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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Carlos Amador Bedolla*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Global Catastrophes and Trends: The next fifty years (<i>Cat&aacute;strofes y tendencias globales: Los cincuenta a&ntilde;os que siguen</i>)</b> <b>Vaclav Smil The MIT Press (2008)</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/eq/v20n4/a13f.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vaclav Smil no tiene comparaci&oacute;n. Quiz&aacute; lo recuerden. Es el profesor canadiense con quien coincid&iacute; hace dos a&ntilde;os en Harvard al que "se la prenden unos foquitos en los ojos &#91;...&#93; &#151;justo a un lado de un letrero que no alcanzo a ver pero que juro que est&aacute; ah&iacute; y que dice <i>on</i>&#151; y empieza a hablar". Entre aquella visita y ahora, ya public&oacute; dos libros (y tiene planes para publicar dos m&aacute;s este a&ntilde;o y otros dos en 2010): <i>Energy in Nature and Society</i> &#151;que presentaremos en este espacio pr&oacute;ximamente&#151; y el que ahora nos ocupa: <i>Global Catastrophes and Trends: The next fifty years</i>. Me imagino a Smil pensando "y ahora, &iquest;qu&eacute; escribo?", y respondi&eacute;ndose inmediatamente que nos va a hacer una lista pormenorizada de las cat&aacute;strofes &#151;las que le parecen amenazadoras y las que le parecen absurdas&#151; que podr&iacute;an hacerle un serio da&ntilde;o s&uacute;bito a la humanidad. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade todas aquellas acciones globales en curso que pueden, poco a poco, destruir a la humanidad tal y como la conocemos. Y hace una cosa m&aacute;s: limita su estudio a lo que puede ocurrir con estas dos formas de tragedia &#151;las cat&aacute;strofes y las acciones globales&#151; en los pr&oacute;ximos cincuenta a&ntilde;os, como diciendo que m&aacute;s all&aacute; de eso ya no nos garantiza nada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos con detalle la diferencia entre estas dos posibilidades. En la primera se encuentran aquellas cosas horribles que nos pueden llegar de repente sin decir siquiera "agua va": el meteorito que en su trayecto sin sentido se tope con nuestro planeta &#151;se calcula que uno de un kil&oacute;metro de di&aacute;metro generar&iacute;a tanta energ&iacute;a como la explosi&oacute;n de un mill&oacute;n de megatones&#151;, la megaerupci&oacute;n de un volc&aacute;n que suelte unos miles de kil&oacute;metros c&uacute;bicos de <i>ejecta</i> en lugar de los meros veinte kil&oacute;metros c&uacute;bicos que solt&oacute; Krakatoa al este de Java &#151;o sea, m&aacute;s bien como el de Toba al norte de Sumatra, de hace unos 74000 a&ntilde;os, y que, se sospecha, s&oacute;lo dej&oacute; a unos diez mil humanos vivos en todo el mundo&#151;, la guerra mundial o el ataque terrorista de buen tama&ntilde;o &#151;no nos da ya tanto miedo que se caliente la Guerra Fr&iacute;a, pero &iquest;qu&eacute; tal de loco nos parece Kim Jong&#45;il?&#151; y, finalmente, la que, debido a los &uacute;ltimos sucesos, merece comentario aparte: la pandemia. As&iacute; que vulneraremos las reglas b&aacute;sicas de la rese&ntilde;a y en lugar de continuar inmediatamente con la descripci&oacute;n de las acciones globales en curso, daremos una vuelta por lo que Smil dice de la pandemia.