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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Universities require a deep reflection on their ultimate goals to build a culture of evaluation on teaching activities, which are different from research activities. The main idea is that the superficial bureaucratic process, summative and closed, should be changed to one that involves teachers and is reflective and open.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p> 	    <p align="left">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sobre la evaluaci&oacute;n docente</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>On teaching evaluation</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Chamizo*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Qu&iacute;mica, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Ciudad Universitaria, Avenida Universidad 3000. 04510 M&eacute;xico, Distrito Federal, M&eacute;xico</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jchamizo@unarn.rnx">jchamizo@unarn.rnx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las universidades requieren una reflexi&oacute;n profunda sobre sus metas primordiales para construir una cultura de la evaluaci&oacute;n de la actividad de ense&ntilde;anza, la cual es diferente de la de investigaci&oacute;n. La idea principal es que el proceso de evaluaci&oacute;n sumativa, burocr&aacute;tico, superficial y cerrado, sea transformado en uno que involucre a los profesores y sea y abierto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave</b>: evaluaci&oacute;n de la docencia, est&aacute;ndares, investigaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Universities require a deep reflection on their ultimate goals to build a culture of evaluation on teaching activities, which are different from research activities. The main idea is that the superficial bureaucratic process, summative and closed, should be changed to one that involves teachers and is reflective and open.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> teacher's assessment, standards, research.</font></p>     <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las funciones sustantivas de muchas universidades en el mundo se resumen en: generaci&oacute;n de conocimiento, ense&ntilde;anza y difusi&oacute;n de la cultura. En su historia reciente, al menos en M&eacute;xico, &uacute;nicamente la evaluaci&oacute;n de la primera de dichas funciones se ha hecho de manera por dem&aacute;s exitosa. Lo anterior quiere decir que los investigadores adscritos a los institutos y muchos profesores, adscritos a las facultades, componen un peque&ntilde;o grupo acad&eacute;mico experto, capaz de competir, en el terreno de la investigaci&oacute;n, en cualquier lugar del mundo. Lo anterior porque la evaluaci&oacute;n que se hace de su trabajo est&aacute; regida por normas internacionales y por una visi&oacute;n del trabajo de investigaci&oacute;n trasplantado desde los centros del poder cient&iacute;fico y econ&oacute;mico, las cuales se impusieron aqu&iacute; sin mayores objeciones. Como lo manifest&oacute; Xavier Polanco, se tiene una "fuga interior de cerebros":<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "fuga interior de cerebros" tiene lugar en el sistema de conocimiento. Significa que el sistema de conocimientos en el contexto de los pa&iacute;ses latinoamericanos est&aacute; influenciado y determinado, como hemos dicho, en sus patrones cient&iacute;ficos, criterios y elecci&oacute;n de los problemas, desde afuera; es decir, por los objetivos cient&iacute;ficos que son propios al desarrollo de la ciencia en los pa&iacute;ses desarrollados. He aqu&iacute; una raz&oacute;n por la cual las actividades cient&iacute;ficas tengan lazos muy limitados con los objetivos y las necesidades del sistema social en donde ellas se realizan. Por lo tanto, una gran parte &#151;o al menos considerable&#151; de la producci&oacute;n cient&iacute;fica es irrelevante para el medio &#91;...&#93; la "fuga interior de cerebros" es una propiedad intr&iacute;nseca del sistema de conocimiento perif&eacute;rico, que determina el comportamiento de aquellos que por su calidad constituyen la comunidad cient&iacute;fica que deber&iacute;a ser el agente principal de la creaci&oacute;n de una tradici&oacute;n cient&iacute;fica end&oacute;gena, es decir, autocentrada e independiente en el juego del mercado internacional de conocimientos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin entrar en los detalles cuantitativos, es decir la relaci&oacute;n de investigadores respecto a la poblaci&oacute;n total del pa&iacute;s, que en comparaci&oacute;n no s&oacute;lo con los pa&iacute;ses de la OCDE sino con otros pa&iacute;ses latinoamericanos nos dejan muy mal parados, se puede decir de manera optimista que en forma modesta pero sostenida la ciencia acad&eacute;mica profesional despeg&oacute; en M&eacute;xico en la segunda mitad del siglo XX, cuando se crearon diversos centros de investigaci&oacute;n y, posteriormente, cuando en medio de una de las tantas crisis nacionales, nos dotamos del Sistema Nacional de Investigadores. Sin embargo, el n&uacute;mero de patentes registradas en