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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nelson Arteaga Botello, Violencia y Estado en la globalización]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nelson Arteaga Botello,</b> <i><b>Violencia y Estado en la globalizaci&oacute;n</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>David Fuentes Romero*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de Ciudad Ju&aacute;rez, 2004, 123 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Aut&oacute;noma de Baja California. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:afuentes@uabc.mx">afuentes@uabc.mx</a>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>La construcci&oacute;n del criminal por parte del aparato pol&iacute;tico&#150;administrativo    <br>  define un adentro y un afuera: quienes son objeto de las pol&iacute;ticas     <br> de prevenci&oacute;n del crimen y quienes se benefician de ellas...     <br> Cada vez y en mayor medida los Estados instauran     <br> formas m&aacute;s represivas y de exclusi&oacute;n.</i></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Nelson Arteaga Botello    <br> Universidad Aut&oacute;noma de    <br> Ciudad Ju&aacute;rez, M&eacute;xico, 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las virtudes que destacan de la obra de Nelson Arteaga Botello, <i>Violencia y Estado en la globalizaci&oacute;n, </i>es sin duda que proporciona una mirada sobre la imaginer&iacute;a colectiva, es decir, sobre las condiciones efectivas en que se desenvuelven los individuos, la ret&oacute;rica moralista de los Estados con pretensiones de contenci&oacute;n y control, as&iacute; como los nuevos y complejos escenarios que ampl&iacute;an m&aacute;rgenes y diversifican las pr&aacute;cticas econ&oacute;micas de forma planetaria. Los resultados de esta visi&oacute;n del autor desmarcan o rompen con los centros de gravedad de los discursos que cotidianamente circulan en torno a la violencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de las p&aacute;ginas de la obra, asistimos a un mundo cuyo rasgo central es la violencia. Esta singular y bien lograda apuesta sist&eacute;mica es llevada hasta sus consecuencias m&aacute;s sensibles, que involucran las propias categor&iacute;as de las cuales emergen nuestras representaciones de realidad, de las que, a su vez, resultan indisolubles los contenidos de utillaje mental de los individuos y la patencia de los actos cotidianos que ocurren en toda circunstancia humana. "A escala global &#150;dice el autor&#150;, la violencia es calificada como una cualidad de determinados grupos sociales, regularmente minor&iacute;as &eacute;tnicas y marginados del desarrollo econ&oacute;mico"; sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de interpretaciones simplistas, reduccionistas y sin perspectiva, Arteaga Botello hace coincidir tales disimetr&iacute;as econ&oacute;micas y sociales en otro universo de tensiones, org&aacute;nicas con aqu&eacute;llas, de car&aacute;cter simb&oacute;lico, jur&iacute;dico y pol&iacute;tico que, asimismo, permiten una importante recreaci&oacute;n de la violencia en el complejo marco de las mentalidades y dispositivos efectivos que otorgan el movimiento y las direcciones que se observan en las colectividades contempor&aacute;neas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En pocas ocasiones encontramos reflexiones como la que aqu&iacute; se rese&ntilde;a, que sin pretender ser un ensayo fenomenol&oacute;gico, hermen&eacute;utico o sociol&oacute;gico acerca de la violencia, se teje de tal manera que el planteamiento problem&aacute;tico, el tratamiento conceptual y la relaci&oacute;n que se establece entre distintos contenidos de la empiria, redundan en nuevas ret&iacute;culas que hacen aparecer im&aacute;genes insospechadas y desconcertantes inherentes al fen&oacute;meno o expresi&oacute;n de la violencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como punto de partida, el autor concibe a la violencia en el entrecruce simb&oacute;lico que remite a la propia condici&oacute;n humana, as&iacute; como a la historicidad misma de las sociedades, entendido fundamental que le orillan a pronunciamientos finamente logrados como el siguiente:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n tender&iacute;a a desestructurar no s&oacute;lo las formaciones econ&oacute;micas y culturales de las sociedades a nivel local, sino que impacta de manera importante en las normas y tradiciones que anteriormente permit&iacute;an la definici&oacute;n social de las fronteras que separan lo socialmente leg&iacute;timo de lo que no lo es &#91;...&#93; En el caso de las leyes, los delitos que van por detr&aacute;s de la violencia son perseguidos y no dejan de sancionarse las faltas, sin embargo, la violencia y el crimen se constituyen poco a poco en una distinta forma de sociabilidad que hace posible la vigencia y la disoluci&oacute;n del "contrato social contempor&aacute;neo" (Arteaga, 2004:41&#150;42).