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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Diez razones para ser cient&iacute;fico</b></i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvia Dom&iacute;nguez Guti&eacute;rrez<sup>1</sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>P&eacute;rez Tamayo, R. (2013). <i>Diez razones para ser cient&iacute;fico.</i> M&eacute;xico, D.F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 147 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup> <i>Universidad de Guadalajara, M&eacute;xico.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:silvia_dominguez_g@hotmail.com">silvia_dominguez_g@hotmail.com</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/comso/n24/a13dibujo.jpg"></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un breve, sencillo e hilarante libro, ilustrado con im&aacute;genes de renombrados cient&iacute;ficos y semblanzas de algunos de ellos, el Doctor Ruy P&eacute;rez Tamayo, reconocido investigador mexicano, autor de numerosos libros y art&iacute;culos, Doctor Honoris Causa por diversas universidades y con diferentes tipos de reconocimientos, nos muestra parte de su vida en relaci&oacute;n con las consideraciones que lo convirtieron en un cient&iacute;fico, y en gran medida, en un promotor de la ciencia. De all&iacute; que el presente libro resume las principales razones por las que P&eacute;rez Tamayo juzga que se puede llegar a ser un cient&iacute;fico, y no cualquier cient&iacute;fico, sino uno convencido de su labor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor narra sus experiencias y reflexiones b&aacute;sicamente en dos secciones, la primera referida a "C&oacute;mo me hice cient&iacute;fico", y la segunda resumida en 10 apartados o "Diez razones para ser cient&iacute;fico"; ambos puntos lo han llevado a concluir por qu&eacute; ser cient&iacute;fico tiene m&aacute;s virtudes que asperezas. En la primera secci&oacute;n rememora su vida familiar y c&oacute;mo su primera pasi&oacute;n fue la m&uacute;sica, gusto que no fructific&oacute; precisamente porque sus padres no se lo permitieron; su mam&aacute; quer&iacute;a que todos sus hijos fueran m&eacute;dicos, carrera que estudi&oacute; tambi&eacute;n por la influencia de su hermano mayor y del m&eacute;dico que atend&iacute;a a la familia. Mas ser m&eacute;dico no implicaba ser investigador cient&iacute;fico, gusto que adquiri&oacute; a trav&eacute;s de un compa&ntilde;ero, con quien estudiaba de d&iacute;a y hac&iacute;a experimentos por las noches y fines de semana, todo por curiosidad y por el enorme gusto que les generaban sus investigaciones. Esto se complement&oacute; con la gu&iacute;a de un profesor investigador en medicina, quien lo incluy&oacute; como asistente de investigaci&oacute;n a finales del tercer a&ntilde;o de la carrera. Fue as&iacute; como P&eacute;rez Tamayo se inici&oacute; en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n, el autor desmenuza, entre otras cosas, sus cavilaciones recogidas y reconocidas a lo largo de su trayectoria como cient&iacute;fico, mismas que pondera como 10 buenas razones para dedicarse a dicha profesi&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Para hacer siempre lo que me gusta: Dice el doctor P&eacute;rez Tamayo que "nosotros no hacemos bien lo que nos gusta, sino todo lo contrario, a nosotros nos gusta lo que hacemos bien" (p. 25). Esta frase la desarrolla para acotar que el cient&iacute;fico tiene la libertad para hacer lo que le gusta, puesto que es lo que sabe hacer bien, y adem&aacute;s le pagan por hacer lo que le gusta. Pero tambi&eacute;n hay episodios no muy agradables en este andar, existe la ansiedad, la angustia ante lo incierto. Puede ser que en otras profesiones no siempre se guste de hacer lo mismo, pero esto no cabe en el trabajo cient&iacute;fico, puesto que dada la complejidad y curiosidad de la actividad humana, siempre habr&aacute;n preguntas nuevas por responder, o ahondar en aquellas que no han tenido respuestas satisfactorias. Y por otro lado, se comparte este gusto en la docencia, particularmente con los alumnos novicios en la investigaci&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Para no tener jefe en el trabajo: A lo que se refiere el autor es a la independencia intelectual, no tanto a la laboral a la que el investigador est&aacute; sujeto. La independencia intelectual, indispensable en la vida del cient&iacute;fico, se refiere a la autonom&iacute;a y creatividad en el hacer de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica; el cient&iacute;fico decide en qu&eacute; problemas trabajar, qu&eacute; preguntas desea contestar y c&oacute;mo lograrlo. Esto es muy diferente a cuando al investigador se le impone qu&eacute; hacer y c&oacute;mo hacerlo, lo que en ocasiones proviene del tutor o jefe con quien se trabaja: generoso &#151;que permite la libertad y creatividad en el quehacer investigativo&#151;, o arbitrario &#151;que impone y limita la producci&oacute;n de conocimientos cient&iacute;ficos.