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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[En busca de una cultura de paz frente a la violencia: El caso de la trata de personas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>En busca de una cultura de paz frente a la violencia: El caso de la trata de personas</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Looking for a Peace Culture Against Violence: The Case of Human Trafficking</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dora Elvira Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey</i> <a href="mailto:dora.garcia@itesm.mx">dora.garcia@itesm.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>LA NECESIDAD DE COMPRENSI&Oacute;N DEL FEN&Oacute;MENO DE LA VIOLENCIA</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensar el fen&oacute;meno de la violencia nos remite a diversos autores que han emergido, principalmente, desde la modernidad y con una fuerza mayor a partir del siglo pasado, en el marco de las grandes guerras, como es el caso de Walter Benjamin. este fil&oacute;sofo, junto con otros pensadores m&aacute;s contempor&aacute;neos como Ren&eacute; Girard, Pierre Bourdieu y Johan Galtung, entre otros, repensaron y siguen reflexionando la violencia en sus diversas formas y especificidades. todos ellos buscan entender y explicar esta realidad en aras de alcanzar su superaci&oacute;n y cancelaci&oacute;n para el logro, al menos incipiente, de la paz. Aunque el trabajo de los autores mencionados sirven de pauta te&oacute;rica para analizar la violencia, por cuestiones de espacio y por la naturaleza de esta nota no se profundiza acerca de las l&iacute;neas te&oacute;ricas de cada uno de ellos. Lo que se pretende en este espacio es estimar que sus teor&iacute;as tienen preocupaciones comunes y entrecruzamientos &#151;que s&oacute;lo se mencionan&#151; para comprender de manera sucinta sus derivaciones en los diversos tipos de violencia. Esto es relevante dado que su presencia te&oacute;rica impacta en las reflexiones que se hacen en relaci&oacute;n con la violencia de g&eacute;nero, en espec&iacute;fico la trata, y la &uacute;nica forma de acabar con esta anomal&iacute;a es superar la violencia y la b&uacute;squeda de una cultura de paz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo que se ha realizado en torno a este tema, desde la filosof&iacute;a, en realidad ha sido muy limitado, se ha considerado el tema de la revictimizaci&oacute;n desde la construcci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, pero no se ha trabajado en espec&iacute;fico el tema de la trata. Por ello, en este texto se busca la incursi&oacute;n y vinculaci&oacute;n de reflexiones filos&oacute;ficas en relaci&oacute;n con el tema de violencia y de trata.<sup><a href="#notas">1</a></sup> De este modo, el presente escrito realiza reflexiones cr&iacute;ticas en torno a la violencia, en el intento de lograr su comprensi&oacute;n, sobre todo en lo que respecta a la violencia estructural y cultural. Estos tipos de violencia recaen de manera principal, aunque no &uacute;nicamente, en lo que respecta a la violencia de g&eacute;nero, cuyo efecto es palpable tanto a nivel global como dom&eacute;stico, en el fen&oacute;meno criminal de la trata de personas. Al final se menciona, de modo muy breve, algunas herencias te&oacute;ricas que permiten ver de alg&uacute;n modo, la superaci&oacute;n de la violencia para el posible logro de la paz.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL Y LA VIOLENCIA CULTURAL</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio del fen&oacute;meno de la violencia es complicado, sin embargo, a estas alturas de la historia tenemos algunas l&iacute;neas te&oacute;ricas planteadas que nos ayudan a repensar tal fen&oacute;meno, con sus diversas facetas y formas. Aqu&iacute; intentaremos visualizar tanto la violencia directa &#151;que es la m&aacute;s evidente&#151;, como la estructural y la cultural. La primera, por ser la m&aacute;s incuestionable es la que se conoce, dejando de lado en muchas ocasiones la consideraci&oacute;n de las otras dos, que son m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacerse patentes. Por ello es que la violencia sin rostro &#151;de la que hablaba Benjamin&#151; y que se manifest&oacute; en el fascismo precedido por la violencia de la modernidad, tiene que ver con la violencia institucionalizada y culturizada en la sociedad. El progreso &#151;seg&uacute;n este fil&oacute;sofo alem&aacute;n&#151; hab&iacute;a dejado a distancia la buscada humanidad, separ&aacute;ndose de ella al indagar otras cosas al precio que fuera, y ese precio fue generalmente mostrado mediante la violencia. La b&uacute;squeda de lo genuino y de lo no tergiversado, es decir, aquel aura<sup><a href="#notas">2</a></sup> de las cosas, se dejaba apartado y era relegado para orientarse al frenes&iacute; del consumo y la vor&aacute;gine del mundo moderno. Con ello, el alejamiento de las verdaderas experiencias humanas hac&iacute;a, y hace posible, la barbarie, situada en los seres humanos unidimensionales.