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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ochoa Serrano, &Aacute;lvaro (Ed.)<i> Nadie sabe lo que tiene...</i></b></font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cruz Alberto Gonz&aacute;lez</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Morelia, Gobierno del Estado de Michoac&aacute;n&#45;Secretar&iacute;a de Cultura&#45;Fondo Editorial Morevallado, 2009, pp. 187.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Maestr&iacute;a en Historia, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n52/a10f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Nadie sabe lo que tiene...</i> es una llamada de atenci&oacute;n a tiempo para todos los michoacanos, con o sin responsabilidades p&uacute;blicas, sobre las terribles consecuencias de los procesos urbanizadores al vapor, y la concepci&oacute;n de una modernidad mal entendida, tal y como lo se&ntilde;ala su editor, el Dr. &Aacute;lvaro Ochoa Serrano, en la introducci&oacute;n de este volumen. Sus 187 p&aacute;ginas, divididas en tres secciones: <i>Natura y Cultura</i>, <i>El hogar com&uacute;n</i> y <i>Maderas y paredes hablantes</i>, as&iacute; como los 10 textos de diversa &iacute;ndole que lo componen, acompa&ntilde;ados de fotograf&iacute;as, dibujos, bocetos, pinturas, gr&aacute;ficas e ilustraciones diversas, invitan a valorar y organizar con responsabilidad el aprovechamiento, goce y usufructo de los bienes naturales y culturales del centro noroeste de Michoac&aacute;n. El libro tambi&eacute;n hace un urgente llamado para que estos bienes se transformen en reserva patrimonial del estado con la protecci&oacute;n de leyes que efectivamente se hagan valer, con ciudadanos que los disfruten con responsabilidad a sabiendas del tesoro cultural, material y natural que tienen en sus manos. Este libro es una miscel&aacute;nea, los tesoros que describe tienen un denominador com&uacute;n, son poco conocidos y el desconocimiento de su importancia los coloca en una situaci&oacute;n vulnerable que amenaza su existencia, a tal grado que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos s&oacute;lo lleguen a saber de ellos a trav&eacute;s de los recuerdos de los viejos y de las ilustraciones y fotograf&iacute;as de libros como este. La lectura del libro nos invita a dejar nuestra comodidad citadina y descubrir que no es necesario trasladarse cientos de kil&oacute;metros o gastar cantidades exorbitantes de dinero para tener un encuentro con la historia, la naturaleza, la cultura y el arte; con el pasado nebuloso de nuestras ra&iacute;ces ind&iacute;genas y la cultura material producto del mestizaje.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La traves&iacute;a comienza en los Chorros del Varal, municipio de Los Reyes. Atanacio Linares nos conduce hasta un paraje enclavado en una tierra donde convive una sociedad heterodoxa compuesta por lo menos por tres diferentes identidades: ejidatarios y peones, rancheros e ind&iacute;genas. Las tres colectividades son due&ntilde;as de lo que Ram&oacute;n Romero Barrag&aacute;n llam&oacute; la cascada m&aacute;s hermosa de M&eacute;xico y Enrique Rivas Paniagua, en su breve y delicioso relato de viaje describi&oacute; as&iacute;,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">de las paredes de una barranca se desprenden los incesantes chorros del subsuelo para caer, 60 metros abajo, sobre el arroyo encajonado... No se trata de un r&iacute;o que cae y sigue corriendo tan tranquilo, sino que la tierra decidi&oacute; expulsar de sus entra&ntilde;as el agua que se filtra en todo el valle, gota por gota, a una misma altura, como en un gigantesca coladera tajada verticalmente en la monta&ntilde;a... agua que aflora y resbala, que brinca en reducidos escalones y se evapora en arco&iacute;ris;... velo acu&aacute;tico de extrema finura que luego sube en oleadas de vapor... l&iacute;nea de humedad que se prolonga cien metros a lo ancho... (p. 35).