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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alicia Ziccardi, coord. <em>Participaci&oacute;n ciudadana y pol&iacute;ticas sociales en el &aacute;mbito local. Memorias I</em></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Ram&iacute;rez Kuri</b></font>*</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b> (M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Sociales/Consejo Mexicano de Ciencias Sociales/Instituto Nacional de Desarrollo Social, 2004), 462 pp.</b></font></p>      <p align="right">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <i>*Doctora en Sociolog&iacute;a . Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate acad&eacute;mico sobre la importancia pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, social y cultural del espacio local en el &uacute;ltimo cuarto de siglo, se sit&uacute;a en el contexto de transformaciones profundas en la relaci&oacute;n Estado&#45;sociedad&#45;territorio, en circunstancias de articulaci&oacute;n global. En M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina, las diversas y a&uacute;n escasas contribuciones est&aacute;n vinculadas a temas tales como las formas democr&aacute;ticas de planeaci&oacute;n territorial; las formas de gesti&oacute;n y de gobierno; la participaci&oacute;n ciudadana en asuntos p&uacute;blicos; y la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a. El libro <i>Participaci&oacute;n ciudadana y pol&iacute;ticas sociales en el &aacute;mbito local,</i> coordinado por Alicia Ziccardi, se inscribe en dicha vertiente de investigaci&oacute;n; es resultado del encuentro entre un grupo de acad&eacute;micos y un grupo de funcionarios responsables de tomar decisiones p&uacute;blicas. Una de las aportaciones de esta obra consiste en que &#151;desde distintas perspectivas anal&iacute;ticas&#151; los trabajos plantean interrogantes y problemas a&uacute;n no resueltos; dichos estudios presentan nuevos retos tanto a la investigaci&oacute;n social como a la gesti&oacute;n p&uacute;blica al exponer temas centrales que nos introducen al papel que desempe&ntilde;a la ciudadan&iacute;a en la "construcci&oacute;n de una cultura democr&aacute;tica". Tales problemas tienen que ver &#151;entre otras cuestiones&#151; con la efectividad de las formas, de los instrumentos y de las acciones de la participaci&oacute;n ciudadana en el dise&ntilde;o y cumplimiento de los prop&oacute;sitos de las pol&iacute;ticas sociales. Asimismo, con las concepciones que orientan la intervenci&oacute;n de la sociedad y de las instituciones en la vida p&uacute;blica, con el sentido de la participaci&oacute;n ciudadana y con su articulaci&oacute;n a las decisiones p&uacute;blicas como elemento fundamental de la democracia contempor&aacute;nea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; estructurado en cuatro partes. La primera: "Democracia, ciudadan&iacute;a y pol&iacute;ticas sociales", presenta seis art&iacute;culos que introducen te&oacute;rica y metodol&oacute;gicamente el tema. Joan Font, al abordar los problemas para la inclusi&oacute;n de la participaci&oacute;n ciudadana en decisiones p&uacute;blicas, afirma que los ciudadanos toman parte de manera desigual en asuntos de inter&eacute;s com&uacute;n. Se&ntilde;ala que esto se debe a factores que tienen que ver m&aacute;s con la disponibilidad de tiempo y energ&iacute;a, y menos con niveles de educaci&oacute;n, o bien, de acceso a la informaci&oacute;n. De aqu&iacute; que haga hincapi&eacute; en la importancia de generar "estrategias" que fortalezcan las formas de organizaci&oacute;n, que impulsen tanto la intervenci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a no organizada como la construcci&oacute;n de una cultura participativa. Al preguntar: &iquest;Qu&eacute; participaci&oacute;n para cu&aacute;l democracia?, Pedro Salazar Ugarte plantea que si bien la participaci&oacute;n resulta inherente a la democracia, es importante considerar las concepciones de participaci&oacute;n ciudadana que la conciben como un proceso con rasgos diferenciados y espec&iacute;ficos. Analiza distintas teor&iacute;as