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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la frontera nacional a la frontera pluricultural]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp; </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De la frontera nacional a la frontera pluricultural </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>From the National Border to the Multi&#150;Cultural Border</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Eduardo Brenna B.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Xochimilco Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: </i><a href="mailto:jbrenna@correo.xoc.uam.mx">jbrenna@correo.xoc.uam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presente nota cr&iacute;tica pretende establecer los t&eacute;rminos de una discusi&oacute;n, partiendo de la crisis del espacio nacional, para replantear la noci&oacute;n de frontera en estados plurinacionales y en los estados que coexisten con &eacute;stos. Ello supone encontrar respuestas al problema de las identidades nacionales, construidas sobre la idea de naci&oacute;n, que sirvieron eficazmente para producir la integraci&oacute;n simb&oacute;lica de los sujetos y, a partir de eso, lograr los consensos y la legitimidad requeridos para el funcionamiento pol&iacute;tico del Estado&#150;naci&oacute;n. Las fronteras nacionales han dejado de ser fronteras econ&oacute;micas exclusivamente, y con la inercia de la mundializaci&oacute;n tendiente a una integraci&oacute;n de espacios econ&oacute;micos se observa el estallido de la <i>diferencia cultural, </i>por ende, las fronteras m&aacute;s que nunca son y deben ser consideradas como <i>espacios pluriculturales </i>que demandan pol&iacute;ticas de gobierno mayormente democr&aacute;ticas y plurales, &eacute;ste es el caso de la frontera entre Estados Unidos y M&eacute;xico. La naturaleza del conflicto en la frontera entre ambos pa&iacute;ses demanda una refuncionalizaci&oacute;n de la l&oacute;gica, de las reglas y de los valores con que los diferentes niveles de gobierno afrontan los conflictos fronterizos para transformarlos mediante un verdadero di&aacute;logo y negociaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El llamado "estallido cultural", al que Octavio Paz (1985) se refer&iacute;a como "la sublevaci&oacute;n de los particularismos",<sup><a href="#notas">1 </a></sup>se encuentra en el centro de las transformaciones de &iacute;ndole global que caracterizan a nuestro tiempo. Lo anterior supone empezar a ubicarse en un diagn&oacute;stico que permita entender la pluralidad de los &oacute;rdenes pol&iacute;ticos que de esto se derivan, y que, sin lugar a dudas, ha venido a entorpecer la fallida universalizaci&oacute;n del supuesto modelo homog&eacute;neo de Occidente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema de nuestro tiempo es la creaci&oacute;n y el sostenimiento de un orden pol&iacute;tico capaz de innovar mecanismos que alojen creativa y pol&iacute;ticamente la multiplicidad identitaria en sus diversas e inciertas formas. La necesidad de espacios pol&iacute;ticos en donde las diferencias identitarias (de intereses) se diriman a trav&eacute;s del intercambio y la negociaci&oacute;n supone afinar los mecanismos de di&aacute;logo sin ocultar las dimensiones de los conflictos, sin dejar de reconocer que existen disputas abiertas que dividen y separan, pero que no impiden el logro de acuerdos respecto de los reclamos respectivos de las partes. La necesidad de crear los mecanismos para una sociedad reconciliada apela al di&aacute;logo y a la negociaci&oacute;n como espacio compartido susceptible de ser construido por la voluntad pol&iacute;tica negociadora de los grupos particulares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafortunadamente, la l&oacute;gica de la violencia en el nuevo siglo y en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del XX es la de una <i>guerra total </i>contra el enemigo, el totalmente otro &#151;los antiguos griegos denominaban <i>polemos </i>a este tipo de violencia contra <i>el otro, </i>el b&aacute;rbaro de extra&ntilde;a apariencia y "lengua incomprensible" (Toscano, 1998).<sup><a href="#notas">2</a></sup> Aunque, parad&oacute;jicamente, hoy el enemigo es literalmente el vecino de casa (recu&eacute;rdese el caso de la ex Yugoslavia y las guerras derivadas de la fragmentaci&oacute;n de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n de los Balcanes). A ese vecino inc&oacute;modo es al que se coloca en la mira de nuestras fobias identitarias y al que se identifica como una amenaza para la supervivencia propia. Es a esta encarnaci&oacute;n negativa de la alteridad "al que, o hay que alejar con la fuerza, o hay que exterminar. Sin un resquicio para el compromiso la coexistencia, la compasi&oacute;n, el respeto de l&iacute;mites o reglas en el combate" (Toscano, 1998:40).