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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Marjorie Griffin Cohen y Stephen McBride, comps. Global Turbulence: Social Activists' and State Responses to Globalization</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Luis Velasco*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>  (Aldershot, Hants, Inglaterra y Burlington, VT: Ashgate, 2003).</b></font><font face="verdana" size="2"></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha vuelto un lugar com&uacute;n la idea de que la globalizaci&oacute;n ha reducido decisivamente las diferencias nacionales y la capacidad de los gobiernos para formular pol&iacute;ticas econ&oacute;micas propias. Incluso la cr&iacute;tica a esa afirmaci&oacute;n se ha vuelto un clich&eacute;. Deplorar o aplaudir los efectos de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica o, por el contrario, sostener que los estados nacionales siguen siendo importantes equivale, en muchos casos, a tomar posiciones que son inapropiadas no porque sean falsas sino porque han dejado de ser fruct&iacute;feras, han perdido su capacidad para describir procesos, identificar nuevas causas o efectos, sugerir formas en que se puede modificar la situaci&oacute;n actual o simplemente estimular el pensamiento creativo.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las l&iacute;neas principales del debate acerca de los efectos de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica sobre las pol&iacute;ticas nacionales son bastante conocidas.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Por un lado est&aacute; la hip&oacute;tesis de la convergencia, seg&uacute;n la cual la intensificaci&oacute;n del comercio internacional y la mayor circulaci&oacute;n del capital inducen a los gobiernos a adoptar decisiones similares: la disciplina fiscal, la estabilidad monetaria, la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, la desregulaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica, etc&eacute;tera. Frente a ella se encuentra la hip&oacute;tesis de la compensaci&oacute;n: los grupos que se sienten amenazados por la competencia internacional demandan medidas que los protejan de ese riesgo, una demanda que todos los gobiernos (especialmente los democr&aacute;ticos) se ven obligados a atender de distintas formas. Adem&aacute;s, se afirma, las instituciones nacionales (especialmente las estructuras de representaci&oacute;n y de gobierno y las relaciones entre organizaciones laborales, patronales y el Estado) procesan de manera distinta las presiones de la globalizaci&oacute;n. Finalmente, la competencia global admite diferentes equilibrios locales: para ser competitivas, las fuerzas econ&oacute;micas no necesariamente tienen que adoptar las mismas pr&aacute;cticas y estructuras en todos los pa&iacute;ses. No obstante la intensidad de este debate, parece claro que &#151;aun cuando no est&eacute; en v&iacute;as de eliminar las diferencias nacionales&#151; la globalizaci&oacute;n aumenta el poder de las fuerzas econ&oacute;micas con mayor capacidad de movimiento, entre las que destacan los inversionistas financieros y la mano de obra muy altamente calificada; al mismo tiempo, reduce la influencia de los trabajadores escasamente calificados y los productores para el mercado nacional. No se trata entonces de preguntar si las presiones internacionales son m&aacute;s importantes que las fuerzas nacionales, sino de observar c&oacute;mo los distintos grupos sociales y pol&iacute;ticos (locales, nacionales o trasnacionales) contribuyen a la intensificaci&oacute;n de la competencia global, y c&oacute;mo se ven beneficiados o perjudicados por ella y c&oacute;mo reaccionan a esa situaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa es precisamente una virtud del libro compilado por Cohen y McBride, uno de cuyos objetivos es analizar la relaci&oacute;n entre Estado y globalizaci&oacute;n. De acuerdo con los compiladores, antes que v&iacute;ctimas de la globalizaci&oacute;n, los estados son sus "catalistas y facilitadores"; los estados han cambiado alguna de sus estructuras y funciones, pero no se han vuelto menos poderosos o importantes. Otro objetivo es observar c&oacute;mo diferentes grupos sociales reaccionan a la "turbulencia en los mercados y los reg&iacute;menes regulatorios" creados por la globalizaci&oacute;n. Adem&aacute;s, los autores buscan criticar la "ideolog&iacute;a de la globalizaci&oacute;n", que distorsiona y exagera el contenido descriptivo o emp&iacute;rico del t&eacute;rmino y se convierte en una proclamaci&oacute;n de la superioridad de los mercados.