que en la ciencia pol&iacute;tica han contribuido a la comprensi&oacute;n de la construcci&oacute;n y del sentido de las democracias occidentales. Destaca, as&iacute;, la teor&iacute;a econ&oacute;mica y elitista de la democracia schumpeteriana, la cual plantea que los intereses individuales de quienes participan determinan qui&eacute;nes toman las decisiones p&uacute;blicas y la calidad de la democracia. Aborda las teor&iacute;as deliberativas que &#151;sustentadas en la perspectiva habermasiana&#151; privilegian la pol&iacute;tica deliberativa y una ciudadan&iacute;a activa con capacidad, informaci&oacute;n y disposici&oacute;n para participar en decisiones p&uacute;blicas. Por &uacute;ltimo, las teor&iacute;as constitucional&#45;sustantivas, las cuales sostienen que el ideal democr&aacute;tico y el constitucional est&aacute;n vinculados de tal manera que el valor esencial de la democracia radica en reconocer y garantizar los derechos fundamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuria Cunill Grau propone un marco anal&iacute;tico de las experiencias de participaci&oacute;n que contemple el desarrollo de la ciudadan&iacute;a a partir de: la institucionalidad social orientada por criterios de "eficiencia, democracia y solidaridad"; las demandas de "reconocimiento y ampliaci&oacute;n de derechos sociales"; el respeto a la diversidad, as&iacute; como la "solidaridad como principio de organizaci&oacute;n social"; las condiciones de equidad y de "autoorganizaci&oacute;n social" en la creaci&oacute;n e instrumentaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sociales. Al discutir el significado actual de la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a en Am&eacute;rica Latina, recupera a T. H. Marshall, y destaca que el papel desempe&ntilde;ado por el Estado ha sido central en el proceso de reconocimiento de derechos que "permite la constituci&oacute;n de sujetos aut&oacute;nomos", quienes &#151;s&oacute;lo al acceder a condiciones sociales igualitarias&#151; adquieren la condici&oacute;n plena de ciudadanos. Frente a las cr&iacute;ticas que han acompa&ntilde;ado a la transformaci&oacute;n del Estado de Bienestar, la autora afirma que particularmente en Am&eacute;rica Latina &#151;donde privan condiciones deficitarias de ciudadan&iacute;a&#151; "el problema no es la destrucci&oacute;n del Estado social", sino su construcci&oacute;n democr&aacute;tica y eficiente, sustentada en una concepci&oacute;n de ciudadan&iacute;a vinculada con el compromiso social. El texto de Anete Brito Leal Ivo, analiza el tema de las pol&iacute;ticas sociales de combate a la pobreza en las ciudades. Se&ntilde;ala que &eacute;stas son espacios de integraci&oacute;n y cooperaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n &aacute;mbitos donde se territorializan conflictos de intereses entre agentes sociales que acceden de manera diferenciada a bienes y servicios urbanos. Destaca, as&iacute;, la importancia de comprender los problemas que estas ciudades plantean a partir de las relaciones sociales y pol&iacute;ticas. La autora discute y analiza la reemergencia de la categor&iacute;a anal&iacute;tica de <i>governance</i> en relaci&oacute;n con las transformaciones en la gesti&oacute;n social y urbana de la pobreza &#151;m&aacute;s all&aacute; de las visiones pragm&aacute;ticas, t&eacute;cnicoinstitucionales, inscritas en ajustes neoliberales&#151;, con lo cual caracteriza los l&iacute;mites y ambig&uuml;edades en las pol&iacute;ticas sociales focalizadas y los efectos que tienen en las relaciones entre Estado y ciudadan&iacute;a. Afirma al respecto que la gobernabilidad se localiza en el plano de las relaciones de poder local, en la cultura pol&iacute;tica, as&iacute; como en la institucionalidad hist&oacute;ricamente construida de las pol&iacute;ticas urbanas y sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al preguntar &iquest;por qu&eacute; tanta insistencia en esto de la participaci&oacute;n?, Alvaro Portillo plantea la necesidad de esclarecer el sentido que se le atribuye. Destaca que al entender la participaci&oacute;n como medio de construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a y de autonom&iacute;a de la sociedad civil, lo hacemos en un "horizonte de transformaciones que conciban un tipo de sociedad muy diferente a la actual". En este sentido, afirma que el proceso de construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a desde mecanismos participativos, se halla asociado con el proyecto pol&iacute;tico cultural de cambio social. Presenta tres modalidades de formas participativas: procedimientos de planeaci&oacute;n y elaboraci&oacute;n presupuestal; cogesti&oacute;n ciudadana; y mecanismos de democracia directa. Subraya que requieren "tratamiento diferente en funci&oacute;n de la escala en la que se aplique". Enrique Cabrero centra su an&aacute;lisis en el papel que desempe&ntilde;an los gobiernos locales en la cuesti&oacute;n social. Plantea que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han transitado "del modelo productor de servicios, al modelo productor de acci&oacute;n p&uacute;blica institucionalizada". Lleva a cabo una revisi&oacute;n del desarrollo de dichos gobiernos en el contexto de las transformaciones del Estado latinoamericano que &#151;de acuerdo con el autor&#151; "nunca lleg&oacute; a implementar un Estado de bienestar", que se distingui&oacute; m&aacute;s por pr&aacute;cticas populistas y por "una burocracia central cada vez m&aacute;s costosa e ineficaz". Presenta experiencias recientes de intervenci&oacute;n de gobiernos locales en la pol&iacute;tica social en Brasil, Chile, y particularmente en los municipios mexicanos, identificando programas impulsados con la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Ante las tendencias a la falta de "continuidad e institucionalizaci&oacute;n", destaca la importancia de crear instituciones renovadas que puedan fortalecer "una nueva pol&iacute;tica social m&aacute;s eficaz, sostenible y justa".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte, "Espacios de participaci&oacute;n ciudadana y pol&iacute;ticas sociales", re&uacute;ne siete art&iacute;culos que abordan experiencias y problem&aacute;ticas participativas en espacios locales en M&eacute;xico, Uruguay, Brasil y Chile. En el caso de la Ciudad de M&eacute;xico, Carlos Mart&iacute;nez Assad explica que el impulso participativo orientado a generar v&iacute;nculos entre ciudadanos y autoridades hizo frente al problema del "vac&iacute;o constitucional" prevaleciente en la organizaci&oacute;n territorial del Distrito Federal: a diferencia de los estados de la Rep&uacute;blica, carec&iacute;a de "gobernador, ayuntamiento y representaci&oacute;n directa". Esta situaci&oacute;n inicialmente asign&oacute; a la participaci&oacute;n ciudadana en el &aacute;mbito vecinal la funci&oacute;n de "suplir a las instituciones inexistentes". Analiza dicho problema a partir de los cambios ocurridos desde 1928 con la creaci&oacute;n del Consejo Consultivo de la Ciudad de M&eacute;xico, hasta la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa. En dicho lapso, destaca los alcances y limitaciones de la Ley de Participaci&oacute;n Ciudadana (1995) y su reformulaci&oacute;n en 1997 que &#151;en el contexto del primer gobierno electo en la capital del pa&iacute;s&#151; da lugar al surgimiento de los Comit&eacute;s Vecinales elegidos en 1999. Asimismo, en el a&ntilde;o 2000, la primera elecci&oacute;n de jefes delegacionales en circunstancias de alternancia en el gobierno federal y de "relevo de jefe de Gobierno", lo que ocurre en condiciones en que "la reforma pol&iacute;tica del Distrito Federal a&uacute;n se encuentra inconclusa". En esta l&iacute;nea de reflexi&oacute;n, Sergio Zerme&ntilde;o analiza la participaci&oacute;n ciudadana bajo los gobiernos perredistas del Distrito Federal (1997&#45;2003). Al afirmar que la Ley de Participaci&oacute;n Ciudadana de 1999 &#151;sustentada en la colonia, el barrio, la macro unidad habitacional y el poblado&#151; expresa acertadamente "a las identidades colectivas b&aacute;sicas", plantea que la dificultad central radica en que en el &aacute;mbito delegacional la magnitud de Comit&eacute;s Vecinales "hace inoperante cualquier organismo que se proponga