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la tradici&oacute;n pol&iacute;tica liberal fue creando la ficci&oacute;n de que los "diferentes" se encontraban siempre situados "fuera" o en el exterior de una determinada organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, homog&eacute;nea en su interior, esto es, el Estado&#150;naci&oacute;n. Para el liberalismo y su democracia el problema estall&oacute; cuando se constat&oacute; que los "diferentes" ya no se encuentran solamente "fuera", sino tambi&eacute;n "dentro" de la sociedad &#151;supuestamente homog&eacute;nea&#151; debido a diversas causas, tales como la emigraci&oacute;n laboral y econ&oacute;mica o la emigraci&oacute;n pol&iacute;tica. La constataci&oacute;n de este hecho ha implicado la puesta en pr&aacute;ctica de una cierta diferenciaci&oacute;n o fragmentaci&oacute;n en el concepto tradicional de ciudadan&iacute;a y el surgimiento de un conflicto social, pol&iacute;tico y jur&iacute;dico por cuanto los grupos diferenciados reclaman tambi&eacute;n sus derechos y libertades desde un punto de vista jur&iacute;dico, a la vez que el reconocimiento y preservaci&oacute;n de su propia identidad desde un punto de vista pol&iacute;tico (Brenna, 2006). Ante esa situaci&oacute;n se hizo necesario replantearse el concepto de ciudadan&iacute;a desde nuevos contextos tanto particulares como globales (Kymlicka, 1999). La integraci&oacute;n social de una <i>comunidad diferenciada </i>no puede llevarse a cabo mediante la asimilaci&oacute;n o la homologaci&oacute;n, sino mediante el reconocimiento, la aceptaci&oacute;n y la integraci&oacute;n social de todas las diferencias, sin posibilidad de exclusi&oacute;n, marginaci&oacute;n o inferiorizaci&oacute;n de alguna de ellas. Despu&eacute;s de este pre&aacute;mbulo, paso al tema de la crisis del Estado nacional para reflexionar en torno de las transformaciones de las fronteras nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado nacional ha sido el producto m&aacute;s t&iacute;pico de la modernidad y del capitalismo liberal&#150;burgu&eacute;s en tanto esfera de influencia de los mercados locales frente al mercado mundial siempre presente y espacio en el que se produc&iacute;an y se reproduc&iacute;an las identidades correspondientes asumidas como <i>identidades "nacionales". </i>Sin embargo, &eacute;stas se construyeron sobre las bases de un criterio de mercado y control territorial, m&aacute;s que sobre la de uno o varios rasgos afines a las comunidades insertas en las fronteras establecidas por los estados nacionales. Esto tuvo como consecuencia que un gran n&uacute;mero de particularismos culturales propios de comunidades "minoritarias" tuvieran que ser marginadas oblig&aacute;ndoseles a una integraci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural en tanto se consolidaba el aparato de Estado como un n&uacute;cleo monopolizador de la fuerza coactiva y leg&iacute;tima. Este proceso fue favorecido por una econom&iacute;a mundial que requer&iacute;a del Estado&#150;naci&oacute;n como espacio de mercado y de poder dentro de una econom&iacute;a&#150;mundo articulada y funcional a los imperios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. El siglo XX fue el siglo de la expansi&oacute;n y crisis del Estado nacional; las dos guerras mundiales evidenciaron la caprichosa arbitrariedad de las fronteras nacionales y de la fuerza de los imperios para moverlas a su antojo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Autores como Ricardo Petrella (1997:44) hablan de "mundializaci&oacute;n"<sup><a href="#notas">3</a> </sup>m&aacute;s que de globalizaci&oacute;n, una reorganizaci&oacute;n del mundo a escala global, en la que la geoeconom&iacute;a supone nuevas configuraciones que han puesto fin a la idea de econom&iacute;a nacional "como la base m&aacute;s pertinente y eficaz para organizar y administrar la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de la riqueza". Para &eacute;l, el papel que han desempe&ntilde;ado los estados nacionales en el desarrollo capitalista dista mucho de haber dejado de existir; por el contrario, la proliferaci&oacute;n de estados&#150;naci&oacute;n despu&eacute;s del derrumbe del Muro de Berl&iacute;n los ha hecho abundar en funciones nuevas.<sup><a href="#notas">4</a></sup> El <i>quid </i>estriba, seg&uacute;n Petrella, en que "&#91;lo nacional&#93; sigue siendo uno de los niveles importantes pero no es ya el principal nivel estrat&eacute;gico para los actores claves en el campo del desarrollo cient&iacute;fico, de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y del crecimiento socioecon&oacute;mico". No es un macrocambio entre capitalismo/ poscapitalismo, sino el paso de la era de la riqueza de las naciones a la de la riqueza mundial. O bien, como apunta Revelli (1997), la ruptura de la cadena <i>Territorio<img src="/img/revistas/fn/v22n44/a10e1.jpg"> Estado<img src="/img/revistas/fn/v22n44/a10e1.jpg"> Riqueza </i>supone un viraje radical que pone en juego al mismo Estado&#150;naci&oacute;n, a partir de una desestructuraci&oacute;n de la continuidad de la cadena que hab&iacute;a sido base de lo pol&iacute;tico en la modernidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En palabras de Arrighi (1997), el resultado de tan compulsivo proceso es la existencia de "semisoberan&iacute;as" y "cuasiEstados" como resultado de las tendencias a largo plazo del moderno sistema mundial; dichos fen&oacute;menos claramente se materializaron antes de la expansi&oacute;n financiera global de las d&eacute;cadas de 1970 y 1980.