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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Leticia Calder&oacute;n Chelius, coord. <em>Votar en la distancia. La extensi&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos a migrantes: experiencias compartidas</em></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Diego Reynoso*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b> (M&eacute;xico: Instituto Mora, 2003), 588 pp.</b></font></p>      <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Doctor en Investigaci&oacute;n en Ciencia Pol&iacute;tica, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n no s&oacute;lo est&aacute; presionando por la transformaci&oacute;n de las formas de organizar las econom&iacute;as durante buena parte del siglo XX: tambi&eacute;n est&aacute; abriendo un nuevo frente para todos los pa&iacute;ses en materia de ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica. El problema de los migrantes no es nuevo en Am&eacute;rica Latina. Desde finales del siglo XIX y principios del XX, el nuevo continente recibi&oacute; enormes contingentes de masas humanas que buscaban un futuro pr&oacute;spero, las cuales proven&iacute;an abrumadoramente del viejo continente. En la actualidad (y debido a la transformaci&oacute;n de las comunicaciones, la velocidad del transporte y dem&aacute;s fen&oacute;menos tecnol&oacute;gicos), los migrantes que buscan un presente m&aacute;s grato, plantean una serie de desaf&iacute;os a los fundamentos jur&iacute;dico&#45;pol&iacute;ticos del Estado. El sistema pol&iacute;tico internacional del siglo XX fue concebido como un conjunto de entidades pol&iacute;ticas r&iacute;gidas en su geograf&iacute;a y homog&eacute;neas en su composici&oacute;n &eacute;tnica, religiosa y ling&uuml;&iacute;stica; empero &#151;pese a los esfuerzos de los constructores de Estados&#45;naci&oacute;n por convertir ese objetivo en una realidad&#151;, la heterogeneidad y las m&uacute;ltiples identidades que se re&uacute;nen dentro de los Estados ha prevalecido y, en particular, los nuevos migrantes introducen ruidos en las maneras de concebir la ciudadan&iacute;a, tanto para los pa&iacute;ses receptores como para los pa&iacute;ses de "origen".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recientemente se han generado propuestas te&oacute;ricas para dar consistencia al nuevo tipo de ciudadan&iacute;a que plantean los migrantes frente a los Estados receptores y a los de origen: "ciudadan&iacute;a postnacional" &#151; Yasemin Soysal, <i>Limits of Citizenship. Migrants and Postnational Membership in Europe</i> (Chicago: University of Chicago Press, 1994&#151;; "transnacional" &#151;William Brubaker, Citizenship and Nationhood in France and Germany (Massachusetts: Harvard University Press, 1992)&#151;; Rainer Baubock, <i>Transnational Citizenship. Membership and Rights in International Migration</i> (Viena: Edward Elgar Publishing, 1994)&#151;; o "cosmopolita" &#151;David Held, <i>La democracia y el orden global. Del Estado moderno al gobierno cosmopolita</i> (Barcelona: Paid&oacute;s, 1995)&#151;. Tales nociones subrayan una nueva forma de v&iacute;nculo con la naci&oacute;n de origen, por encima de su pertenencia formal al territorio. Ante esta inevitable realidad, los estudios reunidos por Leticia Calder&oacute;n en <i>Votar a la distancia. . .</i> , constituyen una pieza central para quienes se interesan en la manera como los pa&iacute;ses iberoamericanos han hecho frente o est&aacute;n haciendo frente a dicho reto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de un libro en el cual se reunieron 17 colaboraciones sobre la problem&aacute;tica que priva en diferentes pa&iacute;ses. El criterio de selecci&oacute;n de los casos incluidos ha sido la presencia de un debate en torno a la problem&aacute;tica del voto en el extranjero, con la &uacute;nica excepci&oacute;n del caso cubano. En el transcurso de esta obra, se muestra la diversidad de soluciones, as&iacute; como las razones que explican cada proceso de ampliaci&oacute;n (o no ampliaci&oacute;n) de los derechos pol&iacute;ticos a los ciudadanos que radican en el exterior. El libro divide los casos seleccionados en tres grandes grupos de pa&iacute;ses; los que</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&nbsp;est&aacute;n debatiendo la cuesti&oacute;n (El Salvador, Guatemala, Paraguay y Uruguay);</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&nbsp;se encuentran en el proceso de reglamentaci&oacute;n de la misma (Chile, M&eacute;xico y Rep&uacute;blica Dominicana); y</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3)&nbsp;ya otorgan el derecho a votar en y desde el extranjero (Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Honduras).