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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Yolanda Ruano de la Fuente. 2001. <i>La libertad como destino. El sujeto moderno en Max Weber</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gina Zabludovsky</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 238 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">EN EL PRE&Aacute;MBULO DE LA PRIMERA parte de su libro y bajo el t&iacute;tulo "Una genealog&iacute;a del sujeto moderno", Yolanda Ruano nos recuerda la importancia de "comprender el significado de la modernidad occidental desde el punto de vista de su 'racionalismo espec&iacute;fico' con el cual se consolida una subjetividad que se fundamenta en el dominio pr&aacute;ctico&#45;instrumental".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esta consideraci&oacute;n, la autora se&ntilde;ala la importancia de la aportaci&oacute;n del luteranismo y su relevancia para la interpretaci&oacute;n de la modernidad social y cultural, y entra as&iacute; a su primer cap&iacute;tulo titulado "Ecos religiosos del 'deber profesional'". En &eacute;ste se exponen los "est&iacute;mulos pr&aacute;cticos para la acci&oacute;n" a la luz de los intereses te&oacute;ricos de Weber por el universo religioso y su preocupaci&oacute;n por revelar los fundamentos pr&aacute;ctico&#45;morales de la conducci&oacute;n met&oacute;dica de la vida en torno a la categor&iacute;a de "profesi&oacute;n". Al ocuparse de la Reforma, Weber da cuenta de la conducta disciplinada propia del deber profesional que requiere de la organizaci&oacute;n del sujeto bajo la perspectiva racionalizadora del tiempo y del autocontrol asc&eacute;tico de las pasiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la autora subraya la relevancia del concepto de "profesi&oacute;n" en la constituci&oacute;n del sujeto, la sociedad y la cultura autodenominadas "modernas" y la novedad que en este sentido Weber le asigna a la reforma luterana al conferir al trabajo cotidiano una dimensi&oacute;n &eacute;tico&#45;religiosa que no ten&iacute;a antecedentes. El luteranismo sienta as&iacute; las bases para la concepci&oacute;n moderna del "deber profesional", extendida a todo tipo de actividad en el mundo (manual, intelectual, etc.) y da pie para la "sacralizaci&oacute;n" de la actividad mundana racionalizada como "profesi&oacute;n" y "trabajo". Esta nueva idea cristaliza en el concepto de "trabajo como vocaci&oacute;n" y le da una gran importancia al sentido del t&eacute;rmino <i>calling</i> como llamado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a pesar de su gran influencia en la fundamentaci&oacute;n del <i>"ethos</i> profesional moderno", el luteranismo contin&uacute;a con una fuerte carga tradicionalista que s&oacute;lo ser&aacute; superada con el protestantismo asc&eacute;tico, que confiere un objetivo &eacute;tico a la intervenci&oacute;n racional instrumental. Frente a la negaci&oacute;n asc&eacute;tica del mundo t&iacute;picamente cat&oacute;lica, y la aceptaci&oacute;n pasiva de lo dado en la cruz y del dolor propio del luteranismo, la nueva forma del protestantismo asc&eacute;tico se extiende a la actividad mundana racionalizada en profesi&oacute;n y hace de cada individuo un monje instalado e implicado en el control racional de todo lo existente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, la autora aborda el tema de la concepci&oacute;n del mundo como &aacute;mbito del dominio racional y la contribuci&oacute;n de la doctrina de la predestinaci&oacute;n en la posibilidad de hallar una respuesta racionalmente satisfactoria al problema de la incongruencia entre destino y m&eacute;rito. La entrega met&oacute;dica y disciplinada al trabajo abnegado en una profesi&oacute;n adquiere as&iacute; un nuevo sentido frente al luteranismo: ya no consiste en el lugar en que la divinidad ha colocado a cada cual y con cuya l&oacute;gica hay que conformarse pasivamente, sino en la construcci&oacute;n de una subjetividad que impone una l&oacute;gica instrumental de dominio como medio leg&iacute;timo de acercamiento cognitivo y pr&aacute;ctico a todos los procesos mundanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estos argumentos, Ruano finaliza la primera parte del libro y entra a la segunda, que gira en torno a la escisi&oacute;n del sujeto frente a la multiplicidad de criterios de validez que se oponen entre s&iacute;. Puesto que la entrega apasionada al valor elegido implica la renuncia a otros m&uacute;ltiples modos de ser, el sujeto moderno se enfrenta a la imposibilidad de lograr una armon&iacute;a global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el t&iacute;tulo "Polite&iacute;smo y conciencia tr&aacute;gica en la reconstrucci&oacute;n weberiana del presente", la autora presenta un pre&aacute;mbulo a esta secci&oacute;n donde destaca el tema de la escisi&oacute;n de la raz&oacute;n, la convivencia de visiones plurales del mundo y las diversas formas de vida a partir del desencantamiento de lo dado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de las concepciones del positivismo decimon&oacute;nico, la realidad ya no se concibe como un todo unitario con un sentido &uacute;nico y se presenta fraccionada en diversas esferas aut&oacute;nomas (cient&iacute;fica, religiosa, est&eacute;tica, er&oacute;tica, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, etc.). Los problemas &eacute;ticos subyacentes a toda pol&iacute;tica social no pueden decidirse un&iacute;vocamente. La concepci&oacute;n weberiana de que quien entra en el juego de la pol&iacute;tica lleva a cabo un "pacto con el diablo" recuerda lo planteado siglos antes por Maquiavelo al tratar la inevitable tensi&oacute;n interna entre el "genio de la pol&iacute;tica" y el "dios del amor" y su exaltaci&oacute;n de las cualidades de "quienes jerarquizan la grandeza de su patria sobre la salvaci&oacute;n de sus almas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un mundo desencantado, la religi&oacute;n queda autodefinida como una esfera diferenciada y contrapuesta al intelectualismo y se considera que el &uacute;nico tratamiento razonado del mundo es el de la ciencia, a la cual, sin embargo, se le cuestiona su validez para la formulaci&oacute;n de valores. La autora dedica dos cap&iacute;tulos a dilucidar las consecuencias de la separaci&oacute;n entre ciencia y valores, conocimiento y acci&oacute;n, con el consecuente distanciamiento entre la racionalidad te&oacute;rico&#45;cognitiva y la racionalidad pr&aacute;ctica normativa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de estas consideraciones, en el cap&iacute;tulo 1 de esta segunda parte, Ruano desarrolla el tema del polite&iacute;smo de valores en el &aacute;mbito cient&iacute;fico, destacando la importancia del lenguaje interpretativo y el concepto de "relaci&oacute;n de valor" que hace posible la diversidad de objetivaciones del mundo. Recordando la cita de Goethe de que "cada cual ve lo que est&aacute; en su coraz&oacute;n", la autora destaca c&oacute;mo, desde la perspectiva weberiana, la discriminaci&oacute;n de datos dentro de una multiplicidad infinita de posibilidades descansa en la capacidad para atribuirles significado por relaci&oacute;n a los valores culturales a trav&eacute;s de los cuales consideramos que se trata de algo "digno de ser conocido" en un momento hist&oacute;rico determinado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos planteamientos conllevan la necesidad de impedir la identificaci&oacute;n entre lo cient&iacute;ficamente determinable y lo pensable, expresable y posible: entre l&oacute;gica, pensamiento y realidad. La autora se&ntilde;ala que se trata de un enfoque opuesto a aquellas concepciones del conocimiento basadas en una pretendida posibilidad de la "duplicaci&oacute;n de los hechos por parte del pensamiento" (tomado por Ruano de Horkheimer) y la derivaci&oacute;n de la realidad a partir de leyes o teor&iacute;as "objetivamente elaboradas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la teor&iacute;a de la ciencia weberiana desemboca en un polite&iacute;smo valorativo y un saber consciente de los dilemas y de las paradojas inevitables que acompa&ntilde;an a la raz&oacute;n occidental en su desarrollo, en un mundo desencantado. Con la cr&iacute;tica al