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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Elizabeth Quay Hutchison. 2001. <i>Labors Appropriate to Their Sex: Gender, Labor and Politics in Urban Chile, 1900&#45;1930</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez Aceves*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Durham: Duke University Press, 338 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* CIESAS&#45;Occidente.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Labors appropriate to Their Sex: Gender Labor and Politics in Urban Chile, 1900&#45;1930</i> es un libro excelente que examina los or&iacute;genes, motivos y objetivos de los debates en torno al trabajo de las mujeres en la ciudad de Santiago durante las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XX. Por medio de un an&aacute;lisis minucioso de fuentes primarias cuantitativas y cualitativas y de la utilizaci&oacute;n de diversas perspectivas te&oacute;ricas, la historiadora Elizabeth Quay Hutchison muestra c&oacute;mo estas discusiones influyeron en el desarrollo de la pol&iacute;tica laboral, el activismo de las mujeres y la formaci&oacute;n del Estado. Su argumento central es mostrar c&oacute;mo los diferentes papeles y el discurso de g&eacute;nero afectaron las transformaciones sociales ligadas al crecimiento urbano e industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison ubica su libro dentro de las tendencias te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicas m&aacute;s recientes en diferentes campos de la historia &#151;la historia laboral chilena, la social, la del movimiento feminista en Am&eacute;rica Latina, la de g&eacute;nero laboral en Am&eacute;rica Latina, la del surgimiento de los Estados benefactores en Europa y la de la educaci&oacute;n de las mujeres&#151;, para compararlas y entretejerlas con un an&aacute;lisis de los procesos sociales, pol&iacute;ticos y urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora critica los estudios laborales en Chile que no inclu&iacute;an a las mujeres trabajadoras como sujetos activos y como trabajadores, sino que las ve&iacute;an primordialmente en su papel de madres y procreadoras de hijos. Quay Hutchison aclara que esta corriente historiogr&aacute;fica relegaba a las trabajadoras porque las conceb&iacute;a como una fuerza de trabajo secundaria. De acuerdo con esta visi&oacute;n, los trabajadores&#45;hombres fueron los actores fundamentales en la formaci&oacute;n de la clase obrera chilena y del movimiento laboral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison retoma las cr&iacute;ticas que se le hicieron a esta perspectiva a finales de la d&eacute;cada de 1980 y detalla, desde una perspectiva subalterna, la experiencia de las mujeres trabajadoras. Este cuestionamiento de los a&ntilde;os 1980 surgi&oacute; dentro de la nueva historia social influida por el giro cultural, puso en tela de juicio la perspectiva masculina que dominaba en la historia del movimiento obrero y problematiz&oacute; por qu&eacute; hab&iacute;a dejado de lado a las mujeres como actores hist&oacute;ricos centrales y activos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Emilia Viotti da Costa, "Experience versus Structures: New Tendencies in the History of Labor and the Working Class in Latin America&#151;What Do We Gain? What Do We Lose?" (1989)<sup><a href="#notas">1</a></sup> es representativo de esta cr&iacute;tica. Viotti da Costa evalu&oacute; qu&eacute; se lograba con una perspectiva estructuralista en la vieja historia laboral, enfocada a estudiar la composici&oacute;n de los l&iacute;deres, sindicatos y partidos, as&iacute; como el n&uacute;mero de huelgas. Adem&aacute;s, desde par&aacute;metros cuantitativos se concentraban en analizar el impacto de cambios estructurales en el movimiento obrero organizado. Por el contrario, desde finales de la d&eacute;cada de 1980, la nueva historia laboral empez&oacute; a destacar cu&aacute;les hab&iacute;an sido las experiencias de los trabajadores en la vida cotidiana. Sin embargo, Viotti da Costa sostuvo que las mujeres y la historia de g&eacute;nero hab&iacute;an sido marginadas, e hizo un llamado urgente para que &eacute;stas fueran tomadas en cuenta en el an&aacute;lisis hist&oacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este