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones de Atanacio Linares, fundamentadas en un an&aacute;lisis cient&iacute;fico, alertan sobre el da&ntilde;o que ya se le ha hecho al ecosistema y propone soluciones viables y factibles, que de ser aplicadas ayudar&aacute;n a salvaguardar por mucho tiempo la riqueza natural del entorno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez de la Vara nos conduce al extremo noroccidental del Estado Michoac&aacute;n, (conformado principalmente por los municipios de Marcos Castellanos y R&eacute;gules&#45;Cojumatl&aacute;n, as&iacute; como porciones de Sahuayo y Jiquilpan); despu&eacute;s de pasar lista a las elevaciones, barrancas y r&iacute;os m&aacute;s importantes de la regi&oacute;n, nos ofrece un interesante cat&aacute;logo de marcas culturales que posee este desconocido paisaje: haciendas y rancher&iacute;as ya desaparecidas de las que s&oacute;lo quedan cercos de piedra y paredes de adobe, grabados tallados en antiguas rocas, signos tallados en duras piedras de origen bas&aacute;ltico, &iquest;estos signos llamados petroglifos datan de la historia antigua o colonial de lo que hoy llamamos M&eacute;xico? &iquest;Son relaciones secretas de bandidos? &iquest;Cu&aacute;l es el mensaje que guardan?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez de la Vara confeccion&oacute; un itinerario que bien puede ser aprovechado por j&oacute;venes sedientos de aventura, investigadores acuciados por la necesitad de reconstruir el pasado y autoridades preocupadas por preservar para su pueblo el legado de sus antepasados. He aqu&iacute; la ruta de los petroglifos: se parte de la Barranca de la Gloria o El Aguacate, situada detr&aacute;s de Sahuayo, en la boca de esta barranca yace dormido el Rinc&oacute;n de San Andr&eacute;s, poblado ind&iacute;gena, con huertos y paredones aleda&ntilde;os que resguardan pinturas rupestres; o bien se puede comenzar a andar desde el Puerto del Rayo, entre la carretera entre Sahuayo y Cojumatl&aacute;n, para de ah&iacute; ascender al Mogote de Victoria, contemplar la laguna de Chapala y visitar el caser&iacute;o de Las Gallinas, donde ganaderos criollos conservan formas artesanales para fabricar quesos y productos de leche. De ah&iacute; a la Presa de la Raya, donde con suerte se avistar&aacute;n conejos, liebres y correcaminos. La siguiente parada es el Cerro de la Caja, con bosque de encinos, sus refugios de &aacute;guilas, gatos monteses, coyotes, alg&uacute;n puma despistado y venados en manadas; las barrancas resguardan &#150;adem&aacute;s de la flora y la fauna&#45; grabados en paredones rocosos y cuevas o abrigos con evidencias arqueol&oacute;gicas &#150;olotes quemados y piezas de cer&aacute;mica&#45;A unos kil&oacute;metros del Cerro de La Caja, aguarda el pueblo de San Miguel y sus singulares petroglifos. El arroyo del pueblo conduce a la Barranca de la Virgen, ah&iacute; &#150;se afirma&#45;, apareci&oacute; una imagen de la guadalupana en la piedra, desde la misma se observa una poza rodeada de &aacute;rboles, marca sagrada que atrae peregrinos de los cuatro rumbos cardinales; al unirse este arroyo al R&iacute;o de la Pasi&oacute;n, en el fondo de la cuenca del plan de Aguacaliente podemos avizorar restos f&oacute;siles de fauna pleistoc&eacute;nica y puntas de flecha; ya estamos cerca del Paso Real, antiqu&iacute;sima rancher&iacute;a colonial, muy cerca tambi&eacute;n los grabados de Juego de Barras, tumbas de piedra, cruces europeas del XVII; de ah&iacute; a la Barranca de la Bre&ntilde;a, los