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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jorge Cadena&#45;Roa y Miguel Armando L&oacute;pez Leyva (compiladores). <i>El PRD: or&iacute;genes, itinerario, retos</i></b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Reynaldo Yunuen Ortega Ortiz</b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Sociales&#45;Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades/Ficticia, 2013), 599 pp.</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico</i></font></p>         <p align="center">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este volumen nos presenta el an&aacute;lisis m&aacute;s completo con que contamos sobre los or&iacute;genes, la evoluci&oacute;n y los principales retos o problemas que enfrenta el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) en la actualidad. Adem&aacute;s de la presentaci&oacute;n y la introducci&oacute;n, el libro est&aacute; estructurado en cuatro secciones: I. El PRD y los movimientos sociales; II. Los problemas organizativos: liderazgos, grupos y elecciones internas; III. El PRD en los gobiernos locales, y IV. Los retos del PRD.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el trabajo seminal de Dankwart A. Rustow, "Transitions to democracy: Towards a dynamic model", sabemos que los sistemas democr&aacute;ticos en el mundo no son resultado de la modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica, ni la extensi&oacute;n de una cultura democr&aacute;tica, sino que su origen est&aacute; en el conflicto y la lucha por los derechos de la ciudadan&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este volumen confirma que M&eacute;xico no es la excepci&oacute;n. Como Paul Haber, Sergio Tamayo, Mauricio M&eacute;ndez Santa Cruz, Ligia Tavera Fenollosa, Kathleen Bruhn, H&eacute;l&egrave;ne Combes, Sara Gordon y el propio Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas muestran, el PRD naci&oacute; de una vinculaci&oacute;n central con los movimientos sociales y pol&iacute;ticos de los a&ntilde;os ochenta. Sin esas luchas sociales y pol&iacute;ticas no es posible entender la historia del PRD, sus &eacute;xitos y sus limitaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero importante analizar el desarrollo del PRD en un contexto internacional m&aacute;s amplio, el del desarrollo de los partidos socialistas y socialdem&oacute;cratas en el mundo. En su libro Paper Stones: A History of Electoral Socialism (Chicago: University of Chicago, 1986), Adam Przeworski y John Sprague inician con una frase lapidaria: "Ning&uacute;n partido pol&iacute;tico ha ganado una mayor&iacute;a absoluta en base a un programa que ofrezca la transformaci&oacute;n socialista de la sociedad. A finales del siglo XIX, conforme los partidos socialistas entraron en la competencia por los votos, ve&iacute;an en el sufragio universal una instituci&oacute;n que permitir&iacute;a a la clase obrera pasar de la 'emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica a la social'. Siguiendo a Marx, las elecciones abr&iacute;an la 'v&iacute;a parlamentaria' al socialismo, se permitir&iacute;a una 'revoluci&oacute;n pac&iacute;fica' de una sociedad basada en la explotaci&oacute;n de los trabajadores a una que traer&iacute;a condiciones de liberaci&oacute;n universal. Las barricadas no eran necesarias una vez que los obreros pudieran depositar sus votos: las papeletas eran 'piedras de papel'".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica marxista era clara: "La mayor&iacute;a de la gente sufr&iacute;a de la pobreza y la opresi&oacute;n inherentes a la organizaci&oacute;n capitalista de la sociedad y ya que las elecciones se deciden por los n&uacute;meros, el socialismo se convertir&iacute;a en la expresi&oacute;n de una inmensa mayor&iacute;a. Las masas otorgar&iacute;an un mandato para legislar la sociedad hacia el socialismo. El socialismo era el fin, y  el sufragio universal el instrumento, sin embargo, eso nunca ha ocurrido". La pregunta evidente es: &iquest;por qu&eacute;?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hist&oacute;ricamente, uno de los dilemas de la izquierda en el mundo ha sido el de    su participaci&oacute;n en las denominadas "elecciones burguesas" y en las consecuencias de sus &eacute;xitos electorales. De acuerdo con los socialdem&oacute;cratas alemanes de finales del siglo XIX y principios del XX, el &eacute;xito electoral de la izquierda estaba garantizado en Europa, por el tama&ntilde;o de la clase obrera que inevitablemente se convertir&iacute;a en "una mayor&iacute;a aplastante", la cual sin duda apoyar&iacute;a a los partidos socialistas. Una vez en el poder, los partidos se enfrentar&iacute;an a la decisi&oacute;n de llevar adelante reformas que aliviar&iacute;an la miseria de la clase trabajadora, lo cual significaba un dilema, ya que dichas reformas disminuir&iacute;an el radicalismo de la clase obrera y, por lo tanto, el