<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-2503</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de sociología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Mex. Sociol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-2503</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-25032008000300007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mike Davis. Buda's Wagon. A Brief History of the Car Bomb]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vite Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel Ángel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Alicante  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>70</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>623</fpage>
<lpage>630</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032008000300007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-25032008000300007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-25032008000300007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mike Davis. <i>Buda's Wagon. A Brief History of the Car Bomb</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel &Aacute;ngel Vite P&eacute;rez</b>*</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(Nueva York: Verso, 2007), 228 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Alicante, Espa&ntilde;a</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El carro bomba, como un producto de la era de la tecnolog&iacute;a, tiene su propia historia de destrucci&oacute;n material, al causar la muerte de varias personas, buscando generar terror e incertidumbre, y su escenario ha sido la ciudad, es decir, los diferentes centros urbanos, localizados a lo largo del orbe.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta investigaci&oacute;n de Mike Davis tiene como objetivo hacer una breve historia del carro bomba y, al mismo tiempo, de la expansi&oacute;n global de su uso por parte de diversos grupos e individuos, con intereses particulares, para provocar da&ntilde;os materiales y sicol&oacute;gicos a amplios grupos sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo comenz&oacute; en septiembre de 1920, cuando un inmigrante de origen italiano y anarquista, llamado Mario Buda, y enfurecido por el arresto sufrido por Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, hizo estallar un coche bomba en <i>Wall Street </i>y <i>Broad Street, </i>causando destrozos a la nueva Oficina Federal <i>de Assay, </i>contabilizando 40 muertos y m&aacute;s de 200 heridos, y estableciendo el terror en el santuario del capitalismo americano (p. 3).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese hecho tuvo su significado, y al mismo tiempo su trascendencia, al transformar al coche bomba en una arma poderosa de destrucci&oacute;n, con una explosi&oacute;n equivalente a 60 toneladas de dinamita y con sus conscuencias negativas sobre la vida social: p&eacute;rdidas de vidas, costos econ&oacute;micos, en fin, alteraciones de la vida diaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tal motivo, Mike Davis se&ntilde;ala que el transporte es una tecnolog&iacute;a convertida en un medio para destruir, lo que ha quedado de manifiesto en los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York &#151;en septiembre de 2001&#151;, cuando se utilizaron aviones de vuelos comerciales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, los carros bomba son "ruidosos" por las explosiones provocadas y porque adem&aacute;s conllevan advertencias en favor de la causa de un l&iacute;der o para estar al servicio de un principio abstracto: como el terror mismo. Por tal motivo, Davis, utilizando una frase de R&eacute;gis Debray, lo sintetiz&oacute; as&iacute;: "manifiestos escritos en la sangre de otros" (p. 9). Y su ocurrencia es casi imposible de detener, incluso en un r&eacute;gimen autoritario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso generalizado del carro bomba se debe a que es relativamente barato: 40 o 50 personas pueden ser masacradas con un carro robado y con cerca de 500 d&oacute;lares de explosivos; por ejemplo, Ramzi Yousef, quien plane&oacute; el ataque en 1993 a el World Trade Center, utiliz&oacute; una tonelada y media de urea, cuyo costo fue de 3 615 d&oacute;lares m&aacute;s los 59 d&oacute;lares pagados por d&iacute;a por rentar &#151;durante 10 d&iacute;as&#151; un auto de la marca Ryder Van. Mientras, los misiles crucero estadounidenses, usados para atacar a los terroristas &aacute;rabes, cuestan cerca de 1 mill&oacute;n de d&oacute;lares cada uno (p. 9).