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente, la centralidad del Estado nacional est&aacute; fuertemente cuestionada: los l&iacute;mites internacionales del Estado son permeables a la globalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, el comercio, la cultura, las finanzas, de lo cual resulta una p&eacute;rdida de control de los estados sobre sus destinos. La soberan&iacute;a de los estados est&aacute; comprometida tambi&eacute;n por los cambios en los patrones de alianzas y federaciones regionales. El concepto de naci&oacute;n y de Estado de derecho nacen al mismo tiempo para dotar al individuo moderno de su identidad colectiva, identidad en tanto ciudadanos: como hombres libres e iguales en derechos. Es por ello que el concepto de identidad est&aacute; sobrecargado de atributos considerados universales como la democracia, la igualdad pol&iacute;tica y jur&iacute;dica, entre otros (Brenna, 2006:34).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; aspectos esenciales mueven a la globalizaci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; son consideradas tendencias contradictorias la <i>desintegraci&oacute;n </i>y la <i>homogeneizaci&oacute;n? </i>Ambas tendencias muestran un doble juego funcional a este proceso, ya que una origina a la otra, muchas de las veces. Y se plantea as&iacute;, porque la tan aclamada b&uacute;squeda de la <i>homogeneizaci&oacute;n, integraci&oacute;n o unificaci&oacute;n </i>de regiones en los planos econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico (con lo que se persigue derribar fronteras de todo tipo en los entornos m&aacute;s cercanos) tiene como fin establecer relaciones duraderas a largo plazo entre las diversas naciones.<sup><a href="#notas">5</a></sup> La realidad es que, por un lado, tal unificaci&oacute;n provoca que el mismo proceso de globalizaci&oacute;n tienda a crear <i>espacios regionales </i>m&aacute;s o menos unidos y homog&eacute;neos &#151;lo mismo que econ&oacute;micamente m&aacute;s pr&oacute;speros&#151;, lo cual por lo regular origina una correspondiente <i>desintegraci&oacute;n. </i>Consecuencia l&oacute;gica de la llamada "homogeneizaci&oacute;n" de s&oacute;lo algunos pa&iacute;ses, ya que la formaci&oacute;n de bloques o creaci&oacute;n de espacios regionales &#151;por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte&#151; y la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas neoliberales, son partes de un modelo <i>que genera obst&aacute;culos </i>para aquellos pa&iacute;ses que no cuentan con las caracter&iacute;sticas que presupone esta integraci&oacute;n (es el caso de M&eacute;xico en la din&aacute;mica regional norteamericana), lo cual da lugar a desproporciones econ&oacute;micas as&iacute; como a desintegraciones sociales.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se afirma que, en un primer momento, la integraci&oacute;n ser&iacute;a pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, a fin de poder generar las <i>condiciones institucionales </i>para la expansi&oacute;n del capital, mientras que la integraci&oacute;n social constituir&iacute;a el proceso de <i>legitimaci&oacute;n<sup><a href="#notas">7</a></sup> </i>de las nuevas instituciones, que de esta manera hacen de la integraci&oacute;n pol&iacute;tica la construcci&oacute;n de nuevas organizaciones que puedan asegurar un marco jur&iacute;dico ampliado que proteja la propiedad privada y formalice, al mismo tiempo, las relaciones contractuales obligatorias, asegurando as&iacute; una oferta adecuada de mano de obra (Frambes&#150;Buxeda,1993:281). En este contexto vale empezar a preguntarse en torno de lo que ha sucedido con la idea de <i>frontera nacional.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Frontera nacional, espacios transfronterizos</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una constante dualidad en la esencia misma de la frontera, una complejidad que responde a las historias contradictorias detr&aacute;s de ellas: son una abstracci&oacute;n en el mapa y sin embargo son una realidad concreta que toma formas diversas (Estado, regi&oacute;n, imperio, cultura o civilizaci&oacute;n). Lo que s&iacute; es claro es que las fronteras nacionales, como tales, han sido construidas como espacios sociales con el fin de delimitar geopol&iacute;ticamente los estados nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las fronteras se concretan los esfuerzos por dar contenido cultural a las identidades nacionales; en &eacute;stas es d&oacute;nde se percibe c&oacute;mo se construyen, se legitiman y difunden los contenidos de estas identidades. En las fronteras se han ido construyendo espacios de exclusi&oacute;n/protecci&oacute;n que marcan lo nacional de lo extranjero. Mientras tanto, el individuo que se desenvuelve en ese espacio "h&iacute;brido" lucha por adaptarse a un &aacute;mbito de supervivencia a pesar de la posible hostilidad de los que coexisten en el espacio fronterizo hincado en lo nacional. De ah&iacute; que para entender los procesos que han acontecido en las fronteras nacionales se tenga que trascender la cuesti&oacute;n de la identidad nacional (como dato de origen) y haya que enfocarse al an&aacute;lisis de los procesos sociales y culturales que vertiginosamente suceden en ese espacio, lo que a final de cuentas redunda en la comprensi&oacute;n de c&oacute;mo se resignifican las propias identidades &eacute;tnicas y culturales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, las fronteras nacionales siempre han sido fronteras de exclusi&oacute;n, y lo siguen siendo a&uacute;n en el paradigm&aacute;tico caso de la unificaci&oacute;n europea bajo el <i>Tratado de Maastricht. </i>Se crea un mundo unificado pero se crean nuevas clasificaciones frente a las minor&iacute;as; nuevas marcas para una exclusi&oacute;n vieja que se renueva; nuevas medidas proteccionistas, nuevas deportaciones y nuevas medidas terroristas contra el terrorismo (real o inventado); nuevos sectores excluidos, siempre los del sur, los inmigrantes procedentes del tercer mundo, del este de Europa, la "gente de color" y las mujeres. El Estado naci&oacute;n, como comunidad imaginada (Anderson, 1993), es m&aacute;s una construcci&oacute;n ideol&oacute;gica para clasificar, jerarquizar y a la vez ocultar y negar la existencia de la alteridad cultural sobre todo en el espacio de la frontera nacional; y esto tanto en Europa como en Am&eacute;rica, pues tambi&eacute;n Am&eacute;rica Latina excluye a sus propias minor&iacute;as marginalizadas, estigmatizadas y ubicadas como for&aacute;neas en sus propios territorios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desdibujamiento de la geometr&iacute;a territorial, construida orgullosamente por una civilizaci&oacute;n occidental racionalista y universalista, ha dejado al desnudo una geopol&iacute;tica ca&oacute;tica que busca conformar a toda costa <i>ejes de poder </i>y de influencia que sobrepasan a los estados, como esqueleto de un orden mundial que no acierta a acomodar sus piezas sin violencia. Las fronteras actuales se yuxtaponen y atraviesan cargando consigo la herencia de toda una historia nacional que daba cobertura, justificaci&oacute;n y validez a los estados y sus identidades (Badie y Smouts, 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fronteras se esfuman en Europa pero se refuerzan en otras partes para separar lo que siempre ha estado unido o quiere estarlo a pesar de las diferencias culturales o de las visiones de mundo. Se construye hoy d&iacute;a una cerca electr&oacute;nica de 350 kil&oacute;metros para separar Cisjordania de Israel y de Jerusal&eacute;n. Otro tanto est&aacute; ocurriendo en la frontera M&eacute;xico&#150;Estados Unidos. Los estados y las corporaciones se unifican dejando a un lado los l&iacute;mites nacionales pero quieren seguir teniendo separados a los pueblos y a los individuos que ya han elegido sus v&iacute;nculos culturales, laborales, sus comunidades imaginadas m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales. Es por ello que las nacionalidades se despiertan violentamente dando lugar a una multiplicidad de microconflictos localizados. Fronteras m&aacute;s porosas que ayer; sin embargo infinitamente m&aacute;s numerosas que a principios del siglo XIX, cuando s&oacute;lo algunos imperios se repart&iacute;an las tierras habitadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede hablar de <i>regiones de fronteras, </i>entendidas como espacios interculturales, inter&eacute;tnicos e intersocietarios en los que hay un cruce din&aacute;mico y complejo de diversas territorialidades y visiones del mundo. La resultante es un espacio en el que se construyen y recrean identidades y posiciones pol&iacute;ticas, mismas que se relacionan de manera compleja y conflictiva seg&uacute;n la din&aacute;mica sociocultural y pol&iacute;tica que induzcan los actores sociales que las detentan. La idea de una "regi&oacute;n transfronteriza" demarca una zona de intercambios din&aacute;micos a nivel de personas, de valores, de s&iacute;mbolos y de mercanc&iacute;as que llevan una huella identitaria (nacional, regional, global); intercambios tan din&aacute;micos que no forzosamente tienden a coincidir con las demarcaciones nacionales. Este espacio contiene fronteras, aunque en los hechos las trascienda (el norte de M&eacute;xico y el sur de Estados Unidos, la regi&oacute;n transfronteriza del Caribe, la regi&oacute;n andina, etc&eacute;tera); y ello es relevante no s&oacute;lo porque corresponden a diferentes entidades pol&iacute;tico&#150;administrativas, sino porque ellas implican diversos &oacute;rdenes societarios y posiciones pol&iacute;ticas en interacci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra dimensi&oacute;n interesante a este nivel es la <i>transnacionalidad </i>como situaci&oacute;n que acontece "m&aacute;s all&aacute;" de las fronteras nacionales sin que implique una negaci&oacute;n de la "nacionalidad" de la que parte. Una transnacionalidad que ata&ntilde;e a pr&aacute;cticas sociales fuera de las fronteras nacionales que llevan la marca de la nacionalidad. &iquest;Llegar&aacute; el d&iacute;a en que las pr&aacute;cticas sociales en diversas regiones transfronterizas de una Am&eacute;rica del Norte producto de una integraci&oacute;n de estados nacionales revelen al mismo tiempo un car&aacute;cter transnacional y se expliquen s&oacute;lo por las pr&aacute;cticas socio&#150;culturales cotidianas de los habitantes de esas regiones transfronterizas?