ca&ntilde;ones de San Pedro y el Izote, el Cerro de la Espa&ntilde;ola y el Bosque Prohibido de los Laureles del que Gonz&aacute;lez de la Vara no revela su ubicaci&oacute;n; la siguiente parada es en el Cerro de Larios o Juruneo, el guardi&aacute;n de San Jos&eacute; de Gracia, este cerro atesora petroglifos, sitios arqueol&oacute;gicos, zonas terraceadas, mont&iacute;culos, cer&aacute;mica y l&iacute;tica; hay ah&iacute; un antiguo asentamiento llamado Iglesia Vieja, plataforma de tierra y piedra con petrograbados, hogar de b&uacute;hos, &aacute;guilas, zopilotes y halcones. Y por si esto fuera poco, para rematar podemos encontrar tumbas de tiro en San Jos&eacute; de Gracia; cerca de ah&iacute;, en Churintzio, encontramos terrazas y mont&iacute;culos, &iquest;vale la pena mencionar, para estimular al posible lector las piedras acanaladas, relacionadas con el culto al agua, que se encuentran ocasionalmente en Mazamitla, Penche Chico, La Estacada y el Terrero?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El doctor &Aacute;lvaro Ochoa Serrano fij&oacute; su atenci&oacute;n en dos sitios jiquilpenses de referencia hist&oacute;rica: el Otero y el desaparecido Campo de Aviaci&oacute;n. Desde el siglo XIX, Ram&oacute;n S&aacute;nchez y Manuel Anaya desarrollaron en la regi&oacute;n una actividad arqueol&oacute;gica pionera, observaron vestigios prehisp&aacute;nicos &#150;peque&ntilde;as pir&aacute;mides o y&aacute;catas&#45;, recabaron materiales, utensilios de barro, hueso, cobre, &oacute;nix, concha. En 1940, el propio Vicente Otero descubri&oacute; una y&aacute;cata e inici&oacute; excavaciones, Jorge Mart&iacute;nez Guerrero las continu&oacute; &#150;auspiciado por los C&aacute;rdenas&#45;; el inter&eacute;s presidencial desemboc&oacute; en la creaci&oacute;n del Museo Regional de Jiquilpan. Las exploraciones del Otero fueron difundidas dentro y fuera del pa&iacute;s, Eduardo Noguera y el INAH sucedieron las labores de Jorge Mart&iacute;nez, comprobando que el lugar pose&iacute;a "una serie de vestigios arqueol&oacute;gicos en forma de edificios, plataformas; tumbas y parapetos de muros, situados en las laderas oriente de la citada elevaci&oacute;n... un completo sistema de edificaciones defensivas y ceremoniales en la parte superior de la misma" (p. 50), se encontraron ofrendas, una gran cantidad de objetos, algunos de ellos incre&iacute;bles obras maestras. En 1942, cuando se iba acondicionar un campo de aviaci&oacute;n, se encontraron algunos restos arqueol&oacute;gicos, Noguera descubri&oacute; "tres mont&iacute;culos que guardaban restos humanos, algunas toscas estructuras y objetos muy rudimentarios" (p.52). &iquest;Una cultura distinta a la descubierta en el Otero c&oacute;mo lo plante&oacute; Noguera? &iquest;O contempor&aacute;neas, "pertenecientes a diferentes estratos sociales", como se&ntilde;al&oacute; el arque&oacute;logo Otto Schondube?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otto Schondube Baumbach nos narra el hallazgo fortuito de una tumba el 06 de Enero de 1978. Ubicada "en las inmediaciones de una granja agr&iacute;cola y localizada al excavarse una gran fosa para instalar una b&aacute;scula para pesar camiones de carga" (p.53). Fue descubierta por accidente "... al excavarse y emparejarse la pared oeste de la fosa, un golpe de pico perfor&oacute; la parte inferior de la tumba. Los trabajadores ampliaron este hueco, penetraron a la tumba por su pared oeste y extrajeron tanto los restos humanos como las ofrendas que conten&iacute;a" (p. 54). Se contamin&oacute; el hallazgo. Al no poder observarse los objetos &#150;huesos y ofrendas&#45; en su posici&oacute;n original. Nuestro editor logr&oacute; fotografiar el lote completo. La tumba pertenec&iacute;a al tipo