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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los frutos de Luisa Josefina Hernández: Aproximaciones. Escritos de teoría dramática]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Felipe Reyes Palacios y Edith Negr&iacute;n (eds.). <i>Los frutos de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez. Aproximaciones. Escritos de teor&iacute;a dram&aacute;tica</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Margarita Le&oacute;n Vega</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Centro de Estudios Literarios, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, 2011 (Ediciones Especiales, 60).</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">El viaje interminable por la cultura y la imaginaci&oacute;n (los g&eacute;neros) en la narrativa de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Un asedio m&uacute;ltiple</font></p> 	    <p align="right">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luisa Josefina Hern&aacute;ndez ha sido motivo de un gran homenaje, a trav&eacute;s de diversos eventos y de un libro que, como su nombre lo dice, recoge la valiosa cosecha de toda una vida dedicada a la ense&ntilde;anza y a la creaci&oacute;n. <i>Los frutos de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez,</i> compuesto por varios trabajos donde se analiza y valora su obra, fue editado en 2011 por el Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, &uuml;nam, bajo la responsabilidad de Felipe Reyes Palacios y de Edith Negr&iacute;n Mu&ntilde;oz, investigadores de este Instituto y de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras. El libro est&aacute; dividido en tres grandes apartados, adem&aacute;s de un ilustrador "Pr&oacute;logo" por parte de los compiladores: la primera parte est&aacute; dedicada a la Dramaturgia y a la Teor&iacute;a Dram&aacute;tica, la parte II a la Narrativa; la III a los "Escritos de teor&iacute;a dram&aacute;tica" de la propia autora y la IV incluye "Bibliohemerograf&iacute;a" tomada del <i>Diccionario de Escritores Mexicanos.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer texto de la parte I, dedicado a la labor teatral de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez, es "Un testimonio personal" de M. Aim&eacute;e Wagner y Mesa, profesora de Literatura Dram&aacute;tica de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras. Su texto empieza precisamente por recordar que Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez habr&iacute;a optado por abandonar sus estudios de leyes y afincarse en el "oasis" de esta Facultad en la que pudo realizar sus "m&aacute;s &iacute;ntimos y complicados deseos" (27) como bien expresaba la autora. As&iacute;, nos recuerda su periplo por los cursos de Arte Dram&aacute;tico y los destacados profesores con los cuales se form&oacute;, como fue el caso de Rodolfo Usigli y los amigos y compa&ntilde;eros de esa &eacute;poca (Emilio Carballido, Jorge Ibarg&uuml;engoitia y Sergio Maga&ntilde;a), quienes constituyeron una generaci&oacute;n de destacados escritores surgidos de Mascarones y "que dieron un nuevo auge a las letras en nuestro pa&iacute;s" (28). Nos habla Wagner de la afici&oacute;n de la maestra a la lectura y la publicaci&oacute;n de sus primeros textos a los 20 a&ntilde;os, que disparar&iacute;a toda una serie de participaciones literarias en diversas revistas y en el &aacute;mbito del teatro. Adem&aacute;s de cuentos y art&iacute;culos de cr&iacute;tica, la joven Luisa Josfeina monta sus primeras obras, que llegan a obtener el reconocimiento de sus profesores, como lo fue <i>Aguardiente de ca&ntilde;a,</i> obra considerada una aut&eacute;ntica revelaci&oacute;n. La capacidad creativa de Luisa Josfeina la har&iacute;a acreedora tambi&eacute;n a una beca otorgada por el Centro Mexicano de Escritores, entre 1951 y 1954.