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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Textos y documentos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Juan Tablada y Cuba</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Jos&eacute; Juan Tablada and Cuba</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rodolfo Mata</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n : 11 de mayo de 2010    <br> 	Fecha de aceptaci&oacute;n : 18 de mayo de 2010.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presencia de Cuba en la vida y la obra de Jos&eacute; Juan Tablada es un tema que no ha sido revisado con el detalle que merece. El poeta visit&oacute; la isla en varias ocasiones, no s&oacute;lo por las escalas que hac&iacute;an los nav&iacute;os en las rutas mar&iacute;timas rumbo a Europa, Sudam&eacute;rica y Estados Unidos, sino tambi&eacute;n porque se cas&oacute;, en 1918, en segundas nupcias, con Eulalia Cabrera Duval, hija de una familia cubana, a quien conoci&oacute; en Nueva York. Quiz&aacute; la primera vez que Tablada pas&oacute; por Cuba fue cuando, en viaje de bodas, visit&oacute; Par&iacute;s con su primera esposa, Evangelina Sierra, a principios de 1903. S&oacute;lo en 1911 repetir&iacute;a este trayecto &#45;que tocaba el puerto de La Habana, camino a la Ciudad Luz&#45; pues hab&iacute;a recibido el encargo de la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores de estudiar la organizaci&oacute;n de los archivos europeos, y aprovechar&iacute;a la ocasi&oacute;n para escribir y enviar sus "Cr&oacute;nicas parisienses" a <i>Revista de Revistas,</i> las cuales reunir&aacute; m&aacute;s tarde en el volumen <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s</i> (1918).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante 1903, Tablada public&oacute; solamente una serie de art&iacute;culos titulados "M&aacute;scaras".<sup><a href="#nota">1</a></sup> En ninguno de estos retratos art&iacute;sticos hay indicios de su paso por Cuba. La gran mayor&iacute;a de las referencias tejidas para describir la personalidad art&iacute;stica de pintores como Germ&aacute;n Gedovius y Alberto Fuster, y escritores como Efr&eacute;n Rebolledo, Jos&eacute; Asunci&oacute;n Silva y Maurice Rollinat, entre otros, apuntan a Europa y a Francia en particular. Ser&aacute; hasta su segundo viaje cuando el panorama de la isla lo impresione y lo lleve a presentar contrastes culturales interesantes. As&iacute;, en la primera entrega que hace como "corresponsal viajero", describe po&eacute;ticamente su arribo a la capital cubana:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi&eacute;rcoles 28. A las cinco de la ma&ntilde;ana de hoy anclamos frente a La Habana, y por el <i>hublot</i> de mi camarote pude contemplar, sobre el cielo, aun invadido por la tiniebla nocturna, los mil puntos luminosos de la ciudad dormida, ci&ntilde;endo con las lineas superpuestas de un hemiciclo de fuego la anchurosa bah&iacute;a.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A poco, entre los ruidos perezosos del amanecer, rompe el puerto su tr&aacute;fago y el sol a brillar, lavando con pincel de tiernas veladuras la delicada policrom&iacute;a de f&aacute;bricas y casas que van surgiendo al fulgor matinal, mientras se apagan lentamente las mil luces urbanas y se embruman las multicolores en los m&aacute;stiles navales y se enturbian entre el vaho de la madrugada, faros y farolas en los extremos de la bah&iacute;a. El vocer&iacute;o humano, la sonora verbosidad que m&aacute;s tarde ha de ensordecernos, comienza a levantarse en torno a nuestro buque, rodeado a distancia por botes y lanchas...</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Visto desde a bordo, el puerto es pintoresco en extremo, y sus casas y f&aacute;bricas, empinadas sobre el mar, dejan entrever rincones coloniales llenos de color y callejuelas misteriosas como de <i>ghetto</i> o juder&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; ante aquellas casas y aquel panorama pienso en bocetos de puertos italianos escritos o dibujados por los de Goncourt en <i>L'Italie d'hier</i> ?...<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que concluye el art&iacute;culo, tal como aparece en el volumen <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s,</i> queda enigm&aacute;ticamente abierta, como si se tratara de un cuestionamiento &iacute;ntimo del escritor. Del art&iacute;culo original de 1912, Tablada retir&oacute; los poemas "Lunas marinas I y II", publicados m&aacute;s tarde en <i>Al sol y bajo la luna</i> (1918) y otro par dedicado a las medusas y a los peces voladores, que Esperanza Lara reporta como no incluidos en ninguno de sus libros de poes&iacute;a. Los temas y su tratamiento en forma de im&aacute;genes se asemejan al trabajo que Tablada plasmar&aacute; m&aacute;s tarde en sus haik&uacute;s. Veamos, como ejemplo, el cuarteto de las medusas: "Globulares, azules y difusas, / alumbrando cual p&aacute;lidas farolas / la estela del bajel, van las medusas / como &aacute;mpulas de luz, bajo las olas".<sup><a href="#nota">3</a></sup> Nada parisinos, estos poemas discordaban del tono general del volumen y su exclusi&oacute;n muy probablemente responde a la misma inquietud que la pregunta: hay la sensaci&oacute;n de un desajuste. Es curioso constatar que este art&iacute;culo, con el cual inicia el libro, no fue el primero que apareci&oacute; publicado en la serie enviada a <i>Revista de Revistas,</i> al contrario, ocupa el trig&eacute;simo segundo lugar de un total de 34 textos. &iquest;Tablada habr&aacute; escrito, durante el viaje, un borrador que s&oacute;lo revis&oacute; casi al concluir su columna?<a href="#nota"><sup>4</sup></a> Seg&uacute;n Esperanza Lara, el poeta regres&oacute; de Par&iacute;s en febrero de 1912. Alrededor de esas fechas, el ritmo de sus publicaciones se ampli&oacute;, de las entregas a <i>Revista de Revistas,</i> a una serie de art&iacute;culos que aparecieron entre abril y diciembre de 1912, en el peri&oacute;dico <i>El Diario.</i> As&iacute;, Tablada acompa&ntilde;&oacute; la publicaci&oacute;n de la mayor parte de sus "Cr&oacute;nicas Parisienses" estando ya en M&eacute;xico. &iquest;Esta distancia habr&aacute; provocado la pregunta acerca de por qu&eacute; pensaba en los De Goncourt al contemplar la ciudad de La Habana?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo art&iacute;culo del libro (y el primero que fue publicado en la columna "Cr&oacute;nicas parisienses"), titulado "El cad&aacute;ver del 'Maine'", contin&uacute;a con la descripci&oacute;n de La Habana:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre las aguas de zafiro de la bah&iacute;a de La Habana, frente al puerto de edificios pol&iacute;cromos y luminosos, se desarrolla en estos instantes un episodio altamente tr&aacute;gico, lleno de inmensa desolaci&oacute;n y que presenta la imagen de la destrucci&oacute;n y de la muerte de una manera absolutamente inusitada.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de largos a&ntilde;os de dormir en el abismo, en el fondo salobre del oc&eacute;ano, el acorazado "Maine" resurge y aparece, exhumado por la industria humana, como el m&aacute;s pavoroso y terrible de los espectros.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cr&oacute;nica contin&uacute;a con la descripci&oacute;n l&iacute;rica de la "exhumaci&oacute;n" de este nav&iacute;o norteamericano cuyo hundimiento, en 1898, dio lugar a la guerra entre Estados Unidos y Espa&ntilde;a. Tablada lo ve como una "momia fara&oacute;nica arrancada de su hipogeo" y se pregunta: "&iquest;Fue asesinado el gigante de acero y sacrificado como v&iacute;ctima propiciatoria de una colosal ambici&oacute;n? &iquest;Ese tinte rojizo que lo cubre es el de la sangre de Abel vertida por Ca&iacute;n?..."<sup><a href="#nota">6</a></sup> Para esas fechas, a&uacute;n no ten&iacute;a la experiencia profunda de la cultura estadounidense, que adquirir&aacute; durante su larga estancia en Nueva York, aunque algunas notas del contraste con lo hisp&aacute;nico se dejan ver en la cr&oacute;nica que inicia su serie de cr&oacute;nicas japonesas, en la que describe su paso por San Francisco.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuba vuelve a aparecer en <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s</i> en la cr&oacute;nica "Bailes ex&oacute;ticos".<sup><a href="#nota">8</a></sup> Comienza con la descripci&oacute;n de un anuncio en un teatrillo de Montmartre: <i>Rumba, danse cubaine.</i> Tablada critica en&eacute;rgicamente la burda imitaci&oacute;n del baile y se&ntilde;ala que lo &uacute;nico cubano ah&iacute; era un "negro macilento y encorvado" que raspaba displicente un g&uuml;iro en un extremo de la orquesta. El &uacute;nico parecido que le encuentra a este "transterrado" nost&aacute;lgico del sol en el invierno parisino es con el tamborilero de Daudet. La sensaci&oacute;n del contraste, del desajuste, y la indignaci&oacute;n ante la falsificaci&oacute;n grotesca le hace evocar sus paseos nocturnos por La Habana:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de saborear un helado de guan&aacute;bana, de esa fruta sedosa, blanca y carnal que los madrigales cubanos comparan a la garganta de la mujer, el gu&iacute;a, al comenzar la noche, propuso una excursi&oacute;n al barrio de San Isidro, que es en La Habana algo equivalente al Yoshivara japon&eacute;s, o a los populosos gineceos cuyos encantos se cotizaban en el Muro Cer&aacute;mico alejandrino. Pero s&oacute;lo por obligada antonomasia puede decirse que aquello sea un "castillo sin noche", es precisamente el dominio de la noche, de una noche que tiene las sombras espesas y la luz violeta de Goya el macabro, de Rops el sat&aacute;nico.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda la cr&oacute;nica estar&aacute; dedicada a describir escenas grotescas de la zona prostibular en que las mujeres hacinadas llegan a asemejarse a "reses abiertas en canal y colgadas de los garfios de hierro en las carnicer&iacute;as...". Las bailarinas, los polic&iacute;as, los soldados, las matronas y los padrotes se mueven entre el ruido de choques de vasos, el olor a alcohol y los repiqueteos de casta&ntilde;uelas y tablados. A la vez que Tablada capta expresiones t&iacute;picas cubanas como "&iexcl;Candela!", define a los "guayabitos", los chulos, como "De Grieux regionales" o, al referirse a las prostitutas negras, cita a la Venus Negra de Baudelaire. La cr&oacute;nica concluye con la noticia de un enfrentamiento en la zona entre franceses y cubanos, que acaba en la muerte de tres de los primeros y uno de los segundos, un &iacute;dolo popular, mezcla de la baja galanter&iacute;a con el ejercicio de la pol&iacute;tica. Lamenta Tablada que este "guapo tabernario" sea un desolador ejemplo de la juventud fuerte y vigorosa entregada a torpes concupiscencias, mientras la bandera de "Maceo el heroico" y "Mart&iacute; el iluminado" se levanta pidiendo sacrificios redentores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tono de reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica y sociol&oacute;gica hecho desde la Meca de la civilizaci&oacute;n desaparece en el siguiente art&iacute;culo, "Bailes ex&oacute;ticos. 'La rumba'".<sup><a href="#nota">9</a></sup> Tablada describe detalladamente la sensualidad, el frenes&iacute;, el apasionado paroxismo y la belleza pl&aacute;stica de este baile cubano, ejecutado por una mulata de Camag&uuml;ey a la que compara con Salom&eacute; y Circe. Se apoya en poemas de Paul Verlaine, Oscar Wilde y R&eacute;my de Gourmont y, cuando la bailarina realiza las "tembladeras" &#45;que continuar&aacute;n impresion&aacute;ndolo tanto durante su estancia en Nueva York&#45; traduce el movimiento como un <i>frisson sui generis.</i> Este &uacute;ltimo gesto parece innecesario pero se entiende perfectamente dentro del contexto. Tablada abandonar&aacute; esta superposici&oacute;n constante del universo franc&eacute;s sobre su trabajo cron&iacute;stico a partir de su exilio, en septiembre de 1914. El desmoronamiento del r&eacute;gimen de Porfirio D&iacute;az y la p&eacute;rdida de su posici&oacute;n privilegiada, junto con el saqueo de su casa de Coyoac&aacute;n, contribuir&aacute;n enormemente a cerrar este ciclo de su producci&oacute;n, cuyo ocaso ya intuye el poeta en la pregunta ret&oacute;rica que subray&eacute; al principio. Curiosamente, Tablada pasar&aacute; de nuevo por La Habana con otros exiliados colaboracionistas de Huerta y se dirigir&aacute; a Galveston para finalmente establecerse en Nueva York.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los a&ntilde;os de 1915, 1916 y 1917 son oscuros en la vida de Tablada. No hay publicaciones recogidas y muy pocas noticias. Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez de Mendoza cuenta que al llegar a Nueva York se vio obligado a trabajar en una f&aacute;brica de focos donde se olvidaron de pagarle la primera semana.<sup><a href="#nota">10</a></sup> En el CD&#45;ROM <i>Jos&eacute; Juan Tablada: letra e imagen (poes&iacute;a, prosa, obra gr&aacute;fica y varia documental)</i> las im&aacute;genes ayudaron a establecer que en 1916 comparti&oacute; un departamento con Jos&eacute; Torres Palomar y que ah&iacute; dibuj&oacute; unos "kalogramas murales", sus primeros poemas ideogr&aacute;ficos: "Talon rouge" y "El pu&ntilde;al".<sup><a href="#nota">11</a></sup> Ya desde finales de 1916 hay indicios de su cercan&iacute;a con el consulado en Nueva York y, en 1917, muchas de las noticias provienen de su casamiento con Nina Cabrera y del libro que ella escribi&oacute; <i>Jos&eacute; Juan Tablada en la intimidad</i> (1954).