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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Columba, ¿estás volando?: Recuerdo de una investigadora del Centro de Estudios Literarios]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Homenaje a Columba Galv&aacute;n</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Columba, &iquest;est&aacute;s volando? Recuerdo de una investigadora del Centro de Estudios Literarios</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Columba, are you flying? Tribute to a researcher at the Center for Literary Studies</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Rosa Palaz&oacute;n Mayoral</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i> <a href="mailto:mpalazoa@yahoo.com">mpalazoa@yahoo.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La trompeta del mitopoeta, un conejito de barro, anuncia el acto inaugural, incoactivo seg&uacute;n los huicholes. Lo saludo, el conejo se llama Columba. Sus largas orejas se recargan en los bordes de la enorme cazuela agujerada de mole que me regalaron como maceta. En medio crece una biznaga. A su lado, una cierva de barro, tambi&eacute;n de Oaxaca, que empotramos en tezontle, es herida por una espina, su sangre aliment&oacute; el ma&iacute;z para los que deambulaban desde Aztl&aacute;n hasta una legendaria laguna: de aquel sacrificio naci&oacute; el pan. Somos hombres de ma&iacute;z, sangre de cierva, no del monopolio llamado Monsanto. Observamos una y otra vez la composici&oacute;n que hicimos por ti Gabriel y yo cuando la espina de tu muerte se nos clav&oacute; a nosotros. Te saludamos cada vez que estamos en aquella superficie tan significativa para nosotros, porque tenemos amigos de Oaxaca y de Tepoztl&aacute;n&#45;Tlayacapan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">T&uacute; y yo, una rosa y una paloma, nos conocimos en mi clase de Filosof&iacute;a de la Historia. En el futuro te convertiste en historiadora&#45;literata sin m&aacute;s hada madrina que t&uacute; misma; carreras nacidas del esfuerzo loable de quien no tiene dinero y ha estado metida en alguna escuela elemental, que ocultabas. Pero c&oacute;mo se not&oacute; que hab&iacute;as cursado la educaci&oacute;n media superior en el Colegio de Ciencias y Humanidades: una buena cecehachera me preguntaba con una sonrisa entre cari&ntilde;osa e ir&oacute;nica. C&oacute;mo me han gustado las clases ante grupo: ense&ntilde;as y aprendes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empezaste a trabajar conmigo. Las dos &eacute;ramos <i>homo faber,</i> el que se inventa instrumentos. A&uacute;n conservo los archivos de fuerte acero entre verde, gris y no te fijes. Renuevo las cajas de cart&oacute;n, tengo una muestra de los l&aacute;pices que semejan puntas de aguja. Mi goma de borrar desaparec&iacute;a como por arte de magia, y una paloma me prove&iacute;a casi semanalmente: me sab&iacute;a previsible y yo la sab&iacute;a generosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lentamente, Columba Camelia, p&aacute;jaro&#45;flor, doble C, te convertiste en mi osada amiga y mano derecha por tu cultura, memoria y capacidad de asociaci&oacute;n. La computadora es binaria 1&#45;0 o vac&iacute;o, nunca se equivoca; los seres humanos tenemos 25 posibilidades; por eso nos equivocamos y m&aacute;s vale que la computadora sea la informadora y que nuestra imaginaci&oacute;n descubra y aprenda cosas nuevas. Ojal&aacute; lleguen programadores menos mercantilistas y la gente se entere de que ofrecen una m&aacute;quina eficiente ahora manejada por negociantes sin escr&uacute;pulos. Ni t&uacute; ni yo nacimos en esta &eacute;poca de soledad que se compensa chateando 10 horas con qui&eacute;n sabe qui&eacute;n. Usaste la computadora como m&aacute;quina y el resto del tiempo platic&aacute;bamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Te pregunt&eacute; &iquest;qu&eacute; opinas de m&iacute; como maestra? Me respondiste: muy buena y muy cabrona. Me