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como estudiante y profesora de Arte Dram&aacute;tico, dentro de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, recuerda Wagner su encuentro con Seki Sano quien, entre otras cosas, la inicia en la traducci&oacute;n de obras dram&aacute;ticas. Est&aacute;n tambi&eacute;n los premios y logros de la dramaturga como el primer lugar obtenido en el Concurso de obras teatrales convocado por <i>El Nacional,</i> la obtenci&oacute;n del <i>cum laude,</i> m&aacute;ximo galard&oacute;n otorgado por la UNAM, por su tesis de Maestr&iacute;a en Letras, dentro de la especialidad de Arte Dram&aacute;tico. Tambi&eacute;n est&aacute; la beca que en 1955 le otorg&oacute; la Fundaci&oacute;n Rockefeller, la cual le dar&iacute;a la oportunidad de estudiar con uno de los grandes dramaturgos, cr&iacute;ticos y te&oacute;ricos teatrales modernos, Erick Bentley, a partir de cuyas ense&ntilde;anzas Luisa Josfeina "elabora un sistema dram&aacute;tico de una l&oacute;gica rigurosa y gran efectividad" (30).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel Sabido, conocido dramaturgo y director teatral, en un breve texto titulado "Un testimonio personal" hace un homenaje a quien fuera su maestra y gu&iacute;a durante sus a&ntilde;os estudiantiles y a quien escribiera entre otras, <i>Los frutos ca&iacute;dos,</i> obra que junto a <i>El gesticulador, Rosalba y los Llaveros, Los signos del Zodiaco</i> son a su juicio "las cuatro obras maestras paradigm&aacute;ticas del teatro mexicano del siglo XX" (35). Alude a otras obras de Luisa Josefina dirigidas a la formaci&oacute;n de j&oacute;venes actores como <i>La danza del Urogallo m&uacute;ltiple</i> y su versi&oacute;n para adolescentes del <i>Popol Vuh.</i> Explica que si hubiera habido la posibilidad de grabar las excepcionales clases y talleres de la maestra Luisa en medios audiovisuales constituir&iacute;an hoy en d&iacute;a "el acervo m&aacute;s rico y profundo del an&aacute;lisis del teatro en lengua castellana" (36). Recuerda su paso por el Seminario de Hern&aacute;ndez, as&iacute; como las obras &#151;sobre todo pastorelas&#151; que escribi&oacute; y dirigi&oacute; bajo su m&eacute;todo y su est&iacute;mulo. A&uacute;n m&aacute;s, a propuesta de Luisa Josefina, Miguel Sabido se atrevi&oacute; a construir una importante teor&iacute;a, la Teor&iacute;a del Tono, que le ha dado muchos rendimientos en lo acad&eacute;mico y en lo creativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Fernando Mart&iacute;nez Monroy, alumno tambi&eacute;n de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez y profesor de Literatura Dram&aacute;tica en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, titulado "La t&eacute;cnica realista en dos obras de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez: <i>Las Bodas</i> y <i>Zona templada",</i> es un an&aacute;lisis profundo del proceso creativo, el tono, el estilo y los g&eacute;neros del realismo que la dramaturga emplea en dichas obras. Siguiendo el m&eacute;todo de Luisa Josfeina, el autor hace una breve descripci&oacute;n sobre qu&eacute; se entiende por cada uno de tales aspectos, as&iacute; como observaciones te&oacute;ricas fundamentales de dicho m&eacute;todo. Es el caso del efecto realista en las obras. As&iacute;, parafraseando a Luisa Josfeina se&ntilde;ala que "la acci&oacute;n realista ser&aacute; mostrada a partir de material <i>probable,</i> es decir, sujeta a un mecanismo de causa&#45;efecto 'que ha de darnos inevitablemente la equivalencia con la realidad'" (42). Completa Mart&iacute;nez Monroy se&ntilde;alando cu&aacute;les son los g&eacute;neros realistas: tragedia, comedia y pieza. Su art&iacute;culo se centrar&aacute; en este &uacute;ltimo g&eacute;nero dram&aacute;tico, resaltando la trayectoria de su desarrollo desde Turgeniev y luego por Ch&eacute;jov, sobre todo en cuanto al tratamiento del personaje, a su ductibilidad. Esta idea es aplicada por Mart&iacute;nez al an&aacute;lisis de <i>Las Bodas</i> y, en un segundo momento, a <i>Zona templada,</i> obras que, se&ntilde;ala, constituyen un d&iacute;ptico y cuyo antecedente directo es <i>Los frutos ca&iacute;dos</i> de la misma Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez. Termina Fernando Mart&iacute;nez Monroy haciendo &eacute;nfasis en la claridad, perfecci&oacute;n y eficacia de la obra de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez y del campo todav&iacute;a inexplorado que constituyen sus novelas y dramas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a sus aportaciones a la teor&iacute;a