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mejor ejemplo ser&iacute;a el de una Europa que cada vez m&aacute;s se constituye en un espacio <i>transfrontera, </i>nacido como una reacci&oacute;n frente al riesgo de la uniformizaci&oacute;n del mundo y asumiendo necesariamente una postura de respeto por la diversidad. La visi&oacute;n europea de la integraci&oacute;n regional ha tenido que renunciar a la tradici&oacute;n pol&iacute;tica de las fronteras absolutas y las identidades nacionales monol&iacute;ticas causantes de tantas guerras en su geograf&iacute;a. Hoy en d&iacute;a Europa se est&aacute; haciendo a s&iacute; misma como una superposici&oacute;n de fronteras en las que se revelan todas las historias nacionales, todas las culturas y las nuevas pr&aacute;cticas trasnacionales de cada uno de los pueblos que la constituyen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas complejas relaciones entre pueblos y sociedades nacionales en espacios transfronterizos est&aacute;n detr&aacute;s de la geopol&iacute;tica de los conflictos en esas regiones debido en gran medida a la constante interacci&oacute;n entre grupos &eacute;tnicos y los diferentes sectores que conforman las sociedades nacionales. Estos espacios han pasado a constituirse en aut&eacute;nticos "escenarios de conflicto" marcados por una intensa din&aacute;mica de posicionamiento de sus actores sociales que atienden a estrategias individuales o colectivas, espont&aacute;neas u organizadas ya sea para conservar o bien para transformar el conjunto de relaciones establecidas en esa zona de frontera. Aunque hay que decirlo, estas regiones se han vuelto laboratorios sociales en lo que, a diferencia de las sociedades nacionales centrales, se genera un aprendizaje cotidiano para convivir con la diferencia, poniendo a prueba la capacidad de tolerancia de los actores sociales frente a la convivencia inter&eacute;tnica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La frontera pluricultural: La frontera no se crea ni se destruye... s&oacute;lo se transforma</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fronteras no desaparecen, se flexibilizan y se hacen selectivas siempre fieles a su funci&oacute;n de exclusi&oacute;n, introduciendo nuevas formas de desigualdad. La frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos es el mejor ejemplo: una de las m&aacute;s largas y conflictivas del mundo. Pero adem&aacute;s es simb&oacute;lica: une y separa a Estados Unidos del resto de Am&eacute;rica Latina, convirti&eacute;ndose adem&aacute;s en La Meca a la que tratan de llegar los olvidados de las pol&iacute;ticas de los estados nacionales latinoamericanos en busca del para&iacute;so perdido (nunca vivido por cierto). Precisamente esa larga frontera (desde San Diego&#150;Tijuana hasta Brownsville&#150;Matamoros) es cruzada diariamente por casi cinco mil trabajadores en condiciones legales o ilegales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin exagerar, a trav&eacute;s del laberinto de las fronteras nuevas se plantea toda la cuesti&oacute;n del orden mundial. La realizaci&oacute;n de las identidades y su capacidad para coexistir juntas en el seno de un mismo territorio, ya se trate de una regi&oacute;n, de un pa&iacute;s o de un continente, est&aacute;n condicionando la estabilidad mundial en tanto que ya se vive desde hace d&eacute;cadas un clima de polarizaci&oacute;n y choque de identidades de comunidades pluriculturales de origen aunque monoculturales en valores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la hist&oacute;rica ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n los intentos por reproducir una l&oacute;gica de guerra fr&iacute;a transformando en enemigos a aquellos que tienen otra identidad viene a ser la aut&eacute;ntica tercera guerra mundial de este siglo. La explosividad de ese intento de amalgamar a los otros calific&aacute;ndolos y excluy&eacute;ndolos, arroj&aacute;ndolos a la marginalidad social y pol&iacute;tica posee m&aacute;s kilotones que cualquier bomba nuclear. De ah&iacute; que sea necesario reenfocar bien las miras telesc&oacute;picas hacia los verdaderos enemigos: la intolerancia, la exclusi&oacute;n, el racismo, los odios nacionales, los fundamentalismos de todo tipo (religiosos y pol&iacute;ticos). Hay que reconocer que se est&aacute; acabando y debe acabarse un mundo en el que s&oacute;lo se escucha una sola voz. La paz de las fronteras pluriculturales no puede depender de una sola naci&oacute;n pues