<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0187-6961</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Estudios fronterizos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Estud. front]]></abbrev-journal-title>
<issn>0187-6961</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de Baja California]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0187-69612011000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujeres pioneras en Baja California]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grijalva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Aidé]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de Baja California Instituto de Investigaciones Sociales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>12</volume>
<numero>24</numero>
<fpage>225</fpage>
<lpage>231</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-69612011000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0187-69612011000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0187-69612011000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carlos Barboza Castillo, <i>Mujeres pioneras en Baja California</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Aid&eacute; Grijalva<sup>1</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Instituto de Cultura de Baja California, Instituto Municipal de la Mujer de Tijuana, 2011 (Colecci&oacute;n Estado 29, Serie Calafia).</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup> <i>Investigadora de t.c. del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:aidel@uabc.edu.mx">aidel@uabc.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mujeres pioneras en Baja California</i> de Carlos Barboza Castillo, publicada por el ICBC y el IMMUJER de Tijuana, es apenas un asomo, un esbozo, una pincelada de las contribuciones realizadas por algunas mujeres de esta parte del pa&iacute;s hecha, tal vez sin propon&eacute;rselo, a favor de su barrio, de su colonia, de su ciudad, de su municipio, de su entorno y del medio en el que se desenvuelve.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer el inventario realizado por Barboza, un primer registro de mujeres bajacalifornianas que han destacado en diferentes &aacute;mbitos de nuestro estado a partir de que Baja California se convirti&oacute; en una entidad federativa, caemos en cuenta de que las mujeres est&aacute;n por todas partes, abriendo puertas, dejando atr&aacute;s el papel tradicional que se les asign&oacute; por mucho tiempo, sob&aacute;ndose el lomo y trabajando duro para culminar con &eacute;xito responsabilidades tanto laborales como pol&iacute;ticas, acad&eacute;micas, culturales o para sacar adelante negocios propios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De repente, nos percatamos de que las mujeres bajacalifornianas no paran, no tienen l&iacute;mites, pues lo mismo las encontramos fundando escuelas para formar maestros o jardines para ni&ntilde;os en edad preescolar, que changarros que al poco tiempo se convierten en exitosos restaurantes. O metidas en la pol&iacute;tica, desde regidoras hasta senadoras y aspirando a gobernar nuestro estado. Las mujeres de Baja California andan bailando, danzando, pintando, escribiendo, actuando, cantando, componiendo, comunicando, abriendo librer&iacute;as en este Macondo del desierto, dando conciertos de &oacute;pera o de rock, tocando el piano o el acorde&oacute;n, organizando festivales art&iacute;sticos o tianguis culturales, prendiendo pebeteros ol&iacute;mpicos o entrenando a mujeres pugilistas, participando en las olimpiadas o en concursos de belleza, recibiendo Grammys o premios nacionales de reconocimiento a sus talentos art&iacute;sticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay mujeres al frente de peri&oacute;dicos, de organismos culturales, de tribunales electorales y de justicia junto con mujeres procuradoras, dramaturgas y magistradas, locutoras, reporteras, periodistas, cronistas, promotoras culturales, haciendo carreras acad&eacute;micas o en el magisterio o en los medios o en la televisi&oacute;n. En donde quiera, mujeres, mujeres, mujeres: arquitectas, ingenieras, ocean&oacute;logas, abogadas, soci&oacute;logas, historiadoras, bomberas, polic&iacute;as ocupando espacios tradicionalmente masculinos. Mujeres que pisan fuerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esto no siempre fue as&iacute;, porque el papel de la mujer a lo largo de la historia no ha sido f&aacute;cil. No hace mucho, la mujer ten&iacute;a el destino predeterminado en funci&oacute;n de su origen social. No se le preguntaba qu&eacute; quer&iacute;a