qued&eacute; helada, porque la intimidad nos facilitaba un lenguaje inusual en nuestro espa&ntilde;ol. Dije en espa&ntilde;ol, porque en las lenguas que sab&iacute;as, al menos en parte, qui&eacute;n sabe c&oacute;mo me evaluaste. Mi familia somos mix&#45;mix, me aclarabas: mixe y mixteca. Tambi&eacute;n lo son la osada Virginia y la introvertida Laura, tus hermanas predilectas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Navidad del 2011, despu&eacute;s de visitarte en el Sanatorio Espa&ntilde;ol me fui con cierta tranquilidad a la casa de unos amigos oaxaque&ntilde;os para recorrer palmo a palmo la Sierra Mixe donde plantaste tu cord&oacute;n umbilical. Me ba&ntilde;&eacute; en sus termas, observ&eacute; sus ca&ntilde;adas, tan maravillosas como las de la Sierra Gorda y, bajo consejo de Rub&eacute;n M&uacute;jica y su esposa Kenia, nos saciamos mirando el convento de Santo Domingo en Yanhuitl&aacute;n, la iglesia m&aacute;s grande del siglo xvi, que analiz&oacute; Jorge Alberto Manrique. Los habitantes del lugar solo tienen un ejemplar y reclaman la reedici&oacute;n de tal maravilla llena de historia y de fotograf&iacute;as y del estilo sabroso de Manrique.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tus lares hogare&ntilde;os me compr&eacute; un mantel de Mitla para ense&ntilde;&aacute;rtelo. Disimuladamente lanc&eacute; besos al aire porque soy una cabrona sentimental. Viv&iacute;a en el ed&eacute;n, en el reino de los inocentes: de seguro tu lupus heredado, bien tratado,<sup><a href="#nota">1</a></sup> te promet&iacute;a m&aacute;s vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi cuadriga de caballos blancos a ratos eran pisoteados por la cuadriga fea, en met&aacute;fora de Plat&oacute;n <i>(El Fedro).</i> De s&uacute;bito, alg&uacute;n est&iacute;mulo me soltaba el mal p&aacute;lpito: perd&iacute;a el &aacute;nimo, el aire desgarrante me robaba el buen &aacute;nimo, optimista, como loca que soy. Aunque como me pongo en escena cual buena actriz, recordaba tus ojos marrones, abiertos como una caja del tesoro y sonrientes. El Sanatorio Espa&ntilde;ol les quedaba peque&ntilde;o. Yo luc&iacute;a la blusa zapoteca que me regalaste y el rebozo de invierno tan llamativo y tan discreto, paradoja de colores. Actualmente, los he guardado en papel de china.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo se cura con una clayuda y un buen pedazo de tasajo, repet&iacute;as cuando el hambre de mediod&iacute;a nos hac&iacute;a sus presas, y manifestabas tu humor mix&#45;mix. En un coloquio present&eacute; como tema la vestimenta femenina mixteca, y despu&eacute;s me lo publicaron en la <i>Revista de la Universidad de M&eacute;xico:</i> en un traje se descubren las huellas del pasado que se llev&oacute; un air&oacute;n y de los tr&aacute;nsitos del ayer al presente. Conservo el pozahuanco en mi mesa de comer, atraviesa el mantel mixe: es el rinc&oacute;n mix&#45;mix en tu honor y de tus hermanas Vicky y Laura, a cuyo parto psicoprofil&aacute;ctico asististe como madre&#45;padre.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Los coincidentes gustos, los intereses, los secretos que pasan de boca a o&iacute;do, el amor de amigas! Cu&aacute;nto y cu&aacute;n importante fueron nuestros encuentros. A cada periplo que os&eacute; dar por Oaxaca y que doy en el Instituto me encuentro fantasiosamente contigo. &iquest;Te acuerdas de los paseos que dimos por el centro de la ciudad, por los canales, las almuercer&iacute;as, los edificios, las vecindades, los casinitos de barriada, y las veces que huimos de los orines que se tiraban por la venta a la calle cuando la distancia no era propicia para atinar a los canales? Aquel siglo xix reci&eacute;n estrenado, corrupto y sucio y, sin embargo, entra&ntilde;able. Cu&aacute;nto sufrimos viendo la historia efectual de la Independencia. Nuestra ideolog&iacute;a despintaba: &eacute;ramos remolachas: rojas por dentro y por fuera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y &eacute;ramos