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a esto, Benjamin reflexion&oacute; sobre la estructura de la violencia y de las recurrentes coordenadas de ella y no sobre los episodios violentos, ocasionales y circunstanciales. Su an&aacute;lisis se introdujo hacia aquella violencia soterrada que se presenta en los cambios humanos, como son los cambios industriales, los cambios sociales, los est&eacute;ticos, los culturales y las transformaciones pol&iacute;ticas que la modernidad estimul&oacute;. El texto <i>Para una cr&iacute;tica de la violencia</i> de Benjamin, data de 1921 y todav&iacute;a hoy d&iacute;a nos dice mucho a&uacute;n cuando las circunstancias y problem&aacute;ticas han cambiado tanto por el paso del tiempo. Benjamin habla de la violencia estructural necesaria para la fundaci&oacute;n y el mantenimiento del Estado. Su pregunta final en el texto citado cuestiona la posibilidad de la resoluci&oacute;n de los conflictos sin violencia, y responde: "sin duda lo es &#91;posible&#93;" (Benjamin, 1995:34).<sup><a href="#notas">4</a></sup> El contenido humanista y esperanzador del texto benjaminiano tiene un &aacute;nimo optimista al apuntar que "donde quiera que la cultura del coraz&oacute;n haya hecho accesibles medios limpios de acuerdo, se registra conformidad no violenta" (Benjamin, 1995:34). Los medios no violentos tienen lo que &eacute;l llama "precondiciones subjetivas" como son la amabilidad sincera, el amor a la paz y la confianza. El di&aacute;logo constituye el elemento central del acuerdo civil, en &eacute;l podemos encontrar "acuerdos humanos pac&iacute;ficos" y de "entendimiento mutuo" (Benjamin, 1995:34). A pesar de que Benjamin sucumbe como v&iacute;ctima de un momento violento, apunta a esa posibilidad del alcance de acuerdo pac&iacute;fico, cuando afirma que "incluso la mentalidad m&aacute;s dura preferir&iacute;a, muy a menudo, medios limpios y no violentos, por temor a desventajas comunes que resultar&iacute;an de un enfrentamiento violento, sea cual fuere el vencedor" (Benjamin, 1995:35). De este modo, con la presencia de la violencia todos pierden, y los efectos est&aacute;n en las evidencias de la historia humana en la diseminaci&oacute;n de v&iacute;ctimas en el mundo. De ah&iacute; que pensar en la violencia, nos enfrenta a la radicalidad de las preocupaciones benjaminianas que se destinan a preguntar &iquest;qu&eacute; hacer con las v&iacute;ctimas de la violencia, con los perdedores y los vencidos? As&iacute; mismo, nos encaran a preguntar lo que otros pensadores han se&ntilde;alado como &iquest;qu&eacute; hacer con los seres humanos superfluos, de los que habl&oacute; Hannah Arendt?, &iquest;qu&eacute; hacer con las vidas desperdiciadas de Zigmunt Bauman?, &iquest;c&oacute;mo afrontar este tema con las vidas no vivibles de Butler?, &iquest;qu&eacute; hacer con los desechos de la historia de Benjamin?, &iquest;c&oacute;mo saldar esa deuda?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta que provee Benjamin en su vida entre guerras &#151;que tanto escombro acumul&oacute;&#151;, hace que su obra se convierta en sombr&iacute;a, melanc&oacute;lica y fragmentaria. Su recurrente consideraci&oacute;n del pasado oprimido es determinante en su pensamiento, de ah&iacute; que evoque con gran tristeza e impotencia las ruinas de la historia. Por ello, el cuadro <i>Angelus Novus</i> &#151;comprado a Paul Klee&#151; constituy&oacute; el motivo de reflexi&oacute;n de su <i>Tesis de filosof&iacute;a de la historia.</i> Las injusticias quedan como ruinas del pasado que no hay qui&eacute;n mueva, y esta cuesti&oacute;n que parecer&iacute;a dar cuenta de que las v&iacute;ctimas no tienen futuro, no es aceptable para Benjamin. Es por ello que &eacute;l trata de saldar esas realidades de injusticia mediante la articulaci&oacute;n de su materialismo dial&eacute;ctico con una teolog&iacute;a atea, que da la posibilidad de "no olvidar". Esta cuesti&oacute;n lanza al futuro una situaci&oacute;n que este fil&oacute;sofo alem&aacute;n vislumbr&oacute; en su frase tan conocida: "s&oacute;lo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza".<sup><a href="#notas">5</a></sup> De este modo, estas reflexiones nos ayudan a pensar en un fen&oacute;meno en el que la violencia es patente, y s&oacute;lo podr&aacute; revertirse pensando en un cambio en las mismas estructuras en las que se asienta. El diagn&oacute;stico que estos autores llevan a cabo, muestran los derroteros que es preciso recorrer.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>LA VIOLENCIA DE G&Eacute;NERO EN EL MARCO DE LOS DIVERSOS TIPOS DE VIOLENCIA</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones que algunos especialistas han realizado en torno a la violencia, y sus perspectivas y modalidades, pueden vincularse con el tema de la violencia de g&eacute;nero. Tales preocupaciones tienen enorme relevancia porque los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres han sido recurrentes en la historia de la humanidad y no han cesado en nuestros d&iacute;as. Si bien es cierto que no son los &uacute;nicos grupos vulnerados por la violencia, s&iacute; constituyen, sin embargo, el grupo mayoritario quebrantado por la violencia en los diversos tipos, a&uacute;n en las sociedades m&aacute;s avanzadas. As&iacute;, desde la violencia evidente, a partir de agresiones f&iacute;sicas, hasta aquellas que no se palpan (Galtung, 1969), son violencia. La violencia estructural de la que habla este autor est&aacute; en las estructuras e instituciones, adem&aacute;s de la cultural que ha echado ra&iacute;ces de manera soterrada en las formas culturales, igual que lo apunta Benjamin, la cual, seg&uacute;n Bourdieu, se manifiesta &#151;en muchas ocasiones&#151; mediante elementos simb&oacute;licos (1999). &Eacute;ste &uacute;ltimo sostiene que la violencia simb&oacute;lica se compone de todas aquellas expectativas colectivas y creencias socialmente inculcadas que hace parecer natural toda forma de dominaci&oacute;n/ sumisi&oacute;n. Es importante se&ntilde;alar que el concepto de violencia simb&oacute;lica es af&iacute;n a la violencia estructural y a la violencia cultural como las entiende Galtung.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Estas formas de violencia, escondidas en las formas de acci&oacute;n social, evidencian violencias legitimadas y normalizadas, adoptadas cotidianamente en la sociedad. Ellas son las que habilitan, justifican y propician la aceptaci&oacute;n del fen&oacute;meno de la trata sin mayores cuestionamientos.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si entendemos la violencia como aquella actitud de comportamiento que constituye una violaci&oacute;n o la privaci&oacute;n al ser humano de algo que le es esencial como persona (integridad f&iacute;sica, ps&iacute;quica o moral, derechos, libertades), significa que tal violencia no es s&oacute;lo una forma de hacer, sino as&iacute; mismo de "no dejar hacer", esto es, de negar las posibilidades de desarrollo como personas. Hay evidencias en nuestra sociedad de que estas situaciones de limitaci&oacute;n en la agencia son situaciones normalizadas de agresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los 191 estados miembros de las Naciones Unidas acordaron trabajar hacia el logro de metas a 2015, que son las Metas del Desarrollo del Milenio (por sus siglas en ingl&eacute;s, MDG). Las ocho metas planteadas dependen de manera importante de la mejora del estatus de las mujeres, quienes juegan un rol clave en cuestiones de salud y educaci&oacute;n tanto en las familias como en las comunidades alrededor del mundo. La mejora de ese estatus consiste en superar la exclusi&oacute;n, en lograr la equidad, en respetar los derechos b&aacute;sicos. S&oacute;lo as&iacute; se erradicar&aacute; la exclusi&oacute;n sistem&aacute;tica de las mujeres de las fuentes requeridas para desarrollar su potencial humano completo, y con ello se ir&aacute;n desmantelando las barreras significativas contra el desarrollo de ellas (Mukherjee, 2010). Con ello se erradicar&aacute; la violencia, ya que se superar&aacute; "la exclusi&oacute;n sistem&aacute;tica de un grupo, de las fuentes necesarias para el desarrollo de sus potencialidades humanas completas" (Galtung, 1969:167). Esta expresi&oacute;n es &uacute;til