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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Cr&iacute;tica de libros</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>En rechazo del pensamiento moderno desconectado y fetichizado</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Cuevas Vald&eacute;s</b>*</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Licenciado en antropolog&iacute;a por la Universidad Academia Humanismo Cristiano, Santiago de Chile. Especialista en el proceso de descampezinizaci&oacute;n y las nuevas ideolog&iacute;as.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de los fen&oacute;menos y problemas sociales, de manera predominante, suele hacerse desde perspectivas que parten del supuesto de que, para conocer una determinada realidad social, es necesario seleccionar aspectos de ella delimitando de manera precisa sus fronteras. Esta actitud se fundamenta en el enunciado <i>&#151;a priori&#151;</i> que declara la imposibilidad de aprehender el todo de esta realidad, dado el car&aacute;cter incognoscible de aquello que Kant llam&oacute; la "esencia del fen&oacute;meno". De esta forma, tem&aacute;ticas relativas al Estado, la democracia y el autoritarismo, el biopoder, la exclusi&oacute;n y la pobreza, suelen ser analizadas de manera independiente entre s&iacute;, como si fuesen "cosas" con fronteras definidas, olvidando que la sociedad no est&aacute; hecha de cosas, sino de relaciones a las cuales es dif&iacute;cil poner fronteras. El nuevo libro de Jaime Osorio<sup><a href="#nota">1</a></sup> viene no s&oacute;lo a llamar la atenci&oacute;n sobre las limitaciones de esta epistemolog&iacute;a, sino a mostrar su car&aacute;cter predominantemente pol&iacute;tico y fetichista, indicando alternativas para abordar estas tem&aacute;ticas a partir de las relaciones que las constituyen. Por esta raz&oacute;n, Osorio comienza su libro haci&eacute;ndose cargo precisamente de aquello que le da unidad a la vida societal, es decir, al papel de totalidad de la l&oacute;gica del capital como actividad unificante de la modernidad, la cual persiste hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los detentores de la l&oacute;gica del atomismo y del estudio de la "pedacer&iacute;a social", reaccionan con horror ante la sugerencia de mirar m&aacute;s all&aacute; de las barreras de las esferas de la sociedad, construidas por las ciencias sociales en su historia disciplinar: econom&iacute;a, pol&iacute;tica, sociedad y cultura, entre otras; esos verdaderos "reinos naturales", autodeterminados y autocomprendidos, con poca o sin historia: casillas que desde la condici&oacute;n de anal&iacute;ticas pasan a tener una especificidad que las vuelve ontol&oacute;gicamente independientes. Acusaciones de determinismo, economicismo, esencialismo, e incluso totalitarismo, entre otros ep&iacute;tetos, emergen con facilidad desde el <i>establishment</i> ante la sola menci&oacute;n de la totalidad de las relaciones que constituyen lo social. La separaci&oacute;n entre lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico es paradigm&aacute;tica, un dogma que, como destacara Wallerstein,<sup><a href="#nota">2</a></sup> tiene su origen hist&oacute;rico &uacute;ltimo en el pensamiento liberal de los siglos XVII, XVIII y XIX, en el principio de que el Estado no debe intervenir en la econom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Marx, para Osorio el capital constituye una unidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, y desde esa unidad se hacen presentes los fundamentos de lo estatal. Sin embargo, destaca el autor, el propio capital establece una ruptura en dicha unidad, logrando que lo econ&oacute;mico se presente como no pol&iacute;tico y lo pol&iacute;tico se presente como no econ&oacute;mico. Ante lo anterior, la "epistemolog&iacute;a de la desconexi&oacute;n" y el atomismo no son otra cosa que la epistemolog&iacute;a del capital, y no pueden sino conducir a ver aquello que al capital no le molesta que se vea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad &#151;como bien nos lo recuerda Osorio&#151; el atomismo reviste dos formas enfrentadas entre s&iacute;, en las cuales subyacen, en el fondo, las mismas coordenadas de la modernidad capitalista. La aparente batalla &eacute;pica entre el posmodernismo y posestructuralismo, por un lado, y el neopositivismo empirista, por otro, encandila a los cr&iacute;ticos de la academia. A partir