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</front><body><![CDATA[ <p align="JUSTIFY"><font face="verdana" size="4"><b>Memoria</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Celso Furtado (1920&#45;2004)</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mallorqu&iacute;n<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p> 	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Celso Furtado fue aquel joven entusiasta del nordeste que en su juventud cruz&oacute; el Brasil continental para entrevistar a Orson Welles y que durante la segunda guerra mundial llega a Europa, donde se decide por la econom&iacute;a despu&eacute;s de haber coqueteado con la literatura. Tambi&eacute;n se sabe que junto con algunos integrantes de la CEPAL (R. Prebisch, A. Pinto, J. Noyola, V. Urquidi, O. Sunkel) y otros en su pa&iacute;s, reconstruy&oacute; el panorama intelectual&#45;pol&iacute;tico para pensar el desarrollo, no solamente de su tierra natal sino de la regi&oacute;n latinoamericana, para despu&eacute;s ser exiliado por la dictadura militar. Te&oacute;rico irreverente durante toda su vida, hered&oacute; a las ciencias sociales latinoamericanas herramientas importantes para luchar por la transformaci&oacute;n de las incruentas relaciones sociales que impiden mejorar la condici&oacute;n humana de la regi&oacute;n. Sigue caminante entre muchos de nosotros, se hace camino al andar...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Memorioso no solamente por sus envidiables textos autobiogr&aacute;ficos sino porque uno de sus grandes logros pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;micos fue la construcci&oacute;n de la cuesti&oacute;n regional en Brasil, convirti&eacute;ndose en el primer superintendente de la agencia encargada de desarrollar la regi&oacute;n del nordeste ("mi pobre desvalido nordeste"), cuya vasta &aacute;rea demostraba una grave desigualdad relativa respecto del resto de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue sin duda te&oacute;rico por antonomasia: primero transforma conceptualmente la reflexi&oacute;n de la ortodoxia econ&oacute;mica y demuestra su impertinencia para plantear alternativas de desarrollo para los pa&iacute;ses subdesarrollados, as&iacute; como que el subdesarrollo no era una "etapa" que diversas naciones deb&iacute;an superar en su evoluci&oacute;n hacia el "desarrollo" pleno, sino la consecuencia econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de las asimetr&iacute;as de poder entre naciones, regiones y sectores econ&oacute;micos en momentos hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente, inspir&oacute; y durante algunos a&ntilde;os form&oacute; parte del conglomerado de estudiosos latinoamericanos que se dec&iacute;an te&oacute;ricos de la dependencia, para nuevamente lanzarse en b&uacute;squeda de reflexiones novedosas que explicaran la trunca industrializaci&oacute;n de Brasil y del continente latinoamericano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus an&aacute;lisis fueron transformando su propio vocabulario te&oacute;rico y el de las ciencias sociales latinoamericanas; desde mediados de los a&ntilde;os sesenta <i>coloniz&oacute;</i> un lugar entre algo llamado "econom&iacute;a" y "sociolog&iacute;a", cuestionando la formalizaci&oacute;n de sus modelos por el mero prurito acad&eacute;mico burdo, apol&iacute;tico, de aparentar elegancia y rigurosidad donde lo que de plano exist&iacute;a eran traducciones de esquemas de comportamientos sociales dise&ntilde;ados para otra configuraci&oacute;n social. Si se me permite, se puede decir que Furtado logr&oacute; "endogenizar" la noci&oacute;n del poder en la teor&iacute;a social: es a partir de las relaciones sociales de poder espec&iacute;ficas que pueden explicarse los fen&oacute;menos sociales constituidos hist&oacute;ricamente. De ah&iacute; que la versi&oacute;n de su muy <i>sui generis</i> estructuralismo no tenga nada que ver con nociones de "estructuras" a la manera de matrices insumo&#45;producto. Son las relaciones sociales y los agentes organizados en torno a ellas las que producen esos "obst&aacute;culos estructurales" a superar mediante el desarrollo, y que a su vez producir&iacute;an otros pero de naturaleza distinta. Por lo mismo, la visi&oacute;n estructuralista de la escuela latinoamericana sobre esa vasta regi&oacute;n acosada por heterogeneidades socioecon&oacute;micas, diferencias y lacerantes desigualdades, supon&iacute;a la intervenci&oacute;n del Estado (el gobierno) en sus versiones iniciales, y subsecuentemente de la sociedad organizada en su conjunto, democratizando al propio Estado y eliminando la visi&oacute;n desde arriba del "pr&iacute;ncipe".