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para mejor comprensi&oacute;n de lo anterior, el autor inicia con un ejercicio diacr&oacute;nico donde el proceso de acumulaci&oacute;n de capital en su galopante desarrollo hacia un mundo marcadamente capitalista, topa con una nueva condici&oacute;n o modalidad de este proceso: la globalizaci&oacute;n. En este sentido, en el libro en cuesti&oacute;n, la globalizaci&oacute;n &#150;fuera de su ropaje moral y de ingenuo optimismo&#150; se convierte en un profundo proceso de internacionalizaci&oacute;n de las fuerzas rectoras fundamentales del capitalismo: los gobiernos, las empresas transnacionales y las mafias, fuerzas o agencias que, a su vez, resulta imposible separar o dividir con fronteras si no es a trav&eacute;s de meras ret&oacute;ricas moralistas, ya sean c&iacute;vicas o progresistas. Esto es, gobiernos, empresas y mafias son, en resumen, tres formas de expresi&oacute;n de un solo y &uacute;nico proceso cuyo rasgo central es la confrontaci&oacute;n violenta en distintos colectivos, niveles e intensidades que crean en consecuencia un complejo planetario que apunta a representar a la globalizaci&oacute;n como tendencia &uacute;nica y universal y, a su vez, una unidad que descansa en una aldea global profundamente disim&eacute;trica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El diagn&oacute;stico que realiza el autor en torno a la relaci&oacute;n Estado&#150;violencia es altamente ilustrativo en cuanto destaca por la sencillez, precisi&oacute;n y hondura que advierten de, por lo menos, dos virtudes que &#150;sin jerarqu&iacute;a&#150; caracterizan el trabajo intelectual: el estudio y la intuici&oacute;n. Tras un breve apunte geneal&oacute;gico acerca de la figura del polic&iacute;a y el modo en que &eacute;sta deriva hacia el entendimiento de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, pasa a las pol&iacute;ticas de seguridad p&uacute;blica de los Estados cuyo &eacute;xito o fracaso permiten explicar &#150;en alguna medida&#150; las grandes y marcadas diferencias entre las naciones del planeta, an&aacute;lisis que, no nos queda duda, constituye un marcado acierto. Los criterios que orientan a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en general y a las pol&iacute;ticas de seguridad p&uacute;blica en particular, apuntan invariablemente a la formaci&oacute;n de un ciudadano modelo plenamente "funcionalizado" que, as&iacute; tambi&eacute;n, permite el &eacute;nfasis en las conductas deseables para la continuidad del car&aacute;cter org&aacute;nico que estructura nuestras sociedades; por tanto, lo diferente o amenazante se se&ntilde;ala o identifica como lo violento por principio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de M&eacute;xico, tenemos un Estado que necesita confrontarse con la violencia ya que eso le permitir&iacute;a legitimarse, pero para ello requiere utilizar la "comunidad como indicador que permita redefinir las fronteras de la ilegalidad". Sin embargo, este traspaso de los l&iacute;mites sociales que antes exist&iacute;an tambi&eacute;n ha implicado la configuraci&oacute;n de una serie de pol&iacute;ticas de seguridad p&uacute;blica que no han hecho m&aacute;s que ampliar una gran desigualdad y distanciamiento social, a la vez que se han creado "guetos bajo el nombre de zonas peligrosas o prioritarias", criminalizando de esta forma a la pobreza y generando as&iacute; tambi&eacute;n un gran resentimiento social, un "campo de cultivo de la violencia".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente, es decir, en el marco de la ret&oacute;rica estatal arraigada en los medios de comunicaci&oacute;n masiva y las instituciones educativas, destaca el valor entendido que sostiene que la violencia es el resultado del ejercicio de criminales a quienes, claro est&aacute;, habr&aacute; que contener y combatir a toda costa por el bien de la propia comunidad. Este monopolio de la violencia concedido constitucionalmente al Estado, no por ello, deja de ser violencia. Artega Botello invierte tal entendido que, a su vez, ha pasado a formar parte del imaginario colectivo o sentido com&uacute;n: es la violencia misma la que instaura 'pactos' o 'contratos sociales' que legitiman un modo 'consensado' de ser social no obstante la profunda disimetr&iacute;a sobre la que subyace tal ideal de ciudadano. En tal sentido, es de este preciso acto violento legitimado en el 'contrato' del cual se desprenden, consecuentemente, las conductas criminales y los criminales mismos con nombre y apellido.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El criminal, en primera instancia, es el individuo cuya conducta amenaza el eficiente desarrollo de los principios del 'contrato'; esto es, la violencia misma que se expresa en los postulados del 'contrato' convertidos en legalidad valida la violencia del 'pacto' y convierte a quienes lo amenazan en criminales. De all&iacute; que, como es de esperar, la criminalidad adquiere una mayor relevancia en singulares sectores sociales, ya sea en el universo de los excluidos, de los <i>underclass </i>o de los marginales, seg&uacute;n las diferencias conceptuales provenientes de distintas experiencias como la francesa, la norteamericana o la de los pa&iacute;ses subdesarrollados, respectivamente. Sin embargo, el com&uacute;n denominador de los tres conceptos o denominaciones de los &aacute;mbitos que amenazan al 'pacto' es el que refiere a los amplios sectores sociales a los que las promesas de desarrollo y bienestar les son reiteradamente regateadas, postergadas o, simplemente, anuladas.