trabajar" con ellos. Frente a esta situaci&oacute;n, destaca la importancia de constituir "unidades intermedias" y descentralizadas (zonales o subdelegacionales), porque propician una articulaci&oacute;n eficaz entre demandas ciudadanas y pol&iacute;ticas sociales. Para ello, considera experiencias eficientes de descentralizaci&oacute;n y de presupuesto participativo en ciudades latinoamericanas, como es el caso de Porto Alegre, Caracas y Montevideo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Socorro Arzaluz Solano presenta un an&aacute;lisis de las formas institucionales de intervenci&oacute;n ciudadana en las pol&iacute;ticas sociales en tres municipios metropolitanos de la Ciudad de M&eacute;xico: Ecatepec, Nezahualc&oacute;yotl y Tlalnepantla (en el Estado de M&eacute;xico), y en dos de la ciudad de Monterrey: Apodaca y Garc&iacute;a. Para esto revisa el concepto de "participaci&oacute;n ciudadana"; analiza el contenido de la Ley Org&aacute;nica Municipal en Nuevo Le&oacute;n y en el Estado de M&eacute;xico; y hace un balance de la participaci&oacute;n ciudadana en estos municipios urbanos, gobernados por partidos pol&iacute;ticos distintos. Destaca, por una parte, que si bien el concepto de "participaci&oacute;n ciudadana" se usa ampliamente, no se dispone de "una metodolog&iacute;a de observaci&oacute;n" en el espacio local. Por otra, se&ntilde;ala las formas de gesti&oacute;n clientelar, gerencial y ciudadana en las localidades consideradas. En el art&iacute;culo siguiente, Luisa Par&eacute; y Carlos Robles analizan las estrategias de participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en el manejo del agua "para aprovechar o resistir propuestas de inserci&oacute;n de sus econom&iacute;as en una nueva planeaci&oacute;n econ&oacute;mica macro&#45;regional". Los autores sit&uacute;an la tem&aacute;tica en la relaci&oacute;n entre la ciudad y el campo en el sur de Veracruz, y destacan la necesidad de introducir nuevos mecanismos de participaci&oacute;n e inversi&oacute;n social con el prop&oacute;sito de generar formas de sustentabilidad que garanticen "el no agotamiento de las fuentes de agua". Para esto plantean la importancia del compromiso y participaci&oacute;n de los gobiernos locales (rurales y urbanos), as&iacute; como de habitantes y usuarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Carmen Midaglia y Agust&iacute;n Canzani analiza una experiencia exitosa en la relaci&oacute;n entre el Estado y las organizaciones sociales orientadas a la instrumentaci&oacute;n de estrategias y acciones de atenci&oacute;n a la infancia en Uruguay. Con base en dicho estudio de caso y en el contexto del "nuevo paradigma de protecci&oacute;n social" que distingue a la regi&oacute;n latinoamericana en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas del siglo XX, discuten la orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales de atenci&oacute;n a la pobreza y la manera como &eacute;stas contribuyen "al estatus de ciudadano". Los autores plantean que el &eacute;xito de la experiencia considerada se encuentra en la capacidad para combinar tradici&oacute;n e innovaci&oacute;n vinculada con la incorporaci&oacute;n de nuevos criterios para hacer frente a las condiciones de pobreza inscritas en el modelo de desarrollo actual. En esta l&iacute;nea de reflexi&oacute;n, Vera Schattan P. Coelho analiza el caso de los Consejos de Salud (municipales y distritales), en relaci&oacute;n con la construcci&oacute;n de instituciones pol&iacute;ticas participativas en Brasil. Explica que estos Consejos &#151;en los que participa una gran cantidad de personas y asociaciones&#151; tienen "funciones deliberativas, consultivas y de fiscalizaci&oacute;n" y, con ello, la responsabilidad de aprobar o rechazar los planes anuales, as&iacute; como el presupuesto de salud. Destaca, con base en an&aacute;lisis realizados, que los alcances de estas experiencias participativas son diversos. En unos casos son limitados, lo que se relaciona con factores que tienen que ver tanto con la cultura pol&iacute;tica autoritaria como con problemas de organizaci&oacute;n y de participaci&oacute;n