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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Psychological changes are studied as transformation products of our time, considering, in both past and present, the relationship between subjects and the historical process.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Diversa</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sujeto y Psicopatolog&iacute;a de nuestro tiempo</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Enrique Guinsberg<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup> <i>Doctor en Estudios Latinoamericanos. Profesor&#150;investigador en el Departamento de Educaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n de la UAM&#150;Xochimilco. Es codirector de la revista Subjetividad y Cultura. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se estudian los cambios psicol&oacute;gicos producto de las transformaciones de nuestro tiempo, consider&aacute;ndose, en el pasado y en el presente, las relaciones entre los sujetos y los procesos hist&oacute;ricos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> globalizaci&oacute;n, sujeto, narcisismo, depresi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Psychological changes are studied as transformation products of our time, considering, in both past and present, the relationship between subjects and the historical process.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> globalization, subject, narcissism, depression.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nunca como en el presente se han producido &#150;y sin duda continuar&aacute;n e incluso aumentar&aacute;n&#150; cambios tan r&aacute;pidos en pr&aacute;cticamente todas las esferas de nuestra realidad, tanto de conocimientos en todas las &aacute;reas como tecnol&oacute;gicos de distinto tipo, que han llegado a cambiar las pr&aacute;cticas que se realizan se&ntilde;alando <i>un antes y despu&eacute;s de</i>. Y no resulta necesario mostrar c&oacute;mo las transformaciones sociales y pol&iacute;ticas han sido tan grandes, que han modificado desde las caracter&iacute;sticas psicosociales de los sujetos de nuestro tiempo como las relaciones entre ellos y el marco cultural, algo realizado por distintas disciplinas pero de manera escasa. Adem&aacute;s, se trata de ver si es posible un estudio semejante desde la perspectiva exclusiva de esas disciplinas, o si resulta imperioso romper con la pertinencia disciplinaria que se mantiene, para entrar a una interdisciplinariedad urgente, sobre todo en el campo <i>psi </i>(psicolog&iacute;a, psicoan&aacute;lisis, etc&eacute;tera), donde el sujeto est&aacute; cada vez m&aacute;s en relaci&oacute;n con un mundo hist&oacute;rico y menos con una familia que permita entender su din&aacute;mica de acuerdo con las premisas de un psicoan&aacute;lisis ortodoxo y tradicional que ha buscado entender al individuo con base en escasos v&iacute;nculos sociales y con centro en un complejo de Edipo en gran medida a veces convertido en asocial y con pocas relaciones hist&oacute;ricas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre esto es importante recordar que tal psicoan&aacute;lisis de manera alguna es el &uacute;nico existente, y resaltar que siempre existieron otros que pusieron su &eacute;nfasis en ver a los sujetos individuales como parte de los procesos hist&oacute;ricos y determinados por &eacute;stos en amplia medida, aunque sin caer en una postura <i>sociologista </i>(es decir, viendo s&oacute;lo causas sociales y negadora del importante peso de las influencias familiares y psicol&oacute;gicas de cada persona. Debe recordarse que casi desde sus inicios existieron posturas anal&iacute;ticas de tal tipo, sobre todo en momentos de crisis sociales, donde su peso fue importante: casos como los de Wilhelm Reich en las d&eacute;cadas de ascenso del nazismo, o de escuelas latinoamericanas en un periodo de luchas populares y que buscaban transformaciones revolucionarias en varias naciones. Este tipo de psicoan&aacute;lisis, con una perspectiva tanto de la din&aacute;mica del sujeto ps&iacute;quico como de los v&iacute;nculos de &eacute;ste con el contexto social, tiene herramientas y fundamentos para encarar la b&uacute;squeda solicitada por la revista <i>Argumentos</i>, a diferencia del que puede verse como el psicoan&aacute;lisis <i>domesticado</i>, que carece de ellas.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que los individuos siempre han tenido la influencia de su contexto hist&oacute;rico, y son producto del mismo, es algo imposible de negar. Como simples ejemplos recordemos que el capitalismo en gran medida se construy&oacute; por el fuerte peso de la &eacute;tica protestante impuesta en los pa&iacute;ses centrales de Europa, postura religiosa que fuertemente ayud&oacute; al necesario ahorro para posibilitar la acumulaci&oacute;n capitalista, y que luego, cuando &eacute;sta ya exist&iacute;a y era necesario un importante consumo para mantener la producci&oacute;n, se mantuvo a partir de la limpieza y un r&iacute;gido ahorro, que son las caracter&iacute;sticas actuales de esas sociedades; todo como parte de estructuras psicol&oacute;gicas que hoy se definir&iacute;an como neur&oacute;ticas obsesivas. Por su parte, el mismo Freud se&ntilde;al&oacute; que la histeria, que era el cuadro dominante de su &eacute;poca y objeto del estudio de los profesionales del momento, era producto de la moral victoriana en esa &eacute;poca existente. De una manera semejante, un autor como Rosen<sup><a href="#notas">2</a></sup> realiza un acucioso an&aacute;lisis de las transformaciones de la enfermedad mental a trav&eacute;s de los tiempos y como consecuencia de las caracter&iacute;sticas sociales existentes. Algo que no es s&oacute;lo del pasado sino de siempre, donde los no casualmente llamados <i>sujetos tienen una sujetaci&oacute;n en tal sentido, y que no puede entenderse sino con base en la misma</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La psico(pato)log&iacute;a </i>es entonces un indicador preciso de las condiciones en que se ubica cada persona, convertida en producto de las contradicciones