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Para no tener horario de trabajo: De acuerdo con P&eacute;rez Tamayo, el investigador cient&iacute;fico trabaja sin un horario establecido como el de una oficina, ya que para cavilar sobre el tema de investigaci&oacute;n, el cient&iacute;fico lo hace en muchos momentos del d&iacute;a, adem&aacute;s de que las actividades cient&iacute;ficas requieren de tiempo extra (asistencia a congresos y socializaci&oacute;n de las investigaciones con colegas).</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 			    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;A qu&eacute; horas empieza a trabajar el cient&iacute;fico? La pregunta m&aacute;s bien deber&iacute;a ser: &iquest;a qu&eacute; horas no trabaja el cient&iacute;fico? ... una parte muy importante de la ciencia es pensar, darle vueltas al asunto, imaginarse c&oacute;mo podr&iacute;a ser la soluci&oacute;n al problema que quiere resolverse, pensar y pensar. Y para eso no hay horario, no hay reloj checador, no se empieza a las 08:00 a.m. y se termina a las 17:00 p.m. (p. 50).</font></p> 		</blockquote>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, dadas las peculiaridades del subdesarrollo cient&iacute;fico de ciertos pa&iacute;ses &#151;M&eacute;xico incluido&#151;, lo anterior no en todos los casos es palpable, ya que han emergido algunos personajes integrados a la comunidad cient&iacute;fica que se han alejado del quehacer sustantivo de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica que es la generaci&oacute;n de conocimientos. Para que el cient&iacute;fico lleve a cabo su funci&oacute;n realmente necesita serlo no solo de tiempo completo o de tiempo exclusivo, sino de "tiempo absolutamente exclusivo".</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Para no aburrirme en el trabajo: Este es uno de los motivos m&aacute;s importantes para ser cient&iacute;fico, puesto que la actividad cient&iacute;fica est&aacute; llena de sorpresas: cuando se alcanza una o varias repuestas surgen nuevas preguntas y as&iacute; sucesivamente, de tal manera que no hay aburrimiento. Se podr&aacute; estar cansado, frustrado, preocupado, o bien inquieto, curioso, estimulado, o hasta asombrado y feliz, pero nunca aburrido. P&eacute;rez Tamayo considera a la ciencia como lo m&aacute;s divertido del mundo, por lo que resulta ser el mejor ant&iacute;doto para el aburrimiento. Por otra parte, como no hay un &uacute;nico m&eacute;todo cient&iacute;fico, sino que hay diversidad en las maneras en que se hace la investigaci&oacute;n por la heterogeneidad de las ciencias, esto permite una mayor libertad en el quehacer cient&iacute;fico; no obstante, acorde al autor, existen seis reglas simples o "reglas del juego" de la ciencia que siguen la mayor&iacute;a de los investigadores en su trabajo la mayor parte del tiempo: no decir mentiras, no ocultar verdades, no apartarse de la realidad, cultivar la consistencia interna, no rebasar el conocimiento y aprender de los errores.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Para usar mejor mi cerebro: Al parecer, hay consenso entre los cient&iacute;ficos y los fil&oacute;sofos de la ciencia que para que haya creatividad cient&iacute;fica es indispensable y fundamental el buen uso del cerebro (no es concebible que un investigador sea d&eacute;bil mental); tener ideas y ponerlas a prueba es una forma de describir el trabajo del cient&iacute;fico y no hay f&oacute;rmula m&aacute;gica para tener buenas ideas. Pero para tener buenas ideas sobre un problema en particular, es recomendable trabajar en &eacute;l, conocer la informaci&oacute;n relevante y manejar las t&eacute;cnicas que permitan su exploraci&oacute;n, ya que frente a una pregunta cient&iacute;fica el cerebro tiene la capacidad para combinar la informaci&oacute;n existente en el campo de manera original y novedosa, construyendo con ella y con otros elementos imaginados o intuitivos, un esquema de posible respuesta o hip&oacute;tesis. Dice el autor:</font></p>  		    <blockquote> 			    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos convencidos de que el desarrollo y el mantenimiento de nuestras capacidades f&iacute;sicas pueden reforzarse con el ejercicio frecuente, y tambi&eacute;n es cierto que nuestras funciones cerebrales se mejoran, se hacen m&aacute;s agudas y m&aacute;s discriminatorias mientras m&aacute;s las ejercemos (p. 86).