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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Representaciones geopolíticas: Chile y Argentina en Campos de Hielo Sur]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[From a concept first articulated by Rudolf Kjellén in 1917, geopolitics has continuously evolved up to the present. The incorporation of the initial representation has been of vital importance in the analysis of different territorial conflicts. Through a geopolitical analysis, this article aims to understand the geopolitical representations in the area of the Campos de Hielo Sur, the last boundary issue that remains pending between Chile and Argentina, in addition to the manner in which both countries have debated this issue, on the basis of a number of representations in which maps have generated the image of one state facing the other, thus privileging competition between them.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Representaciones geopol&iacute;ticas: Chile y Argentina en Campos de Hielo Sur</b><sup><a id="footnote1b" href="#footnote1" name="footnote1b">1</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Karen Isabel Manzano Iturra*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Concepci&oacute;n. Direcci&oacute;n: V&iacute;ctor Lamas, n&uacute;m. 1290, Concepci&oacute;n, Regi&oacute;n del B&iacute;o&#150;B&iacute;o, Chile.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:kmanzano@udec.cl">kmanzano@udec.cl</a></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido: 11 de marzo de 2015.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Aprobado: 1 de octubre de 2015.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geopol&iacute;tica, desde el concepto acu&ntilde;ado en 1917 por Rudolf Kjellen, ha estado en continua evoluci&oacute;n hasta el d&iacute;a de hoy. Desde la incorporaci&oacute;n de las representaciones, la primera ha sido de vital importancia en los an&aacute;lisis de diferentes conflictos territoriales. A trav&eacute;s de un an&aacute;lisis geopol&iacute;tico es que en el presente art&iacute;culo se pretende comprender las representaciones geopol&iacute;ticas en la zona de Campos de Hielo Sur, el &uacute;ltimo problema de l&iacute;mites que a&uacute;n se mantiene en suspenso entre Chile y Argentina y el c&oacute;mo es que ambos pa&iacute;ses han discutido el problema a partir de una serie de representaciones en las que los mapas han constituido la imagen del uno frente al otro, privilegi&aacute;ndose de este modo la competencia entre los Estados.</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave: </b>geopol&iacute;tica, representaci&oacute;n, conflicto, mapas, imagen.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el establecimiento de los primeros asentamientos espa&ntilde;oles en territorio americano, los dibujos del Cono Sur fueron evolucionando, desde unas cuantas millas hasta su extensi&oacute;n real, dependiendo de la cantidad de viajes y exploraciones que se realizaban en cada una de las regiones, surgiendo de esta forma la visi&oacute;n del continente como tal, que s&oacute;lo se termin&oacute; en el siglo XIX con las expediciones inglesas en los canales australes. La Patagonia, durante siglos fue un lugar poco explorado por los europeos, quienes s&oacute;lo se dirigieron a estas zonas mediante expediciones mar&iacute;timas (Sarmiento, Ladrillero, Malaspina, Moraleda) reconociendo las costas, islas y s&oacute;lo algunos, se internaron en los bosques (como los jesuitas de las misiones de Chilo&eacute; al &aacute;rea del lago Nahuelhuapi, actual Bariloche). Pero m&aacute;s al sur, el clima imped&iacute;a llegar hasta la cordillera misma. Por ello, zonas m&aacute;s alejadas se conocieron reci&eacute;n a finales del siglo XIX e inicios del xx, cuando Chile y Argentina ya se encontraban en medio de las disputas por sus l&iacute;mites, siendo uno de aquellos puntos los denominados <i>Campos de Hielo Sur</i> o <i>los Hielos Continentales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campos de Hielo Sur, constituye un lugar de incalculable valor estrat&eacute;gico desde el punto de vista geopol&iacute;tico, en especial por los recursos naturales que contiene en su interior, algo que para los Estados lim&iacute;trofes es esencial para el futuro. A ra&iacute;z de fen&oacute;menos como el cambio clim&aacute;tico que est&aacute; afectando a escala global a diversas regiones del mundo, y cuya consecuencia m&aacute;s visible es la p&eacute;rdida de parte de las reservas de agua en varios lugares, por la disminuci&oacute;n de las precipitaciones y por la continua explotaci&oacute;n antr&oacute;pica, los puntos donde se encuentran posibles recursos acu&iacute;feros se transforman en partes vitales de las estrategias de los Estados. Sin duda, este sector que est&aacute; siendo sometido a litigio fronterizo, constituye una de aquellas zonas en el mundo donde las potencialidades son relevantes no s&oacute;lo para el desarrollo econ&oacute;mico y energ&eacute;tico, sino tambi&eacute;n para las necesidades de su poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando estas circunstancias, es necesario analizar y comprender las representaciones que han surgido en este determinado espacio, haciendo menci&oacute;n a los mapas existentes entre ambos estados desde hace d&eacute;cadas, con lo cual se pueden percibir los intereses de los actores involucrados y sus principales objetivos en esta zona, las que motivan la creaci&oacute;n de estas cartograf&iacute;as que se contraponen por un determinado lugar. El presente art&iacute;culo analizar&aacute; una serie de mapas de Chile, Argentina y los Campos de Hielo o Hielo Continentales, que se encuentran en sitios web p&uacute;blicos y al alcance de las personas en general, adem&aacute;s de fuentes escritas primarias, secundarias y terciarias, especialmente en &aacute;reas de estudio como la geopol&iacute;tica, que intenten responder a las preguntas que encierra la continua creaci&oacute;n de mapas sobre un &aacute;rea alejada pero que puede entregar valiosas pistas en el an&aacute;lisis de las proyecciones chileno&#150;argentinas en la zona austral.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Geopol&iacute;tica y representaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el desarrollo de la geopol&iacute;tica, el territorio siempre ha sido un elemento clave del an&aacute;lisis, tanto de la escuela cl&aacute;sica alemana, como de la nueva escuela francesa o cr&iacute;tica anglosajona. A partir de sus or&iacute;genes, este constituy&oacute; una pieza fundamental pues era el espacio donde se desarrollaba el &uacute;nico actor de la &eacute;poca: el Estado&#150;naci&oacute;n, siendo los ge&oacute;grafos quienes iniciaron los primeros estudios que dieron forma a una nueva disciplina, cuyo nombre es usado por Rudolph Kjellen en 1917. Las principales escuelas se desarrollaron en Europa, en torno a los trabajos de ge&oacute;grafos como Frederich Ratzel o Paul Vidal de la Blanche, quienes desde el determinismo hasta el posibilismo, influenciaron a la escuela alemana y francesa de la misma. Mientras tanto, en Inglaterra y Estados Unidos, se consolidaban estas ideas por medio del <i>heartland</i> de Halford Mackinder o el <i>poder naval</i> de Alfred Mahan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras el fin de la escuela alemana, Yves Lacoste (1990), representante de la nueva escuela francesa, rescata la importancia del territorio en el an&aacute;lisis sobre la materia, se&ntilde;alando que sin geograf&iacute;a no puede existir la geopol&iacute;tica, ya que ambas se complementan, adjudicando a la primera un rol central. El autor explica que dentro de ella existen varios niveles, siendo uno de ellos "los Estados Mayores", aquellos grupos que utilizando la geograf&iacute;a y sus conocimientos pueden utilizarla como una herramienta de poder, en aspectos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y militares. Esta idea, seg&uacute;n Yves Lacoste, es clave dentro de la geograf&iacute;a, en vez de la cortina de humo que se mantiene en la educaci&oacute;n, donde se repiten las caracter&iacute;sticas de una regi&oacute;n o la llamada geopol&iacute;tica de los profesores. A juicio de este autor, en su texto cl&aacute;sico <i>La geograf&iacute;a, un arma para la guerra</i>:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Plantear de entrada que la geograf&iacute;a sirve, en primer lugar, para hacer la guerra no supone que s&oacute;lo sirva para dirigir unas operaciones militares; sirve tambi&eacute;n para organizar los territorios no s&oacute;lo en previsi&oacute;n de las batallas que habr&aacute; de librar contra tal o cual adversario, sino tambi&eacute;n para controlar mejor a los hombres sobre los cuales ejerce su autoridad el aparato del Estado (Lacoste, 1990, p. 7).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde los primeros imperios de la antig&uuml;edad, el ge&oacute;grafo siempre sirvi&oacute; a intereses superiores de su estado o ciudad,<sup><a id="footnote2b" href="#footnote2" name="footnote2b">2</a></sup> brindando informaci&oacute;n valiosa de sus viajes por ciertos territorios, los cuales observaba con atenci&oacute;n, para entregar sus conocimientos a trav&eacute;s de sus relatos y de los mapas, los cuales pod&iacute;an se&ntilde;alar las rutas de futuras campa&ntilde;as e invasiones militares, que se dirig&iacute;an por terreno seguro sabiendo las caracter&iacute;sticas de la geograf&iacute;a, los pueblos y las riquezas que exist&iacute;an, algo que se puede observar dentro de las primeras obras cl&aacute;sicas, como los Nueve Libros de la Historia de Her&oacute;doto de Halicarnaso, donde las primeras secciones se encargaron de mostrar a los griegos el mundo antiguo, sus costumbres y riquezas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esta l&oacute;gica, los pa&iacute;ses comprendieron la importancia de proyectarse de acuerdo a los mapas que estaban elaborando, ya que estos constitu&iacute;an una "herramienta de informaci&oacute;n cient&iacute;fica y de manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica, un material para el an&aacute;lisis geopol&iacute;tico critico" (Goudin, 2010, p. 142) en el cual se lograba observar tanto su mentalidad (frente al mundo) o sus &aacute;reas valiosas (proyecciones), reclamando ciertos territorios perdidos en una guerra o a los cuales les interesa dominar,<sup><a id="footnote3b" href="#footnote3" name="footnote3b">3</a></sup> para mantener la eficacia de su discurso frente a otros, especialmente en sus vecinos cercanos o en la regi&oacute;n donde se encuentra, ya sea por medio del expansionismo o para defenderse de los intereses de otro. El mapa esta creado, bajo esta idea de la representaci&oacute;n francesa, para ciertos fines, ya que es una prueba a la que se debe mirar con ojo cr&iacute;tico, pues no fue fabricada de manera inocente por quienes las encargaron, sino que trabaja en funci&oacute;n de los Estados Naci&oacute;n que los desarrollaban para mostrar sus intenciones, acciones y principales objetivos, donde se consigue valiosa informaci&oacute;n de sus intereses, pero tambi&eacute;n entregando argumentos para el an&aacute;lisis geopol&iacute;tico, los cuales podr&iacute;an utilizarse tanto en tiempo de paz como de conflicto, en que se puede desestabilizar a un determinado actor mediante este sistema y generar una imagen de victimizaci&oacute;n frente a los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el territorio genera ciertas condiciones para los pa&iacute;ses involucrados, ya que "un territorio es un espacio apropiado y ocupado por un grupo, que lo entiende como parte de su identidad" (Goudin, 2010, p. 291), por lo tanto, ser&aacute; para ellos un elemento de unidad, orgullo, desaz&oacute;n o tristeza, desde los mapas imperiales con la m&aacute;xima extensi&oacute;n, o constituyendo un sentimiento de luto o tristeza donde se lamentar&aacute; ese pasado glorioso, que por diferentes guerras o firmas de tratados bilaterales, termin&oacute; mermando la acci&oacute;n del Estado sobre su espacio original.