social e institucional. En otros son exitosos; ello se debe al compromiso de la sociedad civil organizada y de las instituciones responsables de desarrollar mecanismos participativos. En el &uacute;ltimo art&iacute;culo de la segunda parte, Mar&iacute;a Elena Ducci analiza las actividades comunitarias en Chile, orientadas a mejorar las condiciones de vida de grupos "socialmente desfavorecidos", en relaci&oacute;n con las acciones del Estado frente al problema de la pobreza. Destaca, entre otros aspectos, la emergencia del trabajo voluntario de los j&oacute;venes, quienes participan en las zonas m&aacute;s pobres mediante distintas organizaciones: universidades, Iglesias y el Estado; ello est&aacute; influyendo en las pol&iacute;ticas sociales. Frente a esto, la autora subraya la necesidad de vincular las iniciativas y acciones "espont&aacute;neas" de la comunidad con pol&iacute;ticas sociales institucionalizadas, para lograr resultados efectivos, fomentar la solidaridad y contrarrestar las condiciones de desigualdad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera parte se halla integrada por siete trabajos que abordan el tema de los "Instrumentos de participaci&oacute;n ciudadana para la democratizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales". Al referirse a las ciudades latinoamericanas, Alicia Ziccardi se&ntilde;ala que quienes las gobiernan tienen el reto de generar para los habitantes las condiciones que garanticen el ejercicio pleno de la ciudadan&iacute;a. Al respecto, la autora pregunta: "&iquest;Cu&aacute;les son los obst&aacute;culos para lograr una gesti&oacute;n que logre ampliar la ciudadan&iacute;a y sea eficaz y democr&aacute;tica &#91;...&#93;?". Analiza la relaci&oacute;n entre las instituciones y la ciudadan&iacute;a en el contexto de alternancia pol&iacute;tica en M&eacute;xico, y destaca que no se han transformado las pr&aacute;cticas originadas en el Estado corporativo, a&uacute;n inscritas en "los aparatos de gobierno y en la sociedad". A esto se agrega la falta de un pronunciamiento claro de la ciudadan&iacute;a en favor de cambios en el procesamiento y atenci&oacute;n a las demandas. Entre los obst&aacute;culos que menciona para el logro de una democracia participativa efectiva, destacan las formas tradicionales de representaci&oacute;n y la falta de instrumentos novedosos de participaci&oacute;n. El texto de Luc&iacute;a Alvarez Enr&iacute;quez trata la importancia que tiene la participaci&oacute;n ciudadana y los v&iacute;nculos de cooperaci&oacute;n entre sociedad civil y gobierno en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En el contexto de alternancia pol&iacute;tica en el gobierno del Distrito Federal, analiza la experiencia participativa de la sociedad civil, impulsada por organizaciones feministas incorporadas en la Red por la Salud de las Mujeres. Recupera contribuciones de la teor&iacute;a de las <i>oportunidades pol&iacute;ticas</i> para hacer hincapi&eacute; en la influencia que tiene el contexto pol&iacute;tico&#45;institucional en la calidad de la participaci&oacute;n y en la efectividad de la acci&oacute;n colectiva, as&iacute; como en la categor&iacute;a de <i>gobernabilidad democr&aacute;tica.</i> Afirma que, para su pleno ejercicio, es preciso definir una pol&iacute;tica de participaci&oacute;n ciudadana. Al destacar las dificultades y los avances que representa la experiencia expuesta tanto en la apertura de espacios de participaci&oacute;n y en la calidad de la pol&iacute;tica de salud para las mujeres, como en la relaci&oacute;n de corresponsabilidad entre gobierno y sociedad civil, la autora se&ntilde;ala que la debilidad de las instituciones constituye uno de los problemas principales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alfredo Garay analiza los planes estrat&eacute;gicos en Argentina en los noventa; el autor se orienta a discutir la efectividad de &eacute;stos tanto en la participaci&oacute;n de la sociedad local y en acciones transformadoras en la ciudad, como en las condiciones de vida de los habitantes y en las pr&aacute;cticas de la sociedad pol&iacute;tica. El autor concibe estos planes