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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>CLAUDIA GONZ&Aacute;LEZ G&Oacute;MEZ Y GERARDO S&Aacute;NCHEZ D&Iacute;AZ (coordinadores). <i>Exilios en M&eacute;xico</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ignacio Sosa &Aacute;lvarez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Morelia, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas/Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo, 2008.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n50/a5f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema del horror pol&iacute;tico en el siglo veinte no se limita a los cap&iacute;tulos correspondientes a los pa&iacute;ses que intervinieron en las dos grandes guerras que transformaron la distribuci&oacute;n de poder; ni al que corresponde al que estudia el enfrentamiento entre las potencias que representaban al capitalismo y al socialismo durante la as&iacute; llamada guerra fr&iacute;a. Existe otro apartado, correspondiente a las experiencias de los pa&iacute;ses que en ambos costados del Atl&aacute;ntico se comunican en castellano y que revela los obst&aacute;culos para impedir el cambio social. Para evitar &eacute;ste se quebrant&oacute; el Estado de derecho y se impuso el imperio de la arbitrariedad que amenaz&oacute; la vida y la seguridad de los individuos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El exilio, como una de las dram&aacute;ticas consecuencias del desbordamiento del conflicto social, muestra que ning&uacute;n pa&iacute;s escapa a lo que ocurre en el concierto internacional y que, lo que sucede allende las fronteras de los pa&iacute;ses, tarde o temprano repercute en la vida de sus habitantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La quiebra del estado de derecho significa que los hombres vuelven a vivir en carne propia el fen&oacute;meno de la violencia, tal como ocurri&oacute; en M&eacute;xico a principios de siglo, en Espa&ntilde;a, en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta y, en forma generalizada, en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, en las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os sesenta y setenta. Los dos bandos que se organizaron para librar esta lucha, en la que la fuerza, no el derecho, fue el elemento decisivo, sab&iacute;an que de su resultado depender&iacute;a el infortunio de unos y el bienestar de otros. En el bando de quienes sufrieron la desgracia, las experiencias del entierro, el encierro y el destierro, fueron una constante. Este es, y no otro, el tema del libro de <i>Exilios en M&eacute;xico,</i> coordinado por Claudia Gonz&aacute;lez G&oacute;mez y Gerardo S&aacute;nchez D&iacute;az.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro trata, tanto de la suerte de quienes defendieron la legalidad, el estado de derecho, como de quienes lo quebrantaron. Recoge la experiencia de quienes, como transgresores de la legalidad o defensores de la misma, fueron forzados al destierro como &uacute;nica opci&oacute;n para evitar el encierro o el entierro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro registra en doce apartados, la suerte de los distintos exilios; los que M&eacute;xico provoc&oacute; en la segunda d&eacute;cada del siglo pasado, as&iacute; como del exilio espa&ntilde;ol, chileno, argentino y guatemalteco. El libro est&aacute; dividido en dos grandes apartados; el primero, intitulado M&eacute;xico en Cuba, analiza las experiencias de Federico Gamboa; Querido Moreno; Adolfo Le&oacute;n Osorio; Luis G. Urbina. En su segundo apartado, intitulado Espa&ntilde;oles en M&eacute;xico, se analizan tanto figuras individuales como experiencias colectivas. En el primer caso, las de Juan David Garc&iacute;a Bacca en la Universidad Michoacana, Miquel i Verg&eacute;s Perea; &Aacute;lvaro Bunster en M&eacute;xico, as&iacute; como la de Carlos Figueroa. Las experiencias colectivas se analizan mediante los apartados: De pobres hu&eacute;rfanos a rojos apatridas; La integraci&oacute;n de los abogados espa&ntilde;oles exiliados en el &aacute;mbito jur&iacute;dico mexicano, La memoria colectiva del exilio chileno y Un doble refugio el exilio de los refugiados exiliados argentinos en M&eacute;xico y su incorporaci&oacute;n a la UNAM. Los autores Marisa P&eacute;rez, Elsa Ver&oacute;nica Aguilar Casas, Claudia Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, Yoel Cordov&iacute; N&uacute;&ntilde;ez, Agust&iacute;n S&aacute;nchez Andr&eacute;s, Jacqueline Alejandra Ramos Garc&iacute;a, Francisco Javier Dosil Mancilla, Gerardo S&aacute;nchez D&iacute;az, Alberto Enr&iacute;quez Perea, Alejandro Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, Guadalupe Rodr&iacute;guez de Ita, Idalia Le&oacute;n Osorio y el de la voz, representan a distintas instituciones de educaci&oacute;n superior. Tambi&eacute;n, por as&iacute; decirlo, representan diversas sensibilidades para abordar el exilio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, por nacionalidad, cuatro casos corresponden al exilio producido por la Revoluci&oacute;n mexicana; cuatro a los refugiados espa&ntilde;oles en este 75 aniversario; un chileno, un guatemalteco y un art&iacute;culo dedicado a los exiliados argentinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el formato de presentaci&oacute;n de un libro colectivo, referirse a cada uno de los art&iacute;culos que lo componen, es una tarea dif&iacute;cil de llevar a cabo porque obliga a un cometario telegr&aacute;fico que elimina la riqueza que contiene cada uno de ellos; por esta raz&oacute;n, he preferido ofrecer una visi&oacute;n de conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El amplio espectro de emociones y sentimientos que comprende el registro de la suerte que acompa&ntilde;a a lo que una de las autoras del libro llama los perdedores, los vencidos, sin importar la legalidad y los valores que sostuvieron, ofrece