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de ello, destaca este concepto de las representaciones, en que Yves Lacoste, determin&oacute; que en todos los dilemas geopol&iacute;ticos se encontraban involucrados bajo estos t&eacute;rminos, los cuales influyen en c&oacute;mo se ven los actores unos a otros. Dentro de las representaciones se encuentran presentes los siguientes elementos:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a</i>) Actores: son capaces de movilizar recursos en el sistema internacional, entes activos en un territorio y de los cuales su interacci&oacute;n con otros produce tanto cooperaci&oacute;n como confrontaci&oacute;n.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b</i>) Poder: la geopol&iacute;tica es pol&iacute;tica en torno al espacio dentro del cual se mueve el poder, para ganar la voluntad del otro. Las relaciones de poder pueden dirigirse entre el resguardo, conquista o refuerzo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c</i>) Espacio: es donde se movilizan los actores y el lugar f&iacute;sico donde se desarrolla el poder, lo componen la naturaleza y la sociedad. El conflicto es un elemento esencial de la geopol&iacute;tica que no existe sin un espacio.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La noci&oacute;n de representaci&oacute;n, que surge de esta triada de elementos, va mas all&aacute; del plano real donde se sit&uacute;an los acontecimientos, pues incorpora las im&aacute;genes y la percepci&oacute;n sobre los dem&aacute;s, mediante la creaci&oacute;n de mapas que establecen las formas en que cada pa&iacute;s se ve a s&iacute; mismo y su alrededor. Se entiende por percepci&oacute;n el "proceso integrativo por el cual los est&iacute;mulos llegan a ser interpretados por el individuo, produci&eacute;ndose dicho proceso como resultado de la integraci&oacute;n de los hechos que suponen un est&iacute;mulo con los conocimientos previos y creencias del actor" (Herrero, 2006, p. 143), por lo cual, bas&aacute;ndose en estos mapas, unidos a la serie de juicios que rodean las acciones de los Estados, se logran establecer ciertos par&aacute;metros que se transforman en percepciones, gener&aacute;ndose la visi&oacute;n de vencedor y v&iacute;ctima, los cuales pueden ser ense&ntilde;ados a la poblaci&oacute;n por medio de im&aacute;genes, en donde las cartograf&iacute;as adquieren vital relevancia. Surgen entonces los imaginarios, que se pueden comprender como:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conjunto de im&aacute;genes mentales que confieren, a un individuo o un grupo, un significado y una coherencia en cuanto a su localizaci&oacute;n, distribuci&oacute;n, interacci&oacute;n de los fen&oacute;menos en el espacio. El imaginario contribuye a organizar las concepciones, las percepciones y las pr&aacute;cticas espaciales (Debarbieux citado en Claval, 2012, p. 32).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos conceptos son fundamentales para comprender las visiones que surgen en los pa&iacute;ses frente a los dem&aacute;s, pues generan im&aacute;genes en torno a un determinado territorio. Paul Claval, uno de los m&aacute;ximos exponentes de la escuela francesa, estima que "el imaginario vuelve a estructurar las representaciones que los individuos elaboran del mundo exterior y las im&aacute;genes nutridas de sue&ntilde;os y fantasmas" (Claval, 2012, p. 30). Por lo tanto, desde el punto de vista de los Estados, se debe entregar una visi&oacute;n para que las personas se identifiquen con un lugar o territorio determinado. Ciertamente en otros lugares, la influencia de la sociedad afecta a las visiones de las zonas, pero cuando estas se encuentran m&aacute;s alejadas, se debe crear un lazo que los una de manera estable, gener&aacute;ndose dos imaginarios, uno centralizado, dependiente de las autoridades m&aacute;ximas de los pa&iacute;ses en cuesti&oacute;n y regionales, donde los habitantes que se encuentren m&aacute;s pr&oacute;ximos defienden su propia conexi&oacute;n con ese lugar, pues a juicio de Vincent Berdoulay "la b&uacute;squeda creciente de afiliaciones y de signos de identidad de ciertas poblaciones, genera un espejo amplificador" (Berdolay, 2012, p. 60). Las representaciones ser&aacute;n el reflejo de estas im&aacute;genes en documentos oficiales, como mapas, pero tambi&eacute;n extraoficiales, donde es posible observar c&oacute;mo ha traspasado a los diferentes grupos de la sociedad las cartograf&iacute;as que se generan en torno a diferentes problemas fronterizos, formul&aacute;ndose un sentimiento de asociaci&oacute;n con la zona cuestionada y la defensa de los territorios frente a otros estados, pues, como lo comprende Nogu&eacute; "la generaci&oacute;n de imaginarios sociales o colectivos provenientes de procesos de comunicaci&oacute;n intrapersonal representa el primer nivel de interacci&oacute;n comunicacional posible" (Nogu&eacute;, 2012, p. 130), con ello se puede entender que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las acciones asociadas a la definici&oacute;n de territorialidad de la naci&oacute;n estaban &#151;y est&aacute;n&#151; cargadas de subjetividad, de intenci&oacute;n, de prop&oacute;sitos, todas proyectadas desde una estructura social, normalmente vinculada a valores forjados desde el &aacute;mbito de poder. Estos valores no son, entonces, <i>tabula rasa</i>, sin extensi&oacute;n, sin un car&aacute;cter, sin un cuerpo social de poder que los respalde (Laur&iacute;n y Nu&ntilde;ez, 2013, p. 86).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, estas representaciones, que re&uacute;nen en s&iacute; mismas tanto im&aacute;genes como imaginarios propios de las zonas que se encuentran en disputa, se enmarcan dentro de una determinada concepci&oacute;n de espacio, la cual se asocia a un determinado estado o pa&iacute;s, o a un grupo de habitantes que se siente identificado con un lugar, un tema que ha sido analizado tambi&eacute;n en la escuela de geopol&iacute;tica cr&iacute;tica, donde sus autores plantean el rol del discurso. John Agnew se refiere al tema del espacio, definiendo esta situaci&oacute;n como la "trampa territorial", la cual puede ser comprendida como "la proyecci&oacute;n hist&oacute;rica de un mundo en que el poder sobre los otros se concibe como algo que est&aacute; repartido entre entidades de soberan&iacute;a territorial semejantes" (Agnew, 2005, p. 57), es decir, un espacio que est&aacute; dividido entre diferentes pa&iacute;ses, y que conlleva, en consecuencia, a desarrollar problemas lim&iacute;trofes cuando sus intereses chocan con sus vecinos, a los cuales les interesa instalar y desarrollar su poder en el mismo contexto geogr&aacute;fico. Por ello, tanto las ideas de la geopol&iacute;tica francesa, el juego de los mapas y los imaginarios se asocian a la trampa territorial planteada por la geopol&iacute;tica critica, ya que intentan responder las mismas dudas, por que a los estados les interesa proyectar su poder en un determinado lugar, arriesg&aacute;ndose a disputas con otros, las cuales pueden ser resueltas a trav&eacute;s de conversaciones o enfrentamientos, pero que responden s&oacute;lo a lo que guardan en su interior, constituyendo la base de las representaciones geopol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El juego del mapa y las trampas no tendr&iacute;an sentido si no existiera alguna idea preconcebida del poder que se interesa mostrar, para ello, las representaciones son vitales y las cartograf&iacute;as una herramienta &uacute;til a desarrollar. Sin duda, a pesar de que la geopol&iacute;tica cr&iacute;tica se concentra m&aacute;s en el discurso que en la geograf&iacute;a, sus aportes son muy &uacute;tiles ya que complementan las ideas de las representaciones con las proyecciones en un determinado lugar, pues no tendr&iacute;an una raz&oacute;n significativa si no buscaran algo en el territorio, ya sean los recursos naturales que los estados intentan extraer, o puntos donde movilizar sus discursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo este an&aacute;lisis, Am&eacute;rica Latina no ha escapado de esta situaci&oacute;n, especialmente cuando los nuevos Estados acceden a su independencia, exigiendo la herencia colonial del <i>Uti Possidetis</i>, o los antiguos l&iacute;mites hispanos para sus respectivos pa&iacute;ses, lo que en vez de favorecer los entendimientos perjudic&oacute; las conversaciones. Se decidi&oacute; este principio rector para las naciones, en momentos en que todav&iacute;a extensas &aacute;reas no hab&iacute;an sido ocupadas por los gobiernos centrales, y la realidad demostraba que los centros urbanos se encontraban separados unos de otros por kil&oacute;metros de distancia, pues las autoridades coloniales no hicieron efectivo el dominio completo de cada virreinato, gobernaci&oacute;n, capitan&iacute;a general y audiencia. En esa &eacute;poca a&uacute;n no se comprend&iacute;a el valor de aplicaci&oacute;n de este principio, ya que posteriormente se entendi&oacute; que traer&iacute;a