de tumbas de tiro, caracter&iacute;sticas del Occidente de M&eacute;xico, sobre todo en Colima, Jalisco y Nayarit. La tumba de "La Casita de Piedra", es una variante en la que el tiro o pozo de acceso cae directamente en la parte alta de la b&oacute;veda. Variante que es conocida con el nombre de "tumbas de botella". Fue la primera de ese tipo que se conoc&iacute;a en Michoac&aacute;n. Hab&iacute;an sido encontradas otras en Nayarit y Colima, tambi&eacute;n en Panam&aacute;, Ecuador y Colombia. Debido a la forma en que se dio el hallazgo se desconoce "si su contenido fue depositado de una sola vez (lo que implicar&iacute;a un entierro m&uacute;ltiple y hasta cierto punto sacrificio humano), o si fue usada varias veces a manera de cripta" (p. 59). Se fech&oacute; el entierro entre los a&ntilde;os 500 u 800 d.C. La tumba de Jiquilpan puede ser un ejemplo de transici&oacute;n de las tumbas de tiro a las tumbas que consisten en fosas rectangulares.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con una sucinta pero s&oacute;lida introducci&oacute;n sobre el concepto e importancia de la tradici&oacute;n, Patricia Padilla amplia nuestra idea de la misma y resalta su importancia en la conformaci&oacute;n de las personas y las comunidades. Nos introduce al mundo de la troje P'urh&eacute;pecha, la misma que se remonta a la &eacute;poca precolombina. De la mano nos lleva a conocer la <i>kum&aacute;nchikua y</i> el <i>ekuaro</i> (solar que habita la familia pur&eacute;pecha)<i>,</i> lo que resguardan, y la vida cotidiana que todav&iacute;a ah&iacute; se desarrolla. El texto de Padilla es tambi&eacute;n un s&oacute;lido acercamiento historiogr&aacute;fico a las fuentes del siglo XVI que hablan sobre la importancia de la madera entre los pur&eacute;pechas antes e inmediatamente despu&eacute;s de la invasi&oacute;n espa&ntilde;ola, ya que como bien recuerda, la madera,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">adem&aacute;s de tener amplios usos en la construcci&oacute;n, era el combustible natural para mantener siempre el fuego de sus templos o <i>cues</i> en honor al dios <i>Curicacueri.</i> El <i>Cazonci,</i> antiguo rey <i>p'urhepecha,</i> dispon&iacute;a a los caciques de todos los pueblos a traer le&ntilde;a, e incluso, en circunstancias especiales el mismo hac&iacute;a esta labor. "Trae le&ntilde;a para quemar en los cues, para dar de comer a los dioses celestes de las cuatro partes y al dios del infierno, harta de le&ntilde;a a todos cuantos dioses son" (p. 71).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabemos tambi&eacute;n c&oacute;mo y qu&eacute; hac&iacute;a el carpintero <i>tecacha</i> con las variedades de madera de las que dispon&iacute;a. Exaltan nuestra imaginaci&oacute;n las bardas de tablones que resguardaban la frontera pur&eacute;pecha en Taximaroa y el tratamiento al que se somet&iacute;a la madera para que resistiera el contacto con el agua en canales, canoas y cisternas. Padilla resalta los posibles usos de la troje pur&eacute;pecha, revela sus nombres originales y la diversidad de sus tipos: <i>maritas, cumy, tsirimba, tziriqua,</i> as&iacute; como sus respectivos equivalentes en n&aacute;huatl, como el <i>cuexcomate</i> y el <i>cincolite.