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un detalle biogr&aacute;fico, que aparece en las notas de Guillermo Sheridan al volumen <i>Obras IV. Diario (1900&#45;1944)</i> y que, ante el vac&iacute;o de informaci&oacute;n, ha sido repetido por varias personas incluso por m&iacute; (Sheridan no da la fuente de su afirmaci&oacute;n), es que Tablada comenz&oacute; a colaborar en peri&oacute;dicos y revistas de lengua espa&ntilde;ola, como <i>El Magazine de la Raza,</i> y a dar clases de franc&eacute;s a familias acomodadas, despu&eacute;s de haberse establecido en Nueva York, a finales de 1914 o principios de 1915. Sheridan menciona a seguir que Tablada se cas&oacute; con Nina Cabrera a mediados de 1917, lo cual hace pensar que sus publicaciones en el <i>Magazine de la Raza</i> se dieron entre 1915 y 1917. Esto no fue as&iacute;, porque la mencionada revista se comenz&oacute; a publicar en 1918, como lo pude corroborar al consultar varios ejemplares conservados en la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; en La Habana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, la informaci&oacute;n que proporciona Sheridan proviene del libro de Nina Cabrera. En los cap&iacute;tulos iniciales, ella menciona que conoci&oacute; a Tablada porque supo de su prestigio de hombre culto, que daba clases de franc&eacute;s, mientras visitaba a una amiga en una casa de hu&eacute;spedes en Nueva York. Cuenta c&oacute;mo el poeta acab&oacute; yendo a su domicilio dos veces por semana a ense&ntilde;arle dicho idioma y la manera en que se desarroll&oacute; el noviazgo, el casamiento y el viaje de bodas, del cual partieron rumbo a Sudam&eacute;rica para que Tablada llevara a cabo la misi&oacute;n diplom&aacute;tica que se le hab&iacute;a encomendado, de propaganda pol&iacute;tica y cultural del nuevo r&eacute;gimen surgido de la Revoluci&oacute;n mexicana. En el ap&eacute;ndice de su libro, Nina reproduce una carta fechada el 10 de noviembre de 1919, que Tablada le dirigi&oacute; al entonces presidente Venustiano Carranza, donde da a conocer el nombre del "peri&oacute;dico" <i>Magazine de la Raza</i> y, en espec&iacute;fico, del art&iacute;culo "Artistas mexicanos en Nueva York", inclu&iacute;do en la edici&oacute;n del 15 de diciembre de 1918.<sup><a href="#nota">12</a></sup> La carta contiene referencias de otras publicaciones cubanas, en las que Tablada es mencionado o entrevistado, y de 60 art&iacute;culos que aparecieron en Colombia y Venezuela, am&eacute;n de un listado de conferencias celebradas y actos p&uacute;blicos en los que tom&oacute; la palabra. El prop&oacute;sito de Tablada era mostrar su trabajo directamente al presidente, ya que, como se sabe (y ah&iacute; lo menciona), estaba teniendo problemas de salud que le imped&iacute;an asumir el cargo de primer secretario de la Legaci&oacute;n de M&eacute;xico en Ecuador. Gerzayn Ugarte, ministro de M&eacute;xico en Colombia, bajo cuyas &oacute;rdenes Tablada estaba, hab&iacute;a reportado al oficial mayor de la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores esta negativa, que consideraba un mero pretexto.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas de las referencias que contiene esta carta sirvieron de gu&iacute;a para localizar los escritos de Tablada en Sudam&eacute;rica. No obstante, como se puede apreciar en el volumen <i>Por tierras de Bol&iacute;var. Obras VIII</i>(2009), en que Serge Za&iuml;tzeff compil&oacute; gran parte de dichos textos, en la carta hay algunas inexactitudes en las fechas y en los t&iacute;tulos.<sup><a href="#nota">14</a></sup> Hay tambi&eacute;n textos y/o publicaciones que no fueron localizados o que se antojan de muy dif&iacute;cil ubicaci&oacute;n (por ejemplo, la revista <i>Ariel,</i> redactada por estudiantes, donde Tablada dice haber publicado su poema "Tambores de plata"). Por otra parte, Za&iuml;tzeff incluye textos que Tablada no menciona y se&ntilde;ala la aparici&oacute;n de algunos de ellos en diferentes publicaciones. Es necesario recordar aqu&iacute; que entre los proyectos que Tablada se propuso llevar a cabo estaba el volumen que llevar&iacute;a el nombre de "Por tierras de Bol&iacute;var".<sup><a href="#nota">15</a></sup> Como se&ntilde;ala Za&iuml;tzeff, el poeta so&ntilde;aba con proyectos de aproximaci&oacute;n cultural entre ambos pa&iacute;ses, aunque, como afirma m&aacute;s adelante: "En realidad, si se excluyen los textos que Tablada public&oacute; en Sudam&eacute;rica en torno a M&eacute;xico &#91;los que eran parte de su labor propagand&iacute;stica del nuevo gobierno surgido de la revoluci&oacute;n&#93;, hay muy poco material para un libro".<sup><a href="#nota">16</a></sup> En el caso de Cuba, no existe una situaci&oacute;n similar a la de Sudam&eacute;rica y por ello los escritos originales y/o de tema local son a&uacute;n menos abundantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La confusi&oacute;n en torno a d&oacute;nde localizar <i>El Magazine de la Raza</i> arranca de que Tablada, al informar que el art&iacute;culo "Artistas mexicanos en Nueva York" apareci&oacute; en el n&uacute;mero del 15 de diciembre de 1918, no dice que la publicaci&oacute;n es una revista sino un "peri&oacute;dico", y menciona que dicho peri&oacute;dico se publicaba en Nueva York. Es verdad que las oficinas se encontraban ah&iacute;, pero se trata de una revista cubana. En la &uacute;ltima p&aacute;gina del n&uacute;mero fechado 1&deg; de febrero de 1919, en el recuadro titulado "Una tabla y una gr&aacute;fica bien significativas", la direcci&oacute;n de la revista hace un recuento de su trayectoria: "El d&iacute;a 1&deg; de junio del a&ntilde;o de 1918, la Transcontinental Publishing Corporation inici&oacute; la publicaci&oacute;n de <i>El Magazine de la Raza.</i> El monto de la edici&oacute;n, o tirada de nuestro quincenal, ha sido el siguiente". Y a continuaci&oacute;n enlista los n&uacute;meros del 1&deg; de junio de 1918 al 1&deg; de enero de 1919 con las cifras que ascienden de 5,000 a 30,000 ejemplares. Con estas cantidades nada despreciables, la publicaci&oacute;n enlista precios para Estados Unidos, M&eacute;xico, Cuba, Puerto Rico, Panam&aacute;, Hawaii y las Islas Filipinas.<sup><a href="#nota">17</a></sup> En la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; de La Habana, no encontr&eacute; el primer volumen, con los 13 n&uacute;meros quincenales correspondientes a los meses de junio a diciembre de 1918 (en octubre s&oacute;lo se public&oacute; un n&uacute;mero). Hall&eacute; los vol&uacute;menes de 1919, 1921, 1922, 1923, 1924, 1925, 1926 y 1927, a los que les faltan algunos pocos n&uacute;meros. Los art&iacute;culos de Tablada identificados fueron los siguientes:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "&Aacute;lbum de La Habana", febrero 1, 1919, pp. 8&#45;9.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No localizado en otras publicaciones. Reproducido al final de este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Del tr&oacute;pico al ecuador", abril, 1919, pp. 10&#45;12.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicado como "Del tr&oacute;pico al ecuador. Adi&oacute;s a La Habana" en <i>Actualidades,</i> Caracas, 7 de septiembre de 1919 (Za&iuml;tzeff). La versi&oacute;n de <i>El Magazine de la Raza</i> tiene algunas variantes respecto a la de <i>Actualidades,</i> imposibles de detallar aqu&iacute;. Todo indica que Tablada "retocaba" sus cr&oacute;nicas antes de enviarlas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "La novela de Asunci&oacute;n Silva", mayo, 1919, pp. 13&#45;15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicado en <i>El Nuevo Diario,</i> Caracas, 23 de julio de 1919 y en <i>Revista de Revistas,</i> M&eacute;xico, 10 de enero de 1937, pp. 27&#45;28 (Za&iuml;tzeff). La versi&oacute;n de <i>El Magazine de la Raza</i> tiene algunas variantes respecto a la de <i>El Nuevo Diario,</i> que Za&iuml;tzeff reproduce, imposibles de detallar aqu&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "El baile fatal de las mariposas nocturnas", junio, 1919, pp. 10, 11 y 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicado en <i>Actualidades,</i> Caracas, 3 de agosto de 1919 (Za&iuml;tzeff). La versi&oacute;n de <i>El Magazine de la Raza</i> tiene algunas variantes respecto a la de <i>Acualidades,</i> imposibles de detallar aqu&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "En la Quinta de Bol&iacute;var", julio&#45;agosto, 1919, pp. 12&#45;13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicado en <i>El Tiempo,</i> Bogot&aacute;, 22 de junio de 1919, p. 2; <i>Cultura Venezolana,</i> Caracas, num. 7, junio de 1919, pp. 54&#45;58; como "En la casa del h&eacute;roe" en <i>El Universal,</i> 18 de diciembre de 1930, 1<sup>a</sup> secc., p. 3 (Za&iuml;tzeff). La versi&oacute;n de <i>El Magazine de la Raza</i> tiene algunas variantes respecto a la de <i>El Tiempo,</i> que Za&iacute;tzeff reproduce, imposibles de detallar aqu&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Estampas de Caracas", noviembre, 1919, pp. 11, 12 y 31.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicado en <i>Actualidades,</i> Caracas, 5 de octubre de 1919 (Za&iuml;tzeff), con el aviso: "De una de las cr&oacute;nicas que sobre Venezuela env&iacute;a peri&oacute;dicamente Jos&eacute; Juan Tablada al <i>Magazine de la Raza</i> de New York, extractamos, por galanter&iacute;a del poeta, las siguientes estampas caraque&ntilde;as en obsequio a nuestros lectores". Es obvio que Tablada se adelant&oacute; enviando su cr&oacute;nica a <i>Actualidades.</i> La versi&oacute;n de <i>El Magazine de la Raza</i> tiene demasiadas diferencias respecto a la que Za&iuml;tzeff reproduce, por lo que se incluye al final de este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Bailes ex&oacute;ticos: la rumba", marzo, 1921, p. 43.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparece con la referencia de que fue tomado del libro <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s.</i> No hay diferencias respecto al texto publicado por Esperanza Lara en <i>Obras III.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "La obra de Tablada en Sud Am&eacute;rica", diciembre de 1919, p. 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta noticia de la redacci&oacute;n menciona la labor propagand&iacute;stica de Tablada para combatir a la "prensa jingo&iacute;sta" de Estados Unidos, refrenda el enaltecimiento de la figura de Carranza y comenta la cordial y exitosa recepci&oacute;n del libro <i>Un d&iacute;a...</i> en la prensa venezolana. Muestra los haik&uacute;s "La luna" y "Las ranas", con las indispensables fotograf&iacute;as de las ilustraciones que los acompa&ntilde;an, una foto de perfil de Tablada y otra en medio de un grupo de amigos caraque&ntilde;os, entre los que destaca "nuestro colaborador Aldo Baroni". El texto se reproduce al final de este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale la pena mencionar que algunos otros escritores mexicanos, como Amado Nervo, Luis G. Urbina y Carlos Gonz&aacute;lez Pe&ntilde;a, tambi&eacute;n colaboraron en <i>Magazine de la Raza.</i> Su tiraje y duraci&oacute;n hacen de ella una revista que valdr&iacute;a la pena revisar con detenimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia de <i>El Magazine de la Raza</i> en la trayectoria de Tablada radicaba en que fung&iacute;a como la publicaci&oacute;n en que hab&iacute;a retomado su labor period&iacute;stica, abandonada a ra&iacute;z de su situaci&oacute;n de exiliado. A partir de su ubicaci&oacute;n en La Habana fue que comenzaron a adquirir para m&iacute; otro significado diversas noticias que apuntaban tambi&eacute;n hacia la isla. En primer lugar, el debut de su poes&iacute;a ideogr&aacute;fica en la revista cubana <i>Social,</i> en el n&uacute;mero del 15 de enero de 1919, y la reproducci&oacute;n en M&eacute;xico de los mismos poemas publicados ("El pu&ntilde;al", "Talon rouge" e "Impresi&oacute;n de La Habana"), en <i>El Universal Ilustrado,</i> el 21 de febrero de 1919, acompa&ntilde;ados de la referencia.<sup><a href="#nota">18</a></sup> Al revisar algunos de los ejemplares e &iacute;ndices de <i>Social</i> encontr&eacute; las siguientes colaboraciones de Tablada:<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Madrigales idiogr&aacute;ficos" 15 de enero de 1919.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Titulado as&iacute; en el &iacute;ndice, pero rotulado en la p&aacute;gina como "Algo nuevo en poes&iacute;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Amado Nervo", 19 de julio de 1919.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Poemas sint&eacute;ticos", julio de 1919, p. 44. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluye "El pavorreal", "Torcaces" y "Los ruise&ntilde;ores"</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Primer d&iacute;a de nieve", enero de 1923, p. 29.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este poema fue incluido en <i>Obras I. Poes&iacute;a,</i> recopilado por H&eacute;ctor Val&#45;d&eacute;s, en la secci&oacute;n "Compositions" del volumen, p. 86.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "El arte criollo en Nueva York", enero de 1926, p. 47, 80 y 100.