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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los medios electrónicos de difusión masiva y la crisis de la cultura en México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Dossier. Crisis de la cultura, cultura de la crisis</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los medios electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n masiva y la crisis de la cultura en M&eacute;xico</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Javier Esteinou Madrid</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Investigador Titular del Departamento de Educaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n de la UAM&#45;Xochimilco. Doctor en sociolog&iacute;a (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico); maestro en sociolog&iacute;a (Universidad Iberoamericana); licenciado en ciencias y t&eacute;cnicas de la informaci&oacute;n (Universidad Iberoamericana); estudios de filosof&iacute;a (Instituto Superior de Estudios Filos&oacute;ficos). Autor y coautor de m&uacute;ltiples libros y art&iacute;culos especializados en comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n en M&eacute;xico, Am&eacute;rica Latina y otros pa&iacute;ses.</i></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante el lugar tan estrat&eacute;gico que hist&oacute;ricamente han alcanzado los medios electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n masiva en el proceso cotidiano de construcci&oacute;n, recomposici&oacute;n y direcci&oacute;n de la estructura cultural contempor&aacute;nea en el M&eacute;xico moderno del siglo XXI; parad&oacute;jicamente tal realidad ha sido muy poco reconocida, incorporada y estudiada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas como parte de los programas institucionales de producci&oacute;n de la cultura en los diversos gobiernos nacionales en turno. As&iacute;, tradicionalmente el dise&ntilde;o que se construy&oacute; como modelo b&aacute;sico de pol&iacute;ticas culturales, por el gobierno y el sector intelectual de la Rep&uacute;blica, se caracteriz&oacute; hist&oacute;ricamente por s&oacute;lo considerar las realidades y problem&aacute;ticas correspondientes al &aacute;mbito de la "alta cultura", excluyendo sistem&aacute;ticamente el reconocimiento de la trascendencia que ejercen los medios de difusi&oacute;n masiva en la creaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a cultural moderna de la naci&oacute;n. Por esta raz&oacute;n, sin desconocer la importancia de la contribuci&oacute;n que aportan las infraestructuras y los procesos de la "alta cultura" que operan en el pa&iacute;s; a principios del siglo XXI es indispensable replantearse el estudio de la estructura y de la din&aacute;mica de formaci&oacute;n de la cultura nacional desde las nuevas transformaciones tecnol&oacute;gicas que han modificado los soportes culturales tradicionales desde los cuales se produc&iacute;a y transmit&iacute;a la cultura convencional, dando origen ahora a un nuevo fen&oacute;meno de fuertes proporciones y de gran densidad mental en el M&eacute;xico moderno: el surgimiento cotidiano de la "cultura medi&aacute;tica".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA CULTURA COMO CIMIENTO DE LA SOCIEDAD<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cultura es la din&aacute;mica social a partir de la cual los sujetos y los grupos humanos adquieren conciencia de sus condiciones espec&iacute;ficas de existencia y obtienen las significaciones b&aacute;sicas sobre c&oacute;mo vincularse con la misma y con los dem&aacute;s; del tipo de cultura espec&iacute;fica que adquieren los individuos y las agrupaciones se producen los valores, la forma de ver la vida y la manera espec&iacute;fica de vincularse e interactuar en la sociedad. Por lo tanto, a partir de la cultura se manifiesta la claridad cognitiva que los seres humanos poseen sobre su realidad y la relaci&oacute;n que &eacute;stos mantienen entre s&iacute;, en su convivencia comunitaria y en vinculaci&oacute;n con el entorno natural que los rodea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, en oposici&oacute;n a la "visi&oacute;n aristocr&aacute;tica" de la cultura que la concibe como las expresiones exquisitas de los individuos, la concepci&oacute;n realista de la cultura concibe que las estructuras culturales no son manifestaciones que decoran a las instituciones o expresiones caprichosas del mundo art&iacute;stico; sino que son elementos que impactan trascendentalmente en la conformaci&oacute;n de la vida social y en el funcionamiento cotidiano de la vida de los seres humanos, pues son marcos cognoscitivos de los cuales se derivan los actos para funcionar convencionalmente en las comunidades establecidas. As&iacute;, a partir de los datos, informaciones, s&iacute;mbolos, gram&aacute;ticas, flujos, sentidos, ideolog&iacute;as, etc&eacute;tera, que organiza la cultura, nos manifiesta la forma espec&iacute;fica como cada individuo, grupo, sector o sociedad percibe lo real y c&oacute;mo influye tal espacio en la determinaci&oacute;n de sus comportamientos concretos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De estos conocimientos establecidos se deriva el conjunto de acuerdos mentales y emocionales, leg&iacute;timos o ileg&iacute;timos, que construyen el sentido predominante de la existencia humana. As&iacute;, la cultura construye un campo de conciencia que se transforma en el espejo colectivo en que nos miramos y a partir del cual cada persona sabe qui&eacute;n es y qu&eacute; valor merece: se vive por y para el contenido cultural que fija en cada momento del desarrollo social; y en consecuencia, la cultura es el marco desde el cual los seres humanos realizamos lo que somos personal y socialmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta forma, cada grupo organizado o sociedad edifica la &oacute;ptica/espejo que requiere para organizar, conducir e incluso dominar mental y pol&iacute;ticamente a los dem&aacute;s miembros de la comunidad por un mismo proyecto de existencia. Por consiguiente, dicha estructura cultural es tan estrat&eacute;gica en el funcionamiento comunitario cotidiano que, en &uacute;ltima instancia, la cultura es el marco de referencia civilizatorio racional y emocional, consciente e inconsciente, que valora o deval&uacute;a a las personas, que alimenta la autoestima o la destruye, que califica el triunfo o el fracaso, la que aprueba la aceptaci&oacute;n o el rechazo colectivo, posibilita los acercamientos o genera las distancias entre los individuos, la que influye para sentir las emociones en un sentido o en otro, define c&oacute;mo ser queridos o marginados, permite experimentar felicidad o infelicidad, decreta lo bello o lo espantoso, la que se&ntilde;ala c&oacute;mo gastar el dinero o c&oacute;mo acumularlo, indica lo que es correcto o incorrecto, la que permite o proh&iacute;be, la que nos subraya qu&eacute; es la trascendencia o la intrascendencia, nos marca c&oacute;mo transformar la naturaleza o c&oacute;mo depredarla, la que nos ense&ntilde;a qu&eacute; es Dios y qu&eacute; es el Diablo, etc&eacute;tera. En una idea, es el sistema de significados articulados que nos integra y muestra quienes somos como personas y como colectividades, la que nos ense&ntilde;a c&oacute;mo funcionar en la vida colectiva, y la que nos otorga simb&oacute;licamente las ganancias o las p&eacute;rdidas en todos los &aacute;mbitos de la existencia individual o grupal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera la cultura en M&eacute;xico, en su concepci&oacute;n amplia, no es un asunto suntuario, accidental o elitista para el funcionamiento social, sino es el cemento mental y afectivo que une o separa a los ciudadanos y lo que le da sentido o escepticismo a sus acciones en la existencia diaria. Por ello, a partir de la cultura que se forma cada persona, grupo o colectividad, se constituye su identidad, su forma de ser y sus acciones que los distinguen de los dem&aacute;s y que les permite sobrevivir ante la naturaleza y la convivencia social en la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, contrariamente a la concepci&oacute;n restringida y elitista de la "alta cultura" que considera que s&oacute;lo adquieren cultura aquellas personas que se han pulido a partir del contacto de los refinamientos que aportan las bellas artes; desde la percepci&oacute;n del "concepto organicista" de cultura todo individuo, grupo o c&eacute;lula social en el pa&iacute;s posee una cultura espec&iacute;fica que es el coraz&oacute;n que lo diferencia de los otros sectores, pueblos y civilizaciones. Debido a ello, la cultura se convierte en el elemento estrat&eacute;gico por medio del cual los mexicanos avanzan integralmente en su crecimiento o se estancan estructuralmente en su desarrollo. En consecuencia, el grado de desarrollo hist&oacute;rico que alcanza una sociedad, depende del tipo de cultura en sentido amplio que posee su poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA HERENCIA Y EL IMPACTO DEL VIEJO CONCEPTO RECORTADO DE CULTURA SOBRE LA SOCIEDAD MEXICANA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante el lugar tan estrat&eacute;gico que hist&oacute;ricamente han alcanzado los medios electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n masiva y las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, como noveles fuerzas ideol&oacute;gicas que participan con un peso muy determinante en el proceso cotidiano de construcci&oacute;n, recomposici&oacute;n y direcci&oacute;n de la estructura cultural contempor&aacute;nea en el M&eacute;xico moderno; parad&oacute;jicamente tal realidad ha sido muy poco reconocida, incorporada y estudiada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas como parte de los programas institucionales de producci&oacute;n de la cultura en los diversos gobiernos nacionales en turno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, tradicionalmente el dise&ntilde;o que se construye y aplica como modelo b&aacute;sico de pol&iacute;ticas culturales, por el gobierno y el sector intelectual de la Rep&uacute;blica, se caracteriz&oacute; hist&oacute;ricamente por s&oacute;lo considerar las realidades y problem&aacute;ticas correspondientes al &aacute;mbito de la "alta cultura" como son los campos educativo, museogr&aacute;fico, arqueol&oacute;gico, est&eacute;tico, etnogr&aacute;fico, oper&iacute;stico, danc&iacute;stico, musical, literario, po&eacute;tico, etc&eacute;tera, excluyendo sistem&aacute;ticamente el reconocimiento de la trascendencia que ejercen los medios de difusi&oacute;n masiva en la creaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a cultural moderna de la naci&oacute;n. Ejemplo de ello, es la forma como tradicionalmente se han definido las pol&iacute;ticas culturales oficiales del Estado en los <i>Planes Nacionales de Desarrollo,</i> los contenidos de los suplementos culturales de los peri&oacute;dicos, las convocatorias culturales de la intelectualidad del pa&iacute;s, los proyectos culturales de los partidos pol&iacute;ticos, los noticiarios culturales de radio y televisi&oacute;n, los contenidos de los eventos culturales universitarios, los concursos culturales, las ferias culturales regionales, etc&eacute;tera, que han recortado arbitrariamente la realidad cultural a un &aacute;mbito restringido de la misma, marginando su esencia. De esta forma, la geograf&iacute;a mental que ha definido lo que es la cultura se ha guiado m&aacute;s por la adaptaci&oacute;n a un cat&aacute;logo tem&aacute;tico sobre la misma (arte, pintura, escultura, poes&iacute;a, literatura, danza, m&uacute;sica, oratoria, etc&eacute;tera), que por reconocer el proceso mediante el cual una sociedad crea la mentalidad, la afectividad y la energ&iacute;a amplia que requiere cada sector social para expresarse, conocerse, reproducirse, transformar la realidad circundante y sobrevivir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a esta situaci&oacute;n, el actual proyecto cultural del Estado mexicano a principios del tercer milenio mantiene una gran laguna estrat&eacute;gica que lo ha dejado incompleto, desactualizado, extraviado y vulnerado, pues mientras los organismos del gobierno intentan construir un proyecto cultural nacional, a partir de sus concepciones, infraestructuras y modalidades tradicionales; paralelamente se edifica con enorme fuerza un nuevo proyecto cultural nacional medi&aacute;tico que debilita, supera, o vulnera el modelo cultural del Estado, produciendo consecuencias sociales e hist&oacute;ricas insospechadas para el desarrollo del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta enorme omisi&oacute;n pol&iacute;tico&#45;conceptual aplicada durante varias d&eacute;cadas en el pa&iacute;s, gener&oacute; diversas consecuencias conceptuales muy importantes que han impedido comprender el lugar nodal que desempe&ntilde;an las <i>industrias culturales,</i> particularmente electr&oacute;nicas, en la transformaci&oacute;n cultural de la sociedad y del Estado mexicano. Dichas consecuencias permitieron que se gestara gradualmente el actual modelo cultural dominante que opera en M&eacute;xico y que se distingue por presentar, entre otras, las siguientes tres caracter&iacute;sticas: por una parte, cre&oacute; una laguna esencial del "sector pensante" del pa&iacute;s sobre el &aacute;rea m&aacute;s estrat&eacute;gica para nuestro crecimiento intelectual interno, que es el &aacute;mbito de la cultura. As&iacute;, aunque es una realidad elemental que opera todos los d&iacute;as con enorme fuerza y visibilidad ante nuestros sentidos, ni el sector m&aacute;s "cr&iacute;tico" que observa la evoluci&oacute;n de nuestra realidad cultural nacional, cuenta con la capacidad intelectual incisiva para incorporar te&oacute;ricamente a los medios de comunicaci&oacute;n dentro del proceso de construcci&oacute;n de las pol&iacute;ticas culturales del pa&iacute;s. Con ello, se dej&oacute; un enorme vac&iacute;o conceptual que permite que en la actualidad los medios de informaci&oacute;n colectivos funcionen, en el mejor de los casos, en ambientes libertinos de "autorregulaci&oacute;n" y que en otros, hasta operen en fases salvajes de desenvolvimiento sin control, con grandes m&aacute;rgenes de impunidad, permitiendo que alcancen como <i>poderes f&aacute;cticos medi&aacute;ticos</i> fuertes niveles de influencia sobre el &aacute;mbito cultural de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, gener&oacute; una enorme contradicci&oacute;n entre los valores y contenidos que la escuela y otros &oacute;rganos culturales complementarios del Estado siembran por la ma&ntilde;ana en las generaciones, y lo que se cambia o destruye, cognitiva, axiol&oacute;gica y afectivamente, por la tarde y noche, a partir de la acci&oacute;n virtual socializante que ejercen los medios de informaci&oacute;n colectivos sobre la conciencia de los auditorios. De esta manera, al definirse y construirse las pol&iacute;ticas culturales nacionales desde la visi&oacute;n aristocratizante de las mismas, sin reconocer la fuerza de los modernos medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n colectivos sobre ellas, la administraci&oacute;n p&uacute;blica y el sector intelectual del pa&iacute;s, no ubican el epicentro medi&aacute;tico desde donde hoy se generan las principales directrices culturales cotidianas de la sociedad, y cuando intentan explicar la situaci&oacute;n cultural contempor&aacute;nea del pa&iacute;s, s&oacute;lo pintan la sombra del problema ideol&oacute;gico de la naci&oacute;n moderna, pues no tocan la esencia de la realidad cultural que vivimos. Es decir, la reconstrucci&oacute;n de esa realidad superestructural desde tal &oacute;ptica restringida, &uacute;nicamente reconoce la situaci&oacute;n cultural del M&eacute;xico de los siglos XIX y XX, en la que no exist&iacute;a la comunicaci&oacute;n de masas con la contundencia mental, afectiva y energ&eacute;tica que hoy ha alcanzado sobre los individuos, y no la nueva realidad de la cultura contempor&aacute;nea constituida por la explosi&oacute;n de las infraestructuras de las redes medi&aacute;tico virtuales colectivas de principios del tercer milenio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, dicha vieja concepci&oacute;n no acepta que si algo ha cambiado tajantemente la realidad cultural de la Rep&uacute;blica despu&eacute;s de la Conquista espa&ntilde;ola, de la acci&oacute;n catequizadora de la Iglesia, de la Independencia de la naci&oacute;n, del impacto de la Revoluci&oacute;n Mexicana de 1910 y de la intervenci&oacute;n del aparato educativo en nuestra sociedad; es la presencia ubicua y omnisciente de los medios electr&oacute;nicos de informaci&oacute;n colectivos y la producci&oacute;n de sus correspondientes culturas de masas. Es m&aacute;s, se puede