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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Gobernabilidad y gobernanza en los albores del siglo XXI y reflexiones sobre el México contemporáneo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Bertha Lerner, Ricardo Uvalle y Roberto Moreno (coordinadores). <i>Gobernabilidad y gobernanza en los albores del siglo XXI y reflexiones sobre el M&eacute;xico contempor&aacute;neo</i></b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Armando L&oacute;pez Leyva</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Sociales/Instituto de Administraci&oacute;n P&uacute;blica del Estado de M&eacute;xico, 2012), 592 pp.</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Sociales</i></font><i>. <font face="verdana" size="2">Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</font></i></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro tiene dos virtudes que lo hacen, <i>per se</i>, original. En primer t&eacute;rmino, retoma el concepto de &quot;gobernabilidad&quot; como instrumento de an&aacute;lisis de la realidad y propone algunas opciones para actualizar su uso. No es un asunto menor. Como se asienta en algunos de los trabajos que contiene el volumen, dicho concepto hab&iacute;a quedado relegado entre los estudiosos de la ciencia pol&iacute;tica &#151;disciplina en la que tuvo un extraordinario auge hace a&ntilde;os&#151; y entre distintos organismos internacionales; m&aacute;s a&uacute;n, su uso se hab&iacute;a diluido a finales del siglo pasado frente al (re)descubrimiento de la democracia. La terminolog&iacute;a y los procesos que circundaron a &eacute;sta (transici&oacute;n y, poco despu&eacute;s, consolidaci&oacute;n) fueron potentes anteojos anal&iacute;ticos que subyugaron a todos los restantes fen&oacute;menos relacionados y, como mucho, permitieron sobrevivir a la gobernabilidad como un criterio de estabilidad de esos reg&iacute;menes recientemente instaurados. Desde esta perspectiva, &quot;gobernabilidad democr&aacute;tica&quot; era el paso segundo de la instauraci&oacute;n de las democracias, no un fin en s&iacute; mismo que pod&iacute;a depender (o no) de su logro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda virtud reside en relacionar estrechamente el t&eacute;rmino &quot;gobernabilidad&quot; con &quot;gobernanza&quot;, una estrategia arriesgada pero fruct&iacute;fera porque obliga al lector a pensar en t&eacute;rminos de complejidad social. En ese sentido, es curioso que, teniendo ambos una ra&iacute;z etimol&oacute;gica similar (gobierno), hayan tenido vidas separadas. M&aacute;s singular a&uacute;n es que, refiri&eacute;ndose ambas a la misma cosa (la acci&oacute;n de gobernar), hayan sido tratados por la literatura de distintos modos: en algunos casos como conceptos excluyentes, en otros, los m&aacute;s recientes, como sustitutos. El    libro explora otra v&iacute;a y all&iacute; se encuentra su m&eacute;rito: ambos conceptos est&aacute;n    vigentes y son &uacute;tiles para mirar los procesos pol&iacute;ticos y sociales en los &quot;albores del siglo XXI&quot;, como reza el t&iacute;tulo; am   bos, en suma, son complementarios si se  les distingue e integra adecuadamente, seg&uacute;n el objeto de estudio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se compone de una introducci&oacute;n y dos partes: &quot;Nuevas alternativas y aproximaciones te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicas&quot; y &quot;El caso de M&eacute;xico&quot;; cada parte, a su vez, se subdivide en dos y tres secciones, respectivamente, las cuales delimitan los temas por tratar. No es posible detenerse a retratar en qu&eacute; consisten los 17 cap&iacute;tulos que componen las dos partes de este grueso volumen, pero se har&aacute; referencia a cuatro de ellos que ilustran muy bien las virtudes se&ntilde;aladas, as&iacute; como los aportes a la discusi&oacute;n acad&eacute;mica de la cuesti&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer t&eacute;rmino, el cap&iacute;tulo de Juan Jos&eacute; S&aacute;nchez, &quot;Usos de los conceptos de gobernabilidad y gobernanza (una manera de diferenciarlos)&quot;, es una especie de &quot;estado del arte&quot; de ambos conceptos, partiendo de sus or&iacute;genes (etimol&oacute;gicos y coyunturales),    de los adjetivos que se les adjudican, de  las ventajas y desventajas que contiene cada voz, y de los diferentes usos a trav&eacute;s de una tipolog&iacute;a particular: en el caso de gobernabilidad, los usos se relacionan con las causas, las carencias y los prop&oacute;sitos; en el de gobernanza, con los mismos tres m&aacute;s el de &aacute;mbitos. El autor arguye, al final de su exposici&oacute;n, que es en los prop&oacute;sitos y los &aacute;mbitos donde radican las diferencias entre ambos: la gobernanza se plantea prop&oacute;sitos ajenos a las discusiones de la gobernabilidad (gobierno red e interactivo) e introduce &aacute;mbitos de observaci&oacute;n muy claros (gobernanza corporativa, local, global y europea), lo que nunca logr&oacute; establecer la gobernabilidad (&eacute;sta siempre se supuso en un solo nivel: pa&iacute;s o Estado&#45;naci&oacute;n).