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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hay dos sexos. Ensayos de feminolog&iacute;a</b> </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Teresa Fern&aacute;ndez de Juan</b> </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Antoinette Fouque, M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 2008</b> </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesora&#150; investigadora de El Colegio de la Frontera Norte</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:teresaf@colef.mx">teresaf@colef.mx</a> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dedicado ambigua e inteligentemente a su madre y a su hija, en <i>Hay dos sexos. Ensayos de feminolog&iacute;a,</i><sup><a href="#notas">1</a></sup> Antoinette Fouque nos muestra distintos momentos de la historia de movimientos feministas a trav&eacute;s de la visi&oacute;n propia, el an&aacute;lisis y la experiencia de vida de su autora, cofundadora del Movimiento de Liberaci&oacute;n de las Mujeres (MF) en mayo de 1968 en Francia. Psicoanalista, que coexisti&oacute; en la misma &eacute;poca de Simone de Beavoir, y directora actual de investigaciones en la Universidad de Par&iacute;s VIII. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jugando en toda su obra con las palabras y con un gran contenido simb&oacute;lico,<sup><a href="#notas">2</a></sup> la autora nos describe: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se nace ni&ntilde;a o var&oacute;n &#91;...&#93; Yo nac&iacute; ni&ntilde;a, en 1936, de una madre analfabeta y genial y de un activo militante del Frente Popular Franc&eacute;s. [...] A mi madre, la tuve ocupada desde que me concibi&oacute; (palabra que para los chinos significa nacimiento), as&iacute; que viv&iacute; el Frente Popular a trav&eacute;s de ella y a trav&eacute;s de su enojo por ese tercer embarazo, impuesto a casi 40 a&ntilde;os, que ven&iacute;a a atropellar su libertad. [...] Mi madre ten&iacute;a pesadillas acerca de que su cr&iacute;a no ten&iacute;a pies. [...] Nac&iacute; ni&ntilde;a en una cultura donde s&oacute;lo dios y el hombre tienen derecho de ciudadan&iacute;a. &#91;...&#93; Hace 27 a&ntilde;os, me cay&oacute; a m&iacute; encima el embarazo [...] suerte m&aacute;s que infortunio, pero 10 a&ntilde;os antes me hab&iacute;a enfermado de algo con etioliog&iacute;a prenatal: una especie de esclerosis m&uacute;ltiple, contra&iacute;da en tiempos en que mi madre so&ntilde;aba que yo no ten&iacute;a pies, y que en aquella &eacute;poca constitu&iacute;a una contraindicaci&oacute;n y, por ende, un motivo de aborto terap&eacute;utico. Pero pas&eacute; el acto. Siento el deseo de tener hijos. Y tengo miedo tambi&eacute;n [...] La angustia y la esperanza siempre van a la par. </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenta adem&aacute;s que la creaci&oacute;n es necesariamente parad&oacute;jica. As&iacute;, por ejemplo, Freud que durante medio siglo teoriz&oacute; la cura por la palabra padeci&oacute; al final de su vida de un c&aacute;ncer en la mand&iacute;bula que le imped&iacute;a hablar. </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y su propio movimiento, que nunca confundi&oacute; con la motricidad "tiene seguramente un v&iacute;nculo con mi par&aacute;lisis &#91;...&#93; Finalmente, al igual que la sed ense&ntilde;a lo que vale el agua, la inmovilidad me ense&ntilde;&oacute; lo que es el movimiento". </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un momento de gran importancia es cuando recalca: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El embarazo como experiencia me confirm&oacute;, con m&aacute;s exaltaci&oacute;n de la que en mi vida hubiera podido imaginar, que efectivamente, hay dos sexos &#91;...&#93; Si (bien) un hombre y yo concebimos, real y leg&iacute;timamente juntos, tuve (sin embargo) que fabricar yo sola, y durante nueve meses. Tras el juego sexual y el placer del amor, sigui&oacute; un trabajo intenso e incesante (de mi parte)" (p. 5). </font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su tesis central radica en la defensa de reconocer a los dos sexos, irreductibles adem&aacute;s el uno al otro,<sup><a href="#notas">4</a></sup> debido fundamentalmente a la disimetr&iacute;a del hombre y de la mujer en cuanto al trabajo de procreaci&oacute;n, o sea en la experiencia de la gestaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fouque enuncia la interesante hip&oacute;tesis de que, en