de lo se&ntilde;alado por Osorio, llama la atenci&oacute;n que en algunas disciplinas, como la sociolog&iacute;a o la historiograf&iacute;a, parecen permanecer ambas orientaciones en pugna, mientras que en la econom&iacute;a y la ciencia pol&iacute;tica la postura hegem&oacute;nica es claramente la positivista, as&iacute; como en la antropolog&iacute;a la predominancia posmoderna es tambi&eacute;n clara. Al parecer, el fragmento espec&iacute;fico de lo social que toca a cada una de estas disciplinas al repartir las "cosas" sociales, influye en la orientaci&oacute;n de la misma. As&iacute;, aspectos clave del manejo y la administraci&oacute;n directa de la sociedad, vinculados de manera m&aacute;s inmediata con la valorizaci&oacute;n del capital, no pueden caer en las diatribas especulativas posmodernas, sino que requieren de un mayor pragmatismo orientado a la toma de decisiones. Ser&iacute;a extra&ntilde;o escuchar a un economista del banco central de un pa&iacute;s cuestionar el megarrelato de verdad contenido en sus modelos de predicci&oacute;n del crecimiento nacional. Sin embargo, por otro lado, es dif&iacute;cil creer que al capital le podr&iacute;a molestar el antrop&oacute;logo o el soci&oacute;logo que cuestiona los megarrelatos de emancipaci&oacute;n y lucha de clases contenidos en las lecturas de la realidad hechas por sus "trasnochados" y molestos colegas "pasados de moda".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien destaca Osorio, el mismo sentido de unidad de lo social corresponder&iacute;a, desde la mirada posmoderna, a un esfuerzo filos&oacute;fico agotado, como parte de una modernidad pasada y de un metarrelato. En su reemplazo, el posmodernismo favorece el peque&ntilde;o relato, la descripci&oacute;n de la particularidad, lo microdescriptivo y la lectura subjetiva. Desde este punto de vista, pensar la totalidad se vuelve sin&oacute;nimo de totalitarismo, en la medida en que se aplasta la particularidad. Aqu&iacute; Osorio ofrece una ilustrativa analog&iacute;a con un mural. El &eacute;nfasis microdescriptivo equivaldr&iacute;a a la sugerencia de asumir el estudio de dos cent&iacute;metros cuadrados de un mosaico, y examinarlo de manera exhaustiva, sin interrogarse por el mural del que es parte, &aacute;ngulo desde el cual se entender&iacute;an mejor las propias particularidades de ese fragmento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de la cr&iacute;tica posmoderna, Osorio sostiene que el posmodernismo presenta cr&iacute;ticas pertinentes al paradigma empirista&#45;positivista impuesto como "lo cient&iacute;fico". Sin embargo, y aqu&iacute; lo m&aacute;s interesante, esta cr&iacute;tica posmoderna no es sino el reverso neorrom&aacute;ntico de lo que cuestiona, por lo que no logra superar los fundamentos del pensar de la modernidad, estableciendo una suerte de irracionalismo incapaz de explicar los procesos de la realidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, para el neopositivismo, existen orden y regularidades, sin embargo, no hay ninguna racionalidad que pueda englobar una explicaci&oacute;n general de la vida social. Es el reino de la llamada "teor&iacute;a de alcance medio". La selecci&oacute;n y delimitaci&oacute;n del objeto de estudio, es vista aqu&iacute; como la posibilidad real de acercarse a conocer un fen&oacute;meno, de manera concreta y cient&iacute;fica. Ir m&aacute;s all&aacute; en la ampliaci&oacute;n del objeto redundar&iacute;a en un af&aacute;n ambicioso, que chocar&iacute;a con la barrera de la infinitud de lo real. Osorio se&ntilde;ala que, existe aqu&iacute; una verdadera confusi&oacute;n entre conocerlo "todo" y conocer "el todo ". Lo primero es imposible, lo segundo implica conocer aquello que da unidad y otorga sentido en t&eacute;rminos de relaciones y procesos que unifican. El positivismo descarta el segundo argumentando en contra del primero. Al respecto, Osorio destaca el hecho de ver al mundo social regido por leyes sociales d&eacute;biles, naturalizadas, sin historia, "al igual que a la lluvia o a la gravedad" escondiendo una organizaci&oacute;n social donde la apropiaci&oacute;n de trabajo ajeno y el dominio se encuentra en la base, es una necesidad para el capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, Osorio entra al estudio del Estado, situ&aacute;ndolo como una relaci&oacute;n mando&#45;obediencia espec&iacute;fica, en un orden social regido por la l&oacute;gica del capital. Explotar