dram&aacute;tica, en el cap&iacute;tulo "Algunas aportaciones de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez a la teor&iacute;a dram&aacute;tica', Felipe Reyes Palacios se&ntilde;ala que luego de su experiencia de profesor de Historia de la Cr&iacute;tica Dram&aacute;tica, es que puede hablar del sistema de ense&ntilde;anza de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez, quien fuera su profesora en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM. Alude a su contribuci&oacute;n a la docencia y a la teor&iacute;a dram&aacute;tica que siempre estuvieron "inextricablemente enlazadas" (60), reiterando una vez m&aacute;s la falta de un libro general que contenga su legado cr&iacute;tico y did&aacute;ctico, y las aportaciones fundamentales con respecto a te&oacute;ricos anteriores, de las cuales se atrever&aacute; a hablar en su texto. Alude a los inicios de la escritora y dramaturga como sucesora de Usigli y como alumna del c&eacute;lebre Eric Bentley, autor de uno de los libros cl&aacute;sicos sobre el teatro, <i>The Life ofthe Drama,</i> te&oacute;ricos a quienes ella matiza y reelabora haciendo importantes aportaciones. Entre ellas est&aacute; uno de sus postulados de car&aacute;cter general como es el de la naturaleza de los g&eacute;neros dram&aacute;ticos que Luisa Josfeina ayud&oacute; a precisar de acuerdo "a una orientaci&oacute;n espec&iacute;fica que determina su gestaci&oacute;n, su alumbramiento y su realizaci&oacute;n" (60), lo cual ha derivado en la "concepci&oacute;n anecd&oacute;tica, la tem&aacute;tica, la formal y la l&oacute;gica" (61) que corresponden a los siete g&eacute;neros dram&aacute;ticos. Sobre esta base el articulista apunta las innovaciones que en este sentido aport&oacute; la dramaturga, por ejemplo respecto al car&aacute;cter del drama en contraste con la tragedia, el replanteamiento del g&eacute;nero de la farsa y sus tipos, incluyendo las obras de Beckett. En este sentido, el investigador habla del &uacute;ltimo libro de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez, publicado por la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM, <i>Beckett. Sentido y m&eacute;todo de dos obras,</i> precisamente dedicado al an&aacute;lisis de dos obras torales del irland&eacute;s <i>(Esperando a Godot</i> y <i>Final departida)</i> que la condujo a una recapitulaci&oacute;n general acerca de ese g&eacute;nero y a hacer propuestas te&oacute;ricas interesantes como la de la "sustituci&oacute;n" que Reyes considera absolutamente original y totalmente pertinente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Tovar, dramaturgo y cr&iacute;tico teatral presenta en su texto "Los siete g&eacute;neros", la teor&iacute;a que aprendi&oacute; durante su paso por las aulas de la maestra Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez y cuyas lecciones no obstante su continuo estudio y aplicaci&oacute;n por directores y actores en talleres y escuelas de teatro, no hay hasta el momento un libro de la dramaturga que las recoja. El "esquema" que ofrece, dice, data de su &eacute;poca de estudiante con Luisa Josfeina y ahora intenta explicar las dudas que surgieron cuando escrib&iacute;a su primer drama. Tovar incluye un bien estructurado cuadro que contempla cinco aspectos que deben contemplarse al analizar una obra teatral: g&eacute;nero, enfoque, concepci&oacute;n, funci&oacute;n y din&aacute;mica y luego, una explicaci&oacute;n sucinta sobre los siete g&eacute;neros dram&aacute;ticos (la tragedia, la pieza, la comedia, el melodrama, la tragicomedia, la obra dram&aacute;tica, la farsa). Por ejemplo, cuando al describir la tragedia se&ntilde;ala que es "un g&eacute;nero realista de concepci&oacute;n tem&aacute;tica; esto &uacute;ltimo quiere decir que al poeta le preocupa, m&aacute;s que la acci&oacute;n en s&iacute;, el sentido de la acci&oacute;n, su significado" (72). Basado en las ideas de Luisa Josfeina, el articulista identifica tres tipos de tragedia. Pasa luego a las dem&aacute;s definiciones de los g&eacute;neros poniendo ejemplos concretos de obras dram&aacute;ticas para cada clasificaci&oacute;n. Termina su texto Juan Tovar abordando el problema de la pervivencia de la "comedia antigua" en otros g&eacute;neros mixtos como la "tragifarsa" o "tragicomedia exacerbada" (76).