hist&oacute;ricas de su momento, tal como se vio en los ejemplos antes citados y en los que se ver&aacute;n m&aacute;s adelante. As&iacute;, hoy la histeria ya no es el cuadro dominante de nuestro tiempo, como producto del reemplazo de la moral victoriana por diferentes grados de liberaci&oacute;n sexual, aunque por supuesto no ha desaparecido, pero convertida en aspecto de sujetos que pueden tenerla lo mismo que otra psicopatolog&iacute;a. Pero han aparecido otros cuadros, no nuevos porque eran conocidos e incluso dominantes en otro momento, pero que hoy responden a las caracter&iacute;sticas de nuestro tiempo, tales como el narcisismo, las depresiones, la anorexia y la bulimia, montos importantes de inseguridad derivados de m&uacute;ltiples causas, adicciones diferentes, etc&eacute;tera, que hacen que incluso a algunos de ellos se los vea como normales,<sup><a href="#notas">3</a> </sup>adecuados o tal vez convenientes, y su ausencia a veces como extra&ntilde;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA CULTURA DEL NARCISISMO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal el t&iacute;tulo de un importante libro de Lash, publicado en ingl&eacute;s en 1991 y en espa&ntilde;ol en 1999,<sup><a href="#notas">4</a></sup> que destaca la existencia "de un individualismo competitivo, que en su propia decadencia ha llevado la l&oacute;gica del individualismo al extremo de una guerra de todos contra todos y la b&uacute;squeda de la felicidad al punto muerto de una preocupaci&oacute;n narcisista por el yo".<sup><a href="#notas">5</a></sup> Postura claramente vinculada a un periodo hist&oacute;rico signado por el auge de un liberalismo extremo de econom&iacute;a de mercado de tipo neoliberal, marcado en Estados Unidos por Ronald Reagan, en Inglaterra por Margaret Tatcher, e impulsado por las grandes corporaciones econ&oacute;micas mundiales y los organismos como el Fondo Monetario Internacional y otros. Como es conocido, estas premisas econ&oacute;micas indican que el desarrollo econ&oacute;mico y social reside en la fuerte competencia y en el triunfo de los que supuestamente son mejores, sin mayor preocupaci&oacute;n por quienes son derrotados. Lo que, llevado al terreno personal, implica buscar destacarse y sobresalir, sin importar las consecuencias sobre una mayor&iacute;a que no puede aspirar a ning&uacute;n triunfo. Sino, y s&oacute;lo en el mejor de los casos, contentarse con apariencias sin sustento serio, como puede ser el uso de una vestimenta que llame la atenci&oacute;n, aunque cubra el vac&iacute;o interior. Algo de este tipo se ve de manera constante en la publicidad diaria, que ofrece a la gente supuestas maravillas de todo tipo, de muy baja duraci&oacute;n porque de inmediato surgen otras propuestas indicadas como necesarias e incluso imprescindibles para no perder el estatus.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que nuestra &eacute;poca est&aacute; signada por lo que puede entenderse como un culto a la presentaci&oacute;n constante de una "personalidad destacada", pero no s&oacute;lo en figuras importantes o sobresalientes, como lo fueron en el pasado (estrellas del espect&aacute;culo y del deporte, figuras pol&iacute;ticas, etc&eacute;tera), sino todos, algo que, como se sabe, resulta imposible pero es buscado. Pero, tambi&eacute;n como se sabe, el resultado no puede ser otro que una lucha constante, con ruptura de v&iacute;nculos, y casi siempre un mayor o menor fracaso entre lo obtenido y lo deseado, que se manifiesta en diferentes magnitudes de perturbaciones neur&oacute;ticas y en otras caracter&iacute;sticas psicopatol&oacute;gicas que se ver&aacute;n en este art&iacute;culo (sobre todo depresiones, pero no exclusivamente).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;ala Lasch, "el hombre econ&oacute;mico ha dado paso al hombre psicol&oacute;gico de nuestra &eacute;poca, &uacute;ltimo producto del individualismo burgu&eacute;s. El nuevo narcisismo est&aacute; obsesionado, no por la culpa sino por la ansiedad, no busca infligir sus propias certezas a los otros, sino encontrar un sentido de vida".<sup><a href="#notas">6</a></sup> Un sentido de vida que se convierte en fin supremo pero que no puede ser definido por quienes lo buscan &#150;salvo con sentidos gen&eacute;ricos de &eacute;xito y figuraci&oacute;n&#150;, pero que pocas veces es logrado y que, como ya se dijo, generalmente fracasa no s&oacute;lo por el c&uacute;mulo de esfuerzos que implica lograrlo, sino tambi&eacute;n por la gran competencia que significa tal camino, "que se ha transformado en tema central de la cultura contempor&aacute;nea".<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante ver las caracter&iacute;sticas actuales de las relaciones de amistad y de pareja de nuestro tiempo, campo tal vez extremo pero n&iacute;tido de las consecuencias que implica tal narcisismo. No puede decirse que ambas han desaparecido, pero s&iacute; que tienen caracter&iacute;sticas diferentes a las tradicionales, donde los v&iacute;nculos de amistad se han alivianado y ya no tienen el vigor y la fortaleza de anta&ntilde;o. Y en el campo de las relaciones de pareja existe una exigencia muy grande de entrega de la otra parte, pero a la vez limitaciones muy fuertes para hacer lo mismo, producto de diferentes impedimentos, entre ellos, que las pretensiones de &eacute;xito obligan a un trabajo cada vez mayor, al mantenimiento de relaciones constantes con otras personas, a salidas permanentes para el logro de un incremento incesante de la visi&oacute;n que los dem&aacute;s tienen de uno, e infinitos etc&eacute;teras que ocupar&iacute;an un espacio que no se tiene para este art&iacute;culo. Un claro ejemplo de esto ha sido el fracaso de una pareja integrada por dos personas con estas caracter&iacute;sticas, donde el gran &eacute;xito profesional de uno de ellos hizo que se vieran cada vez menos, con la reacci&oacute;n de la otra parte de sentirse abandonada que, asimismo, esta otra persona tambi&eacute;n fomentaba con su &eacute;xito. Quienes trabajan en el campo de la cl&iacute;nica psicol&oacute;gica han visto multitud de veces casos similares en infinitas