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra ventaja del carro bomba es que se puede operar con facilidad, Timothy McVeigh, un guardia de seguridad, y Terry Nichols, un granjero, planearon y ejecutaron la atrocidad en la ciudad de Oklahoma, en 1995, con manuales para hacer bombas con el uso de un circuito electr&oacute;nico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la utilizaci&oacute;n del carro bomba, a pesar de sus peque&ntilde;as dimensiones, produce da&ntilde;os colaterales, como el p&aacute;nico y la zozobra entre los civiles, adem&aacute;s de su desmoralizaci&oacute;n, como lo hizo en su momento el Ej&eacute;rcito Republicano Irland&eacute;s (IRA, por sus siglas en ingl&eacute;s) en el norte de Irlanda y la ETA (el Movimiento Nacionalista Separatista Vasco de Euskadi Ta Askatasuna) en Espa&ntilde;a (p. 10).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El carro bomba es altamente an&oacute;nimo y deja m&iacute;nimas evidencias de sus responsables, sin embargo, para provocar terror ha sido usado por los gobiernos y los superpoderes. Tambi&eacute;n su impacto ha sido el otorgar derechos pol&iacute;ticos a los actores marginales en la historia moderna, una forma de resistencia con un apoyo popular, como Hezbola o en su momento el IRA.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha permitido, que el carro bomba sea un arma de destrucci&oacute;n, cuyo uso individualizado ha generado una &eacute;poca revolucionaria basada en la peligrosidad de peque&ntilde;os grupos y redes.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha revoluci&oacute;n, seg&uacute;n Mike Davis, se configura por las siguientes tecnolog&iacute;as: el carro bomba, m&aacute;s el tel&eacute;fono celular, m&aacute;s la red, son la infraestructura para la red global terrorista, vulnerando las jerarqu&iacute;as y la aparici&oacute;n de un posible comando transnacional (pp. 11&#150;12).<sup><a href="#notas">2</a></sup> As&iacute;, los celulares son sincronizados para activar el carro bomba sin tener un contacto personal o un jefe.<a href="#notas"><sup>3</sup></a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias al video y a la red existe una "propaganda de la muerte", al filmar y editar, a trav&eacute;s de las im&aacute;genes de video, sus atrocidades con un impacto m&aacute;ximo en sus audiencias objetivo (p. 12).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, de acuerdo con Mike Davis, el carro bomba de Buda se transform&oacute; en el uso moderno de un veh&iacute;culo especial, con su respectivo anonimato en un lugar urbano, al transportar cantidades importantes de explosivos, acompa&ntilde;ados de una gran precisi&oacute;n para alcanzar su objetivo.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, su uso generalizado, en 1940, de parte de la ala derecha del sionismo, el <i>Stern Gang, </i>busc&oacute; matar a palestinos y fue tambi&eacute;n adoptada por los desertores brit&aacute;nicos que pelearon del lado &aacute;rabe. De ah&iacute; que las masacres, generadas por el uso del carro bomba, llegaron a Saig&oacute;n (1952), Palermo (1963) y de nuevo a Saig&oacute;n (1964&#150;1966). De esta manera, el carro bomba se transform&oacute; en un arma estrat&eacute;gica para causar muerte y aterrorizar a las poblaciones de los centros urbanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el carro bomba es un arma, por ejemplo, que en los a&ntilde;os ochenta del siglo XX, fue usada por Hezbollah en L&iacute;bano como una manera de contrarrestar la tecnolog&iacute;a militar de Estados Unidos e Israel (p. 5).