la posibilidad de aproximaciones que van desde el compromiso pol&iacute;tico, hasta la nostalgia por lo que qued&oacute; atr&aacute;s y la desesperanza de lo que no se volver&aacute; a encontrar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los personajes analizados representan en buena medida a intelectuales, escritores, poetas, que hicieron del periodismo, en el exilio, una forma de vida. Otro tipo de intelectual es el que se dedica a la docencia universitaria, tanto del derecho, como de las ciencias sociales. Por convicciones se encuentran conservadores y socialistas. En el primer caso, un diplom&aacute;tico y escritor conservador</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro ofrece doce distintas aproximaciones, doce perspectivas distintas de un fen&oacute;meno que expresa la condici&oacute;n humana; en cada uno de los casos analizados, el lector encontrar&aacute; argumentos para reforzar tanto el optimismo como el pesimismo, tanto para admirar la solidaridad como para repudiar el ego&iacute;smo. La experiencia del exilio muestra que &eacute;sta es una situaci&oacute;n l&iacute;mite y que la nostalgia, el dolor por lo perdido, muestra que el hombre es de la tierra y no &eacute;sta del hombre. Sin importar su ideolog&iacute;a, los exiliados sufren la ausencia del paisaje que los vio crecer, sea &eacute;ste de magueyes o de pinos; de las peque&ntilde;as cosas que le daba sentido a sus vidas, la m&uacute;sica, la casa, el perro. Llama, por cierto, la atenci&oacute;n, que en el discurso del exilio, las grandes ideas, los grandes relatos, est&aacute;n ausentes. Lo peque&ntilde;o, lo precario, en cambio, domina su pensamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El exilio, como tema, ofrece la oportunidad de sondear en los meandros psicol&oacute;gicos, hist&oacute;ricos, jur&iacute;dicos y morales de quienes, por fracasar en su empe&ntilde;o de cambiar el <i>statu quo</i> debieron sufrir el destierro. De aquellos que postularon el necesario cambio y vieron frustradas sus esperanzas por minoritarias, pero mejor organizadas fuerzas, que se aliaron al Ej&eacute;rcito y, en ocasiones, a la Iglesia. De quienes apelando a las fuerzas de cambio nacionales, se vieron envueltos en la din&aacute;mica del orden internacional que se orientaba en un sentido opuesto al de quienes demandaban justicia e igualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tema as&iacute; con tantas y dolorosas aristas, ofrece, tambi&eacute;n la oportunidad de ver la inexistencia de la justicia divina en cuestiones terrenales; as&iacute; como de la justicia po&eacute;tica con individuos que cometieron cr&iacute;menes en nombre del orden democr&aacute;tico, occidental y cristiano; pero tambi&eacute;n da la ocasi&oacute;n de ver que la justicia terrena, pese a su lentitud, es capaz de poner en el banquillo de los acusados, como en el caso chileno y el argentino, a quienes pensaron que pod&iacute;an disfrutar de impunidad eterna. En otras palabras, el exilio es un tema que aparentemente se decanta a favor del pesimismo, pero que, bien vistas las cosas, es una fuente de optimismo, ya que la historia reciente muestra que los gobiernos que se consideraban eternos y se sent&iacute;an legitimados porque representaban en la tierra la voluntad divina, o por razones ideol&oacute;gicas que los convert&iacute;an en los defensores del bien frente a quienes personificaban el mal, fueron incapaces de trascender m&aacute;s all&aacute; de su ef&iacute;mero gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debe se&ntilde;alarse, sin embargo, que esta visi&oacute;n propia de la historia, ve los acontecimientos en un nivel temporal distinto a la escala que emplean los individuos para medir su propia vida: para &eacute;stos, su sufrimiento les pareci&oacute; interminable y el exilio, una prueba extraordinaria, para la que ni ellos y, sobre todos, sus familias, estaban preparados. El libro coordinado por Claudia Gonz&aacute;lez y Gerardo S&aacute;nchez, aborda una experiencia que no debiera repetirse; de ah&iacute; la importancia de conocer lo que sucedi&oacute; como la mejor manera de evitar el reiterar una historia que cubri&oacute; y, lamentablemente, sigue llenando amplios espacios a lo largo del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un &uacute;ltimo comentario. Jos&eacute; Emilio Pacheco en una charla dirigida a j&oacute;venes escritores que estudiaban en la SOGEM, los invitaba a que mapearan la ciudad de M&eacute;xico, del mismo modo que &eacute;l lo hab&iacute;a hecho con la Colonia Roma, donde tiene lugar la acci&oacute;n de su novela <i>Batallas del Desierto,</i> en los a&ntilde;os del alemanismo. En esa ocasi&oacute;n, se&ntilde;alaba que a otros escritores les correspond&iacute;a rememorar la historia correspondiente a sus quereres posibles e imposibles. El libro que nos ocupa, ha realizado, en otro tema y en otro contexto, representa un aporte a este mapeo. Los historiadores de la ciudad de M&eacute;xico hacen un peque&ntilde;a trampa ling&uuml;&iacute;stica pues aprovechan el artilugio de que tanto la propia ciudad como el pa&iacute;s son llamados del mismo modo y, as&iacute;, mediante esta inveterada costumbre hacen extensiva la experiencia local a lo que ocurri&oacute; en otras partes del dilatado territorio nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo nos muestra con libros como el que nos ocupa que no todo enfoque, debe ser desde el centro pol&iacute;tico de la ciudad de M&eacute;xico. Las experiencias de los exiliados en la propia Universidad Michoacana, as&iacute; como en Puebla, (la experiencia poblana la describe Carlos Figueroa) nos ense&ntilde;an la necesidad de un mapeo nacional de los distintos exilios, pues s&oacute;lo as&iacute;, contando con los escenarios locales, podremos comprender la complejidad del problema.</font></p>      ]]></body>
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