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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Rese&ntilde;as</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cecilia Rabell Romero (coordinadora). <i>Tramas familiares en el M&eacute;xico contempor&aacute;neo. Una perspectiva sociodemogr&aacute;fica</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ivonne Szasz<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#150;Instituto de Investigaciones Sociales/ El Colegio de M&eacute;xico, 2009), 598 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>*</sup>El Colegio de M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace varias d&eacute;cadas, la demograf&iacute;a de la familia ha realizado importantes aportes al conocimiento de la composici&oacute;n y la estructura de los hogares familiares en M&eacute;xico, as&iacute; como al de la nupcialidad, la disoluci&oacute;n de uniones, los cambios en el tiempo y las relaciones entre las caracter&iacute;sticas de los hogares familiares, la divisi&oacute;n del trabajo intradom&eacute;stico y la participaci&oacute;n de sus miembros en los mercados de trabajo. La obra colectiva coordinada por Cecilia Rabell enriquece el conocimiento sobre las familias mexicanas desde un punto de vista sociodemogr&aacute;fico e hist&oacute;rico, y realiza una serie de aportes muy novedosos. Entre ellos, deseo destacar los aportes de enfoques antropol&oacute;gicos contenidos en algunos cap&iacute;tulos del libro, basados en un an&aacute;lisis de los datos de una encuesta especialmente dise&ntilde;ada para estudiar los hogares familiares en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque centrar&eacute; mi comentario en cuatro de los cap&iacute;tulos, quiero se&ntilde;alar previamente la calidad del trabajo de coordinaci&oacute;n, el prolongado e intenso trabajo de equipo de los coautores, el rigor conceptual y metodol&oacute;gico, la originalidad de los temas tratados y la homogeneidad cualitativa del libro, que no es com&uacute;n en un volumen colectivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo titulado "&iquest;Aislados o solidarios? Ayudas y redes familiares en el M&eacute;xico contempor&aacute;neo", Cecilia Rabell y Mar&iacute;a Eugenia D'Aubeterre analizan los lazos de parentesco y amistad con personas con quienes los miembros de los hogares no comparten el mismo techo. Las autoras analizan diferencias entre ayudas en la vida cotidiana y en situaciones cr&iacute;ticas &#151;como una muerte, una ruptura conyugal o un accidente&#151;, as&iacute; como la organizaci&oacute;n de esas ayudas seg&uacute;n el orden de g&eacute;nero y la jerarqu&iacute;a socioecon&oacute;mica. Su an&aacute;lisis revela que la mitad de los hogares mexicanos no dan ni reciben ayudas cotidianas, mientras que 85% de los hogares que enfrentaron una crisis en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os dieron o recibieron ayudas en situaciones cr&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La variable que se&ntilde;ala con mayor precisi&oacute;n las posibilidades de recibir ayudas en general es el n&uacute;mero de personas afectivamente cercanas que tengan los miembros de un hogar; existe m&aacute;s circulaci&oacute;n de ayuda en zonas urbanas y en los quintiles de m&aacute;s altos ingresos. Predominan las ayudas proporcionadas por mujeres, expresadas en trabajo vivo en la cotidianidad. Las ayudas brindadas por los hombres son predominantemente pr&eacute;stamos o donaciones de dinero, y tanto hombres como mujeres brindan y reciben apoyo emocional en proporciones semejantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, los sectores socioecon&oacute;micamente altos disponen de mayo res recursos para participar en los intercambios, incluyendo recursos afectivos y tiempo. Para que exista solidaridad fuera de las paredes del hogar, se requiere disponer de personas cercanas y de confianza &#151;parientes y amistades&#151; en n&uacute;mero suficiente, y poder invertir tiempo y trabajo, generalmente femenino, para sostener esas relaciones. El tiempo es un recurso m&aacute;s escaso entre las mujeres de los sectores m&aacute;s desfavorecidos, lo que influye en la asimetr&iacute;a de clase y de g&eacute;nero con que se distribuye la solidaridad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo art&iacute;culo que aborda dimensiones antropol&oacute;gicas lo escribi&oacute; Marie&#150;Laure Coub&eacute;s y se titula "Los v&iacute;nculos familiares fuera de la co&#150;residencia, intensidad de los contactos y lazos afectivos en la parentela". Sus hallazgos le permiten situar en el espacio c&oacute;mo se distribuyen, seg&uacute;n sexo&#150;g&eacute;nero y niveles socioecon&oacute;micos, los contactos y los afectos de los y las jefes de hogar y sus c&oacute;nyuges, con los parientes que no viven en el mismo hogar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto la geograf&iacute;a del parentesco como la distribuci&oacute;n de los afectos y la intensidad de los contactos responden al orden social de g&eacute;nero. La autora encuentra que los hogares se sit&uacute;an m&aacute;s cerca de los parientes de los varones, de manera que las mujeres c&oacute;nyuges viven m&aacute;s cerca de sus suegros que de sus padres. Sin embargo, son las mujeres quienes declaran en mayor proporci&oacute;n tener cercan&iacute;a afectiva con los parientes. Los contactos con la parentela externa al hogar son muy frecuentes: en la mayor parte de los casos, para las personas menores de 50 a&ntilde;os, son diarios o semanales. Los v&iacute;nculos m&aacute;s fuertes se sostienen con los padres y con los hermanos, dependiendo m&aacute;s