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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Semblanza: Rogers McVaugh (1909&#150;2009)<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jerzy Rzedowski Rotter</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Ecolog&iacute;a, A.C.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rogers McVaugh naci&oacute; en la ciudad de Nueva York el 30 de mayo de 1909. Se doctor&oacute; en la Universidad de Pensilvania en 1935. En esa casa de estudios obtuvo su entrenamiento en materia de sistem&aacute;tica de plantas superiores y su tesis vers&oacute; sobre las especies de <i>Lobelia </i>del este norteamericano.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/abm/n91/a1f1.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco tiempo despu&eacute;s de haber recibido el grado ingres&oacute; como profesor asistente a la Universidad de Georgia, donde labor&oacute; durante los siguientes tres a&ntilde;os, continuando las investigaciones relacionadas con la familia Campanulaceae.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1938 se mud&oacute; a la ciudad de Washington aceptando un puesto en la Divisi&oacute;n de Exploraciones e Introducci&oacute;n de Plantas, dependiente del Departamento de Agricultura. Entre las diversas tareas que le quedaron asignadas en este nuevo trabajo fue el estudio de "black cherries" silvestres que crecen en Estados Unidos, as&iacute; como en M&eacute;xico y que de este lado de la frontera denominamos capulines. Otros grupos de plantas en que incursion&oacute; durante su v&iacute;nculo con de Departamento de Agricultura fueron la familia Myrtaceae, conjunto conocido por su taxonom&iacute;a muy dif&iacute;cil, y las no menos evitadas Euphorbiaceae.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya terminada la segunda guerra mundial, en 1946, decidi&oacute; regresar a la vida acad&eacute;mica. Solicit&oacute; y obtuvo el puesto de encargado del herbario de plantas vasculares de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, mismo que desempe&ntilde;&oacute; durante los siguientes 23 a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por espacio de un lustro m&aacute;s sigui&oacute; interesado en la sistem&aacute;tica de los capulines y partiendo de la hip&oacute;tesis de que la clave de la filogenia y del proceso evolutivo de este grupo se encuentra en el territorio de M&eacute;xico, organiz&oacute; y condujo una expedici&oacute;n que lo llev&oacute; a numerosos parajes de las sierras de nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este viaje y el intenso trabajo de campo realizado permiti&oacute; acabar de resolver la taxonom&iacute;a de los capulines, tema que qued&oacute; plasmado en las publicaciones dadas a conocer en 1951 y 1952. Sirvi&oacute; tambi&eacute;n para que la tan variada y tan mal entendida flora de M&eacute;xico dejara prendado a McVaugh para el resto de su vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia finales de la d&eacute;cada de los cuarentas qued&oacute; cristalizado en su mente el magno proyecto del inventario de las plantas vasculares del occidente de M&eacute;xico que denomin&oacute; Flora Novo&#150;Galiciana, en recuerdo del nombre de la provincia de la Nueva Galicia, de la temprana &eacute;poca colonial que corresponde aproximadamente al &aacute;rea planeada para este estudio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El territorio de esta Flora incluye las superficies completas de los estados de Jalisco, Aguascalientes y Colima, as&iacute; como &aacute;reas adyacentes del sur y del este de Nayarit, del sur de Zacatecas, del extremo meridional de Durango, adem&aacute;s del oeste de Guanajuato y de Michoac&aacute;n. El &aacute;rea as&iacute; delimitada y seleccionada, de aproximadamente 150,000 kil&oacute;metros cuadrados, resulta de singular importancia estrat&eacute;gica para el conocimiento de la Flora de M&eacute;xico, pues incluye importantes tramos de la Sierra Madre Occidental, del Eje Volc&aacute;nico Transversal, de la Sierra Madre del Sur, al igual que de la Altiplanicie Mexicana y de un largo sector costero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni tardo ni perezoso puso manos a la obra. Entre 1949 y 1974 consigui&oacute; los fondos para organizar y realizar 12 largas expediciones y muchas otras visitas m&aacute;s cortas, espec&iacute;ficamente dirigidas a la profunda exploraci&oacute;n bot&aacute;nica de la zona, que en conjunto sumaron m&aacute;s de dos a&ntilde;os de intenso trabajo de campo. No le interesaron gran cosa los alrededores de las principales poblaciones ni v&iacute;as de comunicaci&oacute;n. Busc&oacute; la forma y no escatim&oacute; esfuerzos para entrar a los parajes mejor conservados y m&aacute;s rec&oacute;nditos, tanto de las monta&ntilde;as, como de las barrancas y de los terrenos pantanosos. Por lo general viaj&oacute; y camin&oacute; acompa&ntilde;ado de estudiantes o de otro tipo de colaboradores y la mayor parte de las noches el grupo acampaba preferentemente en lugares alejados de los poblados y se dedicaba a preparar, documentar y secar los ejemplares colectados mediante un equipo perfeccionado por el propio McVaugh y que funcionaba a base de l&aacute;mparas de petr&oacute;leo. La mayor parte de los desplazamientos se realizaron con veh&iacute;culos motorizados, pero muchos otros hab&iacute;a que hacerlos a caballo o a pie.