</i> El n&uacute;cleo duro de la tradici&oacute;n mesoamericana, sustrato cultural com&uacute;n a todos los pueblos de la regi&oacute;n y m&aacute;s all&aacute; de ella, tuvo tambi&eacute;n sus manifestaciones en la casas y graneros pur&eacute;pecha y n&aacute;huatl. Por tanto no debe extra&ntilde;ar encontrar <i>trojes, maritas o cuexcomates</i> en Chihuahua, Morelos, Nayarit y Tlaxcala, por lo menos en cuatro culturas distintas: mogoll&oacute;n, n&aacute;huatl, pur&eacute;pecha y otom&iacute;. La comparaci&oacute;n entre las l&aacute;minas de la <i>Relaci&oacute;n de Michoac&aacute;n, El C&oacute;dice Florentino</i> y otras fuentes, corroboran las afirmaciones de Padilla, as&iacute; como las fotos de diversos graneros ind&iacute;genas tomadas en sitios diversos durante el siglo XX. La autora cierra su art&iacute;culo con una ferviente exhortaci&oacute;n a mantener la tradici&oacute;n ante los embates de una modernidad que todo lo homogeniza en funci&oacute;n de sus intereses mercantiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el m&aacute;s puro estilo de la historia regional, s&oacute;lidamente vigorizada por conceptos te&oacute;rico metodol&oacute;gicos antropol&oacute;gicos, Sergio Zendejas nos ofrece un interesante panorama del cambio en la cultura material en Uc&aacute;cuaro, municipio de Ecuandureo, de 1925 a 2006. Las modificaciones en viviendas, muebles, vestimentas, aperos de labranza, maquinaria agr&iacute;cola, talleres y herramientas, fusiles, animales, formas de preparar la comida, h&aacute;bitos de higiene y limpieza y veh&iacute;culos de transporte, dan cuenta del paso de este pueblo por su historia y nos informan sobre los modos en que se ha relacionado y adaptado a la realidad que lo circunda. Enclavado en el municipio de Ecuandureo, Uc&aacute;cuaro teji&oacute; su historia, se abri&oacute; al mundo y fue al mundo. Pueblo transfronterizo, hizo del caballo y otros objetos aqu&iacute; descritos, <i>ese conjunto de expresiones materiales de las relaciones sociales</i> establecidas por los ucacuarenses entre s&iacute; y otros grupos, expresiones materiales que Zendejas identifica como cultura material.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Mar&iacute;a del Carmen Rodr&iacute;guez nos invita a conocer un pueblo de solares tristes. Situado a 29 kil&oacute;metros de su cabecera municipal, ubicado en la zona suroeste de la Sierra Volc&aacute;nica Transversal, conocida como la Meseta Tarasca y Sierra de Uruapan est&aacute; Zac&aacute;n. Un pueblo cuya idiosincrasia, modo de vivir y construir, ha sido forjado por su enclave geogr&aacute;fico, la naturaleza y el paisaje. Tierra que ofrece y se da, que defiende su arraigo, due&ntilde;a de moradores con un dejo so&ntilde;ador y melanc&oacute;lico, esp&iacute;ritu arrobado por la m&uacute;sica y la pintura. El pueblo de Zac&aacute;n articul&oacute; su vida en torno a La Iglesia y la Guatapera u Hospital, no s&oacute;lo como una imposici&oacute;n occidental, sino tambi&eacute;n como una reinvenci&oacute;n de su realidad. Organizado en cuatro barrios: San Nicol&aacute;s, San Lucas, La Candelaria y La Natividad, Zac&aacute;n posee una historia que debe ser contada en tres tiempos. El tiempo de <i>"El pasado pasado",</i> con su origen a la llegada de las &oacute;rdenes religiosas franciscana y agustina, con el hospital como eje de la convivencia social; el tiempo de "el <i>m&aacute;s antes",</i> refiere lo sucedido hasta antes de la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Paricut&iacute;n, es la tradici&oacute;n oral y el recuerdo de los abuelos y los t&iacute;os; y el tiempo del <i>m&aacute;s antes,</i> que "representa el pasado m&aacute;s pr&oacute;ximo a un acontecimiento que cambi&oacute; sus vidas y modific&oacute; sus tradiciones, este hecho es el parteaguas para el pueblo de Zac&aacute;n ya que a partir de ah&iacute; se cuenta la historia y lo que est&aacute; detr&aacute;s de este acontecimiento, es decir el <i>pasado pasado</i> o acontecer hist&oacute;rico" (p.146). El imaginario religioso de la Iglesia Cat&oacute;lica sigue vigente, &iquest;es prueba suficiente las m&aacute;s de 18 fiestas religiosas, que conformaban el a&ntilde;o lit&uacute;rgico zacanense?