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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Michel Maffesoli, </b><i><b>Apocalypse</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Arriaga Mart&iacute;nez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Par&iacute;s, CNRS, 2009, 60 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Aut&oacute;noma de Baja California. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rarriaga@uabc.mx">rarriaga@uabc.mx</a>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su &uacute;ltimo libro, <i>Apocalypse, </i>aun no traducido al espa&ntilde;ol,<sup><a href="#notas">1</a> </sup>Michel Maffesoli nos dice que la civilizaci&oacute;n se invierte en cultura cuando aqu&eacute;lla termina por dar de s&iacute; misma lo mejor. La civilizaci&oacute;n, explica, es como una relaci&oacute;n conyugal de la cual de pronto nos sorprende que nos encontremos en situaci&oacute;n de uni&oacute;n cuando hemos perdido de vista las cosas (lazos sociales) que nos unen o cuando sencillamente esas cosas, con el tiempo, pierden sentido y fuerza como para asegurar la uni&oacute;n. Ante una situaci&oacute;n as&iacute;, de "rutinizaci&oacute;n" de la vida en todos sus aspectos, de desgano y vitalidad disminuida, surge inevitablemente la necesidad de considerar las relaciones ante los dem&aacute;s y el mundo de una manera viva, emocional, liberada de los esquemas utilitarios y cuantitativos que rigen nuestra civilizaci&oacute;n. As&iacute; surgen las culturas y ello es caracter&iacute;stico de la posmodernidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Maffesoli la posmodernidad es &eacute;poca de apocalipsis, entendida &eacute;sta no de manera escatol&oacute;gica sino como la revelaci&oacute;n de cosas que anuncian una nueva era. El apocalipsis es una presentaci&oacute;n de lo que est&aacute; all&iacute;, de lo que se hab&iacute;a olvidado: el estar all&iacute;, el estar juntos, el ser simplemente. Con esto Maffesoli nos recuerda que el hombre no es s&oacute;lo un ser racional, sino tambi&eacute;n emocional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Maffesoli resuena extra&ntilde;amente el Evangelio: la noci&oacute;n de apocalipsis o aun la idea seg&uacute;n la cual el hombre no s&oacute;lo vive del pan o de lo que se puede cuantificar. &iquest;M&iacute;stico, Michel Maffesoli? S&iacute;, pero no de las cosas del m&aacute;s all&aacute;, sino de las cosas de este mundo. De all&iacute; la recomendaci&oacute;n metodol&oacute;gica: ponerle atenci&oacute;n a las criptas y la vida social que corre debajo de ellas en la forma de <i>estructuras </i>en el sentido de Levy Strauss, de <i>residus </i>en el sentido de Pareto, de <i>arquetipo </i>en el sentido de Jung, de <i>ca</i><i>racteres esenciales </i>en el sentido de Durkheim.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pensamiento apocal&iacute;ptico, como &eacute;l llama a esta cualidad anal&iacute;tica, debe ponerle particular atenci&oacute;n a los signos (germinaciones) de la nueva era que son por lo general manifestaciones de rechazo al utilitarismo, como es el romanticismo de la tierra (apego a la tierra, a lo local, al consumo de productos biol&oacute;gicos, etc&eacute;tera) y que no es otra cosa que un eco lejano del esp&iacute;ritu rom&aacute;ntico del siglo XIX. Para Maffesoli las germinaciones cuentan con Dionisio, la figura emblem&aacute;tica de la emoci&oacute;n, la pasi&oacute;n y, de manera general, de todos los valores con connotaci&oacute;n hedonista. Para este autor el hedonismo es una disposici&oacute;n de esp&iacute;ritu favorable al desarrollo de las grandes culturas porque privilegia el instante, el presente, la eternizaci&oacute;n del presente y no la trascendencia y el proyecto, que es lo propio de la civilizaci&oacute;n o de la modernidad. A la diferencia del trascendentalismo cuyo ideal ha sido sucesivamente la ciudad de Dios y la sociedad perfecta, el "presenteismo" se detiene a contemplar el mundo, la belleza de las cosas tal cual. Se trata de una actitud favorable al desarrollo de una &eacute;tica de la est&eacute;tica, es decir, de un