</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los de este &uacute;ltimo grupo iniciaron el proceso en el marco de sus transiciones a la democracia (con excepci&oacute;n de Colombia, claro est&aacute;), y en ning&uacute;n caso la medida gener&oacute; pol&eacute;micas, consideraciones de ventajas partidistas, ni postergaciones. Adem&aacute;s de estos tres grupos de pa&iacute;ses, se incluyeron otros casos que, en su mayor&iacute;a, aportan luz al problema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, la muestra se expande dentro de los contornos de lo que podemos denominar "Iberoam&eacute;rica": Espa&ntilde;a y Portugal; se trata de pa&iacute;ses cuyos procesos electorales en el exterior permiten mostrar las complicaciones, aciertos y posibilidades del mecanismo electoral transnacional. Por otra parte, la inclusi&oacute;n del caso cubano es de incierta justificaci&oacute;n para el estudio, ya que por varias razones no se ha discutido a&uacute;n el problema de votar desde el extranjero. En segundo lugar, se consideran los casos de Estados Unidos y Canad&aacute;, que al parecer se utilizan como "casos contrastantes" pues tuvieron una trayectoria opuesta a la del resto de los casos estudiados. En tales casos, el estudio nos informa que la extensi&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos a sus migrantes se concedi&oacute; inicialmente a militares y mucho m&aacute;s tard&iacute;amente a los civiles.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diferentes casos analizados presentan &#151;muy asim&eacute;tricamente en su calidad y metodolog&iacute;a&#151; un estudio intensivo de tipo hist&oacute;rico descriptivo acerca de los debates nacionales en torno a otorgar (o no hacerlo) el derecho al voto a las comunidades de nacionales en el extranjero, acerca del tipo de legislaci&oacute;n, y de los procesos y modalidades de instrumentaci&oacute;n del voto. No obstante, quiz&aacute;s el estudio introductorio de Leticia Calder&oacute;n es el que tiene m&aacute;s alcance, y que se aproxima a un estudio de tipo cualitativo comparativo; en &eacute;l de alguna manera se intenta reunir los "hallazgos" surgidos del an&aacute;lisis de cada caso presentado por los colaboradores de la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las maneras y las causas por las que diferentes pa&iacute;ses han otorgado &#151;o han negado&#151; el derecho a votar a sus nacionales en el extranjero, van desde los Estados que actuaron promoviendo pol&iacute;ticas activas hacia sus poblaciones emigradas en la b&uacute;squeda de mantener la identidad nacional o cohesi&oacute;n &eacute;tnica (como una preocupaci&oacute;n desde dentro hacia fuera), hasta aquellos donde las comunidades de emigrados desempe&ntilde;aron un importante papel en las transiciones democr&aacute;ticas (donde la presi&oacute;n fue desde fuera hacia dentro).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los debates pol&iacute;ticos acerca del fen&oacute;meno revelan un conjunto de razones y argumentos que van desde consideraciones normativas, filos&oacute;ficas; consideraciones de ventajas partidarias, hasta econ&oacute;micas. Calder&oacute;n da cuenta de ello, y de cada una de las objeciones al voto a la distancia, as&iacute; como de los argumentos disponibles contra las objeciones. Por ejemplo &#151;seg&uacute;n la autora&#151;, algunos sostienen que el voto a la distancia mina la soberan&iacute;a del Estado&#45;naci&oacute;n, del mismo modo que lo hacen el intercambio de mercanc&iacute;as trasnacionales, el nuevo marco de las telecomunicaciones, las instancias supranacionales de todo tipo, as&iacute; como la b&uacute;squeda de justicia internacional. Frente a este argumento, los partidarios del voto a la distancia podr&iacute;an sostener que es un mecanismo que fortalece &#151;en vez de debilitar&#151; al