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8 de Diciembre, celebraci&oacute;n de la Inmaculada Concepci&oacute;n. 1 de Enero, Circuncisi&oacute;n del Se&ntilde;or; 6 de Enero, d&iacute;a de la Epifan&iacute;a; 2 de Febrero, d&iacute;a de la Candelaria. Domingo de Ramos, Semana Santa, Pascua o Resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, Mi&eacute;rcoles de Ceniza, S&aacute;bado de Gloria y Pentecost&eacute;s. 03 de Mayo, d&iacute;a de la Santa Cruz, <i>Corpus Christi</i>, 29 de Junio, San Pedro y San Pablo; 29 de Julio, La Magdalena; 15 de Agosto, Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a; 30 de Agosto, Santa Rosa de Lima; 10 de Octubre, San Nicol&aacute;s Tolentino y 17 de octubre, San Lucas. La tradici&oacute;n religiosa de Zac&aacute;n se vigoriza con el mito, tal y como lo confirma la narraci&oacute;n de la llegada de los Cristos de la Salud, de la Misericordia y del Santo Entierro. En el tiempo actual, los domingos, en la pascua semanal, siguen participando los miembros del hospital. La religiosidad popular pervive a trav&eacute;s de cantos religiosos, sermones, rosarios, maitines, pinturas y toda la parafernalia en torno a todas las festividades religiosas: im&aacute;genes de madera, listones, mo&ntilde;os, formas, colores, figuras, cuadros pl&aacute;sticos, carros aleg&oacute;ricos, andas llenas de papel de china y popotillos de pl&aacute;stico. Estos elementos denotan una cultura tangible a pesar de los vaivenes en la tradici&oacute;n. La Iglesia de San Pedro Zac&aacute;n y la Guatapera siguen siendo el lugar de encuentro espiritual de los zacanenses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jes&uacute;s Ernesto L&oacute;pez Arg&uuml;elles nos ofrece dos textos de caracter&iacute;sticas similares, ambos est&aacute;n impregnados por la historia del muralismo mexicano y las actividades de sus grandes exponentes en territorio michoacano. No obstante, los protagonistas de los mismos no son Jos&eacute; Clemente Orozco, Ferm&iacute;n Revueltas y Roberto Cueva del R&iacute;o o las obras que realizaron. Coprotagonista de la historia que cuenta L&oacute;pez Arg&uuml;elles es el general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, no s&oacute;lo como mecenas de los artistas a los que encomend&oacute; trabajos, sino incluso como copart&iacute;cipe en la concepci&oacute;n de los mismos, y autor de los mensajes que deb&iacute;an transmitir al pueblo de M&eacute;xico, sobre todo en los trabajos que aqu&iacute; se describen de Ferm&iacute;n Revueltas y Roberto Cueva del R&iacute;o. En Jiquilpan, un antiguo santuario dedicado a la virgen de Guadalupe, posterior&#45;mente transformado en la Biblioteca P&uacute;blica Gabino Ortiz, resguarda un trabajo mural del artista jalisciense Jos&eacute; Clemente Orozco. La primigenia Casa de ejercicios para la Asociaci&oacute;n Hijas de Mar&iacute;a Inmaculada deriv&oacute; en un Santuario a la Virgen de Guadalupe, abierto al culto el 12 de diciembre de 1919. Clausurado durante el conflicto Estado&#45;Iglesia, abri&oacute; sus puertas como Biblioteca P&uacute;blica en 1941, gracias a las gestiones del General L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y a los trabajos del muralista Jos&eacute; Clemente Orozco. C&aacute;rdenas emerge del texto de L&oacute;pez como un presidente sensible al arte y a la relevancia del mismo en la educaci&oacute;n del pueblo y en la conformaci&oacute;n de su identidad nacional. Es un presidente que se esfuerza por "dara su ciudad una obra que la pusiera en el mapa internacional". Justino Fern&aacute;ndez dio a conocer los murales a trav&eacute;s del semanario <i>Hoy</i> en febrero de 1941; Carlos M&eacute;rida har&iacute;a lo propio en 1943, en una gu&iacute;a tur&iacute;stica; ante la anarqu&iacute;a de nombres con que cada fresco ha sido