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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Rese&ntilde;as</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Bruce Ackerman. <i>La nueva divisi&oacute;n de poderes</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Javier Duque Daza<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2007), 194 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>*</sup>Universidad del Valle, Colombia</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro pudo haberse subtitulado "Un reto al trinitarismo tradicional". Esta frase, utilizada en uno de los cap&iacute;tulos, sintetiza el doble contenido del ensayo: un alegato en contra de la estructura institucional de Estados Unidos (presidente, c&aacute;mara, senado) y del cl&aacute;sico y generalmente aceptado principio de divisi&oacute;n tripartita de los poderes p&uacute;blicos (legislativo, ejecutivo y judicial). A la vez, ofrece la propuesta de un nuevo dise&ntilde;o institucional: el parlamentarismo acotado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto constituye un estudio que ilustra la tesis de la convergencia planteada por Norberto Bobbio <i>(El fil&oacute;sofo y la pol&iacute;tica. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996) entre filosof&iacute;a pol&iacute;tica y ciencia pol&iacute;tica, la cual combina el an&aacute;lisis emp&iacute;rico comparado de diversas constituciones y sus concreciones, y los argumentos acerca de lo que considera que debe ser una nueva estructura de divisi&oacute;n de poderes en las democracia. La combinaci&oacute;n de ambas perspectivas confluye en una "evaluaci&oacute;n institucional reflexiva". El punto de partida, una pregunta: &iquest;dividir el poder en las democracias en beneficio de qu&eacute;? La respuesta, otra triada: 1) el desarrollo de la democracia; 2) el adecuado funcionamiento de las estructuras funcionales de decisiones; 3) la implementaci&oacute;n y la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta a la pregunta est&aacute; desarrollada en cuatro cap&iacute;tulos. El primero, "La legitimidad democr&aacute;tica", se trata en lo fundamental de una cr&iacute;tica del presidencialismo, el de Estados Unidos y el adoptado en todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. El autor retoma los cl&aacute;sicos planteamientos de Juan Linz ("The perils of presidentialism". <i>Journal of Democracy </i>1, vol. 1, 1991; "Presidential or parlamentary democracy: Does it make a difference?", en Juan Linz y Arturo Valenzuela (comps). <i>The Failure of Presidential Democracy. </i>Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1994) y Scott Main&#150;waring y Matthew Shugart ("Juan Linz: Presidentialism and democracy: A critical appraisal". <i>Comparative Politics, </i>29 (4): 449&#150;471. 1997), sintetizados en la expresi&oacute;n "la pesadilla linziana": la inestabilidad que tiende a producir en el presidencialismo la configuraci&oacute;n de gobiernos divididos, debido a la dualidad de la legitimidad de ambos poderes (con el extremo de los quiebres a la democracia); par&aacute;lisis legislativas con presidentes con congresos mayoritarios de partidos opuestos; par&aacute;lisis del ejecutivo en similares situaciones (crisis de gobernabilidad); c&iacute;rculos viciosos de gobiernos por decretos; posibilidades de "autoridad absoluta" en situaciones opuestas, de gobiernos unificados. Sin olvidar la tendencia al caudillismo, la rigidez potencialmente desgastadora de los periodos fijos de gobierno y la "dif&iacute;cil combinaci&oacute;n" de presidencialismo con multipartidismo (Scout Mainwaring, "Presidentialism, multipartidism, and democracy: The difficult combination". <i>Comparative Political Studies </i>26 (2), 1993: 198&#150;228).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, comparte la tesis seg&uacute;n la cual el presidencialismo resulta menos adecuado que el parlamentarismo para el sostenimiento de los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos. Frente a las cr&iacute;ticas al presidencialismo, resalta ciertas bondades del parlamentarismo (no hay dualidad de poderes que se reclaman leg&iacute;timos; flexibilidad en los periodos; menor tendencia al personalismo; la presencia de un poder moderador, el monarca o el presidente junto al primer ministro, en especial en aquellos pa&iacute;ses en los cuales existe lo que denomina "el sistema de una c&aacute;mara y media", es decir, con dos c&aacute;maras pero una de ellas con mayor fuerza, funciones y responsabilidades, que suele ser de origen nacional).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del an&aacute;lisis resulta la necesidad de dise&ntilde;ar una nueva divisi&oacute;n de poderes diferente a la existente en Estados Unidos y que, en lo que va del argumento, incluir&iacute;a: una c&aacute;mara encargada de elegir gobierno, adem&aacute;s de su funci&oacute;n de contribuir a legislar (A) y el poder del pueblo (B), que se expresar&iacute;a a trav&eacute;s de la realizaci&oacute;n de referendos en serie, cuando sean requeridos para validar decisiones. As&iacute;, se evitan todos los males del presidencialismo y se adoptan las bondades del parlamentarismo, con una novedad: la recurrencia sistem&aacute;tica al pueblo como forma de legitimar el poder.