comportamiento contrario al racionalismo de la econom&iacute;a y del tiempo. A la est&eacute;tica no le importa el tiempo ni los recursos, no cuantifica la inversi&oacute;n ni la ganancia. Su objeto de trabajo es el mundo, pero como fuente de inspiraci&oacute;n y no de transformaci&oacute;n materialmente brutal. Lo on&iacute;rico, lo imaginario son sus fuentes adicionales de inspiraci&oacute;n, materia tan inmaterial como su objetivo: compartir emociones y pasiones. Podr&iacute;amos decir que es bajo el cielo de Dionisio que florecen tanto la est&eacute;tica y el romanticismo de la tierra como todas las germinaciones (signos) de la posmodernidad. Lo l&uacute;dico es para la posmodernidad lo que la melancol&iacute;a para la modernidad: una caracter&iacute;stica emocional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La modernidad es melanc&oacute;lica porque vive bajo la nostalgia de un para&iacute;so perdido y la culpa del pecado original. Es un sentimiento que ha contribuido en mucho a la formaci&oacute;n de la cultura cristiana, la cual lo destila a trav&eacute;s del arte, la teolog&iacute;a, las teor&iacute;as de emancipaci&oacute;n del siglo XIX y la promesa de una sociedad perfecta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las historias humanas se suceden al ritmo de un columpio c&iacute;clico en el que se alternan la pol&iacute;tica y el juego, Prometeo y Dionisio, las dos figuras emblem&aacute;ticas que Maffesoli emplea para representar polaridades inversas pero no menos complementarias (<i>com</i><i>plexio oppositorum</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ideolog&iacute;a productiva, insiste Maffesoli, nos impide comprender que nos adentramos hacia una nueva inversi&oacute;n de polaridad, pues de alguna manera los valores dionisiacos han contaminado la mentalidad contempor&aacute;nea. Y ello se puede ver a trav&eacute;s de una manera de estar juntos en donde lo on&iacute;rico, lo l&uacute;dico y lo imaginario ocupan un lugar muy importante. Se trata, en resumidas cuentas y como ya hemos dicho, de una actitud contraria al racionalismo y, de una manera m&aacute;s reciente, a la ideolog&iacute;a productivista derivada de una interpretaci&oacute;n simplista de la teor&iacute;a marxista de la oposici&oacute;n entre infraestructura y superestructura. La econom&iacute;a, el trabajo y la productividad como nociones predominantes pierden cada vez m&aacute;s fuerza ante el resurgimiento de las manifestaciones superestructurales, como dir&iacute;a Marx &#150;v&eacute;ase la importancia de lo espiritual, lo cultural, lo inmaterial, lo invisible. Asistimos, nos asegura Maffesoli, a una gran mutaci&oacute;n de signo mundano entregado a Dionisio, constatable emp&iacute;ricamente a partir de una serie de fen&oacute;menos como el apego a la tierra, la est&eacute;tica de la existencia,<sup><a href="#notas">2</a></sup> la importancia de lo cualitativo, la oposici&oacute;n y la denuncia del "saqueo productivista", la "revelaci&oacute;n contra la devastaci&oacute;n espiritual".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, la mundaner&iacute;a, como actitud, surge de un proceso de saturaci&oacute;n a la desvalorizaci&oacute;n constante de la relaci&oacute;n del hombre con el mundo (teorizaci&oacute;n del desarraigo) y la obsesiva orientaci&oacute;n racional de las energ&iacute;as colectivas hacia la salvaci&oacute;n espiritual. Y es precisamente de la religiosidad racionalizada de esta manera que surge el racionalismo econ&oacute;mico y el desencanto del mundo (intelectualizaci&oacute;n del mundo o liquidaci&oacute;n progresiva de las explicaciones metaf&iacute;sicas de la vida y del mundo) como efecto no esperado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice Maffesoli que la moral descansa en la l&oacute;gica del deber&#150;ser, pero que cuando &eacute;sta pone demasiado el acento en la perfecci&oacute;n se corre el riesgo de que ello provoque un efecto excesivo no previsto: la bestializaci&oacute;n. Se trata, pues, de una consecuencia imputable a la influencia de la moral cristiana sobre la l&oacute;gica del deber&#150;ser. Es