ninguna puede garantizar el equilibrio mundial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Querer homogeneizar al mundo ha sido el sue&ntilde;o de Occidente, pero tambi&eacute;n de otras civilizaciones a las que se ha estigmatizado desde hace siglos con el paganismo y la otredad. Tal pretensi&oacute;n es un aut&eacute;ntico delirio que lo &uacute;nico que ha provocado ha sido una negaci&oacute;n de las fronteras y las identidades haciendo que, tras de su pretendida desaparici&oacute;n, broten de nuevo cargadas de m&aacute;s odio reproduciendo al infinito la diversidad sin posibilidad de negociar los espacios de convivencia; con ello s&oacute;lo se ha logrado potenciar la amenaza y la violencia de grupos que hacen del odio identitario la consigna de todos los d&iacute;as que alimenta su violenta militancia. Y ambas amenazas, las de los estados monol&iacute;ticos violentos (negadores de la diversidad) y la de los grupos fundamentalistas alimentados por &eacute;sos, son ahora la verdadera amenaza global.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;En qu&eacute; sentido las fronteras nacionales se han transformado?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fronteras ya no son s&oacute;lo los escenarios en los que se disputan los valores nacionales y se defiende la soberan&iacute;a. Hoy ocurren un sinn&uacute;mero de fen&oacute;menos en ellas, transformaciones de todo tipo: econ&oacute;micas, sociales, pol&iacute;ticas pero sobre todo culturales, mismas que trascienden los l&iacute;mites de las din&aacute;micas propias de los estados nacionales. La <i>bidimensionalidad </i>identitaria (nosotros y los otros) presente en toda frontera nacional ha cedido su lugar a una <i>multidimensionalidad </i>identitaria (diversos <i>nosotros) </i>detr&aacute;s de una din&aacute;mica transfronteriza que constituye, crea y recrea a las comunidades pluriculturales que se forman en las fronteras en un ambiente potencialmente conflictivo. De ah&iacute; el reto de encontrar f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas democr&aacute;ticas y sobre todo configurar una <i>cultura pol&iacute;tica fronteriza </i>para garantizar el di&aacute;logo y la negociaci&oacute;n de los espacios vitales para reproducir a las comunidades culturales y garantizar la convivencia pac&iacute;fica en estos espacios tan peculiares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces es importante avanzar en la creaci&oacute;n de nuevos enfoques te&oacute;ricos en torno de las fronteras concebidas como espacios de diversidad &eacute;tnica y sociocultural, pero sobre todo asumir <i>de manera realista </i>que estas regiones son zonas de conflictos en las que hay que transformar al enemigo identitario en el interlocutor, al menos, con el que se decide negociadamente (creando en conjunto reglas y f&oacute;rmulas democr&aacute;ticas) los pormenores de una <i>comunidad fronteriza </i>que comparte un destino com&uacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de Am&eacute;rica del Norte se sabe bien que no hay pol&iacute;ticas de corto, mediano o largo plazos que enfrenten los retos de unas fronteras evidentemente pluriculturales. Existe una mirada precaria en torno de un destino com&uacute;n para el futuro de los estados nacionales que componen esa macroregi&oacute;n del norte; por ejemplo, a los reclamos soberanistas de Estados Unidos y M&eacute;xico, que apelan a un nacionalismo fuera de lugar (en especial despu&eacute;s del 11 de septiembre de 2001), habr&iacute;a que responder con <i>una visi&oacute;n abierta en cuanto a las fronteras </i>como la de la Uni&oacute;n Europea (Canad&aacute; y Estados Unidos, de hecho, se han abierto al libre tr&aacute;nsito de personas): una sola frontera exterior y, al interior, fronteras abiertas como voto de confianza entre Estados nacionales que se respetan rec&iacute;procamente, toleran sus diferencias culturales &#151;m&aacute;s intensas en las regiones fronterizas&#151; pero, sobre todo, buscan protegerse mutuamente a trav&eacute;s de una pol&iacute;tica de seguridad com&uacute;n que no discrimina ni excluye a unos para sobreproteger a otros. El resultado puede ser muy positivo: la creaci&oacute;n de una <i>plataforma democr&aacute;tica </i>para que las distintas instancias de gobierno de los estados institucionalicen los conflictos de los espacios transfronterizos transform&aacute;ndolos, m&aacute;s que anul&aacute;ndolos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pluriculturalidad de la frontera reclama una cultura del conflicto y una cultura democr&aacute;tica nuevas para procesar la diversidad creciente. No hacerlo es estar abonando el terreno de una proliferaci&oacute;n de microconflictos que, acumulados, pueden ser potencialmente fuentes de inestabilidad y violencia en las zonas fronterizas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los <i>otros, </i>los diferentes no est&aacute;n afuera, se encuentran dentro de las comunidades nacionales y responden tambi&eacute;n a intereses y valores semejantes, pero tambi&eacute;n est&aacute;n conectados con sus comunidades