mujeres de barriada y de compa&ntilde;eros que mandaban despiojar. Nos envidiaban cuando tom&aacute;bamos de vez en nunca un menguanito (pan de dulce bastante regular, por cierto). Eras tan aut&eacute;ntica que alcanzaste el don, la gracia. Yo te pisaba los talones pero nunca alcanzaba tu ejemplo: siempre he pisado mi sombra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leo tu curr&iacute;culo: 24 coloquios, 29 cursos de actualizaci&oacute;n, asistente de programas y diplomados. Actriz de televisi&oacute;n y de radio. Licenciada en Historia, Maestra en Letras, titulada y pasante del Examen de Candidatura para Doctora en Historia; lo lograste en tiempos de los ataques disimulados, pero ataques al fin y al cabo, de la enfermedad gen&eacute;tica con que te clavaba la forca T&aacute;natos. Ah, no lo mostraste. Te presentabas como H&eacute;rcules y eras Aquiles con el tal&oacute;n herido por una endogamia ancestral que te pic&oacute; las meninges, los ri&ntilde;ones y el pulm&oacute;n hasta ahogarte. Anank&eacute; fue impotente en su lucha contra este gigante mortal. Eros dorm&iacute;a, Anank&eacute; cort&oacute; el hilo. Fuiste investigadora y hacedora de bibliotecas en Estados de la Rep&uacute;blica (dos libros lo atestiguan); autora de guiones y muse&oacute;grafa del Museo Nacional del Virreinato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hiciste el servicio social conmigo y yo no te dej&eacute; escapar. Aceptaste mis correcciones (en sabidur&iacute;a hist&oacute;rica, ni hablar, la alumna era yo) y en un lapso no demasiado grande deviniste instructora, gu&iacute;a y auxiliar de los becarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un d&iacute;a te ped&iacute; como ayudante de Filosof&iacute;a de la Historia. Despu&eacute;s de unos a&ntilde;os de ejercer con gran tino, no te aceptaron, no porque tu carrera docente haya sido oscura, sino porque no eras fil&oacute;sofa. "Pero es historiadora y aterriza mis abstracciones, y, por lo tanto, las maneja". No, no es fil&oacute;sofa, repiti&oacute; la burocracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Columba Camelia Galv&aacute;n Gayt&aacute;n particip&oacute; en la edici&oacute;n de las <i>Obras</i> de Fern&aacute;ndez de Lizardi, en el CD ROM, y tuvo un lugar destacad&iacute;simo en los dos primeros tomos de la recepci&oacute;n de la obra lizardiana (1810&#45;1820), y con el pie derrapando hacia su tumba, nos entreg&oacute; los dos &uacute;ltimos tomos de los cr&iacute;ticos, inflados, &iacute;ndices de la mentalidad colonizada de 1821 a 1827, fecha esta en que la tuberculosis se llev&oacute; la imagen del hombre que m&aacute;s quisimos. Columba Galv&aacute;n, &iquest;te encontrar&aacute;s platicando con El Pensador Mexicano en una reuni&oacute;n, un convivio y una desgustaci&oacute;n, acompa&ntilde;ados de la poeta Irma Isabel Fern&aacute;ndez Arias?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Docente, investigadora minuciosa, sinodal, dictaminadora, autora de <i>Articulaciones ambiguas,</i> tema de teor&iacute;a literaria. Autora de 23 art&iacute;culos, recopilaciones, cat&aacute;logos, antologadora y autora de cap&iacute;tulos de libro. Escribi&oacute; en honor de Ana Paola Vianello, seg&uacute;n consta en su remembranza. Su &uacute;ltimo ensayo est&aacute; en el cd <i>Fronteras diluidas entre historia y literatura.</i> Por primera ocasi&oacute;n lo presentaremos en la Feria del Libro de Miner&iacute;a sin tu presencia, el hueco pesar&aacute; entre nosotros, tus compa&ntilde;eros, y entre el p&uacute;blico que va a mirar nuestras locuras teatrales o lecturas en atril. No quiero acabar sin agradecerte haber ordenado el archivo del bachiller Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez de Mendoza, el sabio gnomo que yo ador&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tu mente siempre estuvo clara y racional, dudo que hayas tenido meningitis: no fuiste a vagar por las tierras de las fantas&iacute;as angustiosas y agobiantes del no pensar. Tal fue el primer diagn&oacute;stico de tu enfermedad. Hay tantos m&eacute;dicos o que son buenos artistas, o son malos cient&iacute;ficos: los no mercaderes son tan escasos que se necesita la linterna de Di&oacute;genes para encontrarlos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vuelvo a mirar el conejito. Me viene a la mente unas l&iacute;neas de "Flores marchitas" de Guillermo Prieto: "El rostro vuelto al pasado / en medio del acerbo duelo, / y hay s&oacute;lo desierto y yermo / bajo l&uacute;gubre nublado".