consecuencias en las relaciones diplom&aacute;ticas, por conseguir estos kil&oacute;metros dentro de su jurisdicci&oacute;n, reclamando estos espacios vac&iacute;os para extender su poder, utilizando los mismos elementos jur&iacute;dicos de dicho <i>Uti Possidetis</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de este problema, con el paso de los a&ntilde;os se descubri&oacute; que exist&iacute;an dualidad de cartograf&iacute;as e im&aacute;genes, abriendo una serie de interrogantes para los gobiernos y con ello, el inicio de un periodo de conflictos que han incluido guerras entre varios Estados,<sup><a id="footnote4b" href="#footnote4" name="footnote4b">4</a></sup> ofensivas diplom&aacute;ticas en tribunales internacionales y reclamaciones territoriales en la actualidad, ya que "la documentaci&oacute;n cartogr&aacute;fica imprecisa de la &eacute;poca respond&iacute;a adem&aacute;s a cierto desinter&eacute;s del reino espa&ntilde;ol por el dominio sobre el territorio y a una mayor preocupaci&oacute;n por el dominio sobre los s&uacute;bditos, como vestigios de las concepciones de poder heredadas del feudalismo" (Lucero, 2007, p. 18), es decir, como cada uno de los territorios se encontraban bajo la misma autoridad, no era necesario fijar criterios claros de delimitaci&oacute;n, problemas que heredaron los nuevos Estados cuando buscaron establecer sus l&iacute;mites. Chile y Argentina se han movilizado en este mismo contexto de im&aacute;genes a lo largo de su relaci&oacute;n bilateral, por medio de la recuperaci&oacute;n de los antiguos datos coloniales para afirmar su posici&oacute;n frente al otro, y con ello, permitir una serie de expectativas tanto dentro como fuera de sus fronteras.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cartograf&iacute;as opuestas chileno&#150;argentinas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el siglo XIX, en especial cuando se comienza a trabajar las primeras teor&iacute;as de reclamaci&oacute;n chileno&#150;argentina de la zona patag&oacute;nica, se desarrollaban con fuerza una serie de ideas, motivadas por la instalaci&oacute;n de Fuerte Bulnes en el Estrecho de Magallanes, momento en el cual Argentina reclam&oacute; formalmente a Chile este acto pues consider&oacute; que dicha fundaci&oacute;n se hab&iacute;a asentado en una zona de su propiedad. Fue entonces que se comenzaron a utilizar diferentes cartograf&iacute;as coloniales que contrapon&iacute;an los puntos de vista de ambos pa&iacute;ses, pretendiendo bajo las mismas herramientas las zonas de Magallanes y los pasos australes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chile comenz&oacute; a usar como base fundamental de sus demandas el mapa de Cano y Olmedilla (1775) donde se graficaba a la Capitan&iacute;a General con una jurisdicci&oacute;n que se extend&iacute;a al otro lado de los Andes desde el r&iacute;o Diamante al sur, incluyendo una amplia zona correspondiente a la Patagonia, con lo que se aseguraba el absoluto dominio del Cono Sur americano y la bioceanidad (Pac&iacute;fico&#150;Atl&aacute;ntico) que fueron replicadas en posteriores cartograf&iacute;as. Este mapa, contaba con detractores, ya que no hab&iacute;a actualizado las divisiones administrativas del periodo de los Borbones, que un a&ntilde;o despu&eacute;s, establec&iacute;a la creaci&oacute;n del Virreinato del R&iacute;o de la Plata a partir de las gobernaciones de Paraguay, R&iacute;o de la Plata, audiencia de Charcas y la extracci&oacute;n de la provincia de Cuyo, San Juan y San Luis, que hasta ese momento pertenec&iacute;an a Chile, pas&aacute;ndolas a manos de la nueva administraci&oacute;n. A pesar de ello, se sigui&oacute; desarrollando la idea del r&iacute;o Diamante como l&iacute;nea demarcatoria del territorio chileno al sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, en Argentina se manejaban otro tipo de mapas y documentos. Uno de los m&aacute;s relevantes y utilizados, el de D'Anville (1748) otorgaba a la gobernaci&oacute;n de Buenos Aires la propiedad de las costas patag&oacute;nicas, y la zona continental dividida por una l&iacute;nea "con un tercio para el R&iacute;o de la Plata y dos tercios para el Reino de Chile" (Lacoste, 2004, p. 225), cuya representaci&oacute;n cartogr&aacute;fica marc&oacute; el desarrollo de mapas dentro de Argentina durante el siglo XIX, ya que le entregaba una imagen de pertenencia en las regiones australes. Adem&aacute;s de las representaciones, uno de los documentos m&aacute;s importantes data del periodo anterior a la fundaci&oacute;n de Buenos Aires, la Real C&eacute;dula de 1570 que defin&iacute;a los l&iacute;mites de la jurisdicci&oacute;n de la &eacute;poca. Esta hab&iacute;a sido otorgada a Juan Ort&iacute;z de Z&aacute;rate por el rey Felipe II, cuyo fin era "desplazar la frontera austral de la Gobernaci&oacute;n del R&iacute;o de la Plata, del meridiano 36&deg;57' al 48 21' 15" de latitud sur" (Lacoste, 2002, p. 217) siendo posterior a las lonjas entregadas a Sim&oacute;n de Alcazaba y Pedro de Camargo,<sup><a id="footnote5b" href="#footnote5" name="footnote5b">5</a></sup> los cuales no pudieron realizar el dominio efectivo de las zonas en cuesti&oacute;n, solo reconocimientos parciales en momentos que ni la propia cartograf&iacute;a sudamericana estaba completa. Pero esta C&eacute;dula tampoco gener&oacute; cambios significativos, ya que la conquista se concentr&oacute; en las zonas del interior y en la costa se determin&oacute; la fundaci&oacute;n de Buenos Aires de manera tard&iacute;a (1580).<sup><a id="footnote6b" href="#footnote6" name="footnote6b">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el periodo de la conquista, la Gobernaci&oacute;n del R&iacute;o de la Plata ten&iacute;a jurisdicci&oacute;n sobre los territorios de la zona oriental de Sudam&eacute;rica, pero en la Patagonia se le consideraba "como territorios desolados, carentes de riqueza y poco adecuados para el asentamiento de los europeos" (Lacoste, 2002, p. 224) por lo tanto, no existi&oacute; una preocupaci&oacute;n real por la zona, permaneciendo alejado del foco de atenci&oacute;n. Pero dichos t&iacute;tulos s&iacute; fueron utilizados dentro de los estudios de Pedro de Angelis y Dalmacio V&eacute;lez Sarsfield, quienes comenzaban a reclamar los derechos de Argentina en la zona patag&oacute;nica y austral, desde la d&eacute;cada de 1850. Esto generaba el inicio de las demandas formales sobre la zona meridional del cono sur, y con ello, de recuperar los t&iacute;tulos anteriores al proceso de emancipaci&oacute;n, para fundamentar dichas teor&iacute;as. Pero no s&oacute;lo ocurr&iacute;a en Argentina. En Chile durante el mismo periodo, Miguel Luis Amun&aacute;tegui y Carlos Morla Vicu&ntilde;a, investigaban el dominio en la Patagonia, siendo el segundo quien encontr&oacute; indicios de la Real C&eacute;dula de 1570, pero que no logr&oacute; convencerlo, pues se encontraron datos en la recopilaci&oacute;n de Leyes de Indias de 1680. Amun&aacute;tegui explicaba que:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo el dicho reino de Chile, con las ciudades, villas, lugares y tierras que se incluyen en el gobierno de aquellas provincias, as&iacute; lo que ahora est&aacute; pac&iacute;fico y poblado, como lo que se redujere, poblare y pacificare dentro y fuera del estrecho de Magallanes y la tierra adentro hasta la provincia de Cuyo inclusive (Amun&aacute;tegui 1880, pp. 34&#150;35).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos l&iacute;mites dejaban en 1810 la Patagonia bajo jurisdicci&oacute;n chilena y no argentina, pues el rey hab&iacute;a excluido de su menci&oacute;n s&oacute;lo a Tucum&aacute;n, entregada a la Audiencia de Charcas en 1563, por lo tanto, entendi&oacute; que dicho documento ya no era v&aacute;lido en el periodo independiente. Estas diferencias de opini&oacute;n se siguieron desarrollando desde ah&iacute; en adelante reflejadas en la producci&oacute;n de mapas, los cuales se contrapon&iacute;an sobre el mismo punto, la Patagonia, y con ello, la posesi&oacute;n futura sobre Campos de Hielo Sur. En ese sentido, se puede entender que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquel momento la vaguedad en los planos era el resultado de una &eacute;poca en donde las enormes extensiones de tierras inexploradas permit&iacute;an la existencia de mapas inexactos, sin que ello fuera la causa central de los enfrentamientos en el hemisferio. En otras palabras, la cartograf&iacute;a de la &eacute;poca era del tipo expeditivo debido, en primera medida, al desconocimiento del territorio por la precariedad en el transporte y, en segundo lugar, por la ausencia de tecnolog&iacute;as adecuadas para la precisi&oacute;n en la construcci&oacute;n de la topograf&iacute;a (Lucero, 2007, p. 18).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas zonas de anec&uacute;mene del cono sur, hab&iacute;an pasado durante siglos sin preocupaci&oacute;n de los Estados que las reclamaban, ya que s&oacute;lo las costas despertaron el inter&eacute;s de Chile, mientras que para Argentina la ocupaci&oacute;n mediante campa&ntilde;as contra los ind&iacute;genas se realiz&oacute; en esta regi&oacute;n. Se puede considerar desde ese periodo, que se inici&oacute; la rivalidad geopol&iacute;tica de ambos pa&iacute;ses, pues se fueron replicando en numerosas ocasiones las im&aacute;genes donde un determinado espacio, la Patagonia, pertenec&iacute;a a uno solo de los involucrados, provocando una serie de prejuicios dentro de la poblaci&oacute;n que favorec&iacute;an las visiones de competencia entre los Estados, en vez de las posibilidades de integraci&oacute;n mutua. En este sentido, adquiere relevancia la transposici&oacute;n de territorios, ya que al existir mapas dis&iacute;miles, permit&iacute;a sembrar la duda dentro de las personas y otros pa&iacute;ses del mundo que no conocen al fondo el problema, pero que se dejar&iacute;an guiar por la mayor cantidad de pruebas o mapas existentes sobre un territorio en particular, y que pueden terminar apoyando o reprobando las acciones de un Estado sobre otro, adquiriendo una fuerte composici&oacute;n pol&iacute;tica y diplom&aacute;tica (ver figuras <a href="/img/revistas/estfro/v17n33/html/a4f1.html" name="Figura1aa" target="_blank" id="Figura1aa">1a</a> y <a id="Figura1ba" href="#Figura1bb" name="Figura1ba">1b</a>). Esto se debe a que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la producci&oacute;n cartogr&aacute;fica, y su objetivaci&oacute;n en mapas definidos, interviene activamente en la configuraci&oacute;n relacional del espacio y, gracias a un mecanismo de causalidad recurrente &#151;esto es, la apropiaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n regular de determinados mapas producidos&#151;, reproduce una imagen de mundo determinada, borra las huellas de su g&eacute;nesis y condiciona los modos (Aguer, 2014, p. 131).