apoyo electoral de los partidos socialistas se ver&iacute;a mermado; por esa raz&oacute;n no se podr&iacute;a alcanzar el objetivo de largo plazo, que era el establecimiento de una sociedad socialista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Przeworski y Sprague, el verdadero dilema no ha sido &eacute;se, sino el hecho de que los partidos socialistas entraron en la competencia electoral cuando la clase obrera no era una mayor&iacute;a aplastante. Por lo tanto, el problema inmediato de los partidos socialistas no era qu&eacute; hacer con el poder, sino c&oacute;mo conseguirlo. M&aacute;s dram&aacute;tico a&uacute;n, ya que en las sociedades capitalistas la clase obrera no se ha convertido en una mayor&iacute;a. El problema persiste y los l&iacute;deres de los partidos socialistas deben decidir si persiguen el &eacute;xito electoral buscando alianzas que van m&aacute;s all&aacute; de la clase obrera, y asumiendo el riesgo de que al hacer dichas alianzas la relevancia de la clase como una divisi&oacute;n sustantiva deje de ser un motivo de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los trabajadores, con lo cual pierdan parte de su electorado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de un an&aacute;lisis cuantitativo basado en los resultados electorales de siete pa&iacute;ses de Europa: B&eacute;lgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Noruega y Suecia, Przeworski y Sprague llegaron a la conclusi&oacute;n de que, al enfatizar una estrategia supraclasista, los partidos socialistas incurren en costos; es decir, las estrategias supraclasistas llevan a la p&eacute;rdida de votos entre la clase obrera. Los resultados netos de dichas estrategias var&iacute;an, y en buena medida el tipo de organizaciones existentes en cada pa&iacute;s facilitan o dificultan una estrategia supraclasista. En los casos de Noruega, Suecia y Dinamarca, la existencia de centrales obreras unificadas les permiti&oacute; a esos partidos buscar el voto de las clases medias casi sin tener costos. En cambio, en B&eacute;lgica, Finlandia, Francia y Alemania, hasta antes de 1933, la fragmentaci&oacute;n de los sindicatos hac&iacute;a que estrategias supraclasistas implicaran costos muy altos para los partidos socialistas. Como sostienen Przeworski y Sprague, "lo mejor que la izquierda pod&iacute;a hacer desde un punto de vista puramente electoral en esos casos era abandonar al electorado obrero del todo, pero esa opci&oacute;n no era posible por razones de ideolog&iacute;a as&iacute; como por  el temor de que el movimiento sindicalista se convertir&iacute;a en una movimiento completamente independiente y apol&iacute;tico".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros autores, como G&oslash;sta Esping&#45;Andersen (<i>The Three Worlds of Welfare Capitalism</i>, Princeton: Princeton University Press, 1990), consideran que la fortuna electoral de la socialdemocracia no depende de variables estructurales, sino de la capacidad pol&iacute;tica de los partidos. Las pol&iacute;ticas correctas permitir&aacute;n a los socialdem&oacute;cratas ganar y transformar el sistema    capitalista. Si la socialdemocracia puede lograr un compromiso en el cual a diversos grupos (en particular los trabajadores de cuello blanco y los obreros) se les ofrezcan pol&iacute;ticas atractivas, los socialdem&oacute;cratas pueden recuperar la iniciativa frente a los partidos conservadores y determinar el curso del capitalismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esping&#45;Andersen matiza su optimismo al argumentar que es m&aacute;s probable que la democracia social sobreviva en Escandinavia que en el contexto anglosaj&oacute;n, debido a que en Suecia y Noruega la decomodificaci&oacute;n del trabajo v&iacute;a el Estado de Bienestar ha avanzado m&aacute;s y, por lo tanto, es m&aacute;s dif&iacute;cil que se revierta en comparaci&oacute;n con otras partes de Europa y Norteam&eacute;rica. Sostiene que la decomodificaci&oacute;n del trabajo es un prerrequisito para la solidaridad de la clase obrera y la    base del &eacute;xito electoral socialdem&oacute;crata en algunos casos, como en Noruega y Suecia, donde los partidos socialdem&oacute;cratas lograron aumentar su porcentaje total de votos, pero en otros, las estrategias que simplemente enfatizaban el car&aacute;cter obrero de los partidos tuvieron ventajas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n de El PRD... nos presenta las dificultades para construir un partido de izquierda e institucionalizar procesos democr&aacute;ticos de selecci&oacute;n de l&iacute;deres y candidatos. Despu&eacute;s de hacer un an&aacute;lisis sobre los Congresos Nacionales del PRD, Rosendo Bol&iacute;var concluye que el PRD requiere "una importante reestructuraci&oacute;n interna que deje de lado tanto a los caudillos como a los grupos de presi&oacute;n, para consolidar su proceso    de institucionalizaci&oacute;n, pero sin dejar de  lado los liderazgos reales. Debe construir una direcci&oacute;n democr&aacute;tica, eficiente y congruente con sus principios, con base en un c&oacute;digo de &eacute;tica y de conducta pol&iacute;tica, as&iacute; como dise&ntilde;ar mecanismos transparentes para la rendici&oacute;n de cuentas que eviten hechos de corrupci&oacute;n y tr&aacute;fico de influencias".