variantes, y si bien es cierto que ello es producto tambi&eacute;n de otras causas &#150;entre ellas la complejidad de la vida en nuestra &eacute;poca y los esfuerzos que significa&#150;, no puede de manera alguna descartarse la indicada b&uacute;squeda narcisista, aunque muchas veces &eacute;sta se encuentra no determinada por decisi&oacute;n consciente, sino por ser una de las formas culturales dominantes y hegem&oacute;nicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y algo parecido se produce en campos como el laboral o el deportivo, donde se sabe que el resultado final tiene que ver con las caracter&iacute;sticas individuales, pero tambi&eacute;n con las redes solidarias que se establecen entre los participantes, donde sobresalir en una b&uacute;squeda de destacarse puede ser un importante freno en una tarea que es de equipo y colectiva. Los conocedores de m&uacute;sica saben de la dificultad de una orquesta integrada por figuras sobresalientes, cuando lo importante es la integraci&oacute;n de todos los instrumentistas para el logro de un resultado colectivo, donde los valores individuales deben ponerse en funci&oacute;n de la totalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero as&iacute; como la sociedad contempor&aacute;nea ofrece cada vez m&aacute;s a cada uno de sus integrantes &#150;al menos a aquellos que pueden acceder a esas ofertas&#150;, los individuos son excedidos por &eacute;stas e imposibilitados de no s&oacute;lo tenerlas sino tambi&eacute;n de gozar de sus supuestas ventajas, a la vez que, suponiendo que s&iacute; las consigan, al poco o al mismo tiempo nuevas ofertas &#150;tal vez mejores o s&oacute;lo aparentando serlas&#150; aparecen en el mercado haciendo de alguna manera obsoletas a las anteriores. Los casos del autom&oacute;vil, las computadoras o la telefon&iacute;a celular son claros ejemplos al respecto, ofreciendo novedades que en realidad no son sustantivas sino meras apariencias o de nivel secundario, pero que son ofrecidas por medio de una cada vez m&aacute;s sutil mercadotecnia que las hace apetecibles para personas educadas en tal cultura, y creyentes en que no tenerlas es sin&oacute;nimo de fracaso, p&eacute;rdida de estatus o devaluaci&oacute;n personal, as&iacute; como inconscientes de que la lucha por obtenerlas es una p&eacute;rdida mucho mayor en el sentido de una forma de vida que tiende hacia una adaptaci&oacute;n acr&iacute;tica poco valedera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La publicidad y la mercadotecnia se han convertido en expresiones de un sistema social que fomentan los deseos de la gente para lograr que consuman lo que se les ofrece, a una escala cada vez mayor. Y si, al menos en algunos pa&iacute;ses, se ha logrado disminuir o eliminar el anuncio de productos claramente nocivos para la salud, como son los casos del alcohol y el tabaco, no se ha podido hacer lo mismo con la mayor&iacute;a de las mercanc&iacute;as, que tal vez no sean nocivas para la salud f&iacute;sica, pero s&iacute; enajenantes y fomentadoras de condiciones de "salud mental" por lo menos discutibles.<sup><a href="#notas">8</a></sup> En este sentido, es interesante estudiar las amplias y constantes campa&ntilde;as de, por ejemplo, los autom&oacute;viles y los tel&eacute;fonos celulares, donde ofrecen infinidad de datos vac&iacute;os sobre las ventajas de ellos en general y de marcas espec&iacute;ficas en particular, y donde nada aportan de tipo significativo, pero que han logrado notable &eacute;xito en el fomento de los mismos; si el primero hace mucho tiempo que se ha convertido en un objeto cotidiano, el segundo tambi&eacute;n en pocos a&ntilde;os.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las consecuencias de este acrecentamiento del narcisismo son en principio aplaudidas por un autor como Gilles Lipovetzky,<sup><a href="#notas">10</a></sup> aunque en el libro aparece de manera permanente una fuerte visi&oacute;n cr&iacute;tica, que puede percibirse en el t&iacute;tulo del mismo (<i>La era del vac&iacute;o</i>), as&iacute; como destaca que se trata de un "vac&iacute;o en tecnicolor" que disfraza lo contrario, es decir, una dependencia cada vez mayor y m&aacute;s firme hacia los dem&aacute;s, de quienes se esperan los resultados de tal narcisismo. O sea que sobresalir y destacarse es una dependencia mayor, que en definitiva lo es hacia la cultura hegem&oacute;nica que fomenta tal apariencia ficticia, sabiendo que, en &uacute;ltima instancia, la beneficia pese a las consecuencias psicopatol&oacute;gicas que provoca. Pero esto &uacute;ltimo es algo constante a lo largo de la historia, como pudo verse en los ejemplos anteriores de la neurosis obsesiva y el fomento al desarrollo del capitalismo, o de la histeria como producto de la moral victoriana.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;UNA &Eacute;POCA DEPRESIVA?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien diferentes especialistas y profesionales de la salud mental discuten al respecto, la tendencia de este campo, as&iacute; como de las instituciones internacionales del mismo, se centra en que, de la misma manera en que lo fue la histeria durante el periodo victoriano, las depresiones lo son en la actualidad. No tanto lo que se conoce como psicosis man&iacute;aco&#150;depresiva, sino estados generales de depresi&oacute;n, que ser&iacute;an los mayoritarios en el mundo entero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus causas ser&iacute;an las mismas, ya enunciadas anteriormente: la casi infinita oferta de &eacute;xito y de promoci&oacute;n de mercanc&iacute;as fomenta deseos imposibles de cumplir, lo que ocasiona importantes niveles de frustraci&oacute;n y, consecuentemente, diferentes grados de depresi&oacute;n, al compararse lo ideal con lo que es o lo que se tiene. En efecto, frente a lo que los medios de comunicaci&oacute;n masiva muestran de manera permanente en sus noticias o mediante la ficci&oacute;n, y que las amplias mayor&iacute;as de la poblaci&oacute;n observan y de hecho se comparan.