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquellos sujetos o grupos que se localizan "fuera", por "debajo" y en la "periferia" de un "adentro", una "escala" o un "centro", son se&ntilde;alados como grupos vulnerables, pero tambi&eacute;n peligrosos; su presencia exige la atenci&oacute;n y a la vez el control de espacios sociales que se consideran como problem&aacute;ticos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, no puede dejar de destacarse algo que, a nuestro juicio, es una de las aportaciones significativas de la obra aqu&iacute; rese&ntilde;ada: la violencia y la criminalidad son el resultado de nuestros conceptos, discursos y pr&aacute;cticas sociales. En este sentido, la violencia y la criminalidad, en tal particular relaci&oacute;n, no son, pues, eventos de la realidad por principio sino principio derivado de una serie de criterios con los cuales se juzga lo tenido por realidad. Criterios que, como se&ntilde;alamos en coincidencia con el autor, son establecidos en la ret&oacute;rica del 'pacto social'. Artega Botello lo indica claramente:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La construcci&oacute;n de los conceptos de clasificaci&oacute;n alrededor de los sectores sociales ubicados fuera del conjunto social, tiene parad&oacute;jicamente el resultado de elaborar actitudes estereotipadas que propician la distancia.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, sentido com&uacute;n y realidad constituyen dos conceptos capitales que disimulan la complejidad del fen&oacute;meno de la violencia y que, tendenciosamente, vinculan la violencia y la criminalidad a la pobreza o a cualquier otra suerte de patolog&iacute;a disfuncional. Como dice el autor,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conformaci&oacute;n de un sentido com&uacute;n que equipara la violencia y la pobreza, como pares de una misma moneda, deviene en el modelo hegem&oacute;nico sobre el cual se estructura la asistencia y el control social.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puede dejar de decirse que aquello que mueve al 'criminal' no es distinto de lo que en su momento desencaden&oacute; el establecimiento de las pr&aacute;cticas econ&oacute;micas de talante capitalista y el surgimiento y consolidaci&oacute;n de los Estados&#150;naci&oacute;n, y que, de hecho, los sigue moviendo en su af&aacute;n de conducci&oacute;n de las colectividades. Como se dijo, no existe diferencia de tipo entre gobiernos, empresas y mafias; sus diferencias, en todo caso, son apenas distintas conforme las im&aacute;genes estereotipadas en un singular horizonte de mentalidad y su posici&oacute;n respecto al contrato social vigente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, en cuanto al tema o problema de la violencia, m&aacute;s all&aacute; de las "estad&iacute;sticas de criminalidad" o de la espectacularidad de las medidas tomadas por el Estado a este respecto, resulta conveniente y urgente, como lo sugiere el autor, ver a &eacute;sta no como una conducta &#150;reprobable adem&aacute;s&#150; entre otras que observan los humanos, sino como la nota consubstancial a lo humano mismo o, todav&iacute;a m&aacute;s, como hacedora de aquello que nos convierte en seres humanos. Esto es, si concedemos &#150;al menos en este planteamiento te&oacute;rico particular&#151; el hecho de que la violencia se manifiesta como un genuino sujeto de la historia que otorga realidad e historicidad a los hombres y a los pueblos, sobrevendr&aacute;n sin duda nuevos ejercicios de entendimiento sist&eacute;mico acerca de la misma que desnudar&aacute;n la ret&oacute;rica que a&uacute;n, lamentablemente, conserva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, rescatamos unas l&iacute;neas que Nelson Artega Botello nos deja como resultado radical de su investigaci&oacute;n:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pobreza y violencia vuelven a estar, como en siglos anteriores, relacionados con el poder pol&iacute;tico, soslayando el hecho de que, el meollo del problema no se encuentra en la violencia, sino en aquello que lleva a los individuos a distanciarse, unos de otros, en la esfera de la estructura socioecon&oacute;mica; distanciamiento que debe ser entendido tambi&eacute;n, como un desligamiento en relaci&oacute;n con los objetivos y medios que estructuran la existencia de los sujetos a trav&eacute;s del conjunto de la vida social. La cuesti&oacute;n que habr&iacute;a que hacerse es si la sociedad contempor&aacute;nea tendr&aacute; la capacidad de poder crear redes de solidaridad y socializaci&oacute;n diferentes, fuera de la din&aacute;mica de la violencia, y superar los momentos de convulsi&oacute;n que hoy se viven.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n a repensar, en el seno de la coyuntura global y de la humanidad misma, es, a fin de cuentas, el principio de la insociable sociabilidad, ya expuesta por Immanuel Kant.</font></p>      ]]></body>
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