realidad, lo que funda a la misoginia, antes que el odio o el miedo, es la envidia: no a lo que son las mujeres, sino a lo que ellas hacen, a su capacidad procreadora. A partir de un semen var&oacute;n y de un &oacute;vulo hembra, de un genitor y de una genitora, las mujeres, mediante el trabajo de su propio cuerpo, carne y esp&iacute;ritu, hacen a los hijos (varones y hembras), que hablan y piensan. Sin embargo, la autora recalca que no se trata de defender la maternidad al extremo de explotar la divisi&oacute;n sexual del trabajo en tanto la mujer s&oacute;lo deba dedicarse a la procreaci&oacute;n, releg&aacute;ndola por completo al hogar, pues con esto pareciera que estuvieran penalizadas por una actividad calificada de inactiva. Cuando en realidad las mujeres son la fuente principal del recurso humano que es la propia humanidad, con cerebros ingeniosos y de inteligencias creadoras. La procreaci&oacute;n, por otro lado, no es un deber sino un derecho fundamental, que incluye, por supuesto, la prerrogativa a decidir sobre la anticoncepci&oacute;n y el aborto (p. 194). Tambi&eacute;n aclara que la actividad profesional de las mujeres de ninguna manera constituye un freno a la procreaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es pol&eacute;mico, ofrece muchos elementos de an&aacute;lisis e invita a reflexiones fundamentales, porque su &eacute;nfasis en la existencia de los dos sexos conlleva a una confrontaci&oacute;n con pensamientos religiosos, psicoanalistas, de algunas tesis feministas<sup><a href="#notas">5</a></sup> y hasta de izquierda, desde sus interpretaciones acerca del socialismo hasta sus lecturas de Marx y Engels, a pesar de que &eacute;stas nutrieron mucho su saber. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ilustrar que todas las leyes que nos rigen s&oacute;lo toman en cuenta a un solo sexo (el masculino), expone c&oacute;mo en el caso del psicoan&aacute;lisis, cuando Freud defiende que <i>estar&iacute;amos avasalladas a la envidia del pene, del falo </i>(siempre erecto, objeto simb&oacute;lico que figura todo lo codiciable, todo lo deseable para la Mirada, objeto de narcisismo incluso), m&aacute;s bien <i>oculta la envidia o deseo al &uacute;tero, real y m&aacute;s pujante<sup><a href="#notas">6</a></sup> </i>Y a&uacute;n hay m&aacute;s: no hay una sola l&iacute;bido, seg&uacute;n expone el psicoan&aacute;lisis (la l&iacute;bido masculina), sino que tambi&eacute;n existe la l&iacute;bido femenina, negada entre las corrientes religiosas y vista incluso como pecaminosa. </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trabajar por la igualdad implica construirnos identidades propias pero heterog&eacute;neas, adaptarnos sin denegarnos, reintegrar tambi&eacute;n nuestra identidad sexuada, original, en vez de reprimirla, forcluirla<sup><a href="#notas">7</a></sup> o ignorarla (39). </font></p> </blockquote>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;tero (la funci&oacute;n y el &oacute;rgano) no por ser genital deja de ser sexual [...] Placer uterino, matriz de lo viviente, es a la vez el sexo que juega y que goza, el cuerpo en trabajo y la carne pensante (86 y 87). </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la religi&oacute;n, empieza ilustrando con el monote&iacute;smo, en el que no hay sino un solo dios. La virgen no es m&aacute;s que una santa; es sagrada, pero no divina, y todos los valores que aportan las mujeres est&aacute;n sometidos a la estructura del Uno: un solo dios: el padre, que en el G&eacute;nesis, no creado y creando al hombre, saca a la mujer del hombre. Eva sale de la costilla de Ad&aacute;n, es una identidad derivada. Y es una inversi&oacute;n. El Uno como representante de toda la especie humana. Los sacerdotes s&oacute;lo pueden ser hombres, a imagen de Cristo que tiene cuerpo de hombre, por lo que las mujeres de ninguna manera pueden ser sacerdotisas sin resultar obscenas. Dios condena a la mujer ad&uacute;ltera, y cuando por fin concede el que su hijo hecho hombre tenga una madre carnal es a condici&oacute;n de que &eacute;sta permanezca virgen, y privada de divinidad. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su cr&iacute;tica a la izquierda plantea que en lo que el cristianismo es un filiarcado (una religi&oacute;n del hijo), el socialismo es quiz&aacute; su versi&oacute;n laica, pero en ambos resulta dif&iacute;cil indicar un puesto para las mujeres.