a partir de este proceso que se opera el regreso a las ra&iacute;ces o arraigamiento al mundo que Maffesoli califica de din&aacute;mico porque moviliza las energ&iacute;as para vivir aqu&iacute; y ahora, con imaginaci&oacute;n y sin arrepentimiento. Se trata, en suma, de una actitud totalmente incompatible con el imperativo categ&oacute;rico productivista del "debo trabajar" y la moral (del bien, del ideal, de lo humano) a trav&eacute;s de la cual las instituciones dominan el cuerpo social. Y si las instituciones llegan a dominar el cuerpo social es precisamente sobre la base del ideal de la reducci&oacute;n de las cosas a la unidad. Sobre la base de la b&uacute;squeda de la unidad y la evacuaci&oacute;n de las diferencias los Estados&#150;naci&oacute;n logran avanzar en sus proyectos de unidad cultural, pol&iacute;tica y social. La rep&uacute;blica &uacute;nica e indivisible, como m&aacute;xima, nos brinda un claro testimonio de esa b&uacute;squeda, de ese ideal. Pero para Maffesoli se trata de un proceso saturado dadas las evidencias cada vez m&aacute;s claras en cuanto al regreso de la heterogeneidad, lo que Max Weber definir&iacute;a como "polite&iacute;smo de valores".<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "balcanizaci&oacute;n" del mundo podr&iacute;a ser un claro ejemplo del fracaso de los proyectos de homogeneizaci&oacute;n de las conciencias colectivas y la universalizaci&oacute;n de formas de ser y pensar. Contra el imperio de la raz&oacute;n y como consecuencia de la saturaci&oacute;n de ese ideal, el cuerpo social se difracta en peque&ntilde;os cuerpos tribales agrupados en torno a afinidades de car&aacute;cter instintivo (placeres del cuerpo), &eacute;tico (ecolog&iacute;a, religi&oacute;n), &eacute;tnico (comunitarismo), etc&eacute;tera. Para las "tribus de la posmodernidad", como Maffesoli define a estos grupos, lo importante es ser, estar juntos, compartir gustos (musicales, culturales), preferencias (sexuales), ideas (religiosas, pol&iacute;ticas), h&aacute;bitos (culinarios, deportivos), etc&eacute;tera, y la revalorizaci&oacute;n de la solidaridad y todo lo que de una manera u otra se relacione con lo imaginario o el reencantamiento del mundo a trav&eacute;s de la contemplaci&oacute;n, las creencias religiosas o la superstici&oacute;n. A trav&eacute;s de las tribus de la posmodernidad se expresan fuerzas primitivas cuya forma de vida se podr&iacute;a resumir en un dejar vivir, dejar hacer, dejar ser.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maffesoli define la posmodernidad como la "sinergia de lo arcaico y el desarrollo tecnol&oacute;gico". &iquest;Por qu&eacute; 'sinergia de lo arcaico' y 'desarrollo tecnol&oacute;gico'? Porque, a la manera de las antiguas tribus, para las que la solidaridad era un consuelo emocional importante en el medio de lucha por la sobrevivencia, las tribus de hoy comparten ideas, emociones, sentimientos, pasiones, fantasmas, todo ello a trav&eacute;s de redes electr&oacute;nicas de comunicaci&oacute;n y en medio de una crisis general y desconfianza en valores que ya no garantizan la unidad de los lazos sociales. Myspace y Facebook son un ejemplo de estas redes sociales existentes en l&iacute;nea, nos dice Maffesoli. En You Tube los usuarios comparten m&uacute;sica y creaciones art&iacute;sticas y Levely confedera la vida en l&iacute;nea de sus utilizadores. Dentro de estas citadelas comunitarias se encuentran muchas formas de t&eacute;cnicas de entreayuda, supliendo con ello funciones del estado social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La circunnavegaci&oacute;n, la que se da ahora a trav&eacute;s de los nuevos medios interactivos (navegaci&oacute;n sobre Internet) y la que se dio a lo largo de los mares en el siglo XV y XVI, es causa y efecto de un nuevo orden mundial, nos dice nuestro autor. Porque en ambos casos provocan cambios profundos en la estructura de las relaciones sociales, en las maneras de ser y pensar y de relacionarse con los dem&aacute;s y el mundo. La solidaridad org&aacute;nica es para las tribus de la posmodernidad lo que la solidaridad mec&aacute;nica para la modernidad: su ideal.