constatar que en las generaciones actuales de ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos en el pa&iacute;s existe una cultura, mentalidad, sensibilidad, subjetividad, imaginaci&oacute;n, pensamiento, conocimiento, libido, y funcionamiento cerebral emotivo&#45;racional diferente, antes y despu&eacute;s, de la aparici&oacute;n y funcionamiento de los canales de difusi&oacute;n colectivos, particularmente de la radio, la televisi&oacute;n y las nuevas tecnolog&iacute;as interactivas derivadas de &eacute;stos en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, se ignor&oacute; que debido al radical cambio social que introdujo el acelerado desarrollo de las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n modernas en M&eacute;xico, la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, previamente a tener contacto con los recuerdos del museo, con los imaginarios del libro, con las formas de la escultura, con las tonalidades de las piezas de &oacute;pera, con las opciones de las casas de cultura, con los colores de las exposiciones, con los sabores de la gastronom&iacute;a, con las emociones de la m&uacute;sica, con los movimientos de la danza, etc&eacute;tera, cada vez m&aacute;s, tiene fuertes vinculaciones anticipadas con la pluralidad de contenidos medi&aacute;ticos del cine, la radio, la televisi&oacute;n, y recientemente, de las nuevas tecnolog&iacute;as interactivas de informaci&oacute;n. Este fen&oacute;meno hist&oacute;rico transform&oacute; radicalmente la realidad cultural del pa&iacute;s al permitir que surgiera arrolladoramente una nueva cultura nacional derivada del vertiginoso y expansivo avance medi&aacute;tico sobre el <i>espacio p&uacute;blico cultural</i> de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, por otra parte, ocasion&oacute; la p&eacute;rdida de orientaci&oacute;n o de regulaci&oacute;n, cultural y educativa, de los canales de difusi&oacute;n masiva que introdujo un fuerte extrav&iacute;o ideol&oacute;gico en la naci&oacute;n, con un alto costo mental de generaci&oacute;n, tras generaci&oacute;n, para la sociedad mexicana. Esto debido a que al pasar por alto esta realidad se permiti&oacute; flagrantemente que la educaci&oacute;n que el Estado mexicano imparte con much&iacute;simos esfuerzos, por medio de la escuela nacional, el libro de texto gratuito, la Red Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas, el Sistema Global de Museos, el Programa Cultural de las Fronteras, el Instituto Nacional de Bellas Artes, los circuitos de muestras teatrales, los Festivales Musicales de Primavera, las Ferias Nacionales e Internacionales del Libro (FIL), el trabajo de los profesores normalistas, el Festival Internacional Cervantino (FIC), la promoci&oacute;n de las Casas de Cultura, las exposiciones de arte, el conjunto de zonas arqueol&oacute;gicas, etc&eacute;tera; sea modificada, desplazada o incluso en algunos casos hasta borrada, silenciosa y diariamente, por la acci&oacute;n ideol&oacute;gica que introducen las pol&iacute;ticas culturales de los medios de comunicaci&oacute;n comerciales, creando otro proyecto medi&aacute;tico educativo distinto al que plantea el Estado&#45;naci&oacute;n tradicional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante la permanencia de esta laguna te&oacute;rica estrat&eacute;gica el sector de funcionarios p&uacute;blicos e incluso intelectual, "cr&iacute;tico", dedicado al examen de los procesos de cultura y a la creaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas culturales nacionales, desconoci&oacute; permanentemente que el surgimiento y acci&oacute;n de los medios electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n colectiva sobre la sociedad, no s&oacute;lo transformaron radicalmente la estructura informativa de nuestras comunidades, sino que adem&aacute;s crearon una nueva dimensi&oacute;n mental y emocional de las mismas y del Estado nacional. Esto significa, que con la presencia de los medios de transmisi&oacute;n masiva, sobre todo con la actuaci&oacute;n de los canales audiovisuales, el Estado y la sociedad mexicana sufrieron una gran mutaci&oacute;n estructural en su &aacute;mbito cultural, pues sus tareas de construcci&oacute;n, direcci&oacute;n y cohesi&oacute;n ideol&oacute;gica se extendieron y dieron origen a una nueva faceta del poder nacional: el <i>Estado ampliado mexicano.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La larga continuidad de este marco de evasi&oacute;n conceptual contribuy&oacute; a que los ciudadanos reconozcan con mucha frecuencia que los medios de difusi&oacute;n masiva son simples empresas de diversi&oacute;n, entretenimiento, esparcimiento, y en el mejor de los casos, instituciones de transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n cultural; pero no los entiendan como aparatos de poder rector de la cultura que han avanzado tanto que ya forman parte esencial de la estructura cultural del Estado contempor&aacute;neo. Dicho marco mental evanescente permiti&oacute; que los medios de difusi&oacute;n sean vistos por la sociedad como empresas aisladas que no se vinculan con la creaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la cultura y la gobernabilidad; impidiendo con ello que la sociedad pueda penetrar mentalmente esta cortina ideol&oacute;gica y construya una nueva visi&oacute;n cr&iacute;tica sobre su comportamiento empresarial que faculte entenderlos como elementos medulares constitutivos del fen&oacute;meno hist&oacute;rico de la <i>cuarta Rep&uacute;blica medi&aacute;tica<sup><a href="#notas">2</a></sup></i> en M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PESO DE LAS MEDIACIONES TECNOL&Oacute;GICO&#45;INFORMATIVAS SOBRE LA MUTACI&Oacute;N CULTURAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a las nuevas capacidades tecnol&oacute;gico materiales empresariales que durante el siglo XX y principios del siglo XXI conquistaron los medios de informaci&oacute;n colectivos privados, especialmente los electr&oacute;nicos, y a las transformaciones urbano pol&iacute;ticas que se dieron paralelamente en el pa&iacute;s; &eacute;stos aumentaron sustantivamente su eficacia de transmisi&oacute;n informativa, de persuasi&oacute;n incisiva sobre los receptores y de creaci&oacute;n de nuevos fen&oacute;menos de saber o consensos masivos sobre los auditorios convirti&eacute;ndose en el centro del poder ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico contempor&aacute;neo de nuestra naci&oacute;n. De esta forma, a partir de la introducci&oacute;n de la nueva din&aacute;mica de socializaci&oacute;n masiva que generaron los medios &eacute;stos modificaron el <i>espacio p&uacute;blico</i> tradicional y lo convirtieron en un nuevo <i>espacio p&uacute;blico medi&aacute;tico</i> que gradualmente transform&oacute; la estructura del Estado&#45;naci&oacute;n de la <i>tercera Rep&uacute;blica nacional</i> creando al <i>Estado h&iacute;brido<sup><a href="#notas">3</a></sup></i> que es uno de los signos distintivos que caracterizan el proceso de gobernabilidad de historia moderna de M&eacute;xico, particularmente del siglo XXI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, de haber sido instrumentos de difusi&oacute;n relevantes en 1960, de transformarse en instituciones importantes de socializaci&oacute;n en 1970 y de convertirse en el <i>cuarto poder</i> pol&iacute;tico a partir de 1980, como corresponsables del poder en M&eacute;xico; a principios del 2000 se transformaron en el v&eacute;rtice del poder actual modificando radicalmente la <i>esfera p&uacute;blica,</i> y con ello, afectando la rector&iacute;a del Estado&#45;naci&oacute;n en M&eacute;xico. Es decir, ya no s&oacute;lo son simples instituciones importantes de transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n o el <i>cuarto poder,</i> sino que ahora en los albores del siglo XXI se han convertido en el <i>primer poder ideol&oacute;gico<sup><a href="#notas">4</a></sup></i> que existe en nuestra sociedad que influye determinantemente en la conformaci&oacute;n de la esfera p&uacute;blica que act&uacute;a sobre el destino de la sociedad mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho corrimiento de posiciones hegem&oacute;nicas en el proceso de transformaci&oacute;n de la esfera comunicativo&#45;cultural ocasionado por la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de la sociedad, no se dio de igual forma en todos los medios de informaci&oacute;n colectivos, sino que se gest&oacute; con gradualidades institucionales; pues los menos desarrollados tecnol&oacute;gicamente, como la prensa, continuaron operando como el cuarto poder; mientras que los m&aacute;s avanzados tecnol&oacute;gicamente, como la radio y la televisi&oacute;n, se colocaron estructuralmente como el primer poder ideol&oacute;gico contempor&aacute;neo en nuestro pa&iacute;s. A principio del nuevo milenio, la prensa permaneci&oacute; como un espacio de difusi&oacute;n con menor cobertura pero con mayor pluralidad donde se discuten las ideas y se informa de manera m&aacute;s cr&iacute;tica a la sociedad; y los medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n masiva se transformaron en las zonas con mayor cobertura, pero con menor pluralidad a partir de los cuales, cotidianamente se dirige y reordena ideol&oacute;gicamente de forma predominante al conjunto social de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, los tiempos de los medios electr&oacute;nicos como cuarto poder en el M&eacute;xico del siglo XX ya concluyeron, y ahora estamos en la &eacute;poca de las industrias culturales electr&oacute;nicas como primer poder ideol&oacute;gico con sus respectivas consecuencias pol&iacute;ticas, sociales, culturales, energ&eacute;ticas y espirituales que influyen determinantemente sobre la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta nueva ubicaci&oacute;n hist&oacute;rica de los medios electr&oacute;nicos en la jerarqu&iacute;a de fuerzas que dirigen a la sociedad contempor&aacute;nea, que gradualmente conform&oacute; un nuevo tipo de Estado nacional, no se conquist&oacute; por voluntarismos, caprichos, casualidades o juegos de ret&oacute;rica del poder establecido; sino que se alcanz&oacute;, por una parte, debido a las profundas transformaciones que &eacute;stos sufrieron de forma silenciosa en su estructura material de operaci&oacute;n como mediadores tecnol&oacute;gicos masivos de los sujetos,<sup><a href="#notas">5</a></sup> y por otra, debido a los factores de mutaci&oacute;n extra comunicativa complementaria que surgieron en las estructuras mentales y formas de vida cotidianas de la actual sociedad mexicana. Dichas transformaciones medulares que se dieron en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas al interior de nuestra sociedad, fueron las once siguientes: la gran revoluci&oacute;n de la infraestructura t&eacute;cnica de los canales de comunicaci&oacute;n y la consecuente transformaci&oacute;n global del <i>modo de producci&oacute;n</i> de la comunicaci&oacute;n colectiva; la modificaci&oacute;n de realidades extra comunicativas en el seno de las comunidades; el enorme poder tecnol&oacute;gico&#45;cultural sobre la sociedad; su organizaci&oacute;n como sectores empresariales privado&#45;comerciales eficientes; la existencia de normatividades comunicativas d&eacute;biles y anacr&oacute;nicas; la crisis de la clase pol&iacute;tica mexicana, el debilitamiento de la posici&oacute;n rectora del Estado nacional en materia de comunicaci&oacute;n; la fragilidad creciente del proyecto educativo de la Rep&uacute;blica; la formaci&oacute;n creciente de las pol&iacute;ticas culturales desde la fuerza del poder medi&aacute;tico y no desde los &oacute;rganos culturales del Estado&#45;naci&oacute;n; la desintegraci&oacute;n familiar; y finalmente, su capacidad creciente para conquistar el tiempo libre y los imaginarios de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho cambio estructural hist&oacute;rico que conquistaron las industrias culturales, sobre la existencia habitual de los habitantes, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI, modificaron la tradicional correlaci&oacute;n de fuerzas culturales existentes anteriormente creando ahora una nueva sociedad altamente mediatizada, a partir de la cual, se transform&oacute; sustancialmente todo el orden de la vida cotidiana, pero especialmente de la esfera de lo p&uacute;blico, de la cultura, del Estado y del resto del sistema social contempor&aacute;neo a inicios del tercer milenio. A partir de estas mutaciones estructurales de los sistemas comunicativo&#45;culturales y de otras m&aacute;s que se acumularon gradualmente, se gener&oacute; la presencia y acci&oacute;n hist&oacute;rica del Estado h&iacute;brido y de su fen&oacute;meno paralelo de la cuarta Rep&uacute;blica medi&aacute;tica en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA CONSOLIDACI&Oacute;N DE LOS MEDIOS ELECTR&Oacute;NICOS DE INFORMACI&Oacute;N COLECTIVA COMO LOS PRINCIPALES MEDIADORES TECNOL&Oacute;GICOS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante el reforzamiento hist&oacute;rico de los procesos tecnol&oacute;gico, urbano, sociales que convirtieron a los medios de difusi&oacute;n masiva en el primer poder pol&iacute;tico&#45;mental en M&eacute;xico, &eacute;stos maduraron como tales instituciones al grado de convertirse en los principales intermediarios t&eacute;cnico&#45;culturales de las relaciones ideol&oacute;gicas diarias entre los habitantes del pa&iacute;s. De esta manera, se posicionaron centralmente como las instituciones modernas m&aacute;s importantes para la generaci&oacute;n de "la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica que les provee a los miembros de la comunidad de relatos (orales, escritos, im&aacute;genes) mediante los cuales se les propone una interpretaci&oacute;n del entorno (material, social, ideal) de lo que en &eacute;l acontece".<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, dichas mediaciones tecnol&oacute;gicas exponen representaciones del tiempo, del espacio y de lo que sucede. Logran que nuestra conciencia se historice, es decir, que encuadre el conocimiento de la realidad, en modelos hist&oacute;ricamente determinados. Tales modelos mediadores intervienen para dar un sentido a las experiencias concretas que van a ser incorporadas a nuestra visi&oacute;n del mundo; pero tambi&eacute;n participan a nivel de operaciones mentales generales con las que manejan esas experiencias.<sup><a href="#notas">7</a></sup> En esta forma, surgi&oacute; la <i>comunicaci&oacute;n p&uacute;blica</i> que es una de las actividades colectivas destinadas a proveer de la informaci&oacute;n necesaria para la reproducci&oacute;n de la comunidad.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las organizaciones estatales y privadas a quienes se les encomienda la producci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica son instituciones sociales mediadoras que tienen la misi&oacute;n de establecer una afectaci&oacute;n entre lo que cambia en el entorno y lo que se transforma en la conciencia de las personas. Comparten esta funci&oacute;n social con otras instituciones socializadoras, tales como la iglesia, la escuela, la familia, etc&eacute;tera.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, aunque la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica eventualmente tambi&eacute;n es cauce informativo para los intercambios familiares, es un modo social de comunicaci&oacute;n que ya se ha desprendido de la organizaci&oacute;n del parentesco y se diferencia porque requiere de sus propias instituciones, o si se prefiere, porque se apoya en otra organizaci&oacute;n distinta.<sup><a href="#notas">10</a></sup> As&iacute;, el tratamiento diferenciado de la informaci&oacute;n que afecta a la comunidad en su conjunto y como un conjunto, supone la correspondiente especializaci&oacute;n en funciones diferenciadas en el seno de la sociedad. A partir de esa especializaci&oacute;n la informaci&oacute;n p&uacute;blica llega a organizarse institucionalmente y se reconoce como leg&iacute;timo un modo sistem&aacute;tico de adquirir, procesar y distribuir las noticias que conciernen a los intereses colectivos. Surge un sistema de comunicaci&oacute;n p&uacute;blica institucional, identificable porque poseer&aacute; unos rasgos distintivos, m&aacute;s o menos, formalizados seg&uacute;n sea la complejidad que alcance el uso de la informaci&oacute;n en la colectividad.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales rasgos mediadores b&aacute;sicos son los que han adoptado los medios electr&oacute;nicos de informaci&oacute;n colectiva contempor&aacute;neos en la sociedad moderna nacional y se caracterizan por manifestarse a partir de las siguientes cinco facetas:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva de la influencia cognitiva, la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica es una de las actividades que interviene significativamente en la socializaci&oacute;n de la gente.