al insistir en la libertad de las mujeres de moldear su vida a su arbitrio, de posibilitar su agencia. Por ello es apreciable y &uacute;til el concepto de violencia estructural en tanto describe la violencia que emana de las mismas instituciones (de manera oculta). Las desigualdades y exclusiones de g&eacute;nero brotan en el entramado estructural de las sociedades, y al legitimarse y entreverarse en los usos y costumbres de las sociedades se convierten en formas de violencia cultural (que se presenta mediante formas simb&oacute;licas) cuyos efectos son devastadores, como afirmamos con Benjamin y Galtung. En esta violencia cultural se entreteje la violencia simb&oacute;lica de la que habla Pierre Bourdieu. Tal "violencia simb&oacute;lica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales, apoy&aacute;ndose en unas 'expectativas colectivas' en unas creencias socialmente inculcadas" (Bordieu, 1990a:173). Como ya se&ntilde;al&aacute;bamos antes, esto significa que esta violencia que "arranca sumisiones" no se percibe como tal porque se apoya en creencias "socialmente inculcadas" dado que convierte las relaciones de dominaci&oacute;n y de sumisi&oacute;n en relaciones afectivas, transformando el "poder en carisma" (Bordieu,1990a:172&#45;173). Es decir, el dominio persiste pero se disfraza con formas simb&oacute;licas valoradas. Aqu&iacute; se involucra &#151;para Bourdieu&#151; el tema de la deuda o el don, que significa que "el dar" conlleva una manera de poseer y atar al otro enga&ntilde;osamente. &Eacute;sta es la violencia simb&oacute;lica que transforma las relaciones de dominaci&oacute;n en formas de sumisi&oacute;n con base en relaciones afectivas, trastocando el poder en carisma. Ahora bien, "esa alquimia simb&oacute;lica" genera beneficios simb&oacute;licos susceptibles de transformarse en beneficios principalmente econ&oacute;micos, como es el caso de la trata. Es lo que Bourdieu llama capital simb&oacute;lico (Fern&aacute;ndez, 2005:9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia expl&iacute;cita o directa &#151;de los autores considerados&#151; y la simb&oacute;lica coexisten sin problema alguno, y la segunda act&uacute;a a trav&eacute;s de las mentes y los cuerpos, de modo que se realiza como formas interiorizadas de conformidad con las clases influyentes que transmiten reglas y comportamientos sociales. Es, adem&aacute;s de la normalizaci&oacute;n ejercida por el disciplinamiento de las instituciones, la presi&oacute;n y opresi&oacute;n continua e inadvertida de c&oacute;mo se suceden las cosas (Bordieu, 1999b:186). La violencia simb&oacute;lica es una violencia inadvertida, y por ello se mantiene en el silencio y en la invisibilidad, tal como sucede en la violencia cultural. Esto es claro &#151;en el pensamiento de Bourdieu&#151; en el caso de la dominaci&oacute;n masculina (Bourdieu, 2000) y la violencia de g&eacute;nero, reproducidas de muy diversas y plurales formas. La violencia simb&oacute;lica est&aacute; constituida por el conjunto de ideas, ideolog&iacute;as, creencias y sentimientos que de alguna manera hacen posible que exista violencia hacia ciertos grupos de personas. Una de las formas de violencia simb&oacute;lica se ubica en los medios de comunicaci&oacute;n. Estos &uacute;ltimos sistem&aacute;ticamente utilizan estereotipos &#151;que violentan real y simb&oacute;licamente, muestran la unidimensionalidad de los seres humanos&#151; y estigmatizan a ciertos grupos &#151;entre ellos a las mujeres&#151; con connotaciones profundamente negativas. As&iacute;, esta violencia simb&oacute;lica enraizada en la violencia cultural se halla inserta en nuestro hacer cotidiano y est&aacute; subsumida en nuestras rutinas y en nuestras percepciones valorales. Ella se vierte en las manifestaciones que impulsan la reproducci&oacute;n de estos modelos estereotipados para aceptar el uso de las mujeres y sus efectos en la trata. Esta situaci&oacute;n queda en el imaginario social de modo tal que se presenta como algo natural, que no conlleva problema alguno. Las consecuencias son m&uacute;ltiples e inician con la perversi&oacute;n de la dignidad propia de las personas, con la despersonalizaci&oacute;n y la nulificaci&oacute;n de ellas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>LA TRATA DE MUJERES: EFECTO Y MUESTRA DE LA VIOLENCIA</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya apunt&aacute;bamos que la l&oacute;gica de la ceguera se expresa en ejemplos