racionalismo occidental, Max Weber nos lega un poderoso <i>saber tr&aacute;gico</i> y nos brinda las claves para pensar c&oacute;mo enfrentar los problemas morales y de decisi&oacute;n pr&aacute;ctica desarrollando la propia autonom&iacute;a y sin desatender a la verdad mundana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo de esta secci&oacute;n estar&aacute; dedicado precisamente a dilucidar en qu&eacute; consiste este saber tr&aacute;gico y su importancia fundamental en la comprensi&oacute;n de la constituci&oacute;n del sujeto en la reconstrucci&oacute;n weberiana de la modernidad. Con el t&iacute;tulo "El Olimpo repoblado. Sobre la excelencia de la libertad", Ruano desarrolla el tema de la libertad y la pluralidad valorativa m&aacute;s all&aacute; del terreno propiamente cient&iacute;fico y nos recuerda la concepci&oacute;n weberiana de un individuo que se ve obligado a elegir entre varios dioses o demonios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de un conflicto eterno, de una lucha incesante entre los bienes y valores culturales y mundanos, y los imperativos &eacute;ticos; entre los principios que regulan la conducta racional adaptativa y los principios privados de salvaci&oacute;n; pero tambi&eacute;n entre &eacute;ticas de responsabilidad, que miden el valor de la acci&oacute;n atendiendo a sus consecuencias previsibles, y &eacute;ticas de convicci&oacute;n, que consideran la "voluntad pura" como criterio de validez de la acci&oacute;n; en suma, entre felicidad y moralidad. parafraseando a Weber la autora nos recuerda que el conflicto &#151;la lucha sin tregua&#151; es el &uacute;nico "vi&aacute;tico" que tenemos y que debemos tener para construir nuestro destino si queremos "estar a la altura de los tiempos". La autora cita una vez m&aacute;s a Goethe para recordar que, frente a la "reconciliaci&oacute;n" monote&iacute;sta, la sabidur&iacute;a tr&aacute;gica ense&ntilde;a &#151;a quien puede soportar su verdad desnuda sin cegarse (Edipo)&#151; que la historia humana, como la vida del individuo, es el escenario del conflicto perpetuo, que no hay propiamente paz ni tregua, y que los &uacute;nicos que cambian son los sujetos de la lucha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la sabidur&iacute;a tr&aacute;gica weberiana, el desgarramiento de la raz&oacute;n y la p&eacute;rdida irrecuperable de la totalidad deben ser vividos como una <i>liberaci&oacute;n.</i> A pesar de que se trata de una "libertad inc&oacute;moda", &eacute;sta es la &uacute;nica que posibilita la formaci&oacute;n de una racionalidad subjetiva creadora de los sentidos que la racionalidad formal no puede proporcionar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El imperativo de quien vive "a la altura de los tiempos" (del "h&eacute;roe hoy" en el lenguaje de la autora) es el de constituirse en un sujeto que se adue&ntilde;a de sus propios conflictos, toma conciencia del polite&iacute;smo valorativo y pone en las manos del "dios elegido" los hilos de su propio destino. Para quien sabe que el sentido no es otorgado por una divinidad providente ni se encuentra inscrito en la naturaleza del individuo ni puede responder a una imposici&oacute;n de la racionalidad especulativa o emp&iacute;rico&#45;anal&iacute;tica, el seguimiento incondicionado de un valor como "causa" constituye para Weber el &uacute;nico medio de <i>superaci&oacute;n de lo tr&aacute;gico en lo tr&aacute;gico.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este proyecto de salvaci&oacute;n individualista ha de emprenderse tambi&eacute;n con la clara conciencia de que el obrar valioso en este mundo puede quedar sometido a una l&oacute;gica perversa que muta en malos resultados las buenas intenciones. Se trata de lo que la autora llama "l&oacute;gica de la paradoja de las consecuencias" vinculada a la "irracionalidad &eacute;tica del mundo" y la consecuente "fragilidad del bien". Recurriendo nuevamente a Goethe, la autora se&ntilde;ala que se trata de un mundo en el que podr&iacute;an quedar invertidas las palabras con que este pensador define a Mefist&oacute;feles como "aquel poder que siempre quiere el mal y siempre crea el bien". En la medida en que no hay ninguna teleolog&iacute;a oculta que rija la l&oacute;gica de los intereses y los deseos, lo mismo puede ser que el mal resulte del bien, como lo contrario. Ante un panorama tan sombr&iacute;o, el proyecto de "salvaci&oacute;n" individualista pone su empe&ntilde;o en la <i>defensa de una subjetividad autorreguladora y creadora de valores,</i> por lo cual, siguiendo las palabras de Fausto, "el que se puede salvar es aquel que se afana siempre aspirando a un ideal".