<sup><a href="#notas">12</a></sup> As&iacute;, la socializaci&oacute;n que produce se da a partir de las narraciones que producen y difunde &eacute;sta, y pone en relaci&oacute;n los sucesos que ocurren con los fines y con las creencias en cuya preservaci&oacute;n est&aacute;n interesados determinados grupos sociales.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aqu&iacute;, por una parte, el peso tan central que hoy d&iacute;a han alcanzado las industrias culturales, particularmente electr&oacute;nicas, en el proceso de construcci&oacute;n ps&iacute;quico, cultural y social del ser humano contempor&aacute;neo, especialmente en las megaurbes nacionales, pues son tales instituciones las que elaboran y circulan las principales narraciones o relatos sociales que articulan o desarticulan masivamente a los sujetos. Por otra parte, el lugar estructural tan estrat&eacute;gico que han conquistado en las din&aacute;micas cotidianas de reproducci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, cultural y espiritual de las comunidades en nuestro pa&iacute;s. Dicha influencia cultural persuasiva que estrat&eacute;gicamente alcanzaron los medios de difusi&oacute;n sobre los diversos niveles de operaci&oacute;n de la sociedad es la que logr&oacute; a largo plazo la edificaci&oacute;n del nuevo Estado h&iacute;brido con su correspondiente cuarta Rep&uacute;blica medi&aacute;tica desde la segunda mitad del siglo XX y la primera d&eacute;cada del siglo XXI en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA NUEVA CENTRALIDAD CULTURAL DE LOS MEDIOS ELECTR&Oacute;NICOS EN LA SOCIEDAD CONTEMPOR&Aacute;NEA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a que el poder ideol&oacute;gico pol&iacute;tico de los medios tiene l&iacute;mites sist&eacute;micos muy precisos, con la nueva reubicaci&oacute;n estructural destacada que los medios de difusi&oacute;n colectiva, especialmente electr&oacute;nicos, han alcanzado dentro del sistema social a partir de los factores de posicionamiento global que han conquistado; su poder real super&oacute; la autoridad pol&iacute;tica ideol&oacute;gica del Estado convencional y se convirtieron en un poder autocr&aacute;tico sin control que influye, presiona, orienta y juzga a todos los grupos sociales, instituciones y sectores, sin que el bien p&uacute;blico o el inter&eacute;s com&uacute;n los pueda acotar y dirigir. De esta forma, paulatinamente dejaron de ser medios y se convirtieron en fines: renunciaron a ser puentes de relaci&oacute;n simb&oacute;lica para edificar la comunicaci&oacute;n y se transformaron en eficient&iacute;simas herramientas del poder establecido, especialmente privado, para dirigir, controlar y subordinar a los individuos y a los grupos seg&uacute;n los proyectos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que los determinan.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La supremac&iacute;a de este nuevo primer poder ideol&oacute;gico ha llegado a ser tal que la tendencia hist&oacute;rica es que, cada vez m&aacute;s, su fuerza domine al poder pol&iacute;tico y no el poder pol&iacute;tico ordene al poder ideol&oacute;gico medi&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, a pesar de que los medios de difusi&oacute;n no son instituciones omnipotentes para producir efectos autom&aacute;ticos sobre los auditorios, gracias a las evolucionadas capacidades materiales que han alcanzado, poseen suficientes habilidades tecno&#45;ideol&oacute;gicas efectivas, ya comprobadas profesional e hist&oacute;ricamente, para crear y cambiar las formas de pensar y actuar, para imprimir direcci&oacute;n a los campos de conciencia de los mexicanos: su principal poder es virtual y medi&aacute;tico; de aqu&iacute; se derivan otras influencias econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, mentales y espirituales sobre las comunidades. Dichas tendencias se generan a partir de la pr&aacute;ctica de su <i>agenda setting,</i> que es la capacidad informativa, pedag&oacute;gica y organizativa que despliegan los medios de informaci&oacute;n para operar como intermediarios t&eacute;cnicos entre las relaciones sociales y centrar cotidianamente la atenci&oacute;n de los diversos auditorios en s&oacute;lo algunas realidades y no en otras, a partir de su programaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello, permanentemente construyen una jerarqu&iacute;a del conocimiento de la realidad, de los valores, de la pol&iacute;tica, de la cultura, de la historia y de la vida que se convierte en un marco fundamental de referencia y de acci&oacute;n que articula o desarticula a los ciudadanos. As&iacute;, la <i>agenda setting</i> se ha transformado en una de las principales herramientas comunicativas para construir diariamente algunos de los ejes b&aacute;sicos de la hegemon&iacute;a social en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la creaci&oacute;n o destrucci&oacute;n de la realidad masiva cotidiana, es decir, de lo que existe o no, de lo bueno o malo, de lo que se debe recordar u olvidar, de lo importante o no, de lo que es verdad o es mentira, de lo visible o invisible, de los valores o antivalores, de la opini&oacute;n p&uacute;blica, de lo virtuoso o no, de lo que se debe hablar o silenciar, de lo que hay que admirar o rechazar, del &eacute;xito o el fracaso, etc&eacute;tera; cada vez m&aacute;s, se elabora desde los medios de difusi&oacute;n masiva. Es decir, la <i>agenda setting</i> es el instrumento comunicativo contempor&aacute;neo m&aacute;s eficiente para edificar el modelo de cultura hegem&oacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el peso de los canales de informaci&oacute;n masiva es tan acentuado sobre la conformaci&oacute;n mental de la sociedad que podemos afirmar que ellos no son la realidad, pero contribuyen sustancialmente a construir virtualmente la realidad central que reconoce la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. No son la pol&iacute;tica, pero hoy d&iacute;a no se puede hacer pol&iacute;tica sin su acci&oacute;n persuasiva; no son los partidos pol&iacute;ticos pero producen el mayor caudillismo electr&oacute;nico que toda la capacidad proselitista directa que realizan estas organizaciones; no son el aparato jur&iacute;dico, pero hoy d&iacute;a se han convertido en los <i>tribunales electr&oacute;nicos</i> que linchan o absuelven a las figuras p&uacute;blicas antes de que el Estado recurra a las instancias constitucionales de oficio.<sup><a href="#notas">14</a></sup> No son la econom&iacute;a, pero ninguna econom&iacute;a contempor&aacute;nea puede funcionar sin la cultura de consumo que producen los medios de informaci&oacute;n, por medio de su pr&aacute;ctica publicitaria. No son la geograf&iacute;a, pero hoy aprendemos los mapas fundamentales del mundo a partir de la programaci&oacute;n de los medios. No son el pensamiento, pero nos dicen sobre qu&eacute; y c&oacute;mo pensar. No son la oralidad, pero cada vez m&aacute;s han sustituido el di&aacute;logo familiar mediante los nuevos lenguajes televisivos. No son la &uacute;nica fuerza de modelaci&oacute;n social, pero nos orientan para ver fundamentalmente hacia el norte y no hacia el sur del continente. No son los sentimientos, pero en la actualidad el campo emocional de los grandes grupos se mueve al ritmo de la programaci&oacute;n de los medios. No son la moral, pero indican qu&eacute; se puede tolerar y qu&eacute; se debe reprimir. No son la memoria del pa&iacute;s, pero hoy d&iacute;a la agenda del recuerdo social cotidiano se construye progresivamente desde los medios de difusi&oacute;n de masas. No son la imaginaci&oacute;n, pero son las instituciones con mayor capacidad simb&oacute;lica para crear y reproducir los imaginarios sociales. No son la din&aacute;mica social, pero los conglomerados humanos se articulan o desarticulan a partir de la informaci&oacute;n que distribuyen los medios. No son la historia, pero reconstruyen la historia central de las naciones, etc&eacute;tera. En pocas palabras, son como el ox&iacute;geno, no lo son todo, pero sin la presencia de &eacute;ste no puede existir la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, los medios no son el todo pol&iacute;tico cultural en las sociedades modernas, especialmente urbanas, pero sin &eacute;stos los sistemas sociales contempor&aacute;neos no pueden operar. En una idea, a partir de las grandes capacidades de informaci&oacute;n, persuasi&oacute;n y movilizaci&oacute;n que han conquistado sobre los campos de conciencia de los auditorios a principios del siglo XXI, el poder de los medios es tal, que se han convertido en los <i>nuevos pr&iacute;ncipes</i> del Estado moderno que definen lo que existe y lo que no, as&iacute; como el modo en que subsiste; los contenidos, las verdades e ideolog&iacute;as medi&aacute;ticas, cada vez m&aacute;s, han substituido progresivamente al resto de las verdades sociales, incluyendo a las jur&iacute;dicas, culturales, &eacute;ticas y morales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, con la enorme concentraci&oacute;n hist&oacute;rica de fuerza que ha conquistado el megapoder medi&aacute;tico, los dem&aacute;s poderes menores o disminuidos le rinden tributo y aceptan la imposici&oacute;n de sus reglas y permiten que los primeros se posicionen como los nuevos administradores y usufructuarios de las principales tensiones, conflictos o contradicciones sociales de los otros poderes en el pa&iacute;s, especialmente en coyunturas de vac&iacute;o pol&iacute;tico.<sup><a href="#notas">15</a></sup> As&iacute;, los proyectos de persona, trabajo, valores, cultura, ciudadan&iacute;a, patria, naci&oacute;n, desarrollo, Planeta, en pocas palabras, de la vida en general; cada vez m&aacute;s, son dise&ntilde;ados y realizados desde los intereses y necesidades de lo medi&aacute;tico privado y no desde los ejes de acci&oacute;n de lo p&uacute;blico colectivo. Con tal desplazamiento del Estado de su lugar central como instancia rectora de lo p&uacute;blico a principio del siglo XXI, se incrementan las tensiones existentes entre lo nacional y lo global; la soberan&iacute;a y la liberalizaci&oacute;n; el Estado y el mercado; la din&aacute;mica de la mano invisible de la oferta y la demanda y la l&oacute;gica de las pol&iacute;ticas de planificaci&oacute;n gubernamental; la regulaci&oacute;n jur&iacute;dica y la desregulaci&oacute;n; los poderes p&uacute;blicos del Estado y los poderes f&aacute;cticos medi&aacute;ticos, etc&eacute;tera, abriendo paso al proyecto de desarrollo desigual y de comunicaci&oacute;n salvaje que caracteriza el principio del Tercer Milenio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta forma, el poder de direcci&oacute;n ideol&oacute;gica en el pa&iacute;s, radica cada vez menos en las capacidades del gobierno, de los partidos pol&iacute;ticos, del Congreso de la Uni&oacute;n o del Estado; pues dichas instituciones han sido rebasadas por la acci&oacute;n de los medios y ahora el poder medi&aacute;tico se ubica como la fuerza virtual, particularmente privado&#45;comercial, que dicta la principal direcci&oacute;n racional y emocional de la sociedad. As&iacute;, el poder pol&iacute;tico&#45;cultural de los medios compite con el poder del Estado y subordina a los poderes constitucionales, decide qui&eacute;n tiene visibilidad y qui&eacute;n no; qui&eacute;n habla en el espacio p&uacute;blico y qui&eacute;n no; qu&eacute; mensajes se difunden y cu&aacute;les no; qui&eacute;n es reconocido y qui&eacute;n no; qu&eacute; candidato pol&iacute;tico se apoya y cu&aacute;l no; qu&eacute; leyes se aceptan y cu&aacute;les no; qu&eacute; din&aacute;micas culturales se incorporan y cu&aacute;les no; qu&eacute; valores producen y cu&aacute;les no; etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a esta realidad se puede vislumbrar como escenario futuro, que a mayor desintegraci&oacute;n y fragmentaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos tradicionales y consolidaci&oacute;n paralela de los poderes medi&aacute;ticos cohesionados en s&oacute;lidas estructuras monop&oacute;licas privadas, de mediano y largo plazo; la fuerza de los medios reconfigurar&aacute; y hasta en algunos casos suplantar&aacute; crecientemente el ejercicio de ciertas funciones org&aacute;nicas fundamentales del Estado&#45;naci&oacute;n para dirigir a las comunidades y regular los conflictos entre los actores sociales, y estas tareas ser&aacute;n, progresivamente, ejercidas conforme a los intereses y planes de los megaconsorcios medi&aacute;ticos particulares. Mediante ello, se fortalece la concepci&oacute;n y pr&aacute;ctica del <i>Estado cero</i> que sostiene que, cada vez, es menos necesaria la presencia rectora y planificadora del Estado&#45;naci&oacute;n republicano para dirigir a la sociedad, y que el proyecto de cultura, de comunicaci&oacute;n y de operaci&oacute;n de la comunidad puede funcionar eficiente y suficientemente bien s&oacute;lo con los procesos de autorregulaci&oacute;n informativa de los monopolios medi&aacute;ticos, que introduce la mano invisible de la din&aacute;mica de la comunicaci&oacute;n&#45;mercado, sin necesidad de la acci&oacute;n de las directrices rectoras y planificadoras del gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando que el ejercicio del poder social nunca desaparece &#151;s&oacute;lo se reacomoda, desplaza o traslada, de un lugar a otro, seg&uacute;n son las fuerzas o debilidades de los actores sociales que participan en la sociedad, para ejercerse de diversas maneras&#151;, encontramos que con el intento de transici&oacute;n pac&iacute;fica a la democracia a partir del 1 de julio del 2000, en M&eacute;xico se desmantel&oacute; el viejo modelo corporativo burocr&aacute;tico del Estado que construy&oacute; el Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante m&aacute;s de 70 a&ntilde;os y se movieron las viejas estructuras de orden, subordinaci&oacute;n y control que exist&iacute;an para dar paso a la apertura social y a la transici&oacute;n pol&iacute;tica hacia la democracia. As&iacute;, al moverse el acotamiento del tradicional poder unipersonal del Poder Ejecutivo y ante la falta de respuesta del nuevo gobierno para sostener una firme pol&iacute;tica de conducci&oacute;n nacional eficiente, surgi&oacute; una severa crisis institucional y de gobernabilidad que gener&oacute; vac&iacute;os de poder que gradualmente fueron ocupados por los medios de informaci&oacute;n para conducir a la sociedad.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;De esta manera&#93; el poder comunicativo actualmente acompa&ntilde;ado por las <i>pol&iacute;ticas</i> del gobierno tiende a imponerse no s&oacute;lo por encima de la voluntad de los dem&aacute;s sino, m&aacute;s grave a&uacute;n, a imponer a la autoridad leg&iacute;tima otra autoridad impune. Condiciona, impone, reglamenta, elimina impuestos, orienta y hasta <i>informa</i> a la sociedad acerca de las pol&iacute;ticas de comunicaci&oacute;n. Antes negociaban, hoy parecen estar por encima de ello, ya no lo requieren, se impone al poder del gobierno quien parece estar a su disposici&oacute;n. Antes, las televisoras estaban al servicio del presidente, ahora el presidente, sus funcionarios y sus instituciones est&aacute;n al servicio de las televisoras.<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el gran negocio de la televisi&oacute;n mexicana siempre estuvo sometido a los intereses pol&iacute;ticos en turno, medrando a cambio de su servilismo; pero hoy los papeles se han invertido y los concesionarios no s&oacute;lo presionan y obtienen del poder pol&iacute;tico multimillonarias transferencias econ&oacute;micas, sino que lo substituyen como poderes f&aacute;cticos. Es el poder medi&aacute;tico el que somete sin excepci&oacute;n, sin reglas, sin frenos, sin sanciones por sus excesos u omisiones. De paso, los due&ntilde;os y los conductores de la televisi&oacute;n, juzgan y exhiben a una clase pol&iacute;tica que obedece a l&oacute;gicas medi&aacute;ticas, con las que aspira a salir bien librada para mantener la ilusi&oacute;n de que gobierna.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el poder que han adquirido los medios monop&oacute;licos privados y los excesos que cometen en el ejercicio de una fuerza impune, sin contrapeso y sin posibilidad hasta hoy de sanci&oacute;n o resarcimiento; &eacute;stos, especialmente la televisi&oacute;n, unifican criterios, atropellan con cinismo, informan con estrechez dando la espalda a la pluralidad, practican el esc&aacute;ndalo como pol&iacute;tica informativa traicionando su funci&oacute;n social, aplican el mercantilismo vaciando a la pol&iacute;tica de contenidos, se burlan de las instituciones y sustituyen a la democracia mediante un permiso que les otorg&oacute; el Estado para transmitir contenidos y no s&oacute;lo para vender aire.