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, Furtado tambi&eacute;n fue (para robarle una expresi&oacute;n a don Francisco de Oliveira: "Un cl&aacute;sico de El Trimestre Econ&oacute;mico: Celso Furtado y el paradigma del subdesarrollo", vol. L (2) abril&#45;junio, 1983), un "cl&aacute;sico de las revistas de sociolog&iacute;a" de la regi&oacute;n. Sus obras hicieron camino al andar: dependentistas, cepalinos, furtadianos y antifurtadianos (Ruy Mauro Marini, An&iacute;bal Quijano, Fernando Henrique Cardoso, Vania Bambirra, Agust&iacute;n Cueva, Enzo de Faletto, Andr&eacute; Gunder Frank, Theotonio dos Santos, entre otros,) colmaron sus espacios planteando "revoluciones sociales" y/o "desarrollo social", entre otros emblemas y discusiones te&oacute;ricas de la &eacute;poca de los a&ntilde;os setenta, desconocidos por la generaci&oacute;n estudiantil actual. Problemas te&oacute;ricos y pol&iacute;ticos a&uacute;n no resueltos. Es cierto que las pol&iacute;ticas de desarrollo y el proyecto social que supon&iacute;an (que poco tiene que ver con "tasas de crecimiento") fueron derrotados por el neoliberalismo, inicialmente bajo esa extra&ntilde;a alianza con los dependentistas ("pol&iacute;ticas burguesas de desarrollo"). Pero la sangr&iacute;a social de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas tendr&aacute; que ser remontada y el neoliberalismo ya no tiene nada que ofrecer. Sin embargo, los que antes fueron dependentistas han vuelto a las obras de Furtado para reflexionar sobre la problem&aacute;tica. Las ideas por &eacute;l planteadas han dejado un acervo te&oacute;rico que debemos recuperar para enfrentar la rid&iacute;cula contraposici&oacute;n actual mercado <i>versus</i> Estado. Y en lo hechos, esas ideas, hip&oacute;tesis y sus proyectos sociales han reaparecido pero con otro vocabulario (J. Ros, <i>Development Theory and the Economics of Growth,</i> 2000; P. Krugman, <i>Development, Geography and Economic Theory,</i> 1995; Ha&#45;Joon Chang, <i>Kicking Away the Ladder,</i> 2002), y qu&eacute; bueno que as&iacute; sea porque lo importante, como dec&iacute;a Furtado, es que busquemos alternativas ante las graves desigualdades de todo tipo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pasi&oacute;n del joven Furtado siempre se dej&oacute; ver en todos los proyectos pol&iacute;ticos y sociales en los cuales estuvo involucrado tanto dentro como fuera del gobierno. Se destaca tambi&eacute;n en muchos de sus libros, los cuales reconstruye y mejora, sin indicarlo, ante la aparici&oacute;n de nuevos fen&oacute;menos a explicar, a sabiendas de que ser&iacute;a blanco de reproches de algunos de sus m&aacute;s &aacute;vidos lectores (Carlos Mallorqu&iacute;n, entre otros). Lo importante no era el saber por s&iacute; mismo, sino por lo que representaba en cuanto a ideas para transformar las relaciones sociales que imped&iacute;an el desarrollo de una naci&oacute;n, sector social o &aacute;rea. Dec&iacute;a que hab&iacute;a que arriesgar, verbo con el cual hac&iacute;a una de sus cr&iacute;ticas m&aacute;s conocidas a su amigo F. H. Cardoso cuando fue presidente ("como pol&iacute;tico no arriesga nada").</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su exilio en la &eacute;poca de la dictadura militar finalmente lo hizo llegar a Par&iacute;s, donde antes hab&iacute;a iniciado sus estudios sobre Brasil con su tesis doctoral (1948). Graduado a los 28 a&ntilde;os, decide volver ansiosamente para ser parte de lo que siempre denomin&oacute; como una "fantas&iacute;a organizada": transformar a Brasil y darle el lugar que debe ocupar en el concierto de las naciones. La CEPAL lo acogi&oacute; por un tiempo como a uno de sus funcionarios m&aacute;s importantes, hasta que nuevamente toma vuelo para integrarse a la vida pol&iacute;tica brasile&ntilde;a. Y es que el nordestino logr&oacute; conjugar admirablemente toda su vida esa relaci&oacute;n y equilibrio tan dif&iacute;cil de sostener: el saber y el poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De poco sirve se&ntilde;alar sus incontables premios, doctorados, reconocimientos nacionales e internacionales a lo largo de una existencia siempre envuelta en importantes controversias te&oacute;ricas, si eso no lleva a que se reedite su vasta obra. Celso Furtado debe volver a caminar y andar entre las generaciones j&oacute;venes de nuestros pa&iacute;ses.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Carlos Mallorqu&iacute;n es autor de la biograf&iacute;a titulada <i>Celso Furtado: Um retrato intelectual </i>(Xama&#45;Contraponto, Sao Paulo, 2005).</font></p>      ]]></body>
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