el pa&iacute;s por mexicanos ha venido cayendo. Las razones son muchas y no es &eacute;ste el lugar para abordarlas; sin embargo, de lo anterior y de otros trabajos se puede concluir apretadamente que se hace investigaci&oacute;n, no hay quien la aplique, poca de ella se ense&ntilde;a y seguramente casi nadie la entiende. Parece ser que el pa&iacute;s se contenta con un ej&eacute;rcito analfabeto y supersticioso de empleados y obreros &#151;cuando tienen la suerte de serlo y no estar desempleados&#151; que lo &uacute;nico que saben hacer es obedecer y repetir lo que se hace en otros pa&iacute;ses. Retomando las palabras de Julio Mu&ntilde;oz en el Primer Foro de An&aacute;lisis de la Pol&iacute;tica Cient&iacute;fica en M&eacute;xico en el lejano a&ntilde;o 2000, cuando parec&iacute;a que este pa&iacute;s podr&iacute;a haber sido otro:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; ser&iacute;a mejor concebir a los investigadores como prestadores de servicios y no como productores con pocos usuarios, y el mayor servicio que podemos prestarle al pa&iacute;s, repito, es en la educaci&oacute;n sin dejar de ser investigadores. Obras en este servicio no cuentan o cuentan poco cuando el Sistema Nacional de Investigadores nos eval&uacute;a. Aclaro desde ahora que el participar en tareas educativas no se refiere &uacute;nicamente a dar clases. Me refiero a un ejemplo que conozco bien: la publicaci&oacute;n de textos cient&iacute;ficos para los estudiantes de educaci&oacute;n media superior, superior y de posgrado. Hay muchas otras tareas que son acad&eacute;mica, social y econ&oacute;micamente necesarias, para las que el investigador es indispensable, aunque la tarea no traiga como resultado la publicaci&oacute;n de un art&iacute;culo de corte internacional, pero que considera interesante la investigaci&oacute;n y posible soluci&oacute;n de problemas locales, o el desarrollo de t&eacute;cnicas que sin ser de punta s&iacute; son adecuadas y &uacute;tiles en nuestro medio.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si a medio siglo de distancia la "fuga interior de cerebros", con la que se puede caracterizar a mucha de la investigaci&oacute;n que se hace en M&eacute;xico, no necesariamente nos beneficia como pa&iacute;s, tal vez podr&iacute;a considerarse a la educaci&oacute;n, otra de las funciones sustantivas de las universidades, una posible respuesta a los grandes retos y desequilibrios nacionales. Pero hablar de educaci&oacute;n es hablar de profesores, m&aacute;s precisamente del logro de los profesores, que es el aprendizaje de sus alumnos y que, como han demostrado diversos estudios internacionales,<sup><a href="#notas">2</a></sup> no mejora necesariamente por m&aacute;s dinero que l&iacute;deres y pol&iacute;ticos le asignen a la educaci&oacute;n, porque no se est&aacute; colocando donde debe colocarse, en la mejora profesional de los profesores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La docencia en las universidades no se sabe evaluar, o si se sabe,<sup><a href="#notas">3</a></sup> no se quiere hacerlo de manera sistem&aacute;tica, como se hace con la producci&oacute;n del conocimiento. Aqu&iacute; la libertad de c&aacute;tedra aparece como una oportunidad y tambi&eacute;n como una dificultad. El derecho que tiene cada docente a realizar su proceso de ense&ntilde;anza como sepa o quiera, sin verse limitado por alg&uacute;n agente externo no debe esgrimirse para ocultar un quehacer mediocre. La dificultad en la evaluaci&oacute;n de la docencia ha hecho, entre otras razones, que la actividad acad&eacute;mica se haya reducido a la investigaci&oacute;n, al extremo de que &eacute;sta es la funci&oacute;n que predominantemente se considera en el otorgamiento de premios y est&iacute;mulos, incluidos los de docencia. La "fuga interior de cerebros" se ha vuelto omnipresente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la investigaci&oacute;n y particularmente de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica que tiene criterios de evaluaci&oacute;n que en primera instancia son claros y objetivos, no hay consenso en los criterios de evaluaci&oacute;n docente. Mientras que los investigadores se mueven en un solo terreno, los profesores se mueven, al menos, en tres terrenos diferentes. Por ello deben tener una s&oacute;lida formaci&oacute;n en el contenido que se proponen ense&ntilde;ar, no hay escapatoria, un profesor debe ser un experto en su tema lo que implica una constante actualizaci&oacute;n. Deben tener una adecuada formaci&oacute;n pedag&oacute;gica, una vez que trabajan con j&oacute;venes que deben aprender, contra sus propias ideas previas, en un entorno cada vez m&aacute;s especializado y cambiante. Deben tener una m&iacute;nima, pero no por ello oculta, formaci&oacute;n human&iacute;stica, una vez que sus alumnos, evidentemente de otra generaci&oacute;n, heredar&aacute;n un mundo que transformar&aacute;n de acuerdo con valores tambi&eacute;n recibidos a trav&eacute;s de los profesores p&uacute;blicamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un buen desempe&ntilde;o en el primer terreno es responsabilidad de las universidades, que otorgan los t&iacute;tulos