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este marco de impunidad legal, la hegemon&iacute;a medi&aacute;tica de los medios ha llegado a ser tan grande que,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; si en un primer tiempo, el hombre pol&iacute;tico busca controlar los medios, estas tentativas resultan vanas, pues su posici&oacute;n ante las nuevas reglas del juego pol&iacute;tico resultan pat&eacute;ticas. Entonces, en un segundo momento, hace un llamado surrealista a la responsabilidad de los medios, pero esta cuesti&oacute;n se encuentra totalmente liquidada en la pr&aacute;ctica medi&aacute;tica. Si un diputado se equivoca o act&uacute;a mal, tendr&aacute; la sanci&oacute;n del voto; si un estudioso no estudia, tendr&aacute; la sanci&oacute;n de los ex&aacute;menes, pero &iquest;cu&aacute;l es la sanci&oacute;n del hombre de los medios? Basta con que tenga el benepl&aacute;cito del propietario del medio y del anunciante, es decir, en ambos casos, del dinero, para que no suceda nada.<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La centralidad estructural de dicha nueva fuerza medi&aacute;tica se demuestra cuando ya es reconocida p&uacute;blicamente por la mayor&iacute;a de los sectores mexicanos y latinoamericanos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, el <i>Informe para la democracia en Am&eacute;rica Latina</i> y el <i>Latinobar&oacute;metro</i> revel&oacute; en mayo del 2002 que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el 65.2% de la poblaci&oacute;n opina que el poder lo ejercen los medios de comunicaci&oacute;n, y s&oacute;lo el 36.4% piensa que se ejerce a trav&eacute;s de los poderes constitucionales, en la siguiente proporci&oacute;n: el 36% a trav&eacute;s del Poder Ejecutivo, el 12.8% a trav&eacute;s del Poder Legislativo y 8.5% a trav&eacute;s del Poder Judicial.<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, uno de los signos de los tiempos en M&eacute;xico al inicio del siglo XXI es la <i>descolocaci&oacute;n</i> creciente de la centralidad de las instituciones tradicionales del Estado mexicano y de lo tradicionalmente p&uacute;blico, con su correspondiente disminuci&oacute;n o p&eacute;rdida de fuerza; para ahora ser remplazadas por los proyectos de desarrollo que se dan a partir de la acci&oacute;n de las grandes redes tecnol&oacute;gicas del poder medi&aacute;tico, cada vez m&aacute;s, desarrolladas y perfeccionadas. Con ello, la creaci&oacute;n del consenso cotidiano y de la direcci&oacute;n ideol&oacute;gico&#45;pol&iacute;tica de la sociedad le ha sido arrebatada hist&oacute;ricamente a las instituciones del Estado&#45;naci&oacute;n tradicional, para concentrarse ahora en las fuerzas del poder informativo, la cultura y la reedificaci&oacute;n de la memoria cotidiana reencantadora que construyen diariamente en M&eacute;xico las industrias culturales, especialmente electr&oacute;nicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUNCIONES CULTURALES SIST&Eacute;MICAS QUE EJERCEN LAS TECNOLOG&Iacute;AS ELECTR&Oacute;NICAS COMO "PRIMER PODER IDEOL&Oacute;GICO"</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el gran poder cultural que han conquistado los medios de informaci&oacute;n colectiva como centro del poder ideol&oacute;gico de la sociedad moderna de principios del siglo XXI, &eacute;stos realizan un proyecto de cultura hegem&oacute;nica, que en las etapas de estabilidad social se caracteriza por ejercer, entre otras, las siguientes funciones estructurales para cotidianamente organizar, normar y dirigir, racional y afectivamente, a las comunidades de la Rep&uacute;blica en su conjunto: crean la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica colectiva que les permite conservar sus zonas de influencia y poder social. Producen sus propios territorios ideol&oacute;gicos, culturales, virtuales e imaginarios. Generan medi&aacute;ticamente el <i>capital cultural</i> b&aacute;sico para la reproducci&oacute;n de las empresas nacionales y transnacionales, en el territorio del Estado&#45;naci&oacute;n. Introducen estereotipos o clich&eacute;s sobre los diversos aspectos de la realidad. Cercan, modelan y a veces determinan muchos de los asuntos p&uacute;blicos y de la vida cotidiana de los espectadores.<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instauran su propio macromodelo de comunicaci&oacute;n colectivo electr&oacute;nico basado en el recorte de la realidad, la atomizaci&oacute;n del contenido, la repetici&oacute;n de los hechos, la fragmentaci&oacute;n de los sucesos, la velocidad de difusi&oacute;n, la simplificaci&oacute;n de los sucesos, la conversi&oacute;n de los sucesos en espect&aacute;culos medi&aacute;ticos, etc&eacute;tera, que se impone sobre los otros micromodelos de comunicaci&oacute;n comunitarios m&aacute;s sencillos. Convierten la informaci&oacute;n en una mercanc&iacute;a sujeta a la racionalidad dominante del mercado. Generan la <i>sociedad del espect&aacute;culo</i> imponiendo su respectiva l&oacute;gica del <i>show</i> y de los mecanismos histri&oacute;nicos a la cual deben ajustarse todos los discursos. Recuperan los recursos del lenguaje de la carpa, del circo, del palenque y del vodevil y construye su propio modelo de informaci&oacute;n, seducci&oacute;n y persuasi&oacute;n para conquistar nuevos territorios mentales en los auditorios. Espectaculariza, atomiza, inmediatiza y efimeriza la forma de representar la realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Explota el drama, la violencia, la emotividad, la fragilidad, el sentimentalismo, el sensacionalismo, para ganar audiencia y vender m&aacute;s. Convierten la privacidad en mercanc&iacute;a, invadiendo la intimidad de la vida privada, modificando y transgrediendo a su conveniencia los linderos entre la vida privada y la p&uacute;blica, irrumpiendo la vida &iacute;ntima de las personas y diluyendo el espacio personal que es un derecho humano universal. Banalizan la informaci&oacute;n por medio de recursos como la fragmentaci&oacute;n, la simplificaci&oacute;n, la teatralizaci&oacute;n, el <i>show,</i> los golpes de efectivizaci&oacute;n, etc&eacute;tera. Promueven la cultura del efectivismo y del esc&aacute;ndalo, aprovech&aacute;ndose inmoderadamente de la explotaci&oacute;n del sensacionalismo, d&aacute;ndole preponderancia al esc&aacute;ndalo y a la estridencia en el tratamiento de los asuntos p&uacute;blicos. Establecen un incansable af&aacute;n de trascendencia que muestra cada noticia como si se tratara de un asunto in&eacute;dito o de significaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se empe&ntilde;an en llamar la atenci&oacute;n a costa de lo que sea, pues de esa capacidad de resonancia se deriva su poder, las influencias y las ventas. Cualquier noticia la muestran como si se tratara de un asunto in&eacute;dito o de significaci&oacute;n hist&oacute;rica &#151;cada hecho ha de ser nuevo, cada declaraci&oacute;n se pretende ins&oacute;lita, cada conflicto es presentado en ese estilo, como parteaguas pero sin contexto. Desde ese prisma, los acontecimientos no son expuestos como parte de procesos sociales e hist&oacute;ricos que ocurren, sino como si brotasen de manera repentina. En su af&aacute;n de efectivismo, los medios suelen conferir a numerosos hechos cotidianos una preeminencia que por s&iacute; mismos no tendr&iacute;an.<sup><a href="#notas">23</a></sup> Fundan una cultura de la inmediatez, del presentismo, del trascendentalismo, donde toda la informaci&oacute;n que se difunde es "fundamental", "oportun&iacute;sima" e "important&iacute;sima", y lo central es lo que sucede hoy, lo de ayer ya es caduco, y por consiguiente irrelevante: &iexcl;hay que vivir el momento, el pasado ya pas&oacute; y el futuro todav&iacute;a no acontece!</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fomentan la cultura del hedonismo colectivo. Seducen a los auditorios con relatos simb&oacute;licos. Desterritorializan la cultura de masas y funcionan libremente en &aacute;reas sin fronteras. Instituyen, conservan y transforman la memoria social colectiva y producen cotidianamente el olvido comunitario correspondiente. Colaboran a implantar, reforzar o cambiar identidades. Uniforman la cultura y la informaci&oacute;n. Producen mercanc&iacute;as culturales. Establecen estereotipos ideol&oacute;gicos. Los comentaristas de los medios se comportan informativamente como especialistas de todo: comunicativamente son tod&oacute;logos. Los ciudadanos suelen quedar reducidos a espectadores o a un estatus de ciudadan&iacute;a de muy baja intensidad. Construyen una relaci&oacute;n cultural internacionalizada con el mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante la ejecuci&oacute;n de dichas funciones culturales se inici&oacute; ideol&oacute;gica y virtualmente una silenciosa transformaci&oacute;n de la estructura fundamental del Estado desplaz&aacute;ndose de su posici&oacute;n rectora a una lateral, para delegar su centro de direcci&oacute;n a las nuevas fuerzas de la informaci&oacute;n medi&aacute;ticas en r&aacute;pida expansi&oacute;n en el pa&iacute;s, especialmente de car&aacute;cter monop&oacute;lico. As&iacute;, con el desempe&ntilde;o de estas tareas en los periodos de equilibrio social a principios del tercer milenio, los medios de informaci&oacute;n electr&oacute;nicos, particularmente privado&#45;comerciales; se convirtieron en fines de reproducci&oacute;n del poder y no en medios culturales para el desarrollo de los ciudadanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el ejercicio de estas nuevas funciones sociales, a partir de la acci&oacute;n de los medios de difusi&oacute;n colectiva, el Estado entendido como el conjunto de recursos institucionales, administrativos, jur&iacute;dicos, ideol&oacute;gicos, educativos, etc&eacute;tera, que se destinan para gobernar y dirigir a la sociedad y para conservar y reproducir el poder, se transform&oacute; a partir del surgimiento y la acci&oacute;n de cada nueva tecnolog&iacute;a de informaci&oacute;n que impact&oacute; sobre nuestra sociedad. Hist&oacute;ricamente esta dilataci&oacute;n del Estado no se inici&oacute; con la presencia de las tecnolog&iacute;as medi&aacute;ticas de informaci&oacute;n, sino con la expansi&oacute;n material de la infraestructura propia de las primeras instituciones ideol&oacute;gicas como fueron la familia, la iglesia, las organizaciones culturales, la escuela, etc&eacute;tera, que posibilitaron las primeras ampliaciones culturales del gobierno. Sin embargo, especialmente, durante el siglo XX, con el desarrollo expansivo de estas nuevas herramientas informativo&#45;culturales productoras de conciencia, los aparatos de hegemon&iacute;a tradicionales sufrieron un desplazamiento sustancial del lugar central que ocupaban hist&oacute;ricamente, para dar paso a la emergencia de una nueva ampliaci&oacute;n del bloque en el poder, mediante las modernas tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, cada vez m&aacute;s, se cre&oacute; una sociedad medi&aacute;tica que produjo una nueva atm&oacute;sfera cultural colectiva de naturaleza <i>virtual o comunic&oacute;sfera</i> que ocasion&oacute; que el conjunto de las principales instituciones de gobernabilidad, ahora funcionen a distancia por intermediaci&oacute;n de los canales de informaci&oacute;n, especialmente electr&oacute;nicos y las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n masiva. En este sentido, la casi totalidad de las instituciones tradicionales como son la escuela, los partidos pol&iacute;ticos, el Congreso, la iglesia, las secretar&iacute;as de Estado, las empresas, los &oacute;rganos de gobierno, la sociedad civil, los movimientos sociales, las din&aacute;micas comunitarias, etc&eacute;tera, buscan proyectarse y ampliarse a partir de los medios de informaci&oacute;n, asumiendo las reglas medi&aacute;ticas que &eacute;stos imponen, ya que lo que no aparece en los medios, muy dif&iacute;cilmente existe en la conciencia colectiva. As&iacute;, la mirada simb&oacute;lica de los medios, elaborada a partir de su estructura program&aacute;tica, es la que define y le da vida al reconocimiento masivo de la presencia o no de una realidad en la sociedad. De esta manera, los medios electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n colectiva se convirtieron en el epicentro cultural, ideol&oacute;gico y espiritual de la sociedad mexicana de principios del nuevo milenio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, las implicaciones de la presencia de este moderno Estado ampliado que fundaron los medios electr&oacute;nicos en nuestra sociedad, no s&oacute;lo abarcan la transformaci&oacute;n que ocasion&oacute; sobre la estructura del Estado republicano, sino que tambi&eacute;n produjeron, en los &uacute;ltimos 90 a&ntilde;os en M&eacute;xico, un silencioso cambio dr&aacute;stico en la correlaci&oacute;n de fuerzas culturales, educativas, ideol&oacute;gicas que han delineado el proyecto mental y emocional del pa&iacute;s, pues posibilit&oacute; la r&aacute;pida y fuerte acci&oacute;n de nuevos grupos en nuestra esfera cultural: el comercial privado y el trasnacional. As&iacute;, las fracciones monop&oacute;licas privadas locales y supranacionales que intervienen en el espacio p&uacute;blico medi&aacute;tico, en poco tiempo, propiciaron un cambio mental y afectivo radical en las comunidades nacionales, especialmente en la poblaci&oacute;n infantil y juvenil del pa&iacute;s; y construyeron e internalizaron en sus campos de conciencia, otro proyecto cultural de comunidad, de sociedad, de naci&oacute;n, de vinculaci&oacute;n, de gozo, de felicidad, de cotidianeidad, de futuro, etc&eacute;tera, en una idea, de sentido de la vida, diferente al que por decenios plante&oacute; el Estado republicano y las culturas populares tradicionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, la capacidad de educaci&oacute;n aut&oacute;noma y de direcci&oacute;n cultural soberana de nuestra sociedad que el Estado mexicano constitucional gan&oacute; a partir de las armas durante la Revoluci&oacute;n de 1910, hoy se ha perdido aceleradamente en la modernidad globalizada por no aplicar un control cultural sobre los medios electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n colectiva privado&#45;comerciales y conceder su operaci&oacute;n libertina. En otras palabras, el proyecto de desarrollo, el esp&iacute;ritu de autonom&iacute;a, la utop&iacute;a de igualdad, la visi&oacute;n de sociedad equilibrada y el concepto de hombre nuevo que cre&oacute; el movimiento insurgente de principios de siglo XX, r&aacute;pidamente se perdi&oacute; por la apropiaci&oacute;n oficializada que el PRI hizo de este movimiento y porque el proceso de industrializaci&oacute;n surgido en el pa&iacute;s desde 1920 cre&oacute;, primero a partir de la radio y despu&eacute;s por la televisi&oacute;n, una nueva esperanza denominada consumo que con el tiempo se convirti&oacute; en la religi&oacute;n moderna, particularmente de las ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, al permitir el Estado mexicano que los medios de comunicaci&oacute;n fueran dirigidos desde su origen por los fenicios de las ondas hertzianas y al conceder que &eacute;stos se expandieran con una autonom&iacute;a ideol&oacute;gica casi absoluta, autoriz&oacute; al mismo tiempo que se perdiera el proyecto cultural de naci&oacute;n, que es el &uacute;nico respaldo que le sirve de base para gobernar como Estado nacional. Esto debido, a que la intencionalidad marcadamente mercantilista de los medios de comunicaci&oacute;n privados corri&oacute; y anul&oacute; con gran rapidez la frontera ideol&oacute;gico&#45;cultural del pa&iacute;s, que es el principal dique mental para sobrevivir como naci&oacute;n aut&oacute;noma frente al mundo externo, cada vez m&aacute;s, interrelacionado e interdependiente. As&iacute;, mediante las industrias culturales las comunidades mexicanas han adquirido profundamente otra forma mercantilista y consumista de ver al ser humano, al mundo, al universo y a la vida, sin ser &eacute;stas las bases culturales que requiere nuestra sociedad para avanzar, crecer y sobrevivir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, es importante subrayar que cuando nos referimos a medios de informaci&oacute;n social, no se est&aacute; aludiendo a simples acciones de esparcimiento, de informaci&oacute;n o, en el mejor de los casos, de actualizaci&oacute;n cultural; sino que en primera instancia, corresponde a empresas cuya actuaci&oacute;n transforma el espacio p&uacute;blico y, en consecuencia, construyen la estructura del Estado ampliado y de la <i>sociedad extensa,</i> a partir de la expansi&oacute;n del espacio virtual medi&aacute;tico a la colectividad. Por consiguiente, no ata&ntilde;en a la simple acci&oacute;n del entretenimiento, sino fundamentalmente a un fen&oacute;meno central de reproducci&oacute;n de las relaciones de poder habitual de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de este nuevo marco hist&oacute;rico de operaci&oacute;n espec&iacute;fica los medios de difusi&oacute;n masiva crean las pol&iacute;ticas culturales m&aacute;s relevantes que impactan habitualmente sobre la vida de la naci&oacute;n mexicana. De aqu&iacute; la importancia de analizar los principales rasgos que caracterizan el modelo de cultura y de comunicaci&oacute;n que desde &eacute;stos se ha elaborado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la sociedad contempor&aacute;nea neoliberal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS POL&Iacute;TICAS CULTURALES DE LA MODERNIDAD NEOLIBERAL Y LA CRISIS CULTURAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de transformaci&oacute;n moderna que experiment&oacute; M&eacute;xico desde 1993 a la fecha con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canad&aacute; y con la consolidaci&oacute;n del proyecto de comunicaci&oacute;n mercado en las industrias culturales, especialmente electr&oacute;nicas, produjo cambios radicales en las estructuras culturales e informativas de nuestra Rep&uacute;blica que modificaron la mentalidad y los sentimientos de la sociedad mexicana.