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la parte II del libro, Laura C&aacute;zares H., Ana Elena Gonz&aacute;lez, Raquel Guti&eacute;rrez Estupi&ntilde;&aacute;n, Gloria Prado y Edith Negr&iacute;n hacen un recorrido por la novel&iacute;stica de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez, a trav&eacute;s de sendos trabajos de an&aacute;lisis los cuales &#151;desde distintos &aacute;ngulos y a partir de posturas te&oacute;ricas distintas y complementarias&#151; nos ofrecen una lectura m&uacute;ltiple de una personalidad y una escritura complejas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como los tejidos de las notas de una pieza de piano o de la trama multicolor de un tapiz persa, los cinco ensayos dedicados a su novel&iacute;stica incluidos en este hermoso y necesario libro no es uno m&aacute;s de los homenajes a Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez, sino un justo reconocimiento que la academia a trav&eacute;s de sus alumnos y otros colegas suyos le hacen a nombre propio y a nombre de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (en m&iacute;nima pero sincera retribuci&oacute;n a lo que ella como maestra y como escritora ha aportado no solo a nuestra casa de estudios, sino al desarrollo de las letras de nuestro pa&iacute;s).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada uno de estos trabajos nos va revelando aspectos torales y por dem&aacute;s fascinantes del quehacer intelectual y art&iacute;stico de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez y, a trav&eacute;s de ellos, de su personalidad creadora. Estamos ante una lectora voraz, nos dice Edith Negr&iacute;n, en su trabajo "Puerto Santo: la plaza y el esc&aacute;ndalo", que prefiere el g&eacute;nero de la novela al del cuento, una dramaturga y narradora que es capaz de estructurar escenarios, escenas y personajes con gran coherencia y audacia debido a su amplia cultura, no solo literaria sino hist&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ensayista, cr&iacute;tica, te&oacute;rica, pero sobre todo creadora, tiene un amplio bagaje de conocimientos que le permite escribir en pleno siglo XX, se&ntilde;ala Laura C&aacute;zares en su trabajo titulado "Roch, en un siglo apocal&iacute;ptico", sobre situaciones y personajes que se remontan a otras &eacute;pocas. En este caso, adem&aacute;s de estar perfectamente construidos de acuerdo al canon hagiogr&aacute;fico prevaleciente en la Edad Media y en los Siglos de Oro, resultan veros&iacute;miles y contempor&aacute;neos aunque ubicados en el siglo xiv, toda vez que est&aacute;n pensados en su lado humano, m&aacute;s que religioso, yendo en sentido inverso al de los poetas m&iacute;sticos quienes como san Juan de la Cruz, dir&iacute;a D&aacute;maso Alonso, entonaban cantos profanos a lo divino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Ana Elena Gonz&aacute;lez, "Relatos de peregrinos: la ficci&oacute;n medieval de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez", contin&uacute;a explorando el inter&eacute;s de la autora por la vida y milagros de los santos pero destacando los aspectos m&aacute;gicos y fant&aacute;sticos. Al analizar la compleja trama de <i>Los trovadores,</i> la de <i>Apocalipsis cum figuris</i> y la de <i>Roch, novela hagiogr&aacute;fica,</i> pertenecientes las tres a las llamadas "novelas medievales" de Luis Josfeina, vuelve Gonz&aacute;lez a marcar uno de los rasgos m&aacute;s sobresalientes de su narrativa &#151;coincidiendo con la lectura de Laura C&aacute;zares&#151;: la resonancia "indiscutiblemente contempor&aacute;nea" (94) de personajes que son resultado de una concienzuda investigaci&oacute;n hist&oacute;rica que sostiene la construcci&oacute;n art&iacute;stica de situaciones, personajes y descripciones. Catalina de Siena con sus estigmas y Francisco de As&iacute;s en la primera, las tribus de peregrinos en la segunda y San Roque en la tercera, se vuelven entra&ntilde;ables debido a la penetrante mirada de Luisa Josfeina que nos descubre y nos describe el mundo material, espiritual, sicol&oacute;gico y &eacute;tico de estos seres. As&iacute;, al terminar su texto Gonz&aacute;lez perge&ntilde;a lo que ser&iacute;a la filosof&iacute;a del arte y de la creaci&oacute;n literaria de Luisa Josfeina: "Un dominio de la t&eacute;cnica para trazar la exuberancia del sentir m&aacute;s trascendente, bien temperado por el instinto art&iacute;stico" (105).