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo, a pesar de haber sido escrito desde Nueva York, no fue publicado en la prensa mexicana, a donde Tablada enviaba pr&aacute;cticamente la totalidad de sus cr&oacute;nicas. No figura en el acucioso <i>Cat&aacute;logo de los art&iacute;culos de Jos&eacute; Juan Tablada en publicaciones peri&oacute;dicas mexicanas (1891&#45;1945)</i> de Esperanza Lara Vel&aacute;zquez. Es necesario subrayar que una secci&oacute;n del art&iacute;culo est&aacute; dedicada a Conrado W. Massaguer, fundador y director de <i>Social,</i> adem&aacute;s de su principal ilustrador y caricaturista. El paralelo con la t&oacute;nica del art&iacute;culo "Artistas Mexicanos en Nueva York" es notable. Reproducido al final de este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "De 'La feria'", julio de 1928, p. 39.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluye los poemas "El gallo habanero", "Chole la cantadora", "Desaf&iacute;o", "Una canci&oacute;n" y "Ruleta".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revista <i>Social</i> tuvo una larga vida (1916&#45;1933; 1935&#45;1938). La interrupci&oacute;n se debi&oacute; a la ca&iacute;da de la dictadura de Machado. Se publicaba en La Habana, era mensual e ilustrada. Su primer n&uacute;mero correspondi&oacute; a enero de 1916. Conrado W. Massaguer la dirigi&oacute; siempre y, en 1918, Emilio Roig Leuchsenring se hizo responsable de la parte literaria, cargo que se formaliz&oacute; en 1923 con el nombre de "director literario". El subt&iacute;tulo que adopt&oacute; en 1922 da una visi&oacute;n de su contenido: "Artes, Letras, Teatro, Deportes", Sociedad, Modas". Como su nombre lo dice, su intenci&oacute;n inicial, declarada en el primer n&uacute;mero, era "describir en sus p&aacute;ginas por medio del l&aacute;piz o de la lente fotogr&aacute;fica, nuestros grandes eventos sociales, notas de arte, cr&oacute;nicas de modas" para demostrar que Cuba no estaba tan atrasada. La participaci&oacute;n de Roig Leuchsenring le dio una solidez intelectual, en gran parte por su proximidad con el Grupo Minorista, de ideas progresistas y enfoques cr&iacute;ticos de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social de la isla.<sup><a href="#nota">20</a></sup> De nuevo, las colaboraciones de escritores y artistas mexicanos, como Amado Nervo, y latinoamericanos, como Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui, merecen ser valoradas con detalle y en conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra revista importante en la isla en la que Tablada tambi&eacute;n public&oacute; es <i>El F&iacute;garo,</i> que tuvo una primera &eacute;poca (1885&#45;1933?). En su primer n&uacute;mero llevaba el subt&iacute;tulo "Semanario de sports y literatura. &Oacute;rgano del baseball". Fundada por Manuel Seraf&iacute;n Pichardo, Crescencio Sacerio, Rafael B&aacute;rzaga y Ram&oacute;n A. Catal&aacute;, poco a poco ampliar&aacute; su tem&aacute;tica, primero invirtiendo el orden de sus intereses, pues en 1886 se llamar&aacute; "Semanario de literatura y sports" y en 1888 pasar&aacute; a ser "Peri&oacute;dico literario y art&iacute;stico con caricaturas". Aunque <i>El F&iacute;garo</i> comenz&oacute; enfocado a los deportes y en especial al baseball, su importancia fue m&aacute;s literaria, pues en ella desfilaron las grandes figuras del modernismo hispanoamericano.<sup><a href="#nota">21</a></sup> Revisando algunos de sus ejemplares en torno a las fechas del periplo sudamericano de Tablada, identifiqu&eacute; las siguientes publicaciones:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Para un libro de Jorge Schmidke", a&ntilde;o XXXVII, 25 enero de 1920, no. 4&#45;6, p. 89.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque fue enviado desde Venezuela, este art&iacute;culo no se encuentra registrado en la carta de Tablada a Carranza, seguramente por la tem&aacute;tica. Za&iuml;tzeff incluye en el volumen <i>Obras VIII. Por tierras de Bol&iacute;var</i> dos poemas de Schmidke dedicados a Tablada, pero no da cuenta de este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Un cortejo feudal en el Jap&oacute;n", a&ntilde;o XXXVI, 16 de noviembre de 1919, no. 45&#45;46, p. 1285.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corresponde a las p&aacute;ginas 100 a 104 de <i>Hiroshigu&eacute;: el pintor de la nieve y de la lluvia, de la noche y de la luna</i> (1914).<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo "Los elefantes", que Tablada consigna en la carta a Carranza como publicado en la revista <i>F&iacute;garo,</i> con fecha de septiembre de 1919, no fue localizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras dos publicaciones cubanas en que Tablada colabor&oacute; o que se ocuparon de dar noticia de sus discursos de propaganda cultural y pol&iacute;tica, seg&uacute;n lo anota en su misiva a Carranza, fueron: <i>La Prensa</i> y <i>Bohemia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Bohemia</i> fue una revista semanal ilustrada que comenz&oacute; a publicarse en 1910, bajo la direcci&oacute;n de su fundador Miguel &Aacute;ngel Quevedo, con la direcci&oacute;n art&iacute;stica del pintor Antonio Rodr&iacute;guez Morey. Tuvo varios cambios en la jefatura de redacci&oacute;n, pero Quevedo continu&oacute; dirigi&eacute;ndola hasta 1926, a&ntilde;o en que lo supli&oacute; su hijo. Fue fundamentalmente una revista art&iacute;stico literaria, con aspiraciones a convertirse en una "enciclopedia imprescindible en toda casa", que se ufanaba de haber reproducido por primera vez en Cuba grabados a colores de los pintores y dibujantes de la &eacute;poca. La publicaci&oacute;n contin&uacute;a existiendo y hoy es un portal de internet. No localic&eacute; ninguna colaboraci&oacute;n de Tablada ni rese&ntilde;as de su trabajo en los n&uacute;meros disponibles, correspondientes al a&ntilde;o de 1918, en la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; de La Habana. La colecci&oacute;n est&aacute; incompleta y habr&iacute;a que buscar en otros lugares. De cualquier manera, trat&aacute;ndose de una revista muy enfocada a la vida social (daba rese&ntilde;as de los acontecimientos cotidianos m&aacute;s min&uacute;sculos de La Habana, para placer de sus lectores), da noticia de la boda de Tablada con una foto de Nina Cabrera vestida de novia, con velo, guantes y ramo. La leyenda al calce dice: "Sra. Cabrera de Tablada. Encantadora damita que contrajo matrimonio recientemente, en New York, con el conocido poeta mexicano Sr. Jos&eacute; Juan Tablada, Ministro de su pa&iacute;s en el Ecuador, de paso actualmente en esta capital" (22 de diciembre de 1918, no. 51, p. 21).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tablada envi&oacute; otras colaboraciones al <i>Heraldo de Cuba</i> entre 1922 y 1923. De esto se tiene noticia porque, en uno de los cuadernos en los que llevaba su diario, aparecen unas listas con tres columnas: fecha de env&iacute;o, nombre del art&iacute;culo y fecha de publicaci&oacute;n. Dos de las listas est&aacute;n encabezadas con la leyenda "Heraldo de Cuba".<sup><a href="#nota">23</a></sup> La mayor&iacute;a de los textos, si no es que todos, pertenecen a las columnas de cr&oacute;nicas que mantuvo en M&eacute;xico en el <i>Exc&eacute;lsior,</i> tituladas "Las Horas Neoyorquinas" o "Nueva York M&uacute;ltiple", o a otras columnas neoyorquinas como "Nueva York de D&iacute;a y de Noche", de <i>El Universal.</i> Habr&iacute;a que verificar esto con detenimiento, pues la valiosa colecci&oacute;n que existe en la hemeroteca del Instituto de Literatura y Ling&uuml;&iacute;stica Jos&eacute; A. Portuondo Valdor tiene sus faltantes, algunos ejemplares est&aacute;n en condiciones fr&aacute;giles, por el clima de la isla, y varias referencias de Tablada est&aacute;n equivocadas. Cuando la consult&eacute;, en noviembre de 2005, encontr&eacute; varias cr&oacute;nicas: "El cura que compone jazz", "El leviat&aacute;n de los aires", "La culebra escarlata y el lagarto de dos colas", "La condesa explosiva", "&iexcl;El vencedor fue Firpo! &iexcl;Dempsey descalificado!", "Las cat&aacute;strofes del Jap&oacute;n", "Encantos veraniegos", "Por qu&eacute; nos ignoran los norteamericanos", "Venus, Dempsey y las vacas", "La &uacute;ltima pelea de Dempsey", "500 d&oacute;lares... por dos palabras", "La venus del Bar&oacute;n Rothschild", "El buen gigante", "William Hart &#151; Madre de un ni&ntilde;o", "Los esc&aacute;ndalos de Wall Street", "Plagiarios y Lynchadores", "Una gallina representativa", "Lord Robert Cecil", "La &uacute;ltima gigantomaquia" y "Guisando en el fog&oacute;n del sol". Es necesario se&ntilde;alar que las listas que Tablada incluye en sus cuadernos eran una especie de herramienta de control de los textos que enviaba a los peri&oacute;dicos y que por eso pueden ser falibles: lo importante era el pago que recibir&iacute;a. En una de las listas correspondientes al <i>Heraldo de Cuba,</i> Tablada anota una colaboraci&oacute;n m&aacute;s enviada a una publicaci&oacute;n cubana, el <i>Diario de la Marina,</i> uno de los m&aacute;s antiguos y de mayor prestigio de la isla.<sup><a href="#nota">24</a></sup> Muchas de las cr&oacute;nicas inclu&iacute;das en las listas son las mismas. Es posible que Tablada haya intentado probar si le era posible sacar m&aacute;s provecho de ellas envi&aacute;ndolas a varios peri&oacute;dicos. Tal vez no fue afortunado pues no hay rastros de otros intentos similares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de comentar algunas de las publicaciones de Tablada en Cuba, quiero retomar el recorrido de la presencia de la isla en su vida y su obra. Nina relata que, en su viaje de bodas, llegaron a La Habana a bordo del "Miami" y se alojaron en el Hotel Plaza. La primera noche Tablada conoci&oacute; a su suegro, socio de in ingenio azucarero, quien hab&iacute;a llegado a la Habana procedente de Cienfuegos por tren. El encuentro fue cordial y cuenta Nina que las siguientes noches no pod&iacute;an salir mucho del hotel a causa de una huelga general pero luego pudieron hacerlo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los pocos d&iacute;as, ya conclu&iacute;da la huelga, Conrado Massaguer, director entonces de <i>Social,</i> y Enrique Uhthoff, nos pasearon por toda La Habana antigua: la Plazuela de la Catedral, la Iglesia del &Aacute;ngel, la Alameda de Paula, y viejas casas espa&ntilde;olas; todo ello era nuevo para m&iacute;, por haber estado ausente de mi tierra desde mi infancia.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La an&eacute;cdota complementa la cr&oacute;nica "&Aacute;lbum de La Habana" de <i>El Magazine de la Raza,</i> pues el recorrido cr&iacute;tico con el que comienza corresponde al paseo que realiz&oacute; el grupo de amigos. La presencia de Massaguer da un indicio de la proximidad que Tablada pudo haber tenido con &eacute;l y que se extendi&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os, manifest&aacute;ndose en las colaboraciones espor&aacute;dicas en <i>Social,</i> especialmente la reproducida aqu&iacute;, en la que hace un elogio del trabajo art&iacute;stico del cubano. El v&iacute;nculo con Uhthoff y Elizondo lo explica Tablada en la cr&oacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n de Tablada con Cuba puede continuar rastre&aacute;ndose en sus cr&oacute;nicas neoyorquinas. Un momento importante est&aacute; plasmado en las tituladas "Lo que fue Cuba" (5 de marzo de 1933) y "El verdugo y las alas" (27 de agosto de 1933), de su columna "Nueva York de D&iacute;a y de Noche".<sup><a href="#nota">26</a></sup> En ellas elogia a Cuba como un "emporio de belleza y cultura" y lamenta profundamente la situaci&oacute;n de desastre a que la condujo el dictador Gerardo Machado, recientemente derrocado, a quien llama "un Ner&oacute;n ma&iacute;tre d'h&oacute;tel". Las descripciones de la belleza de La Habana y las condiciones dram&aacute;ticas del momento se mezclan con reclamos ante la "Enmienda Platt" y las conspiraciones venidas de Wall Street y Washington y con la denuncia de asesinatos y desapariciones. Tablada valora sus recuerdos de c&oacute;mo, al lado del Duque Job, los ideales de Mart&iacute; lo cautivaron, su <i>&eacute;lan vital</i> y su maestr&iacute;a en la expresi&oacute;n; enaltece los ritmos musicales y los bailes, los pregones, el arte de la conversaci&oacute;n, los deportes (box y beisbol) y las casonas de El Vedado; y lamenta las perspectivas poco alentadoras:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuba ten&iacute;a las mejores revistas: <i>Social</i> de Massaguer; la mejor de tipo mundano en toda Am&eacute;rica, <i>Vanity Fair</i> inclusive, y aquella memorable <i>Revista de Avance,</i> que acorde con perpetua renovaci&oacute;n, ten&iacute;a por nombre la cifra del a&ntilde;o en que se publicaba.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al alcance de mi mano est&aacute; un n&uacute;mero, "1930", &iquest;es acaso el &uacute;ltimo? con nombres fervientes y dilectos: Ichaso, Ma&ntilde;ach, Yizaso, Marinello...