</font></p> 		</blockquote>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Para que no me tomen el pelo: Una parte importante del esp&iacute;ritu de la ciencia es el escepticismo, esto es, cuando no hay una demostraci&oacute;n clara, objetiva y cuando es posible, reproducible, entonces no es cre&iacute;ble la informaci&oacute;n, nota o publicidad. La actitud cr&iacute;tica es otro aspecto indispensable, ya que no es solamente pedir razones y pruebas antes de aceptar una afirmaci&oacute;n como real, sino analizarla y evaluarla cr&iacute;ticamente. Entonces, el esp&iacute;ritu de la ciencia, esc&eacute;ptico y cr&iacute;tico, no es simplemente un mecanismo de defensa en contra de la tergiversaci&oacute;n de la realidad por intereses ideol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos o comerciales, sino que sirve tambi&eacute;n para ordenar nuestra vida cotidiana en forma racional y objetiva. Esto implica incluso el cuestionamiento a la autoridad por m&aacute;s eminente o dogm&aacute;tica que sea. P&eacute;rez Tamayo pregunta qu&eacute; se puede hacer para difundir el esp&iacute;ritu cient&iacute;fico en la sociedad, y una de sus sugerencias apunta a que se deber&iacute;a incluir el esp&iacute;ritu de la ciencia, esto es, lo esc&eacute;ptico y lo cr&iacute;tico en todos los niveles educativos (desde preescolar hasta postgrado).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Para hablar con otros cient&iacute;ficos: Existen diferentes maneras de entablar comunicaci&oacute;n con colegas que se dedican a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la mayor&iacute;a de ellas regidas por el escepticismo y el esp&iacute;ritu de la cr&iacute;tica, lo que las convierten en conversaciones fruct&iacute;feras. Una forma poco conocida para el p&uacute;blico en general es la entablada en los di&aacute;logos virtuales, cuando un investigador env&iacute;a a una revista cient&iacute;fica un art&iacute;culo en el que expone sus ideas, sus datos y conclusiones sobre un problema en particular. A su vez, la revista cient&iacute;fica cuenta con un equipo de expertos en diferentes disciplinas que fungen como revisores de los trabajos enviados para su posible publicaci&oacute;n; la regla es que el trabajo sea revisado de manera independiente por m&aacute;s de un revisor: si el trabajo tiene demasiados problemas es devuelto con comentarios al autor, y si tiene menores o no los hay, el art&iacute;culo se acepta para su publicaci&oacute;n. Es as&iacute; como se entabla un di&aacute;logo entre cient&iacute;ficos, basados en el esp&iacute;ritu de la ciencia. Otra forma de di&aacute;logo es la que se da en los congresos y en las reuniones acad&eacute;micas en las que se presentan los trabajos que los investigadores est&aacute;n llevando a cabo y en las que se espera una retroalimentaci&oacute;n basada precisamente en el sentido esc&eacute;ptico y cr&iacute;tico.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Para aumentar el n&uacute;mero de cient&iacute;ficos en M&eacute;xico: Refiere el autor que existe un acuerdo generalizado en que la causa principal de la transformaci&oacute;n del mundo medieval en moderno fue el desarrollo de la ciencia; as&iacute; mismo, la diferencia entre las naciones desarrolladas, en desarrollo y subdesarrolladas se debe, en gran parte, al impulso y calidad en ciencia y tecnolog&iacute;a. Una forma de apreciar la capacidad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica de un pa&iacute;s &#151;adem&aacute;s de ver cu&aacute;nto se destina del Producto Interno Bruto (PIB) al desarrollo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, que en M&eacute;xico no alcanza ni el 1%&#151; es a trav&eacute;s del n&uacute;mero de cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos en relaci&oacute;n con su poblaci&oacute;n. Por ejemplo, suele contarse el n&uacute;mero de cient&iacute;ficos que tiene un pa&iacute;s por cada 10 mil habitantes. As&iacute;, se sabe que para el a&ntilde;o 2000 Jap&oacute;n ten&iacute;a 42 cient&iacute;ficos por cada 10 mil habitantes, Alemania 39, Estados Unidos 35, Cuba 4, y M&eacute;xico no ten&iacute;a ni 1 (0.65).