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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Cr&iacute;tica de libros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Crisis financiera mundial: el palimpsesto de la dominaci&oacute;n de los peatones de la econom&iacute;a<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bruno Lutz</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctor en ciencias sociales por la UAM&#45;Xochimilco. Profesor&#45;investigador en el Departamento de Relaciones Sociales de la misma instituci&oacute;n. Es autor de diversos art&iacute;culos sobre la cuesti&oacute;n rural y la teor&iacute;a sociol&oacute;gica. Miembro del SNI </i>&#91;<a href="mailto:brunolutz01@yahoo.com.mx">brunolutz01@yahoo.com.mx</a>&#93;.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Eso es un ensayo escrito por un peat&oacute;n de la econom&iacute;a que quiere dirigirse a otros peatones de la econom&iacute;a". Con este prop&oacute;sito, Jean Robert se hace divulgador de los mecanismos financieros que precipitaron la crisis burs&aacute;til de 2008, para que no seamos m&aacute;s c&oacute;mplices pasivos y silenciosos de especuladores todopoderosos. Explica: "Cuando el imaginario popular se deja contaminar por las razones de los de arriba, pasa lo que pasa cuando los peatones sue&ntilde;an sue&ntilde;os vehiculares: se instaura una falsa paz social que conduce a una previsible cat&aacute;strofe natural". Inspir&aacute;ndose en su Introducci&oacute;n del estilo literario del subcomandante insurgente Marcos, el autor de esta obra did&aacute;ctica se plantea analizar la lecci&oacute;n no aprendida de la mayor crisis financiera de todos los tiempos, destacando que lo virtual tiene consecuencias pr&aacute;cticas o, en otros t&eacute;rminos, que lo abstracto posee cierto grado de realidad ya que es capaz de actuar sobre la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Estados Unidos, en la d&eacute;cada de 1970, se renunci&oacute; al principio de las tasas fijas, en la d&eacute;cada de 1980 se abandon&oacute; el control de cambio y en la de 1990 fueron desregularizadas las instituciones bancarias. Con el reciente rescate bancario, el m&aacute;s grande de toda la historia, nuevamente pudimos ver c&oacute;mo a la privatizaci&oacute;n de los recursos sucede la socializaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas. Los efectos delet&eacute;reos de ese <i>crack</i> burs&aacute;til no se limitaron a Estados Unidos sino que se globalizaron r&aacute;pidamente, provocando el cierre de miles de empresas y la p&eacute;rdida de empleos de millones de personas en todo el mundo. Fue un crimen financiero perpetrado por banqueros sin escr&uacute;pulos, crimen comparable al cometido por el Estado cuando, a sabiendas, renuncia a la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n. Homomorfismo de estrategias antisociales cometidas con nuestra anuencia t&aacute;cita e ignorancia. El lenguaje de los banqueros e inversionistas fue capaz, una vez m&aacute;s, de inventar realidades que censuran los efectos colaterales de la circulaci&oacute;n monetaria. Los numerosos tecnicismos relacionados con los objetos financieros de inversi&oacute;n llegaron a constituir un l&eacute;xico especializado, verdadero idioma en el idioma que re&uacute;ne a sus predicadores, excluy&eacute;ndonos a todos nosotros. Para parafrasear a Bourdieu, es posible aseverar que la dominaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica &#151;en este caso el abstruso l&eacute;xico de los especuladores&#151; es una condici&oacute;n necesaria para asegurar una eficaz dominaci&oacute;n econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante la conservaci&oacute;n de ese dominio ling&uuml;&iacute;stico, la crisis de septiembre de 2008 contribuy&oacute; en desmoronar, moment&aacute;neamente, la fuerza