</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estos comentarios Tablada da muestra, desde Nueva York, de estar bien informado acerca la vida cultural de la isla y se procupa acerca de la suerte que les aguarda a los "paladines de la cultura cubana, profesionistas, poetas, pintores, m&uacute;sicos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir este recorrido de la relaci&oacute;n de Tablada con Cuba, quiero subrayar un par de aspectos que me parecen importantes y que han surgido de &eacute;l. El paso del poeta por Cuba rumbo a Par&iacute;s est&aacute; marcado por una especie de titubeo acerca del filtro de la cultura francesa que se hab&iacute;a impuesto sobre su visi&oacute;n literaria del mundo: "&iquest;Por qu&eacute; ante aquellas casas y aquel panorama pienso en bocetos de puertos italianos escritos o dibujados por los de Goncourt en <i>L'Italie dhier</i> ?...". El mismo viaje est&aacute; marcado por poemas cuyas im&aacute;genes parecen anunciar los haik&uacute;s que compondr&aacute; unos a&ntilde;os despu&eacute;s en el ambiente id&iacute;lico tropical del hotel La Esperanza, en Colombia. Cuba volver&aacute; a ser, en 1918, el lugar en el que publicar&aacute; sus primeros poemas ideogr&aacute;ficos. De nuevo se trata de un punto de inflexi&oacute;n en su trabajo. Por otra parte, a pesar de que <i>El Magazine de la Raza</i> sigue siendo la primera publicaci&oacute;n neoyorquina de Tablada (neoyorquina&#45;cubana, hoy lo sabemos) de la que se tiene noticia, es muy probable que haya otras colaboraciones en medios impresos que tengan un perfil parecido. Es decir, que sean de habla hispana, con circulaci&oacute;n tambi&eacute;n en Estados Unidos, y con temas como el "arte criollo" (una reafirmaci&oacute;n hispanoamericana en el seno de la cosmopolita Nueva York), o noticias propias de la metr&oacute;poli norteamericana, para solaz de los lectores hispanoamericanos. La importancia de Cuba como lugar de encuentro hispanoamericano y contrapunto con la cultura anglosajona se ven&iacute;a desarrollando desde los a&ntilde;os dorados del modernismo. La ubicaci&oacute;n de la isla como escala en las rutas mar&iacute;timas entre Europa, Estados Unidos y Sudam&eacute;rica lo favoreci&oacute;. Despu&eacute;s de haber perdido pr&aacute;cticamente todo al salir exiliado de M&eacute;xico, en agosto de 1914, Tablada permanece en un silencio period&iacute;stico que se extiende hasta 1918, a&ntilde;o en que aparece el art&iacute;culo "Omar Khayyam en el idioma de Cervantes" <i>(Revista de Revistas,</i> 7 de abril de 1918, p. 14), al que seguir&aacute;, en diciembre, el mencionado art&iacute;culo de <i>El Magazine de la Raza.</i> Son casi cuatro a&ntilde;os, lo cual resulta inexplicable considerando su situaci&oacute;n econ&oacute;mica y su fama de poeta modernista y de cronista viajero. Ojal&aacute; una revisi&oacute;n m&aacute;s detenida de las publicaciones cubanas o de las de habla hispana que circulaban en Nueva York conduzca a identificar otros textos de Tablada, especialmente si corresponden al lapso de ese prolongado silencio perdiod&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&Aacute;LBUM DE LA HABANA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>por Jos&eacute; Juan Tablada</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nuestro corresponsal en Sud&#45;Am&eacute;rica el eminente poeta mexicano Jos&eacute; Juan Tablada, nos env&iacute;a el siguiente art&iacute;culo en el que da a los lectores de</i> <i>El Magazine de la Raza</i> <i>sus impresiones de la dulce capital cubana. Estamos seguros, de que tanto cubanos como mexicanos se deleitar&aacute;n ley&eacute;ndolo, y que esperar&aacute;n con ansia las futuras cr&oacute;nicas del autor de "Onix. "</i> &#151; El Editor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cosas nuevas y antiguas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace s&oacute;lo unos meses v&iacute; en el "Coconut Grove" de Nueva York a las "Dolly Sisters" imitando esa caracter&iacute;stica inefablemente voluptuosa de la rumba cubana: las tembladeras... En cambio, aqu&iacute; en la Habana acabo de ver a un bailar&iacute;n de rumba que por su indumento se asemejaba a un "cowboy" y por su coreograf&iacute;a a un danzar&iacute;n de "rag&#45;time"... En el men&uacute; del Hotel he buscado en vano un plato criollo y en todos los caf&eacute;s he pedido sin &eacute;xito alguno, un mamey glac&eacute;, bermejo y nevado a la buena usanza antigua. En cambio abundan en las fondas los bodrios h&uacute;ngaros y holandeses con feos nombres de "goulash" y de "stew" donde ya existe potencialmente un principio de indigesti&oacute;n y de n&aacute;usea... en cambio &iexcl;ay! en las reposter&iacute;as se sirven esos refrescos americanos que saben a mentol y a b&aacute;lsamo de "winter&#45;green"...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esa y por muchas otras cosas compruebo que la Habana ha perdido &#151;en poco m&aacute;s de un lustro que dej&eacute; de verla&#151; gran parte de los pintorescos prestigios que son suyos diluy&eacute;ndolos no en cosmopolitismo, lo cual ser&iacute;a universal y satisfactorio, sino en panamericanismo que es mon&oacute;tono, rectil&iacute;neo, "standard" en fin!...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las casas del Vedado, salvo algunas, muy pocas, que conservan aunque modernizados los racionales caract&eacute;res de la antigua casa cubana, son semejantes a las que se levantan en las avenidas de Brooklin contiguas a Prospect Park. Las viejas y hermosas residencias que en el mismo Vedado bordean La Calzada, parecen sonre&iacute;r con patricio desd&eacute;n de los palacetes advenedizos que con devaneos g&oacute;ticos, pruritos del Renacimiento, Siglo XVIII franc&eacute;s, y pujos orientales han surgido en los nuevos "repartos" y son tan fr&iacute;volamente ex&oacute;ticos como los pisaverdes de la Acerac del Louvre, que le nombran "lunch" al ajiaco, hablan sin cesar de Broadway y se hacen llamar "Frank" o "Charles" sin parar mientes en que se apellidan Chaguaceda... mientras el aguacate maduro y vindicativo hace en sus entra&ntilde;as criollas fatales onomatopeyas que es imposible traducir al ingl&eacute;s...</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">***</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La antigua mansi&oacute;n cubana, la cl&aacute;sica, la racional, la que tom&oacute; de la arquitectura espa&ntilde;ola los elementos que conven&iacute;an al clima del pa&iacute;s, a las costumbres y al car&aacute;cter moral de sus habitantes, tiene una franca y encantadora sencillez y sonr&iacute;e toda blanca, llena de aire y de sol, perfumada por las flores de sus jardines, con las columnas de sus &aacute;trios que tiene la misma elegancia de obelisco de los troncos de las palmeras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por las altas ventanas, m&aacute;s altas a veces que las puertas, entran las brisas saturadas de c&aacute;lidos perfumes, llevando en sus alas &aacute;ureo p&oacute;len floral y las alb&oacute;rbolas del tomegu&iacute;n canoro y a veces, esas mismas brisas vuelven a surgir, arrastrando a trav&eacute;s de las herm&eacute;ticas celos&iacute;as ecos de canciones cubanas que avivan la tristeza moruna hereditaria con pasi&oacute;n sollozante y vivaz voluptuosidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El peregrino que pasa a la vera de esas mansiones adivina que en su recinto alienta el verdadero esp&iacute;ritu patricio, la impoluta tradici&oacute;n cubana celosa de sus propios prestigios y en ellos ensimismada, que en su interior se observan los ritos dom&eacute;sticos, desde el recogimiento arist&oacute;crata y pudoroso de la mujer latina y las &iacute;ntimas virtudes de la madre y de la esposa en el hogar intacto, hasta los ritos heterodoxos de la religi&oacute;n culinaria, adicta a las antiguas tradiciones.&#45; En viejas fuentes de Talavera de la Reina deben servirse los excelentes y s&aacute;pidos platillos nacionales, el cl&aacute;sico "aporreado"; los deliciosos guarguanchos que hubieran regocijado a Brillat&#45;Savarin; el exquisito lech&oacute;n asado, viandas indudablemente superiores al "oat&#45;meal" propicio a las caballer&iacute;as, al "ham and eggs" y a los pollos refrigerados desde la guerra separatista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bellas mansiones cubanas que os hablan de las lindas mujeres criollas; de los bravos insurrectos de otros d&iacute;as; de Heredia y de Juli&aacute;n del Casal, bien distintas de algunos palacetes del Vedado que si hablaran dir&iacute;an solo alguna bober&iacute;a en mal franc&eacute;s o en detestable ingl&eacute;s...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Uhthoff y Elizondo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alguien dijo que el poeta Catulle Mend&eacute;s cuando fung&iacute;a de cronista teatral sol&iacute;a ser el centro del mundo sencillamente por ser Par&iacute;s la capital mundial; la Gran &Oacute;pera en noches de gala, el centro de Par&iacute;s y el cr&iacute;tico Mend&eacute;s el centro de las miradas en la Gran &Oacute;pera misma...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo semejante le pasa al Enrique Uhthoff en la Habana, donde ejerce la cr&oacute;nica teatral con tanto ingenio como autoridad. Lo dej&eacute; de ver seis a&ntilde;os y me lo encuentro en la Habana id&eacute;ntico a s&iacute; mismo deteniendo a los a&ntilde;os en un sonrosado y rubio "camouflage" de juventud, jovial y rollizo como un abate picaresco del galante siglo franc&eacute;s..&#45; No parece que haya vivido esos a&ntilde;os en la nocturna y candente atm&oacute;sfera de los teatros habaneros, sino en un refrigerador... El transcurso del tiempo ha sido en cambio muy ben&eacute;fico a su ingenio y a su cultura literaria. Adem&aacute;s de sus cr&oacute;nicas de teatros que son muy le&iacute;das y gustadas por el p&uacute;blico habanero, Uhthoff escribe para el teatro. Es autor de "Confetti" pieza que hizo &eacute;poca y leg&oacute; su nombre al semenario que hoy redactan el regocijado Mario Vitoria y su maligno v&aacute;stago Longoria.<sup><a href="#nota">27</a></sup> Uhthoff colabor&oacute; con Quinito Valverde en la pieza "Siete mujeres y media" y est&aacute; en estos momentos en que escribo a punto de ganar el primer premio en un concurso de cuentos de asunto criollo, abierto por <i>Social,</i> el art&iacute;stico magazine de Massaguer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y hablando de ese asunto criollo, viene a cuento decir que aunque Uhthoff tenga su mexicanismo en las propias m&eacute;dulas, como todo mexicano, se ha adaptado al medio, se ha "aplatanado" como aqu&iacute; se dice, tan justamente que al verlo y o&iacute;rlo accionar o hablar se le tomar&iacute;a por u genuino criollo "reyoyo"... &#151;<i>&iquest;No nota ut&eacute; un fuete ol&oacute; agabieto?</i> dicen que dijo al entrar a un cuarto de hotel, queriendo con tal fuga de consonantes, denunciar a su interlocutor confundido, un probable escape de gas...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo que va dicho se explican que sea Enrique Uhthoff estimado y querid&iacute;simo en el mundo period&iacute;stico e intelectual de la Habana.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">***</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pepe Elizondo no ha tenido ante el embate de los a&ntilde;os la frescura victoriosa de Uhtoff. Como yo recordara al simp&aacute;tico Pepe, "retour de Par&iacute;s", ce&ntilde;ido vest&oacute;n de terciopelo, gran corbata cabellera merovingia, no pude menos de preguntarle, al encontr&aacute;rmelo en la Habana: </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iquest;Y la melena... Pepe?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo que &eacute;l, con semblante conpungido y voz tr&eacute;mula, como si fuera a recitar las Coplas de Jorge Manrique, me contest&oacute; simplemente: </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iexcl;Se me cay&oacute;...!</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al principio no lo cre&iacute; porque, vamos, una melena no se cae as&iacute; nada m&aacute;s, como un bot&oacute;n o como una peluca... pero cuando mi amigo se descubri&oacute; v&iacute; que en efecto disimulaba la precoz calvicie, envolvi&eacute;ndose la testa, como en un turbante, con lo que le quedaba de melena...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s a Elizondo no se le ha ca&iacute;do nada, ni la ca&iacute;da de ojos con que perturbara a las ni&ntilde;as rom&aacute;nticas al publicar su primer libro de versos <i>Cr&oacute;talos</i> ilustrado a profusi&oacute;n por el gran Ruelas, ni el ingenio teatral que por el contrario, ha medrado en &eacute;l tanto, que en uni&oacute;n de Quinito Valverde no solo triunf&oacute; en New York sino que ha tenido en toda la Uni&oacute;n Americana una vasta influencia est&eacute;tica y social, susceptible de modificar profundamente las costumbres norteamericanas. Despu&eacute;s de que <i>The Land of Joy</i> la comedia musical de Valverde y Elizondo se estren&oacute; en el Park Theatre con el magn&iacute;fico &eacute;xito que los neoyorquinos conocen, comenzaron a notarse en la gran Metr&oacute;poli fen&oacute;menos extra&ntilde;os. Las mujeres iban a los cabarets con hisp&aacute;nicos atav&iacute;os, cachirulos prendidos en la cabellera, tocadas las cabezas con mantillas sevillanas, redes sobre las faldas, madro&ntilde;os en los corpi&ntilde;os. "Serafina la Rubiales" se bail&oacute; en Rector's como "one&#45;step"; la orquesta del "Rialto" atac&oacute; la briosa m&uacute;sica de "Alegr&iacute;as", las victrolas cantaron traducidas al ingl&eacute;s las coplas del "Torerito"...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simult&aacute;neamente con estos fen&oacute;menos se produjeron otros si menos pintorescos m&aacute;s significativos...