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n existe una nueva generaci&oacute;n de personas que preparan carros bomba, que buscan el sabotaje, y son graduados de los cursos impartidos por la CIA (Central de Inteligencia Americana) y los Servicios de Inteligencia Paquistan&iacute;es (ISI), con financiamiento de Arabia Saudita, que a mitad de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta del siglo XX, permitieron el surgimiento de los <i>mujahedin </i>para aterrorizar a los rusos que ocupaban la ciudad de Kabul. Al mismo tiempo, gobiernos como el de India e Ir&aacute;n tambi&eacute;n promovieron, a trav&eacute;s de campos de entrenamiento, el surgimiento de individuos capacitados para crear los carros bomba, lo que tambi&eacute;n fue impulsado por la circulaci&oacute;n amplia en Estados Unidos de manuales para crear explosivos (p. 6).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El carro bomba se ha globalizado como un tipo de conocimiento <i>(know how), </i>y una vez que ha sido alojado en una sociedad, se reproduce indefinidamente:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1992 y 1999, 25 veh&iacute;culos bomba han atacado 22 diferentes ciudades, matando a 1 337 personas e hiriendo a cerca de 12 000 personas. Desde un punto de vista geopol&iacute;tico, el IRA y una c&eacute;lula de un grupo islamista de Egipto en Brooklyn, al&#150;Gama'a al&#150;Islamiyya, generaron un da&ntilde;o por miles de millones de d&oacute;lares en los dos principales centros de control de la econom&iacute;a mundial &#151;la ciudad de Londres (1992, 1993 y 1996) y el bajo Manhattan (1993), respectivamente&#151;, obligando a la reorganizaci&oacute;n de la industria global de la inseguridad (p. 6).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, Mike Davis se&ntilde;ala que despu&eacute;s de 90 a&ntilde;os de la primera masacre en Wall Street, los carros bomba han llegado a ser de uso general, a semejanza del i&#150;Pod, y los responsables de los carros bomba se encuentran activos en 23 pa&iacute;ses, y cerca de 35 naciones han sufrido al menos un atentado durante el &uacute;ltimo cuarto de siglo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso generalizado del carro bomba no es exclusivo de alg&uacute;n grupo extremista de derecha o de izquierda, ya que ha sido usado para cumplir con sus prop&oacute;sitos particulares desde Sri Lanka hasta Irak.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, tiene su propia historia y, desde el punto de vista sociol&oacute;gico, significa el triunfo de la tecnolog&iacute;a moderna para la destrucci&oacute;n material y la muerte de personas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propia historia del carro bomba va desde Israel hasta la ciudad de Medell&iacute;n en Colombia; as&iacute;, en 1947, en Haifa, la organizaci&oacute;n israel&iacute; <i>Stern Gang, </i>con un carro bomba mat&oacute; a varios palestinos; al siguiente a&ntilde;o, la explosi&oacute;n de m&uacute;ltiples carros bomba colocados en la ciudad de Jerusal&eacute;n por un grupo de palestinos, hizo que el entonces presidente de Israel, Ben Guri&oacute;n expresara: "&#91;...&#93; el carro bomba ha sido regresado al vendedor con intereses" (p. 27).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Italia, hasta la misma mafia de Sicilia, durante una lucha entre facciones rivales, el carro bomba apareci&oacute;, tomando la experiencia de terror desarrollada por los grupos independentistas de Argelia y, con el uso del <i>pl&aacute;stico, </i>en 1962 colocaron una bomba que produjo varios muertos en el Senado italiano (p. 38).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, a principios de 1980, la ciudad de Beirut, en L&iacute;bano, fue escenario de diversas batallas en las cuales intervinieron los m&aacute;s diversos grupos, con ideolog&iacute;as diferentes, donde se calcula la existencia de 58 facciones armadas, por ejemplo, solamente en el este de Beirut; por tanto, seg&uacute;n Mike Davis, Beirut se transform&oacute; en la "violencia tecnol&oacute;gica urbana" (p. 67).