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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El cambio clim&aacute;tico a trav&eacute;s del discurso religioso y del discurso pol&iacute;ticamente incorrecto</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Andoni Garritz<sup>1</sup> y Elia Arjonilla<sup>2</sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup><i>&nbsp;Departamento de F&iacute;sica y Qu&iacute;mica Te&oacute;rica, Facultad de Qu&iacute;mica, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:andoni@servidor.unam.mx">andoni@servidor.unam.mx</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>2</i></sup><i>&nbsp;Consultora en comunicaci&oacute;n de riesgo.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los inicios de este siglo la preservaci&oacute;n de la naturaleza se ha vuelto una preocupaci&oacute;n prioritaria para muchas personas. Este hecho no es trivial, ya que conlleva un cambio radical de la imagen que tenemos del mundo. Hasta casi finales del siglo XX la visi&oacute;n dominante presentaba un futuro relativamente optimista, con m&aacute;s longevidad y mejor calidad de vida. Sin embargo, la concepci&oacute;n actual de la crisis ambiental ha frenado en seco esa dulce creencia. Ahora el futuro lo vemos como algo incierto, m&aacute;s bien negativo, donde nuevos problemas, que nos atemorizan, alejan esa visi&oacute;n con la que nos sent&iacute;amos a gusto. Cada vez m&aacute;s personas en el mundo no s&oacute;lo oyen hablar y hablan de la preocupaci&oacute;n ambiental sino que ven afectadas sus vidas cotidianas, en mayor o menor medida, por iniciativas que pretenden paliar los problemas del ambiente (ahorrar energ&iacute;a, cuidar el agua, separar la basura, reciclar, entre otros).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso ambiental ilustra el 'aire de los tiempos', qu&eacute;&#45;duda cabe. Tambi&eacute;n refleja c&oacute;mo se hace frente al reto que esos problemas suponen y, en congruencia con ello, apunta (por no decir sesga) hacia d&oacute;nde dirigir los esfuerzos, estemos concientes de ello o no.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio clim&aacute;tico, al igual que los t&oacute;picos ambientales que le preceden y acompa&ntilde;an, se ha abordado insistentemente con un discurso de tono religioso que raya en el fanatismo ecol&oacute;gico y que incide m&aacute;s all&aacute; de la forma en el lenguaje con el que se ha divulgado y popularizado, como veremos m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el quehacer y la ense&ntilde;anza cient&iacute;ficas, no se trata este asunto de un problema de creencias personales &#151;que por supuesto cada quien tiene derecho a tener&#151; sino de un asunto de &oacute;rdenes de ideas diferentes. Uno es el orden de ideas religioso, que se basa en lo que se cree, y otro es el orden de ideas cient&iacute;fico, que se fundamenta en lo que en consenso se sabe, cada uno con su diferente capacidad explicativa. Esto no significa que el quehacer cient&iacute;fico est&eacute; desprovisto de valores morales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo al lenguaje ambiental, encontramos un discurso en el extremo opuesto al religioso antes mencionado, que califica en forma esc&eacute;ptica y hasta peyorativa cualquier esfuerzo por mejorar el ambiente. Y a medio camino entre los anteriores parece haber otro discurso impopular que apunta hacia diferentes prioridades de la humanidad 'aqu&iacute; y ahora', atrevi&eacute;ndose a ir contra la corriente a&uacute;n a costa de ser pol&iacute;ticamente incorrecto. Estos dos &uacute;ltimos son discursos sin mucha difusi&oacute;n, pero no por ello podemos ignorarlos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este, al igual que en otros asuntos, como personas no nos queda m&aacute;s remedio que tomar partido por alguna de las posturas mientras que las evidencias siguen acumul&aacute;ndose hacia uno u otro lado. Pero como educadores debemos tener claro que una cosa es la incertidumbre &#151;terreno de la ciencia&#151; y otra distinta la creencia &#151;territorio de la fe/religi&oacute;n. Los contenidos acad&eacute;micos de la ciencia que hemos aprendido y que somos capaces de transmitir pertenecen a ese primer terreno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para