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los profesores de espa&ntilde;ol comenzaron a ganar m&aacute;s dinero viendo aumentado el n&uacute;mero de sus disc&iacute;pulos; los peri&oacute;dicos publicaron anuncios de personas que solicitaban ense&ntilde;anza de la lengua de Cervantes y las librer&iacute;as registraban inusitadas ventas de obras en espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo espa&ntilde;ol pues, se puso de moda y de ese "spanish waving" comentado en diarios y magazines, fue la causa determinante, si no la predisponente, "The Land of Joy", la comedia musical de Valverde y Elizondo aplaudida a rabiar en Nueva York y otras ciudades americanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser aplaudido en el extranjero, en Nueva York, en la Habana, es lo mismo que triunfar indiscutiblemente...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora que Pepe Elizondo regrese a su patria, (est&aacute; por volver a M&eacute;xico tras de larga ausencia) sus numerosos amigos, como yo, lo ver&aacute;n despojado de su juvenil melena, pero al recordar sus triunfos recientes, ver&aacute;n as&iacute; mismo que cubre su calvicie, con una tupida corona de laurel.</font>	</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coincide el fin de la huelga general en Cuba, admirablemente organizada y disciplinada con mi embarque rumbo a Panam&aacute; en un buque de la "United Fruit". El buque es peque&ntilde;o y hiede a putrefacci&oacute;n frutal, el capit&aacute;n es enano y huele a whisky; pero all&aacute; en Panam&aacute; est&aacute; Portobello y en Portobello cierta maravillosa historia de viejos piratas cuyos hilos tengo y que de madurarse ser&aacute; motivo de pr&oacute;xima cr&oacute;nica para "EL MAGAZINE DE LA RAZA".    <br> </font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&Aacute;lbum de La Habana" en <i>El Magazine de la Raza</i>, febrero 1, 1919, pp. 8&#45;9.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ESTAMPAS DE CARACAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>por Jos&eacute; Juan Tablada</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hora tempranera en que Caracas se despierta, es grato ascender a trav&eacute;s del monta&ntilde;oso y agreste parque, que &#91;se&#93; llama el Calvario, subiendo rampas sombreadas por ceibas y bamb&uacute;s, descansando en terrazas y glorietas donde, en bronce y m&aacute;rmol, y&eacute;rguense las estatuas de los pr&oacute;ceres de este heroico pa&iacute;s, ilustre en la historia de las libertades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la balaustrada que, al pie de la estatua ecuestre del Mariscal de Ayacucho, suspende sobre Caracas un balc&oacute;n de maravilla, el aspecto matinal de la ciudad es puro encanto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La serran&iacute;a del &Aacute;vila</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lev&aacute;ntase sobre el horizonte la cercana sierra del &Aacute;vila, maciza y poderosa, de l&iacute;neas semejantes y repetidas que prestan a su majestuoso aspecto el sensible ritmo de un himno c&oacute;smico y formidable... Himno a qu&eacute;?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fatalmente, el recuerdo de Bol&iacute;var y de sus capitanes se confunde con la impresi&oacute;n de fuerza incontrastable que esas monta&ntilde;as suscitan en el &aacute;nimo... Sus l&iacute;neas tit&aacute;nicas tienen un movimiento de avance, un &iacute;mpetu soberbio hoy detenido en el espacio, pero que en un momento de la historia se prolong&oacute;, se continu&oacute;, en los torrentes de energ&iacute;a espiritual nacidos en este n&uacute;cleo de fuerza, para desbordarse por la Am&eacute;rica con el dinamismo incontenible de la epopeya boliviana.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, en su edad est&aacute;tica, la sierra del &Aacute;vila es el mejor monumento que Caracas monumental tiene sobre sus bellas y numerosas estatuas, para conmemorar al h&eacute;roe magn&iacute;fico. De d&iacute;a y de noche, sobre la m&aacute;s alta cumbre brilla el recuerdo de Bol&iacute;var, como la hoguera inextinta en el Piero de Grecia. Tal es la fuerza de esa fulguraci&oacute;n, que se sigue mirando como una persistencia solar aun con los ojos cerrados... Espiritualmente es algo semejante al fen&oacute;meno meteorol&oacute;gico del Catatumbo, que suspende hace miles de a&ntilde;os, sobre las noches de Maracaibo un eterno y misterioso rel&aacute;mpago. Tal surge ante m&iacute; la sierra del &Aacute;vila, encantada a esta hora matutina por fr&iacute;as nublazones y matices de sol naciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Desde el Belvedere</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Policromas y empeque&ntilde;ecidas por la distancia, al grado de semejar macizos de flores, las primeras casas de Caracas tienden un jard&iacute;n ilusorio sobre las &uacute;ltimas estribaciones del &Aacute;vila y en planos m&aacute;s inmediatos, comienzan a acusarse las techumbres de teja, las fachadas de ocre y tierno azul, el pintoresco caser&iacute;o que al fin se agolpa en el valle profundo, rodeando a mis pies, como un mar, la isla agreste del Calvario. Aqu&iacute; y all&aacute;, grandes estructuras se empinan, sobre los techos bermejos de p&aacute;tina sombr&iacute;a... Son el palacio presidencial de Miraflores, en cuyo enorme &aacute;stil, flamea la bandera nacional; el Arco de la federaci&oacute;n, de cuya arquitectura triunfal arranca la rampa para autom&oacute;viles, ci&ntilde;endo al Calvario en ascendente espiral; la Estaci&oacute;n Terminal del F. C. de la Guaira con amplios patios y almacenes y, sobre un mont&iacute;culo la capilla del Calvario, cuya gr&aacute;cil aguja, cuyos negros cipreses, recuerdan los fondos de cuadro de los primitivos italianos de Siena o de Umbr&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el nebuloso cielo autumnal parece suspendido uno de esos repentinos aguaceros de Caracas que tan pronto llegan como se van, deshechos por las brisas y oreados por el sol... Ya caen algunas gotas, pero de pronto, la iluminaci&oacute;n solar que gana el cielo, proyecta sus reflectores de oro sobre la parte m&aacute;s alta de la ciudad avivando matices en un impresionista y mir&iacute;fico puntilleo de luz. Los tejados sucios t&oacute;rnanse de coral; los &aacute;rboles copudos que surgen de los patios de las casas, hasta en el mismo coraz&oacute;n de Caracas, flamean r&uacute;tilos de esmeralda, de malaquita, de jade... Y surgiendo de la semi&#45;penumbra, las fachadas ocre de las casas al s&uacute;bito golpe del sol, tiemblan y chispean, como en los altares coloniales las banderolas de oro volador... Recuerdo los panoramas suburbanos de Par&iacute;s descritos por Zol&aacute; en "Una p&aacute;gina de Amor" con una frase del gran escen&oacute;grafo: "Aquel rayo de sol entre la lluvia era como una sonrisa entre las l&aacute;grimas". Y por asociaci&oacute;n recuerdo otros panoramas cuya belleza me ha sobrecogido: las alturas del Trocadero desde el &oacute;mnibus de Passy; el Riverside neoyorkino; el Valle de M&eacute;xico desde Chapultepec o la Habana desde la Loma de la Mulata...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Aves extraordinarias</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre mi cabeza los p&aacute;jaros jubilosos cantan el hilarante olor alcanforado de la tierra mojada por la lluvia, la caricia del viento propicio al vuelo, el oro del sol en la ma&ntilde;ana de cristal... Aves extraordinarias estas de Venezuela, que diseminadas en los m&uacute;ltiples jardines de la orbe realizan su car&aacute;cter agreste peculiar aun en medio de modern&iacute;simos progresos de urbanizaci&oacute;n. Raro cantor el "arrendajo", especie de calandria onomatop&eacute;yica, que imita desde el estornudo de su amo, hasta el "botuto" del autom&oacute;vil; el "cristofu&eacute;" en cuyo canto categ&oacute;rico, la ortodoxia colonial cre&iacute;a o&iacute;r la reiteraci&oacute;n de un dogma; el "campanero" que saca de su gorja vibraciones de Angelus; el ruise&ntilde;or "cucarachero", as&iacute; llamado por insect&iacute;voro y en fin esa peque&ntilde;a golondrina, peculiar a estos climas, cantora vesperal y hu&eacute;sped de todos los aleros caraque&ntilde;os, que en estos mismos instantes crepusculares confunde sus &uacute;ltimos vuelos con los primeros del murci&eacute;lago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La escuela militar</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que se asciende por los claros abiertos entre los follajes de la rampa, v&aacute;nse mirando sucesivos aspectos del panorama ciudadano, domos, torres, super&#45;estructuras, las plazas de toros como enormes embudos estriados; las culminantes linternillas de los grandes teatros; aqu&iacute; el templo de Lourdes, esbelto y blanco, m&aacute;s all&aacute; el vasto castillo almenado, con torreones y "poivieres" de la Escuela Militar que semejante a la de M&eacute;xico, sobre Chapultepec, culmina sobre la altura como un acr&oacute;polis. Pintada de amarillo y rojo, sobre el fondo azul del cielo, la Escuela parece te&ntilde;irse con los tres colores del pabell&oacute;n nacional que ondea enfrente, sobre el Palacio de Miraflores, como si la juventud que en ella se educa, para continuar la patri&oacute;tica leyenda, se identificara desde ahora con el glorioso emblema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Aves y fieras</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una de las terrazas superiores, se levanta el Aviario, parte del jard&iacute;n zool&oacute;gico del parque. Pocos ejemplares pero caracter&iacute;sticos de la fauna regional. "Pijijes", peque&ntilde;os &aacute;nades que me hacen recordar a los que un d&iacute;a cant&eacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &aacute;nades veracruzanos    <br> 		Tienen h&aacute;bitos carmelitas    <br> 		Y como dos frailes hermanos,    <br> 		En actitudes estilitas    <br> 		Sue&ntilde;an lagunas y pantanos...</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grandes gallin&aacute;ceas, de extra&ntilde;os cr&oacute;nculos color de azufre o de azafr&aacute;n que parecen frutas ensartadas en sus picos; grandes guacamayas inquietas y ruidosas, de todos los colores: color de turquesa y cinabrio, rojas, amarillas y azules o todas verdes, semejantes a un haz de hojas, cuando inm&oacute;viles. Una extra&ntilde;a becada, junto al delgado ca&ntilde;o de agua, se mantiene en eterna y at&aacute;vica actitud de pesca, esclava lamentable de un secular instinto defraudado. Garzas blancas e inm&oacute;viles parecen plasmarse en alabastro, como urnas votivas en el m&aacute;rmol de un sepulcro, y por fin, all&aacute; arriba, tambi&eacute;n inerte y esponjada al sol, una "aigrette" desfleca en n&aacute;cares luminosos sus plumeros de alcanfor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los jaguares</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s arriba, al&iacute;neanse las jaulas de los jaguares. Son los jaguares de M&eacute;xico, los mismos de la casa de fieras de Moctezuma, los mismos de los Caballeros Tigres que surgen de los bajorrelieves de Palenque y matizan el papel de agave de los antiguos c&oacute;dices. Estos jaguares son particularmente soberbios. Lucen sus esplendidas pieles:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con &eacute;l <i>&#91;sic&#93;</i> y la sombra de la selva, y en la penumbra de las jaulas lanzan de sus pupilas rel&aacute;mpagos verdes, como si heridos en su orgullo cruel no vieran a los humanos sino a trav&eacute;s del lente de esmeralda de Ner&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Flora del tr&oacute;pico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el pin&aacute;culo del Calvario donde se asienta el Observatorio, todo Caracas puede verse como desde un aeroplano. Al pie del &Aacute;vila, corre el paseo del para&iacute;so, bordeado de chalets, entre las h&uacute;medas vegas del Guaire cintilantes de luci&eacute;rnagas al atardecer. La flora arb&oacute;rea de este elegante paraje es un trasunto de las maravillas del tr&oacute;pico: enormes "samanas", ceibas que tienen en su corteza las c&oacute;rneas espinas del caim&aacute;n, "bucares" copudos, acacias rojas, y otros &aacute;rboles de cuyo nombre sonoro sabe el poeta regional Benavides Ponce quien dijo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primavera, en el campo    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 		todo de regocijo se estremece:    <br> 		y en el enorme lienzo tus colores    <br> 		hacen inagotables tus pinceles:    <br> 		ya vestir&aacute;s de blanco a los urapes    <br> 		y de amarillo a los araguaneyes.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otros rumbos de la ciudad, se ven los floridos suburbios y los caminos que llevan a las estaciones veraniegas. Quiz&aacute;s por aquel camino hoy sereno y jubiloso, transcurri&oacute; hace m&aacute;s de un siglo, aquel, tr&aacute;gico &eacute;xodo, la emigraci&oacute;n en masa de los habitantes de Caracas que mi amigo Tito Salas, el ilustre pintor venezolano, <i>retour</i> de Par&iacute;s, acaba de pintar...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con pesar se arranca la contemplaci&oacute;n de aquellas bellezas, dignas de admirarse largamente en las diversas iluminaciones diurnas o a los misteriosos fulgores de la luna. Una vuelta de la rampa nos oculta bajo espesos follajes el colorido y transparente panorama, como si un tel&oacute;n de pesado terciopelo cayera de pronto sobre una luminosa decoraci&oacute;n teatral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caracas, bella ciudad latina, alg&uacute;n d&iacute;a estar&eacute; lejos de ti y te recordar&eacute; con amor, con un recuerdo firme como tu &Aacute;vila solemne, con la &iacute;ntima poes&iacute;a de tus hospitalarios tejados rojos, embalsamado como las flores de tus jardines, vagaroso como las luci&eacute;rnagas, de las vegas del Guaire y con algo de esa visi&oacute;n &eacute;pica y legendaria que nos sobrecoge, cuando al azar de un paseo por tus calles y tus plazas surge de pronto ante nosotros, en m&aacute;rmol o en bronce, el rostro, todo alma de Bol&iacute;var...