<sup><a href="#notas">24</a></sup> La mutaci&oacute;n m&aacute;s grande que se gener&oacute; fue el retiro creciente del Estado mexicano como instancia rectora de los procesos de cultura y comunicaci&oacute;n nacionales, para delegar ahora su direcci&oacute;n a la din&aacute;mica del mercado bajo el mecanismo de acci&oacute;n de la oferta y la demanda informativa. As&iacute;, la rector&iacute;a del Estado en el campo de la conciencia de lo p&uacute;blico qued&oacute; substituida por la intervenci&oacute;n de las leyes del mercado con su mano invisible de "regulaci&oacute;n natural", que no fue otra realidad que la acci&oacute;n de la "garra invisible" de los intereses de los grandes monopolios de la difusi&oacute;n masiva sobre el proceso de la cultura y la conciencia nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello, se aplic&oacute; la pol&iacute;tica del <i>laissez faire informativo</i> en el terreno comunicativo o cultural, o lo que es lo mismo, asumir la mentalidad de que "lo que no deja dinero a nivel cultural, no sirve". Bases que, llevadas a sus &uacute;ltimas consecuencias, en la pr&aacute;ctica real plantearon el peligro de que en vez de fortalecerse nuestra cultura nacional en los periodos de apertura y globalizaci&oacute;n, &eacute;sta se flexibilizara, y en ocasiones, hasta erosionara m&aacute;s sus valores y cohesiones culturales para incorporarnos eficientemente como sociedad y sin restricci&oacute;n alguna a las nuevas estructuras de competencia y de acumulaci&oacute;n de la nueva geograf&iacute;a de los mercados mundiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, ante el florecimiento en nuestro pa&iacute;s desde la d&eacute;cada de 1990 de las tesis modernizadoras que sostuvieron el adelgazamiento, la privatizaci&oacute;n, el repliegue, la desregulaci&oacute;n, la globalizaci&oacute;n y la trasnacionalizaci&oacute;n de todos los campos de lo p&uacute;blico; se formul&oacute; oficialmente, cada vez m&aacute;s, con mayor convencimiento, que la direcci&oacute;n cultural de la sociedad mexicana no deb&iacute;a conducirse por la acci&oacute;n interventora de pol&iacute;ticas planificadoras del Estado y por marcos jur&iacute;dicos regulatorios con base en el bien com&uacute;n; sino que debe ser guiada por el equilibrio "natural" y "perfecto" que produce el juego de los "libres" principios del mercado entre productores y consumidores culturales. La forma m&aacute;s acabada de aplicaci&oacute;n de dicha concepci&oacute;n neoliberal cobr&oacute; vida a partir de la formulaci&oacute;n que se&ntilde;ala que los medios de informaci&oacute;n colectivos deben estar regidos por los mecanismos de la <i>autorregulaci&oacute;n comunicativa</i> y no por las acciones rectoras del Estado nacional, pues se atentar&iacute;a contra la libertad de empresa y la libertad de expresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a esta tendencia, en nuestro pa&iacute;s se reforz&oacute; notablemente el modelo de <i>comunicaci&oacute;n mercado</i> y se margin&oacute; la presencia de otros modelos de comunicaci&oacute;n social, especialmente de servicio p&uacute;blico que pueden aportan otros beneficios superiores para la sociedad mexicana. Dicho modelo se caracteriz&oacute; por alterar la concepci&oacute;n tradicional de la naturaleza de la actividad comunicativa que antes se comprend&iacute;a como un producto social, para pasar, con enorme velocidad, a entenderla y practicarla ahora como una simple mercanc&iacute;a rentable m&aacute;s que debe estar regida por los principios de la oferta y la demanda, cada vez m&aacute;s desregulada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante dicha visi&oacute;n los procesos de cultura y de comunicaci&oacute;n colectivos se concibieron crecientemente como instrumentos aceleradores del proceso de realizaci&oacute;n de capital y no como herramientas culturales para la elevaci&oacute;n de la conciencia con el fin de resolver nuestros problemas de crecimiento nacional y de humanizaci&oacute;n. Esta tendencia econ&oacute;mica, contribuy&oacute; a producir una nueva valoraci&oacute;n estrat&eacute;gica del campo de las telecomunicaciones y de la industria audiovisual por los consorcios econ&oacute;micos como una simple herramienta para consolidar las estructuras econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que desat&oacute; una lucha nacional y continental por la concentraci&oacute;n privatizada de las cadenas de difusi&oacute;n sin ning&uacute;n precedente hist&oacute;rico en el pa&iacute;s y en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n mayoritaria de este modelo gener&oacute; en la sociedad mexicana un fuerte desorden informativo que produjo silenciosamente una anarqu&iacute;a cultural al permitir que estemos altamente informados sobre lo secundario y no sobre lo fundamental. Dicha anarqu&iacute;a cultural dirigida por la mano invisible del mercado cre&oacute; un caos en la conciencia colectiva al centrarnos en lo superfluo y no en lo fundamental, impidiendo con ello resolver de fondo nuestros grandes conflictos colectivos de desarrollo y de calidad de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, con la aplicaci&oacute;n intensiva del modelo de comunicaci&oacute;n mercado, se gener&oacute; un enorme desequilibrio entre el nivel de conciencia alcanzado masivamente por la sociedad para sobrevivir y el grado de desarrollo colectivo requerido por la comunidad nacional para existir arm&oacute;nicamente. De esta manera, as&iacute; como en el terreno productivo para conservar el precio de las mercanc&iacute;as la din&aacute;mica de ley de la oferta y la demanda del mercado obliga permanentemente a desperdiciar miles de toneladas de productos en nuestro pa&iacute;s plagado de carencias vitales; de igual forma la aplicaci&oacute;n de los principios del mercado al campo de la conciencia ha obligado a producir por medio de las industrias culturales las ideolog&iacute;as del desperdicio m&aacute;s rentables, y a sacrificar los valores m&aacute;s importantes que nos constituyen como comunidad, memoria y Naci&oacute;n en la medida en que no sean altamente lucrativos en t&eacute;rminos monetarios y de corto plazo, o que se opongan al crecimiento ilimitado del mercado, sin contrapesos. Es decir, en la sociedad mexicana regida exclusiva o mayoritariamente por los principios de la oferta y la demanda, la din&aacute;mica del mercado est&aacute; liquidando "naturalmente" a todas aquellas formas culturales que son "ineficientes" para respaldar e impulsar el proceso de sobre acumulaci&oacute;n y s&uacute;per consumo social y fomenta a las que s&iacute; permiten su expansi&oacute;n material, especialmente a escala ampliada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS REPERCUSIONES DEL "MALTUSIANISMO CULTURAL"</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del reinado de los principios desregulados del mercado en el campo cultural, cada vez m&aacute;s, se experiment&oacute; la pr&aacute;ctica de un "maltusianismo cultural" que permiti&oacute; que s&oacute;lo sobrevivan aquellas estructuras de conciencia colectiva que sean las m&aacute;s aptas para existir, desde los criterios del mercado. As&iacute;, con la aplicaci&oacute;n de la din&aacute;mica "mano invisible del mercado" sobre los procesos de comunicaci&oacute;n, la conciencia de lo social fue desplazada para dar paso irrefrenable a la mentalidad de los negocios, el pensamiento de la ganancia ilimitada, el deseo del lucro, la ambici&oacute;n sin l&iacute;mite, el pragmatismo econ&oacute;mico a costa de lo que sea, la especulaci&oacute;n financiera sin restricci&oacute;n, la ideolog&iacute;a de la posesi&oacute;n material como sentido de la vida, la frivolidad como concepci&oacute;n de la existencia, la visi&oacute;n del progreso t&eacute;cnico como nueva religi&oacute;n por encima de otros valores urgentes para la sobrevivencia colectiva, la vida como un espect&aacute;culo medi&aacute;tico para el entretenimiento diario, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, mientras en nuestra sociedad existe la necesidad estrat&eacute;gica de contribuir a producir desde los medios masivos de informaci&oacute;n, especialmente electr&oacute;nicos, una mentalidad para la sobrevivencia social como es la construcci&oacute;n de una cultura ecol&oacute;gica, del agua, de la civilidad urbana, de la paz, de la racionalizaci&oacute;n de los recursos no renovables, de la tolerancia humana, de la defensa de las especies animales, de la protecci&oacute;n de la biodiversidad, de promoci&oacute;n de la vida, etc&eacute;tera; en ese mismo contexto de prioridades sociales, los canales electr&oacute;nicos de difusi&oacute;n gobernados por los principios del mercado tendieron a construir una atm&oacute;sfera de desperdicio cultural al producir una cultura de la frivolidad, del hiper consumo, de la permanente "novedad", de la trasnacionalizaci&oacute;n, de la moda, una cultura <i>light,</i> del chisme, del espect&aacute;culo, una cultura del <i>star system,</i> del <i>show,</i> del <i>voyerismo,</i> adrenal&iacute;nica, etc&eacute;tera, que son altamente rentables, a corto plazo, pero nos han llevado a despilfarrar la enorme energ&iacute;a humana que existe en el pa&iacute;s para enfrentar nuestros grandes problemas de crecimiento y de sobrevivencia humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, observamos que la moderna subjetividad que produjo la estructura cultural y los medios electr&oacute;nicos, particularmente desde la fase de la incorporaci&oacute;n del pa&iacute;s a la globalizaci&oacute;n, qued&oacute; caracterizada, en parte, por fomentar el individualismo por sobre las relaciones solidarias. Acentuar la competitividad por sobre el trabajo compartido ("tequio"). El canibalismo salvaje por sobre la fraternidad. La marcada admiraci&oacute;n por lo extranjero, que por lo nacional. El inter&eacute;s por la no planificaci&oacute;n colectiva, sino por la altamente privatizada. La lucha por la libertad y felicidad aislada y no por la grupal. El valor supremo de la "eficiencia" por sobre otras metas humanas superiores. El abandono de los valores tradicionales para asimilar los "modernos <i>lights".</i> El dinero como base del reconocimiento y la valoraci&oacute;n social. El hedonismo y la "Cultura narcisista del yo", como nuevo cristal para mirar la vida. La tecnificaci&oacute;n extrema como sentido del &eacute;xito y no el di&aacute;logo y el acercamiento humano. Exaltar el alto pragmatismo por encima de otras cualidades humanas superiores. Promover el epid&eacute;rmico <i>futuro funny</i> que el de la participaci&oacute;n creciente en nuestro proceso hist&oacute;rico. El impulsar el "culto a la juventud" por ser la etapa m&aacute;s productiva del individuo y el desprecio a los viejos por improductivos y estorbosos. La predilecci&oacute;n por la modernidad entendida como el estilo de vida que permanentemente se ajusta a la adquisici&oacute;n de la &uacute;ltima novedad y el rechazo a lo tradicional y lo antiguo. La invasi&oacute;n compulsiva de la vida privada por las industrias culturales y no el incremento de la "vida interior". La invenci&oacute;n de una nueva identidad basada en la mayor asimilaci&oacute;n de las culturas externas y no en el rescate de la riqueza del "M&eacute;xico Profundo". El aprendizaje del idioma ingl&eacute;s para expandir el c&oacute;digo ling&uuml;&iacute;stico de la ampliaci&oacute;n gerencial del capital, por sobre el desprecio al castellano y otras lenguas ind&iacute;genas aut&oacute;ctonas. La realizaci&oacute;n del principio de ganancia salvaje a costa de lo que sea y no la obtenci&oacute;n racional de la riqueza respetando los &oacute;rdenes y equilibrios naturales de la vida. La acelerada norteamericanizaci&oacute;n de nuestra cosmovisi&oacute;n y no el regreso a las formas milenarias de sabidur&iacute;a de nuestras "culturas negadas". La construcci&oacute;n de la "alegr&iacute;a" a partir de la adquisici&oacute;n compulsiva de lo ajeno y no del dominio creciente de lo propio, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a esto, podemos decir que al iniciarse el siglo XXI, el proyecto "modernizador" de la cultura produjo en el pa&iacute;s predominantemente la formaci&oacute;n intensiva de una nueva cultura "chatarra" de la expansi&oacute;n del capital, con su respectivo prototipo de "vida de consumo", y una reducci&oacute;n de la "cultura de la vida y de la humanizaci&oacute;n" que tanto requiere nuestra sobrevivencia nacional. Esto debido a que desde los criterios monetaristas de la modernidad, el impulso de la cultura de la vida y de la humanizaci&oacute;n no es una actividad lucrativa, a corto plazo, que valga la pena fomentar, a menos que el proyecto de desarrollo material llegue a fases de acorralamiento cr&iacute;tico en las que el deterioro humano y social avance tanto que entre en contradicci&oacute;n con la tasa de producci&oacute;n y concentraci&oacute;n de la riqueza. Al llegar a ese momento de obstrucci&oacute;n productiva, se aplican los programas empresariales de reacondicionamiento de los sujetos para que se puedan volver a readaptar y nuevamente sean generadores de ganancias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la concentraci&oacute;n de dichas tendencias fuimos conducidos como sociedad al establecimiento de un sistema de cultura y comunicaci&oacute;n salvaje que produjo silenciosamente frente a nuestras narices una enorme crisis cultural, &eacute;tica y moral que ha colaborado a minar algunas bases fundamentales de nuestra civilizaci&oacute;n. Proceso de comunicaci&oacute;n salvaje que se ha caracterizado por privilegiar lo superfluo por sobre lo b&aacute;sico; el espect&aacute;culo por sobre el pensamiento profundo; la evasi&oacute;n de la realidad por sobre el incremento de nuestros niveles de conciencia; la incitaci&oacute;n al consumo por sobre la participaci&oacute;n ciudadana, el financiamiento de los proyectos eminentemente lucrativos por sobre los humanistas; la cosificaci&oacute;n de nuestros sentidos por sobre la humanizaci&oacute;n de nuestra conciencia; la homogeneizaci&oacute;n mental por sobre la diferenciaci&oacute;n cultural; la mentalidad del desperdicio por sobre las actitudes sustentables, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la pr&aacute;ctica del modelo de la cultura salvaje del neoliberalismo contempor&aacute;neo ejerci&oacute; la cultura como un negocio empresarial, y no como el &aacute;mbito de cuestionamiento cr&iacute;tico para enriquecer el proyecto de desarrollo social e impulsar la superaci&oacute;n humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL REINADO DE LA "CULTURA IDIOTA"</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derivado de las l&oacute;gicas de la anarqu&iacute;a cultural que impusieron las leyes del mercado desregulado y sin control sobre los procesos de comunicaci&oacute;n social, surgi&oacute; en la atm&oacute;sfera mental de M&eacute;xico la "cultura idiota" que se caracteriza por ser el fen&oacute;meno medi&aacute;tico que construye una visi&oacute;n de la vida altamente fragmentada, descontextualizada y superficial que se produce con los enormes y r&aacute;pidos torrentes de informaci&oacute;n secundaria o terciaria que transmiten los medios de difusi&oacute;n colectiva sobre nuestros sentidos. Dicha cultura amparada en las tesis de la "Libertad