contribuir a esta reflexi&oacute;n, presentamos en esta Editorial algunas referencias que analizan el discurso ambiental y que nos ayudar&aacute;n a acotar nuestro terreno en beneficio del trabajo docente. &Eacute;sta es una continuaci&oacute;n o un complemento de la anterior editorial (Arjonilla y Garritz, 2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El discurso religioso</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en los primeros tiempos de esta revista se hablaba en una editorial (Garritz, 1991) de la actitud de algunos ecologistas que confund&iacute;an a sus lectores con opiniones acerca de lo sano de lo "natural" y lo peligroso de lo "artificial". Estos t&eacute;rminos, "natural" y artificial", pueden considerarse como palabras clave del discurso religioso. Actualmente se identifica &laquo;natural&raquo; como &laquo;bueno&raquo;, como si la tuberculosis o la malaria no fuesen rabiosamente naturales y no por ello deseables.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Es como si la mano del hombre fuera perversa, de entrada, y como si en lo natural no existieran algunas sustancias o fen&oacute;menos letales para el hombre. Natural es sin&oacute;nimo de bueno. Si algo es artificial, es malo, y PUNTO".</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, desnaturalizamos la esencia humana cuando pensamos en nosotros como algo diferente de lo natural y, por tanto, artificial y moralmente malo. Es por ello que se habla de santuarios, templos y para&iacute;sos ecol&oacute;gicos de los que se expulsa al ser humano. As&iacute;, los procesos naturales son buenos y la intervenci&oacute;n humana, por ser ajena a la naturaleza, es mala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carmen P&eacute;rez&#45;Lanzac (2008) escribi&oacute; recientemente en el peri&oacute;dico espa&ntilde;ol <i>El Pa&iacute;s</i> un art&iacute;culo editorial denominado "Cambio clim&aacute;tico: &iquest;La nueva religi&oacute;n?":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El cambio clim&aacute;tico ha movilizado a cient&iacute;ficos que lo estudian, a ingenieros que buscan soluciones tecnol&oacute;gicas y a economistas que las miden. Y empieza a atrapar tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n espiritual que lo est&aacute; convirtiendo, en opini&oacute;n de algunos, en la nueva religi&oacute;n del siglo XXI. Una nueva espiritualidad ecol&oacute;gica. El lenguaje mesi&aacute;nico y los instrumentos casi religiosos que se utilizan rompen los esquemas discursivos y calan en una opini&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s esc&eacute;ptica ante causas del pasado."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego cita al bi&oacute;logo Miguel Delibes de Castro cuando dice que "Al Gore ha vuelto a demostrar que moviliza mucho m&aacute;s algo parecido a la fe que la racionalidad". Y agrega: "El de Al Gore es el ejemplo m&aacute;s visible, pero no el &uacute;nico. Frases como 'Hay que salvar el planeta', 'Tenemos una misi&oacute;n', 'la culpa es del hombre (&iquest;el pecador?)', 'llega el cambio clim&aacute;tico (&iquest;el castigo?)', ya no suenan tan raras."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Miguel Ferrer (2007), bi&oacute;logo, presidente de la Fundaci&oacute;n Migres e investigador de la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana, en C&aacute;diz, nos indica:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El mensaje ecologista con componentes religiosos ha calado mucho. Las corrientes ecologistas integristas tienen muchas caracter&iacute;sticas comunes con escuelas basadas en creencias religiosas. Cada vez se oye m&aacute;s el discurso seg&uacute;n el cual el hombre es el ser malvado que provoca destrucci&oacute;n y debe ser expulsado de los &uacute;ltimos para&iacute;sos."