llamado, la importancia del texto de L&oacute;pez radica en rescatar la visi&oacute;n y opini&oacute;n de Orozco. La obra est&aacute; compuesta por 10 frescos, 8 paneles realizados en tonalidades de grises y con toques de rojo y dos policromos, el principal ubicado en el &aacute;bside y el otro en la entrada del inmueble. La correspondencia entre C&aacute;rdenas y Orozco muestra a un presidente aficionado a la obra del pintor y a &eacute;ste &#150;mortal al fin&#45; preocupado no s&oacute;lo por el feliz t&eacute;rmino de la obra, sino tambi&eacute;n por su merecida remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica.<sup><a href="#nota">1</a></sup>Orozco envi&oacute; a C&aacute;rdenas un informe detallado de la conclusi&oacute;n de la obra el 12 de Noviembre de 1940, ah&iacute; la define como una pintura aleg&oacute;rica, decorativa, y con un estilo determinado</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; por el deseo que ha animado a los pintores desde hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os, &#91;...&#93; crear una pintura profundamente nacional, arraigada en nuestro origen de cultura necesariamente, pero a la vez como un cuerpo vigoroso, parte integrante de nuestro actual modo de ser y de sentir, fiel expresi&oacute;n de nuestra historia, de nuestra vida diaria, de nuestros deseos y ambiciones, de nuestras costumbres, vicios y virtudes. Mi mejor deseo ser&aacute; contribuir a tal creaci&oacute;n, tan necesaria para fijar e imponer nuestra personalidad como pueblo (p. 166).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo texto el general C&aacute;rdenas aparece como absoluto protagonista. No s&oacute;lo es un mecenas, &#45;en el mejor sentido que pudiera tener esta palabra&#45;, sino es un hombre de Estado sensible al patrimonio cultural de M&eacute;xico al que se empe&ntilde;a en rescatar de las garras de la destrucci&oacute;n y el olvido. Ferm&iacute;n Revueltas<sup><a href="#nota">2</a></sup> , integrante de la primera generaci&oacute;n de muralistas<sup><a href="#nota">3</a></sup> , fue comisionado para decorar La Quinta Er&eacute;ndira, la casa del general C&aacute;rdenas en P&aacute;tzcuaro, la misma que se convertir&iacute;a en biblioteca. Revueltas proyect&oacute; un conjunto mural sobre escenas de la Conquista, para los interiores de la Biblioteca Er&eacute;ndira de P&aacute;tzcuaro. La obra se habr&iacute;a ejecutado entre 1930 y 1931. Revueltas muri&oacute; en 1935, al decidir remodelar el edificio en 1938, el general C&aacute;rdenas para no perder los murales fruto de los trabajos de Revueltas, mand&oacute; llamar a Roberto Cueva del R&iacute;o<sup><a href="#nota">4</a></sup> . Le encarg&oacute; realizar una copia en madera de los frescos y un mural de su autor&iacute;a el que se encuentra en el Centro Regional de Educaci&oacute;n Fundamental para la Am&eacute;rica Latina (CREFAL). &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a en los frescos de Revueltas? "...escenas alusivas a la antigua organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social que imperaba en la zona de Michoac&aacute;n durante el periodo prehisp&aacute;nico y c&oacute;mo el poder&iacute;o militar espa&ntilde;ol logr&oacute; someter a sus habitantes" (p. 178).