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contin&uacute;a el argumento. El segundo cap&iacute;tulo, titulado "Especializaci&oacute;n funcional", parte de la cr&iacute;tica al presidencialismo de Estados Unidos, en el cual no existe expl&iacute;citamente un poder encargado del control de la burocracia, por lo cual esta funci&oacute;n recae sobre el presidente. Esta ambig&uuml;edad debe ser subsanada con la creaci&oacute;n de un tercer poder: el poder supervisor de la burocracia (C), encargado de controlar a los funcionarios en temas como la corrupci&oacute;n, la transgresi&oacute;n de funciones, la eficiencia. Es un poder con car&aacute;cter aut&oacute;nomo que regula a los funcionarios de carrera. A los miembros de este poder se les deben garantizar estabilidad, alta remuneraci&oacute;n y estatus y autonom&iacute;a que eviten manipulaci&oacute;n por parte de los pol&iacute;ticos. Se trata de crear una instancia de "guardianes constitucionales" que reemplazar&iacute;an a ciertos comit&eacute;s de supervisi&oacute;n que suelen existir en reg&iacute;menes presi&#150;dencialistas y parlamentarios. Se va configurando la nueva divisi&oacute;n, ahora con tres poderes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Faltan dos nuevos poderes en la f&oacute;rmula de Ackerman. El tercer cap&iacute;tulo, denominado "Derechos fundamentales", los propone. &iquest;C&oacute;mo proteger los poderes de la C&aacute;mara, los referendos y el poder supervisor de la burocracia? A trav&eacute;s del poder supervisor de la democracia (D) y del poder de la justicia distributiva (E). De acuerdo con Ackerman, el modelo cl&aacute;sico trinitario de poderes no se ocupa de la protecci&oacute;n de la democracia ni de los derechos fundamentales. Para subsanar de forma clara estas falencias, el cuarto poder debe estar encargado de regular y garantizar la realizaci&oacute;n de elecciones libres, peri&oacute;dicas, limpias, evitando las tentaciones del poder en ejercicio de suspenderlas, y salvaguardar los derechos fundamentales, como la libertad de expresi&oacute;n de los ciudadanos. El quinto poder se ocupar&iacute;a de garantizar los derechos econ&oacute;micos y sociales, de los cuales suelen hacer caso omiso los pol&iacute;ticos y el gabinete. Se trata de poner en marcha la justicia distributiva, de crear un poder dispuesto a dar garant&iacute;as al cumplimiento de derechos sin los cuales la democracia no tiene sentido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo, "La forma de la nueva divisi&oacute;n de poderes", recapitula de forma breve la propuesta y se anticipa a los cr&iacute;ticos con tres consideraciones importantes:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Frente a los neoinstitucionalistas hist&oacute;ricos y sociol&oacute;gicos, aunque la propuesta parece ubicarse en una perspectiva de ingenier&iacute;a constitucional "sin contexto", anota (de forma escueta y puntual): "La ingenier&iacute;a constitucional debe combinarse con sensibilidad cultural y realismo econ&oacute;mico" (p. 26). De hecho, el autor recuerda con frecuencia que el modelo de presidencialismo de Estados Unidos no debe exportarse a otros pa&iacute;ses de manera mec&aacute;nica, como ha ocurrido en el pasado, especialmente en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y algunas de las nuevas democracias de Europa del Este, en las cuales s&oacute;lo tres pa&iacute;ses han optado por la v&iacute;a parlamentaria (Hungr&iacute;a, Rep&uacute;blica Checa y Eslovaquia).</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. La propuesta parece muy compleja y enrevesada, pero en realidad se trata de un nuevo dise&ntilde;o que mantiene la premisa de existencia de poderes aut&oacute;nomos que se controlan mutuamente, s&oacute;lo que ahora el acento recae sobre poderes soberanos que brinden garant&iacute;as a los ciudadanos y protejan a la democracia.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Debe reconocerse que su propuesta de redise&ntilde;o institucional, de igual forma que otras, cuenta con pocas posibilidades de adopci&oacute;n, dado que las instituciones tienden hacia las inercias hist&oacute;ricas y son dif&iacute;ciles de transformar.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo del profesor Ackerman, aunque en una primera lectura da la impresi&oacute;n de tratarse de un ejercicio abstracto de ingenier&iacute;a institucional, contiene, adem&aacute;s de una nueva propuesta de dise&ntilde;o de poderes p&uacute;blicos, una doble orientaci&oacute;n normativa: la defensa de la democracia y la necesidad de su preservaci&oacute;n, y la b&uacute;squeda de justicia distributiva como un objetivo central.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escrito como un ensayo, contiene una clara fundamentaci&oacute;n conceptual y te&oacute;rica y una amplia revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica (las citas ocupan una tercera parte del libro). Dos obras anteriores del autor analizaron algunos de los presupuestos de esta propuesta, especialmente lo que denomina "el ideal de la democracia dualista" <i>(We the People 1. Foundations. </i>Cambridge: Harvard University Press, 1991; <i>We the People 2: Transformations</i>. Cambridge: Harvard University Press, 1998): la idea de que la divisi&oacute;n de poderes contiene uno de los fundamentos centrales de la democracia moderna.</font></p>      ]]></body>
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