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">* * *</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero, Smil nos recuerda que vivimos el siglo de oro del animal humano, y que nunca en la historia de la humanidad hab&iacute;amos estado tan protegidos como ahora &#151;higiene, vacunaci&oacute;n, descubrimiento de infecciones e inmunizaci&oacute;n de urgencia&#151; en contra de bacterias y virus. Tambi&eacute;n nos recuerda que no estamos totalmente a salvo, que el m&aacute;s reciente antibi&oacute;tico efectivo contra la tuberculosis data de 1968, y que la polio anda queriendo regresar por sus fueros. As&iacute; que tenemos multitud de potenciales enemigos: Ebola, Creutzfeldt&#45;Jakob (vacas locas), criptoesporidiosis, cicloesporiasis &#151;estos dos nombres como de programa del Dr. House&#151;, SARS y HIV. Pero &eacute;stos no son, en opini&oacute;n de Smil, los que debemos temer:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;E&#93;n lo que concierne a discontinuidades impredecibles, s&oacute;lo una amenaza som&aacute;tica es capaz de asustarnos: seguimos siendo altamente vulnerables a otro episodio de pandemia viral ... &#91;la&#93; influenza &#91;es&#93; una infecci&oacute;n aguda del tracto respiratorio causada por los virus de serotipo A y B que pertenecen a la familia <i>Orthomyxoviridae</i>. Las epidemias de influenza barren anualmente el mundo, principal&#45;mente durante los meses invernales, pero con intensidades diferentes ... &#91;L&#93;a pandemia de influenza ocurre cuando uno de los 16 subtipos (H1&#45;H16) de virus de serotipo A, distinto a las cepas previamente presentes en humanos, emerge inesperadamente, se difunde con rapidez por todo el mundo (usualmente en unos seis meses) y contagia entre 30% y 50% de la gente. La enfermedad, con sus s&iacute;ntomas caracter&iacute;sticos de fiebre, mialgia, dolor de cabeza, tos, coriza, debilidad y malestar general, se desarrolla r&aacute;pidamente (su periodo de latencia es de 1 a 4 d&iacute;as) y a menudo se complica con neumon&iacute;a bacterial o viral. La primera puede aliviarse con el uso de antibi&oacute;ticos, pero como no hay tratamientos para la segunda, &eacute;sta se convierte en la principal causa de muerte durante una pandemia de influenza (pp. 40&#45;41).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de las pandemias es alucinante. La m&aacute;s antigua de la que tenemos datos confiables ocurri&oacute; en 1580, y hubo seis en los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os. Cinco de ellas fueron "normales": las de 1830, 1836 y 1889 &#151;de esta &uacute;ltima ya se sabe que el subtipo fue H2/H3&#151; se originaron, hasta donde se sabe, en Rusia; la de 1957 &#151;tipo H2N2, dos millones de muertos&#151; se origin&oacute; en China, y la de 1968 &#151;tipo H3N2, un mill&oacute;n de muertos&#151; se origin&oacute; en Hong Kong. Pero la que se lleva las palmas, la madre de todas las pandemias, es la de 1918 que se conoce como la <i>Influenza Espa&ntilde;ola</i>, aunque seguramente se origin&oacute; en Estados Unidos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;L&#93;a pandemia de 1918&#45;1919 ha sido, por mucho, el mayor desastre infeccioso s&uacute;bito de la modernidad. La interpretaci&oacute;n m&aacute;s aceptada es que su primera ola, moderadamente virulenta, se origin&oacute; en marzo de 1918 con las infecciones registradas en &#91;un campo militar en Kansas&#93; ... Para mayo el virus hab&iacute;a cubierto casi todo Estados Unidos, Europa occidental, &Aacute;frica del norte, Jap&oacute;n y la costa este de China; para agosto hab&iacute;a llegado a Australia, Latinoam&eacute;rica y la India. La segunda ola, entre septiembre y diciembre de 1918, fue la responsable de la mayor&iacute;a de las muertes causadas por la pandemia, con una tasa de mortalidad de hasta 2.5%; la tercera ola (de febrero a abril de 1919) fue menos virulenta (p. 41).