como la trata de mujeres, fen&oacute;meno conocido como una forma de esclavizaci&oacute;n del siglo XXI y una forma perversa de exclusi&oacute;n (Garc&iacute;a, 2010). La obligada tarea a llevar a cabo es la de desbrozar y destejer toda esa trama simb&oacute;lica y cultural, y as&iacute;, de manera reflexiva y cr&iacute;tica, es posible ir al fondo de la cuesti&oacute;n, desnaturalizando tales realidades. Con ello se salvar&aacute; la violencia de g&eacute;nero y se resguardar&aacute; de sus nefastas consecuencias, entre ellas, la trata, porque como dec&iacute;amos antes esta percepci&oacute;n se relaciona con la visi&oacute;n tradicional (androc&eacute;ntrica) asentada en nuestra forma de ver la realidad, y que se expresa en nuestras costumbres. Gran parte de estas costumbres reproducen este modelo que incide en las exclusiones y la persistencia de violencias de g&eacute;nero generalizadas. &Eacute;stas se legitiman y perpetran gracias a ciertos "mitos prescriptivos en torno a las mujeres y alrededor de la mujeres, es decir "invenciones estereot&iacute;picas que han 'naturalizado' la posici&oacute;n subalterna de las personas que son identificadas como mujeres" (Biglia, 2007:27). La construcci&oacute;n de modelos en los que se adscriben caracter&iacute;sticas a las mujeres como la pasividad, la dependencia, la cosificaci&oacute;n y la fragilidad, entre otras caracter&iacute;sticas erigidas sobre las mujeres, han hecho posible la subordinaci&oacute;n de ellas. As&iacute; mismo, la negaci&oacute;n de la agencia en las mujeres lleva a considerarlas inferiores y a reprimirlas, de ah&iacute; que el fen&oacute;meno de la trata se vuelva tan "natural", y por ello se ha logrado expandir a lo largo y ancho del mundo. Dadas tales carencias infringidas a las mujeres en conjunto con su inferiorizaci&oacute;n, se facilita la recurrencia a este delito y por ello se constituye en la tercera infracci&oacute;n il&iacute;cita m&aacute;s redituable despu&eacute;s del narcotr&aacute;fico y la venta de armas. La trata es esclavitud en la medida en que las v&iacute;ctimas son privadas de esa agencia y de libertad y son obligadas a un tipo de trabajo no deseado. Aquel "progreso" se&ntilde;alado por Benjamin, en donde se engrandecen cuestiones como la mercantilizaci&oacute;n en todos los registros, y el &aacute;nimo de la posesi&oacute;n de cosas y personas, es lo que ha ido socavando a la humanidad en todos sus sentidos. Esto muestra la citada unidimensionalidad del ser humano y la p&eacute;rdida del aura, rubros se&ntilde;alados al inicio del presente escrito. Desde ah&iacute;, la trata constituye un efecto de la violencia en toda su amplitud. Por un lado, tiene que ver con la apropiaci&oacute;n del trabajo de la otra persona a la que se trata; desde otra mira, se aprecia el control por otra persona y finalmente se ostenta el uso de la amenaza de la violencia directa. La sofisticaci&oacute;n de los procesos que utilizan los criminales para la trata incluyen coaccionas, extorsi&oacute;n, robo de documentos, encierro, asalto sexual, lenocinio, violaci&oacute;n y en muchas ocasiones tal grado de violencia expl&iacute;cita hacia esas mujeres lleva hasta la muerte.<sup><a href="#notas">8</a></sup> La violaci&oacute;n a los c&aacute;nones humanos y legales en la trata, se ha generalizado a tal grado que se ha convertido en un fen&oacute;meno perfectamente adaptado a la nueva econom&iacute;a global. Y como hemos ya dicho, todo queda reducido al beneficio mercantil y de consumo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&iquest;APELAR A HERENCIAS TE&Oacute;RICAS FRENTE A LA VIOLENCIA PARA EL ALCANCE DE LA PAZ?</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La exigencia de enfrentar las situaciones de violencia, y todos los il&iacute;citos que van aparejados con ellas, componen un imperativo &eacute;tico&#45;social. Los cielos escampar&aacute;n probablemente si apelamos a propuestas hechas a lo largo de la historia del pensamiento que nos dan esperanza. No podemos dejar de ver c&oacute;mo es que la violencia se ha aposentado en la vida humana, o dir&iacute;amos con Ren&eacute; Girard: &iquest;ha estado siempre ah&iacute; y forma parte de ese mundo humano?, es, &iquest;ineludible? Y por ello, &iquest;en el Estado se naturaliza?, y debido a lo anterior, &iquest;es necesario que siga habiendo sacrificios porque es un modo eficaz para que las poblaciones permanezcan tranquilas y no se agiten? (Girard, 