no como un m&eacute;todo sino como "dispositivos" inscritos en "un sistema de instituciones, instrumentos y procedimientos" orientados a encauzar contradicciones derivadas de la relaci&oacute;n entre sociedad civil y territorio. Desde tal perspectiva, afirma que dicho proceso es sustituido por el debate en torno a la "ciudad que queremos"; se distancia as&iacute; de la comprensi&oacute;n de las realidades que definen las posibilidades y limitaciones para su instrumentaci&oacute;n. En el &aacute;mbito local de Brasil, Pedro Jacobi reflexiona acerca de la participaci&oacute;n ciudadana en la gesti&oacute;n ambiental. Al analizar el impacto que tienen las pr&aacute;cticas participativas en la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a y las limitaciones para lograr una gesti&oacute;n democr&aacute;tica, el autor subraya la importancia que cobra fortalecer el espacio p&uacute;blico mediante la apertura de la gesti&oacute;n a la intervenci&oacute;n de la sociedad civil en la elaboraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Respecto de la pol&iacute;tica ambiental, destaca la emergencia de Consejos Consultivos y Deliberativos integrados por &aacute;reas de los distintos niveles de gobierno, as&iacute; como por representantes de ONG y de movimientos sociales. Afirma que, si bien tales espacios de participaci&oacute;n est&aacute;n marcados por contradicciones y tensiones, favorecen la capacidad de representaci&oacute;n de intereses y la calidad de la respuesta p&uacute;blica a demandas sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de la participaci&oacute;n ciudadana en la formulaci&oacute;n, gesti&oacute;n y evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, es analizado por Alberto J. Olvera y Ernesto Isunza Vera, quienes en el marco de la teor&iacute;a democr&aacute;tica profundizan en el concepto de <i>accountability</i> (rendici&oacute;n de cuentas), el cual alude al desempe&ntilde;o del gobierno frente a la sociedad, mediante la manera como "debe rendir cuentas a la ciudadan&iacute;a", as&iacute; como a los mecanismos de control social de la gesti&oacute;n p&uacute;blica. En esta pr&aacute;ctica sociopol&iacute;tica considerada central en la modernizaci&oacute;n del Estado, en la ampliaci&oacute;n de lo p&uacute;blico y en la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a, destacan tres dimensiones: la informativa (enumeraci&oacute;n de hechos), la explicativa (justificaci&oacute;n) y la "exigitiva" (derecho al reconocimiento o sanci&oacute;n). En esta l&oacute;gica, plantean la importancia de crear un "interfaz" al que definen como "espacio relacional" donde se ponen en juego conflictos de intereses, culturas diferentes, conocimientos e informaci&oacute;n desigual; pero tambi&eacute;n negociaciones y posibilidades de "intervenci&oacute;n planeada" mediante encuentros entre ciudadanos y gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ester Kaufman aborda la importancia y significado del gobierno electr&oacute;nico, as&iacute; como de la sociedad de la informaci&oacute;n que genera. Al analizar el "modelo asociativo de gobierno electr&oacute;nico" y las pr&aacute;cticas participativas que genera, la autora destaca que en &eacute;ste el gobierno desempe&ntilde;a un papel de coordinaci&oacute;n, los servicios son p&uacute;blicos y privados, "los ciudadanos representados por sus asociaciones, est&aacute;n incluidos como socios del sistema", y participan en procesos de toma de decisiones respecto de pol&iacute;ticas sectoriales. Si bien considera que dicho modelo tiene posibilidades de generar formas de integraci&oacute;n y de participaci&oacute;n, afirma que resulta impensable sin la introducci&oacute;n de transformaciones culturales e institucionales en los gobiernos. En el marco de la crisis de la democracia representativa, Arles Caruso Larrainci analiza los alcances de la intervenci&oacute;n ciudadana en la calidad de las pol&iacute;ticas sociales locales. El autor discute la influencia de la participaci&oacute;n ciudadana en las decisiones p&uacute;blicas y en el proceso de democratizaci&oacute;n de las relaciones entre ciudadanos