realizativa y predictiva de los indicadores financieros. Precisamente, uno de los efectos de esta crisis mundial fue la p&eacute;rdida de credibilidad de los inversionistas. Su tard&iacute;o <i>mea culpa</i> por haber carecido de toda la informaci&oacute;n aut&eacute;ntica y veraz para tomar decisiones, no es m&aacute;s que un ejercicio casu&iacute;stico para limpiar su imagen. "En todo el campo de la econom&iacute;a, desde los mercados financieros hasta los de los bienes reales, se pierde informaci&oacute;n", nos dice Jean Robert. La explosiva combinaci&oacute;n de los juegos de inter&eacute;s que falsean indicadores y sesgan reportes financieros, aunada a la creencia metaf&iacute;sica en todo tipo de rumores, construyen constantemente ficciones que se multiplican al infinito como fractales, hasta perderse en una abstracci&oacute;n inmensurable. Indudablemente, <i>le sens se dissout dans l'absence</i> (el sentido se disuelve en la ausencia).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jean Robert plantea con raz&oacute;n que la separaci&oacute;n discursiva entre el actuar de los financieros y la consecuencia de sus actos es la base de su impunidad. Empero, podemos agregar que otro factor, <i>ex ante,</i> explica su impunidad: es el hecho de que nosotros, los ciudadanos de a pie, no hemos elegido a ninguno de esos banqueros que hacen y deshacen nuestro bien vivir. Tan alejados est&aacute;n de nosotros como de la consecuencia de su actuar en el mercado financiero. Su poder estriba en que no deben rendir cuentas a nadie m&aacute;s que a un reducido consejo de administraci&oacute;n cuya lenidad para castigar la acci&oacute;n de directores incompetentes es inversamente proporcional a su obsesi&oacute;n cremat&iacute;stica. Contad&iacute;simos banqueros estadounidenses fueron llevados a los tribunales para, ah&iacute;, ser juzgados por su implicaci&oacute;n en la mayor bancarrota de la historia; en la gran mayor&iacute;a de los casos, cuando decepcionaron a su consejo de administraci&oacute;n, los directores fueron sencillamente despedidos con elevad&iacute;simos "bonos de compensaci&oacute;n" <i>(sic).</i> El caso es que corporaciones enormes, "tan grandes que no pueden quebrar", fueron rescatadas <i>in extremis</i> con fondos p&uacute;blicos como American International Group (AIG), Citygroup, Bank of America, Wachovia, etc&eacute;tera, y por ello no estuvieron ajenas a este proceder inmoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es menester recordar que la especulaci&oacute;n es el arte de sacar provecho del cambio de valor de las mercanc&iacute;as sin consideraci&oacute;n por los efectos sociales del mismo. Es como deambular incesantemente en una casa de los espejos &#151;el lat&iacute;n <i>especulum</i> significando reflejo. El autor cita a Jean Pierre Dupuy, quien describe el car&aacute;cter mim&eacute;tico del deseo y muestra que el mercado es dotado del poder de crear su propia autorregulaci&oacute;n. "En vez de hacer descansar el valor &#151;en realidad puramente convencional&#151; de la moneda sobre las relaciones de confianza en desconocidos, se le inventa un poder intr&iacute;nseco de atracci&oacute;n y de fascinaci&oacute;n que lleva a cada quien a poseerla. Asimismo, nosotros, merced un silencio c&oacute;mplice, aceptamos t&aacute;citamente la funcionalidad de la especularidad, es decir la relaci&oacute;n pretendidamente natural entre la moneda y la imagen deseable de la misma. Siendo modestos peatones de la econom&iacute;a, para retomar este ox&iacute;moron afortunado del autor, hacemos nuestro el deseo ajeno, ac&eacute;falo y universal; integramos en nuestras representaciones la concepci&oacute;n doxol&oacute;gica de una felicidad que se alcanza mediante el deseo de poseer siempre m&aacute;s. Es formar parte de una comunidad de individuos para quienes el mercado