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de estos elementos comunes, los cap&iacute;tulos<sup><a href="#nota">2</a></sup> analizan una diversidad de asuntos, actores y contextos: los acuerdos econ&oacute;micos internacionales, la pol&iacute;tica industrial de los estados, los "gastos tributarios" (impuestos que los gobiernos dejan de cobrar como consecuencia de deducciones y cr&eacute;ditos impositivos), la pol&iacute;tica social, la pol&iacute;tica laboral hacia los j&oacute;venes, los movimientos de protesta transnacional, los esfuerzos conjuntos de sindicatos y empresarios pertenecientes a minor&iacute;as nacionales por incrementar la competitividad de sus regiones, la econom&iacute;a pol&iacute;tica de las llamadas guerras civiles en &Aacute;frica occidental, la situaci&oacute;n de los trabajadores inmigrantes en Corea del Sur, la adopci&oacute;n de esquemas "flexibles" de producci&oacute;n (por oposici&oacute;n a la organizaci&oacute;n vertical y altamente formalizada propia de la producci&oacute;n masiva), el papel de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) en la promoci&oacute;n del "trabajo decente".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Obviamente, un problema que enfrentan los compiladores de un libro como &eacute;ste es c&oacute;mo integrar la gran variedad de asuntos en un todo coherente. Como dir&iacute;a Descartes (1986: 17), "no hay tanta perfecci&oacute;n en las obras compuestas de varias piezas y hechas por manos de diferentes maestros, como en aquellas en que ha trabajado uno solo". Ha de reconocerse que en esta materia el libro no alcanza "tanta perfecci&oacute;n". De cualquier manera, tres temas en los que concurren varios de sus cap&iacute;tulos y que vale la pena destacar son la democracia, el Estado y la lucha en la arena pol&iacute;tica trasnacional. El cap&iacute;tulo que se enfoca m&aacute;s directamente en el tema de la democracia es el de McBride ("Los acuerdos econ&oacute;micos internacionales como sistemas de poder"). Bas&aacute;ndose en la obra del fil&oacute;sofo pol&iacute;tico canadiense C. B. Macpherson, McBride afirma que la democracia liberal es un sistema de poder dual. Por un lado, es una forma de poder propiamente democr&aacute;tica, tal como lo sugiere el significado etimol&oacute;gico del t&eacute;rmino. Pero por otro lado, es un sistema liberal, basado en la defensa de la propiedad y el mercado. Las reglas establecidas por los acuerdos econ&oacute;micos internacionales y por organizaciones econ&oacute;micas tales como la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE), la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC), la Uni&oacute;n Europea, el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, intentan "atar permanentemente a los estados a una concepci&oacute;n liberal de su papel econ&oacute;mico". Han disminuido, por lo tanto, la capacidad de los estados para moderar los efectos del mercado, con lo cual tambi&eacute;n han reducido el rango de opciones sobre las que se ejerce la voluntad popular dentro de cada pa&iacute;s. Al mismo tiempo, dentro de los estados nacionales, esas reglas reducen la influencia de los sectores sociales que m&aacute;s necesitan de la intervenci&oacute;n del Estado.</font> </p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica ha erigido sistemas de poder trasnacional que alteran el equilibrio entre liberalismo y democracia en perjuicio de esta &uacute;ltima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su cap&iacute;tulo "La globalizaci&oacute;n comienza y termina en casa: el regreso del Estado", Leo Panitch afirma que es falso que los agentes econ&oacute;micos transnacionales no necesiten del Estado: al contrario, las transacciones econ&oacute;micas globales ser&iacute;an imposibles si los estados no garantizaran los contratos y el respeto a la propiedad privada, no construyeran infraestructura econ&oacute;mica, no educaran a la fuerza laboral, etc&eacute;tera. Sin embargo, eso no significa que exista una relaci&oacute;n positiva entre la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y todos los estados del mundo. Algunos de ellos (notablemente Estados Unidos) son autores y beneficiarios de la globalizaci&oacute;n, la cual les ha permitido fortalecer su influencia mundial; otros, sin embargo, se han visto presionados a aceptar tanto las reglas de la globalizaci&oacute;n como la influencia desproporcionada de Estados Unidos y otros estados poderosos. Finalmente, la globalizaci&oacute;n ha estado asociada a una reestructuraci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a entre las diferentes agencias del Estado, favoreciendo a aquellas m&aacute;s directamente relacionadas con la operaci&oacute;n de los mercados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo de Jeffrey M. Ayres ("La lucha contra el neoliberalismo: la econom&iacute;a pol&iacute;tica de la protesta trasnacional") enfoca directamente el surgimiento de una arena pol&iacute;tica trasnacional. Seg&uacute;n &eacute;l, la acci&oacute;n de los movimientos sociales modernos siempre ha estado ligada a la evoluci&oacute;n del