de origen. Es una din&aacute;mica de <i>vaiv&eacute;n identitario </i>que est&aacute; caracterizando a los nuevos grupos humanos orientados cada vez m&aacute;s a los flujos migratorios que desata la globalizaci&oacute;n, en busca de horizontes nuevos. Algunas veces huyendo del hambre y la falta de oportunidades en el pa&iacute;s de origen pero otras veces por una ambici&oacute;n de mundo que va m&aacute;s all&aacute; de las necesidades materiales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que producir m&aacute;s humanidad y m&aacute;s humanismo (Savater, 1998), lo cual supone renunciar a la pol&iacute;tica de exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n que ha caracterizado a las fronteras nacionales durante el auge del Estado nacional, y que ahora se actualiza con la ampliaci&oacute;n de las fronteras. No es necesario producir m&aacute;s diversidad sino sumar la diversidad existente en torno de un proyecto colectivo de vida capaz de compartir el mundo y sus frutos, cooperativa y democr&aacute;ticamente. Aunque no se compartan las creencias, las fobias, las filias ni los fantasmas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson, Benedict, 1993, <i>Comunidades imaginarias, </i>col. Breviarios, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806413&pid=S0187-7372201000020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arrighi, Giovanni &#91;ponencia&#93;, 1997, "La globalizaci&oacute;n, la soberan&iacute;a estatal y la interminable acumulaci&oacute;n del capital", Conferencia sobre estados y soberan&iacute;a en la econom&iacute;a mundial, Irvine, Universidad de California, del 21 al 23 de febrero.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806414&pid=S0187-7372201000020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Badie, Bertrand y Marie&#150;Claude Smouts, 2000, <i>Los operadores de la pol&iacute;tica mundial. Sociolog&iacute;a del escenario internacional, </i>M&eacute;xico, Publicaciones Cruz/Fundaci&oacute;n Nacional de Ciencias Pol&iacute;ticas de Francia/Dalloz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806415&pid=S0187-7372201000020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beck, Ulrick, 1998, <i>&iquest;Qu&eacute; es la globalizaci&oacute;n?, </i>Buenos Aires, Paid&oacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806416&pid=S0187-7372201000020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brenna B., Jorge, 2006, <i>Conflicto y democracia. La compleja configuraci&oacute;n de un orden pluricultural, </i>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806417&pid=S0187-7372201000020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frambes&#150;Buxeda, Aline, 1993, "Teor&iacute;a sobre la integraci&oacute;n, aplicables a la unificaci&oacute;n de los pa&iacute;ses latinoamericanos", <i>Pol&iacute;tica y Cultura, </i>a&ntilde;o 1, n&uacute;m. 2, invierno&#150;primavera, M&eacute;xico, UAM&#150;Xochimilco, pp. 269&#150;306.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806418&pid=S0187-7372201000020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kymlicka, Will, 1999, <i>Ciudadan&iacute;a multicultural: una teor&iacute;a liberal de las minor&iacute;as, </i>Barcelona, Paid&oacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806419&pid=S0187-7372201000020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paz, Octavio, 1985, <i>Tiempo nublado, </i>M&eacute;xico, Seix Barral, pp. 94, 105 y 106. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806420&pid=S0187-7372201000020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petrella, Ricardo, 1997, "Mundializaci&oacute;n e internacionalizaci&oacute;n. La din&aacute;mica del orden emergente", <i>Vientos del Sur, </i>n&uacute;m. 10, verano, M&eacute;xico, UAM, pp. 44&#150;58. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806421&pid=S0187-7372201000020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Revelli, Marco, 1997, "Crisis del Estado&#150;naci&oacute;n, territorio y nuevas formas de conflicto y de sociabilidad", <i>Vientos del Sur, </i>n&uacute;m. 9, primavera, M&eacute;xico, UAM. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806422&pid=S0187-7372201000020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosenau, James, 1990, <i>Turbulence in World Politcs, </i>Brighton, Harvester. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806423&pid=S0187-7372201000020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Savater, Fernando, 1998, "Una ciudadan&iacute;a caopolita", <i>Revista internacional de filosof&iacute;a pol&iacute;tica, </i>n&uacute;m. 11, mayo, Madrid, pp. 19&#150;30. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806424&pid=S0187-7372201000020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toscano, Roberto, 1998, "De la guerra a las mil guerras", <i>Claves de raz&oacute;n pr&aacute;ctica, </i>n&uacute;m. 80, marzo, Madrid, Progresa, pp. 38&#150;46. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806425&pid=S0187-7372201000020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber, Max, 1984, <i>El pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico, </i>Madrid, Alianza.