ser cuando fuera grande porque eso de antemano se sab&iacute;a. Si era hija de campesinos o de un obrero no hab&iacute;a m&aacute;s que seguir el camino andado por sus predecesoras, que la adiestraban en las labores dom&eacute;sticas, bastante duras por cierto, y la preparaban para la maternidad, a la que muchas veces no sobreviv&iacute;a. En cambio, si su origen era el opuesto, igualmente era amaestrada para cumplir con la funci&oacute;n social que le correspond&iacute;a, como hija de la nobleza o de la burgues&iacute;a. En fin, estoy resumiendo a grandes rasgos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que a la mujer no se le preguntaba como ahora qu&eacute; quer&iacute;a ser, porque ella sab&iacute;a lo que iba a ser por el resto de su vida desde el momento de su nacimiento, algo que era asumido sin cuestionamiento, o as&iacute; nos lo han hecho creer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tal como se&ntilde;ala el soci&oacute;logo franc&eacute;s Guilles Lipovetsky, esa situaci&oacute;n cambi&oacute; radicalmente a lo largo de estos &uacute;ltimos cien a&ntilde;os. No en balde se atreve a afirmar que el pasado siglo XX fue el siglo de la mujer. "El gran siglo de las mujeres", el que ha revolucionado m&aacute;s que ning&uacute;n otro el destino y la identidad de las mujeres' afirma. Antes, las mujeres so&ntilde;aban con ser madres y amas de casa, dice refiri&eacute;ndose a la mujer occidental. Eran "esclavas" de la procreaci&oacute;n, estaban sometidas a una moral severa, confinadas en sectores denominados como "femeninos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, las mujeres ejercemos una actividad profesional, reivindicamos la paridad pol&iacute;tica, obtenemos los mismos t&iacute;tulos universitarios y acad&eacute;micos que los hombres, aunque todav&iacute;a en nuestros pueblos latinos la maternidad sigue siendo, hoy por hoy, el destino de la mujer, a la que aparte de ser madre, se le permite ser empresaria, pol&iacute;tica, jefa de familia, l&iacute;der sindical, comerciante, dirigente, artista, cantante, mesera, o lo que quiera o pueda, pero sin olvidar que su papel fundamental en este mundo es el de ser madre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el reto es c&oacute;mo historiar esa transformaci&oacute;n si la mujer no ha tenido voz a lo largo de los tiempos. El principal reto de los que tratamos de reconstruir el pasado de nuestro pueblo es que la mujer es casi inexistente en los documentos. Parecer&iacute;a que los cambios sociales y pol&iacute;ticos se han hecho al margen de la mujer, ya que son excepcionales los casos en los que aparece en los archivos; como por ejemplo, en los acervos de la Santa Inquisici&oacute;n, en los que la mujer aparece con relativa frecuencia acusada de conductas impropias o de dedicarse a la brujer&iacute;a (en cambio los hombres son magos o sacerdotes, recuerden al Mago Merlin y a la bruja de Blanca Nieves, &iexcl;qu&eacute; casualidad!) o en un fondo muy conocido en el Archivo General de la Naci&oacute;n conocido como Solicitantes, en donde las mujeres de la &eacute;poca colonial acusaban a miembros del clero de "solicitarles" favores sexuales, raz&oacute;n por la cual iniciaban un juicio en contra de ellos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No tenemos que devanarnos los sesos para darnos cuenta, que la mujer ha sido pintada, retratada, dibujada por pintores y escultores muy famosos, pero conocemos a pocas pintoras a lo largo de los siglos. &iquest;Tendr&iacute;an artritis nuestras abuelas y bisabuelas? La mujer ha sido el personaje central en las obras de nuestros literatos, sean &eacute;stos rusos, ingleses, franceses, mexicanos, colombianos, peruanos estadunidenses, pero, hasta hace poco, pod&iacute;amos contar con los dedos de la mano a nuestras escritoras, la mayor&iacute;a poetas, quiz&aacute; porque la poes&iacute;a les permit&iacute;a cantar sus penas y sus secretos. Virginia Wolf tal vez habr&iacute;a ganado un Premio Nobel de Literatura si hubiera nacido en la segunda mitad del siglo XX, pero a ella, como a otra, le toc&oacute; picar piedra para crearse su propia habitaci&oacute;n como el nombre de una de sus novelas famosas. Carmen, Salom&eacute;, Madame Butterfly, La Traviatta, &oacute;peras c&eacute;lebres, cl&aacute;sicas, con mujeres como sus personajes centrales, fueron compuestas por hombres, pero &iquest;conocemos a alguna mujer que haya escrito una &oacute;pera importante? Yo no, &iquest;ustedes s&iacute;?