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a id="Figura1bb" href="#Figura1ba" name="Figura1bb"><img src="/img/revistas/estfro/v17n33/a4f1b.jpg"></a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las figuras anteriores, son mapas que se encuentran en sitios web p&uacute;blicos donde demuestran las visiones antes expuestas, las cuales fueron claves en la relaci&oacute;n chileno&#150;argentina, ya que muestran las &aacute;reas donde cada uno de los estados tiene una proyecci&oacute;n en particular y c&oacute;mo se ha traspasado este imaginario a la poblaci&oacute;n en general, que no cuenta con los medios para observar los mapas oficiales pero s&iacute; todos aquellos que se encuentran en p&aacute;ginas de f&aacute;cil acceso. En ambos, se puede observar la idea de esplendor en alg&uacute;n momento dado de su historia, con una enorme extensi&oacute;n de territorio bajo su control, y que actualmente se encuentra reducido, en gran parte, por las acciones del otro, cre&aacute;ndose la representaci&oacute;n del vecino expansionista que impidi&oacute; el mantenimiento de esa unidad y como consecuencia, la disminuci&oacute;n de sus espacios naturales. La Patagonia, los pasos interoce&aacute;nicos y los glaciares australes cordilleranos se han encontrado en varias ocasiones, en esta misma situaci&oacute;n, en mapas donde se contraponen la jurisdicci&oacute;n chilena y argentina, los cuales son dados a conocer a sus habitantes, reafirmando el proceso del imaginario que rodea a las representaciones geopol&iacute;ticas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Campos de Hielo Sur o Hielos Continentales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Patagonia, desde mediados del siglo XIX se encontraba en disputa. Las negociaciones se dilataron, en especial tras una serie de autores que surgieron a ambos lados de la Cordillera que defend&iacute;an a ultranza a cada Estado y que con sus escritos, favorec&iacute;an a sus respectivos gobiernos. El primer tratado que se enfocaba en las cuestiones fronterizas se remonta al a&ntilde;o 1856, cuando Chile firm&oacute; con la Confederaci&oacute;n Argentina<sup><a id="footnote7b" href="#footnote7" name="footnote7b">7</a></sup> un convenio que establec&iacute;a que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo 39&ordm;. Ambas partes contratantes reconocen como l&iacute;mites de sus respectivos territorios, los que pose&iacute;an como tales al tiempo de separarse de la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola el a&ntilde;o de 1810, y convienen en aplazar las cuestiones que han podido o pueden suscitarse sobre esta materia para discutirlas despu&eacute;s pac&iacute;fica y amigablemente, sin recurrir jam&aacute;s a medidas violentas, y en caso de no arribar a un completo arreglo, someter la decisi&oacute;n al arbitraje de una naci&oacute;n amiga (Tratado de paz, amistad, comercio y navegaci&oacute;n, 1856).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede observar, nuevamente se hace menci&oacute;n al principio del <i>Uti Possidetis</i>, aplazando los problemas lim&iacute;trofes, en especial tras las publicaciones que comenzaban a surgir en torno a los derechos sobre la Patagonia, que en ambos lados de la Cordillera, exaltaban la tesis m&aacute;xima de dominio: o pertenec&iacute;a a Chile o Argentina. Tanto Amun&aacute;tegui, Morla Vicu&ntilde;a, V&eacute;lez Sarfield o Quezada defend&iacute;an sus principios a favor de su pa&iacute;s, encontrando tanto admiradores como detractores de sus pol&iacute;ticas, pero cuyos mapas comenzaban a ser ampliamente reconocidos en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos, dentro de los cuales, el mando en el cono sur era el punto geopol&iacute;tico m&aacute;s importante a conseguir, ya que su soberan&iacute;a entregaba el acceso a la bioceanidad y los pasos mar&iacute;timos, en momentos en que el tr&aacute;fico de embarcaciones se realizaba por el sur. La representaci&oacute;n que surge en este periodo sigui&oacute; influyendo en los posteriores gobiernos porque:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La definici&oacute;n de la territorialidad de la naci&oacute;n y con ella, de la frontera fue un proceso de configuraci&oacute;n del espacio que no solo fue un asunto f&iacute;sico o geogr&aacute;fico, es decir, el hecho de anexar tierras as&iacute; como la definici&oacute;n del l&iacute;mite fue un escenario con un trasfondo social relevante, en tanto determinadas relaciones sociales (agentes sociales) implicaron a su vez relaciones espaciales (Laur&iacute;n y N&uacute;&ntilde;ez, 2013, p. 86).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actitud que desarrollaban ambos gobiernos poco a poco condicion&oacute; la relaci&oacute;n bilateral, y las tensiones motivaban una intervenci&oacute;n en este caso para evitar un conflicto, como se tem&iacute;a desde los incidentes de la Jeanne Amelie y Devonshire,<sup><a id="footnote8b" href="#footnote8" name="footnote8b">8</a></sup> los cuales generaban incertidumbre en torno a un posible conflicto b&eacute;lico, especialmente en 1878. Esto motiv&oacute; que a fines de ese a&ntilde;o, ambos Estados se comprometieran a encontrar una soluci&oacute;n al tema lim&iacute;trofe en el Pacto Fierro Sarratea, donde "la Rep&uacute;blica de Chile ejercer&aacute; jurisdicci&oacute;n en el mar y las costas del Estrecho de Magallanes, canales e islas adyacentes, y la Rep&uacute;blica Argentina en el mar y las costas del Atl&aacute;ntico e islas adyacentes" (Barros, 1970, p. 353), estableciendo las bases del posterior tratado de 1881. Este documento, firmado en medio de las acciones de la Guerra del Pac&iacute;fico, defin&iacute;a claramente que:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo Primero: El l&iacute;mite entre Chile y la Rep&uacute;blica Argentina es de Norte a Sur, hasta el paralelo cincuenta y dos de latitud, la Cordillera de los Andes. La l&iacute;nea fronteriza correr&aacute; en esa extensi&oacute;n por las cumbres m&aacute;s elevadas de dichas cordilleras que dividan las aguas y pasara por entre las vertientes que se desprendan a su lado y otro. Las dificultades que pudieran suscitarse por la existencia de ciertos valles formados por la bifurcaci&oacute;n de la Cordillera y en que no sea clara la l&iacute;nea divisoria de las aguas, ser&aacute;n resueltas amistosamente por dos peritos nombrados uno de cada parte. En caso de no arribar estos a un acuerdo ser&aacute; llamado a decidirlas un tercer perito designado por ambos Gobiernos (Direcci&oacute;n Nacional de Fronteras y L&iacute;mites del Estado &#91;DIFROL&#93;, 1881, p&aacute;rr. 5).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo conten&iacute;a algunos problemas. La cordillera de los Andes, presentaba una gran formaci&oacute;n en la mayor parte del l&iacute;mite, en el cual la l&iacute;nea de las altas cumbres y la divisoria de las aguas coincid&iacute;an completamente. Pero hacia el sur, ambos principios geogr&aacute;ficos se disociaban por completo, surgiendo las dudas sobre la base vital de la separaci&oacute;n y demarcaci&oacute;n, donde Chile reconoc&iacute;a el <i>divortia aquarum</i> (divisoria de las aguas en vertientes atl&aacute;nticas y pac&iacute;ficas) y Argentina el <i>divortia aquarum continental</i> (divisoria de las aguas por las altas cumbres), ya que ello pod&iacute;a asegurarles mayor cantidad de kil&oacute;metros. En el caso de las altas cumbres, la regi&oacute;n de Ays&eacute;n y Magallanes, posee como formaci&oacute;n geol&oacute;gica clave la Cordillera Patag&oacute;nica Austral, integrante de la cadena de los Andes, la cual fue reconocida en la secci&oacute;n norte por el explorador italiano Alberto de Agostini "por el extraordinario desarrollo de sus campos de hielo, que cubren como un inmenso manto sus &aacute;reas m&aacute;s elevadas" (Agostini, 1945, p. 7) en que destacan importantes alturas como el cerro San Lorenzo (4.050 m) o San Valent&iacute;n (3.700 m). M&aacute;s al sur, las elevaciones orogr&aacute;ficas m&aacute;s relevantes la constituyen el Monte Fitz Roy y Daudet, donde se encuentran una gran cantidad de glaciares, como los Campos de Hielo de gran extensi&oacute;n, los cuales descienden hacia ambas laderas de la cordillera austral, y que en Argentina son llamados Hielos Continentales. Esta definici&oacute;n ha sido cuestionada, ya que se considera que por su extensi&oacute;n, s&oacute;lo se podr&iacute;an calificar aquellos que se ubican en Groenlandia o la Ant&aacute;rtica, pero que "esta regi&oacute;n no presenta las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas propiamente dichas de un hielo continental, por lo tanto la calificaci&oacute;n de Campos de Hielo Continentales Sur escogida por Chile, resulta la m&aacute;s adecuada" (Lucero, 2007, p. 51).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Geogr&aacute;ficamente, los campos de hielo se ubican entre "los 48&deg;15 y los 51&deg;35' de latitud Sur y las longitudes 73&deg;00' y 74&deg;00' Oeste. Tiene una superficie de 13.900 kil&oacute;metros&sup2;, de los cuales m&aacute;s de tres cuartos pertenecen a Chile; una parte menor de Campo de Hielo Sur es lim&iacute;trofe con Argentina" (Congreso Nacional, 2009, p. 8), por lo cual su existencia es relevante en el sistema de aguas austral. Seg&uacute;n un estudio de B&ouml;rgel, este "alimenta varias lenguas de glaciar que se derraman hacia el Pac&iacute;fico, cayendo en cliff o acantilados, como tambi&eacute;n hacia el Este, sobre los lagos argentinos" (B&ouml;rgel, 1995, p. 10), incluso el mismo autor confirmaba que dentro de los casquetes de hielo este "es el tercero en tama&ntilde;o, despu&eacute;s de la Ant&aacute;rtica y Groenlandia" (B&ouml;rgel, 1995, p. 10), lo que transforma a este lugar en una importante reserva de agua en estado s&oacute;lido a nivel mundial. Se considera un remanente de una gran masa de hielo existente hace 100.000 a&ntilde;os en el cono sur, cuyo espesor, cercano a mil metros, se volvi&oacute; un obst&aacute;culo para determinar cualquier divisi&oacute;n ya que aunque en la base del glaciar exista un relieve, el hielo lo remontar&aacute; si es que este no se refleja tambi&eacute;n en la superficie del glaciar. La mayor parte de las cuencas corren hacia el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, y solo dos, los lagos Viedma y Argentino, se encuentran en la secci&oacute;n del Atl&aacute;ntico. El mayor problema surge en los encadenamientos monta&ntilde;osos pues "posee dos alineamientos de altas cumbres, uno en el borde cercano al Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico y el otro en el borde oriental sobre los lagos y mesetas de la pampa argentina" (B&ouml;rgel, 1995, p. 12), por lo que el dilema ha sido siempre definir cu&aacute;l de los sectores es el m&aacute;s importante para demarcar la frontera chileno&#150;argentina, lo que se ha reflejado en sus respectivas cartograf&iacute;as.