llamado coincidi&oacute; con las propuestas de Joan Scott para analizar g&eacute;nero como una categor&iacute;a de an&aacute;lisis, y para examinar c&oacute;mo el g&eacute;nero fue un mecanismo muy poderoso en la formaci&oacute;n de la clase obrera. Actualmente, diferentes estudios tanto en Europa y Estados Unidos como en Am&eacute;rica Latina han mostrado c&oacute;mo distintos movimientos obreros organizados y la pol&iacute;tica en diversos pa&iacute;ses han invocado a la diferencia sexual como un fen&oacute;meno natural para relegar a las mujeres. Quay Hutchison concuerda con muchos historiadores de Estados Unidos, Europa y Am&eacute;rica Latina que han afirmado que al tomar en cuenta g&eacute;nero es necesario revisar la narrativa oficial de la historia laboral y pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison se pregunta qu&eacute; pasa cuando se pone a las mujeres trabajadoras en el centro de la narrativa hist&oacute;rica del movimiento obrero organizado, del surgimiento de un movimiento feminista y de la formaci&oacute;n del Estado. La autora sostiene que se puede observar c&oacute;mo las mujeres trabajadoras chilenas lucharon para reconciliar la necesidad de obtener un ingreso con las cambiantes nociones de la domesticidad de la clase trabajadora y de solidaridad de clase. Estas expectativas, indica la autora, fueron muy diferentes a las que conceb&iacute;an las mujeres feministas de la clase media y alta de este periodo. Principalmente, la autora indica que se puede vislumbrar que el problema del trabajo de mujeres fue frecuentemente construido por los l&iacute;deres obreros, legisladores, las mujeres de la &eacute;lite y representantes del Estado chileno de manera diferente al de las mismas trabajadoras. Cada uno ten&iacute;a su idea de cu&aacute;l deb&iacute;a ser el trabajo de las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison puntualiza que la mayor&iacute;a de los estudios sobre los movimientos feministas en Am&eacute;rica Latina se han enfocado primordialmente en las acciones de las mujeres de la clase media, y no han tomado en cuenta los aportes de las trabajadoras al feminismo. Uno de los aportes fundamentales de este libro es que rescata las voces del feminismo obrero &#151;de hombres y mujeres&#151; para examinar el significado de las ideas socialistas y su influencia en la organizaci&oacute;n de los trabajadores y para ilustrar c&oacute;mo este discurso demarcaba los l&iacute;mites y oportunidades de la acci&oacute;n pol&iacute;tica de las trabajadoras en este periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison analiza simult&aacute;neamente el juego entre "ficciones" y "realidades" de las experiencias de las mujeres trabajadoras para determinar c&oacute;mo las im&aacute;genes de "la costurera" (trabajadora tremendamente explotada por el sistema capitalista) y "la prostituta" (que mostraba la vulnerabilidad f&iacute;sica y moral que ten&iacute;an que enfrentar las mujeres) pudieron influir en las oportunidades econ&oacute;micas y en su solidaridad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en dos partes para explicar los cambios en la fuerza laboral femenina, y para examinar c&oacute;mo el movimiento obrero organizado, la &eacute;lite y el Estado respondieron a los cambios sociales y econ&oacute;micos que experimentaban un proceso muy acelerado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison puntualiza qu&eacute; cambios sociales y econ&oacute;micos de finales del siglo XIX hicieron que "la mujer obrera" fuera m&aacute;s visible e incrementara sus n&uacute;meros. Considera que la transformaci&oacute;n del territorio a trav&eacute;s de la adquisici&oacute;n de las minas de nitrato luego de una guerra con Per&uacute;, y el auge de estos centros mineros, favorecieron el crecimiento acelerado de la ciudad de Santiago, la cual requer&iacute;a diversos productos de consumo. Estos cambios en la econom&iacute;a nacional se reflejaron en el crecimiento demogr&aacute;fico e industrial en Santiago, los cuales crearon una ciudad dividida tajantemente por diferencias de clase: un espacio para la &eacute;lite y otro para los trabajadores urbanos. La ciudad se convirti&oacute; en un centro atractivo para que los hombres dejaran atr&aacute;s viejas formas de peonaje rural y se convirtieran en artesanos o