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Estampas de Caracas" en <i>El Magazine de la Raza</i>, noviembre, 1919, pp. 11, 12 y 31.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PARA UN LIBRO DE JORGE SCHMIDKE</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es Jorge Schmidke un fino poeta rom&aacute;ntico, con todos los caracteres que singularizaron a esa escuela, desde Lamartine el musical, hasta el pl&aacute;stico Te&oacute;filo Gautier.<sup><a href="#nota">28</a></sup> Por su sentimentalismo y su fidelidad amorosa, parece llegar hasta nosotros rindiendo una larga jornada, tal vez desde las Cortes de Amor, ocultando bajo el capisayo del trovero una coraza de damasquinos primores y bajo la coraza un coraz&oacute;n herido de amor y de melancol&iacute;a. Amor sobre un fondo de tristeza: una estrella de oro en campo de sable es su blas&oacute;n, y las jornadas bajo el plenilunio parecen haberle puesto en el rostro una m&aacute;scara de luna, en doloroso contraste con las sombras que las noches sin astros dejaron en su manteo. Pero a veces, por el jub&oacute;n entreabierto, un rayo de luna o de sol hieren el ataviado coselete y denuncian refinada prosapia en el vagaroso peregrino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque el poeta tiene ese amor por las exquisiteces del arte que exaltara el maestro de <i>Esmaltes y camafeos,</i> y fascinado por Pisanelo, gusta de troquelar medallas para conmemorar los episodios de su amor, y de cincelar francos o pebeteros para guardar o quemar las esencias y los inciensos de su alma sensitiva y ferviente. Creo que de haber tenido ocasi&oacute;n, habr&iacute;a sido un esmaltador; un tallador de iconos crisoelefantinos de Bizancio; un tejedor de orientales brocados, o el aurifabrista de una corte principesca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay ciertas obras del arte chino, tiestos con plantas floridas en donde las flores, el follaje, las mariposas, est&aacute;n hechas con n&aacute;car, con malaquitas, &aacute;mbares y corales, delicias de los mandarines del pa&iacute;s que fue celestial, y hoy es republicano y que, estoy seguro, deleitar&iacute;an a Jorge Schmidke, que en los simples t&iacute;tulos de sus poemas denuncia semejantes dilecciones: "Musa her&aacute;ldica", "Tis&uacute;", "Oros de alma", "Lapisl&aacute;zuli", "Para un cofre", "Camafeo", "Bibelot"... El rutilante nombre de Benvenuto cae a menudo de su pluma y con &eacute;l frases l&iacute;ricas de esplendor material: "los pomos dorados que cincela el poeta" son los versos; el soneto est&aacute; "laminado cual hoja damasquina".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas cualidades pict&oacute;ricas y decorativas del brillante poeta, pudieran, sin embargo, llegar a ser negativas, si insistiera demasiado en ellas, abrumando el asunto l&iacute;rico bajo el peso de la forma demasiado exuberante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La est&eacute;tica moderna parece promulgar imperiosas leyes suntuarias que proscriben, en bien de la emoci&oacute;n pura, todo exceso ret&oacute;rico. Una profec&iacute;a del iluminado Mallarm&eacute;, de ese genio que como una monta&ntilde;a se levanta mayor a nuestros ojos mientras m&aacute;s nos alejamos de &eacute;l, es hoy un canon. Hay que desterrar la elocuencia que ha invadido al lirismo "desde la gran desviaci&oacute;n hom&eacute;rica"; hay que volcar al "orfismo", a la poes&iacute;a pura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por fortuna, Jorge Schmidke descubre a veces en su sensibilidad sonoros hilos de agua clara y suele ofrendar a su ideal, entre quilates de pedrer&iacute;a, el perfume de esas flores agrestes e infinitas que Maeterlinck cant&oacute;. As&iacute; lo demuestra en su poema "A las sombras", en "La musa del dolor", en "V&eacute;sper".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jorge Schmidke, que tiene altas y generosas admiraciones, d&iacute;galo su "Dinast&iacute;a egregia" y su soneto a Nervo; Jorge Schmidke, que ha merecido el magistral est&iacute;mulo de Chocano y de Ud&oacute;n P&eacute;rez, en bellas poes&iacute;as, est&aacute; por su juventud en condiciones de evolucionar, a&ntilde;adiendo a sus prestigios de poeta de la forma, el m&aacute;s alto de captador de emociones, virtud que identifica al moderno poeta con las excelsas torres inal&aacute;mbricas que en lo invisible de la sombra y del silencio traen el verbo disperso, lo condensan en evangelios y lo dejan caer sobre la humanidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Juan Tablada    <br> 	Caracas, 1919.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En recuadro, bajo una foto del "Sr. Jorge Schmidke, notable poeta venezolano", se lee la nota de la redacci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ilustre poeta y escritor mexicano, se&ntilde;or Jos&eacute; Juan Tablada, honra a <i>El F&iacute;garo</i> con el brillant&iacute;simo art&iacute;culo que aparece en esta p&aacute;gina y que nos remite desde Caracas, en donde reside actualmente.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo servir&aacute; de pr&oacute;logo al nuevo libro de versos que prepara el gran poeta venezolano Jorge Schmidke.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Para un libro de Jorge Schmidke" en <i>El F&iacute;garo</i>, a&ntilde;o XXXVII, 25 enero de 1920, no. 4&#45;6, p. 89.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA OBRA DE TABLADA EN SUDAM&Eacute;RICA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro eminente colaborador, el poeta mexicano Jos&eacute; Juan Tablada, est&aacute; realizando una obra de la mayor significaci&oacute;n en Sudam&eacute;rica, en pro del acercamiento de todas las Rep&uacute;blicas que fueran un d&iacute;a florones de la corona espa&ntilde;ola; pero especialmente, su obra tiende a presentar "el verdadero M&eacute;xico" demostrando con su elocuencia inimitable que esa hermosa tierra de Ju&aacute;rez, vilipendiada, como su Gobierno, est&aacute;n muy lejos de ser acreedores de las injustas censuras que corren ahora contra ellos en la prensa jingo&iacute;sta de los Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos a la vista, por nuestros canjes, las cr&oacute;nicas que los principales diarios caraque&ntilde;os consagraron a la primera conferencia de Tablada en la ciudad del Guaire, y por ellas nos enteramos de que las palabras del poeta y representante de M&eacute;xico, encontraron un eco simp&aacute;tico, no s&oacute;lo cuando se refiri&oacute; a las grandezas pasadas de la Nueva Espa&ntilde;a, sino a las luchas heroicas del M&eacute;xico moderno. Tablada, supo presentar ante su selecto auditorio, la figura venerable de Carranza, con precisos y netos lineamientos, arrancando aplausos fervorosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poeta se da tiempo para acordarse de su oficio, y al mismo tiempo que nos env&iacute;a cr&oacute;nicas deleitosas que nuestros lectores seguramente leen con avidez, ha publicado un nuevo libro de versos, intitulado <i>Un d&iacute;a.</i> De ese libro que ha sido recibido entusiastamente por los cr&iacute;ticos de la Am&eacute;rica Latina, escogemos al azar dos composiciones sint&eacute;ticas en que el poeta concret&oacute; su alma vibrante a la pasi&oacute;n de la belleza.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Publicamos tambi&eacute;n las ilustraciones que las adornan en el libro mencionado, una fotograf&iacute;a &uacute;ltima de Tablada, y otra en que se ve al escritor rodeado de un grupo de amigos caraque&ntilde;os, entre los que descuella nuestro colaborador Aldo Baroni.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La obra de Tablada en Sud Am&eacute;rica" en <i>El Magazine de la Raza</i>, diciembre de 1919, p. 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL ARTE CRIOLLO EN NUEVA YORK</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Por Jos&eacute; Juan Tablada</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin darse quiz&aacute;s cabal cuenta, el p&uacute;blico est&aacute; presenciando un extraordinario florecimiento de arte <i>criollo,</i> de arte nuestro, en esta Nueva York, torva ciudad de hierro con refulgentes entra&ntilde;as de oro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Digo arte criollo para comprender a todos los art&iacute;fices antillanos, incaicos, aztecas y gauchos, desde Massaguer el precursor, hasta Covarrubias, el Benjam&iacute;n, con M&aacute;laga Grenet, Vargas, Luza, Amero, Bol&iacute;n y otros que aqu&iacute; medran y triunfan, sin olvidar a Benito, peninsular, pero asimilable por la sangre con nuestros ingenios continentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la caricatura, al <i>cartoon</i> de este pa&iacute;s, &iquest;qu&eacute; han aportado los artistas nuestros para merecer la franca solicitud que se les dispensa? &iquest;A qu&eacute; se debe la creciente fama que ganan esos nombres latinos estampados al pie de dibujos period&iacute;sticos y carteles murales?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El triunfo de los ex&oacute;ticos dibujantes es tanto m&aacute;s meritorio cuanto que el arte de la caricatura no es aqu&iacute; nuevo, sino arraigado desde anta&ntilde;o y practicado a diario en las abundantes p&aacute;ginas de los rotativos, cuyas secciones c&oacute;micas son populares y famosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay que olvidar tampoco que en este pa&iacute;s han florecido los c&oacute;micos y los <i>clowns</i> y que el humorismo, aunque con caracteres muy propios, es fruto del suelo y se cosecha copiosamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s el oportuno advenimiento de nuestros artistas consista en que la caricatura asumi&oacute; desde un principio modalidades que se hicieron tradicionales, tomando un cauce de rutina roto s&oacute;lo por el ingenio de ciertos artistas que crearon tipos y los impusieron, acostumbrando al p&uacute;blico a sus aventuras peregrinas y pintorescas. A esa familia c&oacute;mica pertenecen <i>Mutt and Jeff, El Capit&aacute;n Tibur&oacute;n,</i> v&iacute;ctima de los rapaces; <i>Jiggs</i> y sus aventuras conyugales y a&uacute;n <i>Krazy Kat</i> que es un exponente de regocijada filosof&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero yo me inclino a insinuar que tales episodios no son caricaturas intr&iacute;nsecas, sino literatura c&oacute;mica ilustrada; es decir no es la pura pl&aacute;stica lo que las hace valer, sino las letras que las comentan... Juzgando la pl&aacute;stica pura, nos encontramos con procedimientos sumarios y <i>standarizados,</i> convencionalismos de factura que llegan a hacer de la fisonom&iacute;a del negro, por ejemplo, una especie de jerogl&iacute;fico: un disco oscuro, con una elipse por boca y dos c&iacute;rculos blancos por ojos. Alguien encontr&oacute; anta&ntilde;o esa f&aacute;cil f&oacute;rmula, convino el p&uacute;blico en que aquello era el rostro de un africano y los dibujantes la repitieron <i>ad infinitum.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese convencionalismo aceptado, hizo in&uacute;til la visi&oacute;n propia y personal y nadie se tom&oacute; el trabajo de intentar nuevas estilizaciones, cuando ya hab&iacute;a una tan eficaz como los signos de la telegraf&iacute;a Morse o las claves para cablegramas comerciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto que dentro de esta generalizaci&oacute;n hay excepciones, Gibson, por ejemplo, el mismo que le diera su nombre a la <i>girl</i> fin de siglo pasado. Pero aunque muchos lo crean, Gibson el <i>cartoonist</i> no es caricaturista. Este es el caso ejemplar y evidente de que el humorismo est&aacute;, no en la pl&aacute;tica, no en las l&iacute;neas, sino en la literatura de las leyendas que los calzan. Gibson triunf&oacute; cuando el academismo triunfaba, pero por haberle puesto algunos kilos m&aacute;s de grasa a alguna millonaria de Gramercy Park, nadie usurpa el genio deformador de Daumier.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la magistral t&eacute;cnica de pluma del gran dibujante los 400 arist&oacute;cratas de Mc Alister, se vieron reflejados vera efigie.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Nell Brinkley m&aacute;s vale no hablar; sus deshilados gr&aacute;ficos; los filamentosos caramelos de sus dibujos dominicales, deben ser el ideal de las meseras de los <i>Child,</i> de los motoristas del <i>subway</i> y de otras honradas muchedumbres que nada tienen que ver con la est&eacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la caricatura que analizamos, la de las p&aacute;ginas humor&iacute;sticas, hay un visible esfuerzo de hacer que predomine lo grotesco, perfectamente logrado, pero a costa de la gracia de la l&iacute;nea en s&iacute;, sentida con su propio ritmo, sacrificada quiz&aacute;s sin raz&oacute;n, pues entre los ancestros sajones, all&iacute; est&aacute; nada menos que el gran Rowlandson quien en sus m&aacute;s desenfrenados dibujos, conserva ese sentimiento lineal y en medio de las m&aacute;s grotescas situaciones logra inc&oacute;lume la elegancia del <i>gentleman</i> y la venusta feminidad de la mujer siglo XVIII.