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3806426&pid=S0187-7372201000020001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Dice Octavio Paz en su libro <i>Tiempo nublado: </i>'Si una palabra define a estos a&ntilde;os, esa palabra no es Revoluci&oacute;n sino Revuelta. Pero Revuelta no s&oacute;lo en el sentido de disturbio o mudanza violenta de un estado a otro sino tambi&eacute;n en el de un cambio que es regreso a los or&iacute;genes. Revuelta como Resurrecci&oacute;n. Casi todas las grandes conmociones sociales de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido resurrecciones. Entre ellas la m&aacute;s notable ha sido la del sentimiento religioso, generalmente asociados a movimientos nacionalistas: el despertar del Islam, el fervor religioso en Rusia despu&eacute;s de m&aacute;s de medio siglo de propaganda antirreligiosa y la vuelta, entre las &eacute;lites intelectuales de ese pa&iacute;s a modos de pensar y a filosof&iacute;as que se cre&iacute;an desaparecidos con el zarismo&#91;...&#93;" M&aacute;s adelante a&ntilde;ade: "La resurrecci&oacute;n de las tradiciones nacionales y religiosas no es sino una manifestaci&oacute;n m&aacute;s de lo que hay que llamar la venganza hist&oacute;rica de los particularismos. Este ha sido el verdadero tema de estos a&ntilde;os y lo ser&aacute; en los tiempos venideros. Negros, chicanos, vascos, bretones, irlandeses, valones, ucranianos, letones, lituanos, estonios, t&aacute;rtaros, armenios, checos, croatas, cat&oacute;licos, mexicanos y polacos, budistas, tibetanos, chi&iacute;tas de Ir&aacute;n e Irak, jud&iacute;os, palestinos, kurdos, una y otra vez asesinados, cristianos del L&iacute;bano, maharatas, tamiles, kmeres... Cada uno de estos nombres designa una particularidad &eacute;tnica, religiosa, cultural, ling&uuml;&iacute;stica, sexual. Todas ellas son realidades irreductibles y que ninguna abstracci&oacute;n puede disolver. <i>Vivimos la rebeli&oacute;n de las excepciones, ya no sufridas como anomal&iacute;as o infracciones a una supuesta regla universal, sino asumidas como una verdad propia, como un destino. </i>&#91;.<i>..</i>&#93; <i>La pretendida universalidad de los sistemas elaborados en Occidente durante el siglo xix se ha roto. Otro universalismo, plural, amanec&iacute;'. </i>Las cursivas son m&iacute;as.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Los griegos antiguos ten&iacute;an otro nombre <i>(stasis) </i>para un tipo diferente de conflicto. A diferencia de la guerra total <i>polemos) </i>contra el enemigo, consideraban un tipo de conflicto ejercido "entre grupos que se reconocen rec&iacute;procamente como sujetos esencialmente afines pero que tienen una contraposici&oacute;n de intereses cuya soluci&oacute;n se encierra en una prueba de fuerza cruenta" (Toscano, 1998:40).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Dice Ricardo Petrella: "La mundializaci&oacute;n se refiere a la multiplicidad de lazos e interconexiones que existen entre los estados y las sociedades que construyen el actual sistema mundial. Describe el proceso mediante el cual los acontecimientos, las decisiones y las actividades en una parte del mundo llegan a tener consecuencias significativas para los individuos y comunidades de partes bastante distantes del globo". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Rosenau (1990) habla del paso de la era nacional a la posnacional asociada con las circunstancias espec&iacute;ficas del sistema pol&iacute;tico internacional y al hecho de que 'la estructura monoc&eacute;ntrica del poder de los estados nacionales rivales ha sido sustituida por un reparto de poder polic&eacute;ntrico, que hace que una gran pluralidad de actores transnacionales y nacionales&#150;estatales compitan o, en su caso, cooperen, entre s&iacute;". Beck (1998) &#151;quien menciona a Rosenau&#151; cita a David Held, quien matiza la postura de Rosenau al se&ntilde;alar que la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a debe entenderse m&aacute;s como un "poder escindido" que es "percibido como algo fraccionado por toda una serie de actores &#151;nacionales, regionales e internacionales&#151; y que se encuentra limitado y maniatado precisamente por esta pluralidad inmanente".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> "la integraci&oacute;n es una caracter&iacute;stica necesaria para el desarrollo del capitalismo", v&eacute;ase Frambes&#150;Buxeda</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Los procesos de integraci&oacute;n tienen car&aacute;cter regional y tienen la tendencia a desarrollarse m&aacute;s completamente en aquellas regiones donde existan las condiciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas apropiadas, v&eacute;ase Frambes&#150;Buxeda (1993:281).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Weber (1984:54) plantea que "la legitimidad es la justificaci&oacute;n del dominio que ejerce el Estado sobre los hombres".</font></p>      ]]></body><back>
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