trabajadores. De manera similar, las mujeres migraron para trabajar tanto en actividades de agricultura, manufactura (textiles, costura, tabaco), como de servicios (elaboraci&oacute;n de alimentos, servicio dom&eacute;stico, comercio). Sin embargo, muchas de estas mujeres eran jefas de familia. Su realidad chocaba con la imagen dom&eacute;stica que deb&iacute;an tener las mujeres de la clase trabajadora, seg&uacute;n lo promov&iacute;an algunos l&iacute;deres obreros, la &eacute;lite y el Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al hacer un an&aacute;lisis detallado de las diferentes fuentes estad&iacute;sticas &#151;censos industriales y de poblaci&oacute;n de 1895&#45;1930&#151;, Quay Hutchison encontr&oacute; que la participaci&oacute;n laboral femenina tuvo un crecimiento aparente desde finales del siglo XIX hasta 1907. La autora afirma que no declin&oacute; despu&eacute;s de 1907, sino que las categor&iacute;as utilizadas para capturar lo que era el trabajo masculino o femenino cambiaron significativamente. La autora puntualiza que, despu&eacute;s de 1907, se consideraba al trabajador hombre como la fuerza de trabajo central y sost&eacute;n de la familia de la clase trabajadora, mientras que el trabajo femenino se conceb&iacute;a como complementario y no productivo. Para los industriales, esta diferencia justificaba los bajos salarios para las mujeres. La autora argumenta que, a pesar de las tendencias a borrar la presencia p&uacute;blica de "la mujer obrera" en trabajos asalariados, se dio una feminizaci&oacute;n en algunas ocupaciones como la de ropa, los textiles y el tabaco; sin embargo, permanecieron al margen de lo que se percib&iacute;a como productivo y ocuparon los puestos de trabajo poco calificados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison afirma que sin importar d&oacute;nde se realizaba su trabajo y si era reconocido o no por las fuentes estad&iacute;sticas, las opciones de las mujeres las mantuvieron limitadas a una fuerza laboral urbana muy segregada. Sin embargo, sostiene que fue la participaci&oacute;n de las mujeres en las f&aacute;bricas de manufactura lo que provoc&oacute; una preocupaci&oacute;n general por la moral femenina y la organizaci&oacute;n de la familia de la clase trabajadora. Por lo tanto, argumenta que la gran visibilidad y el crecimiento en porcentajes de las mujeres trabajadoras, sus condiciones laborales y de vivienda ayudaron a crear im&aacute;genes muy poderosas, como la extrema explotaci&oacute;n y victimizaci&oacute;n en un sistema capitalista. Estas im&aacute;genes alentaron el debate, la planeaci&oacute;n e instrumentaci&oacute;n de reformas sociales y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La autora ilustra c&oacute;mo algunos l&iacute;deres obreros lucharon por resolver la tensi&oacute;n entre las aspiraciones de la clase trabajadora, que buscaba justificar, a trav&eacute;s del uso de sus derechos laborales, controlar y proteger a las trabajadoras y su sexualidad. Sin embargo, estas aspiraciones no pod&iacute;an detener el proceso cada vez m&aacute;s p&uacute;blico de la incorporaci&oacute;n creciente de las mujeres a trabajos asalariados ni tampoco pudieron regresarlas a sus labores dom&eacute;sticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora sostiene que, con la excepci&oacute;n del feminismo socialista de las mujeres, las organizaciones de trabajadores perpetuaron los estereotipos de las mujeres trabajadoras como conservadoras y sexualmente vulnerables y ligaron la identidad de clase con los atributos de la masculinidad de la clase trabajadora, como lo ejemplifica la frase "trabaja como un hombre y no llores como una mujer".