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos disponibles acerca de esa pandemia no son tan precisos y abundantes como los que podemos adquirir en la actualidad &#151;incluso por internet, sin que haga falta ser un profesional de la salud&#151;, pero se sospechan interesantes peculiaridades. Por ejemplo, que a diferencia de las epidemias anuales, que se caracterizan por un patr&oacute;n de mortalidad en forma de U &#151;si se grafica el n&uacute;mero de muertes como funci&oacute;n de la edad del difunto, la curva tiene una forma de U ya que mueren sobre todo ni&ntilde;os y ancianos&#151;, &eacute;sta caus&oacute; gran mortandad entre gente de 15 a 35 a&ntilde;os de edad, y 99% de los muertos eran menores de 65 a&ntilde;os. Tampoco se sabe con exactitud cu&aacute;ntos decesos produjo esta pandemia; aunque normalmente se dice que hubo entre 20 y 40 millones de v&iacute;ctimas fatales, un documento oficial de la OMS menciona m&aacute;s de 40 millones y el <i>paper</i> m&aacute;s reciente asegura que fueron 50 millones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice Smil,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;L&#93;a probabilidad de otra pandemia de influenza durante los pr&oacute;ximos 50 a&ntilde;os es virtualmente 100%, aunque s&oacute;lo se puede especular acerca de la estimaci&oacute;n de las probabilidades de que sus efectos sean leves, moderados o severos, ya que simplemente desconocemos cu&aacute;n patog&eacute;nico ser&aacute; el nuevo virus ni qu&eacute; categor&iacute;as de edad atacar&aacute; preferentemente. La estimaci&oacute;n del tama&ntilde;o probable de su morbilidad y su mortalidad es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil. A pesar de los enormes avances en la virolog&iacute;a y la epidemiolog&iacute;a, muchas de las preguntas cient&iacute;ficas fundamentales acerca de los or&iacute;genes, la virulencia y la difusi&oacute;n de la influenza siguen sin respuesta. El origen de la pandemia de 1918&#45;1919 sigue sin identificarse, y la propia cepa virulenta fue gen&eacute;ticamente distinta de cualquier otro virus analizado desde entonces. En consecuencia, la preocupaci&oacute;n actual acerca del H5N1 aviar puede resultar injustificada, aunque una cepa nueva puede resultar la causante de una pandemia. &#91;...&#93; Las predicciones optimistas de una nueva pandemia de influenza asignan la tasa de infecci&oacute;n en 20% de la poblaci&oacute;n mundial, con el ingreso hospitalario de una de cada cien personas enfermas (si es que alcanzan las camas) y siete millones de muertos en los primeros meses. &#91;...&#93; Sus efectos, sin embargo, no pueden predecirse con certeza porque no hay manera de conocer la virulencia de las cepas infecciosas nuevas. &#91;...&#93; Lo cierto es que, cualquiera que sea su magnitud real, no estamos adecuadamente preparados para sus consecuencias (pp. 46&#45;47).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, Smil asegura en su libro de 2008 que viene una pandemia. Y yo lo leo en abril de 2009 al mismo tiempo que inicia la pandemia en la ciudad de M&eacute;xico. Ha pasado ya un mes y el n&uacute;mero de muertos todav&iacute;a no llega a 100, lo que nos ha ayudado a recuperar el &aacute;nimo. Pero Smil tiene un p&aacute;rrafo m&aacute;s:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una ola inicial moderada de infecciones, meses antes de la ola principal (como ocurri&oacute; en 1918 en Estados Unidos), puede no ser &uacute;til: en vez de darnos m&aacute;s tiempo para prepararnos, podr&iacute;a ocasionar m&aacute;s des&aacute;nimo y temor ya que una nueva vacuna &#151;cuyo desarrollo se echar&iacute;a a andar despu&eacute;s de que el virus de la pandemia haya empezado su difusi&oacute;n&#151; no estar&iacute;a disponible antes de que el virus cubriera todo el mundo. Pero si la pandemia se parece al episodio de 1918&#45;1919, entonces el evento podr&iacute;a durar m&aacute;s de seis meses, la mortalidad sustancial podr&iacute;a continuar durante la segunda estaci&oacute;n y muchas ciudades y pa&iacute;ses encontrar&iacute;an particularmente dif&iacute;cil enfrentar la segunda ola (p. 48).