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Un viaje por la narrativa de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez" de Raquel Guti&eacute;rrez Estupi&ntilde;&aacute;n, conocedora profunda de la obra de nuestra autora, nos ofrece una lectura simb&oacute;lica y casi antropol&oacute;gica del personaje femenino en la narradora y dramaturga. Aborda un nutrido n&uacute;mero de novelas de la escritora, observando la identidad del punto de vista del personaje literario femenino que, virtualmente, permitir&iacute;a caracterizar la escritura de mujeres y espec&iacute;ficamente de nuestra autora en contraste con la de un creador masculino. Nos comunica c&oacute;mo el personaje luishernandiano no se ajusta en t&eacute;rminos absolutos a los patrones tradicionales, pues aunque conserve rasgos, comportamientos y un imaginario considerados como tradicionalmente femeninos, este adopta distintas formas de disidencia, en lo que sin duda representa una constante evoluci&oacute;n personal y social, la cual conlleva a un complejo proceso de transformaci&oacute;n de la mujer en sujeto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo "Lugares, espacios, calles... las rutas de tr&aacute;nsito de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez", Gloria Prado observa c&oacute;mo la producci&oacute;n literaria de Luisa Josfeina se mueve entre dos aguas, la dramaturgia y la narrativa. Al hacer un retrato del quehacer literario de la autora, destaca su vasta cultura, su capacidad como pol&iacute;grafa, pol&iacute;glota y su sensibilidad que dan como resultado una obra, "de largos alcances y profunda significaci&oacute;n" (126). A ello se agrega el manejo y construcci&oacute;n de "estructuras impecables" en sus novelas donde predomina la concepci&oacute;n dramat&uacute;rgica del espacio. As&iacute;, al analizar un conjunto de novelas, Prado se percata de que existen tres registros espaciales constantes en su narrativa, a saber, aquellos de tipo realista pero donde campean elementos escenogr&aacute;ficos y aleg&oacute;ricos; el espacio de la escritura dentro de la escritura o metafictivo, y el espacio de la intertextualidad, esto es, el di&aacute;logo con elementos constitutivos de la cultura occidental, lo mismo con la mitolog&iacute;a griega y Plat&oacute;n que con el Antiguo y Nuevo Testamento, sin que quede fuera la alusi&oacute;n a nuestra cultura ind&iacute;gena y mestiza. Durante un r&aacute;pido viaje a <i>El lugar donde crece la hierba</i> o <i>Apocalipsis cum figuris</i> y <i>Almeida. Danz&oacute;n,</i> la estudiosa nos lleva por los barrios de una ciudad provinciana, por los paisajes azules durante un largo peregrinaje religioso o por las sinuosidades de las palabras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cerrando este grupo de ensayos sobre la narrativa de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez, el trabajo de Edith Negr&iacute;n titulado "Puerto Santo: La plaza y el esc&aacute;ndalo. Contaminaciones gen&eacute;ricas", redondea la visi&oacute;n que se ha ido construyendo sobre la obra de Luisa Josfeina, la cual se destaca por la incesante exploraci&oacute;n formal que en ella se realiza, a trav&eacute;s del trabajo paralelo entre la dramaturgia y la narrativa. Al respecto, Negr&iacute;n trae a cuento una serie de observaciones de destacados cr&iacute;ticos literarios y teatrales, as&iacute; como las propias palabras de la autora, destacando algunos rasgos interesantes de su quehacer art&iacute;stico. Por ejemplo, su continua b&uacute;squeda de libertad expresiva que la lleva a preferir la novela al cuento, a distinguir entre aquella y el formalismo excesivo del teatro. La estudiosa se propone incursionar en la comparaci&oacute;n de una novela y una obra teatral de Luisa Josfeina, cuyo argumento gira alrededor de la misma an&eacute;cdota. Se trata de la novela <i>La plaza de Puerto Santo</i> y del drama <i>Esc&aacute;ndalo en Puerto Santo,</i> dos