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maffesoli nos asegura que nos encontramos en el umbral de una nueva era y que es preciso forjar las nuevas palabras que la puedan describir<sup><a href="#notas">5</a></sup> lo m&aacute;s justo posible o por lo menos lo menos falso posible.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Ante tal urgencia es mejor voltear la p&aacute;gina, sobre todo cuando se trata de sacudirnos esas "ideas rancias" que de acuerdo a Maffesoli se han propagado a trav&eacute;s de las ideolog&iacute;as del siglo XVIII y XIX. Maffesoli nos pone en guardia contra el "conformismo l&oacute;gico" y "totalitario" de las &eacute;lites. Califica de totalitarismo la actitud de las &eacute;lites que juzgan "lo que es" en virtud de lo que "deber&iacute;a ser".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El moralismo de esas &eacute;lites, compuestas de falsos profesores e intelectuales lacras se fundamenta en las teor&iacute;as de emancipaci&oacute;n social del siglo XIX y en la vieja concepci&oacute;n agustiniana seg&uacute;n la cual el mundo es inmoral. Para Marx, Freud y sus seguidores, seg&uacute;n Maffesoli, el mundo no puede ser otra cosa que recept&aacute;culo de infamia e inmundicia. Pol&iacute;ticos, periodistas, intelectuales, asistentes sociales, l&iacute;deres sociales, todos ellos comparten la existencia de un mundo dividido entre lo verdadero y lo falso, el bien y el mal, lo perfecto y lo imperfecto, lo justo y lo injusto..., todo ello, naturalmente, contemplado desde el pedestal de la virtud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las &eacute;lites, sometidas intelectualmente a la econom&iacute;a, a la producci&oacute;n y el trabajo, no son capaces de discernir las vivencias sociales del nuevo modo de vida que emerge en la posmodernidad. No son capaces de comprender que por efecto de saturaci&oacute;n, las tribus se rebelan contra el ideal de la conversi&oacute;n de todos a productores y consumidores, contra el trabajo como valor esencial. La "insurrecci&oacute;n de los esp&iacute;ritus", como dir&iacute;a Maffesoli, es cada vez m&aacute;s manifiesta y ella se expresa a veces de manera brutal (quema de autos en gran escala) o sensata como la elecci&oacute;n de un trabajo temporal o el enrolamiento como voluntarios en organizaciones humanitarias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la rebeli&oacute;n de las tribus Maffesoli distingue la emergencia de otro modo de vida que pone acento en lo cualitativo y cuya m&aacute;xima ser&iacute;a la de "no perder la vida para ganarla". Ya no se trata de "debo trabajar". Ahora ser&iacute;a "hay que trabajar".<sup><a href="#notas">7</a></sup> Ahora hay tiempo para la creaci&oacute;n y la creaci&oacute;n ser&iacute;a una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s resaltantes de la posmodernidad. Adem&aacute;s, la creaci&oacute;n se ha revelado en la historia como el principal motor de la cultura, como lo atestiguan el siglo XVII franc&eacute;s, el Renacimiento y otras &eacute;pocas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creatividad como ideal activa el imaginario colectivo y la necesidad de aventura existente en el inconsciente colectivo. La expatriaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s frecuente en los j&oacute;venes, podr&aacute; ser motivada por razones de realizaci&oacute;n profesional, pero no es menos cierto que haya algo y mucho de emocional al lado de lo racional: la necesidad de vivir una aventura existencial y profesional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al considerar la pasi&oacute;n como un resorte adicional del comportamiento humano, Maffesoli se posiciona conceptualmente en contra de la posibilidad de comprender el mundo como una pura instrumentaci&oacute;n, como lo propone James Colman en su teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional (<i>rational choix theory</i>) y Raymond Boudon en la teor&iacute;a racional general. Maffesoli reconoce que, adem&aacute;s de pasi&oacute;n y sue&ntilde;os, la raz&oacute;n y el c&aacute;lculo act&uacute;an