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el primer coche bomba que estall&oacute; fue en julio de 1972, organizado por el servicio secreto de Israel, llamado <i>Mossad, </i>dirigido a matar a Ghassan Kanafani, afamado novelista, simpatizante del Frente Popular para la Liberaci&oacute;n de Palestina. En la navidad de 1976, un carro bomba fue detonado cerca de la casa del l&iacute;der palestino Kamal Jumblatt, que habitaba en L&iacute;bano y formaba parte de la Alianza de Izquierda Libanesa, matando a tres personas. En el a&ntilde;o nuevo de 1977, sus seguidores estallaron un carro bomba en el este de Beirut, en el servicio de seguridad del Partido de la Falange, asesinando a m&aacute;s de 25 personas e hiriendo al menos a 70.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en 1978 los agentes de la <i>Mossad </i>mataron al jefe de la organizaci&oacute;n Septiembre Negro, Ali Asan Salameh en Beirut; dichos agentes le pusieron en su c&oacute;digo el "Pr&iacute;ncipe Rojo". Cuando iba circulando por la Rue Verdun en el este de Beirut dentro de la cajuela de un Chevrolet, los israel&iacute;es detonaron explosivos de pl&aacute;stico colocados en un Volkswagen estacionado; sin embargo, tambi&eacute;n mataron a cuatro personas inocentes, como un estudiante brit&aacute;nico y una monja alemana. Con ello comenz&oacute; el terror musulm&aacute;n; en el verano de 1981 y hasta principios de 1983, carros bomba eran detonados constantemente, pero tambi&eacute;n fueron parte de la campa&ntilde;a israel&iacute;&#150;falangistas para evitar que la Organizaci&oacute;n de Liberaci&oacute;n Palestina dejara L&iacute;bano (p. 68).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los servicios secretos estadounidenses (la CIA), tambi&eacute;n se involucraron en el uso del carro bomba; por ejemplo, su director, William Casey, le explic&oacute; al entonces secretario de la Defensa de Estados Unidos, Caspar Weinberger, a finales de 1985, que junto con los saud&iacute;es ten&iacute;a un plan para usar un carro bomba y matar, al mismo tiempo, al l&iacute;der de Hezbollah, Mohammed Hussein (Sheikh Fadlallah), a quien se le involucraba con el atentado contra las barracas donde viv&iacute;an los marinos estadounidenses, adem&aacute;s de tomar como rehenes a un grupo de americanos en Beirut, dijo: "&#91;...&#93; como los terroristas, usaremos su arma, el carro bomba" (p. 91).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Casey subcontrat&oacute; a operadores libaneses, quienes fueron entrenados por los servicios secretos brit&aacute;nicos, recomendados por el embajador saudita, el pr&iacute;ncipe Bandar, quien deposit&oacute; 3 millones de d&oacute;lares en una cuanta bancaria de la CIA en Suiza para financiar el atentado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; sucedi&oacute; que en la tarde del mes de marzo de 1985, los operadores de Casey estacionaron una camioneta Datsun pickup con 750 libras de explosivos cubiertos con vegetales cerca de la casa de Sheikh Fadlallah, donde se encontraba una mezquita en el congestionado barrio Bir al&#150;Abed, en el sur de Beirut. La explosi&oacute;n destruy&oacute; cuatro departamentos y da&ntilde;&oacute; a 20 m&aacute;s localizados a corta distancia de donde fue la explosi&oacute;n: murieron 80 residentes, hubo 256 heridos y no se cumpli&oacute; con el objetivo de matar a Sheikh Fadlallah. Tres meses m&aacute;s tarde, militantes de Hezbollah, lanzaron el cuerpo de un soldado americano del vuelo 847 de TWA en el Aeropuerto de Beirut, gritando: "Nosotros no olvidamos la masacre de Bir al&#150;Abed" (p. 92).