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres, a trav&eacute;s de los siglos, hemos estado en escena, pero hemos sido vistas por los hombres, desde el imaginario masculino, desde luego. Recu&eacute;rdense las esculturas femeninas prehisp&aacute;nicas con &eacute;nfasis en la cadera femenina, s&iacute;mbolo de la fecundidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, que al hurgar en papeles viejos, en documentos, el nombre de una mujer rara vez aparece. Y lo digo refiri&eacute;ndome a la historia de Baja California. Tal vez algunas de ustedes no est&eacute;n enteradas pero durante diez a&ntilde;os estuvimos en la ciudad de M&eacute;xico, en el Archivo General de la Naci&oacute;n, localizando la documentaci&oacute;n relativa a Baja California de los siglos XIX y XX principalmente. La b&uacute;squeda fue muy parecida a la de los gambusinos. Busc&aacute;bamos y busc&aacute;bamos y despu&eacute;s de revisar cajas, expedientes, hoja por hoja, de pronto, encontr&aacute;bamos algo sobre nuestro terru&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A veces, un expediente completo referente a Baja California; en otros, una o dos hojas. Peinamos galer&iacute;as, como se les llama a los repositorios documentales, porque el Archivo General de la Naci&oacute;n est&aacute; ubicado en lo que fue el tristemente c&eacute;lebre Palacio de Lecumberri, la moderna prisi&oacute;n que Porfirio D&iacute;az inaugur&oacute; el 1 de enero de 1900, obra culminante del porfiriato, y las galer&iacute;as que eran los cuartos donde viv&iacute;an los presos, ahora est&aacute;n llenos de los papeles que dan cuenta de la memoria hist&oacute;rica de los mexicanos, desde la etapa colonial hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues en toda esa pesquisa, encontramos excepcionalmente documentos firmados por mujeres, la mayor&iacute;a de las veces, pidiendo al presidente de M&eacute;xico, el pago de una pensi&oacute;n como viudas. Tal es el caso de la viuda de Jos&eacute; Mar&iacute;a Larroque, Mercedes, quien en una conmovedora carta al presidente de la rep&uacute;blica, L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, le dice que en Tijuana hay una escuela, una calle y hasta una estatua con el nombre de su marido, pero que ella no tiene con qu&eacute; vivir, mismo argumento de la viuda de uno de los Flores Mag&oacute;n, quien desde Ensenada tambi&eacute;n pide el pago de una pensi&oacute;n para sobrevivir. Recuerdo cuando revisamos los pasaportes de todos los chinos que se registraron cuyo lugar de residencia era Baja California. S&oacute;lo encontramos un pasaporte de una mujer china. Y me pregunto &iquest;c&oacute;mo habr&iacute;an nacido mis compa&ntilde;eros de primaria, cuyos apellidos seg&uacute;n recuerdo eran chinos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los testimonios m&aacute;s cercanos que tenemos de las mujeres que viv&iacute;an en este terru&ntilde;o nos los hicieron llegar los misioneros y los primeros exploradores que se acercaron a estos lugares. En sus diarios y cartas a sus superiores describ&iacute;an a las mujeres ind&iacute;genas, sus rasgos f&iacute;sicos, sus vestimentas, los adornos que usaban, sus "embalajes" y su forma de conducta. La mirada masculina, siempre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer vuelve a aparecer en nuestra historia como una de las donantes principales del Fondo Piadoso de las Californias, creado por los jesuitas para tener recursos dedicados al mantenimiento de las misiones californianas. Despu&eacute;s, durante el siglo XIX, las encontramos poseyendo algunos ranchos y due&ntilde;as de ganado y de algunas vetas mineras. Y en los fondos de los presidentes del Archivo General de la Naci&oacute;n, encontramos cartas de mujeres bajacalifornianas dirigidas a los diferentes presidentes de M&eacute;xico solicitando trabajo o escuela para sus hijos, asistencia m&eacute;dica para su marido, hasta sillas de ruedas, pero nunca un pedazo de tierra ni un trabajo para ellas. Siempre para su familia. &iquest;Han cambiado los tiempos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, creo que tenemos por delante una gran tarea. Como historiadoras, recuperar la voz y el pasado de nuestras mujeres. Buscarlas, aunque se nos escondan, porque sabemos que las mujeres han estado ah&iacute;, en la lucha, en la brega, sorteando peligros, saliendo adelante, no nada m&aacute;s criando chamacos y apoyando a sus maridos. &Eacute;se es el m&eacute;rito del libro de Carlos Barboza. Como &eacute;l mismo se&ntilde;ala en el pr&oacute;logo: "es un documento que servir&aacute; de consulta, pero igualmente de reconocimiento, de reivindicaci&oacute;n, cuya