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es curioso comprobar c&oacute;mo el uso del lenguaje revela con claridad incluso los discursos impl&iacute;citos o no pronunciados. Para confirmar la presencia de una religi&oacute;n en nuestro lenguaje cotidiano, llamamos "santuarios" a las zonas con alta diversidad que queremos proteger, o "&uacute;ltimos para&iacute;sos" a lo que nos parecen ejemplos de naturaleza no afectada por la acci&oacute;n humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comunicaci&oacute;n electr&oacute;nica, aun entre colegas respetables, tambi&eacute;n da fe de este tipo de discurso religioso. He aqu&iacute; un ejemplo de un correo recibido recientemente y reenviado como una cadena sin meditar su contenido:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Despu&eacute;s de la reuni&oacute;n de expertos de la ONU sobre Cambio Clim&aacute;tico realizada en Par&iacute;s, Francia, el 1 de febrero de 2007, se determin&oacute; que s&oacute;lo quedan 10 a&ntilde;os para que entre todos podamos frenar la cat&aacute;strofe ambiental y clim&aacute;tica que se avecina; la responsabilidad NO es s&oacute;lo de pol&iacute;ticos y empresarios, as&iacute; que lo que cada habitante de la Tierra haga en contra de estos fen&oacute;menos es clave para salvar el planeta, nuestras vidas y las de nuestras futuras generaciones."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo menos que podemos opinar es que contiene mentiras, porque la reuni&oacute;n del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Clim&aacute;tico no puso ninguna fecha l&iacute;mite, despu&eacute;s de la cual la cat&aacute;strofe ambiental y clim&aacute;tica fuera irrefrenable. Es notable el car&aacute;cter religioso de la frase en ese "salvar el planeta, nuestras vidas y las de nuestras futuras generaciones".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lynn White (1967), un profesor de historia de la UCLA, publica un art&iacute;culo fundamental en el desarrollo de lo que se ha denominado &laquo;filosof&iacute;a ambiental&raquo;. Se trata del resultado de una conferencia que dio en Washington en diciembre de 1966 en la reuni&oacute;n de la American Association for the Advancement of Science (AAAS). En &eacute;l sostiene que las ra&iacute;ces de la concepci&oacute;n de la crisis ambiental que padecemos, de origen claramente occidental, se hunden en nuestra forma de entender y estar en el mundo. La ecolog&iacute;a humana, por tanto, estar&iacute;a profundamente condicionada por nuestras creencias acerca de nuestra esencia y nuestro destino, es decir, por la religi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante este panorama la receta propuesta por White es contundente, necesitamos replantearnos las bases del pensamiento occidental, tenemos que cambiar de religi&oacute;n. Probablemente no pensaba entonces que en poco tiempo &iacute;bamos a asistir, en efecto, al resurgir de un nuevo sentimiento religioso que plantea cambiar las relaciones humano&#45;naturaleza: el pensamiento ecologista fanatizado. Resulta impresionante encontrarse un art&iacute;culo con este discurso hace cuarenta a&ntilde;os en la revista m&aacute;s importante de la AAAS, pues hay ideas que parecen escritas hoy mismo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Dado que ambas, ciencia y tecnolog&iacute;a, son palabras sagradas en nuestro vocabulario contempor&aacute;neo, algunos deben estar felices con las siguientes nociones, primero, que vista hist&oacute;ricamente la ciencia moderna es una extrapolaci&oacute;n natural de la teolog&iacute;a y, segundo, que la tecnolog&iacute;a moderna debe ser explicada, al menos parcialmente, como el logro de la voluntad del dogma cristiano de la trascendencia del hombre y su justo dominio sobre la naturaleza.</font></p>                    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Lo que hacemos acerca de la ecolog&iacute;a depende de nuestras ideas sobre la relaci&oacute;n hombre&#45;naturaleza. M&aacute;s ciencia y m&aacute;s tecnolog&iacute;a no nos van a sacar de la crisis ecol&oacute;gica actual, hasta que encontremos una nueva religi&oacute;n, o repensemos nuestra vieja religi&oacute;n.</font></p>        		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Ambas, nuestras actuales ciencia y tecnolog&iacute;a, est&aacute;n tan impregnadas de la arrogancia cristiana ortodoxa hacia la naturaleza, que no podemos esperar soluci&oacute;n alguna a nuestra crisis ecol&oacute;gica solamente proveniente de ellas. Dado que las ra&iacute;ces de nuestro problema son tan ampliamente religiosas, el remedio debe ser esencialmente religioso, sea que lo llamemos as&iacute;, o no."