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De forma similar a lo que ocurre en la tragedia cl&aacute;sica, en la concepci&oacute;n del sujeto moderno en Max Weber, la <i>excelencia humana no deja de estar sujeta al riesgo y s&oacute;lo hay excelencia donde hay riesgo.</i> &Uacute;nicamente cuando los buscados dioses o demonios permanecen ocultos a <i>una</i> mirada universal, y se resisten a ser desvelados a trav&eacute;s de <i>una</i> l&oacute;gica eterna (trascendente o inmanente a las cosas mismas), "el ser humano queda expuesto a toda suerte de desgarros, sacrificios y a un sin n&uacute;mero de perplejidades que lo hacen, sin embargo, inclinarse m&aacute;s del lado de la divina libertad creadora de sentido que de la instintiva indiferencia de las bestias".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sociedad moderna, el individuo debe tolerar la paradoja de vivir simult&aacute;neamente en una existencia sin "ilusiones" y de "acuerdo con los propios ideales" y soportar as&iacute; la dif&iacute;cil condici&oacute;n exigida para entrar all&iacute; donde &#151;frente a la multiplicidad de los valores&#151; los d&eacute;biles no tienen cabida. La grandeza del h&eacute;roe tr&aacute;gico radica as&iacute; en <i>vivir por lo inalcanzable</i> y tener "la fortaleza para no quebrarse en un mundo demasiado necio o demasiado abyecto y miserable para lo que &eacute;l le ofrece".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el &eacute;nfasis en el papel del h&eacute;roe moderno en relaci&oacute;n con el sentido de lo tr&aacute;gico, el libro va cobrando fuerza conforme se acerca al final. Para desarrollar sus argumentos, Ruano contrasta las ideas de Plat&oacute;n con las de Arist&oacute;teles y nos recuerda que para este &uacute;ltimo, el h&eacute;roe tr&aacute;gico no puede ser ni un dechado de virtudes ni un monstruo, sino justamente un ser como cualquiera de nosotros: ni por encima ni por debajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente al final cuando adquiere sentido el t&iacute;tulo "de la libertad como destino"; como lo explica la autora, se trata de una libertad para emprender que es "lo &uacute;nico que nos queda" tras resultar ilusoria la idea de moralidad colectiva como logro del desarrollo de la raz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Yolanda Ruano posee, como atributo positivo, la fuerza interpretativa del propio "saber tr&aacute;gico" al que la autora hace referencia. Se trata de un libro escrito con sabidur&iacute;a y pasi&oacute;n en la que la autora defiende sus tesis apoy&aacute;ndose en los argumentos intelectuales "al servicio de su causa".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, considero que las tesis arriba resumidas podr&iacute;an haber adquirido m&aacute;s fuerza y convicci&oacute;n si la autora hubiera podido trascender su propia escisi&oacute;n para presentarnos un libro m&aacute;s sistem&aacute;tico y unificado. A continuaci&oacute;n expondr&eacute; algunos puntos de vista, que creo yo, dificultan la lectura del texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las dos secciones que integran el libro son en realidad dos partes separadas sin mucha relaci&oacute;n entre s&iacute; y que pueden leerse aut&oacute;nomamente, por lo cual se trata de un libro dividido tanto en el formato como en el desarrollo de los argumentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior no es necesariamente negativo; hoy tenemos varias compilaciones de ensayos de un mismo autor que se presentan como libro y que apreciadas en conjunto adquieren un mayor peso y riqueza y pueden llegar a constituirse en puntos de referencia