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estableci&oacute; estrechos v&iacute;nculos con los bot&aacute;nicos mexicanos de aquella &eacute;poca. As&iacute;, en Guadalajara se conect&oacute; con Luz Mar&iacute;a Villarreal, Agust&iacute;n G&oacute;mez y Guti&eacute;rrez y con Carlos D&iacute;az Luna, y tambi&eacute;n con varios de sus alumnos. En la capital de la Rep&uacute;blica se relacion&oacute; y busc&oacute; colaboraci&oacute;n de Maximino Mart&iacute;nez, de Faustino Miranda, de Efra&iacute;m Hern&aacute;ndez Xolocotzi, de Eizi Matuda y de Jerzy Rzedowski. Procur&oacute; que al menos un tanto de sus colectas estuviera representado en alguno de los herbarios de nuestro pa&iacute;s y falt&oacute; a pocos congresos mexicanos de bot&aacute;nica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fruto global de sus expediciones, incluyendo algunos viajes adicionales de sus colaboradores y estudiantes, totaliz&oacute; m&aacute;s de 20,000 n&uacute;meros de colecta, que con las r&eacute;plicas representan cerca de 100,000 ejemplares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1974 McVaugh dio por terminada la serie de intensas exploraciones del territorio de Nueva Galicia, continuando con la a&uacute;n m&aacute;s absorbente y complicada fase de la propia preparaci&oacute;n de la flora. Para entonces ten&iacute;a 65 a&ntilde;os y en 1979 le toc&oacute; el retiro obligatorio de su puesto activo en la Universidad de Michigan.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ra&iacute;z de su jubilaci&oacute;n decidi&oacute; mudarse a Chapel Hill, sede de la Universidad de Carolina del Norte, donde viv&iacute;a y laboraba su hijo y donde los inviernos no acostumbran ser tan crudos como en Michigan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">All&iacute; obtuvo una adscripci&oacute;n honor&iacute;fica al Departamento de Biolog&iacute;a de la Universidad y un lugar apropiado para continuar su trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con lo que acostumbran hacer muchos otros, McVaugh tom&oacute; al toro por los cuernos. Inici&oacute; la elaboraci&oacute;n de la flora aboc&aacute;ndose al estudio de los grupos m&aacute;s grandes, pesados y complicados, por lo que a pesar del gran avance logrado, los primeros tomos tardaron en publicarse. De los 17 planeados el primero en aparecer fue el volumen 14, correspondiente a las gram&iacute;neas, que vio la luz en 1983. Un a&ntilde;o despu&eacute;s sali&oacute; el m&aacute;s extenso de todos, a mencionar el 12, que incluye 750 especies de compuestas en 1157 p&aacute;ginas. En 1985 se imprimi&oacute; el 16 que abarca las orqu&iacute;deas y en 1987 el 5, propio de las leguminosas. El conjunto de estos tomos corresponde aproximadamente a la tercera parte del total de la flora estudiada y es el fruto de m&aacute;s de 15 a&ntilde;os de labor casi ininterrumpida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entonces a la fecha se publicaron cinco tomos adicionales, con los que qued&oacute; incluido todo el grupo de monocotiled&oacute;neas, as&iacute; como las pteridofitas y las gimnospermas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque es notable y asombroso el monto de la producci&oacute;n de McVaugh, la calidad de su trabajo sin duda excede en relevancia a la cantidad. Gracias a la experiencia acumulada en el oficio taxon&oacute;mico y nomenclatural, sus identificaciones y decisiones son de excepcional confianza. En este contexto no escatim&oacute; esfuerzos de revisar tipos y otras colecciones antiguas en numerosos herbarios americanos y europeos. Tampoco desde&ntilde;&oacute; la consulta de las colecciones mexicanas, cuya importancia ha ido creciendo en forma substancial a partir de la d&eacute;cada de los sesentas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las descripciones y las claves est&aacute;n preparadas con gran esmero y detalle y son el resultado de cuidadosas observaciones, no de copias de descripciones preexistentes. No se esconden los aspectos y los problemas no completamente bien resueltos. Todo lo contrario, se plantean abiertamente las dudas y las incertidumbres, lo que constituye una actitud honesta y loable desde el punto de vista de conocimiento cient&iacute;fico, pero que a menudo no deja de crear situaciones inc&oacute;modas para usuarios que requieren de una sencilla identificaci&oacute;n de sus plantas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor parte