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ya nom&aacute;s para terminar, Smil se pregunta cu&aacute;l ser&iacute;a el efecto de una pandemia en la atenci&oacute;n desigual a los habitantes de un pa&iacute;s en donde la riqueza est&aacute; de por s&iacute; altamente polarizada entre la poblaci&oacute;n, l&eacute;ase M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero regresemos a las amenazas s&uacute;bitas y a las producidas por acciones globales en curso.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">* * *</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces ya qued&oacute; claro de qu&eacute; se tratan las cat&aacute;strofes s&uacute;bitas que nos pueden hacer serio da&ntilde;o: asteroides, erupciones, guerra nuclear y pandemia de influenza. Ninguna de ellas, con la excepci&oacute;n de la pandemia de influenza, tiene una probabilidad apreciable de ocurrir en los pr&oacute;ximos cincuenta a&ntilde;os. Vamos ahora con las cat&aacute;strofes debidas a acciones globales en curso. La idea es que la humanidad ha mantenido ciertas acciones durante los &uacute;ltimos tiempos &#151;decenas, cientos y, en algunos casos, miles de a&ntilde;os&#151; las cuales poco a poco nos han puesto en una situaci&oacute;n que puede modificar sustancialmente la forma en que vivimos. La primera, y mi favorita sentimental, es el uso de la energ&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sabemos, el motor de la modernidad, la causa principal del siglo de oro del animal humano, lo que nos ha permitido tirar la casa por la ventana en la fiesta de la humanidad, es la abundancia de energ&iacute;a barata. Hay mil maneras de contarlo. Hoy escoger&eacute; la que dice que consumimos diariamente una cantidad total de energ&iacute;a equivalente a poco m&aacute;s de 200 millones de barriles de petr&oacute;leo, sin contar la que consumimos quemando madera. En esta cantidad se incluye lo que obtenemos del petr&oacute;leo &#151;35%&#151;, del gas &#151;24%&#151;, del carbono &#151;29%&#151;, de la energ&iacute;a nuclear &#151;6%&#151; y de la hidroel&eacute;ctrica &#151;6%&#151;. En 1900 us&aacute;bamos la vig&eacute;sima parte de esa cifra, llegamos a la mitad en la d&eacute;cada de los cincuenta y a las tres cuartas partes en 1990. De la lista anterior s&oacute;lo la hidroel&eacute;ctrica es renovable &#151;la solar y la del viento suman menos de 1%&#151;. Ah&iacute;, pues, est&aacute; la acci&oacute;n de la humanidad que se ha mantenido durante poco m&aacute;s de cien a&ntilde;os y que paulatinamente nos ha llevado &#151;o nos llevar&aacute; en poco tiempo&#151; al borde del derrumbe. Porque no es posible que sigamos aumentando el nivel de consumo de energ&iacute;a &#151;que es, insisto, no renovable&#151;; de hecho, tarde o temprano ser&aacute; imposible mantener siquiera ese mismo nivel de consumo. Smil enumera las esperanzas que tenemos en los m&eacute;todos alternativos para proseguir la fiesta: el etanol de biomasa &#151;tache&#151;, las turbinas de viento &#151;tache&#151;, las celdas fotovoltaicas &#151;tache&#151;, el hidr&oacute;geno &#151;tache y risa loca&#151; y las celdas de combustible &#151;tache. La raz&oacute;n principal de tantos taches es que ninguna de esas tecnolog&iacute;as puede producir la cantidad de energ&iacute;a que estamos usando: no hay manera de crear una cantidad suficiente para reemplazar a la que disfrutamos ahora. As&iacute; que la &uacute;nica posibilidad que ve para los pr&oacute;ximos 50 a&ntilde;os es que sigamos usando la energ&iacute;a no renovable proveniente de los