fundamentales. Sin embargo, en el libro que nos ocupa, la autora no precede sus textos con alguna introducci&oacute;n escrita por ella en la cual se pueda advertir al lector sobre los contenidos del libro y situarlo as&iacute; en el contexto general de la obra con el objetivo de facilitarle la lectura y hacerla m&aacute;s fluida. Lo &uacute;nico que encontramos a manera de "introducci&oacute;n" es la realizada por Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez que &#151;como todo texto de este tipo escrito por otro autor&#151; es m&aacute;s bien una opini&oacute;n sobre el libro que una descripci&oacute;n del mismo. Adem&aacute;s, la autora incorpora dos pr&oacute;logos a cada una de las partes, lo que incrementa la percepci&oacute;n de que se trata de un libro dividido e incluso escrito en distintas &eacute;pocas (las &uacute;nicas referencias que encontramos a la independencia de los dos cap&iacute;tulos que constituyen la primera parte son los pies de p&aacute;gina en el t&iacute;tulo de los dos primeros que aluden a versiones publicadas previamente, en 1998 y en 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, adem&aacute;s de esta divisi&oacute;n formal, las secciones est&aacute;n escindidas tambi&eacute;n en sus argumentos y tendencias interpretativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; por ejemplo, en los dos primeros cap&iacute;tulos, dedicados a las religiones y al <i>ethos</i> profesional, la autora reitera que &#151;a diferencia de lo que podr&iacute;a ser una interpretaci&oacute;n materialista mecanicista o una de corte psicologista&#151; Weber adopta una clave interpretativa idealista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, como Ruano afirma, por mucho que puedan influir en la elaboraci&oacute;n de una &eacute;tica religiosa los intereses econ&oacute;micos o psicol&oacute;gicos, Weber considera que su sello caracter&iacute;stico y primario lo recibe siempre de fuentes religiosas y, en particular, del contenido de la doctrina y del car&aacute;cter de los "medios y bienes de salvaci&oacute;n..."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, me parece una l&aacute;stima que estas tesis no se nutran y vinculen con los argumentos desarrollados en la segunda parte de este volumen en torno al polite&iacute;smo de valores y la importancia de la relaci&oacute;n de valor en la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica. Los puntos de partida de Max Weber son los fundamentos del "tipo ideal" como herramienta heur&iacute;stica para el conocimiento cient&iacute;fico de la realidad. Por lo tanto, en <i>La &eacute;tica</i> y otros de sus estudios sobre religiones &#151;m&aacute;s que tender a una interpretaci&oacute;n idealista&#151; Weber es fiel a sus propias visiones te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gicas que parten de una realidad infinita y pluricausal frente a la cual el investigador subraya de manera subjetiva uno de los aspectos de la misma como la &uacute;nica forma de hacerla comprensible para las disciplinas de la cultura. Basta recordar al respecto la riqueza de otras interpretaciones sobre el capitalismo desarrolladas en el cap&iacute;tulo 2 de <i>Econom&iacute;a y sociedad</i> y en <i>Historia econ&oacute;mica general</i> para poder valorar el peso que Weber da a los fen&oacute;menos econ&oacute;micos en otras obras.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, el tema del "pluralismo escindido" no se trata en la primera parte m&aacute;s que al final, en unos breves p&aacute;rrafos que parecen m&aacute;s una introducci&oacute;n o un puente para la segunda parte que una incorporaci&oacute;n a la primera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de estas consideraciones de forma, una de las riquezas fundamentales del libro est&aacute; en que en &eacute;l se evidencia la amplia formaci&oacute;n filos&oacute;fica y humanista de la autora. Las diversas referencias a los cl&aacute;sicos y contempor&aacute;neos, como Arist&oacute;teles, Plat&oacute;n, Nietzsche, Horkheimer, Rorty, Luhmann y otros, trascienden los l&iacute;mites de las disciplinas formalmente establecidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Ruano pocas veces se detiene a argumentar m&aacute;s su posici&oacute;n frente a estos escritores para poder as&iacute; presentar de forma m&aacute;s s&oacute;lida y sistem&aacute;tica sus coincidencias y semejanzas tanto con los diversos pensadores como con las interpretaciones existentes en torno a la obra de Max Weber. En t&eacute;rminos generales, las referencias dentro del texto se hacen de forma r&aacute;pida y/o con un excesivo n&uacute;mero de amplias notas de pie de p&aacute;gina que constituyen una especie de texto paralelo sujeto a sus propias limitaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora se pone as&iacute; su propia "camisa de fuerza" que limita sus posibilidades de argumentar de forma m&aacute;s enriquecedora y fruct&iacute;fera con los autores que cita para destacar sus propias lectura y aportaciones. Desde luego, no estoy sugiriendo la incorporaci&oacute;n de un discurso did&aacute;ctico cuya finalidad sea la introducci&oacute;n de los distintos autores al lector(a), sino un tipo de redacci&oacute;n que ponga el acento en el deslinde de las posiciones propias frente a las ajenas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son m&uacute;ltiples las secciones donde Ruano cita a autores que podr&iacute;an dar pie a una reflexi&oacute;n m&aacute;s sustentada. Por ejemplo, al abordar la interpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a de la ciencia en Weber como anticipaci&oacute;n de la filosof&iacute;a postempirista del conocimiento, la autora cita a G. Hempel, M. Gil Ant&oacute;n y Toby E. Huff y se&ntilde;ala r&aacute;pidamente que ella s&oacute;lo "se adhiere en parte" a este tipo de interpretaciones, sin desarrollar m&aacute;s sus propios argumentos (p. 190). M&aacute;s adelante, en un amplio pie de p&aacute;gina (p. 205), Ruano menciona la posible relaci&oacute;n entre el universalismo y el historicismo y hace referencia a la obra de autores como Habermas, Harrington y Serrano, sin darse el espacio para discutir m&aacute;s sus tesis. Una situaci&oacute;n similar encontramos en varias secciones donde se hace referencia a autores de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica, como Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles. Ruano cita y dialoga con ellos en pies de p&aacute;gina que, considero, deber&iacute;an de estar incorporados en el propio texto. De esta forma se propiciar&iacute;a una fluidez en los puentes que se construyen entre el pensamiento de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica y el de autores contempor&aacute;neos, los cuales son especialmente sugerentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, desde una lectura m&aacute;s propiamente sociol&oacute;gica, me hubiera gustado ver incluido un rescate y un di&aacute;logo con autores que no se citan, como por ejemplo podr&iacute;a ser el caso de Alvin Gouldner o de Luis Aguilar al tratar la politizaci&oacute;n de las universidades en Alemania que llevan a Weber a defender lo que despu&eacute;s fue interpretado como una m&aacute;xima de neutralidad axiol&oacute;gica; o una recuperaci&oacute;n y/o debate m&aacute;s preciso con la Escuela de Frankfurt y en particular con Herbert Marcuse cuyas tesis recuerdan los se&ntilde;alamientos cr&iacute;ticos de Yolanda Ruano en torno a los v&iacute;nculos entre la eficiencia acr&iacute;tica, la racionalidad y "el nuevo dios" del capitalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, estas ausencias en el debate est&aacute;n lejos de ser planteadas con una limitaci&oacute;n o ausencia grave en el libro; m&aacute;s bien las se&ntilde;alo como una ratificaci&oacute;n de la percepci&oacute;n de Yolanda Ruano quien, citando a Goethe, nos recuerda que "cada quien ve lo que est&aacute; en su coraz&oacute;n" &#151;y el m&iacute;o es m&aacute;s propiamente sociol&oacute;gico. En Yolanda Ruano, su visi&oacute;n "y su coraz&oacute;n" se han nutrido de amplios conocimientos filos&oacute;ficos y politol&oacute;gicos, lo cual le permite presentar una visi&oacute;n particularmente enriquecedora.</font></p>      ]]></body>
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