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las representaciones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la definici&oacute;n de los aspectos geogr&aacute;ficos claves de la zona, se puede observar que desde el inicio de las relaciones diplom&aacute;ticas, tanto Chile como Argentina han trabajado en funci&oacute;n de cartograf&iacute;as superpuestas, que han sido aprovechadas por los grupos m&aacute;s nacionalistas para continuar las reclamaciones territoriales.<sup><a id="footnote9b" href="#footnote9" name="footnote9b">9</a></sup> Tras la firma del Tratado de 1881, con el establecimiento del l&iacute;mite definitivo, no ces&oacute; la creaci&oacute;n de estos mapas con el mismo problema, motivando una serie de nuevos acuerdos aclaratorios, como en 1893 para el principio bioce&aacute;nico, y las negociaciones para solucionar los problemas de la divisoria en el &aacute;rea austral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campos de Hielo Sur comenz&oacute; a aparecer en los mapas luego de los trabajos de demarcaci&oacute;n de la frontera, que abri&oacute; nuevas interrogantes, para lo que se hizo necesario recurrir a una potencia extranjera que ejerci&oacute; como &aacute;rbitro para estos casos. Los peritajes de Moreno y Barros Arana dieron origen en 1898 a un acta que establec&iacute;a que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art. 1&deg; &#150; Que, resultando de la comparaci&oacute;n de la l&iacute;nea general de frontera presentada por el Perito Argentino y que consta del acta del 3 de septiembre &uacute;ltimo y de la presentada por el Perito de Chile inserta en el acta de 29 de agosto que los puntos y trechos de la primera se&ntilde;alados con los n&uacute;meros (...) 304 y 305, <b>concuerdan</b> con los puntos y trechos de la segunda se&ntilde;alados con los n&uacute;meros (...) 331 y 332, resuelven <b>aceptarlos</b> como formando parte de la l&iacute;nea divisoria en la cordillera de los Andes, entre la Rep&uacute;blica Argentina y la Rep&uacute;blica de Chile (Lucero, 2007, p. 22).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acta, estableci&oacute; que el l&iacute;mite en la zona correspondiente a los Campos de Hielo, se dibuj&oacute; como una l&iacute;nea recta que divid&iacute;a los glaciares entre los Estados, ya que como se explicaba anteriormente, los puntos entre los peritos concordaron, comprendi&eacute;ndose que la situaci&oacute;n se hab&iacute;a dado por zanjada. Posteriormente, tras la sentencia realizada por Majestad Brit&aacute;nica, Eduardo VII en 1902, la Patagonia fue dividida, y en el caso de los grandes lagos, estos adquirieron car&aacute;cter binacional, ya que la l&iacute;nea pas&oacute; en medio de ellos, asegurando una mitad para Chile y otra para Argentina, adjudicando a esta &uacute;ltima derechos sobre todas aquellas zonas que hab&iacute;a comenzado a ocupar, pues signific&oacute; que "el &aacute;rbitro se encuentra en presencia de hechos consumados" (Orrego, 1902, p. 182) y por lo tanto, reconoci&oacute; todas aquellas colonias que ya se hab&iacute;an instalado en la Patagonia, anteriores a los tratados existentes, donde la poblaci&oacute;n se sent&iacute;a identificada con Argentina. Pero en el caso del territorio de Campos de Hielo Sur, se dej&oacute; establecido por separado en uno de los art&iacute;culos que la zona ya hab&iacute;a sido demarcada por mutuo acuerdo de las partes involucradas, como se muestra en este extracto del fallo arbitral de 1902, que tras se&ntilde;alar la divisi&oacute;n determinaba que:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo III (extracto) La continuaci&oacute;n ulterior del l&iacute;mite queda determinada por l&iacute;neas que hemos fijado cruzando los lagos Buenos Aires, Pueyrredon (o Cochrane) y San Mart&iacute;n, quedando as&iacute; asignadas las porciones occidentales de las hoyas de estos lagos a Chile, y las Porciones orientales a la Argentina, encontr&aacute;ndose sobre los cordones divisorios los elevados picos llamados monte San Lorenzo y Fitz&#150;Roy. Desde el monte Fitz&#150;Roy hasta el monte Stokes la l&iacute;nea fronteriza ha sido ya determinada (Errazuriz y Carrasco, 1968, p. 108).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a id="Figura2a" href="#Figura2b" name="Figura2a">figura 2</a>, es un mapa desarrollado en Chile por la Corporaci&oacute;n de Defensa de la Soberan&iacute;a, muestra la evoluci&oacute;n del l&iacute;mite en este punto, desde la l&iacute;nea que se&ntilde;alaba la frontera de 1898, hasta cuando se fueron constituyendo una serie de correcciones, las que hacen alusi&oacute;n a los posteriores acuerdos logrados en el siglo XX, que fueron modificando el l&iacute;mite en esa regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a id="Figura2b" href="#Figura2a" name="Figura2b"><img src="/img/revistas/estfro/v17n33/a4f2.jpg"></a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, esta construcci&oacute;n de imagen presente en Internet se&ntilde;ala la posici&oacute;n chilena m&aacute;s conservadora del tema en cuesti&oacute;n. Esto naci&oacute; a ra&iacute;z de las interpretaciones geogr&aacute;ficas del &aacute;rea, donde Chile reconoci&oacute; el cord&oacute;n cordillerano oriental como demarcaci&oacute;n mientras que para Argentina la secci&oacute;n occidental deb&iacute;a transformarse en la separaci&oacute;n, en un ambiente cubierto de hielos que dificult&oacute; la investigaci&oacute;n en terreno, reflejado en todos aquellos documentos donde se mencion&oacute; dicho lugar, generando una dualidad de l&iacute;neas. Seg&uacute;n Rosa (1998), los problemas nacen a mediados del siglo XX:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las discrepancias en torno a la traza del l&iacute;mite en el sector de los Hielos tomaron forma cuando comenzaron a expresarse a trav&eacute;s de los a&ntilde;os en la cartograf&iacute;a oficial de ambos pa&iacute;ses. (...) En el tramo norte concordaron hasta 1953, a&ntilde;o en que se publicaron las primeras cartas chilenas apoyadas en fotograf&iacute;as a&eacute;reas tomadas por los EEUU en 1947. Dichas cartas se apartaban parcialmente del criterio de divisoria continental de aguas. Desde entonces, la discrepancia fue aumentando (Rosa, 1998, p. 140).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, esta situaci&oacute;n facilit&oacute; una representaci&oacute;n geopol&iacute;tica donde Chile se transform&oacute; en un "gran competidor" en la zona patag&oacute;nica, en especial la provincia de Santa Cruz, donde el general Juan Enrique Guglialmelli, describ&iacute;a la situaci&oacute;n en la que Argentina se encontraba, luego de analizar la presi&oacute;n demogr&aacute;fica chilena, donde "por &uacute;ltimo, cabe mencionar, desde la &oacute;ptica geopol&iacute;tica, otra especial circunstancia: la perspectiva que toda la provincia se transforme, a corto o mediano plazo, en una frontera con altos niveles de tensi&oacute;n" (Guglialmelli, 1979, p. 261). Sus palabras se relacionan claramente a la crisis del Canal del Beagle, que enfrentaba por esos a&ntilde;os a ambas naciones, pero que sin duda, respond&iacute;an a comprender que la Patagonia, donde se encuentran los Campos de Hielo, se hallaban constantemente presionados por Chile, cre&aacute;ndose un imaginario alrededor de esta idea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando las trazas se volvieron temas inseparables, especialmente por la cantidad de cartograf&iacute;a que representaba al mismo sector en manos diferentes, fue necesario el trabajo de la Comisi&oacute;n Mixta, que al no obtener un acuerdo satisfactorio entre las delegaciones de ambos pa&iacute;ses, realizaron conversaciones bilaterales a nivel presidencial. El primer intento fue desarrollado en 1991, cuando se estableci&oacute; la primera poligonal en el sector de Campos de Hielo, mientras que dejaba en manos de un Tribunal Latinoamericano el destino de Laguna del Desierto. Esto gener&oacute; problemas en ambos pa&iacute;ses, ya que por parte de Chile, se alegaba que el l&iacute;mite ya estaba claro desde 1898, mientras que en Argentina las dificultades se concentraban en la provincia de Santa Cruz, cuyos habitantes ve&iacute;an que este acuerdo mermaba su territorio. Esta situaci&oacute;n muestra que en el interior de Argentina existe una doble representaci&oacute;n sobre el problema, la provincial, que ve un riesgo en estos convenios con Chile, y una de car&aacute;cter central, donde esta l&iacute;nea le permitir&iacute;a llegar prontamente a un arreglo, favoreciendo &aacute;mbitos comerciales como el Mercado Com&uacute;n del Sur (MERCOSUR), considerando que en el sector argentino, la zona se encuentra m&aacute;s poblada que en el lado chileno. Mientras tanto, en Chile, existe una visi&oacute;n muy parecida, ya que aunque algunos sectores y la gente de la regi&oacute;n de Ays&eacute;n rescatan el l&iacute;mite, se mantiene la decisi&oacute;n del gobierno central para lograr avanzar en la determinaci&oacute;n de una nueva l&iacute;nea, cuyos intentos se consolidaron mediante el Acuerdo de 1998 (DIFROL, 1999), que estableci&oacute; que la delimitaci&oacute;n final se dejar&iacute;a en manos de una Comisi&oacute;n Mixta de L&iacute;mites, encargados de dibujar la l&iacute;nea entre el cerro Daudet y Monte Fitz Roy, los &uacute;ltimos puntos en discusi&oacute;n, asegurando las fuentes del r&iacute;o Santa Cruz para Argentina, entendi&eacute;ndose que:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la demarcaci&oacute;n en el terreno las Partes encomiendan a la Comisi&oacute;n Mixta de L&iacute;mites Chile&#150;Argentina, conforme a lo dispuesto en el Protocolo de Reposici&oacute;n y Colocaci&oacute;n de Hitos en la Frontera Chileno&#150;Argentina de fecha 16 de abril de 1941 y en el Plan de Trabajos y Disposiciones Generales, la realizaci&oacute;n de los levantamientos a fin de confeccionar conjuntamente una carta a escala 1:50.000 como requisito imprescindible para llevar a cabo la referida demarcaci&oacute;n (DIFROL, 1999, p&aacute;rr. 12).