</font></p> 	</blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale la pena preguntarnos si nuestra conciencia ecol&oacute;gica debe ir por este camino &#151;el de la b&uacute;squeda religiosa&#151; o por el de ''restituir las condiciones que impone el orden natural a la supervivencia de la humanidad y a un desarrollo sustentable, movimiento que tiende a revalorizar las relaciones econ&oacute;micas, &eacute;ticas y est&eacute;ticas del hombre con su entorno, penetrando en los valores de la democracia, de la justicia y de la convivencia entre los hombres; y entre &eacute;stos y la naturaleza'' (Leff, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El discurso pol&iacute;ticamente incorrecto</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos agrupado como discursos pol&iacute;ticamente incorrectos aquellos que opinan de manera diferente respecto al discurso oficial del cambio clim&aacute;tico. Tres tipos de discurso los ilustran:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;El antiecologista;</font></p>        	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;el que disiente acerca del origen antropog&eacute;nico del cambio clim&aacute;tico;</font></p>        	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;el que discrepa en considerarlo la m&aacute;xima prioridad social.</font></p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso antiecologista se caracteriza por hablar mal y con alto tono contra los ecologistas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La culpa de que yo deje a un lado mis quehaceres en la universidad por unas horas la tiene el ecologismo mundial, una religi&oacute;n similar al fundamentalismo isl&aacute;mico y a cuya cabeza se encuentran los Ayatol&aacute;s de Greenpeace, Sierra Club, World Wildlife Found, Earth First!, Friends of the Earth, Smithsonian Institution, Audubon Society, PETA, Lynx, Animal Rights, Sea Shepherds, Union of Concerned Scientists, Environmental Defense Fund, Nacional Resources Defense Council, Pew Center for Climate Change, Green Cross, Europe Conservation, Ecologistas en Acci&oacute;n, y varios cientos m&aacute;s, todos oportunistas adinerados y muy bien educados en el arte m&iacute;stico&#45;marxista de agitar a las masas" (Wotzkow, 2006).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ejemplo del segundo tipo de discurso &#151;el que disiente en el origen antropog&eacute;nico&#151; se habl&oacute; ya en la editorial anterior del programa de la televisi&oacute;n inglesa <i>The Great Global Warming Swindle,</i> que re&uacute;ne a varios cient&iacute;ficos en desacuerdo con la explicaci&oacute;n de que el calentamiento global es producido por las actividades humanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo sentido, Ana Nu&ntilde;o (2007) dice una frase que cuestiona las conclusiones del IPCC:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Ahora, gracias a los defensores de la tesis del calentamiento global de origen humano, tenemos la cuadratura del c&iacute;rculo que representa la vulgarizaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n del mentado ox&iacute;moron, la 'oscuridad hecha visible' de una superstici&oacute;n razonable. Contra la evidencia factual de millares de a&ntilde;os de cambios clim&aacute;ticos, se nos conmina a detener la m&aacute;quina de la industrializaci&oacute;n, en nombre de una superstici&oacute;n basada en una egoc&eacute;ntrica concepci&oacute;n de la vida en el planeta, seg&uacute;n la cual los humanos, que lo habitan desde hace el equivalente de media hora en la vida de la Tierra, son los &uacute;nicos responsables de procesos complejos que suceden desde mucho antes de la aparici&oacute;n de los hom&iacute;nidos y que previsiblemente continuar&aacute;n sucediendo tras su desaparici&oacute;n."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente &#151;en referencia al tercer tipo de discurso&#151;, hay otras cr&iacute;ticas del cambio clim&aacute;tico que argumentan diferentes prioridades sociales como las m&aacute;s importantes:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Me parece indudable que existe un proceso de cambio clim&aacute;tico, y que puede ser grave. Quiz&aacute; no en el grado de gravedad que los alarmistas quieren hacernos creer. Pero tienes que diferenciar claramente la gravedad de un problema como &eacute;ste y lo que est&aacute;s dispuesto a invertir en solucionarlo. La existencia de un riesgo no es raz&oacute;n suficiente para obligarnos a evitarlo, sobre todo si el remedio va a ser m&aacute;s caro y da&ntilde;ino para la humanidad que el propio mal" (Lomborg, 2001).