de comunicaci&oacute;n", del "Avance tecnol&oacute;gico de la sociedad de la informaci&oacute;n" y del "Acceso a la modernidad cultural" nos ha llevado como colectividades a saber cada vez m&aacute;s de los aspectos intrascendentes de la vida y del mundo externo, y cada d&iacute;a menos de nosotros como naciones, comunidades y personas. En este sentido, promueve intensivamente la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n parasitaria y no el impulso de la sabidur&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su modelo se distingue por promover en grandes dimensiones la difusi&oacute;n intensiva de la informaci&oacute;n secundaria, la violencia tem&aacute;tica, el consumo exacerbado, la invasi&oacute;n de la privac&iacute;a, la banalizaci&oacute;n de la realidad, la comunicaci&oacute;n alarmante, morbosa y sensacionalista, la imposici&oacute;n mental del principio de la ganancia a toda costa, la frivolidad informativa, el <i>show</i> como anteojos para ver la vida, el entretenimiento vulgar y estrafalario, la cosmovisi&oacute;n hollywoodense de la vida, la espectacularizaci&oacute;n de la vida, la sexualizaci&oacute;n de la programaci&oacute;n para ser exitosa, etc&eacute;tera, con tal de obtener <i>ratings</i> y vender; en detrimento de la calidad de los contenidos y de las necesidades org&aacute;nicas de comunicar los mensajes estrat&eacute;gicos que requerimos asimilar colectivamente como personas, grupos, comunidades y civilizaci&oacute;n para transformar nuestras conciencias y poder sobrevivir en el pa&iacute;s como pueblos evolucionados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la modernidad del mercado plante&oacute; que en la fase de apertura de libre comercio "la basura informativa tiene amplia libertad para circular en los medios de difusi&oacute;n",<sup><a href="#notas">25</a></sup> y la consecuencia de abdicar de la construcci&oacute;n de una cultura para la sobrevivencia humana al iniciar el siglo XXI, v&iacute;a los canales de informaci&oacute;n masivos, es la consolidaci&oacute;n del triunfo de la "cultura idiota" en M&eacute;xico. En este sentido, podemos pensar que la nueva forma de financiamiento que plantea el modelo neoliberal lleva a que los medios gubernamentales se comercialicen m&aacute;s, y por lo tanto, sean los patrocinadores quienes determinen el contenido de transmisi&oacute;n de los canales y no las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de programaci&oacute;n con base en las prioridades de crecimiento, cada vez ha sido m&aacute;s dif&iacute;cil promover desde estos una "cultura de desarrollo social", pues el esquema de sostenimiento de dichas empresas ha buscado crecientemente la obtenci&oacute;n de la m&aacute;xima ganancia monetaria, a corto plazo, a costa de lo que sea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los defensores de la programaci&oacute;n "moderna" de la televisi&oacute;n, especialmente abierta, afirman que los "teleidiotas" no existen y que s&oacute;lo es una expresi&oacute;n ret&oacute;rica o literaria de los cr&iacute;ticos de los medios audiovisuales, pues cuando se buscan en concreto en las calles a los receptores oligofr&eacute;nicos que produce la televisi&oacute;n salvaje no se les encuentran; pero en realidad no es que existan como sujetos que tienen da&ntilde;ada f&iacute;sicamente la estructura neurol&oacute;gica de su cerebro, o que no pueden controlar sus mecanismos locomotores, o que babean y arrojan espuma por la boca al caminar, o que no controlan el reflejo para retener sus esf&iacute;nteres, o que se arrastran en cuatro patas sobre las banquetas, etc&eacute;tera, sino son aquellas personas que han asimilado los postulados centrales de la "cultura idiota" y viven con base en esos est&iacute;mulos culturales de la depredaci&oacute;n social. En este sentido, la "cultura idiota" no produce idiotas f&iacute;sicos o locomotores o biol&oacute;gicos; sino genera idiotas mentales que viven con base en los reactivos de la cultura salvaje que evita el avance civilizatorio de la sociedad y destruye los entornos sociales, ecol&oacute;gicos y humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, al no incluir los medios de difusi&oacute;n comerciales la promoci&oacute;n de la cultura de la sobrevivencia social, al funcionar eminentemente como negocios mercantiles sin l&iacute;mite, han construido la "cultura idiota" que promueve la visi&oacute;n del <i>pensamiento &uacute;nico</i> o de la <i>mentalidad autista</i> que pretenden alinear el funcionamiento de la sociedad alrededor del modelo dominante de desarrollo neoliberal y no una cultura de la inteligencia que produzca la b&uacute;squeda permanente de las soluciones a las contradicciones del desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conforme avanza el modelo de cultura y de comunicaci&oacute;n mercado en el pa&iacute;s y en el mundo, dichos g&eacute;neros audiovisuales contin&uacute;an perfeccion&aacute;ndose y creando otros prototipos audiovisuales culturales que introducen nuevas dimensiones del fen&oacute;meno de la "cultura idiota" en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA "CULTURA IDIOTA" Y EL DERRUMBE &Eacute;TICO MORAL DE LA SOCIEDAD</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pol&iacute;ticas culturales generadas desde los medios de difusi&oacute;n masiva, no s&oacute;lo impactan en la esfera simb&oacute;lica de la sociedad, sino sobre todo afectan la estructura global de operaci&oacute;n de la sociedad al influir sobre la formaci&oacute;n de la conciencia de los ciudadanos. En este sentido, por ejemplo, dentro del contexto del colapso financiero global que enfrent&oacute; el mundo contempor&aacute;neo en el 2008 y que se prolong&oacute; en periodos capitalistas subsecuentes,<sup><a href="#notas">26</a></sup> es necesario subrayar que dicha realidad no s&oacute;lo reflej&oacute; la grave crisis econ&oacute;mica de los sistemas monetarios, fabriles, comerciales, burs&aacute;tiles, laborales, etc&eacute;tera, internacionales y nacionales, del capitalismo moderno; sino lo m&aacute;s preocupante para el fen&oacute;meno de la comunicaci&oacute;n social, fue que el reinado de la din&aacute;mica del mercado salvaje sin contrapesos no s&oacute;lo se dio en la esfera econ&oacute;mica, sino tambi&eacute;n se present&oacute; con mucho impacto trascendente en el &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n colectiva. Es decir, la misma situaci&oacute;n de crisis sist&eacute;mica que experiment&oacute; la econom&iacute;a capitalista moderna, se fue consolidando paralela y silenciosamente frente a nuestros ojos durante varias d&eacute;cadas en el terreno mental y comunicativo con la acci&oacute;n del modelo de difusi&oacute;n desregulado de mercado sobre el proceso de cultura y de comunicaci&oacute;n social, sin ser percibida colectivamente dejando un saldo cultural muy desfavorable que no ha sido valorado por el Estado y la sociedad en su conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la acumulaci&oacute;n de esta macrotendencia hist&oacute;rica durante varias d&eacute;cadas demostr&oacute; que la aplicaci&oacute;n desregulada de la din&aacute;mica de la "mano invisible del mercado" sobre los procesos de cultura y comunicaci&oacute;n colectivos no ha construido en nuestra sociedad un sistema de comunicaci&oacute;n superior y de mayor calidad, sino que form&oacute; un complejo modelo de difusi&oacute;n inferior orientado a largo plazo hacia la desintegraci&oacute;n humana de las comunidades. De esta forma, podemos afirmar que la globalizaci&oacute;n audiovisual del libre comercio desde la d&eacute;cada de 1990 a la fecha no abri&oacute; nuevos espacios de televisi&oacute;n o radio superiores como sus ideolog&iacute;as promocionales lo hab&iacute;a prometido al mundo moderno en el momento de justificar la privatizaci&oacute;n del modelo de comunicaci&oacute;n p&uacute;blico; al contrario, degrad&oacute; los contenidos con tal de comercializar y acumular m&aacute;s. Se debe recordar que el mercado por s&iacute; mismo no tiene &eacute;tica, ni coraz&oacute;n, ni se preocupa por lo humano y lo social. Su objetivo es la r&aacute;pida y creciente acumulaci&oacute;n de riqueza a expensas de lo que sea. Por consiguiente, es una ley que en la medida en que funciona aut&oacute;nomamente, sin s&oacute;lidos contrapesos planificadores, puede introducir en las comunidades una relaci&oacute;n social de comunicaci&oacute;n salvaje.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la concentraci&oacute;n de estos efectos culturales que produjo la din&aacute;mica desregulada del mercado sobre los sistemas de difusi&oacute;n social se gener&oacute; en el seno cultural del pa&iacute;s una profunda crisis &eacute;tico moral que es m&aacute;s fuerte que la crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica y que est&aacute; provocando a largo plazo el silencioso colapso de nuestra sociedad. Es decir, al examinar el origen de la amplia crisis nacional que hemos vivido, observamos que para comprenderla y resolverla tradicionalmente se han privilegiado, casi con exclusividad, las explicaciones estructurales de car&aacute;cter econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y material que han dado vida a este fen&oacute;meno; y se ha olvidado que detr&aacute;s de dichos factores infraestructurales existe una dr&aacute;stica crisis de cultura, de valores nacionales y humanos que es la que, en primera instancia, provoca el colapso de nuestra sociedad en otros &oacute;rdenes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, el gran problema frente a esta fuerte crisis cultural desapercibida es que los cambios econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, ecol&oacute;gicos, sociales, etc&eacute;tera, s&iacute; cuentan con indicadores y procesos metodol&oacute;gicos concretos para calibrar si han avanzado o retrocedido y asimilarlas en esa proporci&oacute;n; pero la crisis comunicativo cultural que experimentamos no cuenta con instrumentos espec&iacute;ficos para sistematizarla y evaluarla, pues no se ha considerado relevante, y en consecuencia no se han desarrollado indicadores para evaluarla. Por ejemplo, la crisis econ&oacute;mica se mide por la ca&iacute;da del tipo de cambio ante el d&oacute;lar; la crisis financiera se pondera por el <i>crack</i> de los &iacute;ndices de las bolsas de valores; la crisis pol&iacute;tica se calcula por el grado de abstencionismo expresado en la elecciones; la crisis social se precisa por el n&uacute;mero y la intensidad de los levantamientos comunitario; la crisis de seguridad se ubica por el aumento de cr&iacute;menes, robos, secuestros y agresiones a los ciudadanos; la crisis de legitimidad gubernamental se mide con las encuestas de opini&oacute;n; la crisis educativa se eval&uacute;a por el n&uacute;mero de alumnos reprobados; la crisis de salud se pondera por el aumento de epidemias o pandemias; la crisis ecol&oacute;gica se define con base en el incremento del agujero en la capa de ozono y el cambio clim&aacute;tico; la crisis del agua se define por la presencia de sequ&iacute;as; etc&eacute;tera.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, pese al avance de todos estos indicadores precisos en otros &aacute;mbitos del funcionamiento de la din&aacute;mica social, asombrosamente, la grave crisis ideol&oacute;gica, c&iacute;vica, mental, &eacute;tica y moral de nuestra sociedad contempor&aacute;nea no cuenta con conciencia, ni indicadores, ni con procesos institucionales elementales para ser medida por el Estado y la sociedad civil; y en consecuencia, no permite tener conciencia clara de sus avances o retrocesos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo m&aacute;s que se ha llegado en este &aacute;mbito cultural ha sido a la aplicaci&oacute;n ocasional de diversos prototipos de encuestas para conocer la opini&oacute;n segmentada de los ciudadanos sobre algunos aspectos del ambiente cultural coyuntural que existen, pero no se ha medido con rigurosidad y sistematicidad el corrimiento o transformaci&oacute;n de los valores, las mentalidades, las actitudes, los deseos, las tendencias culturales, etc&eacute;tera, para poder sobrevivir. Por ejemplo, en el terreno cultural el Estado sabe vaga y espor&aacute;dicamente que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; 90% de la poblaci&oacute;n ve televisi&oacute;n diariamente en un porcentaje elevado, distribuy&eacute;ndose el consumo de los mismos de la siguiente forma: noticieros 23%, telenovelas 21%, deportes 9%, musicales 8%, pel&iacute;culas extranjeras 7%, caricaturas 6%, pel&iacute;culas mexicanas 4%, c&oacute;micos 4%, aventuras 4%, documentales 4%, concursos 3%, culturales 2%, reallites 1%, discusi&oacute;n pol&iacute;tica 1%, entrevistas 1%, otros 2% &#91;etc&eacute;tera&#93; .<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no obstante dicha aproximaci&oacute;n a esta realidad cultural medi&aacute;tica, el Estado no conoce qu&eacute; cambios de progreso o retroceso axiol&oacute;gico se han generado en las estructuras de conciencia de los individuos al socializarse con tales soportes de formaci&oacute;n cultural moderna. Parad&oacute;jicamente, el sector que m&aacute;s ha profundizado en dicho conocimiento del interior cultural de los receptores o de los ciudadanos son las agencias de mercadotecnia y publicidad que con el fin de vender m&aacute;s estudian sistem&aacute;ticamente con gran detalle las variaciones de los consumidores para adquirir productos o servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tendencia evasiva de evaluaci&oacute;n del cambio de la conciencia colectiva no significa que no sea posible construir tales indicadores de medici&oacute;n &eacute;tico&#45;moral; al contrario, es plenamente posible hacerlo, pero el Estado y las instituciones rectoras no han mostrado inter&eacute;s en elaborar dichos instrumentos de cuantificaci&oacute;n de intangibles, pues no han descubierto la existencia de dichas crisis comunicativo&#45;culturales y cuando las han localizado consideran que no son suficientemente relevantes para ser atendidas, o simplemente que corresponden a un &aacute;mbito social restringido o su impacto no es trascendente para motivar la preocupaci&oacute;n por ellas. Cuando ocasionalmente los sectores pol&iacute;tico&#45;empresariales reconocen la existencia de tal conflicto axiol&oacute;gico&#45;cultural &eacute;ste se resuelve con la cancelaci&oacute;n temporal de la programaci&oacute;n incomoda y la substituci&oacute;n coyuntural por otra m&aacute;s atractiva que eleve n&uacute;mero de los espectadores televisivos, y por lo tanto, que sirva de plataforma para vender m&aacute;s productos y servicios. Transcurrido el tiempo, a largo plazo, se regresa a las mismas tendencias program&aacute;ticas salvajes que se hab&iacute;an remplazado temporalmente sin importar las consecuencias psico&#45;emocional&#45;culturales que generen sobre el cuerpo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro del modelo de desarrollo neoliberal los hechos demuestran que el an&aacute;lisis del impacto del permanente flujo informativo de los medios comerciales de difusi&oacute;n masiva y otros sistemas culturales privados formadores de valores, se dej&oacute; a la voluntad de aproximaciones subjetivas, casuales, anecd&oacute;ticas, fragmentadas y descontextualizadas de todo tipo; excepto la aplicaci&oacute;n de rigurosos seguimientos con m&eacute;todos cient&iacute;ficos que calcularan sistem&aacute;ticamente el grado de deterioro o retroceso social en el &aacute;mbito &eacute;tico&#45;moral de la vinculaci&oacute;n comunitaria, igual como se practica rigurosamente en los otros terrenos de las diversas ciencias sociales. A lo m&aacute;s que se lleg&oacute; en este proceso de cuantificaci&oacute;n sociocultural fue a precisar el porcentaje de captura de audiencias mediante el c&oacute;mputo de las altas o bajas que alcanzan los <i>raitings</i> de los medios de difusi&oacute;n masiva y a la aplicaci&oacute;n de algunas encuestas coyunturales para conocer ciertos efectos ideol&oacute;gicos de &eacute;stos, pero no se construyeron pol&iacute;ticas culturales que permitieran definir sus consecuencias persuasivas cotidianas sobre la estructura de valores de las comunidades en las que impactan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo esta tendencia hist&oacute;rica de deterioro cultural se puede sostener que, por ejemplo, en el colapso financiero global de 2008 con el estallido del modelo de la "econom&iacute;a basura"<sup><a href="#notas">29</a></sup> y que se prolong&oacute; durante varios a&ntilde;os a fases subsecuentes; dicha realidad no s&oacute;lo reflej&oacute; la grave crisis que experimentaron los sistemas monetarios, bancarios, fabriles, comerciales, burs&aacute;tiles, laborales, etc&eacute;tera, nacionales