de la obra est&aacute; ilustrada con excelentes dibujos originales, cuya elaboraci&oacute;n fue supervisada por McVaugh de manera meticulosa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presentaci&oacute;n y el cuidado editorial de los libros son pr&aacute;cticamente impecables y cuesta mucho trabajo encontrar un error, a pesar del variad&iacute;simo vocabulario de nombres cient&iacute;ficos y de sus autores, no pocas veces de complicada ortograf&iacute;a, de descripciones llenas de tecnicismos, de palabras y textos provenientes de diferentes idiomas vivos o muertos, as&iacute; como de nombres geogr&aacute;ficos mexicanos. En esta tarea, es preciso agregar que el autor ha recibido una substancial ayuda de William R. Anderson, quien funge como editor general de la obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson ha sido el m&aacute;s fiel y cercano de todos los alumnos de McVaugh y la formidable presentaci&oacute;n de la Flora Novo&#150;Galiciana tiene mucho que agradecerle.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de muchas otras disciplinas del saber, la bot&aacute;nica (al igual que la zoolog&iacute;a) sistem&aacute;tica no entierra a sus precursores y antecedentes. Las principales obras de los siglos XVIII y XIX siguen siendo fuentes de consulta permanente, al igual que una importante proporci&oacute;n de colectas realizadas en aquellas &eacute;pocas, pues uno de los fundamentales principios de la nomenclatura de plantas es el relativo a la prioridad cronol&oacute;gica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De all&iacute; resulta el hecho de que un buen tax&oacute;nomo vegetal necesita del entrenamiento en materia de historia de la bot&aacute;nica para poder interpretar apropiadamente la secuencia de la acumulaci&oacute;n y aclaraci&oacute;n del conocimiento sobre cada grupo de plantas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tal contexto, a su vez, no es nada sorprendente que una buena proporci&oacute;n de tax&oacute;nomos no escapa ante la tentaci&oacute;n de dedicar parte de su esfuerzo a pesquisas hist&oacute;ricas. Rogers McVaugh es de los han sucumbido profundamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su primera incursi&oacute;n importante en este quehacer termin&oacute; con la publicaci&oacute;n del libro "Edward Palmer, plant explorer of the American West" aparecido de 1956.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De menor envergadura, pero no de poca trascendencia, le siguieron los desciframientos de los itinerarios de varios colectores europeos que en el siglo XIX se hab&iacute;an desempe&ntilde;ado en el territorio de la Rep&uacute;blica, a mencionar: Thomas Coulter, Henri Galeotti, Kart Theodor Hartweg, Wilhelm Friedrich Karwinski, Eugene Langlass&eacute; y Frederic Liebmann.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1972 public&oacute; una amplia y documentada relaci&oacute;n de la exploraci&oacute;n bot&aacute;nica de la Nueva Galicia desde 1790 hasta el presente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su m&aacute;ximo y m&aacute;s apasionado esfuerzo en este campo, sin embargo, es el dedicado al esclarecimiento de los pormenores, de la importancia, as&iacute; como del valor cient&iacute;fico y pr&aacute;ctico de los logros de la Real Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica que explor&oacute; la flora de M&eacute;xico entre 1787 y 1803, llamada m&aacute;s sencillamente por McVaugh como la expedici&oacute;n de Sess&eacute; y Moci&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contacto inicial que tuvo McVaugh con los resultados de este acontecimiento bot&aacute;nico tan importante para M&eacute;xico, fue en 1945 a trav&eacute;s de los materiales de herbario de la expedici&oacute;n, conservados en el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Madrid, pero que durante un buen n&uacute;mero de a&ntilde;os estuvieron prestados al Museo de Historia Natural de Chicago, por iniciativa de Paul Standley.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al retiro de Standley en 1956, las autoridades del Museo persuadieron a McVaugh para encargarse de la supervisi&oacute;n del proceso de identificaci&oacute;n de estos ejemplares, que hab&iacute;a quedado inconcluso. Con tal fin se convoc&oacute; la ayuda de muy numerosos especialistas, 77 de los cuales respondieron positivamente al llamado y para 1964 la &uacute;ltima parte de la colecci&oacute;n con todas las anotaciones pudo regresarse a Madrid.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio y la catalogaci&oacute;n de este herbario despertaron tanto su inter&eacute;s, que de all&iacute; en adelante todos sus ratos "libres" decidi&oacute; dedicarlos a ir descifrando las miles de inc&oacute;gnitas relacionadas con la Expedici&oacute;n. Para dicho prop&oacute;sito realiz&oacute; un buen n&uacute;mero de pesquisas, tanto en M&eacute;xico (Archivo General de la Naci&oacute;n, as&iacute; como otros archivos y bibliotecas), como en Europa, sobre todo en Madrid, Ginebra, Florencia, Londres y Oxford.