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Analizando la actuaci&oacute;n de cada uno de los Estados, se puede comprender que ambos han continuado la elaboraci&oacute;n de cartograf&iacute;as. Argentina ha logrado, mediante su ventajosa posici&oacute;n territorial frente a la zona lim&iacute;trofe, poseer un terreno llano opuesto a lo accidentado del lado chileno, que ha permitido crear una serie de im&aacute;genes en la red de servicios tur&iacute;sticos en los alrededores de los Hielos Continentales, relacionadas con el Parque Nacional Los Glaciares, en especial en las zonas cercanas a las ciudades de El Chalt&eacute;n y Calafate, que resaltan las potencialidades de la zona, pero que no se&ntilde;alan el punto en discusi&oacute;n con Chile. Estos mapas (<a id="Figura3a" href="#Figura3b" name="Figura3a">ver figura 3</a>) se han dado a conocer en diferentes p&aacute;ginas de turismo por Internet, y sin duda, poco ayudan al entendimiento.</font></p>      	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a id="Figura3b" href="#Figura3a" name="Figura3b"><img src="/img/revistas/estfro/v17n33/a4f3.jpg"></a></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/estfro/v17n33/a4f3_th.jpg" target="_blank">HAGA CLICK PARA AGRANDAR</a></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de estos mapas tur&iacute;sticos, ampliamente difundido en las redes sociales y en medios internacionales, corresponde a una p&aacute;gina dedicada a los glaciares, y que menciona, precisamente, el Parque Nacional Los Glaciares, uno de los circuitos tur&iacute;sticos m&aacute;s importantes de la provincia de Santa Cruz, y donde no se observa el l&iacute;mite que se est&aacute; desarrollando con Chile. La idea de la manipulaci&oacute;n de los mapas, como lo establec&iacute;a Yves Lacoste, es algo totalmente viable en especial en zonas de baja densidad demogr&aacute;fica y de dif&iacute;cil acceso, como ocurre en este caso, donde en lado argentino no se se&ntilde;ala la zona en disputa lim&iacute;trofe, mientras que en Chile ha ocurrido todo lo contrario, pues en diferentes instancias se rotula que se mantiene el diferendo, mediante una cuadr&iacute;cula en blanco que menciona el Acuerdo de 1998 (DIFROL, 1999), especificando que esto seguir&aacute; apareciendo mientras no finalice el trabajo de la Comisi&oacute;n Mixta de ambos Estados. Por lo tanto, la presencia o no de esta cuadr&iacute;cula se&ntilde;alando el problema fronterizo tambi&eacute;n forma parte del discurso de los Estados, gener&aacute;ndose una visi&oacute;n internacional frente al tema. La gran existencia de turismo y las im&aacute;genes con respecto a la posesi&oacute;n de los glaciares generan una percepci&oacute;n contraria a la resoluci&oacute;n del conflicto lim&iacute;trofe, pues Argentina ha logrado sobre Chile, la creaci&oacute;n de una gran cantidad de im&aacute;genes en la zona en cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cartograf&iacute;a actual</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n anterior, demuestra que las divergencias en torno a las im&aacute;genes y mapas han continuado a pesar de la existencia de nuevos acuerdos, algo que se logr&oacute; divisar en el siglo XXI, y con ello, que las pr&aacute;cticas de la representaci&oacute;n geopol&iacute;tica continuaban su accionar en la zona austral. Una de las &uacute;ltimas discrepancias se produjo el a&ntilde;o 2010, cuando en la prensa chilena se da a conocer la existencia de un mapa argentino en que se desconoc&iacute;a el Acuerdo de 1998, donde no se explicaban los trabajos de la Comisi&oacute;n Mixta y menos a&uacute;n, los puntos que se estaban definiendo. Pero esto no constitu&iacute;a el primer incidente con respecto al tema, ya que anteriormente se divulg&oacute; que en "el a&ntilde;o 2006 a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de unos mapas por la Secretar&iacute;a de Turismo de Argentina, que no se ajustaban a lo acordado por ambos pa&iacute;ses, en cuanto a mostrar la regi&oacute;n norte de los Hielos Continentales como pendiente de demarcaci&oacute;n, Chile present&oacute; una queja formal al gobierno argentino" (Eissa, 2005, p. 55).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del a&ntilde;o 2010, y considerando la situaci&oacute;n anteriormente descrita, comenzaron una serie de declaraciones cruzadas que demostraban la molestia del gobierno chileno ante una muestra de que este acuerdo no estaba siendo respetado por su contraparte y m&aacute;s a&uacute;n, agregaba m&aacute;s kil&oacute;metros cuadrados a un problema circunscrito entre el monte Fitz Roy al cerro Daudet. Desde el punto de vista geopol&iacute;tico, estas im&aacute;genes responden al contexto de las representaciones, donde un Estado intenta reflejar ante el mundo su dominio sobre determinadas zonas, en diferentes medios de comunicaci&oacute;n (<a href="/img/revistas/estfro/v17n33/html/a4f4.html" name="Figura4a" target="_blank" id="Figura4a">ver figura 4</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mapas anteriores, publicados en el diario <i>Clar&iacute;n</i>, mostraban dos visiones y causaron revuelo dentro de la prensa de ambos pa&iacute;ses, y por consiguiente con repercusiones en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, porque mostraban, por una parte, la imagen de los textos chilenos que demarcaban con una cuadr&iacute;cula en blanco la zona por demarcar, mientras que en Argentina, empresas de turismo hac&iacute;an eco de documentos oficiales, para se&ntilde;alar la extensi&oacute;n del Parque Nacional Los Glaciares, y donde no se mencionaba en ning&uacute;n sentido la l&iacute;nea que se est&aacute; trabajando. Estas cartograf&iacute;as generaban la idea de que "el establecimiento de una nueva frontera por parte de Argentina que va en contra del acuerdo preestablecido relativo a una zona que se encuentra pendiente, y que Buenos Aires asume como propia en su totalidad" (Faundes, 2008, p. 264), ya que se inclu&iacute;an m&aacute;s zonas de las que se encontraban en el litigio, lo que se produce por los recursos naturales vitales que se ubican en estos glaciares, el agua, clave en el desarrollo de la vida de las personas, tanto en el consumo diario como las actividades econ&oacute;micas que se efect&uacute;an con fuerza en el lado oriental, como la agricultura y la ganader&iacute;a, que s&oacute;lo cuenta en esa latitud con el r&iacute;o Santa Cruz, el principal cauce de la regi&oacute;n, pero adem&aacute;s con una poblaci&oacute;n en continuo crecimiento en sus ciudades que en un futuro cercano, demandar&aacute;n m&aacute;s cantidad de agua para sus necesidades b&aacute;sicas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior caus&oacute; tensi&oacute;n en las buenas relaciones vecinales que se hab&iacute;an desarrollado desde el Tratado de 1984, motivando la creaci&oacute;n de las Medidas de Confianza Mutua en &aacute;reas pol&iacute;ticas, militares y cient&iacute;ficas, las cuales, s&oacute;lo un a&ntilde;o antes de la aparici&oacute;n de esta cartograf&iacute;a, se hab&iacute;an ratificado a trav&eacute;s de la firma del Tratado de Maip&uacute;, entre los gobiernos de Michelle Bachelet y Cristina Fern&aacute;ndez. Adem&aacute;s, se han seguido desarrollando visiones contrapuestas defendidas por los parlamentarios de las zonas en cuesti&oacute;n, como el Senador Antonio Horvath (Chile) que estima, con respecto a Campos de Hielo Sur:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el lado chileno eso corresponde al Parque Nacional O'Higgins y en el argentino al Parque Los Glaciares, sin embargo, los argentinos le sacan un provecho tur&iacute;stico y de marca de nivel internacional, de hecho ellos en sus mapas ponen el &aacute;rea en litigio como propia<b>.</b> Una vez m&aacute;s, Chile no se tiene que apegar a lo legal y debe hacer una presencia pac&iacute;fica en el sector con mapas, documentos, estudios, ciencia, recreaci&oacute;n, turismo y si bien tenemos m&aacute;s dificultad de acceder, tenemos el mismo derecho de sacarle provecho (Francino, 2014, p&aacute;rr. 8).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, mientras las representaciones geopol&iacute;ticas sigan presentes en las acciones de los Estados, que se han rodeado de im&aacute;genes para crear una visi&oacute;n o imaginario dentro de la poblaci&oacute;n, especialmente cuando las zonas en discusi&oacute;n se encuentran lejanas de los centros administrativos m&aacute;s relevantes de cada uno de ellos. En este caso, Campos de Hielo Sur cumple con estos requisitos, ya que algunos a&ntilde;os atr&aacute;s, este lugar se encontraba alejado y desconocido para la gente, pero los mapas permit&iacute;an afirmar este sentimiento de unidad con estos lugares, mientras que los habitantes m&aacute;s cercanos, en su mayor&iacute;a en el lado argentino, tambi&eacute;n desarrollan la pertenencia con esta &aacute;rea y la rivalidad con la visi&oacute;n estatal que puede pensar en el bien nacional por sobre el regional. Mientras las representaciones se mantengan presentes, los problemas fronterizos continuar&aacute;n presentes, y con ello, dificultar&aacute;n los procesos de integraci&oacute;n que se han fijado, ya que la cartograf&iacute;a demuestra que todav&iacute;a, a pesar de los avances, se mantienen dentro de su mentalidad la idea de competencia y de obtenci&oacute;n de territorio por sobre el otro.