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El director de la CIA, William Casey, a pesar de su fracaso, sigui&oacute; usando el terrorismo urbano, con el aval del entonces gobierno estadounidense de Ronald Reagan, y su siguiente objetivo fueron los sovi&eacute;ticos y sus aliados en Afganist&aacute;n. Foment&oacute; el entrenamiento de las guerrillas islamistas en el uso de explosivos y en t&eacute;cnicas de sabotaje para atacar a los oficiales sovi&eacute;ticos, configurando una jerarqu&iacute;a donde Casey y el pr&iacute;ncipe Turki, el jefe de la inteligencia saudita, se encontraban a la cabeza; por debajo estaba el presidente Muhammed Zia, el dictador de Pakist&aacute;n, as&iacute; como su jefe de la inteligencia islamista, brigadier Mohammed Yousaf, quienes apoyaron a miles de afganos y a una fuerza extranjera, llamada los <i>mujahedin, </i>cuyo entrenamiento fue financiado por los saud&iacute;es y los emiratos del Golfo. Sin embargo, lo sobresaliente de ello es que, seg&uacute;n Davis: los servicios de inteligencia de Pakist&aacute;n, comandados por Yousaf, a finales de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta del siglo XX, establecieron una organizaci&oacute;n en la cual lo secular y las diferentes tendencias partidistas fueron eliminados entre los "nuevos luchadores" en contra de la ocupaci&oacute;n sovi&eacute;tica, utilizando carros bomba y hasta camellos bomba, para debilitar a las tropas sovi&eacute;ticas de las ciudades (p. 93).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Mike Davis, el verdadero empresario del carro bomba en el hemisferio occidental fue Pablo Escobar, el ex jefe y se&ntilde;or de la coca, quien lleg&oacute; a ser el criminal m&aacute;s rico de la historia mundial del crimen durante los a&ntilde;os ochenta. Escobar financi&oacute; su narco&#150;populismo, construy&oacute; canchas de f&uacute;tbol y alojamiento para las familias pobres en su natal Medell&iacute;n. Sin embargo, Escobar fue el nuevo objetivo de Washington en su nueva guerra contra las drogas, conducida por el entonces vicepresidente George H. Bush. Por eso, el presidente colombiano, Belisario Betancur, presionado por Estados Unidos, mand&oacute; al ej&eacute;rcito destruir los laboratorios de coca&iacute;na en la selva, comenzando a extraditar a los mafiosos hacia este pa&iacute;s, abriendo tambi&eacute;n la intervenci&oacute;n en las operaciones contra el cartel a los comandos de la Fuerza Delta Americana, as&iacute; como a la Administraci&oacute;n de Combate a la Droga (DEA). Entonces, Escobar respondi&oacute; a la campa&ntilde;a de instigaci&oacute;n estadounidense con una d&eacute;cada de terror que comenz&oacute; con el asesinato del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, en 1984 y sigui&oacute; con los miembros de la oligarqu&iacute;a que hab&iacute;an colaborado con la DEA. Lo m&aacute;s sobresaliente es que organiz&oacute; a los narcotraficantes que hab&iacute;an sido clasificados como extraditables hacia Estados Unidos, como Jos&eacute; Rodr&iacute;guez Gacha y los hermanos Ochoa (p. 100).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer carro bomba fue colocado en noviembre de 1984, afuera de la embajada de Estados Unidos en Bogot&aacute;, cuya explosi&oacute;n llevaba un mensaje para la DEA de que Escobar y su cartel estaban listos para la lucha. Pero en 1986 Escobar, para ganar la inmunidad de la administraci&oacute;n de Reagan, ofreci&oacute; informaci&oacute;n de las guerrillas de izquierda como las FARC, el ELN, y el M&#150;19, sin embargo, el gobierno estadounidense respondi&oacute; con el envi&oacute; de comandos para reforzar a la DEA. Mientras, el cartel de Cali, que no fue objeto de ataque por parte de Estados Unidos, el cual gozaba de inmunidad, en enero de 1989 coloc&oacute; un carro bomba en un complejo de apartamentos donde viv&iacute;a la familia de Escobar, matando a sus familiares; lo que se dice es que la CIA jug&oacute; un papel importante para la creaci&oacute;n de rivalidades entre el cartel de Cali y el de Medell&iacute;n (pp. 110&#150;111).