del orden familiar y de g&eacute;nero que del ordenamiento socioecon&oacute;mico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro cap&iacute;tulo que aborda dimensiones antropol&oacute;gicas es el de Marta Mier y Ter&aacute;n titulado "El proceso de formaci&oacute;n de las parejas en M&eacute;xico". La autora analiza la formaci&oacute;n de las parejas como un proceso, incluyendo sus variaciones por g&eacute;nero, generaci&oacute;n y estrato socioecon&oacute;mico, as&iacute; como un estudio de los noviazgos y de la co&#150;residencia con la familia de origen despu&eacute;s de la primera uni&oacute;n marital para dos generaciones de parejas. Adem&aacute;s de la magnitud de los fen&oacute;menos y su distribuci&oacute;n, analiza de qu&eacute; dependen las probabilidades de que las parejas reci&eacute;n formadas permanezcan en la casa paterna.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sus hallazgos hay una constataci&oacute;n muy importante para el estudio de las familias mexicanas contempor&aacute;neas: en la generaci&oacute;n o promoci&oacute;n m&aacute;s joven que analiza la autora, las parejas tienen probabilidades significativamente mayores de permanecer en el hogar paterno que la m&aacute;s antigua: casi la mitad de los m&aacute;s j&oacute;venes permanecen en el hogar de los padres o suegros al unirse. Este comportamiento afecta a la mitad de los hogares del pa&iacute;s y ocurre m&aacute;s en las ciudades, sobre todo en las intermedias, que en las zonas rurales. El car&aacute;cter temprano de las uniones maritales y la residencia en casa de los padres o suegros est&aacute;n definidos, de acuerdo con el an&aacute;lisis de esta autora, por el sector socioecon&oacute;mico y en especial, por la escolaridad alcanzada por las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estrecha relaci&oacute;n con los temas tratados por Martha Mier, se encuentra el cap&iacute;tulo de Cecilia Rabell y Sandra Murillo titulado "El respeto y la confianza. Pr&aacute;cticas y percepciones de las familias numerosas y peque&ntilde;as". Rabell y Murillo proponen la coexistencia y los cambios en el predominio de dos modelos de familias en el M&eacute;xico del siglo XX: un modelo al que llaman jer&aacute;rquico, centrado en la reproducci&oacute;n de una prole numerosa y en la supervivencia, con autoridad vertical masculina y mayores lazos con parientes fuera del hogar; y un modelo al que llaman relacional, centrado en el v&iacute;nculo conyugal, con m&aacute;s negociaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n en la pareja y descendencia peque&ntilde;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encuentran que, para la promoci&oacute;n m&aacute;s antigua, la experiencia de los padres define la elecci&oacute;n del modelo familiar seguido por los hijos. Sin embargo, para la promoci&oacute;n m&aacute;s joven, lo que define un modelo de familia relacional con descendencia peque&ntilde;a es haber tenido noviazgos largos, tener poca diferencia de edad entre los c&oacute;nyuges y haber vivido aparte desde que se unieron. A la inversa, la co&#150;residencia con los padres o suegros en el momento de la uni&oacute;n, y la residencia cercana a ellos en el momento de la encuesta, se asocian m&aacute;s con valores patriarcales y con mayor descendencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras dos coautoras, Marina Ariza y Orlandina de Oliveira, se preguntan si el an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n de la encuesta revela que las carencias materiales impactan los aspectos cualitativos y afectivos de la vida familiar, o si se trata de un instrumento dise&ntilde;ado en el &aacute;mbito acad&eacute;mico que capta mejor y de manera m&aacute;s amplia los estilos de afectividad y las interacciones de las clases medias. La duda metodol&oacute;gica planteada por estas autoras da cuenta de la rigurosidad cr&iacute;tica con que se abord&oacute; la aventura de incursionar, desde el instrumental demogr&aacute;fico, en los complejos campos de la cultura, las interacciones y la afectividad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo caso, la lectura de las investigaciones rese&ntilde;adas permite pensar que existe una amplia diversidad entre las familias mexicanas y que el apoyo afectivo y los lazos parentales y de amistad se disfrutan m&aacute;s entre los hogares familiares de los sectores urbanos y m&aacute;s acomodados. La mitad de las parejas cohabitan con los padres o suegros al formarse y una proporci&oacute;n mayor establece su hogar cerca de aqu&eacute;llos, manteniendo contactos frecuentes y lazos afectivos con la parentela. La aspiraci&oacute;n de una mayor equidad en la vida conyugal coexiste con una fuerte presencia de los lazos parentales. A su vez, el intercambio de ayudas, la afectividad y el car&aacute;cter m&aacute;s democr&aacute;tico o m&aacute;s autoritario de las relaciones conyugales aparecen fuertemente influidos por el orden de g&eacute;nero y la desigualdad socioecon&oacute;mica. Se necesitan recursos materiales, relaciones afectivas y tiempo para la solidaridad y la equidad en las relaciones. Quienes m&aacute;s participan en los intercambios solidarios y afectivos son mujeres, pero son las de mayor escolaridad, las que no se unen maritalmente muy temprano, y las que viven en zonas urbanas y en los hogares pertenecientes a los quintiles de mayores ingresos. En los hogares familiares del M&eacute;xico contempor&aacute;neo, la solidaridad, los afectos y la equidad parecen necesitar recursos materiales y simb&oacute;licos para desplegarse.</font></p>      ]]></body>
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