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema es que la historia que nos presenta contradice ese deber ser.    Lo que hace falta es construir mecanismos de control de esas tendencias olig&aacute;rquicas. Basarse s&oacute;lo en las organizaciones sociales no basta, es necesario que, como en otros partidos socialdem&oacute;cratas, los &oacute;rganos municipales, estatales y nacionales sigan pautas de democracia m&iacute;nimas. Existen numerosas experiencias internacionales y procedimientos que permitir&iacute;an una modernizaci&oacute;n m&iacute;nima de los procedimientos partidistas en el PRD.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n sobre el PRD en los gobiernos locales es la m&aacute;s novedosa. Silvia Incl&aacute;n Oseguera indica c&oacute;mo "a partir de la victoria del PRD con C&aacute;rdenas en el D.F. en 1997, el partido comienza a acceder al poder a nivel estatal. En 1998 con Ricardo Monreal accede a la gubernatura en Zacatecas &#91;...&#93; En 1999, Leonel Cota triunfa en Baja California Sur y Alfonso S&aacute;nchez Anaya en Tlaxcala. En el 2000 Pablo Salazar gana en Chiapas y en 2002 L&aacute;zaro C&aacute;rdenas es electo gobernador de Michoac&aacute;n, en 2005 Zeferino Torreblanca gana en Guerrero. Entre 2004 y 2008 el PRD gana por segunda vez en Baja California Sur, Chiapas y Michoac&aacute;n y en el DF el PRD conserva la jefatura de gobierno desde 1997 hasta el d&iacute;a de hoy &#91;...&#93;" (p. 465).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos de Luc&iacute;a &Aacute;lvarez Enr&iacute;quez, Rossana Almada, Jos&eacute; Antonio Beltr&aacute;n Morales, Gabino Solano Ram&iacute;rez, H&eacute;ctor Ch&aacute;vez Guti&eacute;rrez, Ver&oacute;nica Silsa Rangel Vargas, Ang&eacute;lica Cazar&iacute;n Mart&iacute;nez, Francisco Muro Gonz&aacute;lez y Mar&iacute;a del Carmen Garc&iacute;a Aguilar muestran que, si bien el PRD puede ganar la gubernatura tanto en estados donde tiene un fuerte arraigo como en los que a&uacute;n no lo tiene, un gobernador perredista no necesariamente lo es, y tampoco esos triunfos significan la apertura inmediata de espacios pol&iacute;ticos para otros perredistas en la toma de decisiones, y tampoco implican necesariamente un relevo de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que han controlado el poder (pp. 482&#45;483).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, considero que en el Distrito Federal el PRD s&iacute; ha construido tanto una agenda de desarrollo social como una hegemon&iacute;a partidista que puede servir y de hecho ha funcionado como modelo program&aacute;tico. Las pensiones universales para adultos mayores, el apoyo a la educaci&oacute;n p&uacute;blica y, en esencia, la construcci&oacute;n de un Estado de Bienestar m&iacute;nimo, a partir del presupuesto local, son fundamentales para presentar al pa&iacute;s un verdadero modelo alternativo de naci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos de V&iacute;ctor Manuel Durand, Silvia G&oacute;mez Tagle, Jos&eacute; Woldenberg, Gustavo Adolfo Urbina Cort&eacute;s, Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas y Mar&iacute;a del Carmen Legorreta D&iacute;az sobre los retos del PRD aportan ideas para la construcci&oacute;n de un partido m&aacute;s democr&aacute;tico, que en este momento no existe. Legorreta D&iacute;az acierta en decir que es necesaria una propuesta integrada, "que consiste en que el PRD enfrente los retos que tiene: 1) aceptando la propuesta de apreciar y retomar los valores de la pluralidad, la tolerancia, el respeto y el fortalecimiento de la legalidad; 2) recuperando la lucha contra la desigualdad y el proyecto de la democracia social como forma de resolver la falta de calidad de su relaci&oacute;n con la ciudadan&iacute;a, y 3) retomar las experiencias y tradiciones existentes de construcci&oacute;n de poder popular como recurso principal para hacer desde lo local los contrapesos que impidan los abusos de poder en todas las esferas y escalas de la vida social" (p. 589). Para eso, el PRD como gobierno y como partido deber&aacute; ir m&aacute;s all&aacute; del hoy famoso Pacto por M&eacute;xico y no ser simple comparsa que avala pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este volumen muestra el dif&iacute;cil camino de la construcci&oacute;n de la democracia en M&eacute;xico, pero es fundamental recordar que ese camino no siempre ha ido hacia &eacute;sta, sino que varias veces (2006, 2012) ha significado retrocesos y vueltas al antiguo r&eacute;gimen.</font></p>      ]]></body>
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