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta de Escobar no se hizo esperar: coloc&oacute; bombas en las farmacias de los hermanos Rodr&iacute;guez Orejuela, los jefes del cartel de Cali; asesinaron tambi&eacute;n a algunos jefes del Partido Conservador y Liberal, como Luis Carlos Gal&aacute;n, candidato presidencial por el Partido Liberal; colocaron un carro bomba cerca de las oficinas del peri&oacute;dico <i>El Espectador </i>y, a principios del mes de diciembre, colocaron un cami&oacute;n con una tonelada y media de explosivos en el Departamento Administrativo de Seguridad, la polic&iacute;a secreta colombiana, que se hizo explotar a control remoto. En este incidente no muri&oacute; el jefe de los servicios secretos, general Miguel Maza M&aacute;rquez, pero s&iacute; su secretario, junto con 58 personas. El mensaje para el presidente Virgilio Barco Vargas era que suspendiera las extradiciones y que las sometiera a un plebiscito popular.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gacha, apodado el "mexicano", aliado de Escobar, fue asesinado por la polic&iacute;a colombiana de elite, en colaboraci&oacute;n con la fuerza naval estadounidense, usando un carro bomba, colocado en una de las plantaciones de Escobar y la venganza sigui&oacute; con m&aacute;s atentados en las calles, en los centros comerciales, lo que oblig&oacute; a la clase media a decir "&iexcl;basta!". Entonces, el presidente C&eacute;sar Gavira, en junio de 1991, negoci&oacute; con Escobar y los extraditables, que no se les llevar&iacute;a a Estados Unidos y que cumplir&iacute;an sus penas en la prisi&oacute;n La Catedral, que el mismo Escobar hab&iacute;a construido en las afueras de Medell&iacute;n, con todas las comodidades y lujos. Sin embargo, en junio de 1992, escobar huy&oacute; cuando una brigada especial del ej&eacute;rcito colombiano lo iba a transferir a una prisi&oacute;n regular.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diciembre de 1993 fue asesinado (mientras hablaba por tel&eacute;fono a su hijo) por Los Pepes, un grupo formado por la DEA y el Comando Especial de Operaciones de Estados Unidos, compuesto por oficiales de la polic&iacute;a secreta colombiana, el Bloque de B&uacute;squeda y por los enemigos de Escobar, que inclu&iacute;an a otros grupos de narcotraficantes. La estrategia fue:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">matar en secreto a la infraestructura de cuello blanco de la organizaci&oacute;n de Pablo, el objetivo eran sus abogados, banqueros, sus lavadores de dinero y su extensa familia, ellos fueron financiados por la CIA, manejados por el equipo secreto de los comandos de la Fuerza Delta, conducidos por los veteranos de la guerra sucia de Vietnam (Operaciones Phoneix) y de Chile (los que planearon el golpe de estado contra el Presidente Salvador Allende), que fueron enviados a Colombia cuando Escobar escap&oacute;. Fue una operaci&oacute;n iniciada por Bush y continuada por Clinton &#91;...&#93; (p. 113).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, el uso generalizado del carro bomba, tanto por los gobiernos y sus servicios secretos, como por los que buscan desestabilizarlos, han construido un planeta donde las ciudades son los centros del terror globalizado, de tal manera que en Chechenia, el entonces l&iacute;der de la guerrilla, Shamil Basayev, muri&oacute; como vivi&oacute;: por una masiva explosi&oacute;n de un coche bomba, ya que se hizo famoso por la toma del teatro de Mosc&uacute; en 2002, donde hubo 170 muertos, y de la escuela de Beslan en 2004, donde murieron 340 personas, un coche bomba en Ingushetia, la rep&uacute;blica Rusa, localizada en la frontera occidental de Chechenia, cuando la bomba deton&oacute; prematuramente. Los servicios secretos rusos dijeron que ellos hab&iacute;an planeado el atentado, sin embargo, Basayev, seg&uacute;n Davis, fue el maestro mundial del carro bomba. Dos coches bomba, en diciembre de 2002 y mayo de 2003, dirigidos contra los edificios del gobierno de Chechenia, mataron a 150 personas e hirieron a m&aacute;s de 200. Aunque, Washington dijo que Basayev ten&iacute;a v&iacute;nculos con Al Qaeda, en realidad sus apoyos ven&iacute;an de Islamabad, es decir, de los servicios secretos de Pakist&aacute;n. En 1994, Basayev y 29 de sus mejores