obras poco atendidas por la cr&iacute;tica, incluso por los m&aacute;s connotados lectores de Luisa Josfeina. En ellas se plasma el esp&iacute;ritu de experimentaci&oacute;n de la autora en una suerte de paralelismo. Negr&iacute;n analiza, por ejemplo, el caso de los personajes, la posici&oacute;n ideol&oacute;gica de Luisa Josfeina, la forma en la cual en cada obra, a su manera y de acuerdo a su g&eacute;nero, resuelve el problema de la posici&oacute;n autoral. Una de las cuestiones que las distingue &#151;acota la cr&iacute;tica&#151; es la comicidad m&aacute;s acentuada en la pieza teatral, donde est&aacute;n presentes rasgos carnavalescos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte III del libro est&aacute; dedicada a los "Escritos de Teor&iacute;a Dram&aacute;tica" de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez. Se trata de una &uacute;til y sabia muestra de c&oacute;mo analizar un texto dram&aacute;tico, desde <i>El rey Lear</i> y <i>Macbeth</i> de William Shakespeare hasta la <i>Trilog&iacute;a de las Coronas</i> y <i>El Gesticulador</i> de Usigli, as&iacute; como <i>El jard&iacute;n de los Cerezos</i> de Ch&eacute;jov. Se suman otros textos de la autora que completan este apartado dedicados a su teor&iacute;a sobre el teatro, a su m&eacute;todo de an&aacute;lisis y ense&ntilde;anza que resultan por dem&aacute;s esclarecedores. Siguiendo el principio de Luisa Josfeina respecto a que hay que ir primero directamente a las obras y de ah&iacute; derivar los conceptos, este apartado tambi&eacute;n procede &#151;como observamos&#151; de lo particular a lo general. De ah&iacute; que despu&eacute;s de los an&aacute;lisis puntuales de las obras teatrales hechos por alumnos suyos, los compiladores decidieran cumplir con dicho principio y poner, en segundo lugar, tres trabajos te&oacute;ricos de Luisa Josfeina Hern&aacute;ndez: "Un enfoque te&oacute;rico de la farsa", "Apunte sobre el teatro del Siglo de Oro" y "Notas sobre la tragicomedia y el melodrama", los cuales sin duda redondean esta parte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La publicaci&oacute;n de <i>Los frutos de Luisa Josefina Hern&aacute;ndez</i> es, por el lado que se le mire, un acierto pues permite al interesado en la literatura mexicana, sea o no un cr&iacute;tico profesional, adentrarse en este viaje maravilloso por la imaginaci&oacute;n y el oficio escritur&iacute;stico de quien es una de las narradoras, dramaturgas y te&oacute;ricas teatrales de M&eacute;xico m&aacute;s relevantes de la Generaci&oacute;n del Medio Siglo y una de las m&aacute;s prominentes creadoras del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE LA AUTORA</b></font>	</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Margarita Le&oacute;n Vega:</b> Maestra en Literatura Iberoamericana y Doctora en Letras por la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Desde 1989 es investigadora del Centro de Po&eacute;tica del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, UNAM. Su &aacute;rea de estudio es la semiolog&iacute;a aplicada a textos de la literatura mexicana e iberoamericana del siglo XX. Ha dedicado sus investigaciones a temas relacionados con la po&eacute;tica de escritores mexicanos como Juan de la Cabada, Elena Garro y la poeta Concha Urquiza. Es autora del libro <i>La memoria del tiempo (la experiencia del tiempo y del espacio a trav&eacute;s de la memoria, en</i> Los recuerdos del porvenir <i>de Elena Garro),</i> publicado por el Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas en coedici&oacute;n con Ediciones Coyoac&aacute;n (2004). Su libro, <i>De contrarios principios engendrada... Poes&iacute;a y prosa de Concha Urquiza,</i> fue editado por Difusi&oacute;n Cultural, UNAM (col. El Estudio) en 2009. Art&iacute;culos suyos han sido publicados en revistas especializadas y de difusi&oacute;n, el &uacute;ltimo publicado como cap&iacute;tulo del libro, "El tiempo mexicano: 'Chac Mool' de Carlos Fuentes y 'La culpa es de los tlaxcaltecas' de Elena Garro", apareci&oacute; en La regi&oacute;n m&aacute;s transparente <i>en el siglo XXI. Homenaje a Carlos Fuentes y a su obra</i> (2012).</font></p>      ]]></body>
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