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas tuvo injerencia en la obra del artista, en su correspondencia Cueva del R&iacute;o le inform&oacute; al presidente que d&iacute;as antes le hab&iacute;a remitido "algunas fotograf&iacute;as de los trabajos de la Quinta Er&eacute;ndira y el fresco ya corregido con sus acertadas indicaciones..." Se trataba de dos obras distintas, "en 1938 Cueva del R&iacute;o ya hab&iacute;a decorado la biblioteca de La Er&eacute;ndira con el tema hom&oacute;nimo y adem&aacute;s al a&ntilde;o siguiente llev&oacute; a cabo la copia en madera de las pinturas del artista &#91;Ferm&iacute;n Revueltas&#93;" (Id.). El mural de Cueva del R&iacute;o se ubica en la Sala de Banderas del establecimiento,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el fresco est&aacute; realizado en tonos de grises y gira en torno al tema de la Er&eacute;ndira, la hero&iacute;na pur&eacute;pecha que "montando como una dama a mujeriegas, y cubierta de hombros a tobillos, lejos de mostrarse en actitud combativa va en fuga, sujet&aacute;ndose de la crin de un caballo que se dirige a galope tendido, sin brida, hacia el bando amigo. A su espalda con rostro amenazante y deshumanizado por un tono gris verdoso, los enemigos indios y espa&ntilde;oles de a pie y a caballo" (p. 179).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta l&oacute;gica y acuciante es, por tanto, &iquest;d&oacute;nde quedaron las copias sobre madera de las pinturas michoacanas de Ferm&iacute;n Revueltas? No develar&eacute; el enigma, me parece que &eacute;sa es una raz&oacute;n m&aacute;s para leer el libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi juicio, la importancia de <i>Nadie sabe lo que tiene...</i> radica en el llamado necesario y urgente que hace a la sociedad para que conozca su pasado remoto y reciente. Si bien, en ocasiones los autores abusan de cierto lenguaje academicista plagado de tecnicismos que pueden alejar al lector com&uacute;n no especializado, el texto conserva su atractivo gracias al apoyo que le brindan la generosa cantidad de ilustraciones, fotograf&iacute;as, dibujos y bocetos que lo acompa&ntilde;an. Dicen que nadie ama lo que no conoce. Visitemos y valoremos pues los Chorros del Varal, los petroglifos y vestigios arqueol&oacute;gicos del occidente michoacano, la troje en la zona pur&eacute;pecha, la guatapera y el pueblo de Zac&aacute;n, la cultura material mestiza de Uc&aacute;cuaro en el municipio de Ecuandureo, los murales de Jos&eacute; Clemente Orozco en la Biblioteca P&uacute;blica de Jiquilpan, la obra de Roberto Cueva del R&iacute;o en P&aacute;tzcuaro y de Ferm&iacute;n Revueltas, &#45;si es que dan con las copias de sus pinturas hechas en madera&#45;. A esta lista, podr&iacute;an agregarse numerosos ejemplos de cultura natural, material e intangible, que debemos resguardar como michoacanos y mexicanos, entre otras cosas, para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, alg&uacute;n d&iacute;a no nos reprochen conocer estos tesoros culturales y naturales s&oacute;lo a trav&eacute;s de los libros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La obra habr&iacute;a costado $ 13, 000.00.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Hermano del compositor Silvestre Revueltas y el escritor Jos&eacute; Revueltas. Entre sus obras destacan: <i>Alegor&iacute;a de la virgen de Guadalupe, Paisajes de P&aacute;tzcuaro, El congreso de Apatzing&aacute;n, El fusilamiento de Gertrudis Bocanegra...</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Diego Rivera, Jos&eacute; Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Jean Charlot, Roberto Montenegro, Ferm&iacute;n Revueltas, Alva de la Canal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Puebla 1908&#45;M&eacute;xico 1988. Pint&oacute; los frescos de la embajada de M&eacute;xico en Washington, pint&oacute; en varios estados de la rep&uacute;blica; en Michoac&aacute;n, decor&oacute; el Teatro del Pueblo, Quinta Er&eacute;ndira y mirador del Cerro Colorado en P&aacute;tzcuaro, escuelas, el sal&oacute;n de sesiones del congreso local, la galer&iacute;a de michoacanos ilustres para el Palacio de Gobierno en Morelia, etc.</font></p>      ]]></body>
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