y gobierno. Plantea la necesidad de reconocer la heterogeneidad de la sociedad civil, lo cual requiere de un enfoque integral y de distintos tipos de mecanismos participativos. Aunque reconoce la importancia de la ampliaci&oacute;n de mecanismos de inclusi&oacute;n pol&iacute;tica, destaca que frente a las condiciones de vulnerabilidad, de exclusi&oacute;n y de segregaci&oacute;n social, el desaf&iacute;o de las  pol&iacute;ticas sociales consiste en generar formas de integraci&oacute;n social mediante la reducci&oacute;n de la desigualdad, as&iacute; como en la creaci&oacute;n de instrumentos que impulsen nuevas culturas de participaci&oacute;n igualitaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuarta y &uacute;ltima parte, se exponen seis trabajos que abordan en Tijuana, Baja California; en San Pedro Garza Garc&iacute;a, Nuevo Le&oacute;n; y en cuatro delegaciones del Distrito Federal, la "Presentaci&oacute;n de casos de la experiencia mexicana". Mart&iacute;n de la Rosa M. puntualiza las caracter&iacute;sticas del Programa de Participaci&oacute;n Comunitaria en Tijuana, iniciado en 1995, mediante la constituci&oacute;n de Comit&eacute;s de Vecinos, electos democr&aacute;ticamente, y de car&aacute;cter aut&oacute;nomo de partidos u organizaciones religiosas. Explica que el prop&oacute;sito de intervenir en el mejoramiento de la calidad de vida en el &aacute;mbito local y de participar en acciones orientadas a la superaci&oacute;n de la pobreza, contempla la generaci&oacute;n de v&iacute;nculos directos entre el gobierno local y la ciudadan&iacute;a mediante sus representantes leg&iacute;timos. Adem&aacute;s, est&aacute; sustentado en la detecci&oacute;n de problemas y necesidades, en la b&uacute;squeda de acuerdos consensados, en el impulso de la participaci&oacute;n amplia y activa de los habitantes, as&iacute; como en el manejo transparente de informaci&oacute;n y de los recursos asignados a la comunidad. En el caso de San Pedro Garza Garc&iacute;a, Laura N&aacute;jera presenta la experiencia del Programa Crecimiento Comunitario, iniciado en 1999 y constituido por cinco comit&eacute;s, los cuales se orientan a la gesti&oacute;n de demandas y necesidades; al impulso y promoci&oacute;n de acciones de beneficio social; a la organizaci&oacute;n de actividades comunitarias: recreativas, culturales, de capacitaci&oacute;n y asesoramiento; as&iacute; como al manejo de los "fondos temporales" obtenidos de instancias p&uacute;blicas y de donativos de empresas privadas. Destaca la participaci&oacute;n de 18 grupos organizados (348 miembros) que habitan en 15 comunidades. El programa tiene impacto en 6 126 hogares y "beneficia indirectamente con sus acciones a una poblaci&oacute;n de 27 568 personas de todas las edades".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las experiencias en el Distrito Federal muestran la complejidad prevaleciente en la construcci&oacute;n de la democracia participativa. En la Delegaci&oacute;n Tlalpan, Roberto Morales Noble aborda el tema del presupuesto participativo, frente a la inequidad en el acceso a servicios e infraestructura. Destaca que esta iniciativa dinamiza "el manejo y asignaci&oacute;n de los recursos" para responder a "las necesidades reales de la poblaci&oacute;n". Asimismo, abre un espacio de participaci&oacute;n que vincula a ciudadanos y autoridades tanto en la elaboraci&oacute;n conjunta de prioridades en obras como en la ampliaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n democr&aacute;tica de la ciudadan&iacute;a en decisiones p&uacute;blicas; ello contribuye a "la autonom&iacute;a para que las Delegaciones decidan sobre sus recursos". Se&ntilde;ala que mientras uno de los obst&aacute;culos es la falta de autonom&iacute;a del gobierno central que define la pol&iacute;tica presupuestal, el reto consiste en generar confianza en la ciudadan&iacute;a y lograr la institucionalizaci&oacute;n de esta iniciativa. En el caso de la Delegaci&oacute;n Benito Ju&aacute;rez, Jos&eacute; Espina von Roehrich trata el tema de la Ley de Participaci&oacute;n Ciudadana del Distrito  Federal en relaci&oacute;n con el ejercicio del