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos periodistas y anarquistas dudaban de la capacidad revolucionaria y de la movilizaci&oacute;n de las mujeres, lo que justificaba la intervenci&oacute;n de los hombres para protegerlas. Contradictoriamente, algunas mujeres adquirieron caracter&iacute;sticas viriles para justificar su militancia por el bien de la lucha de clases, representaci&oacute;n aceptada por los socialistas; la autora muestra que hab&iacute;a una pol&iacute;tica ambivalente por parte de los l&iacute;deres obreros: por una parte, algunos de los dirigentes obreros cre&iacute;an que el trabajo asalariado de las mujeres era s&oacute;lo transitorio, y que despu&eacute;s de una emancipaci&oacute;n volver&iacute;an a la esfera privada. Por otro lado, recurr&iacute;an a la imagen de victimizaci&oacute;n femenina en los centros de trabajo y subrayaban las atribuciones femeninas tradicionales. Por lo tanto, propon&iacute;an que se justificara la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres si era en solidaridad de clase, es decir, entraban a la lucha de clases como esposas, madres, hijas, hermanas y dependientes de los hogares de la clase trabajadora. As&iacute;, su domesticidad se convert&iacute;a en revolucionaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison sostiene que a pesar de la organizaci&oacute;n de las mujeres y la ret&oacute;rica de igualdad del feminismo obrero (1900&#45;1908), su cr&iacute;tica en contra de las desigualdades de g&eacute;nero en la pol&iacute;tica laboral chilena estaba limitada por un consenso entre hombres y mujeres acerca de los papeles de g&eacute;nero, es decir, "lo apropiado para cada sexo", y los c&oacute;digos de g&eacute;nero de respetabilidad a los que aspiraban. La autora sostiene que esta visi&oacute;n les impidi&oacute; que desarrollaran una teor&iacute;a para la emancipaci&oacute;n de las mujeres, en gran parte debido a que s&oacute;lo se enfocaron en las mujeres de las f&aacute;bricas y no tomaron en cuenta a las prostitutas, trabajadoras dom&eacute;sticas y en talleres domiciliarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente, la &eacute;lite industrial y el Estado promovieron una pol&iacute;tica de domesticidad en las escuelas vocacionales donde buscaban entrenar a los hombres y mujeres de la clase trabajadora con ciertas habilidades y disciplinas para que pudieran entrar al mercado laboral capitalista y competitivo. Esta pol&iacute;tica educativa reforzaba la divisi&oacute;n sexual del trabajo, los salarios desiguales y la subordinaci&oacute;n de las mujeres a la producci&oacute;n en el hogar. Las escuelas vocacionales para hombres s&iacute; los preparaban para ocupaciones calificadas &#151;capataces y proveedores&#151;, mientras que la educaci&oacute;n de las mujeres tendi&oacute; cada vez m&aacute;s en promover su domesticidad y su moralidad, para que contribuyeran no s&oacute;lo econ&oacute;micamente con productos elaborados en casa, sino tambi&eacute;n para que disciplinaran a los trabajadores que estuvieran fuera de control y mantuvieran la estabilidad de la familia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que los l&iacute;deres obreros, industriales y representantes del Estado, las mujeres de la &eacute;lite ve&iacute;an que la creciente visibilidad de las trabajadoras representaba una crisis social. Tambi&eacute;n dise&ntilde;aron programas sociales que segu&iacute;an los postulados del catolicismo social de la enc&iacute;clica Rerum Novarum (1891). Con estos programas buscaban educar y organizar no s&oacute;lo a las trabajadoras, sino tambi&eacute;n a las de clase media que estaban engrosando el n&uacute;mero de trabajadoras en el &aacute;rea de los servicios. La autora muestra c&oacute;mo la visi&oacute;n y la preocupaci&oacute;n de las cat&oacute;licas por la entrada al mercado laboral de las mujeres de la clase media complic&oacute; y transform&oacute; significativamente las concepciones y el debate en torno al trabajo femenino. Las mujeres de la &eacute;lite pretend&iacute;an que las mujeres de la clase media &#151;ya sea las que perdieron su estatus econ&oacute;mico y que se vieron forzadas a vender sus bordados y tejidos, o las mujeres profesionistas y empleadas en tiendas departamentales&#151; no perdieran su honor y feminidad en la esfera p&uacute;blica. Para salvaguardar su respetabilidad, honor y feminidad, adem&aacute;s de detener la influencia del socialismo y del feminismo, crearon talleres, cooperativas y sindicatos. Para las mujeres de la &eacute;lite, el trabajo de las mujeres de clase media era un beneficio, mientras que el desempe&ntilde;ado por las de la clase trabajadora era un fen&oacute;meno explotador y destructor de la familia. La defensa del empleo femenino, afirma la autora, fue un componente importante del movimiento sufragista y del movimiento feminista incipiente de la clase media.