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geopol&iacute;tica, cuyo origen se encuentra en la geograf&iacute;a, nos entrega importantes visiones sobre el comportamiento de los Estados, los cuales, a lo largo de su historia se han movilizado de acuerdo a sus intereses, en diferentes lugares a su alrededor. En medio de ello, la idea de representaci&oacute;n, que es finalmente la imagen a proyectar en un territorio, a trav&eacute;s de los mapas, fue y ser&aacute; clave en la relaci&oacute;n chileno&#150;argentina con respecto a la Patagonia, extensa pampa que por su latitud constituye una zona de baja densidad demogr&aacute;fica y rica en recursos naturales, donde los mapas han proyectado un imaginario que permite identificarse con los lugares que se encuentren en disputa. Sin duda, el mapa constituye una herramienta poco inocente, pues con ello se puede observar c&oacute;mo se ve el Estado en cuesti&oacute;n frente al mundo, como tambi&eacute;n las zonas que pretende objetar u ocupar en el futuro frente a sus vecinos o rivales m&aacute;s cercanos. Desde las primeras reclamaciones territoriales, los mapas creados bajo las autoridades espa&ntilde;olas fueron utilizados para adjudicar o demostrar las actitudes poco amistosas del pa&iacute;s vecino, cre&aacute;ndose una representaci&oacute;n donde el otro es un expansionista y donde las dudas s&oacute;lo aseguraron dificultades en el futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campos de Hielo Sur es uno de los puntos que cumple con este requisito, ya que siendo un lugar mayoritariamente deshabitado en el lado chileno y con mayor densidad en el lado argentino, demuestra que se ha construido una representaci&oacute;n geopol&iacute;tica con el paso de los a&ntilde;os, donde su lejan&iacute;a ha necesitado crear un imaginario a su alrededor para que la gente se identifique con los reclamos territoriales de los Estados. Esto se puede observar en la gran cantidad de mapas contrapuestos en sitios p&uacute;blicos de la web, donde la gente logra llegar f&aacute;cilmente a la informaci&oacute;n, y crear una visi&oacute;n a partir de lo que miran en estas p&aacute;ginas, ya que en su mayor&iacute;a, no tienen acceso a los documentos y cartograf&iacute;as oficiales de cada uno de ellos. Si estos mapas generan una visi&oacute;n a nivel nacional y regional, tambi&eacute;n ocupan un rol internacional relevante, por lo que la labor que ejercen las im&aacute;genes es muy influyente, pues ayuda en la creaci&oacute;n de una percepci&oacute;n errada de la realidad si estos omiten los trabajos de las comisiones lim&iacute;trofes en el &aacute;rea. Desde el establecimiento del primer l&iacute;mite conocido, en el a&ntilde;o 1898, la l&iacute;nea ha sido modificada en varias ocasiones, hasta llegar al &uacute;ltimo acuerdo, que en 1998 dejaba en manos de una Comisi&oacute;n Mixta la demarcaci&oacute;n final en este punto, se&ntilde;alando que hasta que los trabajos terminaran, se deb&iacute;a expresar en todos los mapas oficiales esta situaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &uacute;ltimos malos entendidos, surgidos tras la publicaci&oacute;n de la cartograf&iacute;a en Argentina en 2010, donde se desconoc&iacute;a el Tratado de 1998 y la l&iacute;nea poligonal entre los cerros Daudet y Fitz Roy, adjudic&aacute;ndolos a este pa&iacute;s por completo, demostr&oacute; que la presencia de mapas con esas caracter&iacute;sticas son m&aacute;s comunes de lo que se pensaba, ya que en p&aacute;ginas dedicadas al turismo, se entregaba una mayor cantidad de kil&oacute;metros de Campos de Hielo Sur o Hielos Continentales a Argentina que Chile, mientras que este &uacute;ltimo explicaba mediante una cuadr&iacute;cula en blanco la presencia de un acuerdo pendiente en la Comisi&oacute;n Mixta de L&iacute;mites binacional. Estos problemas llevar&iacute;an a una discusi&oacute;n bilateral sobre el l&iacute;mite, pero adem&aacute;s gener&oacute; una visi&oacute;n de desconfianza, en que Argentina est&aacute; utilizando las representaciones geopol&iacute;ticas para discutir la divisi&oacute;n de los Campos de Hielo o los Hielos Continentales. Con ello, nuevamente se impone la percepci&oacute;n de expansionismo por parte de uno de los Estados involucrados, ya que no se&ntilde;ala los trabajos demarcatorios y el acuerdo firmado en 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, estas representaciones e im&aacute;genes son claves, pues el mantenimiento de estas cartograf&iacute;as sobre determinadas &aacute;reas de un territorio s&oacute;lo demuestran que para los Estados involucrados, existen intereses en particular, por lo cual, les importa se&ntilde;alar frente al mundo cu&aacute;les son sus intenciones, gener&aacute;ndose a trav&eacute;s de la herramienta de los mapas una importante se&ntilde;al, que se traduce en una percepci&oacute;n propia de la ciudadan&iacute;a chilena y argentina, donde las desconfianzas se imponen por sobre los esfuerzos de integraci&oacute;n que vienen desarrollando desde la firma del Tratado de paz y amistad de 1984 (DIFROL, 1985), donde se acordaron medidas de confianza mutua para avanzar en una agenda com&uacute;n que solucionase los acuerdos por medios diplom&aacute;ticos. Sin duda, las riquezas que tiene este territorio, en especial, las reservas de agua que posee, son claves en el desarrollo de los Estados en el futuro, por lo tanto, la presencia de tales im&aacute;genes s&oacute;lo responde a la idea de representaci&oacute;n geopol&iacute;tica, donde los Estados involucrados esperan que se perciban sus intereses en el plano internacional y cu&aacute;les son sus reales proyecciones a futuro en estos casos. Sin duda, aunque se encuentre presente el acuerdo de 1998 en Campos de Hielo Sur, esta zona no ha terminado su demarcaci&oacute;n a&uacute;n, ya que a pesar de que existen puntos en la poligonal, las labores dentro de la Comisi&oacute;n Mixta de L&iacute;mites no ha finalizado, por lo que se continuar&aacute;n creando una serie de mapas que entreguen una representaci&oacute;n geopol&iacute;tica desde Chile o Argentina, donde alguno de los involucrados se sienta perjudicado frente al otro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agnew, J. (2005). <i>Geopol&iacute;tica una re&#150;visi&oacute;n de la Pol&iacute;tica Mundial</i>. Madrid, Espa&ntilde;a: Trama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588313&pid=S0187-6961201600010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agostini, A. (1945). <i>Andes Patag&oacute;nicos</i>. Buenos Aires, Argentina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588315&pid=S0187-6961201600010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguer, B. (2014). Geopol&iacute;ticas del conocimiento tras la proyecci&oacute;n Mercator. <i>Avatares Filos&oacute;ficos,</i> (1), 130&#150;141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588317&pid=S0187-6961201600010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amun&aacute;tegui, M. (1880). <i>La cuesti&oacute;n de l&iacute;mites entre Chile y Argentina</i>. Santiago, Chile: Imprenta Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588319&pid=S0187-6961201600010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barros, M. (1970). <i>Historia diplom&aacute;tica de Chile 1541&#150;1938.</i> Santiago, Chile: Andr&eacute;s Bello.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588321&pid=S0187-6961201600010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berdoulay, V. (2012). <i>El sujeto, el lugar y la mediaci&oacute;n del imaginario.</i> En A. Lind&oacute;n y D. Hiernaux (Dir.), <i>Geograf&iacute;as de lo imaginario</i> (pp. 49&#150;65). Madrid, Espa&ntilde;a: Antropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588323&pid=S0187-6961201600010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&ouml;rgel, R. (1995). Delimitaci&oacute;n en el Campo de Hielo Sur. <i>Revista de Geograf&iacute;a Norte Grande</i>, (22), 9&#150;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588325&pid=S0187-6961201600010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claval, P. (2012). <i>Mitos e imaginarios en geograf&iacute;a.</i> En A. Lind&oacute;n y D. Hiernaux (Dir.), <i>Geograf&iacute;as de lo imaginario</i> (pp. 29&#150;48). Madrid, Espa&ntilde;a: Antropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588327&pid=S0187-6961201600010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Congreso Nacional. (2009). <i>Informe de la Comisi&oacute;n Especial de Campo de Hielo Patag&oacute;nico Sur.</i> Valpara&iacute;so, Chile: Comisi&oacute;n Especial de Campo de Hielo Patag&oacute;nico Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588329&pid=S0187-6961201600010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corporaci&oacute;n de Defensa de la Soberan&iacute;a. (2010). <i>Campo de Hielo Sur.</i> Recuperado de <a href="http://www.soberaniachile.cl" target="_blank">www.soberaniachile.cl</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588331&pid=S0187-6961201600010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Direcci&oacute;n Nacional de Fronteras y L&iacute;mites del Estado (DIFROL). (1881). <i>Tratado de L&iacute;mites de 1881</i>. Recuperado del sitio de Internet de DIFROL Ministerio de Relaciones Exteriores, Gobierno de Chile: <a href="http://www.difrol.gob.cl/argentina/tratadoâ€“deâ€“limitesâ€“deâ€“1881.html" target="_blank">http://www.difrol.gob.cl/argentina/tratado&#150;de&#150;limites&#150;de&#150;1881.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588332&pid=S0187-6961201600010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Direcci&oacute;n Nacional de Fronteras y L&iacute;mites del Estado (DIFROL). (1985). <i>Tratado de Paz y Amistad de 1984</i>. Recuperado de <a href="http://www.difrol.gob.cl/argentina/tratadoâ€“deâ€“pazâ€“yâ€“amistadâ€“deâ€“1984.html" target="_blank">http://www.difrol.gob.cl/argentina/tratado&#150;de&#150;paz&#150;y&#150;amistad&#150;de&#150;1984.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588333&pid=S0187-6961201600010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Direcci&oacute;n Nacional de Fronteras y L&iacute;mites del Estado (DIFROL). (1999). <i>Acuerdo para precisar el recorrido del l&iacute;mite desde Monte Fitz Roy hasta el Cerro Daudet</i>. Recuperado del sitio de Internet de DIFROL Ministerio de Relaciones Exteriores, Gobierno de Chile: <a href="http://www.difrol.gob.cl/argentina/acuerdoâ€“paraâ€“precisarâ€“elâ€“recorridoâ€“delâ€“limiteâ€“desdeâ€“elâ€“monteâ€“fitzâ€“royâ€“hastaâ€“elâ€“cerroâ€“daudet.html" target="_blank">http://www.difrol.gob.cl/argentina/acuerdo&#150;para&#150;precisar&#150;el&#150;recorrido&#150;del&#150;limite&#150;desde&#150;el&#150;monte&#150;fitz&#150;roy&#150;hasta&#150;el&#150;cerro&#150;daudet.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588334&pid=S0187-6961201600010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eissa, S. (2005). <i>Hielos Continentales. La pol&iacute;tica exterior argentina en los 90'</i>. Buenos Aires, Argentina: Centro Argentino de Estudios Internacionales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588335&pid=S0187-6961201600010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Errazuriz, O. y Carrasco, G. (1968). <i>Las relaciones chileno argentinas durante la Presidencia de Riesco (1901&#150;1906).</i> Santiago, Chile: Andr&eacute;s Bello.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588337&pid=S0187-6961201600010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Faundes, C. (2008). <i>El agua como factor estrat&eacute;gico en la relaci&oacute;n de Chile y los pa&iacute;ses vecinos.