capitalismo y el Estado. Hasta la d&eacute;cada de los setenta, los estados nacionales fueron los interlocutores privilegiados de los movimientos de protesta. La globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, sin embargo, cre&oacute; una esfera pol&iacute;tica trasnacional donde se toman muchas decisiones que afectan las condiciones de vida de los grupos nacionales. Esto estimul&oacute; a los movimientos a formar redes trasnacionales, a reformular sus demandas y a reorientar sus acciones hacia los actores trasnacionales. El momento m&aacute;s significativo en esta evoluci&oacute;n fue la protesta que se realiz&oacute; en Seattle en 1999, durante una reuni&oacute;n de la OMC. A partir de ah&iacute;, la lucha pol&iacute;tica tras&#45;nacional se increment&oacute; sostenidamente, hasta que los atentados terroristas de septiembre de 2001 cambiaron el contexto mundial. La "lucha contra el terrorismo" dio a los gobiernos un argumento fuerte para limitar el ejercicio de las libertades pol&iacute;ticas, entre ellas la de realizar protestas pac&iacute;ficas durante las reuniones de los organismos internacionales. La consecuencia es que, si bien sigue siendo importante la arena pol&iacute;tica trasnacional, los estados son de nuevo "los sitios m&aacute;s probables para &#91;...&#93; enfrentar la agenda neoliberal".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos an&aacute;lisis son una contribuci&oacute;n importante al desarrollo de una visi&oacute;n realista sobre la situaci&oacute;n actual de la democracia, el Estado y la arena pol&iacute;tica trasnacional. Pero los autores del libro no s&oacute;lo buscan describir y explicar los cambios producidos por la globalizaci&oacute;n neoliberal, tambi&eacute;n se proponen presentar alternativas progresistas a la misma. Varios cap&iacute;tulos hacen se&ntilde;alamientos interesantes en esta direcci&oacute;n. Por ejemplo, Panitch propone "medidas radicales" entre las que se&ntilde;ala la adopci&oacute;n de controles de capital de manera coordinada entre tantos pa&iacute;ses como sea posible y un cambio hacia estrategias econ&oacute;micas m&aacute;s orientadas "hacia adentro", acompa&ntilde;adas de una reestructuraci&oacute;n del Estado. Timothy C. Lim sostiene que la globalizaci&oacute;n permite la cooperaci&oacute;n entre trabajadores inmigrantes, organizaciones no gubernamentales (ONG) trasnacionales y la sociedad civil nacional para mejorar los derechos laborales de esos trabajadores. Chris Roberts afirma que los sindicatos mantienen su capacidad para influir sobre las estrategias de producci&oacute;n, organizaci&oacute;n del trabajo y definici&oacute;n de condiciones laborales, aun en medio de la influencia aparentemente arrolladora de los modelos "flexibles" de producci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que hace falta, sin embargo, es un cap&iacute;tulo que re&uacute;na esas propuestas en un modelo integral alternativo, que discuta las condiciones de posibilidad de las diferentes medidas, que analice sus posibles consecuencias, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es factible &#151;y deseable&#151; un retorno al modelo keynesiano? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a organizarse e institucionalizarse la democracia global? &iquest;Existe una alternativa postkeynesiana a la globalizaci&oacute;n neoliberal? Tal vez la falta de acuerdo sobre estos puntos sea la causa principal de que el libro no tenga un cap&iacute;tulo de conclusiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descartes, Ren&eacute;. <i>Discurso del m&eacute;todo.</i> M&eacute;xico: Ediciones Hisp&aacute;nicas, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8791803&pid=S0188-2503200500040000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garrett, Geoffrey. "Global Markets and National Politics: Coalition Course or Virtuous Circle?" <i>International Organization</i> 4, vol. 52 (oto&ntilde;o, 1998): 787&#45;824.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8791805&pid=S0188-2503200500040000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Swank, Duane. <i>Global Capital, Political Institutions, and Policy Change in Developed Welfare States.</i> Cambridge: Cambridge University Press, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8791807&pid=S0188-2503200500040000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para una revisi&oacute;n de ese debate, v&eacute;ase Garrett, 1998 y Swank, 2002 (cap&iacute;tulo 2).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La mayor&iacute;a de ellos fueron presentados originalmente como ponencias en una conferencia titulada Turbulencia global: inestabilidad en la econom&iacute;a pol&iacute;tica nacional e internacional, organizada en 2001 en la Universidad Simon Fraser de Canad&aacute;.</font></p>      ]]></body><back>
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