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Me atrever&eacute;, pues, a declarar que la personalidad, la gracia y el sentimiento de la l&iacute;nea, son las cualidades esenciales que acompa&ntilde;an a nuestros artistas criollos, en su triunfante <i>invasi&oacute;n</i> de estas tierras?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El Massaguer spirit</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La palabra <i>invasi&oacute;n</i> no es orgullosa ni temeraria. Hace un a&ntilde;o el popular <i>magazine Current Opinion</i> public&oacute; un largo art&iacute;culo titulado <i>The Mexican Art Invasion,</i> comentando los dibujos de Covarrubias, Best Maugard, Alfredo Xim&eacute;nez, los art&iacute;culos en ingl&eacute;s de quien esto escribe y declarando que "el grupo de pac&iacute;ficos invasores estaba vivificando la cultura norteamericana".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la informaci&oacute;n del magazine era incompleta, pues los invasores llegan de toda la Am&eacute;rica hisp&aacute;nica, como nobles filibusteros que avanzan l&aacute;piz en ristre y embrazando como broquel, la pict&oacute;rica paleta matizada de brillantes colores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al pasar revista a la falange y aunque Massaguer sienta alarmas de modestia, habr&aacute; que colocarlo a la vanguardia, ya que no s&oacute;lo se trata de su obra personal, sino de la brillante labor colectiva de <i>Social</i> que hoy celebra su aniversario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer movimiento de quien ve por vez primera un ejemplar de este peri&oacute;dico y se da cuenta de que est&aacute; hecho en Cuba, es de sorpresa. La perfecci&oacute;n tipogr&aacute;fica se antoja alemana o inglesa...; la cubierta jubilosamente colorida, de alegres matices, de franca cromatizaci&oacute;n que odia a los tonos grises, por eso y por la gracia del arabesco, tiene un perfume de Par&iacute;s, con propio olor y solar claridad de tr&oacute;pico, que desconciertan...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras hojas, otras puertas, se abren dejando ver emporios de arte, desde el desfile de venusinos maniqu&iacute;es <i>chez Poiret</i> o <i>chez Paquin,</i> hasta el armonioso caos de un <i>Sal&oacute;n</i> cubista. &Aacute;brense lo mismo sobre el camerino de la vampiresa de Hollywood y astro del Zodiaco de Broadway, que sobre la fragua centelleante de D&iacute;az Mir&oacute;n o el <i>Huerto sellado</i> de Lugones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y la caricatura, el humorismo, aparece, se insin&uacute;a, desde la leve sonrisa hasta la carcajada franca, en vi&ntilde;etas y croquis y planas del propio Massaguer que all&iacute; condensa su obra, aunque el magazine todo, est&eacute; animado por un soplo de lo que aqu&iacute; se llamar&iacute;a el <i>Massaguer spirit.</i> &iquest;Pero qu&eacute; obra meritoria no merece en nuestro medio, el homenaje, as&iacute; hay que considerarlo, de la cr&iacute;tica adversa?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El bohemio melenudo e hidr&oacute;fobo dice que un peri&oacute;dico que se ocupa de deportes, es trivial; para los bolcheviques cimarrones, las cr&oacute;nicas sociales huelen a aristocracia; el <i>clubman</i> que ya olvid&oacute; su fugaz paso por la universidad encuentra herm&eacute;ticas las poes&iacute;as modernistas y probablemente a pelotero y pugilista les ser&iacute;a m&aacute;s grato ver en esas p&aacute;ginas a Babe Ruth que a Einstein, a Dempsey que al Pr&iacute;ncipe de Gales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para m&iacute;, esa versatilidad, ese enciclopedismo period&iacute;stico que da vuelta al panorama mundial, sin polarizarse en parte alguna, es precisamente lo que hace la eficacia de <i>Social</i> como veh&iacute;culo de publicidad y amable &oacute;rgano de difusi&oacute;n cultural. La especializaci&oacute;n es cosa de los centros grandes y perfectamente organizados: <i>The Spur</i> o <i>Theatre Magazine,</i> no son a&uacute;n posibles en nuestras ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dar un toque de atenci&oacute;n en estas tierras hacia la cultura criolla, presentar ante esta naci&oacute;n enorme, en un marco digno a nuestros valores art&iacute;sticos, han sido obra de <i>Social</i> y del <i>Massaguer spirit.</i> La obra altruista; la propia, fue afirmada por Massaguer, fuera del magazine en su memorable &aacute;lbum cosmopolita de celebridades mundiales que demostr&oacute; la justicia de sus interpretaciones fison&oacute;micas, preparando el camino para que al llevar aqu&iacute; al autor en persona, Nueva York, art&iacute;sticamente hablando, le entregara "las llaves de la Ciudad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alg&uacute;n americano, buen juez, dijo delante de m&iacute;: Admiro en este dibujante cubano, la soltura y esa facilidad que hace que las figuras broten del l&aacute;piz, sobre el papel, "ya estilizadas".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La verba cubana</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no es eso s&oacute;lo lo admirable en &eacute;l, hay m&aacute;s que para explicarse necesita un pre&aacute;mbulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conversaci&oacute;n es un arte en que son maestros los franceses, sobresalen los italianos, se distinguen los andaluces, y suelen cultivar felizmente los sajones, como en el caso del <i>travelogue</i> Holmes. En nuestra Am&eacute;rica quiz&aacute;s el cubano es el conversador m&aacute;s entretenido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es verboso, pintoresco y expresivo y tiene el don de evocar por medio de la palabra din&aacute;mica y matizada. Siendo sobre todo alegre, se solemniza raramente y cuando lo hace es como a pesar suyo. Exagera, pero s&oacute;lo por animar la conversaci&oacute;n y aunque como el portugu&eacute;s suele referir cosas inauditas, se pone a salvo en el momento m&aacute;s tr&aacute;gico, gui&ntilde;&aacute;ndonos el ojo. Es sensual m&aacute;s que sentimental y sobre todo promulga la risa, el j&uacute;bilo, la alegr&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien, de esas virtudes criollas, de su esencia sutil, encuentro saturada la obra de Massaguer dibujante. Su l&aacute;piz es verboso, f&aacute;cil, sugestivo, como la sonora charla de la Isla dorada y azul y en tal concepto es representativo de nativas virtudes que por ser aqu&iacute; desconocidas han aportado lo que sin cesar se busca: <i>something different.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esas cualidades he colocado a Massaguer a la vanguardia de este desfile de art&iacute;fices y porque su peri&oacute;dico ha sido como una bandera de sombra propicia al arte todo de Sudam&eacute;rica y su l&aacute;piz como la piqueta de un zapador que ayud&oacute; a abrir un camino a los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;laga Grenet, el artista peruano, lleg&oacute; aqu&iacute; consagrado por haza&ntilde;as europeas. Es un gran dibujante capaz de llenar los c&aacute;nones acad&eacute;micos en ilustraciones equilibradas y compuestas como verdaderos cuadros. Se dedica a la ilustraci&oacute;n de peri&oacute;dicos y de libros y suele solazarse en la caricatura, en deformaciones personales que recuerdan los espejos grotescos de Coney Island y la crueldad de sacrificador azteca, del mexicano Cabral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dibujando muy seriamente, M&aacute;laga hace caricaturas como Buster Keaton muy serio tambi&eacute;n, consuma atrocidades. Los l&aacute;pices de Massaguer y de Covarrubias, por ejemplo, comienzan a re&iacute;r desde que se apoyan sobre el papel, previni&eacute;ndonos as&iacute; que est&aacute;n de broma y que no debemos achacar seriedad a sus escarceos... No as&iacute; M&aacute;laga que por lo concienzudo al atacar el natural en detallados realismos anat&oacute;micos es capaz de hacer creer a su v&iacute;ctima que la imagen que ha trazado no es una caricatura, sino un retrato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un cuento de hadas y una paradoja</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aventura del Covarrubias, el Benjam&iacute;n, parece un cuento de hadas que pudiera comenzar as&iacute;:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&Eacute;rase un ni&ntilde;o a quien una buena madrina le regal&oacute; un l&aacute;piz por cuya virtud pod&iacute;a convertir a los simples mortales en ogros, enanos, monstruos contrahechos o habitantes de la Luna y, por a&ntilde;adidura, ganar dinero en cambio de tales maleficios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al caf&eacute; de M&eacute;xico City donde Covarrubias disipaba sus tedios dibujando caricaturas, lleg&oacute; una noche el Dr. Fausto y le dijo al o&iacute;do:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Chico, emigra. En Nueva York te esperan las <i>flappers</i> y la Gloria; los pol&iacute;ticos y el <i>ham&#45;and&#45;eggs,</i> las estrellas de Hollywood y el <i>moonshine;</i> el chicle para mascar y el National City Bank.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Covarrubias, como un son&aacute;mbulo, ech&oacute; a andar aquella misma noche y anduvo, bajo el sol y las estrellas, hasta topar con una casa luminosa que dec&iacute;a: <i>Vanity Fair</i> y adonde sali&oacute; a recibirlo y abrazarlo el propietario Crownishield quien conmovido apenas pudo balbucir:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iexcl;C&oacute;mo has tardado Mike, Miguelito! Hace meses te aguard&aacute;bamos. Aqu&iacute; tienes tu mesa, l&aacute;piz, papel y mis cheques en blanco, pero ya firmados. "Help yourself Mike!"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; hay que traducir el cl&aacute;sico: lleg&oacute;, vio y venci&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese magazine Covarrubias se dio a conocer, all&iacute; cumpli&oacute; veinte a&ntilde;os hace tres d&iacute;as; all&iacute; descubri&oacute; a los negros, rehabilit&aacute;ndolos en la est&eacute;tica, dot&aacute;ndolos de nuevas caracter&iacute;sticas, de una din&aacute;mica in&eacute;dita, llena de insospechados ritmos. Y los negros lo recompensaron inspir&aacute;ndole las decoraciones de la <i>Revue Negre</i> que en estos instantes entusiasma a Par&iacute;s con el color de sus escenarios y el frenes&iacute; de sus danzas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero eso no es todo. El regocijado &aacute;lbum de caricaturas que acaba de lanzar la casa Knopf bajo el t&iacute;tulo: <i>El Pr&iacute;ncipe de Gales y otros famosos americanos</i> es tambi&eacute;n obra de Covarrubias. En ese &aacute;lbum todas son mentiras, de aquellas que seg&uacute;n Picasso expresan las verdades art&iacute;sticas, pero hay una gran verdad, la leyenda de la autocaricatura del dibujante que dice: <i>&iexcl;Asesino!</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto este efebo genial usurpa las funciones de Peggy Joyce, es un: <i>he&#45;vampire,</i> dibuja sus caricaturas con la propia sangre de sus v&iacute;ctimas. As&iacute; este cuento de hadas termina en tragedia intr&iacute;nseca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al hablar de Reinaldo de Luza, de Garc&iacute;a Benito y de Bol&iacute;n voy a estampar una paradoja. El comercio de Nueva York est&aacute; creando un arte y con &eacute;l una poes&iacute;a que tiene a la mujer por tema. Las grandes casas de modas, de sedas y pieles, de art&iacute;culos de tocado y de perfumer&iacute;a se han dado cuenta de que para atraer a la clientela refinada, el antiguo anuncio de grandes letras y brutales colores es ineficaz; nadie que se precie de refinado puede prestar atenci&oacute;n a esos gritos desentonados y discordantes. As&iacute;, pues, el alto comercio ha asociado a su obra de anuncio a los artistas verdaderos y los clamores del antiguo anuncio se han convertido en deliciosas m&uacute;sicas y armoniosos madrigales en donde la mujer aparece elegantemente estilizada por sabios l&aacute;pices luciendo y embelleciendo los trajes y atav&iacute;os que la moda consagra. Bol&iacute;n, Benito, M&aacute;laga y Luza, dibujan actualmente carteles y p&aacute;ginas de magazines que son obras de arte y que hacen admirar sus prestigios de sentimiento y pl&aacute;stica, resultando el anuncio m&aacute;s eficaz y m&aacute;s interesante para la clase social a que est&aacute;n dedicados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si como dije antes la aventura de Covarrubias en Nueva York parece un cuento de hadas, la de Emilio Amero es una canci&oacute;n de gesta. Si aquel juvenil caricaturista tuvo por madrina a una hada, la Gracia, este pintor semeja uno de aquellos hijodalgos a quienes su padre les daba por toda herencia, una espada para que con ella se lanzaran a la aventura a conquistar el mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amero lleg&oacute; a esta ciudad sin m&aacute;s que la fuerza de su l&aacute;piz. Desconoc&iacute;a totalmente el medio y el idioma y se plant&oacute; en el coraz&oacute;n de Nueva York, como una esfinge que quisiera ser descifrada. Lo cual era como proponer un problema de ajedrez a quienes a la hora del <i>rush</i> van a tomar el <i>subway.</i> Pero quiz&aacute;s porque estaban de moda los <i>cross&#45;words,</i> Amero encontr&oacute; un Edipo y logr&oacute; ser descifrado por el ojo de &aacute;guila del <i>Brooklin Eagle...