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de la manifestaci&oacute;n de estas diferencias, este cap&iacute;tulo permite inferir que cada concepto tiene un n&uacute;cleo duro que permite avanzar en una definici&oacute;n para su uso compartido. Puede esquematizarse as&iacute;: gobernabilidad y gobernanza aluden a modos de gobierno y tienen su origen en la p&eacute;rdida de centralidad estatal en la toma de decisiones. No obstante, la primera se concentra en los &aacute;mbitos del gobierno y del sistema pol&iacute;tico, mientras la segunda est&aacute; m&aacute;s dispuesta a plantear el problema del gobernar en el cruce de las esferas pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica; gobernabilidad se concentra en mostrar que el gobierno sigue siendo el actor central en la resoluci&oacute;n de los problemas p&uacute;blicos, pero la gobernanza asume que eso ya no es posible y que se requiere del gobierno como instancia reguladora que armonice los distintos intereses reinantes en la sociedad, ya no m&aacute;s como entidad decisora exclusiva; gobernabilidad acusa a las sociedades de &quot;ingobernables&quot;, gobernanza traslada esa responsabilidad al gobierno, al considerarlo &quot;incapaz&quot;. En s&iacute;ntesis, gobernabilidad nos remite a la capacidad del gobierno para procesar demandas de la sociedad y darle respuesta oportuna, y gobernanza nos conduce a pensar en la necesaria complementariedad que requiere la capacidad gubernativa, mediante la acci&oacute;n participativa y horizontal de actores pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales, en los &aacute;mbitos p&uacute;blico y privado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una alternativa a esta distinci&oacute;n conceptual la ofrece Ricardo Uvalle en &quot;Sociedad abierta, gobernabilidad y gesti&oacute;n p&uacute;blica&quot;. El autor se afinca en el tradicional significado de gobernabilidad: un modo de gobernar, no forma de gobierno, que implica la utilizaci&oacute;n de habilidades y pr&aacute;cticas para conseguir legitimidad en t&eacute;rminos de resultados espec&iacute;ficos, lo que se relaciona con la eficacia de las instituciones, para reflexionar sobre su importancia en lo que denomina &quot;sociedades abiertas&quot;. Lo peculiar de este cap&iacute;tulo, es factible interpretar, es que aplica gobernabilidad con resonancia a gobernanza, es decir, habla de una teniendo como referencia a la otra. Su argumentaci&oacute;n en torno al contexto (&quot;las autoridades optan m&aacute;s por el m&eacute;todo de consensuar y no de imponer a los ciudadanos criterios y normas&quot;, p. 37), sociedad abierta (&quot;no hay, por tanto, centros &uacute;nicos de referencia relacionados con la construcci&oacute;n de las decisiones p&uacute;blicas, sino un conjunto de    influencias, presiones y tensiones que deben tomarse en cuenta para decidir tipos y rumbos de pol&iacute;tica p&uacute;blica&quot;, p. 43) y complejidad (&quot;los asuntos p&uacute;blicos &#91;...&#93; no conciernen con car&aacute;cter de monopolio del Estado &#91;...&#93; su intervenci&oacute;n en los mismos tiene que puntualizarse sobre todo en materia de regulaci&oacute;n, apoyo, incentivos y coordinaci&oacute;n&quot;, pp. 44&#45;45), pareciera estar planteando la perspectiva de la gobernanza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este v&iacute;nculo subrepticio se detecta en algunos aspectos clave: la posici&oacute;n de Uvalle sigue teniendo al Estado como &quot;autoridad suprema&quot;, pero reconoce que su papel ahora es de regulaci&oacute;n exclusiva, y asume que la tarea   de gobierno debe entenderse m&aacute;s desde    el &aacute;ngulo de la horizontalidad, en correspondencia con la pluralidad y la diversidad de las sociedades complejas, pero reconoce que el modo de gobernar se conecta con las capacidades del sistema de instituciones para evitar que los conflictos estallen, y para atender, procesar y resolver cuestiones puntuales. Es dif&iacute;cil saber si el autor intent&oacute; deliberadamente una aproximaci&oacute;n de  los conceptos, pero lo cierto es que consigui&oacute; acercarlos mediante una estrategia alternativa: reconocer los aspectos que dieron vida a la gobernanza como motor de una especie de &quot;nueva gobernabilidad&quot;, una gobernabilidad en democracia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo de Ariel Kleiman, &quot;Acercamientos emp&iacute;ricos al fen&oacute;meno de la gobernabilidad&quot;, armoniza con el de S&aacute;nchez. Su intenci&oacute;n es sencilla pero de gran utilidad para el investigador: indicar las alternativas para el abordaje emp&iacute;rico de dicho fen&oacute;meno, a trav&eacute;s de la propuesta de indicadores que se corresponden con dimensiones espec&iacute;ficas, o mediante la construcci&oacute;n de un &iacute;ndice con su correspondiente escala. A partir de estas dos opciones de &quot;medici&oacute;n&quot;, Kleiman repasa una variedad de textos y documentos que permiten percatarse de que la historia de este concepto tiene sus ra&iacute;ces en autores