<sup><a href="#notas">8</a></sup> De ah&iacute; la importancia de introducir a la feminolog&iacute;a como un campo epistemol&oacute;gico recientemente abierto junto a las ciencias del hombre, con la "promesa de enriquecimiento mutuo", como ciencia humana de la parte que les incumbe a las mujeres en toda la producci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gran parte de su an&aacute;lisis est&aacute; dedicado a la clarificaci&oacute;n y cr&iacute;tica violenta a ese racismo velado y naturalizado que es la misoginia, que designa al odio cuyo objeto es la mujer y las discriminaciones que se derivan de ella, desde c&oacute;mo se rebaja a las mujeres hasta su asesinato, lo cual (se&ntilde;ala) no implica abogar (como el mis&oacute;gino que existe entre muchas mujeres) por un universalismo igualitario al reducir a toda la humanidad a un solo sexo, pues esto conllevar&iacute;a a restringirla a una seudomixicidad neutral y por ende masculina, monosexuada y homosexuada, misoginia que resulta m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar pues, seg&uacute;n su l&oacute;gica, cualquier mujer que logre conquistar la gloria y la visibilidad, o sea el derecho hasta entonces reservado a los hombres, se vuelve en el acto un hombre. Como el modelo era s&oacute;lo uno, la l&iacute;nea de horizonte para muchas mujeres consist&iacute;a en volverse hombres como los dem&aacute;s.<sup><a href="#notas">9</a> </sup>El contenido de su obra nos ilustra y conmueve, debido a que, como ella misma expresa, a pesar de remitirse a la explotaci&oacute;n contra las mujeres y a la consiguiente lucha que &eacute;sta origin&oacute; a partir de 1944, esta situaci&oacute;n se mantiene en lamentable actualidad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal forma, a pesar de la hermosa frase de Mao Zadong: "Las mujeres son la otra mitad del cielo", que seg&uacute;n Antoinette origin&oacute; en su parte m&aacute;s po&eacute;tica el movimiento de liberaci&oacute;n de las mujeres en Francia, <i>nuestro cuerpo sigue sin pertenecemos, y a trabajo igual el salario sigue siendo desigual. </i>Denuncia c&oacute;mo en nuestros d&iacute;as coexisten las maternidades precoces, el incesto y la pedofilia en n&uacute;meros escandalosos. Pese a que las mujeres producen las dos terceras partes de las riquezas mundiales, s&oacute;lo poseen uno por ciento de las mismas. Es importante sobre todo cuando recalca que la deriva liberal contin&uacute;a relegando a las mujeres a los dos oficios "naturales" de su condici&oacute;n humana e hist&oacute;rica: la procreaci&oacute;n y la prostituci&oacute;n; que no son m&aacute;s que dos esclavitudes inmemoriales para proporcionarle hijos y placer a los hombres. De ah&iacute; la racionalizaci&oacute;n actual de la trata de ni&ntilde;as y j&oacute;venes como un comercio internacional; el que en la guerra las mujeres resultaran frecuentemente violadas (incluso delante de sus familias) con la justificaci&oacute;n de <i>destruir, a trav&eacute;s de ellas, el honor y el poder de un pueblo. </i>Y el que miles de mujeres fueran deportadas y encerradas para "pre&ntilde;arlas", pues no bastaba con masacrarlas sino tambi&eacute;n utilizarlas como m&aacute;quinas para producir futuras generaciones serbias. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Y todo esto estuvo sucediendo nada m&aacute;s y nada menos que en la Europa de los a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1990! Con estos y otros espeluznantes actos, la autora ilustra la necesidad del surgimiento de los distintos movimientos feministas, incluso de aquellos que implicaban excluir a los hombres para contramarcar esa segregaci&oacute;n y posicionarse, en un momento hist&oacute;rico en el que no se pod&iacute;a proceder de otro modo. Actualmente, defiende que lo que se requiere es un esfuerzo de maduraci&oacute;n para que ambos sexos coexistan y se conjuguen juntos en democracia. Acent&uacute;a que no habr&aacute; una verdadera igualdad entre los sexos sino con el reconocimiento de las riquezas vitales que las mujeres, por tener hijos, aportan a la humanidad, el cual parad&oacute;jicamente, por no tener precio, sigue desestim&aacute;ndose. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Si es cierto que las razas no existen &#91;apunta la autora&#93; s&iacute; que existen dos sexos" (p. 104). Es una realidad insoslayable, irreductible. "Ma&ntilde;ana, los j&oacute;venes ser&aacute;n viejos, los blancos y los negros, con el mestizaje, ser&aacute;n caf&eacute; con leche, pero las mujeres, seguir&aacute;n siendo mujeres" (p. 102). Su mensaje fundamental reside en el hecho de que la especie humana es sexuada, y su supervivencia depende de esta realidad y de este principio: la fecundidad. </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la anatom&iacute;a es el destino, tambi&eacute;n lo es para los hombres. Igualdad y diferencia no pueden ir la una sin la otra, o sacrificar la una por la otra. Si no procedemos as&iacute;, nos vedamos el paso a la genitalidad simb&oacute;lica [...] cuando incluso genial y geniI(t)al, se trata de la misma palabra: reconocer el genio de un cient&iacute;fico o de un artista, es admirar su capacidad para producir un significante viviente (&uacute;nico), que no exist&iacute;a antes de que la creara (p. 59). </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ende, la mejor manera de luchar contra la discriminaci&oacute;n, nacida de la diferencia y de la disimetr&iacute;a entre los sexos, no es ni negarla ni eliminarla. </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Queremos &#151;apunta la autora&#151; una democratizaci&oacute;n que reconozca el genio de las mujeres en cuanto a su genitalidad y su identidad propia [...] La gratitud, como relevo de la envidia o del deseo, es la virtud ateologal que yo prefiero &#91;...&#93; Es el sentimiento 'po/&eacute;tico' mismo, el reconocimiento, en la infinita polisemia que brota del franc&eacute;s <i>re&#150;conaissance: </i>el renacer [...] el nacimiento por venir (pp. 90 y 91). </font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste debe triunfar en relaci&oacute;n con lo desconocido, el oscurantismo y con la envidia hacia las mujeres. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Este libro fue presentado en la XXVIII Feria del Libro de Tijuana, conjuntamente con la representante de la autora en M&eacute;xico, Patricia Rodr&iacute;guez, psicoanalista e investigadora de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), quien propuso traducir esta presentaci&oacute;n al franc&eacute;s para consumo y uso de Antoinette Fouque. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> T&iacute;pico de su acercamiento literario con Roland Barthes, pero sobre todo del psicoan&aacute;lisis, del cual, a pesar de su postura cr&iacute;tica, ella se nutre de toda la obra de Freud, de Melanie Klein, disc&iacute;pula y compa&ntilde;era de Lacan y otros seguidores. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Aqu&iacute; radica una de sus disimetr&iacute;as con algunos supuestos defendidos por Simone de Beavoir en el libro <i>El segundo sexo, </i>editado por C&aacute;tedra, en 1998, por lo que el t&iacute;tulo de este libro y su contenido central aluden tambi&eacute;n a su contradicci&oacute;n con lo expresado por Beavoir. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Que implica no s&oacute;lo algunos postulados de Beavoir sino tambi&eacute;n a las ultrafeministas que a&uacute;n hoy, ahist&oacute;ricamente, luchan por excluir a los hombres. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>Aunque detectar esta envidia no basta, tambi&eacute;n hay que pensar sus repercusiones pol&iacute;ticas, que son, en todos los campos, las violencias reales y simb&oacute;licas infligidas a las mujeres, tomado de la p&aacute;gina 24, donde expone c&oacute;mo la lectura de Melanie Klein confirma su intuici&oacute;n al respecto. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>La palabra <i>forclusi&oacute;n, </i>utilizada profusamente en sus escritos, es retomada de su concepci&oacute;n original en el psicoan&aacute;lisis lacaniano para traducir la palabra "rechazo" y a la vez con su utilizaci&oacute;n en el campo jur&iacute;dico, como sin&oacute;nimo de exclusi&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>No obstante, la autora reconoce: "El psicoan&aacute;lisis es mi madre, su intimidad cuestionante, su angustia vigilante, y lo pol&iacute;tico es mi padre, su rebeli&oacute;n de proletario, su compromiso con la resistencia. Una pareja que se conjuga sin cesar y en constante desemparejamiento para que cada cual afirme la singularidad de su campo y la identidad de su cuerpo" (p.49). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9 </sup>Ya que "a los hombres les incumbe la creaci&oacute;n, la cultura, el concepto, le legitimidad, el privilegio, el genio humano [...] y a nosotras la procreaci&oacute;n, la concepci&oacute;n casi animal, la genitalidad culpable, la ilegitimidad, las discriminaciones" (p. 26). </font></p>      ]]></body>
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