como elementos activos en la estructuraci&oacute;n de la sociedad, pero que en definitiva pesa m&aacute;s lo irracional que lo racional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Michel Maffesoli es un autor con numerosas obras traducidas al espa&ntilde;ol. S&oacute;lo por mencionar algunas, tenemos <i>En el crisol de las apariencias </i>(2007), <i>La transfiguraci&oacute;n de lo pol&iacute;tico </i>(2005) y <i>El nomadismo </i>(2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Por <i>est&eacute;tica de la existencia </i>Maffesoli entiende la manera como el arte se capilariza a trav&eacute;s de la existencia: piercing, tatuaje, est&eacute;tica f&iacute;sica, arte en objetos decorativos, arte en el espacio&#150;habitaci&oacute;n, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La idea weberiana de polite&iacute;smo de valores define la existencia de numerosos valores en situaci&oacute;n de competencia dentro de una misma sociedad. Cuando la sociedad se debilita es porque marca el fin de la tensi&oacute;n entre los valores en competici&oacute;n y el triunfo de uno de ellos. Para Maffesoli la existencia de una situaci&oacute;n de conflicto entre los valores es saludable porque garantiza el equilibrio de la sociedad. Maffesoli se suscribe a la teor&iacute;a del equilibrio de Sigfred Pareto, la cual relaciona estrechamente heterogeneidad y equilibrio o polite&iacute;smo de valores y equilibrio. Maffesoli se posiciona conceptualmente a favor de la existencia de la heterogeneidad y el conflicto de valores en las sociedades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Maffesoli corrige la tipolog&iacute;a de sociedades descrita por Emile Durkheim al reconsiderar la solidaridad org&aacute;nica como propia de la posmodernidad y la solidaridad mec&aacute;nica como correlativa de las sociedades modernas. En las sociedades modernas, seg&uacute;n Durkheim, los individuos son diferentes en sus modos de vivir y de pensar y ello es propio de la solidaridad org&aacute;nica. En las sociedades tradicionales la solidaridad mec&aacute;nica describe una sociedad de individuos poco diferenciados debido al poco desarrollo de la divisi&oacute;n del trabajo. Aqu&iacute; las creencias y los valores son ampliamente compartidos, lo cual favorece la cohesi&oacute;n de la sociedad. En las sociedades modernas sucede todo lo contrario. Con estas reconsideraciones Maffesoli logra adecuar la teor&iacute;a de la anomia de Durkheim a la visi&oacute;n que tiene de la historia humana: de la heterogeneidad en donde reina el polite&iacute;smo de valores (sociedades tradicionales) a la homogeneidad o evacuaci&oacute;n de las diferencias bajo el dominio de un valor (modernidad) y de nuevo el regreso a la sociedad de equilibrio sobre la base de la tensi&oacute;n o conflicto entre los valores (posmodernidad). A esta visi&oacute;n de espiral Maffesoli la define como "teor&iacute;a del columpio c&iacute;clico", a la cual ya hemos hecho alusi&oacute;n antes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Maffesoli cuestiona la existencia de la objetividad, por lo cual recomienda interrogar los fen&oacute;menos desde una perspectiva descriptiva y no explicativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;La verdad es relativa porque s&oacute;lo tiene sentido dentro de un conjunto social dado. Se trata de una posici&oacute;n epistemol&oacute;gica relacionada con la interpretaci&oacute;n relativista que ofrece Maffesoli de la idea weberiana de polite&iacute;smo de valores ya comentada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Maffesoli se suscribe a la tesis de Weber en torno al origen de la percepci&oacute;n del trabajo como un deber (<i>beruf</i>) para poner luego &eacute;nfasis en su tesis seg&uacute;n la cual asistimos a un fen&oacute;meno de saturaci&oacute;n de ese ideal. El "debo trabajar" marcar&iacute;a durablemente la sociedad moderna, mientras que el "hay que trabajar" ser&iacute;a el rasgo m&aacute;s sobresaliente de la posmodernidad en materia de actitud respecto al trabajo.</font></p>      ]]></body>
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