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison analiza los debates legislativos durante las tres d&eacute;cadas, en torno a la protecci&oacute;n de las mujeres y los ni&ntilde;os. Indica que el trabajo fabril se ve&iacute;a como un peligro para &eacute;stos, especialmente para las mujeres, porque eran madres o podr&iacute;an desempe&ntilde;ar este papel. Al protegerlos, se cuidaba la salud de la poblaci&oacute;n, mientras que los trabajadores hombres no obtuvieron sus derechos con base en sus funciones reproductoras, sino en sus papeles productivos. La autora sostiene que estas discusiones ofrecen pistas acerca de cu&aacute;les eran las concepciones de masculinidad y de feminidad en relaci&oacute;n con el trabajo, la familia y la reproducci&oacute;n. Las ideas de los industriales, socialistas, cat&oacute;licos y de los agentes del Estado formaron parte de las pol&iacute;ticas estatales para enfrentar la crisis social. Puntualiza que mientras los l&iacute;deres obreros resaltaban la vulnerabilidad f&iacute;sica de todas las mujeres trabajadoras, los legisladores solamente se centraron en las mujeres cuando estaban en las etapas de embarazo, parto y lactancia. Esta legislaci&oacute;n excluy&oacute; a un gran n&uacute;mero de mujeres que no ten&iacute;an contrato laboral y un salario m&iacute;nimo. Igualmente, reforz&oacute; la segregaci&oacute;n por g&eacute;nero de las actividades econ&oacute;micas; la autora considera que las mujeres recibieron protecci&oacute;n laboral s&oacute;lo como madres, no como trabajadoras.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, concluye que esta historia de "la mujer trabajadora" de finales del siglo XIX y a principios del XX, de su papel central en el mercado laboral y en el surgimiento del feminismo no era una narrativa conocida. La participaci&oacute;n laboral de las mujeres, la ola feminista, los debates acerca del trabajo de las mujeres y su sexualidad se han visto como fen&oacute;menos recientes. Sin embargo, este estudio hist&oacute;rico muestra que los discursos y las pr&aacute;cticas que han influido en los debates y la pol&iacute;tica p&uacute;blicos se repiten, y no son fen&oacute;menos sociales exclusivos y &uacute;nicos de finales del siglo XX. Por lo tanto, la autora argumenta que es vital tomar en cuenta c&oacute;mo las concepciones de las mismas trabajadoras operan en el discurso y c&oacute;mo dichos estereotipos son refutados y transformados por ellas mismas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quay Hutchison no s&oacute;lo reconstruy&oacute; los discursos, im&aacute;genes y experiencias de los distintos actores envueltos en la problem&aacute;tica de "la mujer obrera", sino tambi&eacute;n compar&oacute; el caso chileno con el brasile&ntilde;o, el mexicano, el ingl&eacute;s y el franc&eacute;s. La perspectiva comparativa fue muy enriquecedora e ilustradora, lo cual es un esfuerzo meritorio de la autora. Se trata de un texto que recomiendo ampliamente no s&oacute;lo para los especialistas en la historia laboral chilena, sino para los interesados en la historia laboral desde la perspectiva de g&eacute;nero, de la historia de los movimientos feministas y del surgimiento de los Estados benefactores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Emilia Viotti da Costa. 1989. "Experience versus Structures: New Tendencies in History of Labor and the Working Class in Latin America&#151;What Do We Gain? What Do We Lose?". <i>International Labor and Working Class History</i> 36. Oto&ntilde;o, pp. 3&#45;24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8839237&pid=S0188-2503200300040000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Fueron muy interesantes las respuestas al cuestionamiento de Da Costa; v&eacute;ase Barbara Weinstein. 1989. "The New Latin American Labor History: What We Gain?" <i>International Labor and Working Class History</i> 36. Oto&ntilde;o, pp. 25&#45;30;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8839238&pid=S0188-2503200300040000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Hobart A. Spalding. 1989. "Somethings Old and Somethings New?". <i>International Labor and Working Class History</i> 36. Oto&ntilde;o, pp. 37&#45;43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8839239&pid=S0188-2503200300040000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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