combustibles f&oacute;siles &#151;petr&oacute;leo, gas y carbono&#151; y, si acaso, la que podamos sacar de los combustibles nucleares. Porque tambi&eacute;n est&aacute; seguro de que no vamos a disminuir nuestro consumo de energ&iacute;a a menos que nos veamos obligados a hacerlo por la fuerza. Tan s&oacute;lido realismo desbarra un poco, a juicio de este rese&ntilde;ista, cuando asegura que nos quedan en la Tierra combustibles f&oacute;siles suficientes para llegar como vamos a la meta de los pr&oacute;ximos cincuenta a&ntilde;os y a&uacute;n m&aacute;s all&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos intentado mostrar en estas p&aacute;ginas, la discusi&oacute;n acerca de la disponibilidad de combustibles f&oacute;siles ha producido Montescos y Capuletos. Yo me identifico claramente con la familia Montesco, la que cree que no nos durar&aacute;n por mucho tiempo. Pero, luego de ver a Julieta, he tratado lo imposible por acercarme un poco a los Capuleto, a quienes trato de hacer entrar en raz&oacute;n dici&eacute;ndoles que no importa si los combustibles f&oacute;siles se van a acabar pronto o no. El punto es que debemos pensar qu&eacute; tan conveniente es seguir aumentando nuestro consumo de energ&iacute;a. Porque, as&iacute; como vamos, cada vez hay que sacar y quemar m&aacute;s combustibles, y si no dejamos de crecer, inevitablemente en alg&uacute;n momento habr&aacute;n de agotarse los que no sean renovables. Los familiares de Julieta responden record&aacute;ndome que la humanidad siempre ha sido capaz de resolver sus problemas con la inventiva y creatividad que la define. Y que ah&iacute; vienen la biomasa, las turbinas de viento, etc&eacute;tera. A eso es a lo que contesta Smil diciendo que esas posibles soluciones no pueden producir energ&iacute;a en las cantidades en las que la estamos obligando a aumentar. Mi esperanza es que ese argumento haga pensar a los Capuletos que quiz&aacute; no tenga sentido seguir aumentando nuestro consumo de energ&iacute;a. Para ello les muestro las actividades en las que hemos invertido nuestra energ&iacute;a extra en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que incluye las carreras de autom&oacute;viles o el uso de botellas de pl&aacute;stico, pero esa historia se las contar&eacute; en otra ocasi&oacute;n. Entonces, los Montesco aprovechan la distracci&oacute;n y a&ntilde;aden el argumento de que el uso de combustibles f&oacute;siles produce gases de efecto invernadero, con las consabidas consecuencias en el calentamiento global. Y se oyen a gritos palabras como Gore y DiCaprio y las espadas se vuelven a desenvainar y salta la sangre. Smil, astuto, deja para otro cap&iacute;tulo ese tema, a pesar de que es, claramente, uno de las posibles cat&aacute;strofes debidas a acciones globales en curso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, se arriesga a incluir un conjunto de acciones globales fuera del camino com&uacute;n de un cient&iacute;fico que se confiesa forjado en el estudio de las ciencias naturales &#151;biolog&iacute;a, qu&iacute;mica, geograf&iacute;a y geolog&iacute;a&#151;, pero es, en el fondo, "incorregiblemente interdisciplinario".<sup><a href="#nota">1</a></sup> As&iacute;, se lanza a evaluar las acciones globales en curso que pueden modificar el orden mundial existente. En tiempos recientes tenemos un magn&iacute;fico ejemplo de c&oacute;mo puede suceder algo as&iacute; de manera estrepitosa e inesperada. Nadie pudo predecir con eficacia la desaparici&oacute;n, en pocos meses, de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica hace menos de 20 a&ntilde;os, pero su principal efecto fue que transform&oacute; el orden mundial previo &#151;el orden bipolar de la Guerra Fr&iacute;a entre la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y Estados Unidos&#151; en el actual &#151;que puede interpretarse como unipolar, con la presencia exclusiva del gabacho. Seg&uacute;n Smil, los candidatos para suceder en el predominio global, adem&aacute;s de Estados Unidos &#151;tache&#151;, son Europa &#151;tache&#151;, Jap&oacute;n &#151;tache&#151;, el mundo musulm&aacute;n &#151;doble tache&#151;, Rusia &#151;en una de esas&#151; y China &#151;tache.