<sup><a href="#nota">2</a></sup> Adi&oacute;s entre nubes, padre/madre de Natalia y hermana pegada con fibras irrompibles de amor con tus hermanas. Todas ustedes conscientes del estigma de ser mujer, de ra&iacute;ces pr&oacute;ximas a pueblos originarios, pobres y muy inteligentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos me preguntaron por ti porque cultivaste un altero de cari&ntilde;o. Mi compunci&oacute;n era a ratos tan evidente que dos personas de gran coraz&oacute;n, Georgina Guti&eacute;rrez y Ver&oacute;nica Volkow, inquirieron qu&eacute; era conveniente hacer por ti. Se movieron y me llenaron de ideas y de soluciones. Demasiado tarde.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas arrastramos el dolor. El vac&iacute;o de tu compa&ntilde;&iacute;a me lastima tanto como saber que ya no estoy en tu mente: "el coraz&oacute;n lastimado / al fin conoce vencido / que es para el dolor nacido, / que son sus goces mayores / hojas de marchitas flores / que lleva el viento al olvido" (356).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adi&oacute;s Columba. Si es factible, dale un beso a Irma, otro a Ana Paola y otro m&aacute;s a Laura Navarrete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que te marchaste recuerdo como retint&iacute;n un pedacito de canci&oacute;n que guardaba en el ba&uacute;l apolillado de la memoria infantil. Lo dir&eacute; en catal&aacute;n, luego lo traducir&eacute; y perder&aacute; gran parte de su impacto.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colomet que volas    <br> 		tes alas tingu&eacute;    <br> 		anir&iacute;a a veura    <br> 		mon o mon ont ets.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palomita que vuelas,    <br> 		si tus alas tuviera,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 		ir&iacute;a a ver    <br> 		mundo a mundo d&oacute;nde est&aacute;s.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Laura Romero, "El lupus, afecci&oacute;n cr&oacute;nica, incurable y autoinmune", en <i>Gaceta UNAM</i> (M&eacute;xico, UNAM), n&uacute;m. 4,454 (17 de septiembre de 2012): 13. ISSN 0188&#45;5138.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5143478&pid=S0188-2546201300020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Prieto, Guillermo. <i>Obras completas xi. Poes&iacute;a l&iacute;rica 1.</i> Presentaci&oacute;n, compilaci&oacute;n y notas de Boris Rosen J&eacute;lomer. Introducci&oacute;n de Ysla Campbell. M&eacute;xico: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5143480&pid=S0188-2546201300020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE LA AUTORA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Rosa Palaz&oacute;n:</b> Licenciada en Letras Espa&ntilde;olas. Maestra y Doctora en Filosof&iacute;a por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Profesora de Filosof&iacute;a de la historia y del Seminario de Est&eacute;tica (Divisi&oacute;n de Posgrado) de la misma instituci&oacute;n. Investigadora del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Coordinadora del equipo editor de las <i>Obras</i> de Fern&aacute;ndez de Lizardi. En 2005 obtuvo el reconocimiento y medalla <i>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz</i> que otorga la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Premio Universidad Nacional 2009 en el &aacute;rea de Investigaci&oacute;n en Humanidades.</font></p>      ]]></body><back>
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