2005:21&#45;22) &iquest;O debemos intentar erradicar estas violencias? Esta posici&oacute;n cr&iacute;tica nos deja en un callej&oacute;n sin salida. Autores l&uacute;cidos y de inteligencias extraordinarias, como Kant, han se&ntilde;alado que habremos de trabajar por la paz aunque no sepamos si es algo real o es un sinsentido, de manera que debemos obrar como si fuera una cosa posible, y en tanto tarea a realizar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ernst Bloch (2006) &#45;en sus reflexiones en torno a la esperanza&#151;, sosten&iacute;a que el pacifismo no significa terminar a cualquier precio con las guerras, sino impedir en sus causas guerras futuras desde un principio de esperanza. Ciertamente, la dificultad para desbrozar todos estos temas es enorme. Sus m&uacute;ltiples facetas y su complejidad constituyen may&uacute;sculos retos, pero la reflexi&oacute;n &#151;apoyada en pensadores penetrantes&#151; ayuda a comprender, y tal comprensi&oacute;n nos permitir&aacute; buscar intersticios por los que sea posible alcanzar soluciones. No parece factible ni justo que tengamos que resignarnos y conformarnos con vivir en la violencia y aceptarla como <i>fatum</i> irremediable.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>REFERENCIAS</b></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjamin, Walter, 1995, <i>Para una cr&iacute;tica de la violencia,</i> Buenos Aires, Leviat&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798593&pid=S0187-7372201400010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Biglia, Barbara, 2007, "Resignificando 'violencia(s)': obra feminista en tres actos y una falso ep&iacute;logo", en Barbara Biglia y Conchi San Mart&iacute;n, coords., <i>Estado de wonderbra. Entretejiendo narraciones feministas sobre violencia de g&eacute;nero,</i> Barcelona, Virus editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798595&pid=S0187-7372201400010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bloch, Ernst, 2006, <i>El principio esperanza,</i> Madrid, Editorial Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798597&pid=S0187-7372201400010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre, 1999, <i>Razones pr&aacute;cticas. Sobre la teor&iacute;a de la acci&oacute;n,</i> Barcelona, Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798599&pid=S0187-7372201400010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre, 2000, <i>La dominaci&oacute;n masculina,</i> Barcelona, Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798601&pid=S0187-7372201400010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galtung, Johan, 1969, "Violence, peace, and peace research", <i>Journal of Peace Research,</i> vol, 6, pp. 167&#45;191.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798603&pid=S0187-7372201400010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galtung, Johan, 2003, <i>Paz por medios pac&iacute;ficos. Paz y conflictos, desarrollo y civilizaci&oacute;n,</i> Bilbao, Bakea/Guernica Gogoratuz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798605&pid=S0187-7372201400010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a, Dora Elvira, 2010, "Perversas formas de exclusi&oacute;n: la trata de personas como una nueva forma de esclavitud", en Dora Elvira Garc&iacute;a, coord., <i>Dignidad y exclusi&oacute;n. Retos y desaf&iacute;os te&oacute;rico&#45;pr&aacute;cticos de los derechos humanos,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a/UNESCO, pp. 67&#45;100.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798607&pid=S0187-7372201400010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Girard, Ren&eacute;, 2005, <i>La violencia y lo sagrado,</i> Barcelona, Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798609&pid=S0187-7372201400010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fraij&oacute;, Manuel, 1994, "Walter Benjamin: las reflexiones de una v&iacute;ctima de la violencia", en J. A. Binaburo y X. Etxeberr&iacute;a, edits., <i>Pensando en la violencia,</i> Espa&ntilde;a, Centro de Investigaci&oacute;n para la Paz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798611&pid=S0187-7372201400010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kant, Immanuel, 2005, "Hacia la paz perpetua", en Immanuel Kant, <i>Ensayos sobre la paz, el progreso moral y el ideal cosmopolita,</i> Espa&ntilde;a, C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798613&pid=S0187-7372201400010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marcuse, Herbert, 1968, <i>El hombre unidimensional,</i> M&eacute;xico, Joaqu&iacute;n Mortiz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798615&pid=S0187-7372201400010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muguerza, Javier, 1992, "De la realidad de la violencia a la no&#45;violencia como utop&iacute;a", <i>Revista Internacional de Sociolog&iacute;a,</i> mayo&#45;agosto, n&uacute;m. 2, p. 118.