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despacha a los <i>eurotrash</i> &#151;se refiere literalmente a la <i>euro&#45;hubris</i>&#151; que pronostican un resurgimiento de la Uni&oacute;n Europea como potencia dominante. Su principal problema es la demograf&iacute;a &#151;70 de cada 100 trabajadores estar&aacute;n jubilados en 2030&#151;, adem&aacute;s sus compromisos con sistemas de salud y pensiones insostenibles en la actualidad y que s&oacute;lo pueden empeorar en el futuro. A Jap&oacute;n le va peor en dos aspectos: el primero es que su demograf&iacute;a tiende a&uacute;n m&aacute;s hacia la vejez que la de Europa &#151;la funci&oacute;n de distribuci&oacute;n de su poblaci&oacute;n en 1950 es la t&iacute;pica pir&aacute;mide con abundancia de ni&ntilde;os y escasez de viejitos, la de 2000 tiene m&aacute;ximos locales por ah&iacute; de 30 y de 50 a&ntilde;os, la pronosticada para 2050 es la improbable pir&aacute;mide invertida, m&aacute;s bien parecida a un bat de b&eacute;isbol en donde, por primera vez en la historia de la humanidad hay m&aacute;s octogenarios que ni&ntilde;os. Y el segundo, que la actividad econ&oacute;mica del gigante de otros tiempos cay&oacute; a partir de la d&eacute;cada de 1990 y su crecimiento promedia casi cero en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Del mundo musulm&aacute;n ni hablar: no hay pa&iacute;s musulm&aacute;n que est&eacute; participando exitosamente de la modernidad. Y si creemos que s&oacute;lo en la modernidad es posible el dominio polar global..., pues eso. Rusia es enigm&aacute;tica y contradictoria. Tiene recursos naturales &#151;petr&oacute;leo, gas&#151; que pueden volverse a&uacute;n m&aacute;s importantes en el futuro pr&oacute;ximo. Pero tiene tambi&eacute;n problemas demogr&aacute;ficos como los de Europa y Jap&oacute;n, agravados por la deficiente salud de una poblaci&oacute;n particularmente predispuesta al chupe. Finalmente, China tiene todo lo que hace falta para convertirse en una superpotencia excepto por un detalle. Tiene la poblaci&oacute;n, la disciplina, el impulso y el tama&ntilde;o. El detalle es que le falta todo lo dem&aacute;s: recursos naturales, agua, aire limpio, suelo, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; que no esperamos la creaci&oacute;n de un nuevo r&eacute;gimen unipolar, sino m&aacute;s bien la desaparici&oacute;n del actual. Ahora bien, tanto como pronosticar los cambios que esta modificaci&oacute;n general har&aacute; sobre el estado actual de la humanidad, puede que no se vaya a poder. Si acaso se puede pronosticar que la globalizaci&oacute;n ser&aacute; menos eficaz en un mundo menos regimentado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No debe sorprender a nadie que M&eacute;xico no sea considerado por Smil en esta lista de pa&iacute;ses con posibilidades de dominio &#151;todav&iacute;a no nos recuperamos de la sorpresa que nos caus&oacute; alguna vez la FIFA cuando nos consider&oacute; entre los cinco mejores pa&iacute;ses. Quiz&aacute;s esto sea una ventaja. Quiz&aacute; M&eacute;xico ha logrado estar lo suficientemente cerca de los l&iacute;deres para gozar de las mejores ventajas del siglo de oro de la humanidad y suficientemente lejos para no tener que pagar por esa cercan&iacute;a &#151;M&eacute;xico en actitud de perro chico, dir&iacute;a Cort&aacute;zar.