financiero es la arena de intercambio de los deseos y de su cotizaci&oacute;n en funci&oacute;n de su rareza. Cuando los financieros fomentan nuevas necesidades &#151;principio elemental de la mercadotecnia&#151; alimentan el deseo de los consumidores potenciales con nuevos objetos, nuevos sue&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los financieros de Wall Street aparecieron como brujos imbuidos de su poder que ten&iacute;an la pretensi&oacute;n de "conjurar las consecuencias de sus comportamientos arriesgados mediante complejos trucos matem&aacute;ticos". Hace algunos a&ntilde;os, un grupo reducido de esos hechiceros invent&oacute; nuevos instrumentos financieros: comprar y vender riesgos. Ya no se trataba de lucrar con las deudas de las personas f&iacute;sicas y morales, sino comerciar con algo a&uacute;n m&aacute;s abstracto y potencialmente rentable: el riesgo. As&iacute; naci&oacute; el Credit Default Swap o <i>Bistro</i> que "permite repartir el riesgo inherente a los pr&eacute;stamos entre el conjunto de los clientes para liberar a los bancos y las empresas financieras de su preocupaci&oacute;n habitual y, con ello, acelerar los procesos financieros". Jean Robert explica que era como creer en un movimiento financiero perpet&uacute;o que garantizaba ganancias <i>ad infinitud,</i> eliminando ficticiamente la posibilidad de perder. El deseo de ganar y de ganar siempre m&aacute;s, anulaba la posibilidad misma de la insatisfacci&oacute;n porque, como bien lo se&ntilde;ala Baudrillard "la interpretaci&oacute;n destruye la seducci&oacute;n". En suma, el movimiento financiero perpet&uacute;o es la f&aacute;bula posmoderna de un deseo omn&iacute;modo que pretende desafiar las leyes m&aacute;s elementales de la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anticipar el movimiento general, adivinar el momento y la direcci&oacute;n de la reorientaci&oacute;n de los deseos es el trabajo del especulador exitoso. "Estamos entre los estorninos" poetiza Jean Robert al referirse a la conducta grupal y mim&eacute;tica de los financieros. Pero cuando la ficci&oacute;n de esta supuesta predictibilidad del mercado se desvanece frente a la materializaci&oacute;n repentina de la aleatoriedad, la crisis surge fuerte y altanera. "La crisis, nos explica el autor, es un momento en el que el conjunto de los agentes econ&oacute;micos es incapaz de establecer <i>convenciones de coordinaci&oacute;n"</i> En el periodo inmediato que sigue a la crisis, la profec&iacute;a financiera deja de formar parte de la realidad que, continuamente, describe y anuncia. La duda se instala porque la verdad, por fin, hace su aparici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autodenominado "fil&oacute;sofo desprofesionalizado" autor de <i>La crisis: el despojo impune,</i> retoma la teor&iacute;a de Leopold Kohr quien plante&oacute; que cualquiera que tenga una "cantidad cr&iacute;tica de poder" comete invariablemente las injusticias y los abusos correspondientes. Existir&iacute;a una correlaci&oacute;n fatal entre la capacidad de acci&oacute;n y la naturaleza tenebrosa de las acciones emprendidas. Para el pensador anteriormente mencionado, lo que importa no es tanto el tama&ntilde;o o el &aacute;mbito del poder, sino la proporci&oacute;n entre el poder de un dirigente y la posibilidad de acci&oacute;n ciudadana. Al respecto, el poder diferencial entre un Madoff y trabajadores manuales que ahorraron toda su vida, es abismal. La inmensa capacidad de acci&oacute;n de quien fue el banquero m&aacute;s reputado de Nueva York, descans&oacute; en lo que Ivan Illich llam&oacute; las "transferencias netas de privilegios de los pobres a los ricos". La fuerza centr&iacute;fuga que ejercen quienes poseen los instrumentos leg&iacute;timos de dominaci&oacute;n financiera tiende a despojar impunemente a los peque&ntilde;os