y dominar en un orden de hombres libres, y fetichizar ambos procesos como negaci&oacute;n, son particularidades de este orden social que construye el capital. La ruptura entre lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico hace posible transgredir los principios de libertad e igualdad y, pese a ello, refuerza el imaginario de que dichos principios son las bases de la "comunidad". &Eacute;sta es una conclusi&oacute;n muy interesante a la que llega Osorio a partir del an&aacute;lisis desde la totalidad, misma que no es posible ver ni a trav&eacute;s del posmodernismo ni a trav&eacute;s del positivismo, pero ello ocurre no por lo que dichas perspectivas conminan a mirar, sino por lo que proscriben y condenan observar: las relaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo la mirada de la totalidad Osorio presenta tambi&eacute;n una explicaci&oacute;n respecto de por qu&eacute; en Am&eacute;rica Latina, de manera paralela a un proceso en el que se extrema la explotaci&oacute;n, se desregula el trabajo, se reduce el salario indirecto aportado por el estado, simult&aacute;neamente, la ret&oacute;rica de la democracia, la ciudadan&iacute;a y el imaginario de la participaci&oacute;n se refuerzan. La articulaci&oacute;n entre lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico es lo que permite ver el cambio en el patr&oacute;n de reproducci&oacute;n del capital &#45;y con ello, la nueva inserci&oacute;n de la regi&oacute;n en la divisi&oacute;n mundial del trabajo&#45; en conexi&oacute;n con el cambio en el "patr&oacute;n de legitimidad pol&iacute;tica". As&iacute;, para Osorio, si al patr&oacute;n industrial corresponde una legitimidad alcanzada por medio de la protecci&oacute;n social y laboral del Estado, el patr&oacute;n exportador refuerza el hiato entre econom&iacute;a y pol&iacute;tica, alimentando el imaginario democr&aacute;tico, desvinculado las transformaciones que suceden en el plano econ&oacute;mico, de las decisiones pol&iacute;ticas. Es aqu&iacute; cuando la distinci&oacute;n entre Estado y aparato Estado resulta vital, puesto que el aparato Estado puede aparecer administrado por segmentos de clases sociales distintas a la burgues&iacute;a, y sin embargo, reproducir el fundamento clasista del Estado, teniendo como efecto una mayor legitimidad del orden imperante, facilit&aacute;ndose que los intereses de una clase aparezcan como los intereses de toda la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro elemento muy interesante, que aporta Osorio en su libro, guarda relaci&oacute;n con el an&aacute;lisis &#151;desde la perspectiva de la totalidad de las relaciones&#151; de un concepto surgido al calor del posestructuralismo, y que en sus formulaciones originales no se le vincula con la l&oacute;gica del capital. Este es el concepto de <i>biopoder.</i> En lo que podr&iacute;a se&ntilde;alarse como una "torcida de mano" en aquello que el postestructuralismo evitaba, Osorio inserta el fen&oacute;meno que dicha palabra viene a nombrar en las relaciones que constituyen el mundo del capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Osorio, no es una novedad la vocaci&oacute;n del poder de apoderarse de la vida y someterla a sus atribuciones soberanas. Sin embrago, al interior de esa vieja tendencia existen fen&oacute;menos nuevos que se han expresado en la noci&oacute;n de <i>biopoder.</i> De esta forma Osorio toma las que considera, son las aportaciones de Foucault y Agamben, y se&ntilde;ala sus l&iacute;mites.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las disciplinas y el disciplinamiento del cuerpo y la poblaci&oacute;n constituyen, para Foucault, los dos polos sobre los cuales se desarrolla el poder sobre la vida, cuya m&aacute;s alta funci&oacute;n no es matar sino invadir la vida enteramente: su origen se halla en los siglos xvii y xviii. Osorio enfatiza en el hecho de que, a <i>grosso modo</i> existe una correlaci&oacute;n entre los tiempos del desarrollo del capitalismo central y los del <i>biopoder.