Estado&#45;naci&oacute;n debido a que la demanda en favor de su ejercicio por parte de los migrantes vuelve a colocar al mismo en el centro de las instituciones pol&iacute;ticas importantes para dichos grupos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto del debate (muy extendido en M&eacute;xico) se dirige a las dificultades que se plantean para realizar elecciones en el exterior debido al tama&ntilde;o de la comunidad que radica all&iacute;, con la consiguiente probabilidad de que la elecci&oacute;n se defina en el extranjero. Este argumento es utilizado en casos en los que la demanda no ha sido contemplada o ha sido postergada durante largo tiempo (como tambi&eacute;n puede ser el caso chileno), y en las obvias consideraciones de ventajas partidistas. La experiencia muestra que no se trata de un problema t&eacute;cnico ni demogr&aacute;fico, sino de redefinir la idea de "naci&oacute;n" que se tiene y se quiere, sostiene Calder&oacute;n. Adem&aacute;s, no parece encontrarse prueba emp&iacute;rica robusta acerca de que las preferencias electorales de los migrantes tengan una distribuci&oacute;n diferente de la de las comunidades pol&iacute;ticas de origen. Otro argumento del debate pro voto en el extranjero, es el de car&aacute;cter econ&oacute;mico. Se sostiene que deben reconocerse los derechos pol&iacute;ticos a los migrantes porque mandan remesas a sus pa&iacute;ses; de este modo, las remesas pasan a contabilizarse como factor de "empoderamiento" de los migrantes. Dicho argumento contradice los principios b&aacute;sicos de los fundamentos de la democracia contempor&aacute;nea. Calder&oacute;n sostiene que la legitimidad del reclamo de los migrantes es lo bastante v&aacute;lida, y que no se precisa salir del marco de los derechos ciudadanos para estar en favor. Finalmente, el problema del voto en el exterior replantea cuestiones en torno a la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y a las formas de territorializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pa&iacute;ses donde se han realizado elecciones con voto en el extranjero (Argentina, Brasil, Colombia, Honduras y Per&uacute;) presentan una serie de elementos comunes: un contexto pol&iacute;tico en el momento de aprobar las leyes de transici&oacute;n pol&iacute;tica hacia la democracia, que result&oacute; auspicioso para el tratamiento de leyes de ampliaci&oacute;n de libertades civiles y de extensi&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos, el cual permiti&oacute; que los ciudadanos radicados en el exterior fueran considerados ciudadanos sin reservas en el nuevo mapa pol&iacute;tico. La democratizaci&oacute;n de esas sociedades tambi&eacute;n permiti&oacute; encontrar en el voto un eje de afirmaci&oacute;n ciudadana, como mecanismo incluyente de todos los miembros de la comunidad pol&iacute;tica en oposici&oacute;n a la l&oacute;gica excluyente de las dictaduras. As&iacute;, la apertura democr&aacute;tica favoreci&oacute; esquemas de vinculaci&oacute;n con sus comunidades en el exterior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a la actualidad del problema abordado, los casos en donde el derecho se ha aprobado, pero todav&iacute;a no se ha reglamentado, resultan los m&aacute;s actractivos (Chile, M&eacute;xico y Rep&uacute;blica Dominicana). En estos casos se presenta una demora en la organizaci&oacute;n de mecanismos que permitan hacer efectivo el voto. Lo curioso es que se trata de pa&iacute;ses donde se han dado fuertes movimientos en torno a dicha demanda. Los elementos comunes que la obra destaca al respecto son las transiciones democr&aacute;ticas que dieron origen a una alternancia de la elite en el poder, mediante elecciones confiables y en las cuales uno de los nuevos actores pol&iacute;ticos relevantes surgido durante el proceso han sido los migrantes. Por otra parte, la situaci&oacute;n en relaci&oacute;n con la no entrada en vigor de tales leyes puede ser entendida si se atiende la situaci&oacute;n de los escenarios pol&iacute;ticos que cada pa&iacute;s atraviesa, as&iacute; como de las consideraciones de ventajas partidistas. En tales pa&iacute;ses perviven actores pol&iacute;ticos de los reg&iacute;menes anteriores con mucho poder de veto: en M&eacute;xico el Partido Revolucionario Institucional (PRI); en