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">* * *</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Exager&eacute;. Smil no se limita al calentamiento global, sino que generaliza y se refiere al cambio ambiental. Como de eso estamos hablando todo el tiempo, no vale la pena que nos detengamos en los detalles que relata Smil. Pero s&iacute; hay que se&ntilde;alar lo que distingue por su importancia: una tendencia menos conocida que la del calentamiento global, la del ciclo del nitr&oacute;geno. Nuestras necesidades de fertilizaci&oacute;n de cosechas, las cosechas de leguminosas y nuestra combusti&oacute;n de gas, carb&oacute;n y petr&oacute;leo, agregan 150 millones de toneladas de nitr&oacute;geno por a&ntilde;o al ambiente, igualando la producci&oacute;n natural. &iquest;Qu&eacute; pasa con ese nitr&oacute;geno? Parte se disuelve en los r&iacute;os, parte se mete en los pozos de agua dulce &#151;generando enfermedades&#151;, parte se denitrifica &#151;los microorganismos lo vuelven N2 y, seg&uacute;n se acaba de descubrir, NO y N2O&#151; y parte es transportada atmosf&eacute;ricamente a los oc&eacute;anos &#151;donde genera zonas hip&oacute;xicas en las que no se ve un ser vivo, nunca. Creo que a Smil le hubiera gustado citar a Schlesinger<sup><a href="#nota">2</a></sup> diciendo: "En general, nuestra comprensi&oacute;n del ciclo del nitr&oacute;geno... es an&aacute;loga a ... la que exist&iacute;a para el ciclo de carbono en la d&eacute;cada de los sesenta ... &#91;L&#93;o &uacute;nico que sabemos es que las concentraciones crecientes de nitr&oacute;geno en lugares inesperados causar&aacute;n da&ntilde;os ambientales significativos que habremos de lamentar". Lo que s&iacute; dice Smil es</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interferencia humana con el ciclo global del nitr&oacute;geno es una amenaza inherentemente m&aacute;s dif&iacute;cil de tratar que la descarbonizaci&oacute;n del suplemento de energ&iacute;a mundial. Esta &uacute;ltima no ser&aacute; una transici&oacute;n sencilla, pero inevitablemente tendremos que llegar a un sistema energ&eacute;tico libre de carbono. En contraste, no pueden existir los organismos libres de nitr&oacute;geno, y la poblaci&oacute;n mundial m&aacute;s numerosa y m&aacute;s onerosa del siglo veintiuno demandar&aacute; una mejor alimentaci&oacute;n que tiene que provenir de la mayor aplicaci&oacute;n de fertilizantes... (p. 202).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">* * *</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni Smil ni nadie puede pronosticar cu&aacute;l de estas amenazas &#151;s&uacute;bita o paulatinamente&#151; ocurrir&aacute;. Smil nos dice que son amenazas, que son aut&eacute;nticas y que <i>pueden</i> ocurrir. &Eacute;l ya hizo su chamba al respecto. Ahora faltar&iacute;a que el resto de los humanos decidamos si seguimos en la b&uacute;squeda de los tres pies del gato. La b&uacute;squeda de los tres pies de los muchos cuadr&uacute;pedos felinos que, gracias al trabajo de muchos cient&iacute;ficos como Smil, sabemos que pueblan el vasto mundo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup><a href="http://www.americanscientist.org/bookshelf/pub/vaclav&#45;smil" target="_blank">http://www.americanscientist.org/bookshelf/pub/vaclav&#45;smil</a></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> W. H. Schlesinger. On the fate of anthropogenic nitrogen, <i>Proceedings of the National Academy of Sciences</i>, <b>106</b>(1), 203, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3103449&pid=S0187-893X200900040001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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