intenci&oacute;n es estimular la investigaci&oacute;n para sacar a la luz p&uacute;blica a aquellas mujeres que abrieron los caminos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello hay que invitar a las mujeres a que escriban su historia. En la ciudad de M&eacute;xico, una organizaci&oacute;n femenina de estudios sobre la mujer lanza un concurso anual para mujeres "que se atreven a contar su historia". Ah&iacute; est&aacute; la Jesusa Palancares, inmortalizada por Elena Poniatowska en su Hasta no verte Jes&uacute;s m&iacute;o. La vida de una mujer a quien la Poniatowska conoci&oacute; lavando ropa, y a la que ella entrevist&oacute; y le narr&oacute; su vida. Hoy sabemos m&aacute;s de la vida de las soldaderas gracias a ella y no nada m&aacute;s por los retratos de los hermanos Mayo o por las memorias de Pancho Villa y de sus seguidores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hagamos nosotras lo mismo. Contemos nuestra historia, atrev&aacute;monos. &iexcl;Dejemos de ser invisibles! Dejemos de pensar que con tener hijos ya hemos dejado testimonio de nuestro paso por este mundo. Hablemos de nosotras mismas, de nuestras vidas, de nuestras experiencias. Hagamos a un lado el papel de v&iacute;ctimas, ese papel que tanto gusta a las mujeres y que tanto nos limita: v&iacute;ctimas de nuestros maridos, de nuestros hijos, de nuestros jefes, de nuestros padres. Ese amor siempre ligado al sufrimiento, el amor provenzal tan bien descrito por Demis de Rouegemont en su c&eacute;lebre libro El amor y Occidente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rompamos las amarras. Agarremos un l&aacute;piz y un papel y escribamos. Abramos la computadora y escribamos. Tomemos una grabadora y hablemos de nuestras vivencias, de nuestras experiencias. Cont&eacute;moslas a otras. Rompamos el anonimato porque, como dice Ivan Szvebo, la vida no es buena ni mala, es vida y s&oacute;lo por eso vale la pena. Es nuestra y es nuestra historia. No dejemos que la mirada masculina siga siendo la &uacute;nica que nos describe. Revirtamos el proceso. Que la mirada femenina describa a los hombres as&iacute; como ellos lo han hecho a lo largo de los siglos y la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unamos nuestros esfuerzos y rescatemos la historia de las que no tienen historia: las mujeres de nuestro entorno, de nuestro alrededor, nuestras madres, nuestras abuelas y t&iacute;as, nuestras secretarias, nuestras trabajadoras. Todas tenemos una historia que contar y los testimonios son valiosos. En el siglo XIX tuvo que venir a M&eacute;xico una mujer, la marquesa Calder&oacute;n de la Barca, quien hizo una descripci&oacute;n de las costumbres y formas de vida de la mujer mexicana y por ella sabemos que nuestras antecesoras era tremendamente fumadoras y desinhibidas en su lenguaje. Claro que ella no escribi&oacute; un libro, pero sus cartas fueron rescatadas y publicadas y son ahora una fuente de consulta indispensable para los estudiosos del M&eacute;xico de la primera mitad del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;ntos testimonios similares no estar&aacute;n guardados en ba&uacute;les familiares? Diarios, cartas, fotograf&iacute;as, invitaciones, recuerdos de eventos, material iconogr&aacute;fico permanecen escondidos en cajones llenos de recuerdos. No los tiremos. Al contrario, rescatemos eso para que en un futuro muy cercano tengamos ese material como parte de la memoria hist&oacute;rica de esta regi&oacute;n fronteriza. Si no sabemos qu&eacute; hacer con ellos recurramos a instituciones: al archivo hist&oacute;rico del Estado, al municipal, a la uabc, e incluso, hasta el museo de las Californias del CECUT.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rescatemos la memoria del sector femenino fronterizo. Conozcamos de sus luchas y trabajos. Unamos esfuerzos e instituciones para que lancemos convocatorias que nos faciliten dicho rescate. Ayudemos a nuestras mujeres a que dejen registros orales y escritos de su existencia. Que se acerquen a nuestras instituciones y que sepan que forman parte de una historia que est&aacute; a&uacute;n por escribirse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tom&eacute;mosle la palabra a Carlos Barboza cuando propone: "obligar a las instituciones p&uacute;blicas y privadas a destinar esfuerzos para registrar los logros de la mujer porque, en la medida en que sus logros est&eacute;n en la oscuridad hist&oacute;rica, es en la medida en la que experimentamos una nueva forma de discriminaci&oacute;n: el olvido".</font></p>      ]]></body>
</article>