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798617&pid=S0187-7372201400010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mukherjee, Joia S. <i>et al.,</i> 2011, "Structural Violence: A Barrier to Achievieng The Millenium Development Goals for Women" <i>Journal of Women's Health,</i> Mary Ann Liebert Inc., vol. 20, n&uacute;m. 4, DOI:10.1089/jwh.2010.2375.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3798619&pid=S0187-7372201400010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Del lado de la sociolog&iacute;a se ha hecho m&aacute;s trabajo y hay m&aacute;s textos, casi todos ellos dedicados al entorno de la trata, es decir, desde los tratantes, el contexto familiar y comunitario de las v&iacute;ctimas, etc&eacute;tera.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Para Benjamin, el aura significa la autenticidad, la singularidad, lo que nos caracteriza como personas, lo espiritual, que en ocasiones es inaccesible. Es lo propiamente humano expresado en cada uno de nosotros. Benjamin habla de la "decadencia del aura" que significa la p&eacute;rdida de la experiencia de lo humano en la vida moderna.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Este concepto acu&ntilde;ado por Herbert Marcuse (1968) y estudiado en su libro <i>El hombre unidimensional</i> alude a la reducci&oacute;n de los seres humanos con una p&eacute;rdida del sentido cr&iacute;tico, una unidimensionalidad de la raz&oacute;n tecnol&oacute;gica, una unidimensionalidad humana en la que el capitalismo determina todos los procesos de las personas y sus necesidades, en donde hay una homogeneidad en el consumismo y la adaptaci&oacute;n al sistema, en donde no tiene cabida ni la oposici&oacute;n, ni la cr&iacute;tica.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Aqu&iacute; me apoyo en las definiciones de Johan Galtung (1969), con las que sostiene que: "existe conflicto cuando hay incompatibilidad de metas, y surge la violencia cuando aparecen las acciones que lastiman a las personas y sus necesidades b&aacute;sicas en el intento de alcanzar las metas".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Esta cita de Benjamin cierra el libro de Marcuse, <i>El hombre unidimensional</i> (1968:272).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>El concepto de violencia simb&oacute;lica defendido por Bourdieu es af&iacute;n al de violencia cultural acogido por Galtung, y podemos decir que incluye tambi&eacute;n al de violencia estructural, pues ambas violencias son consecuencia de las mismas creencias.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>La dependencia y la minusvaloraci&oacute;n de las mujeres impulsa la trata porque se consideran por la sociedad, y a s&iacute; mismas, como "seres para otros". En este sentido, las costumbres heredan visiones de que una mujer sola no vale para nada y esto promueve el aceptar estar con cualquier var&oacute;n al costo que sea. Una de las derivaciones de esto la podemos encontrar en los matrimonios serviles que heredan esta visi&oacute;n. La necesidad de verse siempre con un var&oacute;n en la idea de que las apoyar&aacute; o las mantendr&aacute;, estimula uno de los <i>modus procedendi</i> que utilizan los tratantes, a saber: el enamoramiento seguido por el ofrecimiento de matrimonio y de ah&iacute; al mandato de apoyo a la econom&iacute;a de la casa mediante la prostituci&oacute;n obligada. De todo esto se deriva la reclusi&oacute;n, la explotaci&oacute;n y el maltrato, circunscritos siempre por diversas formas de violencia.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>Las ofensas que se llevan a cabo en el il&iacute;cito de la trata no se quedan ah&iacute;, sino que se hacen contra el Estado, e implican varios delitos tales como violaci&oacute;n de las leyes de inmigraci&oacute;n, falsificaci&oacute;n de documentos, corrupci&oacute;n de los oficiales del gobierno, evasi&oacute;n de impuestos y lavado de dinero.</font></p>      ]]></body><back>
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