e internacionales; sino que lo m&aacute;s preocupante para la comunicaci&oacute;n social, fue que el reinado de la din&aacute;mica del mercado salvaje sin contrapesos no &uacute;nicamente se dio en la esfera econ&oacute;mica, tambi&eacute;n se present&oacute; con mucho impacto en el &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n y la cultura colectiva. Es decir, la misma situaci&oacute;n de crisis sist&eacute;mica que experiment&oacute; la econom&iacute;a moderna, se fue realizando paralela y silenciosamente frente a nuestros ojos durante varias d&eacute;cadas en el terreno comunicativo con la acci&oacute;n del modelo de difusi&oacute;n desregulado de mercado sobre el proceso de comunicaci&oacute;n social, sin ser percibida colectivamente dejando un saldo cultural muy desfavorable que no ha sido valorado por el Estado y la sociedad en su conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, lo m&aacute;s grave de todo fue que as&iacute; como en el terreno econ&oacute;mico el conjunto de las ciencias sociales y de las instituciones de gobernabilidad nacional e internacionales con el enorme volumen de informaci&oacute;n especializada con que contaban para prever el desenvolvimiento financiero, fueron incapaces de predecir la profunda crisis sist&eacute;mica econ&oacute;mica que estall&oacute; en el 2008; de igual modo el formidable conjunto de saberes acumulados en el &aacute;mbito superestructural y el sistema de instituciones dirigentes hoy son incapaces de mirar la enorme crisis cultural y &eacute;tico moral que se ha gestado en nuestras sociedades contempor&aacute;neas e introducir los mecanismos correctivos. Ante esta discapacidad s&oacute;lo queda esperar que tales realidades lleguen a su estallido estrepitoso para que puedan ser consideradas relevantes por el Estado y la sociedad civil para ser atendidas de manera muy tard&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esto, a comienzos del tercer milenio socialmente contamos con una extendid&iacute;sima red de tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n colectivas audiovisuales de nuevas generaciones muy avanzadas que construyen la sociedad del conocimiento y que penetran todos los rincones de la vida cotidiana; pero todav&iacute;a no conocemos en qu&eacute; etapa de transformaci&oacute;n mental o de desmoronamiento axiol&oacute;gico colectivo nos encontramos en el pa&iacute;s y en el mundo por el uso desregulado de las mismas. En consecuencia, s&oacute;lo vivimos los fuertes efectos &eacute;tico&#45;morales que produce sobre nuestra vida cotidiana dicho modelo de expansi&oacute;n tecnol&oacute;gico en el terreno comunicativo&#45;cultural, sin saber claramente hacia d&oacute;nde va el proceso cotidiano de construcci&oacute;n del gran cerebro social audiovisual en M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, al olvidar o renunciar a que la &eacute;tica y la moral fueran el alma de nuestra direcci&oacute;n nacional, permitimos que el proyecto salvaje de la acumulaci&oacute;n pragm&aacute;tica de capital a escala mundial, promovido por la ideolog&iacute;a de la modernidad neoliberal, especialmente a partir de los medios de difusi&oacute;n colectiva privado&#45;comerciales, actuaran como poderes f&aacute;cticos que rigieron la din&aacute;mica cultural cotidiana de nuestra sociedad. Con ello, se cre&oacute; un proceso colectivo de descomposici&oacute;n de los valores y c&oacute;digos sociales elementales que hacen posible la convivencia comunitaria y se gener&oacute; una sociedad gravemente enferma que, cada vez m&aacute;s, pierde su capacidad mental de autodirecci&oacute;n equilibrada para enfrentar cr&iacute;ticamente sus problemas de crecimiento global.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, al incorporarse M&eacute;xico aceleradamente al proceso de modernizaci&oacute;n internacional, se construy&oacute; en el pa&iacute;s un nuevo sistema de "antivalores" que han producido una cultura de la deshumanizaci&oacute;n y no del avance de las personas. As&iacute;, constatamos que un conjunto de antivalores como el individualismo, el culto al ego, la ganancia monetaria a corto plazo a costa de lo que sea, la avaricia, el consumismo ilimitado, la codicia sin freno, el placer irrestricto, la obsesi&oacute;n por la acumulaci&oacute;n, el "pasar la vida sin molestias o responsabilidades", etc&eacute;tera; ahora son presentados por nuestro decadente sistema cultural, difundido especialmente por los medios comerciales de difusi&oacute;n electr&oacute;nicos, como los nuevos "valores modernos" que se deben perseguir e imitar para tener &eacute;xito y aceptaci&oacute;n social.<sup><a href="#notas">31</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hegemon&iacute;a creciente de este complejo sistema de antivalores nacionales cre&oacute; un reforzamiento de la cultura de la acumulaci&oacute;n materialista que est&aacute; contribuyendo a exterminar las relaciones de armon&iacute;a y de formas de vida en nuestro territorio y en el Planeta. As&iacute;, cada vez m&aacute;s, disfrazada de moderna, novedosa y avanzada, se refuerza en nuestra sociedad la presencia de la <i>cultura del retroceso social que</i> mina todas las relaciones b&aacute;sicas de convivencia del hombre con su entorno y consigo mismo, y que evita la construcci&oacute;n de una cultura de la paz y de la racionalidad elemental para sobrevivir.<sup><a href="#notas">32</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, en el contexto de la celebraci&oacute;n oficial del "Bicentenario de la Independencia y la Revoluci&oacute;n Mexicana" en el 2010 se observ&oacute; que por debajo de la crisis de desarrollo material que experimenta nuestro pa&iacute;s en la primera d&eacute;cada del siglo XXI; existe una severa bancarrota &eacute;tico&#45;moral que est&aacute; produciendo el proceso de decadencia de nuestra Rep&uacute;blica como pocas veces se ha presentado en la historia de M&eacute;xico, sin que el Estado y los organismos de gobernabilidad, particularmente cultural, lo entiendan y se preocupen por atenderlo.<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, con el fin de contribuir a solucionar a fondo este conflicto es indispensable preguntarnos &iquest;qu&eacute; capacidad de an&aacute;lisis y respuesta tiene el actual Estado mexicano para explicar y resolver las causas &eacute;tico morales profundas de las crisis estructurales que c&iacute;clicamente nos golpean en todos los niveles de nuestro crecimiento hist&oacute;rico?, &iquest;qu&eacute; debemos aprender &eacute;tica y culturalmente de la crisis mundial del modelo de la "econom&iacute;a basura" para evitar que se vuelva a repetir en el futuro?, &iquest;qu&eacute; papel deben desempe&ntilde;ar las escuelas de comunicaci&oacute;n para construir indicadores de estudio emp&iacute;ricos que midan dicho fen&oacute;meno y evitar que se acent&uacute;e tal colapso?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; la necesidad urgente de que la sociedad civil y el Estado naci&oacute;n replanten cr&iacute;ticamente el modelo de cultura y de comunicaci&oacute;n colectiva neoliberal que se hered&oacute; integralmente del siglo XX y que se recrea con mayor fuerza a principios del siglo XXI en nuestro pa&iacute;s, pues, en &uacute;ltima instancia, dentro de estos paradigmas de visiones de la vida se encuentran las causas gen&eacute;ticas de la severa crisis de civilizaci&oacute;n que arrastra al mundo contempor&aacute;neo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>HACIA LA RECONSIDERACI&Oacute;N DEL PROCESO CULTURAL DE LA NACI&Oacute;N EN EL SIGLO XXI</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El vasto espectro de formas de expresi&oacute;n pluriculturales que existen en nuestra naci&oacute;n multi&eacute;tnica, el campo de las Bellas Artes, conformado por la pintura, la escultura, la danza, la poes&iacute;a, la m&uacute;sica, la literatura, la oratoria, etc&eacute;tera, ocupan un lugar muy privilegiado dentro del concierto de manifestaciones que existen en el pa&iacute;s, pues son modalidades m&aacute;s acabadas de las capacidades sensitivas y expresivas que practican los seres humanos. Por medio de estas manifestaciones se enriquece y humaniza m&aacute;s la vida de la sociedad, pues se permite una captaci&oacute;n m&aacute;s refinada de la vida a partir de la intervenci&oacute;n de otros sentidos, creaciones y visiones complementarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, pese a la existencia de las manifestaciones delicadas del fen&oacute;meno cultural, la definici&oacute;n de la cultura de una sociedad no puede circunscribirse a las solas expresiones de la belleza, del placer, de las exquisiteces sensitivas, etc&eacute;tera, pues tal ubicaci&oacute;n restringida de la misma crea una versi&oacute;n cercada, artificial, segmentada y elitista, de esta realidad que no refleja la verdadera esencia polifac&eacute;tica del amplio y conflictivo panorama cultural que existe en nuestra Rep&uacute;blica. No obstante dicha limitaci&oacute;n, la noci&oacute;n tradicional del sentido de la cultura que elaboraron el Estado y los &oacute;rganos culturales convencionales a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, disminuyeron su sentido para comprenderla como la simple expresi&oacute;n de la "alta cultura" que no representa m&aacute;s que una parte del entorno cultural de la naci&oacute;n. Mediante tal recorte de la realidad cultural, se form&oacute; una camisa de fuerza intelectual muy peligrosa que en lugar de permitir el entendimiento amplio de lo que es el fen&oacute;meno de la cultura contempor&aacute;nea, asfixia su comprensi&oacute;n a una m&iacute;nima expresi&oacute;n selectiva de la misma, ocasionando que la verdadera din&aacute;mica de la cultura cotidiana funcione libertinamente por otras vertientes tecnol&oacute;gicas, sin que, parad&oacute;jicamente, sean consideradas por la visi&oacute;n oficial del Estado y de los organismos culturales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, as&iacute; como se reconoce acertadamente la esfera de las Bellas Artes como parte constitutiva del fen&oacute;meno cultural de M&eacute;xico, tambi&eacute;n es indispensable considerar que en la etapa de la modernidad y posmodernidad del desarrollo nacional existen otras instituciones fundamentales que diariamente generan cultura, valores, lenguajes, creatividades, sensibilidades, emociones, imaginarios, cosmovisiones, comportamientos, etc&eacute;tera, que impactan sustancialmente sobre la forma de ver y realizar la vida cotidiana de los mexicanos. Dentro de este marco de institucionalidades destacan por el peso de su fuerza modernizante y su capacidad de movilizaci&oacute;n ideol&oacute;gica y afectiva, las empresas de producci&oacute;n y transmisi&oacute;n de comunicaciones masivas, que mediante sus infraestructuras informativas crean constantemente pol&iacute;ticas y fen&oacute;menos culturales de enormes dimensiones que modifican las im&aacute;genes, los sentimientos, los conocimientos, los pensamientos, los valores, las memorias, las actitudes, las conductas, los h&aacute;bitos, los proyectos, etc&eacute;tera, de los ciudadanos, es decir, transforman el centro de la vida habitual de las comunidades; la conciencia y el coraz&oacute;n cultural de la sociedad mexicana contempor&aacute;nea, cada vez m&aacute;s, son definidos por la acci&oacute;n simb&oacute;lica diaria del poder medi&aacute;tico, y no por otras infraestructuras culturales convencionales del Estado&#45;naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aqu&iacute;, que para entender de manera cabal la naturaleza del fen&oacute;meno de la cultura nacional a principios del siglo XXI en M&eacute;xico, sea totalmente indispensable contemplar el impacto que producen los canales de difusi&oacute;n colectiva, especialmente electr&oacute;nicos, y las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, sobre la creaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de las estructuras culturales cotidianas de los habitantes de la Rep&uacute;blica. De lo contrario, no considerar en la actualidad esta nueva <i>fuerza medi&aacute;tico&#45;cultural</i> que produce y transforma contundentemente la cultura usual de los ciudadanos, ser&iacute;a ubicarse en el panorama del siglo XVIII o XIX de la historia del pa&iacute;s, y no en el nuevo milenio mexicano, que se caracteriza culturalmente por ser, cada vez m&aacute;s, de naturaleza medi&aacute;tica. Hoy es imposible comprender cabalmente y con certeza la cultura contempor&aacute;nea en M&eacute;xico y en el mundo en general, sin incluir centralmente en las reflexiones sobre la misma los fen&oacute;menos masivos de la comunicaci&oacute;n colectiva y sus derivados mentales provenientes de las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, protagonizadas especialmente por las nuevas redes sociales culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a ello, para avanzar en la elaboraci&oacute;n de un proyecto cultural m&aacute;s acorde con la compleja realidad contempor&aacute;nea que experimenta la Rep&uacute;blica Mexicana; resulta imprescindible reconocer la poderosa din&aacute;mica medi&aacute;tica que modifica imparablemente la vida y la direcci&oacute;n de la naci&oacute;n e introducirla dentro de los an&aacute;lisis y proyectos de acci&oacute;n culturales del Estado mexicano, para diagnosticar las caracter&iacute;sticas, el grado de penetraci&oacute;n, la fuerza, las modalidades y las consecuencias que hist&oacute;ricamente ha ocasionado dicho fen&oacute;meno moderno y proponer las alternativas de acci&oacute;n correspondientes para renovar el proyecto cultural del pa&iacute;s desde las necesidades de articulaci&oacute;n del <i>M&eacute;xico profundo</i> y no s&oacute;lo desde el <i>M&eacute;xico imaginario</i> que impulsa la modernidad globalizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, sin desconocer la importancia de la contribuci&oacute;n que aportan las infraestructuras y los procesos de la "alta cultura" que a nivel elitista operan en el pa&iacute;s; ahora a principios del siglo XXI es indispensable replantearse el estudio de la estructura y de la din&aacute;mica de formaci&oacute;n de la cultura nacional desde las nuevas transformaciones tecnol&oacute;gicas que han modificado los soportes culturales tradicionales desde los cuales se produc&iacute;a y transmit&iacute;a la cultura convencional, dando origen a un nuevo fen&oacute;meno de fuertes proporciones y de gran densidad mental en el M&eacute;xico moderno: el surgimiento cotidiano de la cultura medi&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bernstein, Carl, "La cultura idiota", <i>Nexos,</i> n&uacute;m. 177, M&eacute;xico, septiembre de 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223858&pid=S0187-5795201200010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caballero Pedraza, Virgilio Dante, "Los medios en el lodazal: &iquest;el poder del poder?", <i>Los Periodistas,</i> Fraternidad de Reporteros de M&eacute;xico, M&eacute;xico, abril de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223860&pid=S0187-5795201200010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, <i>Encuesta nacional de pr&aacute;cticas y h&aacute;bitos culturales 2010,</i> Conaculta, M&eacute;xico, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223862&pid=S0187-5795201200010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corral Jurado, Javier, "Encendida discusi&oacute;n", <i>El Universal,</i> Columna "Rotafolio", M&eacute;xico, 2 de noviembre de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223864&pid=S0187-5795201200010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Mediocracia sin mediaciones", <i>El Universal,</i> Columna "Rotafolio", M&eacute;xico, 20 de enero de 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223866&pid=S0187-5795201200010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Acceso y competencia", <i>Los medios electr&oacute;nicos en el marco de la reforma del Estado en M&eacute;xico,</i> Cuarta Conferencia Internacional, V Legislatura, C&aacute;mara de Diputados, H. Congreso de la Uni&oacute;n, Universidad Iberoamericana, Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer, Unesco, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Comisi&oacute;n de Radio, Televisi&oacute;n y Cinematograf&iacute;a (RTC), M&eacute;xico, del 27 la 29 de mayo de 2002 &#91;<a href="http://www.cddhcu.gob.mx/servddd/versest/2ano/comisiones/rtc&#45;3.htm" target="_blank">http://www.cddhcu.gob.mx/servddd/versest/2ano/comisiones/rtc&#45;3.htm</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223868&pid=S0187-5795201200010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esteinou Madrid, Javier, "Crisis econ&oacute;mico&#45;pol&iacute;tica, cultura y reforma moral", Octava Semana de