ahorradores de sus esperanzas de bien vivir: la l&oacute;gica especulativa anula la posibilidad de una paz duradera y compartida. Retomando nuevamente a Ivan Illich, el arquitecto de origen suizo afirma que la "guerra en contra de la subsistencia" es la esencia del capitalismo. Los sacrificios de los jubilados y peque&ntilde;os ahorradores son, nos dicen los de arriba, indispensables para salvar el sistema. En el Titanic financiero el abandono de las balsas y salvavidas permitir&aacute; al nav&iacute;o seguir a flote. M&aacute;rtires de la econom&iacute;a financiera, los pasajeros an&oacute;nimos de tercera clase deben asumir el costo de transacci&oacute;n de la transferencia masiva de externalidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, estamos de acuerdo con Jean Robert cuando se&ntilde;ala que esta crisis financiera mundial iniciada en septiembre de 2008 no fue el resultado de un complot ni tampoco de un funesto concurso de circunstancias, sino m&aacute;s bien el desenlace previsible de la irresponsabilidad de los inversionistas&#45;hechiceros. La b&uacute;squeda incesante e insatisfecha de mayores ganancias lo alej&oacute; cada vez m&aacute;s de inversiones en la fuerza de producci&oacute;n, empresas e infraestructuras. Frente a lo concreto, los especuladores prefieren lo inmaterial. Frente a lo razonable, optan por lo imaginable. "En los tiempos de la agon&iacute;a del capitalismo con cara legal, se pone en escena una parodia de acumulaci&oacute;n primitiva: las culturas a&uacute;n no integradas al mercado mundial, su autonom&iacute;a y su sentido de la buena vida son desvaloradas para que sus territorios puedan ser anexados y sus recursos &#151;minerales, naturales, gen&eacute;ticos, tur&iacute;sticos&#151;, explotados" escribe Jean Robert. Se van dibujando ef&iacute;meros territorios dolarizados, tales quim&eacute;ricos Eldorados que logran dominar la territorialidad genuina que abriga vida y valores, seres humanos y esperanzas. Nueva York fue el epicentro de este tr&aacute;gico sismo financiero, pero las r&eacute;plicas no salvaron las bolsas de valores de los pa&iacute;ses industrializados ni mucho menos las de las naciones en v&iacute;a de desarrollo. Asimismo, a la situaci&oacute;n financiera en los Estados Unidos examinada por un Jean Robert acucioso, debe aunarse aqu&iacute; anotaciones sobre lo acaecido en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El secretario Federal de Econom&iacute;a declar&oacute; a finales de septiembre de 2008: "con toda garant&iacute;a, no va a haber ninguna crisis porque el sistema financiero mexicano est&aacute; perfectamente blindado". Esta declaraci&oacute;n radicalmente irresponsable no impidi&oacute; que el pa&iacute;s se hundiera a gran velocidad. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde el gobierno mexicano firm&oacute; un pr&eacute;stamo de mil 503 millones 750 mil d&oacute;lares con el Banco Interamericano de Reconstrucci&oacute;n y Fomento (filial del Banco Mundial) para supuestamente mitigar los efectos de la crisis internacional; pero hoy en d&iacute;a no se puede rastrear el destino de ese cr&eacute;dito. Al respecto, debemos recordar <i>Las confesiones de un sicario econ&oacute;mico</i> de John Perkins quien revel&oacute; c&oacute;mo el gobierno de Estados Unidos, junto con el Banco Mundial y poderosas corporaciones estadounidenses, se dedica a proponer impagables cr&eacute;ditos a los pa&iacute;ses del tercer mundo a cambio de petr&oacute;leo barato para sus empresas, injerencia militar en su territorio y voto apoyando las propuestas de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas. Triste es constatar que el M&eacute;xico contempor&aacute;neo sigue siendo el terreno de juego de los Economic Hit Men que endeudan impunemente a la poblaci&oacute;n nacional durante generaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es que los dominantes &#151;sin importar su partido, ni su orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica&#151; se esfuerzan por mercantilizar todos los aspectos de la vida social, afectiva y ps&iacute;quica de los individuos. En <i>El hombre</i> <i>unidimensional</i> Marcuse denunciaba ya hace medio siglo la perversidad de esta economizaci&oacute;n del hombre, de su fuerza de trabajo, de su producci&oacute;n, de su tiempo y de sus deseos. Hoy en d&iacute;a, el Estado sigue combatiendo, criminaliz&aacute;ndolos, los intercambios libres y gratuitos entre los individuos. Parte de la idea de que el acto gratuito no es desinteresado. La filantrop&iacute;a y el altruismo son espacios colectivos de acci&oacute;n cada vez mejor controlados y mercantilizados mediante leyes, reglamentos y deducciones fiscales. &iquest;Octavio Paz no llam&oacute; "ogro filantr&oacute;pico" al Estado? En el sector agropecuario mexicano son fundaciones y asociaciones civiles las que llevan a cabo programas p&uacute;blicos de desarrollo rural as&iacute; como la evaluaci&oacute;n de los mismos. El pago de servicios ambientales a campesinos propietarios de bosques o manantiales, es tambi&eacute;n un ejemplo de esta b&uacute;squeda incesante de nuevos mercados, nuevas mercanc&iacute;as y m&aacute;s altas ganancias. Por otro lado, la criminalizaci&oacute;n del mercado informal o "econom&iacute;a expolar" como lo llama Jean Robert, apunta hacia el control del proceso de pauperizaci&oacute;n de las clases dominadas prohibi&eacute;ndoles apropiarse de bienes de consumo ap&oacute;crifos o piratas: de esa forma el Estado pretende tener la hegemon&iacute;a del <i>speculum.</i> En materia de salud, el gobierno mexicano, siguiendo lineamientos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, fomenta grupos de autoayuda entre enfermos de diabetes y otras enfermedades costosas de tratar, para que m&eacute;dicos c&oacute;mplices puedan f&aacute;cilmente vigilar cohortes de enfermos recolectando &eacute;xitos de curaci&oacute;n y distribuyendo culpas por los fracasos. De manera general, la corrupci&oacute;n rampante de los funcionarios p&uacute;blicos (en 2010, M&eacute;xico estaba en el lugar 98 de los pa&iacute;ses menos corruptos de una lista de 178), debe entenderse a partir de esa l&oacute;gica de asignaci&oacute;n arbitraria de un precio a transacciones gratuitas. Un tr&aacute;mite burocr&aacute;tico en cualquier instituci&oacute;n federal o estatal tiene un valor de uso (acto simb&oacute;lico con efectos administrativos) y un valor de cambio (que determina el monto de la mordida). El desvalor del derechohabiente abri&oacute; la v&iacute;a a una mercantilizaci&oacute;n salvaje. Funcionarios y pol&iacute;ticos corruptos han convertido al usuario de la administraci&oacute;n p&uacute;blica en un consumidor cautivo. En suma, las estrategias cremat&iacute;sticas comunes al Estado, la iniciativa privada y la mafia, convergen en la reducci&oacute;n del ciudadano a un sencillo consumidor.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prolongando la reflexi&oacute;n de Jean Robert, podemos tomar la libertad de indicar tambi&eacute;n algunas direcciones posibles para resistir a la dominaci&oacute;n econ&oacute;mica y contrarrestar sus efectos. En primer lugar parece necesario discernir claramente tanto los diferentes procesos, como su l&oacute;gica combinatoria respectiva y sus agentes. La especulaci&oacute;n financiera en Nueva York denunciada en esa obra de reciente publicaci&oacute;n, es solamente un caso particular, por lo que debemos esforzarnos por entender la complejidad de las interrelaciones financieras que son a la vez competencias y alianzas, acciones aisladas y tendencias mim&eacute;ticas, entre los inversionistas de todos los pa&iacute;ses. Siendo las simulaciones y los simulacros (Baudrillard) partes integrantes del actuar financiero &#151;verdadero juego de estrategia a escala planetaria&#151; se oculta la pir&aacute;mide de los intereses en juego. Al respecto, nos incumbe identificar y descifrar las consecuencias pr&aacute;cticas de los pr&eacute;stamos multimillonarios del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) a los pa&iacute;ses del tercer mundo. En efecto, &iquest;c&oacute;mo el hundimiento econ&oacute;mico de un pa&iacute;s como M&eacute;xico a causa de la epidemia de influenza A H1N1, de la crisis financiera internacional o del narcotr&aacute;fico, constituyen oportunidades de negocios para instituciones sin escr&uacute;pulos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo la recomendaci&oacute;n de Bourdieu en <i>Contrafuegos,</i> debemos denunciar tambi&eacute;n la complicidad de los medios masivos de comunicaci&oacute;n para impedir una verdadera toma de conciencia de lo que est&aacute; pasando. Los oligopolios medi&aacute;ticos concentran el poder, censurando lo que se dice. La colusi&oacute;n de intereses privados y del poder pol&iacute;tico permite f&aacute;cilmente homogeneizar las noticias reduciendo la capacidad subversiva de la informaci&oacute;n transmitida. Salvo notables excepciones, empresarios, directores editoriales y periodistas trabajan para denunciar solamente lo que les es ajeno, con esta mirada distante que libera el inter&eacute;s privado de toda responsabilidad. Frente a este soliloquio normalizador, investigadores y militantes deben reunirse para reaccionar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, estamos con la idea de que cualquier cambio a escala de una naci&oacute;n y <i>a fortiori</i> a nivel mundial, debe partir del individuo mismo. En uno de sus textos, el subcomandante Marcos dec&iacute;a que los zapatistas quer&iacute;an solamente que cada quien hiciera bien lo que ten&iacute;a que hacer: el barrendero barrer, el maestro impartir clases, el estudiante estudiar, el comerciante comprar y vender, etc&eacute;tera. Opinamos que la toma de conciencia de los efectos perniciosos de la especulaci&oacute;n financiera en un mercado libre y desregulado, ha de comenzar en cada uno de nosotros. Esta transformaci&oacute;n econ&oacute;mica de la sociedad no puede ser m&aacute;s que el resultado acumulado de nuestro cambio de actitud porque somos altamente dependientes de los dem&aacute;s. Si uno se pone a revisar minuciosamente su propia situaci&oacute;n, econ&oacute;mica por ejemplo, encontrar&aacute; que est&aacute; relacionado con numerosas personas: </font><font face="verdana" size="2">sus colegas, jefes, proveedores, clientes, competidores, banqueros, funcionarios de Hacienda y much&iacute;simos m&aacute;s. Tanto en lo que producimos como en lo que consumimos e invertimos, estamos insertos todos en una compleja y din&aacute;mica red de interdependencia. Reconocer nuestra deuda &#151;en el sentido amplio de la palabra&#151; con los dem&aacute;s por ser lo que somos, y tambi&eacute;n reconocer el gran alcance de nuestras acciones como sencillo agente econ&oacute;mico, nos abrir&aacute;n ciertamente los ojos sobre la realidad. Gandhi y el XIV Dala'i Lama, &iacute;conos universales de la lucha pac&iacute;fica, han insistido reiteradamente sobre la necesaria integraci&oacute;n de valores en nuestra vida diaria: ser mejor para el bien de los dem&aacute;s, es ser m&aacute;s consciente, m&aacute;s generoso y m&aacute;s honrado. Asimismo, el peat&oacute;n de la econom&iacute;a tiene en sus manos el poder de cambiar su mundo, el mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Jean Robert, <i>La crisis: el despojo impune. C&oacute;mo evitar que el remedio sea peor que el mal,</i> Jus (serie Conspiratio), M&eacute;xico, 2010.</font></p>      ]]></body>
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