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el mismo Lomborg, si se siguiera fielmente el protocolo de Kyoto ello supondr&iacute;a una inversi&oacute;n de, al menos, 150,000 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o, aunque hay quienes insisten en que el costo de las consecuencias m&aacute;s graves del calentamiento llegar&aacute; a ser mayor que esa cantidad. No obstante, Alcalde (2007) nos dice que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Bastar&iacute;a la mitad de esos 150,000 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o para solucionar permanentemente algunos de los problemas m&aacute;s urgentes a los que se enfrenta la Humanidad: la ausencia de agua potable para todos, el acceso universal a la educaci&oacute;n y la dotaci&oacute;n de atenci&oacute;n sanitaria b&aacute;sica hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del mundo" (Alcalde, 2007, p. 42).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Si hablamos de fallecimientos anuales, el cambio clim&aacute;tico (en el peor de los panoramas propuestos por el IPCC) provocar&iacute;a 137,000. En 2002, el t&eacute;tanos produjo 213,000; la desnutrici&oacute;n, 484,000; el sarampi&oacute;n, 607,000; la malaria, 911,000; la tuberculosis, 1,565,000; las diarreas, 1,868,000 y el SIDA, 2,917,000" (Alcalde, 2007, p. 207).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como corolario de esta editorial nos atrevemos a recomendar dos cuestiones:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, superar la dicotom&iacute;a humano&#45;naturaleza, al entender de una vez por todas que nosotros somos ni m&aacute;s ni menos que una parte de ella. Cuando hablamos de proteger la naturaleza, hablamos de proteger el h&aacute;bitat humano, de mantener unas condiciones que hagan posible la vida de nuestra especie en un mundo lleno de oportunidades y de seres vivos. Verdad es que nuestra actitud provoca problemas de gran magnitud a otros seres vivos, pero no es menos cierto que entre los que van a sufrir esas consecuencias estamos nosotros, porque tambi&eacute;n somos naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si queremos evitar la destrucci&oacute;n del h&aacute;bitat humano y del planeta en su conjunto, no necesitamos formar profetas iluminados o predicadores exaltados de nuevas religiones, sino cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos, una sociedad informada y la responsabilidad de todos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, en segundo lugar, lo que s&iacute; podemos hacer como profesores es fomentar la discusi&oacute;n en el sal&oacute;n de clase para formar conciencia, no fanatismo ecol&oacute;gico. Un magn&iacute;fico ejemplo de c&oacute;mo lograrlo ha sido desarrollado con actividades para el aula por Emilio Pedrinaci (2008), en el cual nos propone aprovechar las dificultades que existen en la ense&ntilde;anza del cambio clim&aacute;tico para transformarlas en oportunidades, a trav&eacute;s de una secuencia con las siguientes estrategias:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Trabajar un problema social y cient&iacute;ficamente relevante;</font></p>        	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Superar una visi&oacute;n simplista de la ciencia;</font></p>        	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) Mostrar qu&eacute; es un modelo y cu&aacute;l es su utilidad cient&iacute;fica;</font></p>        	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4) Analizar c&oacute;mo funciona la Tierra, y</font></p>        	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5) Valorar la necesidad de un desarrollo sostenible.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, acaba de ser editado por la Uni&oacute;n Europea un cuadernillo de s&oacute;lo 29 p&aacute;ginas (Rocard, <i>et al.,</i> 2007), con una serie de observaciones, descubrimientos y recomendaciones para la educaci&oacute;n cient&iacute;fica de car&aacute;cter general, que vale la pena leer y discutir colegiadamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alcalde, Jorge, <i>Las mentiras del cambio clim&aacute;tico. Un libro "ecol&oacute;gicamente incorrecto",</i> Madrid: Libros Libres, 2007. 