la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica, <i>Cuadernos de Extensi&oacute;n Universitaria,</i> Coordinaci&oacute;n de Extensi&oacute;n Universitaria, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223870&pid=S0187-5795201200010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "El Estado mestizo. El poder medi&aacute;tico y la transformaci&oacute;n del Estado mexicano", <i>Veredas. Revista del pensamiento sociol&oacute;gico,</i> n&uacute;mero especial, a&ntilde;o 12, primer semestre de 2011, "El rostro de la patria, visto por la generaci&oacute;n bicentenaria", Departamento de Relaciones Sociales, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico &#91;<a href="http://dcshpublicaciones.xoc.uam.mx/" target="_blank">http://dcshpublicaciones.xoc.uam.mx/</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223872&pid=S0187-5795201200010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "El origen &eacute;tico&#45;moral de la crisis del modelo de la <i>econom&iacute;a basura", Mediaciones Sociales,</i> n&uacute;m. 5, segundo semestre de 2009, Revista de ciencias sociales y de comunicaci&oacute;n, Secci&oacute;n de comunicaci&oacute;n, Grupo de investigaci&oacute;n "Identidades sociales y comunicaci&oacute;n, Facultad de Ciencias de la Informaci&oacute;n, Departamento de Sociolog&iacute;a IV, Universidad Complutense de Madrid, Madrid &#91;<a href="http://www.ucm.es/info/mediars/MediacioneS2/Indice/indice.html" target="_blank">http://www.ucm.es/info/mediars/MediacioneS2/Indice/indice.html</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223874&pid=S0187-5795201200010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "El triunfo de la cultura idiota", revista <i>Etc&eacute;tera,</i> n&uacute;m. 23, "Una ventana al mundo de los medios", Nueva &Eacute;poca, M&eacute;xico, septiembre de 2002 &#91;<a href="www.etcetera.com.mx" target="_blank">www.etcetera.com.mx</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223876&pid=S0187-5795201200010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Globalizaci&oacute;n, medios de comunicaci&oacute;n y cultura en M&eacute;xico a principios del siglo XXI", <i>&Aacute;mbitos. Revista Andaluza de Comunicaci&oacute;n,</i> n&uacute;m. 5, Grupo de Investigaci&oacute;n en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicaci&oacute;n, Departamento de Periodismo, Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n, Universidad de Sevilla, Sevilla, segundo semestre de 2000 &#91;<a href="http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos.htm" target="_blank">http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos.htm</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223878&pid=S0187-5795201200010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "La cultura parasitaria y el colapso sist&eacute;mico neoliberal", <i>Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad,</i> n&uacute;m. 63, nueva &eacute;poca, a&ntilde;o 23, Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, mayo&#45;agosto de 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223880&pid=S0187-5795201200010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>La cultura y la comunicaci&oacute;n nacionales en los tiempos del libre mercado,</i> Fundaci&oacute;n Manuel Buend&iacute;a/Presidencia de la Rep&uacute;blica, M&eacute;xico, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223882&pid=S0187-5795201200010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "La formaci&oacute;n de la cuarta rep&uacute;blica (medi&aacute;tica) en M&eacute;xico", <i>Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad,</i> num. 53, nueva &eacute;poca, a&ntilde;o XX, aniversario XX, Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, enero/abril, 2007 &#91;<a href="http://argumentos" target="_blank">http://argumentos.xoc.uam.mx</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223884&pid=S0187-5795201200010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "La ley Televisa y la formaci&oacute;n de la cuarta rep&uacute;blica medi&aacute;tica en M&eacute;xico", <i>Revista Mexicana de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales,</i> n&uacute;m. 202, Divisi&oacute;n de Estudios de Posgrado, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, UNAM, M&eacute;xico, enero/abril, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223886&pid=S0187-5795201200010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "La ley Televisa y la transformaci&oacute;n del Estado mexicano: de la tercera rep&uacute;blica nacional a la cuarta rep&uacute;blica medi&aacute;tica en M&eacute;xico", en Javier Esteinou Madrid y Alma Rosa Alva de la Selva (coords.), <i>La "ley Televisa" y la lucha por el poder en M&eacute;xico,</i> Colecci&oacute;n Teor&iacute;a y an&aacute;lisis, UAM&#45;Xochimilco/Fundaci&oacute;n Friederick Ebert/Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de M&eacute;xico/Senado de la Rep&uacute;blica/Coneicc/Cencos/AMIC/Amedi/ Fundaci&oacute;n Manuel Buend&iacute;a, M&eacute;xico, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223888&pid=S0187-5795201200010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Los medios de informaci&oacute;n y el triunfo de la cultura idiota", <i>Informaci&oacute;n P&uacute;blica,</i> vol. II, n&uacute;m. 1, Escuela de Periodismo, Universidad Santo Tom&aacute;s, Santiago de Chile, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223890&pid=S0187-5795201200010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;n Serrano, Manuel, <i>La mediaci&oacute;n social,</i> Departamento de Comunicaci&oacute;n, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223892&pid=S0187-5795201200010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>La producci&oacute;n social de la comunicaci&oacute;n,</i> Colecci&oacute;n Ciencias Sociales, Alianza Editorial, Madrid, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223894&pid=S0187-5795201200010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scherer Ibarra, Mar&iacute;a, "Telearqu&iacute;a", <i>Proceso. Revista de Informaci&oacute;n y An&aacute;lisis,</i> n&uacute;m. 1427, M&eacute;xico, 27 de marzo de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223896&pid=S0187-5795201200010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Todo el poder", <i>Proceso. Revista de Informaci&oacute;n y An&aacute;lisis,</i> n&uacute;m. 1433, M&eacute;xico, 18 de abril de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223898&pid=S0187-5795201200010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trejo Delarbre, Ra&uacute;l, <i>Poderes salvajes. Mediocracia sin contrapesos,</i> Cal y Arena, M&eacute;xico, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1223900&pid=S0187-5795201200010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para la realizaci&oacute;n de esta reflexi&oacute;n se cont&oacute; con el sustento institucional del Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes (Conaculta), al cual agradecemos su apoyo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para ampliar este panorama v&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, "La formaci&oacute;n de la cuarta rep&uacute;blica (medi&aacute;tica) en M&eacute;xico", <i>Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad,</i> n&uacute;m. 53, nueva &eacute;poca, a&ntilde;o XX, aniversario XX, Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, enero/ abril, 2007, pp. 69&#45;89 &#91;<a href="http://argumentos.xoc.uam.mx" target="_blank">http://argumentos.xoc.uam.mx</a>&#93;; "La ley Televisa y la formaci&oacute;n de la cuarta rep&uacute;blica medi&aacute;tica en M&eacute;xico", <i>Revista Mexicana de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales,</i> n&uacute;m. 202, Divisi&oacute;n de Estudios de Posgrado, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, UNAM, M&eacute;xico, enero/abril, 2008, pp. 53&#45;68; "La ley Televisa y la transformaci&oacute;n del Estado mexicano: de la tercera rep&uacute;blica nacional a la cuarta rep&uacute;blica medi&aacute;tica en M&eacute;xico", en Javier Esteinou Madrid y Alma Rosa Alva de la Selva (coords.), <i>La ley Televisa y la lucha por el poder en M&eacute;xico,</i> Colecci&oacute;n Teor&iacute;a y an&aacute;lisis, UAM&#45;Xochimilco/Fundaci&oacute;n Friederick Ebert/Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de M&eacute;xico/Senado de la Rep&uacute;blica/Coneicc/Cencos/AMIC/Amedi/Fundaci&oacute;n Manuel Buend&iacute;a, M&eacute;xico, 2009. pp. 155&#45;186.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Para ampliar la concepci&oacute;n y caracter&iacute;sticas del Estado h&iacute;brido, v&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, "El Estado mestizo. El poder medi&aacute;tico y la transformaci&oacute;n del Estado mexicano", <i>Veredas. Revista del pensamiento sociol&oacute;gico,</i> n&uacute;mero especial, a&ntilde;o 12, primer semestre de 2011, "El rostro de la patria, visto por la generaci&oacute;n bicentenaria", Departamento de Relaciones Sociales, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, pp. 11&#45;166 <a href="http://dcshpublicaciones.xoc.uam.mx/" target="_blank">&#91;http://dcshpublicaciones.xoc.uam.mx/</a>&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Por "primer poder ideol&oacute;gico" entendemos la principal fuerza cultural que fija, tanto en los momentos de hegemon&iacute;a como en los de crisis social, las caracter&iacute;sticas y la direcci&oacute;n ideol&oacute;gica de los valores, principios, creencias imaginarios, anhelos, cosmovisiones, sentidos, etc&eacute;tera, que influyen y articulan a los individuos y comunidades de las sociedades contempor&aacute;neas en la etapa de la modernidad occidental. Para ampliar este concepto, v&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, "Globalizaci&oacute;n, medios de comunicaci&oacute;n y cultura en M&eacute;xico a principios del siglo XXI", <i>&Aacute;mbitos. Revista Andaluza de Comunicaci&oacute;n,</i> n&uacute;m. 5, Grupo de Investigaci&oacute;n en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicaci&oacute;n, Departamento de Periodismo, Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n, Universidad de Sevilla, segundo semestre, 2000, pp. 7&#45;51 &#91;<a href="http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos.htm" target="_blank">http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos.htm</a>&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Para ampliar el conocimiento de este fen&oacute;meno, v&eacute;ase Manuel Mart&iacute;n Serrano, <i>La mediaci&oacute;n social,</i> Departamento de Comunicaci&oacute;n, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1985.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>6</sup> </i>Manuel Mart&iacute;n Serrano, <i>La producci&oacute;n social de la comunicaci&oacute;n,</i> Alianza Editorial, Colecci&oacute;n Ciencias Sociales, Madrid, 2004, p. 40.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> <i>Ibid.,</i> p. 56.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Idem.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> <i>Ibid.,</i> 141.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> <i>Ibid.,</i> 88.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> <i>Ibid.,</i> pp. 89&#45;90.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>12</sup> Ibid., p.</i> 40.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> <i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Mar&iacute;a Scherer Ibarra, "Telearqu&iacute;a", <i>Proceso,</i> n&uacute;m. 1427, M&eacute;xico, 27 de marzo de 2004, p. 23.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Virgilio Dante Caballero Pedraza, "Los medios en el lodazal: &iquest;el poder del poder?", <i>Los Periodistas,</i> Fraternidad de Reporteros de M&eacute;xico, M&eacute;xico, abril de 2004, p. <i>36.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>16</sup> </i>Javier Corral Jurado, "Mediocracia sin mediaciones", <i>El Universal,</i> Columna "Rotafolio", M&eacute;xico, 20 de enero de 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Javier Corral Jurado, "Acceso y competencia", <i>Los medios electr&oacute;nicos en el marco de la reforma del Estado en M&eacute;xico,</i> Quinta Conferencia Internacional, V Legislatura, C&aacute;mara de Diputados/ Universidad Iberoamericana/Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer/Unesco/UAM/Comisi&oacute;n de Radio, Televisi&oacute;n y Cinematograf&iacute;a, M&eacute;xico, 2002, p. 19 &#91;<a href="http://www.cddhcu.gob.mx/servddd/versest/2ano/" target="_blank">http://www.cddhcu.gob.mx/servddd/versest/2ano/comisiones/rtc&#45;3.htm</a>&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> "Todo el poder", <i>Proceso. Revista de informaci&oacute;n y an&aacute;lisis,</i> n&uacute;m. 1433, M&eacute;xico, 18 de abril de 2004, p. 7.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Javier Corral Jurado, "Encendida discusi&oacute;n", <i>El Universal,</i> Columna "Rotafolio", M&eacute;xico, 2 de noviembre de 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Ra&uacute;l Trejo Delarbre, <i>Poderes salvajes. Mediocracia sin contrapesos,</i> Cal y Arena, M&eacute;xico, 2004, pp. 276 y 177.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Javier Corral Jurado, "Encendida discusi&oacute;n", <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Ra&uacute;l Trejo Delarbre, <i>Poderes salvajes. Mediocracia sin contrapesos, op. cit.,</i> p. 22.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> <i>Ibid.</i>, p. 173.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Para ampliar este punto v&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, <i>La cultura y la comunicaci&oacute;n nacionales en los tiempos del libre mercado,</i> Fundaci&oacute;n Manuel Buend&iacute;a/Presidencia de la Rep&uacute;blica, M&eacute;xico, 1993.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Carl Bernstein, "La cultura idiota", <i>Nexos,</i> n&uacute;m. 177, M&eacute;xico, septiembre de 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Para ampliar este planteamiento v&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, "El origen &eacute;tico&#45;moral de la crisis del modelo de la <i>econom&iacute;a basura", Mediaciones sociales. Revista de ciencias sociales y de comunicaci&oacute;n,</i> n&uacute;m. 5, Secci&oacute;n de Comunicaci&oacute;n, Grupo de Investigaci&oacute;n Identidades Sociales y Comunicaci&oacute;n, Facultad de Ciencias de la Informaci&oacute;n, Departamento de Sociolog&iacute;a IV, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, segundo semestre de 2009, pp. 123&#45;174 &#91;<a href="http://www.ucm.es/info/mediars/MediacioneS2/Indice/indice.html" target="_blank">http://www.ucm.es/info/mediars/MediacioneS2/Indice/indice.html</a>&#93;; y "La cultura parasitaria y el colapso sist&eacute;mico neoliberal", <i>Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad,</i> n&uacute;m. 63, nueva &eacute;poca, a&ntilde;o 23, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, 2010, pp. 61&#45;87.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> V&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, "El triunfo de la cultura idiota", <i>Etc&eacute;tera,</i> n&uacute;m. 23, "Una ventana al mundo de los medios", nueva &eacute;poca, M&eacute;xico, 2002, pp. 52&#45;54 &#91;<a href="http://www.etecetera.com.mx" target="_blank">www.etecetera.com.mx</a>&#93;; y "Los medios de informaci&oacute;n y el triunfo de la cultura idiota", <i>Informaci&oacute;n P&uacute;blica,</i> vol. II, n&uacute;m. 1, Escuela de Periodismo, Universidad Santo Tom&aacute;s, Santiago de Chile, 2004, pp. 105&#45;118.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> <i>Encuesta nacional de pr&aacute;cticas y h&aacute;bitos culturales 2010,</i> Conaculta, M&eacute;xico, p. 154.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> V&eacute;ase Javier Esteinou Madrid, "El origen &eacute;tico&#45;moral de la crisis del modelo de la <i>econom&iacute;a basura", op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Javier Esteinou Madrid, "Crisis econ&oacute;mico&#45;pol&iacute;tica, cultura y reforma moral", <i>Cuadernos de Extensi&oacute;n Universitaria,</i> Octava Semana de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica, Coordinaci&oacute;n de Extensi&oacute;n Universitaria, UAM&#45;Xochimilco, M&eacute;xico, octubre de 1998, pp. 173&#45;177.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> <i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> <i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Javier Esteinou Madrid, "Crisis, valores y reforma moral" (tres partes), <i>Exc&eacute;lsior,</i> M&eacute;xico, 3 a 5 de septiembre de 1996; y "Crisis econ&oacute;mico&#45;pol&iacute;tica, cultura y reforma moral", <i>op. cit.</i></font></p>      ]]></body><back>
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