<sup><a href="#notas">11</a></sup> No s&oacute;lo respecto de m&uacute;ltiples personas, situaciones y propiedades, sino pr&aacute;cticamente ante todo, actuando como una imagen de su mundo concreto, donde generalmente se ven desfavorecidas. Es que los medios son clara expresi&oacute;n de nuestra realidad que, en este caso, tanto de manera intencional como ideol&oacute;gica, muestran como un lugar de competencia y destacan a quienes sobresalen y tienen &eacute;xito, lo que de hecho muestra lo que son quienes (creen ser) no son as&iacute;. De la misma manera en que las personas se comparan f&iacute;sicamente con las mujeres y hombres hermosos &#150;que llenan las pantallas televisivas&#150;, tambi&eacute;n lo hacen con los deportistas triunfadores, con las personas que viajan por todo el mundo, y con aquellos que acceden a los bienes que se anuncian o se muestran. Para cualquiera est&aacute; claro que no son muchos los que pueden tener tal mundo de fantas&iacute;a que provoca un imaginario que en importante medida se convierte en modelo y con el que, inevitablemente aunque no siempre de manera consciente, se compara. Y que es lo que se busca en esta sociedad competitiva y no solidaria, m&aacute;s all&aacute; de los discursos formales donde se plantea lo contrario, pero que, por ser formales, se oponen a la realidad concreta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque esta realidad siempre indica que <i>hay que ganar y triunfar</i>, y aunque de manera manifiesta no siempre se dice c&oacute;mo, de manera latente s&iacute;: alcanzando &eacute;xitos <i>constantes</i>, que en amplia medida se obtienen consiguiendo lo que en el mundo se considera importante y valioso, desde un coche grande y respetado como tal, hasta un tel&eacute;fono celular con todo lo que &eacute;ste debe tener, aunque no se utilice nunca o se lo haga muy poco, pasando por buenas bebidas y asistiendo a lugares reputados como excelentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claro, todo eso no es posible para todos, e incluso lo es para pocos. M&aacute;s todav&iacute;a cuando lo que se pide es simplemente inalcanzable como, por ejemplo, un cuerpo de eterna juventud, sobre todo a las mujeres, que fomenta una b&uacute;squeda permanente y obviamente fracasada, que todos saben pero que igualmente buscan, al menos en el plano de la fantas&iacute;a o de los sue&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas las situaciones de p&eacute;rdida y todos los fracasos, sean totales o relativos, producen una conocida situaci&oacute;n de tristeza, aunque en general se produce lo que se conoce como "elaboraci&oacute;n del duelo", que permite de alguna manera la superaci&oacute;n del mismo, como casi siempre ocurre con la muerte de un ser querido o una p&eacute;rdida afectiva. Pero en nuestro mundo la situaci&oacute;n es distinta, y se trata de un estado de duelo permanente fomentado por las condiciones de nuestra vida. No s&oacute;lo nunca podr&aacute; lograrse todo lo anhelado, sino tampoco acercarse ni remotamente a una parte de ello, adem&aacute;s de la comparaci&oacute;n que se establece con aquellos que se muestra que est&aacute;n mejor, o se quiere hacer creer que lo est&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo cl&iacute;nico puede ayudar a mostrarlo: una mujer de clase media&#150;alta, de un barrio residencial, que envidiaba a una vecina por tener una licuadora con m&uacute;ltiples botones que permit&iacute;an acceder a distintas velocidades, mientras ella ten&iacute;a una con una menor cantidad. Su situaci&oacute;n de envidia era producto de una competencia sin sentido, donde no se pon&iacute;a a pensar para qu&eacute; se necesitaban tantas velocidades, cuando en realidad, y para un uso cotidiano, con unas pocas es suficiente. Y si bien se trata de un objeto com&uacute;n e incluso econ&oacute;mico, que f&aacute;cilmente puede comprarse, es un buen ejemplo de los niveles a que puede llegarse en este mundo de competencia, donde no es posible con otros objetos, y menos con valores como "felicidad", "amor", etc&eacute;tera, que de cualquier manera son asociados con aspectos muchas veces materiales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OTRAS VARIANTES DE LA PSICOPATOLOG&Iacute;A CONTEMPOR&Aacute;NEA</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como correctamente destaca un psicoanalista que recupera una visi&oacute;n cr&iacute;tica,<sup><a href="#notas">12</a></sup> "el hombre actual ha pagado caro los beneficios de la seguridad material", convertida en centro casi absoluto de la vida contempor&aacute;nea para la mayor&iacute;a de los sectores sociales, aunque aqu&iacute; habr&iacute;a que aclarar a cu&aacute;l se hace referencia &#150;&iquest;en general o al desborde actual al que incita la llamada "modernidad" y el "progreso"?&#150;, y acotar que &eacute;sta cada vez es m&aacute;s diferenciada entre los diversos espacios nacionales y de clases sociales, con las apetencias nunca satisfechas que presenta una oferta infinita y siempre renovada a quienes m&aacute;s o menos pueden satisfacerlas, y la mayor insatisfacci&oacute;n y envidia en quienes s&oacute;lo pueden verlas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto es que inevitablemente tienen que estudiarse las llamadas <i>patolog&iacute;as de fin de siglo</i>, no porque sean nuevas (como lo es, por ejemplo, el sida en el plano biol&oacute;gico), sino por ser hoy predominantes como, por otras razones hist&oacute;ricas, lo fue la histeria a fines del siglo pasado. A las tendencias narcisistas se&ntilde;aladas deben agregarse muchas otras que ofrecen, como indicaba Lipovetsky y muchos otros estudiosos, un panorama muy diferente al cl&aacute;sico: entre ellas el incremento en tendencias esquizoides ante la cada vez mayor fragmentaci&oacute;n en los &aacute;mbitos de nuestra vida, el notorio aumento en perturbaciones psicosom&aacute;ticas, el incuestionable crecimiento de patolog&iacute;as como la anorexia<sup><a href="#notas">13</a></sup> y la bulimia, los cada vez mayores niveles cuantitativos y cualitativos de soledad e incomunicaci&oacute;n en una &eacute;poca signada por el desarrollo de la comunicaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, las angustias y ansiedades que origina el a veces desmesurado miedo respecto de m&uacute;ltiples aspectos de nuestra realidad, la desvalorizaci&oacute;n de la propia persona ante el cada vez mayor peso de las creaciones tecnol&oacute;gicas, la anomia, indefensi&oacute;n y subordinaci&oacute;n ante un poder a veces menos visible, aunque cada vez percibido como m&aacute;s poderoso, y las crisis en las relaciones personales, de familia y de pareja.