</i> El mismo Foucault no niega esta relaci&oacute;n, se&ntilde;alando que el <i>bio&#45;poder</i> fue indispensable en el desarrollo del capitalismo, el que se afirm&oacute; mediante la inserci&oacute;n de los cuerpos en el aparato de producci&oacute;n. Sin embargo, los puntos de conexi&oacute;n entre los movimientos econ&oacute;mico&#45;pol&iacute;ticos del capital y la vida, no constituyen puntos de atenci&oacute;n para Foucault, pero son &eacute;stos los que interesan particularmente a Osorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, Osorio plantea que el campo del <i>biopoder</i> se aloja en la relaci&oacute;n capital&#45;trabajo. En el capitalismo, la separaci&oacute;n entre los trabajadores y los medios de producci&oacute;n y subsistencia pone en entredicho su vida misma. Esos medios se enfrentan a los trabajadores como algo ajeno y que los somete. Est&aacute;n obligados a vender su fuerza de trabajo. El trabajador transforma su fuerza de trabajo en mercanc&iacute;a, pero las capacidades f&iacute;sicas y creativas en ella contenida no son ajenas a la corporeidad viva del trabajador. En este formalmente libre intercambio de valores, es la propia existencia de uno de los contratantes la que se pone en entredicho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como es cierto que, al comprar fuerza de trabajo, el capital se apropia de la corporeidad viva del trabajador, tambi&eacute;n los es que &#151;parafraseando a Marx&#151; lo que m&aacute;s anhela el capitalista es que el obrero disipe, lo m&aacute;s posible y sin interrupci&oacute;n, su dosis de fuerza vital. Ello, se&ntilde;ala Osorio, conduce a modalidades espec&iacute;ficas en las que el capital se apropia de la vida en el capitalismo. Osorio destaca dos: la vida infrahumana y la vida desfalcada. Ambas se relacionan con aquello que Marini<sup><a href="#nota">3</a></sup> relev&oacute; hace ya varias d&eacute;cadas como especificidad del capitalismo dependiente, m&aacute;s vigentes hoy que ayer. La vida infrahumana consiste en la violaci&oacute;n del valor de la fuerza de trabajo por medio de transformar el fondo de consumo del obrero en fondo de acumulaci&oacute;n de capital. La vida desfalcada implica un aumento de la jornada de trabajo, lo que implica a su vez una apropiaci&oacute;n por parte del capital de a&ntilde;os de trabajo futuro del trabajador, y la reducci&oacute;n de su vida. As&iacute;, la superexplotaci&oacute;n del trabajo implica, necesariamente, modalidades espec&iacute;ficas de control de la vida del trabajador por el capital. A esto se puede agregar que, si en la explotaci&oacute;n hay biopoder, en la superexplotaci&oacute;n hay biopoder "redoblado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; tenemos que el biopoder, de ser una categor&iacute;a inofensiva para el capital, en la medida que su "detentor" era indefinido e inidentificado, se transforma en una categor&iacute;a debeladora de los efectos de la explotaci&oacute;n del trabajo en la vida misma, ayudando a evidenciar el car&aacute;cter econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y biopol&iacute;tico del proceso de valorizaci&oacute;n del capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente Osorio aborda, de manera cr&iacute;tica, otros dos temas que han estado particularmente en boga en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la regi&oacute;n, estos son los denominados como "exclusi&oacute;n social" y "pobreza". El sinn&uacute;mero de estudios que aborda hoy el tema de la exclusi&oacute;n es, para Osorio, resultado de la incapacidad del pensamiento moderno de asumir la tensi&oacute;n y la negatividad inherente al mundo social. Por ello, este pensamiento fija l&iacute;mites, un adentro y un afuera derivado de concebir a las ciencias sociales como orientadas a estudiar "cosas", en lugar de relaciones, dejando como ajeno aquello que es resultado del orden existente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Osorio, la llamada exclusi&oacute;n no es sino una cara particular de la inclusi&oacute;n en la valorizaci&oacute;n y dominio del capital. Por ello que pensar en incluir aquello que de suyo ya est&aacute; incluido ser&iacute;a una <i>contradictio in adjecto.</i> Se tratar&iacute;a de una "exclusi&oacute;n" por inclusi&oacute;n. Su ra&iacute;z se encuentra, explica Osorio, en el proceso de aumento relativo del capital contante sobre capital variable, es decir, en la cada vez mayor productividad del trabajo. Ello genera una sobrepoblaci&oacute;n relativa, que a su vez impacta reduciendo el salario de los trabajadores e incrementando la explotaci&oacute;n. A su vez, la incidencia de "exclusi&oacute;n" se relaciona con la modalidad espec&iacute;fica de soluci&oacute;n de la contradicci&oacute;n &#151;para el capital&#151; entre el trabajador como fuerza de trabajo y el trabajador como mercado consumidor. Como es bien sabido, en