anteriores, incluso, a la crisis que dio pauta a las explicaciones sobre gobernabilidad. Si bien es controvertida su apreciaci&oacute;n de que &quot;es improbable que ocurran avances que llevan a una confluencia de visiones&quot; (p. 210), es de gran ayuda la indicaci&oacute;n de las limitaciones que deben enfrentarse para el avance en el plano metodol&oacute;gico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el texto de Flavia Freidenberg, &quot;Reformas pendientes en los partidos pol&iacute;ticos latinoamericanos&quot;, es una <i>rara avis</i> en el marco de este libro. Es as&iacute; porque, en general, cuando se discute sobre gobernabilidad, el objeto de estudio se concentra en el gobierno o en el sistema pol&iacute;tico, no necesariamente en uno de los factores relevantes de este &uacute;ltimo. M&aacute;s a&uacute;n, su enfoque resulta hasta cierto punto original porque pretende articular directamente a los partidos con la gobernabilidad, asegurando que la forma en que &eacute;stos se desempe&ntilde;en podr&aacute; tener efectos en aqu&eacute;lla. La cuesti&oacute;n importante est&aacute; en el v&iacute;nculo efectivo con los ciudadanos, en que logren representarlos y que aqu&eacute;llos se sientan representados; las patolog&iacute;as del incumplimiento de dicho v&iacute;nculo quedan bien ilustradas en los liderazgos de <i>outsiders</i> y en los movimientos de la antipol&iacute;tica que conducen al personalismo. De este modo, los problemas que enfrentan los partidos, le&iacute;dos en esta clave, son los niveles de democracia interna, el cambio de partido (&quot;camisetazo&quot; o transfuguismo), la falta de transparencia en las dirigencias, el patronazgo y el clientelismo, la falta de participaci&oacute;n en la definici&oacute;n program&aacute;tica de la gesti&oacute;n de gobierno, la ausencia de patrones de colaboraci&oacute;n con sus contrapartes (los otros partidos), la falta de v&iacute;nculos program&aacute;ticos e ideol&oacute;gicos con el electorado y la adaptabilidad a los nuevos desaf&iacute;os tem&aacute;ticos e ideol&oacute;gicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante las virtudes del libro se&ntilde;aladas al comienzo de esta rese&ntilde;a, deben indicarse un par de debilidades. En primer t&eacute;rmino, hizo falta proponer una forma particular de abordaje de los conceptos, derivada de sus distintos significados y del debate de autores. En el texto introductorio se trata de aclarar el sentido del libro, los objetivos que busca y las preguntas de investigaci&oacute;n, as&iacute; como los aportes que se logran con la interacci&oacute;n de los cap&iacute;tulos, pero en ninguna de estas partes se se&ntilde;ala cu&aacute;l es el hilo conductor, es decir, cu&aacute;l significado de los que se utilizan y/o construyen en toda la obra es el m&aacute;s pertinente para darles tratamiento a los distintos &aacute;mbitos o fen&oacute;menos que se analizan. Dado el perfil de la obra, anunciado en su t&iacute;tulo, no era suficiente darle un car&aacute;cter exploratorio; era necesario que    se construyera una propuesta clara   que le diera un valor agregado a la lectura del conjunto de los textos reunidos. El cap&iacute;tulo de Juan Jos&eacute;    S&aacute;nchez hubiera sido un buen detonador para la propuesta conceptual; en su defecto, la redacci&oacute;n de una conclusi&oacute;n tentativa, que reuniera la reflexi&oacute;n de los tres coordinadores, hubiera sido pertinente para tal fin.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo anterior se extrae la segunda debilidad: la complementariedad entre gobernabilidad y gobernanza no se ve reflejada plenamente en todos los cap&iacute;tulos reunidos en el libro. Algunos de ellos los vinculan, especialmente en la primera parte del volumen (es el caso de los cap&iacute;tulos de Jos&eacute; Antonio Rosique, Gerardo Torres y Alejandro Ramos, Armando Alc&aacute;ntara y los ya citados de Kleiman y S&aacute;nchez), mientras que otros optan por ce&ntilde;irse a uno solamente. Este problema es m&aacute;s evidente en la segunda parte, en la que se habla del caso mexicano, cargado mayormente al concepto de gobernabilidad, y se intensifica por la multiplicidad de temas que se abordan (empresarios, cat&oacute;licos, corrupci&oacute;n, violencia e inseguridad, entre otros) desde &aacute;ngulos y perspectivas no necesariamente afines, con lo cual parece difuminarse el sentido original del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo y este matiz cr&iacute;tico, dadas las virtudes del conjunto de cap&iacute;tulos, hay motivos suficientes para acercarse con inter&eacute;s a esta obra ambiciosa por su pretensi&oacute;n te&oacute;rica e intenci&oacute;n abarcadora. Cualquier lector, especializado o no, preocupado por detectar y explicar los problemas    pol&iacute;ticos y sociales de nuestro pa&iacute;s y de la regi&oacute;n en general, encontrar&aacute; en este volumen un est&iacute;mulo intelectual para la discusi&oacute;n razonada y para la exploraci&oacute;n de vetas de estudio nuevas y promisorias.</font></p>      ]]></body>
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