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En muy r&aacute;pida s&iacute;ntesis veamos otros aspectos, aunque no todos, que surgen en este presente, no como novedades porque tambi&eacute;n ya exist&iacute;an, pero s&iacute; realzados y resignificados en el contexto apuntado:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La idea, en gran medida fantasiosa y como parte de lo mencionado, de la <i>utop&iacute;a de la realizaci&oacute;n exclusivamente personal</i>.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; El <i>aislamiento</i>, ya no como cl&aacute;sico mecanismo defensivo psicoanal&iacute;tico sino como forma de v&iacute;nculo social, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;ciles las relaciones de todo tipo (amistades, amor de pareja, etc&eacute;tera), cargadas de permanente combate y competencia. A esto agr&eacute;guese una cada vez mayor superficialidad y maquinizaci&oacute;n de afectos, etc&eacute;tera.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; <i>Empobrecimiento sexual</i>, donde m&aacute;s que una "liberaci&oacute;n" se realiza una "liberalizaci&oacute;n" de la misma, con la muy frecuente p&eacute;rdida de los aspectos afectivos de ella.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; El <i>escepticismo </i>frente a la sociedad, la vida y los hombres, pero no visto como estado de pesimismo sino de "sano realismo".</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; <i>Idealizaci&oacute;n del cuerpo</i>, tomado como referente importante de todo tipo de significaciones y buscando conservarlo <i>eternamente joven</i>, como parte tambi&eacute;n de un <i>culto a la juventud </i>promocionado por la cultura hegem&oacute;nica y su publicidad. Consecuencia de esto son los notorios incrementos de todo tipo de <i>malestares y preocupaciones hipocondr&iacute;acos</i>.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Desarrollo y construcci&oacute;n de <i>una subjetividad aferrada y ligada a los valores del mercado </i>en todos los sentidos (deporte, todo se vende y se compra, p&eacute;rdida de valores &eacute;ticos y aumento de conductas corruptas, etc&eacute;tera).</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Incremento de niveles de <i>inseguridad </i>frente a m&uacute;ltiples &aacute;mbitos de la vida; no s&oacute;lo por la creciente peligrosidad del mundo (delincuencia, etc&eacute;tera), sino ante los riesgos cotidianos: de mantenimiento del trabajo, en las relaciones afectivas, de condiciones econ&oacute;micas,<sup><a href="#notas">14</a></sup> etc&eacute;tera.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; El consumo tomado como centro vital donde, seg&uacute;n una vieja acepci&oacute;n de Fromm, se hace creer que "tener" es m&aacute;s importante que "ser" &#150;o que se <i>es </i>por <i>tener</i>&#150;, donde se crea la ficci&oacute;n de que las mercanc&iacute;as permiten realizaciones que obviamente no cumplen.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Un <i>hedonismo epid&eacute;rmico</i>, es decir, sin significaciones profundas, que muchas veces busca que la satisfacci&oacute;n sea inmediata por la imposibilidad de espera ante la presi&oacute;n de un presente sin perspectivas de futuro.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Presencia de fundamentales cambios en la din&aacute;mica familiar, donde tanto los v&iacute;nculos dentro de &eacute;sta como el peso de la misma se han reducido notoriamente, con incrementos del nivel de influencia del mundo externo y de los medios de difusi&oacute;n masiva.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Aumento de tendencias de <i>pasividad </i>por distintos motivos que convierten a la comodidad en otro de los objetivos siempre buscados: recibir cada vez m&aacute;s cosas en el domicilio, ver cada vez m&aacute;s televisi&oacute;n, utilizaci&oacute;n de medios electr&oacute;nicos, etc&eacute;tera. Como inversa vinculada se presenta tambi&eacute;n la <i>compulsividad a hacer cosas</i>.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Uso cada vez mayor de mercanc&iacute;as, alimentos, t&eacute;cnicas, psicoterapias, etc&eacute;tera, de tipo <i>light</i>, que producen tambi&eacute;n una vida cada vez m&aacute;s <i>light</i>.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Como un aspecto central que necesitar&iacute;a de un amplio desarrollo, no pueden dejar de citarse las actuales formas de <i>manejo de la agresividad</i>, que en muchos casos se toman de modelos de violencia tan vistos en los medios masivos.<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS CALMANTES DE NUESTRA CULTURA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este breve esbozo sobre el tema, no puede faltar &#150;aunque s&oacute;lo sea la menci&oacute;n&#150; la correlativa necesidad de estudio de las formas en que los <i>sujetos </i>hacen frente a tal realidad a partir de lo que Freud defini&oacute; como "calmantes" en una cita de primordial importancia:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida, como nos es impuesta, resulta gravosa: <i>nos trae hartos dolores, desenga&ntilde;os, tareas insolubles. Para soportarla, no podemos prescindir de calmantes</i>. Los hay, quiz&aacute;, de tres clases: poderosas distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas, que la reduzcan, y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero termina el p&aacute;rrafo indicando que "tendremos que proseguir nuestra busca", lo que debe entenderse como que los "calmantes" no se agotan en los citados, y que deben buscarse los nuevos de cada cultura y momento hist&oacute;rico que cumplan tales funciones y llenen lo que, para hoy, Lipovetzky denomina <i>Era del vac&iacute;o</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres que destaca Freud siguen no s&oacute;lo vigentes por s&iacute; mismos, sino tambi&eacute;n acrecentados por el impresionante poder actual de los medios de difusi&oacute;n masiva, los electr&oacute;nicos en particular, que cumplen cotidianamente con su tarea de ofrecer tanto diversiones como "satisfacciones sustitutivas" (mediante los procesos de identificaciones, catarsis, etc&eacute;tera, no &uacute;nicamente en las telenovelas, por ejemplo, sino en la mayor&iacute;a de sus programaciones. Incluso no pocos investigadores han mencionado lo que consideran una "adicci&oacute;n" de ni&ntilde;os, adolescentes y adultos a la televisi&oacute;n. Por supuesto que sobre esto mucho podr&iacute;a hablarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en cuanto a "sustancias embriagantes", no hay duda de que se han convertido en uno de los problemas m&aacute;s graves de nuestra &eacute;poca a partir de la tan (supuestamente) combatida <i>drogadicci&oacute;n </i>en constante aumento. Patolog&iacute;a que, a diferencia de su uso por parte de la contracultura de la d&eacute;cada de 1960 (<i>beatnicks</i>, <i>hippies</i>, etc&eacute;tera) para intensificar cierto esp&iacute;ritu creativo, hoy se ha convertido en un escape cada vez m&aacute;s difundido. Sobre esto es interesante observar que hoy se persigue y combate al narcotr&aacute;fico pero poco se habla del consumo, porque esto abrir&iacute;a lo que no se quiere ver respecto de las causas del mismo: un verdadero "agujero negro" sobre las carencias de la cultura de nuestro tiempo.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tampoco nuevo pero s&iacute; reforzado rol de "calmantes" lo ofrecen diferentes tipos de <i>fundamentalismos </i>que florecen por todas partes. Es que, sobre todo ahora y m&aacute;s con la creciente "crisis de utop&iacute;as y de paradigmas", la gente <i>necesita creer en algo</i>, aferrarse a algo por qu&eacute; sentir y vivir. De esta manera &#150;e inversamente al pron&oacute;stico de Freud de que el desarrollo de la raz&oacute;n reducir&iacute;a el apego religioso&#150;,<sup><a href="#notas">20</a></sup> hoy hay fuertes creencias m&iacute;sticas de ese tipo, con el surgimiento de nuevas y generalmente peque&ntilde;as creencias junto al mantenimiento de las grandes conocidas (algunas en ascenso como el islamismo). Se reviven tambi&eacute;n fundamentalismos nacionalistas e incluso reaparecen otros pol&iacute;ticos y/o racistas (caso de los movimientos "neonazis" y otros).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puede dejar de citarse tambi&eacute;n la fuerte tendencia a fen&oacute;menos de nuestra &eacute;poca como la <i>adicci&oacute;n a la tecnolog&iacute;a </i>y a todo lo que a &eacute;sta se refiere. Independientemente del valor de avances que no se cuestionan, lo que aparece como "calmantes" es cuando esto se convierte en una especie de "culto": a la computaci&oacute;n, a internet, a la velocidad o a los autom&oacute;viles sofsticados, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y tampoco puede dejar de mencionarse la b&uacute;squeda de salidas a partir de m&uacute;ltiples posturas tipo <i>light</i>: terapias breves, juegos florales de Bach, presuntas posturas de meditaci&oacute;n, expresiones corporales sin cuestionamientos de otros tipos, encuentros con uno mismo, simplificaciones gestaltistas, etc&eacute;tera. Y que buscan reemplazar (y en gran medida lo logran) terapias o b&uacute;squedas que signifiquen una mayor profundidad y, sobre todo, una perspectiva<sup><a href="#notas">21</a></sup> cr&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS SILENCIOS PSICOANAL&Iacute;TICOS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el presente subt&iacute;tulo ser&iacute;a por lo menos para otro art&iacute;culo, o incluso mucho m&aacute;s, no puede dejar de mencionarse c&oacute;mo el campo psicoanal&iacute;tico en particular dice poco sobre estas problem&aacute;ticas, con excepci&oacute;n del reducido sector de analistas cr&iacute;ticos que han perdido la importancia que tuvieron en los tiempos de rebeld&iacute;a y protesta y hoy pugnan por sobrevivir. Incluso algunas instituciones que en tales momentos tuvieron un papel destacado en la cr&iacute;tica tanto social como psicoanal&iacute;tica, hoy, al "modernizarse", se han acomodado a las posturas acr&iacute;ticas, aunque dicen que se mantienen en una postura similar a la del pasado. Incluso el conocido ascenso de posturas seguidoras de Lacan, es un claro ejemplo de esto, pudiendo ser definida tal corriente como la versi&oacute;n posmoderna del psicoan&aacute;lisis, y donde lo que definen como "cr&iacute;tica social" las m&aacute;s de las veces o es entendible o se reduce a visiones superficiales y poco profundas, a diferencia de lo que ha hecho el psicoan&aacute;lisis cr&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil saber qu&eacute; pasar&aacute; al respecto en el futuro, aunque es de esperar que, ante la seriedad e importancia de las transformaciones que se producen como consecuencia de los cambios sociales, en general, se produzca una reacci&oacute;n reforz&aacute;ndose un conocimiento que tiene mucho qu&eacute; decir sobre todo esto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo brevemente expuesto, es claro que la <i>psicopatolog&iacute;a </i>de nuestro tiempo es producto, en sentido colectivo, de las fuerzas hist&oacute;rico&#150;sociales que &#150;como lo hacen siempre y lo seguir&aacute;n haciendo, puede decirse que sin excepci&oacute;n&#150; promueven valores, reprimen o condicionan tendencias, fomentan posturas del ser humano, etc&eacute;tera, que producen consecuencias que podr&aacute;n no ser las deseadas &#150;como, por ejemplo en el caso de la histeria&#150;, pero que son producto de las fuerzas puestas en acci&oacute;n. As&iacute; como si se estimula el consumo de una mercanc&iacute;a, &eacute;sta puede desaparecer o escasear por el aumento de la demanda, lo mismo ocurre con cualquier expectativa de vida que se apoya o impulsa desde un sistema de poder o mediante los usos y costumbre de una sociedad, lo mismo que al juzgarse como correctas y adecuadas &#150;o a la