profesionales. Hacerlo en el segundo y el tercero es uno de sus principales problemas, porque &eacute;stas asumen y aceptan que se pueden dar clases con s&oacute;lo tener un t&iacute;tulo. De manera impl&iacute;cita han vuelto la docencia una acci&oacute;n rutinaria y acomodada. As&iacute;, la docencia se encuentra en un c&iacute;rculo vicioso: vista desde la investigaci&oacute;n, sus pobres resultados generan una baja valoraci&oacute;n y su baja valoraci&oacute;n produce resultados pobres lo que se resume en la m&aacute;xima "cualquiera puede ser profesor", o tambi&eacute;n que aquellos que se dedican a ella han sido, generalmente, incapaces de dedicarse con &eacute;xito a la investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay consenso en que la evaluaci&oacute;n docente se debe hacer para mejorar la docencia de acuerdo con ideales claros y precisos (responsabilidad de la que muchas universidades han claudicado). Como ya se dijo, en la docencia hay diversidad de terrenos, por lo que una adecuada evaluaci&oacute;n docente requiere ampliar el n&uacute;mero de actores implicados en el proceso. Por ello apela al menos a la autoevaluaci&oacute;n (en la que el portafolio aparece como un buen instrumento); a la coevaluaci&oacute;n (por pares profesionales), a la heteroevaluaci&oacute;n (por instancias superiores con objetivos e instrumentos claros y por alumnos, reconociendo que los cuestionarios de opini&oacute;n que muchos de ellos responden son generalmente limitados). Independientemente de c&oacute;mo se exprese su resultado, la evaluaci&oacute;n debe poder retroalimentar al docente para que como consecuencia de la misma su actividad mejore.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad del tema se manifest&oacute; en la dificultad de encontrar quien tuviera algo que decir, particularmente en lo referido a las ciencias a nivel medio superior y superior. Tres invitados internacionales que en un principio aceptaron colaborar denegaron posteriormente su participaci&oacute;n. As&iacute;, en el presente n&uacute;mero se presentan &uacute;nicamente cuatro experiencias. Dos de car&aacute;cter acad&eacute;mico, una a nivel de pol&iacute;tica de Estado, y la &uacute;ltima un estudio de caso desarrollado a lo largo de los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. Tigelaar y Janseen nos comparten los dilemas te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos por los que se atraviesa en el dise&ntilde;o de instrumentos de evaluaci&oacute;n docente para profesores holandeses en formaci&oacute;n. Quintanilla, Merino y Cu&eacute;llar, desde Chile, ejemplifican las dificultades de evaluar las competencias de pensamiento cient&iacute;fico en los alumnos y c&oacute;mo, a trav&eacute;s de los argumentos que enuncian sobre un determinado problema, se puede reconocer el trabajo del profesor. Santos indica, desde el Instituto Nacional de Evaluaci&oacute;n en M&eacute;xico, que el principal prop&oacute;sito de un sistema de evaluaci&oacute;n docente debe ser el mejoramiento de las pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza a fin de dar retroalimentaci&oacute;n a los profesores y asegurar que todos los estudiantes logren aprender durante su paso por la escuela, asunto que tanto en su prop&oacute;sito como en su resultado dif&iacute;cilmente se logra. Chamizo, Catal&aacute; y Jim&eacute;nez, por su lado, relatan la implementaci&oacute;n de programas de evaluaci&oacute;n docente en un colegio espec&iacute;fico y las dificultades y soluciones que se les ha dado a lo largo del tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como idea final se puede decir que las universidades requieren para construir una cultura evaluativa una reflexi&oacute;n profunda sobre sus fines &uacute;ltimos. Si uno de ellos es ense&ntilde;ar, y el protagonista es el docente, se requiere construir una cultura de la evaluaci&oacute;n en particular respecto a la evaluaci&oacute;n docente que, alej&aacute;ndose de "la fuga interior de cerebros" no s&oacute;lo sea un proceso burocr&aacute;tico, sumativo y cerrado, sino magisterial, reflexivo y abierto.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Polanco X. La ciencia como ficci&oacute;n. Historia y Contexto. En: Salda&ntilde;a J. J. (ed.) <i>El perfil de la ciencia en Am&eacute;rica.</i> M&eacute;xico: Cuadernos de Quipu, SLHCT, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3137694&pid=S0187-893X201200020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Un excelente estudio sobre este tema se encuentra en <i>Evaluaci&oacute;n y reconocimiento de la calidad de los docentes. Pr&aacute;cticas Internacionales.</i> Paris: OCDE,2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3137696&pid=S0187-893X201200020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;En la UNAM se sabe hacerlo, como se reconoce en las <i>Memorias del IV Coloquio Iberoamericano sobre la Evaluaci&oacute;n de la Docencia,</i> publicado por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n en 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3137698&pid=S0187-893X201200020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
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