Chile, la coalici&oacute;n electoral de la derecha que mantiene la mayor&iacute;a en el Senado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los casos mencionados, tambi&eacute;n se incluye la situaci&oacute;n de los pa&iacute;ses donde a&uacute;n se encuentra a debate (El Salvador, Guatemala, Paraguay y Uruguay), y de un pa&iacute;s en donde no hay debate al respecto: Cuba. Se trata de un caso en el que los derechos pol&iacute;ticos de quienes radican en el propio pa&iacute;s no son plenos. Sin embargo, es una de las experiencias quiz&aacute; m&aacute;s representativas de pol&iacute;tica transnacional que entra&ntilde;a una fuerte organizaci&oacute;n comunitaria, adem&aacute;s de una activa participaci&oacute;n de la misma en diferentes niveles de la esfera institucional. El gobierno cubano, a lo largo del tiempo, ha cambiado desde una r&iacute;gida pol&iacute;tica migratoria hacia una posici&oacute;n m&aacute;s flexible, pese a que pervive un discurso estigmatizante para quienes deciden irse de la isla, aun cuando se trata de una de las comunidades con mayor presencia cotidiana en su pa&iacute;s de origen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los casos de Espa&ntilde;a y Portugal son quiz&aacute; los que permiten un control mayor del efecto en comunidades migrantes en el exterior, en las cuales se han aprobado no s&oacute;lo derechos pol&iacute;ticos b&aacute;sicos sino que se crearon nuevas formas de representaci&oacute;n pol&iacute;tica. En Portugal, por ejemplo, se dispone de un esca&ntilde;o para un diputado migrante (actualmente se dispone de cuatro esca&ntilde;os: dos para migrados en Europa y dos para el resto del mundo). Se trata de dos casos en los cuales hubo un exilio democratizador que posteriormente legitim&oacute; su reclamo a ser incluido en la vida pol&iacute;tica nacional. Ambos pa&iacute;ses dan cuenta de que, cuando se inicia la ampliaci&oacute;n de derechos, &eacute;stos pueden extenderse a&uacute;n m&aacute;s; y que cuando el r&eacute;gimen cuenta con alta confiabilidad, el proceso se lleva sin mayores contratiempos con diferentes modalidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la obra incluye los casos de Estados Unidos y Canad&aacute;. En el caso del primero, el derecho a votar en el extranjero fue producto de la alta presencia de contingentes militares de las fuerzas armadas de este pa&iacute;s dispersos por el mundo. Despu&eacute;s de la primera Guerra Mundial y, fundamentalmente, con posterioridad en los a&ntilde;os setenta, se reconoci&oacute; dicho derecho a los residentes en el extranjero. En Canad&aacute; el proceso fue m&aacute;s lento: empez&oacute; por los funcionarios radicados en el exterior; despu&eacute;s se ampli&oacute; a las tripulaciones de las l&iacute;neas a&eacute;reas canadienses. Finalmente, en 1993, se concedi&oacute; el voto universal a todos los canadienses radicados fuera de su distrito electoral; ello produjo <i>de facto</i> la extensi&oacute;n de los derechos al ejercicio de la ciudadan&iacute;a plena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la cantidad de casos considerados &#151;y de la &iacute;ndole y asimetr&iacute;a en la calidad de las contribuciones&#151;, algunos excelentes cap&iacute;tulos se pierden en una obra de este tama&ntilde;o. Quiz&aacute;s el lector &#151;o, mejor dicho, un lector proveniente del subcampo de los estudios electorales&#151; eche de menos un cap&iacute;tulo comparativo y sistem&aacute;tico m&aacute;s firme a modo de conclusi&oacute;n. De todas maneras (como toda compilaci&oacute;n y reuni&oacute;n de estudios de casos), el trabajo contribuye a dotar de un conjunto de datos e informaci&oacute;n que pueden ser utilizados para alcanzar ese objetivo. En s&iacute;ntesis, el esfuerzo compilado y coordinado por Leticia Calder&oacute;n es de suma actualidad y vigencia en el contexto pol&iacute;tico mexicano de cara a la reglamentaci&oacute;n del derecho al voto de los mexicanos residentes en el extranjero. La lectura de este volumen es imprescindible para todos los interesados en el problema; fundamentalmente para todos los vinculados de uno u otro modo con la toma de decisi&oacute;n y puesta en vigor del derecho al voto en el extranjero.</font></p>     ]]></body>
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