inversa&#150; determinadas conductas que, por tanto, son vistas como necesarias y justas. De esta manera, no puede pensarse que una pol&iacute;tica econ&oacute;mica &#150;por ejemplo&#150; s&oacute;lo act&uacute;a en su terreno concreto sino que, por la din&aacute;mica social, fomenta tendencias subjetivas de distinto tipo que se presentar&aacute;n en el campo psicopatol&oacute;gico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; &#150;otro ejemplo&#150;, la actual tendencia universitaria de estimular la producci&oacute;n acad&eacute;mica a partir de premios y est&iacute;mulos, puede ser que logre un nivel acad&eacute;mico m&aacute;s alto, pero tambi&eacute;n producir&aacute; una competencia mayor, no pudi&eacute;ndose dejar de lado que en algunos casos la mayor producci&oacute;n s&oacute;lo ser&aacute; cuantitativa y no de calidad, se inventar&aacute;n trampas y salidas para hacer ver que se produce, etc&eacute;tera. Por supuesto esto &uacute;ltimo no es lo buscado y deseado por quienes lo promueven, de la misma manera que la depresi&oacute;n no es el objetivo de quienes impulsan el modelo neoliberal. Pero, en ambos casos, lo que se logra es consecuencia del modelo que se impulsa, y en m&uacute;ltiples casos escapa a la voluntad consciente de los impulsores de un modelo o de una pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto han quedado una multitud de aspectos psicopatol&oacute;gicos sin enunciar, y los enunciados han sido s&oacute;lo mencionados sin desarrollarlos tal como debiera hacerse &#150;por ejemplo, en un libro completo y m&aacute;s amplio donde se expondr&iacute;an aspectos mayores y sin duda necesarios para tal objetivo. Pero el sentido de este trabajo ha sido mostrar los cambios en nuestro presente, donde la psicopatolog&iacute;a es una expresi&oacute;n de los cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos cambios que se producen en todos los terrenos (social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, tecnol&oacute;gico e indudablemente subjetivo). Por ello, la psicopatolog&iacute;a es tomada como eje de la actual din&aacute;mica, y exponente de algunos de sus resultados. Y as&iacute; como se intenta hacer con nuestra realidad concreta, puede y debe hacerse con todas las realidades del presente y del futuro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freud, Sigmund, "El malestar en la cultura", <i>Obras completas</i>, Buenos Aires, Amorrortu, tomo XXI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203697&pid=S0187-5795201000010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "El porvenir de una ilusi&oacute;n", <i>Obras completas</i>, Buenos Aires, Amorrortu, tomo XXI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203698&pid=S0187-5795201000010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galende, Emiliano, <i>Psicoan&aacute;lisis y salud mental. Para una cr&iacute;tica de la raz&oacute;n psiqui&aacute;trica</i>, Buenos Aires, Paid&oacute;s, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203699&pid=S0187-5795201000010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guinsberg, Enrique, <i>Normalidad, conflicto ps&iacute;quico, control social</i>, M&eacute;xico, UAM&#150;Xochimilco/Plaza y Vald&eacute;s, 1990.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203700&pid=S0187-5795201000010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "Apuntes sobre psicopatolog&iacute;a de nuestra vida cotidiana /4. Los tel&eacute;fonos celulares", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 21, 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203701&pid=S0187-5795201000010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "Lo <i>light</i>, lo domesticado y lo bizantino en nuestro mundo <i>psi</i>", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 14, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203702&pid=S0187-5795201000010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>Control de los medios, control del hombre. Medios masivos y formaci&oacute;n psicosocial</i>, M&eacute;xico, Plaza y Vald&eacute;s, tercera edici&oacute;n, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203703&pid=S0187-5795201000010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "La inseguridad de y en nuestra cultura", <i>Anuario de Investigaci&oacute;n 1999</i>, M&eacute;xico, Departamento Educaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n, UAM&#150;Xochimilco, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203704&pid=S0187-5795201000010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "Apuntes sobre psicopatolog&iacute;a de nuestra vida cotidiana / 2, Adicci&oacute;n y fetichismo al autom&oacute;vil", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 9, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203705&pid=S0187-5795201000010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "Violencia / Subjetividad / Sociedad / Medios de difusi&oacute;n", en Horst Kurnitzky, <i>Tiempos de violencia</i>, M&eacute;xico, UAM&#150;Xochimilco, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203706&pid=S0187-5795201000010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lasch, Christopher, <i>La cultura del narcisismo</i>, Santiago de Chile, Andr&eacute;s Bello, 1999.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203707&pid=S0187-5795201000010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lipovetzky, Gilles, <i>La era del vac&iacute;o. Ensayos sobre el individualismo contempor&aacute;neo</i>, Barcelona, Anagrama, 1984.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203708&pid=S0187-5795201000010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&aacute;ramo Ortega, Ra&uacute;l, "Dinero y adicci&oacute;n", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 7, 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203709&pid=S0187-5795201000010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosen, George, <i>Locura y sociedad. Sociolog&iacute;a hist&oacute;rica de la enfermedad mental</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1974.