las econom&iacute;as centrales, la l&oacute;gica de la plusval&iacute;a relativa resuelve la contradicci&oacute;n de la manera "ideal" &#151;coexistiendo explotaci&oacute;n y aumento del mercado&#151; pero en las econom&iacute;as dependientes, como la otra cara de la misma moneda, la contradicci&oacute;n se resuelve al comercializar la producci&oacute;n en mercados externos, lo que permite una mayor tendencia a la existencia de una poblaci&oacute;n excedente, sin que ello afecte la valorizaci&oacute;n del capital, sino por el contrario, permitiendo &#151;por varios medios&#45; que aumente la tasa de explotaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en que el nuevo patr&oacute;n exportador incrementa estas tendencias en la regi&oacute;n, una visi&oacute;n que comprenda el fen&oacute;meno desde la l&oacute;gica de la totalidad como la presentado por Osorio en su libro, se torna sumamente valiosa para contrarrestar el efecto de las dominantes visiones fetichizadas que remarcan el hiato entre la modalidad espec&iacute;fica de la reproducci&oacute;n del capital y la llamada exclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Similar es el tratamiento que recibe desde el <i>establishment</i> otro de los temas en boga desde la instauraci&oacute;n del patr&oacute;n exportador: el de la pobreza. Su identificaci&oacute;n misma alude de manera clara a las teor&iacute;as de la estratificaci&oacute;n social, las que, a diferencia de las teor&iacute;as de las clases sociales, no dicen nada sobre el origen de las diferencias sociales, remiti&eacute;ndose a dar cuenta de estratos ubicados en un <i>continuum</i> subdividido a partir de criterios arbitrarios. El campo de la explicaci&oacute;n queda abierto a corrientes que representan el extremo del pensamiento desconectado y la fetichizaci&oacute;n del mundo social, como son el monetarismo en econom&iacute;a y el <i>rational choice</i> en ciencias pol&iacute;ticas. El individualismo metodol&oacute;gico y ontol&oacute;gico que impera en ellas define la ubicaci&oacute;n de los individuos en los estratos como consecuencia de su acci&oacute;n individual, &uacute;nico "plano real" para estos enfoques, el que se torna social s&oacute;lo a partir de la agregaci&oacute;n de casos individuales, raz&oacute;n por la cual la discusi&oacute;n suele girar en torno a la cuantificaci&oacute;n de las cifras de pobreza y al establecimiento de l&iacute;neas de distinta &iacute;ndole.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, se puede destacar que el libro de Osorio se constituye como un aporte cr&iacute;tico a la reflexi&oacute;n en torno a los enfoques dominantes en las ciencias sociales contempor&aacute;neas, por medio de ejemplos muy concretos de temas que, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, han tenido gran centralidad. Se trata de romper con ese sentido com&uacute;n Kuhniano que se&ntilde;ala que los paradigmas dominantes lo son porque han resultado m&aacute;s capaces de explicar los fen&oacute;menos emergentes ante la comunidad cient&iacute;fica, que sus predecesores. En las ciencias sociales, ello no es m&aacute;s que parte de la fetichizaci&oacute;n del capital, en disciplinas que han terminado no s&oacute;lo explicando parcelas cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as e inconexas sino que incluso se han negado a la posibilidad de explicar. La tarea y la invitaci&oacute;n que se deriva de la lectura del libro, es a reflexionar e investigar respecto de aquello que puede verse al estudiar las relaciones que dan unidad a lo social en el capitalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Jaime Osorio, <i>Estado, biopoder, exclusi&oacute;n. An&aacute;lisis desde la l&oacute;gica del capital,</i> Anthropos/ UAM, Barcelona, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1228856&pid=S0187-5795201300010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Immanuel Wallerstein (coord.), <i>Abrir las ciencias sociales,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, CIICH&#45;UNAM, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1228858&pid=S0187-5795201300010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Marini, Ruy Mauro, <i>Dial&eacute;ctica de la dependencia,</i> M&eacute;xico, Ediciones Era, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1228860&pid=S0187-5795201300010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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