45;, parece que finalmente se impuso esto &uacute;ltimo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es lo que lamentamos en esta obra? En primer lugar, que el autor y su equipo de colaboradores hayan detenido la compilaci&oacute;n de documentos sobre Hidalgo en 1992, cuando en 1996 y 2003 en Morelia, Michoac&aacute;n, y en 2003 en Le&oacute;n, Guanajuato, continuaron public&aacute;ndose documentos in&eacute;ditos sobre la vida revolucionaria del pr&oacute;cer, que hubieran redondeado y enriquecido notablemente la presente compilaci&oacute;n. Se trata de m&aacute;s de medio centenar de documentos que aparecieron publicados en las siguientes obras: <i>Miguel Hidalgo y el gobierno insurgente en Valladolid; La independencia en Le&oacute;n. Testimonios documentales del Archivo Hist&oacute;rico Municipal de Le&oacute;n;</i> y <i>"Siendo colegial de dicho colegio..." Miguel Hidalgo en el Colegio de San Nicol&aacute;s, 1765&#45;1792.</i> En el &uacute;ltimo t&iacute;tulo la ausencia es explicable, pues apareci&oacute; en el a&ntilde;o 2010, pero los dos primeros se conocen desde el a&ntilde;o 2003 por lo que no hay excusa para no incluirlos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto que me parece relevante y que debi&oacute; se&ntilde;alarse con una advertencia o una nota al pie, es lo relativo a algunos documentos ap&oacute;crifos atribuidos a Hidalgo o que al menos se duda de su autenticidad, y que un lector no especializado en el tema podr&iacute;a considerar como aut&eacute;nticos. Veamos tres ejemplos. El primero de ellos es el que Ernesto Lemoine consider&oacute; como la primera proclama del caudillo, dada en el atrio de la parroquia de Dolores el 16 de septiembre de 1810 (Vol. 3, p. 54). Una cuidadosa lectura del documento permite observar que este escrito se elabor&oacute; varias semanas despu&eacute;s de la fecha mencionada, puesto que se refiere a acontecimientos ocurridos en Celaya, San Miguel, Irapuato y la propia ciudad de Guanajuato (p. 56). Por otro lado, ponemos en duda que sea de la paternidad de Hidalgo por el tono laudatorio en que se refiere a Fernando S&eacute;ptimo, cuando sabemos que para el cura, desde fecha muy temprana, el monarca no era otra cosa que un "ente de raz&oacute;n" que s&oacute;lo exist&iacute;a en la mente de las personas (p. 57).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo es aquel que supuestamente expidi&oacute; el caudillo en Celaya el 21 de septiembre de 1810 dirigido al intendente Ria&ntilde;o (Vol. I, pp. 64&#45;66), habl&aacute;ndole de los derechos de los "mexicanos" cuando sabemos que no era de esta manera como los insurgentes se identificaban, sino como "americanos". En ese mismo escrito Hidalgo le reafirma su identidad de "hijo de Guanajuato", cuando lo com&uacute;n era que se considerara "michoacanense" en alusi&oacute;n a su pertenencia al obispado. Adem&aacute;s, el hecho de que se omita el t&iacute;tulo de capit&aacute;n general de Am&eacute;rica con el que Hidalgo firmaba sus cartas, proclamas y manifiestos, y el que no exista una carta de respuesta por parte de Ria&ntilde;o a la misiva de Hidalgo, confirman su car&aacute;cter ap&oacute;crifo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro documento del que se duda su autenticidad es el "Bando insurgente" atribuido a Hidalgo y Allende, firmado en Matehuala el 13 de mayo de 1811 (Vol. IV, pp. 307&#45;309). El problema quiz&aacute; no est&aacute; en el contenido del bando, sino en los desfases cronol&oacute;gicos y en el uso de algunos t&eacute;rminos empleados en el documento, que no concuerdan con otros ejemplares del mismo bando. Para el 13 de mayo Hidalgo y Allende ya hab&iacute;an sido capturados en Acatita de Baj&aacute;n y se les hab&iacute;a iniciado proceso en Chihuahua; mientras en el documento de San Miguel el Grande se habla de "Divisiones del Estado de Am&eacute;rica", el del cabecilla Manuel Mu&ntilde;iz s&oacute;lo habla de "nuestras Divisiones"; mientras en el primero aparece una secuencia descriptiva de las &oacute;rdenes, en el segundo vienen numeradas. Y as&iacute; como &eacute;stas existen otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos se&ntilde;alamientos no demeritan en nada la obra, s&oacute;lo buscan precisar algunos puntos que podr&iacute;an generar confusi&oacute;n entre los lectores. Ojal&aacute; sean muchos los que puedan leerla.</font></p>     ]]></body>
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