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1203710&pid=S0187-5795201000010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>La diferencia entre ambos psicoan&aacute;lisis es muy amplia. Freud dijo una vez que &eacute;ste era una peste, por oponerse a las posturas dominantes en su momento y se&ntilde;alar la importancia del inconsciente, el peso de la sexualidad en la producci&oacute;n de las neurosis, as&iacute; como de la sexualidad infantil, por lo que no pod&iacute;a ser aceptado por la sociedad. Sin embargo, no fue as&iacute; en tanto perdi&oacute; sus caracter&iacute;sticas subversivas al negar, en diferentes variantes, el peso de las estructuras sociales, adapt&aacute;ndose al clima ideol&oacute;gico dominante, siendo "domesticado" por &eacute;ste que lo puso al servicio de la dominaci&oacute;n existente. Pero siempre, aunque minoritario, existi&oacute; un psicoan&aacute;lisis diferente que no acept&oacute; tal dominaci&oacute;n y que, por tanto, no fue aceptado por la mayor&iacute;a de sus integrantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>George Rosen, <i>Locura y sociedad. Sociolog&iacute;a hist&oacute;rica de la enfermedad mental</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1974.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Para comprender el concepto de normalidad, entendi&eacute;ndose como tal la adaptaci&oacute;n a las condiciones de vida existentes, v&eacute;ase Enrique Guinsberg, <i>Normalidad, conflicto ps&iacute;quico, control social</i>, M&eacute;xico, UAM&#150;Xochimilco/Plaza y Vald&eacute;s, 1990.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Christopher Lasch, <i>La cultura del narcisismo</i>, Santiago de Chile, Andr&eacute;s Bello, 1999.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup><i>Ibid</i>., p. 16.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup><i>Idem</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup><i>Ibid</i>., p. 46.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>El entrecomillado de "salud mental" obedece a la discusi&oacute;n sobre tal concepto y a la ausencia de coincidencia respecto del mismo. Para una visi&oacute;n m&aacute;s amplia al respecto, v&eacute;ase <i>Normalidad, conflicto ps&iacute;quico, control social</i>, <i>op</i>. <i>cit</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9 </sup>No es este el lugar para un an&aacute;lisis de la telefon&iacute;a celular, trabajo iniciado en un art&iacute;culo anterior (2004) y que ser&aacute; pr&oacute;ximamente continuado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10 </sup>Gilles Lipovetzky, <i>La era del vac&iacute;o</i>. <i>Ensayos sobre el individualismo contempor&aacute;neo</i>, Barcelona, Anagrama, 1984.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11 </sup>En diferentes art&iacute;culos y libros he trabajado el impacto de los medios masivos, incluyendo su aporte a la constituci&oacute;n del sujeto psicosocial, que puede considerarse hoy el m&aacute;s importante (junto con la familia). Una importante ampliaci&oacute;n en <i>Control de los medios, control del hombre. Medios masivos y formaci&oacute;n psicosocial</i>, Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico, 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12 </sup>Emiliano Galende, <i>Psicoan&aacute;lisis y salud mental. Para una cr&iacute;tica de la raz&oacute;n psiqui&aacute;trica</i>, Buenos Aires, Paid&oacute;s, 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13 </sup>Es interesante decir que en Europa lleg&oacute; a ser prohibida la exhibici&oacute;n de modelos anor&eacute;xicas por el incremento de j&oacute;venes que las imitaban para llegar a ser como ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14 </sup>Enrique Guinsberg, "La inseguridad de y en nuestra cultura", <i>Anuario de Investigaci&oacute;n 1999</i>, M&eacute;xico, Departamento Educaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n, UAM&#150;Xochimilco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup>En otro trabajo se analiza al autom&oacute;vil como el m&aacute;ximo fetiche concreto de nuestra sociedad, luego del dinero (E. Guinsberg, "Apuntes sobre psicopatolog&iacute;a de nuestra vida cotidiana /2, Adicci&oacute;n y fetichismo al autom&oacute;vil", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 9, 1997); respecto del dinero, v&eacute;ase P&aacute;ramo Ortega, "Dinero y adicci&oacute;n", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 7, 1996.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16 </sup>Enrique Guinsberg, "Lo <i>light</i>, lo domesticado y lo bizantino en nuestro mundo <i>psi</i>", <i>Subjetividad y Cultura</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 14, 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17 </sup>Respecto del uso actual de la violencia, y en torno a la discusi&oacute;n de si los medios la fomentan con sus programaciones o si s&oacute;lo reflejan la violencia existente, v&eacute;ase "Violencia/Subjetividad/Sociedad/ Medios de difusi&oacute;n", en Horst Kurnitzky, <i>Tiempos de violencia</i>, M&eacute;xico, UAM&#150;Xochimilco, 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18 </sup>S. Freud, "El malestar en la cultura", tomo XXI, p. 75; "El porvenir de una ilusi&oacute;n", tomo XXI, <i>Obras completas</i>, Buenos Aires, Amorrortu.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19 </sup>Es discutible si aqu&iacute; tambi&eacute;n habr&iacute;a que incluir el cada vez mayor uso de estimulantes prohibidos en el deporte, cuya funci&oacute;n &#150;en absoluta coherencia con la ideolog&iacute;a de la &eacute;poca&#150; es triunfar a cualquier precio, aunque fuera al precio del enga&ntilde;o y de la autodestrucci&oacute;n. Una verdadera met&aacute;fora de nuestra &eacute;poca que, en palabras de un entrenador deportivo, "la supercompetencia conduce al <i>dopping</i>".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20 </sup>Sigmund Freud, "El porvenir de una ilusi&oacute;n", <i>op</i>. <i>cit</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21 </sup>E. Guinsberg, "Lo <i>light</i>, lo domesticado y lo bizantino en nuestro mundo <i>psi</i>", <i>op</i>. <i>cit</i>.</font></p>      ]]></body><back>
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