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer ensayo sobre este tema apareci&oacute; en el Bolet&iacute;n de la Sociedad de M&eacute;xico 1969, pero de 1972 a 2000 le siguieron siete trascendentes y algunas muy cuantiosas publicaciones. De particular importancia y utilidad pr&aacute;ctica resulta la &uacute;ltima, que es una gu&iacute;a ampliamente documentada y profundamente interpretada de alrededor de 3,000 nombres cient&iacute;ficos de plantas, que de una u otra manera tuvieron que ver con los resultados de la expedici&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conexi&oacute;n con su obra relacionada con Sess&eacute; y Moci&ntilde;o no puede pasarse por alto lo relacionado con la inusitada aparici&oacute;n de alrededor de 2,000 ilustraciones de plantas (incluyendo algunas de animales), realizadas en el marco de la expedici&oacute;n, principalmente por los artistas mexicanos Juan de Dios de la Cerda y Atanasio Echeverr&iacute;a. De estas pinturas, muchas de las cuales son verdaderas obras maestras, no se supo nada desde el fallecimiento de Moci&ntilde;o acaecido en Barcelona en 1820 hasta su recuperaci&oacute;n en 1979. McVaugh viaj&oacute; expresamente a Espa&ntilde;a para certificar su identidad y una vez adquiridas por el Hunt Institute for Botanical Documentation de Pittsburgh, colabor&oacute; estrechamente con este organismo en la identificaci&oacute;n apropiada de las plantas representadas, as&iacute; como en muchos otros aspectos colaterales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el haber de McVaugh cuentan 13 libros y 217 art&iacute;culos publicados. Entre los puestos m&aacute;s importantes que ocup&oacute; pueden mencionarse el de director del Programa de Biolog&iacute;a Sistem&aacute;tica de National Science Foundation en 1955 y 1956, el de presidente de la Sociedad Americana de Tax&oacute;nomos Vegetales en 1956, el de presidente de la Asociaci&oacute;n Internacional de Taxonom&iacute;a Vegetal de 1972 a 1975, el de director del herbario de la Universidad de Michigan, de 1972 a 1975, y el de profesor em&eacute;rito de la misma casa de estudios a partir de 1979.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los reconocimientos que ha recibido procede destacar:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el premio al m&eacute;rito de la Sociedad Bot&aacute;nica de Am&eacute;rica, en 1977;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la medalla al m&eacute;rito bot&aacute;nico de la Sociedad Bot&aacute;nica de M&eacute;xico, en 1978;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el volumen de homenaje de la revista Taxon, en 1979;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el premio anual Asa Gray de la Sociedad Americana de Tax&oacute;nomos Vegetales, instituido de 1984 y concedido a McVaugh como primer galardonado;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el premio Henry Alan Gleason otorgado por el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Nueva York en 1984;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la medalla "Luz Mar&iacute;a Villarreal de Puga" a la excelencia en la biolog&iacute;a, otorgada por la Universidad de Guadalajara en 1993, tambi&eacute;n como primer galardonado con esta presea;</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el premio bot&aacute;nico del milenio, que ha recibido en 1999 como uno de los ocho bot&aacute;nicos m&aacute;s destacados en el mundo, entregado durante el XVI Congreso Internacional de Bot&aacute;nica;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la medalla "Jos&eacute; Cuatrecasas a la excelencia en bot&aacute;nica tropical", otorgada en 2000 por la Instituci&oacute;n Smithsoniana de Washington, igualmente como primer galardonado con este premio;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el premio del centenario, obtenido de la Sociedad Bot&aacute;nica de Am&eacute;rica en 2006.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mayo de 2009 Rogers McVaugh celebr&oacute; en compa&ntilde;&iacute;a de muchos de sus amigos y admiradores los 100 a&ntilde;os de su vida. Cuatro meses m&aacute;s tarde falleci&oacute; tranquilamente en su cama.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Era admirador de M&eacute;xico, no solamente de su universo vegetal y de su belleza f&iacute;sica, sino tambi&eacute;n de su cultura y de su gente. Lo recordaremos aqu&iacute; por mucho tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Este n&uacute;mero de Acta Botanica Mexicana se dedica como homenaje a la memoria de Rogers McVaugh, ameritado bi&oacute;logo norteamericano, quien dedic&oacute; la mayor parte de su vida profesional a contribuir al mejor conocimiento de la flora de M&eacute;xico. </font> </p>      ]]></body>
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