210 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084063&pid=S0187-893X200800020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arjonilla, Elia y Garritz, Andoni, Cambio clim&aacute;tico. Lo que podemos hacer los educadores, <i>Educ. qu&iacute;m.,</i> 18(4), 251&#45;256, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084065&pid=S0187-893X200800020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferrer, Miguel, Fundamentos religiosos del pensamiento ecologista, <i>La nueva Espa&ntilde;a,</i> diario del 8 de octubre de 2007. Consultado el 16 de febrero de 2008 en la URL <a href="http://www.lne.es" target="_blank">http://www.lne.es</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084067&pid=S0187-893X200800020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garritz, Andoni, &iquest;Artificial = nocivo? Los verdes y la anticiencia, <i>Educ. qu&iacute;m.,</i> 2(4) 158&#45;159, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084068&pid=S0187-893X200800020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leff, E. La complejidad ambiental y el fin del naturalismo dial&eacute;ctico, en <i>Racionalidad ambiental,</i> M&eacute;xico: Siglo XXI editores, 2004, pp. 44&#45;87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084070&pid=S0187-893X200800020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lomborg, Bjorn, <i>The skeptical environmentalist. Measuring the real state of the World.</i> Cambridge: Cambridge University Press, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084072&pid=S0187-893X200800020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nu&ntilde;o, Ana, El calentamiento global al desnudo, <i>Letras libres,</i> pp. 22&#45;25, junio 2007, Consultado el 17 de febrero de 2008 en la URL <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=12169" target="_blank">http://www.letraslibres.com/index.php?art=12169</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084074&pid=S0187-893X200800020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedrinaci, E., El cambio global: un riesgo y una oportunidad, <i>Alambique. Did&aacute;ctica de las Ciencias Experimentales,</i> 55, 56&#45;67, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084075&pid=S0187-893X200800020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez&#45;Lanzac, Carmen, Cambio clim&aacute;tico: &iquest;La nueva religi&oacute;n? <i>El Pa&iacute;s,</i> 14 de febrero de 2008, pp. 38&#45;39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084077&pid=S0187-893X200800020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rocard, M., Csermely, P., Jorde, D., Lenzen, D., Walwerg&#45;Hendriksson, H. y Hemo, V. (2007; eds.) <i>Science Education Now. A Renowed Pedagogy for the Future of Europe, Brussels: European Communities.</i> Consultado el 20 de febrero de 2008 en la URL <a href="http://ec.europa.eu/research/science-society/document_library/pdf_06/report-rocard-on-science-education_en.pdf" target="_blank">http://ec.europa.eu/research/science&#45;society/document_library/pdf_06/report&#45;rocard&#45;on&#45;science&#45;education_en.pdf</a>, una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol puede consultarse en <i>Alambique. Did&aacute;ctica de las Ciencias Experimentales,</i> 55, 104&#45;117, enero de 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084079&pid=S0187-893X200800020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">White, Jr., Lynn, The Historical Roots of Our Ecologic Crisis, <i>Science, New Series,</i> 155 (3767) March 10, 1203&#45;1207, 1967.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084081&pid=S0187-893X200800020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wotzkow, Carlos, La Jihad ecologista, <i>Revista Guaracabuya,</i> Marzo 2006. Consulta el 16 de febrero de 2008, URL <a href="http://www.amigospais-guaracabuya.org/oagcw174.php" target="_blank">http://www.amigospais&#45;guaracabuya.org/oagcw174.php</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3084083&pid=S0187-893X200800020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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