</i> Santiago, Chile: Academia Nacional de Estudios Pol&iacute;ticos y Estrat&eacute;gicos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588339&pid=S0187-6961201600010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francino, R. (31 de enero de 2014). <i>Horvath advierte sobre pasividad chilena en Campos de Hielo</i>. Recuperado de <a href="http://noticias.terra.cl/chile/horvathâ€“advierteâ€“sobreâ€“pasividadâ€“chilenaâ€“enâ€“camposâ€“de hielo,55fa82c4e35e3410VgnVCM3000009af154d0RCRD.html" target="_blank">http://noticias.terra.cl/chile/horvath&#150;advierte&#150;sobre&#150;pasividad&#150;chilena&#150;en&#150;campos&#150;de hielo,55fa82c4e35e3410VgnVCM3000009af154d0RCRD.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588341&pid=S0187-6961201600010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goudin, P. (2010). <i>Diccionario de Geopol&iacute;tica.</i> Par&iacute;s, Francia: Choiseul.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588342&pid=S0187-6961201600010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guglialmelli, J. E. (1979). <i>Geopol&iacute;tica del Cono Sur</i>. Buenos Aires, Argentina: El Cid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588344&pid=S0187-6961201600010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herrero, R. (2006). <i>La realidad inventada. Percepciones y proceso de toma de decisiones en Pol&iacute;tica Exterior.</i> Madrid, Espa&ntilde;a: Plaza y Vald&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588346&pid=S0187-6961201600010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto de los Andes. (s.f.). <i>Virrenato del Per&uacute; (01&#150;10)</i>. Recuperado de <a href="http://gerencia.blogia.com/2015/031601â€“elâ€“virreinatoâ€“delâ€“peruâ€“01â€“10â€“.php" target="_blank">http://gerencia.blogia.com/2015/031601&#150;el&#150;virreinato&#150;del&#150;peru&#150;01&#150;10&#150;.php</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588348&pid=S0187-6961201600010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lacoste, P. (2002). La guerra de los mapas entre Argentina y Chile. Una mirada desde Chile. <i>Historia,</i> (35), 211&#150;249.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588349&pid=S0187-6961201600010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lacoste, P. (2004). <i>La imagen del otro en las relaciones de la Argentina y Chile (1534&#150;2000).</i> Santiago, Chile: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588351&pid=S0187-6961201600010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lacoste, Y. (1990). <i>La geograf&iacute;a, un arma para la guerra.</i> Barcelona, Espa&ntilde;a: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588353&pid=S0187-6961201600010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laur&iacute;n, A. y N&uacute;&ntilde;ez, A. (2013). Frontera, globalizaci&oacute;n y deconstrucci&oacute;n estatal. Hacia una geograf&iacute;a pol&iacute;tica cr&iacute;tica. En M. A. Nicoletti y P. N&uacute;&ntilde;ez (Comps.), <i>Araucania&#150; Norpatagonia: la territorialidad en debate</i> (pp. 83&#150;100). Bariloche, Argentina: Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588355&pid=S0187-6961201600010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los Glaciares. (s.f.). <i>Parque Nacional Los Glaciares Argentina</i>. <i>Aspectos generales.</i> Recuperado de <a href="http://www.losglaciares.com/es/parque" target="_blank">www.losglaciares.com/es/parque</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588357&pid=S0187-6961201600010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lucero, M. (2007). El poder legislativo en la definici&oacute;n de la Pol&iacute;tica Exterior Argentina. El caso de los Hielos Continentales Patag&oacute;nicos<i>. Cuadernos de Pol&iacute;tica Exterior Argentina,</i> 90, 1&#150;124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588358&pid=S0187-6961201600010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Niebieskikwiat, N. (29 de agosto de 2006). Hielos continentales, reclamo de Chile por mapas argentinos. <i>Diario Clar&iacute;n</i>. Recuperado de <a href="http://edant.clarin.com/diario/2006/08/29/elpais/pâ€“01201.htm" target="_blank">http://edant.clarin.com/diario/2006/08/29/elpais/p&#150;01201.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588360&pid=S0187-6961201600010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nogu&eacute;, J. (2012). <i>Intervenci&oacute;n en imaginarios paisaj&iacute;sticos y creaci&oacute;n de identidades territoriales.</i> En A. Lind&oacute;n y D. Hiernaux (Dirs.), <i>Geograf&iacute;as de lo imaginario</i> (pp. 129&#150;139). Madrid, Espa&ntilde;a: Antropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588361&pid=S0187-6961201600010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orrego, L. (1902). <i>Los problemas internacionales de Chile. La cuesti&oacute;n argentina, el Tratado de 1881 y negociaciones posteriores.</i> Santiago, Chile: Esmeralda.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588363&pid=S0187-6961201600010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosa, C. L. de la (1998). <i>Acuerdo sobre los Hielos Continentales: razones para su aprobaci&oacute;n.</i> Mendoza, Argentina: Ediciones Jur&iacute;dicas Cuyo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588365&pid=S0187-6961201600010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tratado de paz, amistad, comercio y navegaci&oacute;n de 1856. Art&iacute;culo 39.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zamora, J. (s.f.). <i>Historia de las fronteras de Chile.</i> Recuperado de <a href="http://mediateca.cl/900/historia/chile/fronteras/fronteras%20de%20chile%20independencia.htm" target="_blank">http://mediateca.cl/900/historia/chile/fronteras/fronteras%20de%20chile%20independencia.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3588368&pid=S0187-6961201600010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote1" href="#footnote1b" name="footnote1">1</a></sup> Este trabajo pertenece a la tesis "Geopol&iacute;tica Austral, el caso de Campos de Hielo Sur", desarrollado para obtener el grado de Mag&iacute;ster en Ciencias Pol&iacute;ticas, Seguridad y Defensa, en la Academia Nacional de Estudios Pol&iacute;ticos y Estrat&eacute;gicos, cuyo profesor gu&iacute;a fue el Dr. Juan Eduardo Mendoza Pinto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote2" href="#footnote2b" name="footnote2">2</a></sup> En la Antigua Grecia, donde el ge&oacute;grafo era la primera fuente de conocimiento sobre lugares lejanos. Basta recordar las obras de Her&oacute;doto, los Nueve Libros de la Historia, donde los cinco primeros contienen importantes datos de otras culturas, como Egipto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote3" href="#footnote3b" name="footnote3">3</a></sup> La mentalidad de los pueblos se puede observar en su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica del mundo, como por ejemplo, los pa&iacute;ses de Occidente que han mantenido el planisferio donde Europa era el centro, pero existen mapas medievales donde Jerusal&eacute;n estaba en la ubicaci&oacute;n privilegiada, por su concepci&oacute;n cristiana. En cuanto a los mapas que reclaman territorios perdidos, existen casos cercanos como Bolivia, donde el mapa del luto ha sido utilizado por innumerables gobiernos que han culpado a la falta de mar sus problemas de desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote4" href="#footnote4b" name="footnote4">4</a></sup> El periodo m&aacute;s conflictivo fue el siglo XIX, cuando las disputas fueron solucionadas a trav&eacute;s de guerras a gran escala, como la Guerra de la Triple Alianza, donde Argentina, Brasil y Uruguay se enfrentaron a Paraguay (1864&#150;1870) y la Guerra del Pac&iacute;fico, que enfrent&oacute; a Per&uacute; y Bolivia contra Chile. La cantidad de estados involucrados en ambos casos y las transformaciones territoriales al mapa de Sudam&eacute;rica son un ejemplo de c&oacute;mo las disputas se solucionaron por esta v&iacute;a. Pero ello no ha significado que el siglo XX haya sido tranquilo, pues hasta la d&eacute;cada del noventa se desarrollaron guerras, como la Cordillera del C&eacute;nepa, entre Ecuador y Per&uacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote5" href="#footnote5b" name="footnote5">5</a></sup> Sim&oacute;n de Alcazaba y Francisco de Camargo obtuvieron del rey Carlos V las capitulaciones de dominio de una parte de Sudam&eacute;rica. En el caso de Sim&oacute;n de Alcazaba se le entreg&oacute; la Gobernaci&oacute;n de Nuevo Le&oacute;n, y luego esta fue cedida a Francisco de Camargo y extendida hasta el Estrecho de Magallanes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote6" href="#footnote6b" name="footnote6">6</a></sup> La fundaci&oacute;n de Buenos Aires, en 1580, constituye el segundo intento hispano en el &aacute;rea, tras el fracaso del primer establecimiento costero en 1536, realizado por Pedro de Mendoza. La mayor parte de los esfuerzos se desarrollaban en torno a la ciudad de Asunci&oacute;n, que se transform&oacute; en el principal polo de esta zona de Sudam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote7" href="#footnote7b" name="footnote7">7</a></sup> Hasta 1861, se produce la separaci&oacute;n de la Confederaci&oacute;n Argentina y el gobierno de Buenos Aires, punto m&aacute;ximo de las discusiones y guerras civiles que enfrent&oacute; el pa&iacute;s en el siglo XIX. Las marcadas diferencias entre las provincias y la capital generaron dos gobiernos, tras la ca&iacute;da de Juan Manuel de Rosas, en 1852.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote8" href="#footnote8b" name="footnote8">8</a></sup> Ambos casos corresponden a incidentes en las costas australes, donde la Jeanne Amelie en 1876 (Francia) y el Devonshire en 1878 (Estados Unidos), que cargaban guano al sur del r&iacute;o Santa Cruz, fueron detenidos por las autoridades chilenas ya que no contaban con su permiso. Esto gatill&oacute; mayores problemas con Argentina, que consideraba esa zona bajo su jurisdicci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a id="footnote9" href="#footnote9b" name="footnote9">9</a></sup> El efecto mapa es muy relevante en la formaci&oacute;n de las im&aacute;genes de un determinado pa&iacute;s, pues cualquier ciudadano com&uacute;n generar&aacute; inconscientemente la idea de que el pa&iacute;s vecino es un expansionista, que ha quitado zonas que son leg&iacute;timas y propias.</font></p>      ]]></body><back>
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