gobierno local. Plantea que si bien se ha avanzado en la materia, cobra mayor importancia impulsar &#151;en la pr&aacute;ctica de gobierno&#151; procesos participativos democr&aacute;ticos que consideren "aspectos hist&oacute;ricos, sociales, econ&oacute;micos y culturales de cada comunidad", que la Ley debe reconocer y regular mediante el Derecho. Afirma que el desaf&iacute;o es dise&ntilde;ar y poner en marcha instrumentos, programas y pol&iacute;ticas de informaci&oacute;n, de participaci&oacute;n y de atenci&oacute;n a demandas ciudadanas. En esta Delegaci&oacute;n destacan "S&aacute;bado Ciudadano" y "Vecino Responsable", orientados a establecer v&iacute;nculos de corresponsabilidad entre el gobierno y la sociedad local.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia organizativa de las redes comunitarias en el desarrollo social en la Delegaci&oacute;n Coyoac&aacute;n es recuperada por Gabriela Rodr&iacute;guez Z&uacute;&ntilde;iga, quien afirma que &eacute;stas act&uacute;an como mecanismos y estrategias de vinculaci&oacute;n social y entre ciudadanos e instituciones, con el prop&oacute;sito de resolver problemas comunes y de impulsar la "acci&oacute;n participativa". En tal sentido, se&ntilde;ala que las 72 redes promovidas por residentes que participan voluntariamente, generan formas de solidaridad y de "empoderamiento" que act&uacute;a en favor del desarrollo de proyectos comunitarios y de la provisi&oacute;n de necesidades sociales b&aacute;sicas en salud, educaci&oacute;n y bienestar. Por &uacute;ltimo, en el caso de Iztapalapa, Juan Carlos Beltr&aacute;n expone el Programa de Recuperaci&oacute;n de Espacios P&uacute;blicos, como &aacute;mbitos de convivencia social, ante la problem&aacute;tica de inseguridad p&uacute;blica y de criminalidad en la Delegaci&oacute;n. Puntualiza la instrumentaci&oacute;n de dos estrategias: la punitiva, responsabilidad de las instituciones y orientada a combatir eficazmente el delito y el crimen organizado; adem&aacute;s, la preventiva, que hace participar directamente a la ciudadan&iacute;a. El prop&oacute;sito es recuperar dichos espacios como referentes de identidad para la comunidad; restaurar el tejido social; y generar formas de integraci&oacute;n social mediante la convivencia familiar y entre vecinos, que adem&aacute;s generar&iacute;a un sentimiento de pertenencia entre la comunidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de Iberoam&eacute;rica y en circunstancias &#151;en unos casos&#151; de construcci&oacute;n y &#151;en otros&#151; de consolidaci&oacute;n de una vida pol&iacute;tica democr&aacute;tica, la obra que nos ocupa representa un valioso esfuerzo de reflexi&oacute;n y an&aacute;lisis sobre la participaci&oacute;n ciudadana en el espacio local en relaci&oacute;n con el tema de las pol&iacute;ticas sociales. Mediante los procesos y actores sociales y pol&iacute;ticos considerados, el libro nos introduce a la complejidad inherente a la transformaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entablada entre ciudadan&iacute;a y gobierno, as&iacute; como a los desaf&iacute;os que &eacute;sta plantea a la sociedad y a las instituciones. Las reflexiones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas &#151;las experiencias de gesti&oacute;n expuestas&#151; dan cuenta de los cambios, de las innovaciones y de los problemas inscritos en el desarrollo de formas participativas vinculadas con el dise&ntilde;o y puesta en vigor de pol&iacute;ticas sociales. Ellas aluden al territorio como expresi&oacute;n y resultado de formas de gesti&oacute;n, de planeaci&oacute;n y de intervenci&oacute;n de la sociedad en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Las 26 contribuciones reunidas en este libro dan continuidad de manera cr&iacute;tica y propositiva al debate acad&eacute;mico y pol&iacute;tico sobre el significado y la importancia que tiene la participaci&oacute;n ciudadana para generar mejores condiciones de bienestar social, as&iacute; como para entablar relaciones democr&aacute;ticas entre ciudadanos y gobernantes.</font></p>      ]]></body>
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