</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 			    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es obvio que los cient&iacute;ficos de M&eacute;xico somos muy pocos, pero la situaci&oacute;n es todav&iacute;a m&aacute;s grave, porque la poblaci&oacute;n general del pa&iacute;s est&aacute; creciendo m&aacute;s r&aacute;pidamente que la comunidad cient&iacute;fica, por lo que los cient&iacute;ficos mexicanos se est&aacute;n convirtiendo en una especie en extinci&oacute;n (p. 102).</font></p> 		</blockquote>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto, aunado con: a) el poco monto que se destina al gasto en ciencia en sus diferentes disciplinas, as&iacute; como al desarrollo tecnol&oacute;gico &#151;a pesar de que se hayan incrementado los centros de investigaci&oacute;n y algunas universidades, los nombramientos de profesores investigadores, as&iacute; como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (CONACyT) y el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), entre otros&#151;, y b) el escaso reconocimiento que tiene la figura del cient&iacute;fico entre la poblaci&oacute;n en general (que se refleja en su salario restringido), evidencia la necesidad y prioridad en el aumento del n&uacute;mero de cient&iacute;ficos en nuestra naci&oacute;n para transitar a una "sociedad del conocimiento" que permita el acceso a los avances en ciencia y tecnolog&iacute;a de que gozan los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Para estar siempre bien contento: Refiere el autor que esta es una cuesti&oacute;n muy personal; narra sus vivencias y los motivos por los que &eacute;l siempre ha estado muy contento desde que inici&oacute; su vida como investigador cient&iacute;fico, lo que se sintetiza en el extracto siguiente:</font></p>  		    <blockquote> 			    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo he vivido siempre bien contento como investigador cient&iacute;fico porque nunca me interes&oacute; hacer mucho dinero ... Siendo muy joven me encontr&eacute; con la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, me encant&oacute; y he trabajado en ella toda mi larga vida. Mi trabajo es estimulante, divertido, muy variable, siempre hago lo que me gusta, no tengo jefe ni horario de trabajo, nunca he estado aburrido en mi laboratorio, hago el mejor uso que puedo de mi cerebro, no de dejo que me tomen el pelo ni los comerciantes ni los pol&iacute;ticos, casi todos mis amigos son cient&iacute;ficos y hablo con ellos en su mismo lenguaje, y he sido profesor de muchos cient&iacute;ficos, no s&oacute;lo mexicanos sino de otros pa&iacute;ses. Y por eso es por lo que siempre estoy bien contento (pp. 127&#45;128).</font></p> 		</blockquote>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Para no envejecer: Confiesa el doctor Ruy P&eacute;rez Tamayo que esta idea la tom&oacute; de un libro que public&oacute; su hijo mayor en 1994, del que cita un p&aacute;rrafo bastante interesante, donde se aprecia que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica es una actividad a trav&eacute;s de la cual se puede conservar la "eterna juventud", puesto que a cualquier edad se pueden hacer descubrimientos significativos. Comenta que sus amigos cient&iacute;ficos mayores (&eacute;l, al terminar este libro ten&iacute;a 88 a&ntilde;os de edad) muestran muchos signos de envejecimiento f&iacute;sicos y fisiol&oacute;gicos, mas mentalmente se conservan como j&oacute;venes estudiantes o investigadores reci&eacute;n incorporados a su comunidad cient&iacute;fica, pero llenos de experiencia en la investigaci&oacute;n: expertos en distintas t&eacute;cnicas, listos para examinar y criticar resultados de las investigaciones, para funcionar como revisores de art&iacute;culos en revistas cient&iacute;ficas nacionales e internacionales, etc., adem&aacute;s de dise&ntilde;ar nuevos proyectos de investigaci&oacute;n y seducir a estudiantes a seguirlos y acompa&ntilde;arlos en ese andar. En otras palabras, para la comunidad cient&iacute;fica y p&uacute;blico en general, los cient&iacute;ficos de edad mayor que siguen participando en sus investigaciones no han envejecido, sino que su dedicaci&oacute;n a la ciencia les ha permitido no envejecer.</font></p> 	</blockquote>      ]]></body>
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