hombres fueron entrenados en el campo de Amir Muawia en Afganist&aacute;n, despu&eacute;s recibi&oacute; entrenamiento avanzado en el campo de Markaz&#150;i&#150;Dawar en Pakist&aacute;n, donde estableci&oacute; contactos con el movimiento islamista antimoderno, Tablighi Jamaat, fundado por los sauditas que, seg&uacute;n Davis, estaba ligado a figuras religiosas reaccionarias, que inclu&iacute;an a los altos mandos militares de las polic&iacute;a secreta de Pakist&aacute;n. Basayev, en compa&ntilde;&iacute;a de un joven saudita rico, Amir Khattab, regresaron a Chechenia en 1994, y este conflicto se convirti&oacute; en el "fantasma de la guerra" contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, encabezada por Bill Casey, los sauditas, y los servicios secretos de Pakist&aacute;n de los a&ntilde;os ochenta (p. 157).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, la invasi&oacute;n estadounidense a Irak, convirti&oacute; a dicho pa&iacute;s en el "reino del carro bomba", ya que se transform&oacute; en el arma m&aacute;s efectiva de los insurgentes sunitas, as&iacute; como de los grupos terroristas de Al Qaeda; por eso, en mayo de 2005, cerca de 500 carros bomba mataron o hirieron a m&aacute;s de 9 000 personas. Sin embargo, el carro bomba en Irak era algo extra&ntilde;o, y su historia se encuentra en la CIA y en su hijo favorito: el doctor Iyad Allawi, <i>cabeza </i>del Acuerdo Nacional de Irak, ya que en junio de 2004, el peri&oacute;dico <i>New York Times </i>revel&oacute; que la CIA sigui&oacute; las mismas t&aacute;cticas usadas contra los rusos en Kabul: por ejemplo, Allawi, primer ministro de Irak a principios de 1990, organiz&oacute; en el exilio el envi&oacute; a Bagdad de agentes para plantar bombas y sabotear al gobierno de Saddam Hussein, todo bajo la direcci&oacute;n de la cIa (pp. 170&#150;172).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, ciudades como Bagdad, Londres o Los &Aacute;ngeles, con sus vastas &aacute;reas de autos, camiones y autobuses, y sus miles de instituciones vulnerables, no disfrutan de una seguridad total. Como el comercio de drogas, los carros bomba encuentran el lugar para hacer negocios, pero seg&uacute;n Mike Davis, el anarquista Mario Buda abri&oacute; el camino "caliente hacia el Apocalipsis" (pp. 193&#150;195).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Algunos ensayos se han centrado en caracterizar a los individuos que realizan los atentados, llam&aacute;ndolos "radicales perdedores, sin considerar el significado del uso del carro bomba como arma de terror. Hans Magnus Enzensberger. <i>El perdedor </i><i>radical. Ensayo sobre los hombres del terror. </i>Barcelona: Colecci&oacute;n Argumentos Anagrama, 2006.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Esto qued&oacute; en evidencia en los atentados del 7 de julio de 2006 en el metro de Londres y en los atentados fallidos del pasado 29 y 30 de junio de 2007, realizados por 10 m&eacute;dicos y pasantes de medicina de origen &aacute;rabe. Leonardo Boix. "Los m&eacute;dicos de la muerte". <i>Proceso. Semanario </i><i>de Informaci&oacute;n y An&aacute;lisis, </i>n&uacute;m. 1601. M&eacute;xico, 8 de julio de 2007, pp. 43&#150;46.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>As&iacute; sucedi&oacute; con los atentados en Madrid el 11 de marzo de 2004 en las estaciones del metro. Pablo Ordaz y Antonio Jim&eacute;nez Barca. "11&#150;M. El relato". <i>Suple</i><i>mento Domingo. El Pa&iacute;s. </i>Edici&oacute;n M&eacute;xico, 8 de julio de 2007, pp. 1&#150;11.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>El terrorismo islamista es una manifestaci&oacute;n particular del terror globalizado, ya que el carro bomba ha sido puesto al servicio de diferentes intereses, lo que abarca tanto a los gobiernos nacionales, como al superpoder de Estados Unidos. Fernando Reinares y Antonio Elorza. <i>El </i><i>nuevo terrorismo islamista. Del 11&#150;S al 11&#150;M. </i>Madrid: Ediciones Temas de Hoy, S. A., 2004.</font></p>      ]]></body>
</article>