</i> Y comenz&oacute; el artista mudo y herm&eacute;tico a dibujar como con un cincel, esas caricaturas escult&oacute;ricas, por llenas de volumen, cuya firma no es necesario leer para discernir al autor. Tan llenas de volumen, tan macizas y tan s&oacute;lidas resultaron esas m&aacute;scaras, que no creyeron los editores que las pudiera sostener una sola columna y las hicieron a tres y a cuatro columnas, cosa que jam&aacute;s hab&iacute;a pasado en el diarismo de esta urbe!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero como no es mi &aacute;nimo imitar a Emilio Amero monopolizando columnas de peri&oacute;dico, pongo fin a esta cr&oacute;nica, cordial comentario de la peregrina invasi&oacute;n del arte criollo en estas tierras, una de cuyas grandes cualidades es aquilatar el m&eacute;rito, propio o ajeno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nueva York, diciembre, 1925.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El arte criollo en Nueva York" en Social, enero de 1926, p. 47, 80 y 100.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Seg&uacute;n anota Esperanza Lara en su <i>Cat&aacute;logo de los art&iacute;culos de Jos&eacute; Juan Tablada en publicaciones peri&oacute;dicas mexicanas (1891&#45;1945),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132416&pid=S0188-2546201100010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --></i> las "M&aacute;scaras" aparecieron en la <i>Revista Moderna</i> y en su sucesora,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132417&pid=S0188-2546201100010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> la <i>Revista Moderna de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132418&pid=S0188-2546201100010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> "Marinas. Diario de a bordo" en <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s,</i> pp. 56 y 57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132420&pid=S0188-2546201100010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Ibid., p. 57. En las notas de <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s,</i> Esperanza Lara incluye las diferencias entre ambas versiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Tablada public&oacute; en sexto lugar, en la misma columna, la cr&oacute;nica "Los futuristas italianos en Par&iacute;s", que fue excluida del volumen <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s.</i> Se trata de una sorprendida pero sensible apreciaci&oacute;n de este movimiento de vanguardia. De nuevo, hay la sensaci&oacute;n de un desajuste entre la cr&oacute;nica y el contenido del volumen.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> "El cad&aacute;ver del 'Maine'" en <i>Los d&iacute;as y las noches de Par&iacute;s,</i> pp. 59 y 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132424&pid=S0188-2546201100010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Idem.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Cf. "Hacia el pa&iacute;s del sol: sitios, impresiones, episodios", <i>Revista Moderna,</i> 1<sup>a</sup> quincena de julio de 1900, pp. 201&#45;203.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132427&pid=S0188-2546201100010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> La cr&oacute;nica fue incluida en el volumen <i>En el pa&iacute;s del sol</i> (1919) como cap&iacute;tulo titulado "Parva Lutecia" y puede consultarse en la edici&oacute;n electr&oacute;nica disponible en la p&aacute;gina <i>Jos&eacute; Juan Tablada: letra e</i> imagen (<a href="http://www.tablada.unam.mx" target="_blank">http://www.tablada.unam.mx</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132428&pid=S0188-2546201100010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Ibid., pp. 193&#45;196.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Ibid., pp. 197&#45;200.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> "C&oacute;mo conoc&iacute; a Jos&eacute; Juan Tablada" en <i>Revista de Revistas,</i> 12 de agosto de 1945.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132432&pid=S0188-2546201100010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Acerca de los kalogramas, cons&uacute;ltese "Jos&eacute; Juan Tablada: La escritura iluminada por la imagen" en Rodolfo Mata (org.), <i>Jos&eacute; Luan Tablada: letra e imagen (poes&iacute;a, prosa, obra gr&aacute;fica y varia documental),</i> CD&#45;ROM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132434&pid=S0188-2546201100010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Una cr&oacute;nica con el mismo nombre, "Artistas mexicanos en Nueva York", apareci&oacute; en M&eacute;xico poco tiempo despu&eacute;s, en el <i>El Universal Ilustrado</i> (17 de enero de 1919),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132436&pid=S0188-2546201100010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> con el subt&iacute;tulo "Marius de Zayas.&#45; Pal&#45;Omar.&#45; Juan Olagu&iacute;bel".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Para mayores detalles, cons&uacute;ltese la nota que elabor&eacute; a la imagen "Miembros del Consejo Superior de Salubridad de Bogot&aacute;" inclu&iacute;da en el CD ROM <i>Jos&eacute; Luan Tablada: letra e imagen (poes&iacute;a, prosa, obra gr&aacute;fica y varia documental).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Za&iuml;tzeff incluy&oacute; la carta en el volumen que prepar&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> El volumen elaborado por Za&iuml;tzeff est&aacute; organizado tem&aacute;ticamente e incluye cuatro secciones: "Documentos I. Textos de Jos&eacute; Juan Tablada", "Documentos II. Textos sobre Jos&eacute; Juan Tablada", "Documentos III. Poemas dedicados a Jos&eacute; Juan Tablada" y "Documentos IV. Cartas". Documentos I. Textos de Jos&eacute; Juan Tablada" se subdivide en otras cuatro secciones: "Temas mexicanos" (14 art&iacute;culos sobre el gobierno de Carranza y otros asuntos de orden cultural e hist&oacute;rico), "Literatura" (mexicana, en su mayor&iacute;a, a excepci&oacute;n de dos art&iacute;culos de los 16 que la integran, uno dedicado a Enrique Planchart y otro a Jos&eacute; Asunci&oacute;n Silva), "Artes pl&aacute;sticas" (dos sobre pintura colombiana y uno sobre mexicana), "Estampas sudamericanas" (6 art&iacute;culos), y "Poemas" (6 textos). Aunque no es un rescate exhaustivo, proporciona un muy buen panorama del paso de Tablada por Sudam&eacute;rica y de sus inquietudes est&eacute;ticas. De hecho, son los momentos en que tiene mayor esperanza en la irrupci&oacute;n de las t&eacute;cnicas po&eacute;ticas de vanguardia. Esto explica, por ejemplo, la pol&eacute;mica en torno a la obra de Amado Nervo y la publicaci&oacute;n de sus libros m&aacute;s audaces, durante aquel corto periodo.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> <i>Por tierras de Bol&iacute;var. Obras VIII,</i> p. 23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132441&pid=S0188-2546201100010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> En dicho n&uacute;mero, figuran como presidente Abraham Z. Ratner, como vicepresidente Jos&eacute; B. Ratner y como director Miguel Ordorica. A lo largo de los a&ntilde;os este cuadro directivo ir&aacute; cambiando. En 1922, Miguel Ordorica pasar&aacute; a ser presidente y como director quedar&aacute; Jos&eacute; R. Hern&aacute;ndez Figueroa. A partir de 1921 se percibe una disminuci&oacute;n de los art&iacute;culos firmados y en 1922 los temas comienzan a concentrarse en asuntos de inter&eacute;s internacional m&aacute;s amplio. Los colaboradores extranjeros comienzan a escasear y la proporci&oacute;n de hispanoamericanos entre ellos disminuye notablemente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Curiosamente, si en <i>El Universal Ilustrado</i> hay algunos comentarios incr&eacute;dulos y sutilmente ir&oacute;nicos hacia ese "misterioso g&eacute;nero futuro", en <i>Social</i> esta poca fe podr&iacute;a verse manifestada en su publicaci&oacute;n justo al lado de la p&aacute;gina de caricaturas. No obstante, las caricaturas est&aacute;n firmadas por el director de Social, Conrado W. Massaguer</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Cf. M&aacute;ximo P&eacute;rez (comp.), <i>Indice de la revista Social (1916&#45;1938),</i> Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute;, Dep. de Investigaciones Bibliogr&aacute;ficas, La Habana, 1986, 433 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132445&pid=S0188-2546201100010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Cf. <i>Diccionario de literatura cubana</i> (2 tomos), prol. de Jos&eacute; A. Portuondo, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980&#45;1984;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132447&pid=S0188-2546201100010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Emilio Roig Leuchsenring, "Diez a&ntilde;os de labor" en <i>Social,</i> enero de 1926, pp. 13, 97 y 101;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132448&pid=S0188-2546201100010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Historia de la literatura cubana,</i> "La literatura cubana entre 1899 y 1958. La rep&uacute;blica" (Tomo II), Instituto de Literatura y Ling&uuml;&iacute;stica Jos&eacute; Portuondo Valdor, Ministerio de Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Medio Ambiente, La Habana, pp. 19&#45;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132449&pid=S0188-2546201100010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Cf. <i>Diccionario de literatura cubana, op. cit.,</i> pp. 340&#45;342.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Puede consultarse la edici&oacute;n electr&oacute;nica <a href="http://www.tablada.unam.mx/" target="_blank">http://www.tablada.unam.mx/</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Los cuadernos se encuentran en el Archivo Jos&eacute; Juan Tablada del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas y sirvieron de base para que Guillermo Sheridan editara el volumen <i>Obras IV. Diario (1900&#45;1944).</i> Obviamente, estas anotaciones fueron omitidas. Adem&aacute;s de las dos listas mencionadas hay otras con los siguientes r&oacute;tulos: "El Maestro", "'El Mundo' Puerto Rico", "Exc&eacute;lsior M&eacute;xico", "Puerto Rico Ilustrado", "Exc&eacute;lsior" y "&#91;anotaci&oacute;n ilegible&#93; Buenos Aires".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> El texto de Tablada no fue localizado. Al revisar la publicaci&oacute;n apareci&oacute; una gran variedad de colaboraciones de escritores hispanoamericanos en general y mexicanos en particular que valdr&iacute;a la pena revisar con detenimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Nina Cabrera, <i>op. cit.,</i> p. 20.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Estas cr&oacute;nicas se encuentran recogidas en Rodolfo Mata (coord.), <i>La Babilonia de Hierro. Cr&oacute;nicas neoyorquinas de Jos&eacute; Juan Tablada (1920&#45;1936),</i> Estudio Preliminar Esther Hern&aacute;ndez Palacios, Coed. Centro de Estudios Literarios UNAM / CENEDIC Universidad de Colima / CONACYT, M&eacute;xico, 1997, CD&#45;ROM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132456&pid=S0188-2546201100010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> El tema de Cuba puede rastrearse tambi&eacute;n en Rodolfo Mata (coord.), <i>M&eacute;xico de D&iacute;a y de Noche. Cr&oacute;nicas Mexicanas de Jos&eacute; Juan Tablada (1928&#45;1943),</i> Estudio Preliminar Pilar Mandujano, Coed. Centro de Estudios Literarios UNAM / CENEDIC Universidad de Colima / CONACYT, M&eacute;xico, 1998, CD&#45;ROM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5132457&pid=S0188-2546201100010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Nuestro colaborador Tablada, sufre un error, al decir que nuestro estimado amigo Uhthoff es "autor" de la zarzuela "Confetti." En rigor, debi&oacute; decir que es "coautor" pues la pieza se debe m&aacute;s indudablemente, al ingenio de Mario Vitoria. &#151; Nota del Editor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Dice Nina Cabrera: Jorge Schmidke, el poeta que, hac&iacute;a a&ntilde;os, en <i>El F&iacute;garo</i> de La Habana, saludara a Tablada con un bello poema, le visit&oacute; en varias ocasiones y mostr&oacute; gran entusiasmo por su nueva poes&iacute;a. Juntos fueron a la imprenta Bol&iacute;var para tratar de la edici&oacute;n del libro de mi esposo titulado <i>Un d&iacute;a...,</i> compuesto de <i>hai&#45;kais </i>ilustrados con expresivos dibujos, asimismo de su mano" (p. 31).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE EL AUTOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rodolfo Mata:</b> Poeta, ensayista y traductor Investigador del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Autor de los libros de poes&iacute;a <i>Parajes y paralajes</i> (1998) y <i>Temporal</i> (2008). Ha antologado, traducido y prologado a escritores y cr&iacute;ticos brasile&ntilde;os como Haroldo de Campos, Paulo Leminski, R&eacute;gis Bonvicino, Rubem Fonseca, Dalton Trevisan y Antonio Candido. Es coautor, con Regina Crespo, de las antolog&iacute;as <i>Ensayistas brasile&ntilde;os: literatura, cultura y sociedad</i> (2005) y <i>Alguna poes&iacute;a brasile&ntilde;a 1963&#45;2007</i>(2009). Como ensayista public&oacute;, entre otras cosas, <i>Las vanguardias literarias latinoamericanas y la ciencia</i> (2003) y <i>De Coyoac&aacute;n a la Quinta Avenida: Jos&eacute; Juan Tablada, una antolog&iacute;a general</i> (2007). Recientemente prolog&oacute; la reedici&oacute;n de las memorias de Manuel Maples Arce (2010) y la edici&oacute;n facsimilar de <i>El jarro de flores</i> de Jos&eacute; Juan Tablada.</font></p>      ]]></body><back>
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